Las primas colocaban agua en una tapita para una oveja de cerámica en el pesebre navideño cada mañana, creyendo que la oveja bebía el agua. Un día le contaron a la madre de una prima, quien les explicó que el agua simplemente se evaporaba debido a las altas temperaturas. Aunque inicialmente desilusionadas, las primas aprendieron acerca de la evaporación versus ebullición.