El niño narra en su diario haber envenenado accidentalmente a la sirvienta Domitila con un invento que le dio de comer. Ahora espera ansiosamente a que muera para poder entregarse a la policía y cumplir su condena en la cárcel, donde planea estudiar para ser inventor. Mientras tanto, la familia se prepara para ir de vacaciones a la costa, lo que al niño le emociona por las aventuras que imagina vivir allí.