Incrustar presentación
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La ratita siempre había sido ayudada por su amigo el cerdo, pero una serpiente la convenció de que era mejor irse con ella diciéndole que el cerdo era horrible; la ratita se fue con la serpiente que luego se la comió, aprendiendo la lección de que no siempre lo mejor es lo que parece y de que hay que fijarse en el interior de las cosas y no solo en lo exterior.
