Este documento condena el holocausto nuclear de Hiroshima y Nagasaki como el mayor crimen de guerra del mundo moderno. Los responsables nunca fueron acusados y más bien fueron saludados como héroes, a pesar de que mataron inocentes por mera prepotencia. El efecto radiactivo condenó a muerte a los sobrevivientes. El documento hace un llamado a luchar por la paz y la armonía mundial dado que existen arsenales nucleares aún más poderosos que las bombas usadas en Japón.