La leyenda cuenta que Dios otorgó el conocimiento de la ingeniería a un pequeño grupo de hombres, pero algunos traicionaron a Dios al exceder los límites de su saber. Como castigo, Dios maldijo a los ingenieros a no tener vida personal o familiar, trabajar sin descanso ni horarios regulares, sufrir problemas de salud como úlceras y estrés, y encontrar placer solo en el trabajo y la compañía de otros ingenieros en las mismas condiciones. A pesar de esta maldición, el mundo necesita a los ingenieros