El documento habla sobre un terrateniente acaudalado que compró todos los terrenos de un pueblo excepto una pequeña parcela propiedad de un campesino testarudo que se negó a venderla. A pesar de que el terrateniente pensó que ahora el pueblo le pertenecía, en realidad le pertenecía a ambos debido a que no pudo comprar toda la tierra. De forma similar, aunque Dios es dueño de nuestras vidas, el Diablo puede reclamar parte de nosotros si no nos entregamos por completo a D