Incrustar presentación
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Una mujer recién casada criticaba constantemente la ropa sucia que su vecina colgaba, sin darse cuenta de que sus propios vidrios estaban sucios. Su marido le explicó que había limpiado los vidrios de su ventana, por lo que la ropa de la vecina ahora parecía limpia. Antes de juzgar a otros, debemos asegurarnos de limpiar nuestro propio corazón para poder ver con claridad.












