La historia cuenta cómo Sandra descargó sin darse cuenta un programa espía al visitar un sitio web malicioso mientras buscaba información sobre una vulnerabilidad de Internet Explorer. El programa registró su información bancaria y la envió a los ciberdelincuentes, quienes vaciaron su cuenta. Otro caso describe cómo Albert González pirateó millones de tarjetas de crédito al infiltrarse en redes minoristas y financieras. Finalmente, se menciona a Kevin Mitnick, uno de los crackers más famosos de EE.UU.