Este documento narra la historia de una familia que tuvo que exiliarse de Acapulco debido a amenazas de secuestro. La familia se mudó al Distrito Federal por un tiempo y luego los padres enviaron a las hijas a vivir con los abuelos en Chilpancingo mientras ellos trabajaban en la ciudad de México. La autora describe su nueva vida, amigos y escuela en Chilpancingo, así como posteriores mudanzas a Puebla para estar cerca de sus padres.