La historia trata de un niño llamado Mateo que tenía un osito de peluche al que llevaba a todas partes. Un día, el primo de dos años de Mateo quería llevarse al osito, pero Mateo se negó porque era su gran amigo. Mateo le compró entonces un perrito de peluche a su primo con sus ahorros para que también tuviera un amigo peluche.