La amistad solo puede nacer y crecer en un ambiente de libertad, respeto, cariño, empatía y conversaciones profundas, abonada con bondad, confianza, verdad y miradas sinceras, y regada con reciprocidad y generosidad. La verdadera amistad requiere tiempo para madurar y superar las dificultades antes de alcanzar su plena madurez. Un amigo es alguien con quien se puede pensar en voz alta y contar en los momentos difíciles.