Quizás porque sabemos que la vida es  muy corta, nos la pasamos siempre con el llanto en los ojos.
La posibilidad que damos al instante feliz, es mínima.  No es que nuestra ilusión sea estar siempre tristes, permanecer sin romper con el  hielo de conocer el fin.
No, no es eso. Y es que  no advertimos el  júbilo a través de las sombras, derrochando lo andado  como camino exánime.
El temblor silencioso de la luz que nos guía no nos da confianza, y es todo lo contrario.
Desde que da comienzo nuestra historia asidos a la tierra, iniciamos los rumbos de los colores  disímiles, y  permeables.
Somos  seres lumínicos, esa verdad nos urge conocerla al instante, ignorarla nos daña y nos desvía.
Esto todo sucede   por excluir la lluvia desde  niños, cuando padres y abuelos en los húmedos días nos anunciaban   un tiempo maldito.
  Festejamos el sol pero no confiamos en su constancia.
Por eso lloramos casi siempre, perdiéndonos los rayos más agudos y las gotas de agua que  fresquísimas llegan a renovar el aire, y a dar un nuevo impulso a todo lo que existe.
 

Quizas nalo a-carmen

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    Quizás porque sabemosque la vida es  muy corta, nos la pasamos siempre con el llanto en los ojos.
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    La posibilidad quedamos al instante feliz, es mínima.  No es que nuestra ilusión sea estar siempre tristes, permanecer sin romper con el  hielo de conocer el fin.
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    No, no eseso. Y es que no advertimos el  júbilo a través de las sombras, derrochando lo andado como camino exánime.
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    El temblor silenciosode la luz que nos guía no nos da confianza, y es todo lo contrario.
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    Desde que dacomienzo nuestra historia asidos a la tierra, iniciamos los rumbos de los colores disímiles, y  permeables.
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    Somos  seres lumínicos,esa verdad nos urge conocerla al instante, ignorarla nos daña y nos desvía.
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    Esto todo sucede  por excluir la lluvia desde  niños, cuando padres y abuelos en los húmedos días nos anunciaban   un tiempo maldito.
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      Festejamos elsol pero no confiamos en su constancia.
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    Por eso lloramoscasi siempre, perdiéndonos los rayos más agudos y las gotas de agua que  fresquísimas llegan a renovar el aire, y a dar un nuevo impulso a todo lo que existe.
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