Michael Jordan describe su éxito como resultado de su perseverancia tras fracasos y expulsiones previas. A pesar de fallar más de 9000 tiros y perder casi 300 juegos, siguió intentándolo y trabajando duro, lo que le llevó eventualmente al éxito. También enfatiza la importancia del trabajo en equipo y de fijarse metas específicas en lugar de depender de la suerte.