Un rey reconocido por su amabilidad y compasión enfrenta la crisis tras una inundación que deja a muchos de sus ciudadanos sin trabajo. A pesar de las quejas de su pueblo, el rey decide que todos deben regresar a sus tierras y trabajar juntos para reconstruir, suspendiendo el tributo durante un tiempo. Esta decisión demuestra su compromiso con la prosperidad colectiva y logra la satisfacción de los ciudadanos, alineándose con sus propios propósitos de igualdad y paz.