El documento lamenta la 'muerte' del sentido común, aludiendo a su deterioro ante decisiones y reglas ineficaces en la sociedad. Se mencionan la pérdida de valores fundamentales como la verdad, la confianza y la responsabilidad, y se critica la incapacidad para manejar situaciones de disciplina y justicia. El autor sugiere que la falta de sentido común ha llevado a una cultura en la que se priorizan derechos sobre la responsabilidad individual.