Windows XP ha sido criticado por problemas de seguridad como su susceptibilidad a malware y opciones de seguridad débiles, y por requerir la activación del producto ligada al hardware. Microsoft ha integrado aplicaciones como Windows Media Player que antes eran de terceros y ha limitado ciertas características debido a demandas antimonopolio. El sistema también restringe instalaciones no autorizadas mediante llaves incluidas en la documentación.