La prosperidad se basa en valores internos y la conciencia de riqueza, que permite el flujo de abundancia en la vida. Un proceso como 'la caja de mis tres deseos' ayuda a materializar deseos mediante pensamientos y emociones positivas, mientras que deshacerse de lo inútil es esencial para atraer nuevas oportunidades. Las creencias y la confianza en uno mismo son fundamentales para crear la realidad deseada.