La depresión espiritual es un problema común incluso entre los cristianos, con causas que van desde factores biológicos hasta influencias espirituales. La Biblia aborda este tema y ofrece remedios espirituales como la autocompasión, el perdón y el apoyo comunitario. A pesar de que la depresión puede afectar a los creyentes, es posible superarla con la ayuda divina y un enfoque en la fe.