Pelusa el hámster era mascota de Miguel y le encantaba escaparse de su jaula por las noches para explorar la cocina. Una noche decidió entrar en el lavavajillas y se metió en problemas, pero tuvo la astucia de llevar una mochila con comida. Miguel había perdido la esperanza de encontrar a Pelusa, pero finalmente la descubrió en la cocina. A partir de entonces, Pelusa decidió dejar de escaparse y contentarse con jugar en su jaula.