EXILIO INTERIOR
Persona non grata
EUGENIO FOUZ
twitter: @eugenio_fouz
“Hoy no he vivido” (@Yeyodebote)
Hace ya unos años se iba un presidente español del gobierno con amargura. No era el primero
que dejaba la presidencia con la sensación de no ser querido por buena parte de la ciudadanía. Y
si recuerdo bien, Vicente Vallés, periodista de informativos de televisión, se preguntaba en voz
alta qué nos pasaba a los españoles para despedir a los presidentes salientes por la puerta de
atrás. Cuando oí la indirecta me quedé perplejo y pensé que tenía razón. Me pregunté si esa
actitud nuestra formaba parte de la idiosincrasia española de menospreciar lo propio y respetar
un poco más lo ajeno. Me negué a aceptarlo.
Me enfadé con esto y con aquello. Recurrí al refugio de los soñadores y los inconformistas. Huí
al exilio, a otro país. Me escapé, en fin, a la tierra de los espejos y repasé el episodio del Lazarillo
de Tormes y la pobreza del escudero. Se adueñó de mí la empatía desinteresada del niño.
No entendí el gesto torcido de quienes declaran persona non grata a un presidente en
funciones. Quise saber cuáles eran sus razones. Aún habiendo motivos para el descontento
político, no me parece apropiada la mala acogida a un gallego en Galicia, precisamente en la
ciudad en que empezó su partida. Supongo que no caía dentro de la corrección política
considerar el daño moral y físico de una agresión inmerecida en plena calle como tampoco
importaba el bochorno de los gallegos desacostumbrados al rencor.
No me conformo con el odio ni el aborrecimiento colectivo de nadie, presidente o ciudadano,
correligionario o adversario. El filósofo neoyorquino Walter Lippmann sentenció “Where all
men think alike, no one thinks very much” (donde todos piensan igual, nadie piensa mucho).
Como se desprendía de la entrevista de Pedro Piqueras a Mariano Rajoy (Informativos Tele5,
21.00 horas, 16.03.16) hubo gente en desacuerdo con el nombramiento de la Corporación
pontevedresa que se acercó al presidente en funciones a confesarle su bochorno personal por el
singular recibimiento. Me gustó especialmente que entre esas personas hubiera gente en
desacuerdo con su ideología. Y me gustó mucho más todavía que Rajoy valorase eso.
Detrás de la declaración de persona non grata de “uso no diplomático” (la cual no tiene
relevancia de tipo jurídico, según leemos en @Wikipedia) permanece el malestar de los
pontevedreses partidarios de cerrar una empresa privada que perjudica el desarrollo de la Ría de
Pontevedra. La empresa en cuestión ve prorrogada por 6o años su permanencia por obra de la
concesión del gobierno de Rajoy.
Uno, que también es gallego, sabe lo que significa querer lo propio, tener morriña y saudade sin
hacer de menos a nadie. Si alguna vez, querido lector, ha sentido el desprecio de quien le niega
los buenos días o le tuerce la cara entenderá bien el desengaño de los disidentes que viven en un
país que se vuelve extraño, colérico y maleducado.
1 página
491 palabras incluido título y autor.
Empieza con : “ Hace ya unos años”...
Termina en : ...“extraño, colérico y maleducado”...

Persona non grata.-EF

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    EXILIO INTERIOR Persona nongrata EUGENIO FOUZ twitter: @eugenio_fouz “Hoy no he vivido” (@Yeyodebote) Hace ya unos años se iba un presidente español del gobierno con amargura. No era el primero que dejaba la presidencia con la sensación de no ser querido por buena parte de la ciudadanía. Y si recuerdo bien, Vicente Vallés, periodista de informativos de televisión, se preguntaba en voz alta qué nos pasaba a los españoles para despedir a los presidentes salientes por la puerta de atrás. Cuando oí la indirecta me quedé perplejo y pensé que tenía razón. Me pregunté si esa actitud nuestra formaba parte de la idiosincrasia española de menospreciar lo propio y respetar un poco más lo ajeno. Me negué a aceptarlo. Me enfadé con esto y con aquello. Recurrí al refugio de los soñadores y los inconformistas. Huí al exilio, a otro país. Me escapé, en fin, a la tierra de los espejos y repasé el episodio del Lazarillo de Tormes y la pobreza del escudero. Se adueñó de mí la empatía desinteresada del niño. No entendí el gesto torcido de quienes declaran persona non grata a un presidente en funciones. Quise saber cuáles eran sus razones. Aún habiendo motivos para el descontento político, no me parece apropiada la mala acogida a un gallego en Galicia, precisamente en la ciudad en que empezó su partida. Supongo que no caía dentro de la corrección política considerar el daño moral y físico de una agresión inmerecida en plena calle como tampoco importaba el bochorno de los gallegos desacostumbrados al rencor. No me conformo con el odio ni el aborrecimiento colectivo de nadie, presidente o ciudadano, correligionario o adversario. El filósofo neoyorquino Walter Lippmann sentenció “Where all men think alike, no one thinks very much” (donde todos piensan igual, nadie piensa mucho). Como se desprendía de la entrevista de Pedro Piqueras a Mariano Rajoy (Informativos Tele5, 21.00 horas, 16.03.16) hubo gente en desacuerdo con el nombramiento de la Corporación pontevedresa que se acercó al presidente en funciones a confesarle su bochorno personal por el singular recibimiento. Me gustó especialmente que entre esas personas hubiera gente en desacuerdo con su ideología. Y me gustó mucho más todavía que Rajoy valorase eso. Detrás de la declaración de persona non grata de “uso no diplomático” (la cual no tiene relevancia de tipo jurídico, según leemos en @Wikipedia) permanece el malestar de los pontevedreses partidarios de cerrar una empresa privada que perjudica el desarrollo de la Ría de Pontevedra. La empresa en cuestión ve prorrogada por 6o años su permanencia por obra de la concesión del gobierno de Rajoy. Uno, que también es gallego, sabe lo que significa querer lo propio, tener morriña y saudade sin hacer de menos a nadie. Si alguna vez, querido lector, ha sentido el desprecio de quien le niega los buenos días o le tuerce la cara entenderá bien el desengaño de los disidentes que viven en un país que se vuelve extraño, colérico y maleducado. 1 página 491 palabras incluido título y autor. Empieza con : “ Hace ya unos años”... Termina en : ...“extraño, colérico y maleducado”...