Un caballero y una dama acuerdan que ella pagará los 500 euros de una habitación de hotel para su primera cita, y él se lo reintegraría al día siguiente. Sin embargo, al arrepentirse, sólo le envía 250 euros junto a una carta explicando que esperaba un apartamento distinto. Ella le devuelve el dinero y le responde que el apartamento no estaba sin estrenar, que no sabía encender la calefacción, y que no tenía suficientes muebles.