Las impresoras 3D producen modelos físicos 3D a partir de diseños digitales creados en un ordenador, imprimiendo capa por capa hasta completar el objeto final. Funcionan extruyendo material en forma líquida, en polvo o en filamento que se solidifica bajo calor o luz, y existen diferentes tipos que pueden costar desde unos pocos cientos hasta miles de euros. Permiten crear una amplia variedad de objetos y se espera que su uso se extienda en el futuro a más campos como la ingeniería, la medicina y la