El documento describe la elaboración de guirnaldas con ramas de coigüe y hojas de avellano para adornar el santuario de Jesús Nazareno durante su fiesta en agosto. Diversas artesanas, como doña Jovita Soto y doña Orfelina Contreras, comparten su experiencia y dedicación en este proceso, destacando la importancia de enseñar a las nuevas generaciones. Se menciona la colaboración y el esfuerzo colectivo de los participantes, así como los materiales que provienen de lugares como Chiloé.