La mujer le explica al hombre que ya no necesita de un proveedor económico, sino de un compañero que luche por la excelencia espiritual, mental y emocional. Desea a alguien sensible que la comprenda como mujer y a quien pueda admirar por su fortaleza interior más que por roles. No busca sumisión sino consenso, pues desea ayudar a un hombre que se ayude a sí mismo. Al final, cuando el hombre dice que pide demasiado, ella responde que vale mucho.