El hombre más feliz del mundo, Matthieu Ricard, vive una vida austera y alejada de los convencionalismos occidentales, logrando índices extraordinarios de felicidad gracias a la plasticidad de la mente y a la práctica del pensamiento positivo. A pesar de no poseer riqueza ni éxito profesional, Ricard demuestra que la felicidad radica en la elección consciente de pensamientos, en lugar de depender de factores externos. Su experiencia y estudios revelan que cultivar una mentalidad positiva es esencial para generar felicidad duradera.