El autor reflexiona sobre cómo, al envejecer, se da cuenta de que le queda menos tiempo por vivir del que ya ha vivido. Ahora valora más lo esencial y quiere pasar tiempo con personas sinceras, humildes y que defiendan la dignidad humana, en lugar de perder el tiempo con mediocridades, manipuladores y envidiosos. Con tan poco tiempo restante, el autor busca vivir intensamente rodeado de gente que sepa amar y reír de lo simple, para llegar al final satisfecho y en paz.