Una anciana vivía con un loro que gritaba constantemente insultos contra el presidente Zapatero y otros políticos. Los vecinos socialistas se quejaron, por lo que la anciana llevó al loro con el cura para ver si podía aprender oraciones en lugar de insultos. Después de dos semanas, el cura le informó a la anciana que la situación empeoró, ya que cuando su loro gritaba los insultos, el loro del cura respondía con oraciones.