Este documento rinde homenaje a Sonia, describiéndola como una mujer maravillosa, amorosa, respetuosa e invaluable que siempre mantuvo sus puertas abiertas. Compartió momentos felices con su familia y amigos a través de los años, incluyendo tiempo pasado en la iglesia y eventos como bodas. Aunque se echará de menos su presencia, su espíritu y las lecciones de humildad, dedicación y entrega que enseñó vivirán para siempre en los corazones de quienes la conocieron.