La cavitación es un tratamiento que destruye las células adiposas, convirtiendo la grasa en un líquido que se elimina naturalmente a través del sistema linfático y urinario. Su aplicación, junto con el uso de láser, mejora la piel y promueve la circulación, aunque se recomienda hacer ejercicio y masajes post-sesión para evitar flacidez. Existen contraindicaciones, como insuficiencia renal y hepática, por lo que se debe tener precaución en su uso.