Andrea Silva, una profesora de alemán de 52 años, trabaja como voluntaria en un puesto de campaña para Marco Enriquez-Ominami, explicando sus propuestas a los transeúntes. Su jornada comienza a las 10 am y termina a las 6 pm, recibiendo donaciones e inscribiendo a personas como fiscales de mesa. A mitad del día, cuando hace calor, come mote con huesillo para continuar su trabajo, el cual incluye usar un megáfono para atraer a más gente hacia el puesto.