El documento describe la difícil situación que enfrentan las mujeres en Afganistán tras el derrocamiento del régimen talibán. A pesar de que se instaló un nuevo gobierno, las mujeres siguen viviendo sin derechos y sometidas a estrictas restricciones, violencia y abusos. Viven bajo una mentalidad fundamentalista que las obliga a usar burka, les prohíbe la educación y el trabajo, y las castiga por desobedecer. Miles de niños también sufren en este contexto opresivo.