Una anciana vivía con un loro que repetía frases anti-Kirchneristas. Los vecinos kirchneristas se quejaron, por lo que la anciana le pidió al loro que se callara. Sin embargo, el loro continuó. La anciana le pidió ayuda al cura, quien puso al loro en la jaula de un loro católico que sabía rezar. Después de dos semanas, cuando el primer loro decía sus frases, el segundo loro respondía con una oración.