El documento describe varios milagros eucarísticos a lo largo de la historia, incluyendo casos en los que la hostia consagrada se transformó en carne y sangre humana. También presenta los resultados de estudios científicos recientes que confirman que la sustancia es tejido muscular humano, coincidiendo con el tipo de sangre encontrado en la Sábana Santa de Turín. El documento concluye instando a la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.