La graviola, o guanabana, ha sido estudiada por sus propiedades medicinales, especialmente en el tratamiento del cáncer, debido a los compuestos presentes en sus hojas, frutos y raíces. Su uso tradicional incluye beneficios antiparasitarios, diuréticos y sedativos, aunque hay controversia sobre su efectividad clínica en pacientes oncológicos. A pesar de sus propiedades potenciales, la evidencia científica aún no respalda su uso como tratamiento primario contra el cáncer.