Juan vivía con su padre bombero y quería ser como él, pero tuvo un accidente. Un día su padre tardó 11 horas en apagar un incendio, lo que inspiró a Juan a inventar algo para apagar fuegos más rápido. Juan ideó una pistola congeladora y la construyó con un amigo inventor. Cuando probaron la pistola en un incendio, los bomberos se rieron al principio pero aplaudieron después al ver que podían apagar el fuego en menos de media hora.