Breve ensayo sobre la pendejez
Written by Administrator
Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23
Pendejo es una adjetivo ampliamente utilizado en tierra azteca, como mexicanos, esta palabra
es repetida indiscriminadamente a lo largo del día tanto en conversaciones amigables como en
referencias despectivas; tanto en la calle para insultar al taxista kamikaze que se atraviesa
entre dos autos haciendo gala de su destreza y aprovechando el tamaño de su automóvil,
como el más refinado hombre de negocios para referirse al colaborador que ha sufrido una
pequeña distracción y ha cometido un pequeñísimo error.
 
 
 
 
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Pendejo, aunque usted no lo crea, tiene raíces latinas cuyo significado es “Pelo del pubis”. Su
significado actual se lo debemos al primer médico griego que llegó a Roma en el año 219 a.C.,
cuyo nombre era Archágathus. Éste matasanos atendió a la amante del general Amílcar
(conquistador de Hispania) que sufría intensos dolores en la ingle debido a un bello púbico
enterrado en esta zona y que le había causado un absceso. Archágathus, quién era muy hábil
con el bisturí pero abusaba de su uso, realizó una operación que causó una infección terrible
que terminó cobrando la vida de la amante de Amílcar, quién ordenó matar de manera
inmediata al médico. Varios soldados de Amílcar que habían sido atendidos por  Archágathus
de lesiones mucho más graves y habían curado, comenzaron a referir la muerte del médico
como un error que le costó la vida y la referían de la siguiente manera:
pectinicŭlus mortis
que significa muerte por pendejo (por bello púbico).
 
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, su principal significado es:
Tonto, estúpido. Aunque existen otras acepciones cuyo significado es cobarde o pusilánime
(aquí en México tenemos otra palabra para esto y es “Puto” que ya le tocará su ensayo en otra
ocasión) En Argentina y Uruguay se les dice así a los niños o adolescentes (aunque no imagino
a la maestra de primaria diciendo: “A ver pendejos, saquen su libreta y anoten” ¡No!, qué
fuerte…no). En Perú significa astuto y taimado (esta le puede traer cierto grado de satisfacción,
querido lector, puede decirle a su jefe la siguiente vez que exprese en una junta una idea que
él crea brillante: “Licenciado, es usted muy pendejo”, acto seguido le explica que en peruano
significa “astuto” y pasa a recoger su liquidación, no sin antes llevarse las palmas de todos y
quedar como todo un héroe)  
 
“Pendejo”  es una palabra, que, como la gran mayoría de las palabras graves de tres sílabas,
como “cubeta” o “huarache”, tiene mucho ritmo, suena bien: Pen-de-jo. Disfrute de la música
implícita de la palabra, dígala en voz alta: “Pendejo” dígala rápido, dígala lento, alargue las
vocales de las sílabas: “Peeeeeen-deeeeee-jooooo” ¿No es maravilloso el sonido? ¿A poco no
tiene un énfasis propio muy ad hoc con el significado?
 
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Además, tiene la magia de las palabras del castellano de expresar de manera única e
insustituible una idea de manera muy clara. Y es que a veces, para expresar la idiotez de
alguien no alcanza con el “tonto” o “bruto”. Imagínese usted que su compañero Pérez (Pérez
por decir algún ejemplo, no quiere decir que todos los Pérez sean pendejos o que tengan cierta
facilidad para cometer pendejadas, aunque por pura probabilidad, al haber tantos Pérez, le
puedo apostar que conoce a algún Pérez muy pendejo), en fin, su compañero Pérez comete un
error de esos que causa pérdida dolorosa, me refiero a esos que le hacen perder dinero o gran
cantidad de tiempo y usted, encolerizado, con ganas de golpearlo al más puro estilo de
boxeador de tepito, le dice: “¡Cómo eres tonto Pérez!” (¿?)…Como que no ¿no?... Como que le
faltó enjundia… Como que Pérez se va a voltear y reírse de nosotros (y acto seguido va a
correr el rumor por toda la oficina que somos putos). No. Definitivamente así no se pendejea a
gusto. Probemos ahora una palabra con más fuerza, es más, busquemos una palabra grave
para tratar de ponerle el ritmo de nuestra alagada palabra: “Cómo eres imbécil
Pérez”…mmmm…un poco mejor, pero no, aún no tiene la fuerza que requerimos para decirle a
ese ser despreciable que ha cometido una cagada de antología. Ahora, demos la oportunidad a
nuestra estrella invitada, dejémonos de pendejadas y vamos a oír al actor principal: “Cómo eres
pendejo Pérez”… ¡Aplausos! ¡No mames, qué hermosura! ¡Qué ritmo! ¡Qué fuerza! ¡Qué
claridad! Chingao, así si da gusto insultar a alguien. Así queda clarísimo que Pérez la cagó
horrible y merece los fuegos del infierno. Pérez seguramente después de eso agachó la mirada
y quedó callado, sin palabras, sin saber que contestar.
 
Adicionalmente al énfasis propio de la palabra, se puede acompañar de otros adjetivos para
subrayar aún más la intención. Por ejemplo, si en vez de decir “Cómo eres pendejo Pérez”
decimos: “¡Ah, pero si serás pendejo Pérez!” enfatizamos la frase y damos a entender además
que los errores son repetitivos y hacen de Pérez un pendejo de tiempo completo. En cambio,
cuando utilizamos la expresión “Pérez, te apendejaste” damos a entender que Pérez solo
cometió un error incidental y que su pendejez fue momentánea.
 
Estoy seguro que todos conocemos alguien que de verdad es pendejo. Alguien que piensa,
dice y hace pendejadas constantemente. Alguien que nos sorprende al grado de decir “Bueno,
este López sí que es pendejo” (López ahora para que los Pérez no se sientan agraviados)
pendejos de esos que hay que admirar, que el primer pensamiento que se les viene a la mente
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por la mañana es una pendejada y antes de irse a dormir su último pensamiento conciente es
otra pendejada… ¿soñarán también pendejadas? ¿Ellos sabrán que son pendejos?
 
Si los pendejos de tiempo completo sueñan pendejadas, están perdidos. Pero si no sueñan
pendejadas quiere decir que en el inconciente no son pendejos y, tal vez, con ayuda de un
buen psicólogo o sesiones de hipnosis pueden dejar de ser pendejos o por lo menos, disminuir
su pendejez.  Sin embargo, no creo que la pendejez se cure sino ya habría programas de “Deje
de ser un pendejo en 20 semanas” o centros de ayuda para pendejos o un PA (Pendejos
Anónimos). Imagínense la primera sesión: “Hola, me llamo Juan Pérez y soy un pendejo”. Vaya
que hay que tener agallas.
 
Ahora bien, no creo que estén concientes de ser pendejos. ¿Alguien alguna vez le ha
confesado ser pendejo? No, ¿verdad?, nadie en su sano juicio se confiesa como pendejo. Yo
por lo menos no he oído a nadie. He oído la expresión “!Ah que pendejo!” o “Me apendejé”
refiriéndose a un error casual, pero no he oído a nadie confesarlo tan directamente como
nuestro personaje imaginario Juan Pérez en su primera sesión de pendejos anónimos.
 
La otra vez, le pregunté a varios amigos si conocían un pendejo que realmente fuera pendejo
de tiempo completo y varios (sin pensar mucho) me contestaron que sí. Luego les pregunté
que si ellos se consideraban pendejos y todos me contestaron rápidamente que no.  Esto
podría significar varias cosas: 1) qué todos somos pendejos, 2) que los pendejos de tiempo
completo son famosos y todos conocemos a los mismos o 3)
 
que no hay pendejos de tiempo completo y alguien tuvo la mala fortuna de conocer a alguien
que se apendejó por un periodo de tiempo más grande. Yo me quedo con la opción 2 por que
yo si conozco por lo menos a uno que es bien pendejo.
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Ahora bien, de los pendejos de tiempo completo, existen de dos tipos: los que tienen iniciativa y
los que no. De los cuales, los más peligrosos son los pendejos con iniciativa por que éstos
cometerán pendejada tras pendejada por cuenta propia, por elección personal, por pendejez
proactiva pues. Y, generalmente, sus pendejadas afectarán a alguien más. De los otros, los
que no tienen iniciativa, no hay que preocuparse tanto ya que, si cometen alguna pendejada,
será por encargo y serán menos.
 
Como sea, el hecho es que los pendejos de tiempo completo y proactivos sí existen y están
entre nosotros. Mucho cuidado con éstos. Si pudiera ser como un partido de Fútbol, donde se
sancionan las faltas del jugador y en aquellas graves se muestra la tarjeta amarilla o roja,
según sea el tamaño de la falta, sería fenomenal. Imagínense el poder decir a Gómez (Gómez
para pasar por todos los apellidos famosos de nuestro querido país, ¿Por qué no?), en
cualquiera de los círculos sociales: “Gómez, llevas una pendejada eh… la siguiente dejas de
colaborar con nosotros” o, si de plano se aventó una pendejadota: “Gómez, ahora si te la
mamaste, hiciste la oda a la pendejada, ahora si te vas a la…”  Que liberación ¿no? Lo malo es
que, de ser así, algunos presidentes de México (y del mundo, no vayan a creer que nomás aquí
tenemos pendejos de campeonato) ya hubieran sido corridos de congresos, visitas, tal vez del
país, o de la ONU, o del G12, ¡o del mundo!
 
Mi última recomendación lectora, lector querido: No se desespere con los pendejos, ya sean de
tiempo completo proactivos o no, o con los que nos llegamos a apendejar de vez en cuando,
los pendejos no son mal intencionados, nomás son pendejos.
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SOBRE LA PENDEJEZ

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    Breve ensayo sobrela pendejez Written by Administrator Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23 Pendejo es una adjetivo ampliamente utilizado en tierra azteca, como mexicanos, esta palabra es repetida indiscriminadamente a lo largo del día tanto en conversaciones amigables como en referencias despectivas; tanto en la calle para insultar al taxista kamikaze que se atraviesa entre dos autos haciendo gala de su destreza y aprovechando el tamaño de su automóvil, como el más refinado hombre de negocios para referirse al colaborador que ha sufrido una pequeña distracción y ha cometido un pequeñísimo error.         1 / 5
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    Breve ensayo sobrela pendejez Written by Administrator Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23 Pendejo, aunque usted no lo crea, tiene raíces latinas cuyo significado es “Pelo del pubis”. Su significado actual se lo debemos al primer médico griego que llegó a Roma en el año 219 a.C., cuyo nombre era Archágathus. Éste matasanos atendió a la amante del general Amílcar (conquistador de Hispania) que sufría intensos dolores en la ingle debido a un bello púbico enterrado en esta zona y que le había causado un absceso. Archágathus, quién era muy hábil con el bisturí pero abusaba de su uso, realizó una operación que causó una infección terrible que terminó cobrando la vida de la amante de Amílcar, quién ordenó matar de manera inmediata al médico. Varios soldados de Amílcar que habían sido atendidos por  Archágathus de lesiones mucho más graves y habían curado, comenzaron a referir la muerte del médico como un error que le costó la vida y la referían de la siguiente manera: pectinicŭlus mortis que significa muerte por pendejo (por bello púbico).   Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, su principal significado es: Tonto, estúpido. Aunque existen otras acepciones cuyo significado es cobarde o pusilánime (aquí en México tenemos otra palabra para esto y es “Puto” que ya le tocará su ensayo en otra ocasión) En Argentina y Uruguay se les dice así a los niños o adolescentes (aunque no imagino a la maestra de primaria diciendo: “A ver pendejos, saquen su libreta y anoten” ¡No!, qué fuerte…no). En Perú significa astuto y taimado (esta le puede traer cierto grado de satisfacción, querido lector, puede decirle a su jefe la siguiente vez que exprese en una junta una idea que él crea brillante: “Licenciado, es usted muy pendejo”, acto seguido le explica que en peruano significa “astuto” y pasa a recoger su liquidación, no sin antes llevarse las palmas de todos y quedar como todo un héroe)     “Pendejo”  es una palabra, que, como la gran mayoría de las palabras graves de tres sílabas, como “cubeta” o “huarache”, tiene mucho ritmo, suena bien: Pen-de-jo. Disfrute de la música implícita de la palabra, dígala en voz alta: “Pendejo” dígala rápido, dígala lento, alargue las vocales de las sílabas: “Peeeeeen-deeeeee-jooooo” ¿No es maravilloso el sonido? ¿A poco no tiene un énfasis propio muy ad hoc con el significado?   2 / 5
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    Breve ensayo sobrela pendejez Written by Administrator Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23 Además, tiene la magia de las palabras del castellano de expresar de manera única e insustituible una idea de manera muy clara. Y es que a veces, para expresar la idiotez de alguien no alcanza con el “tonto” o “bruto”. Imagínese usted que su compañero Pérez (Pérez por decir algún ejemplo, no quiere decir que todos los Pérez sean pendejos o que tengan cierta facilidad para cometer pendejadas, aunque por pura probabilidad, al haber tantos Pérez, le puedo apostar que conoce a algún Pérez muy pendejo), en fin, su compañero Pérez comete un error de esos que causa pérdida dolorosa, me refiero a esos que le hacen perder dinero o gran cantidad de tiempo y usted, encolerizado, con ganas de golpearlo al más puro estilo de boxeador de tepito, le dice: “¡Cómo eres tonto Pérez!” (¿?)…Como que no ¿no?... Como que le faltó enjundia… Como que Pérez se va a voltear y reírse de nosotros (y acto seguido va a correr el rumor por toda la oficina que somos putos). No. Definitivamente así no se pendejea a gusto. Probemos ahora una palabra con más fuerza, es más, busquemos una palabra grave para tratar de ponerle el ritmo de nuestra alagada palabra: “Cómo eres imbécil Pérez”…mmmm…un poco mejor, pero no, aún no tiene la fuerza que requerimos para decirle a ese ser despreciable que ha cometido una cagada de antología. Ahora, demos la oportunidad a nuestra estrella invitada, dejémonos de pendejadas y vamos a oír al actor principal: “Cómo eres pendejo Pérez”… ¡Aplausos! ¡No mames, qué hermosura! ¡Qué ritmo! ¡Qué fuerza! ¡Qué claridad! Chingao, así si da gusto insultar a alguien. Así queda clarísimo que Pérez la cagó horrible y merece los fuegos del infierno. Pérez seguramente después de eso agachó la mirada y quedó callado, sin palabras, sin saber que contestar.   Adicionalmente al énfasis propio de la palabra, se puede acompañar de otros adjetivos para subrayar aún más la intención. Por ejemplo, si en vez de decir “Cómo eres pendejo Pérez” decimos: “¡Ah, pero si serás pendejo Pérez!” enfatizamos la frase y damos a entender además que los errores son repetitivos y hacen de Pérez un pendejo de tiempo completo. En cambio, cuando utilizamos la expresión “Pérez, te apendejaste” damos a entender que Pérez solo cometió un error incidental y que su pendejez fue momentánea.   Estoy seguro que todos conocemos alguien que de verdad es pendejo. Alguien que piensa, dice y hace pendejadas constantemente. Alguien que nos sorprende al grado de decir “Bueno, este López sí que es pendejo” (López ahora para que los Pérez no se sientan agraviados) pendejos de esos que hay que admirar, que el primer pensamiento que se les viene a la mente 3 / 5
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    Breve ensayo sobrela pendejez Written by Administrator Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23 por la mañana es una pendejada y antes de irse a dormir su último pensamiento conciente es otra pendejada… ¿soñarán también pendejadas? ¿Ellos sabrán que son pendejos?   Si los pendejos de tiempo completo sueñan pendejadas, están perdidos. Pero si no sueñan pendejadas quiere decir que en el inconciente no son pendejos y, tal vez, con ayuda de un buen psicólogo o sesiones de hipnosis pueden dejar de ser pendejos o por lo menos, disminuir su pendejez.  Sin embargo, no creo que la pendejez se cure sino ya habría programas de “Deje de ser un pendejo en 20 semanas” o centros de ayuda para pendejos o un PA (Pendejos Anónimos). Imagínense la primera sesión: “Hola, me llamo Juan Pérez y soy un pendejo”. Vaya que hay que tener agallas.   Ahora bien, no creo que estén concientes de ser pendejos. ¿Alguien alguna vez le ha confesado ser pendejo? No, ¿verdad?, nadie en su sano juicio se confiesa como pendejo. Yo por lo menos no he oído a nadie. He oído la expresión “!Ah que pendejo!” o “Me apendejé” refiriéndose a un error casual, pero no he oído a nadie confesarlo tan directamente como nuestro personaje imaginario Juan Pérez en su primera sesión de pendejos anónimos.   La otra vez, le pregunté a varios amigos si conocían un pendejo que realmente fuera pendejo de tiempo completo y varios (sin pensar mucho) me contestaron que sí. Luego les pregunté que si ellos se consideraban pendejos y todos me contestaron rápidamente que no.  Esto podría significar varias cosas: 1) qué todos somos pendejos, 2) que los pendejos de tiempo completo son famosos y todos conocemos a los mismos o 3)   que no hay pendejos de tiempo completo y alguien tuvo la mala fortuna de conocer a alguien que se apendejó por un periodo de tiempo más grande. Yo me quedo con la opción 2 por que yo si conozco por lo menos a uno que es bien pendejo. 4 / 5
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    Breve ensayo sobrela pendejez Written by Administrator Thursday, 04 June 2009 01:59 - Last Updated Friday, 17 July 2009 03:23   Ahora bien, de los pendejos de tiempo completo, existen de dos tipos: los que tienen iniciativa y los que no. De los cuales, los más peligrosos son los pendejos con iniciativa por que éstos cometerán pendejada tras pendejada por cuenta propia, por elección personal, por pendejez proactiva pues. Y, generalmente, sus pendejadas afectarán a alguien más. De los otros, los que no tienen iniciativa, no hay que preocuparse tanto ya que, si cometen alguna pendejada, será por encargo y serán menos.   Como sea, el hecho es que los pendejos de tiempo completo y proactivos sí existen y están entre nosotros. Mucho cuidado con éstos. Si pudiera ser como un partido de Fútbol, donde se sancionan las faltas del jugador y en aquellas graves se muestra la tarjeta amarilla o roja, según sea el tamaño de la falta, sería fenomenal. Imagínense el poder decir a Gómez (Gómez para pasar por todos los apellidos famosos de nuestro querido país, ¿Por qué no?), en cualquiera de los círculos sociales: “Gómez, llevas una pendejada eh… la siguiente dejas de colaborar con nosotros” o, si de plano se aventó una pendejadota: “Gómez, ahora si te la mamaste, hiciste la oda a la pendejada, ahora si te vas a la…”  Que liberación ¿no? Lo malo es que, de ser así, algunos presidentes de México (y del mundo, no vayan a creer que nomás aquí tenemos pendejos de campeonato) ya hubieran sido corridos de congresos, visitas, tal vez del país, o de la ONU, o del G12, ¡o del mundo!   Mi última recomendación lectora, lector querido: No se desespere con los pendejos, ya sean de tiempo completo proactivos o no, o con los que nos llegamos a apendejar de vez en cuando, los pendejos no son mal intencionados, nomás son pendejos. 5 / 5