La constitución de 1828 estableció un sistema presidencialista con control del congreso, reconociendo un gobierno descentralizado de dos cámaras. Fue influenciada por las constituciones de Argentina y Colombia e intentó lograr equilibrio entre liberales y autoritarios. Posteriormente, las constituciones de 1834, 1839 y 1856 modificaron aspectos como la eliminación de vicepresidentes y juntas departamentales. La constitución de 1860 fue la más duradera hasta 1920, restableciendo un sistema bicameral y limitando la reelección presidencial