El documento describe que el ajedrez no es solo para personas mayores o intelectuales, sino que también lo juegan personas jóvenes y atractivas. Presenta a Alexandra Kosteniuk como ejemplo, una gran maestra y campeona mundial femenina de ajedrez rusa de 25 años que también es modelo, actriz, escritora y madre. El documento sugiere que vale la pena volver a jugar ajedrez después de ver a las participantes jóvenes y atractivas en las Olimpiadas de Ajedrez.