Una niña de 6 años usa preguntas similares a las de su maestra para demostrar que aunque no se pueda ver el cerebro de la maestra, es lógico asumir que lo tiene. De manera análoga, aunque no se pueda ver a Dios directamente, la fe permite creer en su existencia. El documento concluye invitando a compartir el mensaje, ya que podría ayudar a alguien más.