Colombia, a pesar de su rica biodiversidad, enfrenta problemas económicos significativos, incluyendo uno de los salarios mínimos más bajos en América, con un promedio de $737.717 mensuales para sobrevivir. Este salario resulta insuficiente para cubrir necesidades básicas, a pesar de las largas jornadas laborales. En contraste, los congresistas reciben salarios exorbitantes que no se justifican por su rendimiento laboral, lo que genera un desbalance y evidente injusticia social.