Un profesor de la Universidad de Berlín desafió a sus estudiantes a debatir si Dios creó todo, incluyendo el mal. Un estudiante defendió que Dios creó todo, pero otro estudiante, Albert Einstein, argumentó que el mal y la oscuridad no existen por sí mismos, sino que son una ausencia de bien y luz, respectivamente. El estudiante convenció al profesor de que su concepción original estaba equivocada.