La Costa del Sol comenzó a desarrollarse como destino turístico en la década de 1950 debido a su clima agradable y playas, atrayendo principalmente a turistas europeos. En la década de 1960 se produjo un boom turístico, transformando la zona en uno de los destinos mediterráneos más populares gracias a inversiones en infraestructura hotelera, aeropuertos y carreteras. Actualmente, la Costa del Sol sigue siendo un importante centro turístico europeo y mundial, aunque ha diversificado su oferta