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            Brana
             Malla nº 1 Axón 1, Axón 1a.




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                              Axón 1




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   Aparisi Nielsen, Elbio
   Brana “Tempestad”

   Vizcaya, España, 2009.
   470 págs. 21x15cm.

   ISBN 979-865-06-3734-7
   1. Narrativa CDD 863




Hecho el depósito que prevé la ley 11.273
2009 Copyright todos los derechos reservados.
ISBN 979-865-06-3734-7




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                        Libro Bíblico: San Mateo

       El entró en la barca, y sus discípulos le siguieron.
Y de repente se levantó una tempestad tan grande en el mar
         que las olas cubrían la barca, pero él dormía.
 Y acercándose, le despertaron diciendo: -¡Señor, sálvanos,
                       que pereceremos!
Y él les dijo: -¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe?
        Entonces se levantó y respondió a los vientos...




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                        Prólogo




Bienvenido a la Brana, debes saber que aquí al
escritor se lo llama “moderador” y al lector
“concatenador”, al igual que al libro lo llamamos
“axón”. También debes saber que el tránsito de la
lectura es el viaje, aunque esto último puedes
llamarlo como quieras, yo lo llamo “viaje” porque
lo ejemplifico rápidamente con un viaje en metro,
en donde los capítulos son estaciones, en algunas
de ellas habrá combinaciones en las cuales
podremos continuar nuestro viaje por otra
inflexión de camino. A mi me recuerda a elige tu
propia aventura, pero lo interesante de esta
cuestión es que la aventura habla sobre una
supuesta realidad, en la que todas las historias se
cuentan por quienes son los “moderadores”,
dependiendo de la cantidad de capítulos del axón
será la cantidad de personas que moderan desde
su punto de vista lo que sucede, el trabajo del
concatenador es viajar eligiendo inflexiones para
continuar viviendo la historia, que decididamente
es infinita, ya que son sucesos unos tras otros
que se enlazan y actualizan, por lo que un
concatenador puede pasarse una vida en la brana
navegándola o viajando en ella, nutriéndose.
Desde ese primer punto partimos, es probable

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que te interese ser moderador o concatenador al
mismo tiempo y una de las dos, si todo sigue en
su curso, pronto o ya mismo puedes estar
disfrutando de la Brana en su formato ampliado,
éste, repito, es una primera versión que consta
de tres axones, los dos primeros de 35 capítulos
cada uno y el tercero de ocho. Sentirás
emociones que te oprimirán por lo asfixiante o te
llenarán de orgullo por la valentía, como te he
dicho antes, ser concatenador te sumerge en una
historia que no termina, depende de ti por donde
la sigas, podrás encontrar misterios sin resolver y
pasar delante de algo o alguien que luego será
algo que no esperabas, todo es posible ya que no
se limita al sistema sintáctico que propone el ocio
actual y lo hace desde la distancia de la dispensa
comercial, es ocio por el hecho mismo, pero nutre
de valores, que sí quieres tienes mucho por
aprender y si moderas quizás por enseñar.
Puede caer en el fracaso como todo, o no, ¿quién
decide eso?, yo al menos seguiré ya que me
proporciona un sabor más amplio y emocionante
el recorrer cada uno de sus recovecos.
Nuevamente, bienvenido a la Brana, aquí no
hallarás géneros cerrados y delineados por las
plantillas eficaces de la industria, eres libre, es
arte, es ocio, somos humanos, ¿qué más
podemos pedir?

                        Elbio Aparisi Nielsen
                                         julio del 2009.



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                        A ti, nuevamente.




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           Tempestad
            Axón 1b




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Llevo tres días intentando estudiarme, pienso
mientras existo, veo mi película sin edición tras
mis globos visionarios, me golpeo mientras
pienso, la realidad se contrae en esta máquina
ocular y algo confusa. Mis ojos perciben lo que
desean de esas ondas de luz reflejadas por los
objetos que me rodean diariamente, mis ojos,
sus retinas fotosensibles seguramente me
engañan en la percepción de esa realidad impura
e imperfecta que se representa primariamente
ante mis ojos.
Pienso discontinuamente frases sueltas, luego mi
voz interior que me ordena cada día un objetivo,
que se incumple la mayoría de las veces. Cada
segundo que vivo dialogo internamente con
alguien que no existe, al menos para mis ojos. El
ego me hace más luchador, más odiado y odioso.
Pienso nuevamente y reflejo en mis ojos lo
inteligible, la auténtica realidad, mi razón, o la de
Platón.

Es Diciembre y llegan los días de lluvia, frío,
viento, olas de quince metros e inundaciones
varias. Llevo algunas horas en el campo de fútbol
de un colegio, nos han evacuado, la ría ha

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rebalsado esta mañana, mi casa se eleva del
nivel del bienandante en unos 12 metros, es un
cuarto piso, se han salvado mis novelas, mi piano
y mi ordenador, no ha sucedido lo mismo con mi
vecino director de cine del tercero izquierda. Lo
ha perdido todo, absolutamente todo.
Lo tengo a mi lado, junto a él, su mujer y la perra
vieja olorosa. Se oye el agua destruirlo todo,
también vemos los relámpagos destellar uno tras
otro, estamos muertos de miedo.

Me dice mi vecino: - ¿Cómo se puede ser tan
insensible?, te pones a ver internet por el móvil
mientras nosotros lloramos por todo lo que
perdimos, eres un desagradecido, un egoísta.
Hemos perdido todos nuestros recuerdos, las
fotos de nuestros sobrinos pequeños, mi cámara
de cinta.
Le digo a mi vecino: - Lo siento, pero yo no he
perdido nada.
Me dice: - Serás cabrón, hijo de...
Le digo suavemente: - Podrías haber subido tus
cosas a mi piso.
Me dice: - Sabes que estábamos en el parque
rodando.
Le digo: - ¿Y tú, mujer? _ ella está abrazada al
brazo derecho de él, abre sus ojos y me mira.
Me dice: - ¿De qué coño hablas?, ¿de qué coño
habla este tío?_ suelta a su mujer.
Su mujer dice: -Y yo que sé, sabes como es,
siempre hace ruido y no podemos ver ni la


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televisión tranquilos, habla por hablar, ni caso.
Le digo: - Debería de haber estado en casa antes
del suceso.
Dice mi vecino: - Eso es verdad, hoy no tenías
nada que hacer, con todo esto no he pensado en
nada, eres un puto enfermo, hemos perdido todo
y tu insinuando que mi mujer ha hecho algo
indebido. Si no nos conoces de nada, vete,
¡anda!, déjanos tranquilos, puto cabrón de los
cojones.
Le digo: - Mi enfermedad brota a la realidad por
momentos, son números, quizás los veas, a no
ser que te falten los ojos.
Me dice: - Déjame tranquilo, no respondo de mí,
puto subnormal.
Su mujer dice: - Basta, ¡es suficiente!, no sigas,
los policías nos miran y no quiero irme de aquí,
es un puto desastre allí fuera. ¿No oyen cómo
muere la gente y los edificios caen?
Pienso: - Puta asquerosa, como me enoje suelto
todo. Siempre lo mismo, no voy a reírme de este
pequeño humano, pero si voy a hacerlo de esta
ingrata.

Llegan más afectados, somos miles, seremos
muchos en unas horas, parece no terminar
nunca. El bullicio casi no nos permite
escucharnos, prefiero apartarme y sentarme con
una mujer negra, ella mira el suelo y habla sola.

Le digo a la negra: - Hola, voy a sentarme aquí si


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no te importa, es que allí no hay quién los
aguante, son vecinos de mi portal pero estoy
mejor aquí, contigo.
Me dice: - Yo no entiendo.
Le digo: - Yo tampoco entiendo lo que sucede.
Me dice: - Yo no entiendo.
Le digo: - ¡Vale!, yo tampoco.

Cruzo mis piernas y junto mis manos emulando
su postura, cierro los ojos, no quiero utilizar mis
sentidos innecesariamente. Dejo mis oídos
activos, mi olfato identifica olor a agua podrida,
excremento humano y algunos vómitos, se me
presentan en la seudo negritud de mis ojos
cerrados unas letras, luego unas palabras,
comienza un relato, suele aparecerme en mi
mente relatos mientras viajo, como o trabajo, es
normal, suele ser por la tarde, no sé su horario
de llegada porque no miro el reloj, es que tengo
uno en mi muñeca pero infinitamente quieto en
las tres de la tarde de un 21.




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- Hola cariño... si... ¡sí!... quédate tranquila,
estamos los seis muy bien, no te preocupes,
saluda a la abuela con muchos besos... no... no
puedes... hija, que no puedes venir, todavía sigue
lloviendo y las inundaciones continúan... que
no... si, son los gritos del cielo, te lo he dicho
siempre, la naturaleza no nos quiere aquí, nos
odia demasiado, tuvo paciencia pero ya no creo
que podamos seguir como antes... cariño debo
dejar de hablar, no tenemos buena señal y no te
oigo claro... te queremos, cuida a tu abuela y
limpia la casa, ayúdale. Mañana hablamos, si no
llamamos quédate tranquila... si hija, lo
haremos... todos aquí lo han perdido todo, somos
unos afortunados... no podíamos negarnos a
evacuar, todo el pueblo lo ha hecho... si todo está
donde tiene que estar... tus fotos, libros y los
pósters... si hija... te queremos... los gemelos
preguntan por ti... adiós hija.

Me duelen los huesos, tengo mucho frío, mi
marido cuida a los gemelos, los otros dos se han
dormido solos, debo conseguir algo para comer,
mis hijos duermen de hambre.

- Cariño voy a por algo para comer, vuelvo en

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unos minutos_ le digo a Fran el amor de mi vida.
- Deja, voy yo, coge a los gemelos, yo me
encargo, mírate._ me dice con su mirada perdida.
- Bien, pero ve con cuidado, mira toda la gente
como está, no sabes que pueden tener, por favor
no los toques._ le aconsejo porque es un
descuidado.
- Habla bajo, por favor, ten cuidado con lo que
dices, por favor Soledad que sabes tú lo que han
sufrido todas estas personas, ahora vuelvo, no se
muevan por nada._ le digo a mi mujer algo
desorientada.

¿Cómo el dinero puede cambiar tanto a las
personas?, si es que no puedo con su manera de
ser. Las puertas se acaban de abrir, entran otros
cientos de evacuados, que duro es esto, pensaba
que en la oficina sufría tortura, pero que sé yo de
todas estas vidas, si pudiese los ayudaría. Mi
casa     se   ha    salvado     de   milagro,    los
desprendimientos del monte no han destruido ni
mis árboles del jardín, la huerta sigue en pie, con
mucho agua en sus pequeños canales de
irrigación pero nada más preocupante. Los tres
chalets siguientes se han deshecho como el
chocolate en la leche caliente, me encantaría uno
ahora mismo, es que llevo sin picar algo al menos
siete horas, me hace ruido el estómago, yo puedo
vivir cuarenta días sin comer, pero mis gemelos
no, debo conseguir algo, lo que sea. Ese hombre
de gafas debe saber algo.


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- Disculpe_ digo interrumpiendo suavemente su
meditación.
- ¿Qué?_ dice mirándome con miedo.
- Nada, tranquilo, es solo que deseo saber si
tiene algo de comer, algunas galletas, algo
pequeño para mis gemelos, es que llevan sin
comer muchas horas y no son muy fuertes,
¿tiene algo?
- No lo conozco señor, no se moleste, pero
tampoco conozco a sus gemelos, y no me
interesa, perdone, no tengo nada que me sobre,
llevamos horas, todos, estas miles de personas al
igual que sus gemelos llevan horas sin comer, lo
siento, es cruel, lo que ha sucedido hoy..._ me
dice con tranquilidad de los sesenta, le
interrumpo.
- Bien, gracias, adiós_ me alejo dos pasos y digo
por lo bajo. - ¡Que te den por el culo!, maldito
gurú de la estupidez._ cierro mis puños muy
fuerte, me siento indignado, todas estas
cabecitas también carecen de alimentos, puedo
ver gente en peor estado, llenas de lodo en sus
rostros. En la televisión recuerdo haber visto sus
rostros, similares, en muchas de mis mañanas
minutos antes de marchar a la oficina, qué tipo
de insensibilidad tenía, hablaba con mis agentes
financieros de la empatía y no tenía ni la más
remota idea, me duele la cabeza y los ojos se me
cierran de miedo. El estruendo es demasiado
fuerte, todavía recorre mi mente, todos gritan,


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hay algunos que son muy agudos, supongo que
son niños y niñas desesperados. A quién voy a
preguntar si tiene comida, soy un idiota, nadie
dejará de comer por mis gemelos, menos por mí,
veo algunos policías agrupados en una esquina,
me cuesta mucho llegar a ellos, es que nadie
quiere moverse de su sitio por miedo, huelo
excrementos, sus heces puedo verlas, por dios,
que clase de humanidad hemos creado, no
soporto mi voz interior. Se quejan, debo llegar a
ellos, si piso a alguien pido perdón, seré cordial
todo lo que pueda.
- Perdonen, son policías, ¿verdad?_ me acerco
lentamente.
- No estamos de servicio._ me dice uno de ellos
fuerte y mirándome a los ojos.
- Pero llevan uniformes._ les digo a todos, intento
no mirar al que me acaba de hablar.
- No entiende, ya no somos policías aquí dentro._
vuelve a hablarme con una arrogancia inútil,
sonríe y mira a sus compañeros buscando la
aprobación.
- Los uniformes representan lo que son, al menos
mientras trabajan._ lo digo con tranquilidad, no
puedo enfadarme son varios y más grandes que
yo.
- No trabajamos, hemos dejado de ser policías,
solo tenemos los uniformes porque ha sido la
evacuación al momento de terminar nuestros
turnos de trabajo, no podemos hacernos cargo de
una responsabilidad tan grande, aquí solo somos


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hombres, o usted es el mismo que en su trabajo
señor ...
- Francisco es mi nombre, y no, no traigo el
trabajo de oficina, no soy broker de bolsa aquí,
no serviría de nada, hablamos de supuestos, de
información, especulamos. Pero la labor de
ustedes es a tiempo completo, o me dirán que no
actúan de oficio. _ me sincero.
- No, esto es un desastre natural, o lo que sea
que es, no tenemos fuerzas aquí dentro, nuestros
uniformes pueden ser un problema en un futuro,
entienda, aquí todos somos evacuados, pero
tenga claro algo, esto no va bien, y tarde o
temprano      comenzará      nuestra     verdadera
esencia._ termina de decirme mientras mira a
sus colegas, estos naturalmente lo acompañan
con el gesto afirmativo y de pesadumbres
fusionado en sus rostros.
- No voy a acompañar lo que dice, no estoy de
acuerdo, un oficio debe ser un oficio, un modo de
vida.
- Y usted que mierda sabe, es un broker de bolsa,
no sabe más que forrarse de dinero con el ajeno,
especulando, o cree que no comprendemos lo
que significa ser broker, son unos embaucadores,
uno putos ladrones, eso es lo que es, y si quiere
que actuemos de oficio, podemos hacerlo
inmediatamente con usted señor Francisco
broker, marche, ahora mismo, a ordenar a miles
de personas lo imposible, busque personas que lo
intenten y verán lo que es morir desmembrados


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entre la multitud.

Veo lo que hay, son miles de organismos ansiosos
de nutrir sus necesidades básicas, mis hijos, debo
volver, esto es un mar de personas, y la marea
puede cambiar de lugar a mi familia, me costaría
mucho encontrarlos.




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¿Qué persona puede sentirse tan ínfima para
hablar así?, no paran de discutir, y de verdad es
que estoy juntando energía para darle un
puñetazo en su nariz, es que no puedo escuchar
como le habla de esa manera, no es nadie aquí
dentro. Algo tengo que decir.

- Vuelve a tu país, ¡vamos!, ¡vete!, muere sola
ahí fuera, boliviana de mierda, si hace dos días
usaban taparrabos y lanzas, venga vete de aquí._
lo dice el de gafas y sin pelos, ella calla por
temor, nadie es capaz de intervenir.
- Mira, o dejas a esta mujer, inservible, o te las
vas a ver conmigo, ¿Qué te sucede?._ lo digo
mientras lo enfrento.
- Esto no es contigo, es con esta indígena, ¡qué
se pire de aquí!, que no tiene papeles, que está
chupando las ayudas de todos nosotros, y mírala,
tirada aquí, quejándose.
- Tu no tienes nada que hacer aquí, enséñame tu
documento de identidad._ le grito y revisa sus
bolsillos.
-¿No los tienes?, ahora quién es indocumentado,
maldito ingrato, tu no tienes idea de lo que sufre
esta gente, como viven, no sabes nada. Eres

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autónomo, seguramente, no me lo niegas, pues,
eres un zángano que especula con el seguro de
desempleo, si no quieres que te mate, vete.
-Gracias señor._ me dice por lo bajo la joven.
-Si vuelve a hablarte así, me llamas, ¿sí?_ le digo
mientras alzo la cabeza en busca de mi mujer.

Llevo seis horas buscándola y no aparece, nos
han separado al momento de la evacuación y no
la encuentro desde entonces.

-Perdone, ¿ha visto a esta mujer? _ pregunto a
cada uno que me mira cuando camino, pienso
que quizás al ser observadores de la catástrofe
recuerden algunos rostros. Hay un grupo de
policías en la esquina discutiendo con un señor,
mejor busco por otro sitio, hay miles de personas
que pueden ser mi mujer. En verdad estoy algo
cansado para seguir buscando, es que ha sido un
día terrible, mi mujer y yo hemos perdido a
nuestro hijo hace exactamente dos días, nos ha
hallado sin fuerzas esto y no sé que puede hacer
mi mujer si no me tiene cerca.

Apunto mi nombre varias veces en una hoja y la
rompo en pedazos para dejar mi nombre y
apellido en manos de algunos observadores,
están avisados, si ven a una mujer parecida le
dirán que la estoy buscando, al gritar mi nombre,
supongo que tendré más posibilidades de acierto.
Estoy realmente desesperado, vivo para ella, no


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hay nadie más. Mi hermano vive pero no me
importa que es lo que hace, si vive bien por su
vida, y si no lo hace también, mi hijo ha
desaparecido y no ha sido capaz de llamar
siquiera, un bastardo, es lo que es.

El campo de fútbol se estremece, ruge el acero
de su estructura, quiere estallar en millones de
partes, moriríamos todos, lo sé. He oído que ha
cesado la lluvia, el cielo parece darnos tregua,
pero los truenos no hacen más que comenzar, me
llega un comentario de un ciclón en la costa, de
olas de treinta metros, estamos a salvo si no
desborda el mar, hay muy poco tiempo. Las luces
se apagan, está oscureciendo fuera, la gente se
alarma sobremanera, son niños gritando, suenan
a rugidos de almas en pena. Tengo los pies
mojados, frío y no tengo abrigo, mis gafas se
empañan y el pelo me molesta en los ojos, me
duele la espalda, al ayudarme a ingresar al
helicóptero me han dañado la espalda, es
punzante y constante, no puedo doblarla.

Los policías discuten, puedo oirlo, se ha
marchado quién les reprochaba, hablan entre
ellos, no puedo descubrir cuales son sus
intenciones, hay demasiada gente en mis lagunas
auditivas, generan más vibraciones, el sonido se
transforma en distorsión absoluta, pierdo mi don.
Mi mujer y mi hijo, mi mujer sola con nuestro
hijo en su espalda, pegado queriendo seguir en


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su alma por siempre.
-Ana, ¡Ana!, ¿Dónde estás Ana?_ ya no puedo
resistirlo, extraño a mi pequeño, ¿quién podrá
devolverlo?, el tiempo me corrompe por dentro,
por qué despojarlo del tiempo y del espacio.
Sueño con que su alma sea radiación y se
convierta en nueva vida, en algún rincón del
universo, siendo realmente vida, estoy algo
aturdido, pongo en mis oídos tela de mi camisa.
He recuperado mi tranquilidad, al menos lo que
queda de ella, intento agudizar mi visión, la
noche se acerca y mi mujer sigue perdida, que
más da si no la oigo buscándome, de igual
manera el gentío gritando no me lo permitiría,
me convenzo, necesito recuperar energía, me
recuesto sobre tierra y pasto deshecho por la
muchedumbre, recuerdo aquellos conciertos
salvajes con Ana, los Stones, sonrío y me
duermo, pienso en luces y colores. Ana es un
blancuzco acuoso, más bien leche. Mi hijo es roca
y olor a agua dulce.




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Estoy aterrorizado, los relámpagos me hacen
daño, mis ojos fallan, mi cabeza no se agota, me
duele el cuello. Creo que debimos marchar a
tomar ese bendito café con leche, si hubiera
molestado a mis compañeros no estaríamos aquí
llenos de agua, lodo, sudados de miedo y
queriendo sonreír, intentamos ser aquellos
músicos heroicos del Titanic, somos unos simples
policías aterrados y sonrientes. Nos rescataron al
finalizar el turno, nuestras familias no están aquí,
han sido evacuadas y llevadas a las torres
circulares del centro, han tenido suerte, es una
zona más elevada, aquí moriremos en unas
horas, el agua lo corroe todo, recuerdo todos mis
muertos, mis acciones, sus manos frías, sus
bocas     abiertas,    sus    cuerpos    calcinados,
desmembrados en la carretera. No hago más que
ver sus muertes en mi vida todos los días, tengo
el uniforme, tengo sus muertes impregnadas, es
automático, desearía lo contrario.
Dice: - Perdonen, son policías, ¿verdad?_ se
acerca lentamente.
Digo: - No estamos de servicio._ lo miro
fijamente.
Dice: - Pero llevan uniformes._ nos mira a todos,
el niño bien, camisa de polo.

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Digo: - No entiende, ya no somos policía aquí
dentro._ estoy harto de las misma preguntas una
y otra vez, aborrezco a los acomodados, aquí
morirá como nosotros, ahogado.
Dice: - Los uniformes representan lo que son, al
menos mientras trabajan._ maricón de mierda,
pero si habla bajo porque nos teme, tiembla, odio
a la gente insegura, deberían aceptar la muerte
antes, dejarían de temblar y mearse tanto.
Me susurra mi compañero: - Ves a la izquierda,
hay un hombre golpeando a una mujer, ¿hacemos
algo?
Lo miro determinante y digo: - Ni se te ocurra
moverte de aquí.
Dice: - Francisco es mi nombre.
Digo palabras después: - ... verán lo que es morir
desmembrados entre la multitud.

El diluvio de la santa Biblia, no la leí, no sé más
que lo esencial, el agua lo cubre todo, esto no
puede asemejarse, pero mi mundo si se llena de
agua, y el de toda esta gente. La humanidad
pierde un hombre de ley, pero si hay millones en
el mundo, nada me hace especial para seguir
viviendo, mis hijos me ven poco, mis trastornos
no hacen más que comenzar, en unos años estaré
tirando balas al aire y quizás suicidándome por lo
que vi. No soy pintor, no puedo hablar más que
de lo que puedo ver, salvé vidas, recompuse
otras, vi apagarse muchas más, el mundo o la
humanidad juntos no pierden nada, seguirán, es


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obvio, sano, natural y propio de mi especie. Pero
aún así me duele sentirme muerto, aunque sepa
lo inútil que soy o insignificante. No hay nada
más importante que morir, quiero verlo supremo,
al menos moriría en una catástrofe, sería una
justificación, pensarán que he intentado salvar
vidas, lo hice antes, lo pensarán, pero no será
una satisfacción, mi mujer con la pensión y el
seguro aguantarán unos años, luego deberá
buscar nueva vida. Y este hijo de puta que se
llena los bolsillos con dinero de otros, me dice
que debo ejercer mi deber, no sabe cuanta gente
sigue viviendo gracias a mi, cuantos asesinos han
vuelto a sus celdas. Tampoco sabe los que he
matado silenciosamente para limpiar las calles,
me río de esa rata de oficina que firma en un
minuto y ganas más dinero que yo en un año
entero. No envidio a la gente lista, no lo haría,
oficios como dice el, son oficios, todo el día a
todas horas. Lo mataría ahora mismo, quién me
condenaría, mis compañeros matan al que
intente tocarme, lo sé, fueron mis alumnos. No
hay mejor momento para la tiranía que este,
formaría un ejercito de asesinos brutales,
podríamos hacer el trabajo sucio de la naturaleza
antes, podríamos comer de sus cuerpos, al final
el canibalismo fue una condición inicial y nuestra.
Mis oídos zumban.
Digo al de mi derecha: - Esto no tiene buena
pinta, ¿no sientes como sacude?, la estructura
aguantará unas horas, como siga así fuera lo


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tenemos claro.
Dice el de mi derecha: - ¿Qué podemos hacer?,
somos cientos de miles, no tenemos tantas balas
señor.
Digo al de mi derecha: - ¿Qué?, estúpido, calla,
hablo de nosotros, si queremos salvarnos
tenemos que subir a los más alto, en esa
perspectiva veremos como seguir, mientras tanto
debemos darnos prisa.
Dice el de mi izquierda: - Hay un camino, la
gente no se ha percatado, pero debemos ir uno a
uno y reunirnos dentro, los tubos de aire nos
llevarán a la primer estructura luego subir será
mucho más fácil, pero no deben vernos.
Dice el de mi derecha: - ¿Qué sugieres?
Digo: - Ve tu primero, luego iré yo y me
seguirán.
Dice el de la izquierda: - Debemos invertir las
camisas, nos verán los escudos, las gorras, lo
lamento, deberán tirarlas, a partir de ahora
somos invisibles.
Digo: - Lo seguiré a unos cinco metros de
distancia, chequeé cada diez metros.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




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Si llega el agua nos vamos a morir, mi perra ha
muerto, no puedo morirme sin decirle a Jeremy
que no voy a volver a casa, me espera desde
siempre en Kent, estará viendo la televisión en el
sofá. Ojalá que ningún periódico haga eco de la
noticia, al menos hasta que no se desate el
desastre, que lo sepa cuando esté bajo el agua.
Le debo tres euros a mi vecina -sonrío- fue una
tarde que fuimos a tomar dos cervezas y la
invité, hablamos durante dos horas, hacía tiempo
que no bebíamos y recordábamos tanto, cuando
casi nos marchábamos el camarero hizo la seña,
reí inocentemente, claro, me olvidaba de pagar y
no tenía dinero. No volví a verla, es la hermana
que mi madre no me dio.
Escucho los susurros del policía... "Lo seguiré a
unos cinco metros de distancia, chequeé cada
diez metros".
Creen que no oigo nada de lo que dicen, en
verdad mis oídos fueron un don desde mi
nacimiento, puedo reconocer notas en donde el
resto oye sonidos, la naturaleza y nuestros
movimientos son música en mis oídos, a su vez,
tengo el don de seleccionar lo que deseo
escuchar. Estos hispanos creen que por ser policía
tendrán un camino más fácil que el resto, es

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



verdad - le contesto a mi voz interior- que
trabajan en esto, pero no aquí, las posibilidades
son escasas, para gente como yo, son imposibles.
Prefiero seguir recordando los ojos de Jeremy,
son tristes, los veo mirando televisión. Lo extraño
-lloro sola, nadie me mira, no se apiadan de mi
condición- no puedo culparlo a él, quiso que haga
algo por mí, viajar sola, por mi culpa ha muerto
nuestra perra, la amaba, la ama, aún no lo sabe.
Todos mis pensamientos son tuyos mi amor,
estás dentro mío, eres mis piernas, mi fuerza, mi
naturaleza repetida en otro género humano.
Jeremy no sé como decirte esto, quiero decirlo,
aquél día, ese último beso antes de marchar no
tuvo nada que ver con mi accidente, no lo hagas
más, por favor, sal de casa, camina que yo no
puedo, ni podré, tócale el timbre a nuestra
vecina. Hablé mucho con ella de tí, le conté lo
divertido que eres, tus sonrisas a la mañana al
levantarnos, sabe el color de tus calcetines
preferidos. Creo que por dentro ella está
enamorada de tí, hace unas semanas se lo dije,
le confesé mis intenciones, de verdad no creí
morirme, no pensé en ello, pensé en tí, en que
vuelvas a disfrutar de tu aire, no eres el mismo
por mí. El azar, la ingobernable fuerza que nos
condiciona ha hecho hoy que esté en esta ciudad,
he perdido el autobús al aeropuerto por falta de
rampas para discapacitados. ¿Suerte?, creo que
ella estará el día de la noticia del desastre.
Sé - espero que sea parecido al menos - qué vas


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



a llorar tirado en el suelo de la sala con un
teléfono en tu mano derecha, con el que atiendes
siempre. Doroty tocará la puerta, sabrá de mi
muerte y tú la invitarás por cortesía - Te conozco
- A beber al menos un té. Yo sé muy bien qué el
dolor los unirá, se besarán, se arrepentirán, no
hablarán por meses y cuando el tiempo lo cure
todo, serán una familia hermosa, tal como lo
acabo de ver, serás ese hombre que amo desde
que me robaste el corazón en la iglesia.
Nadie me ayuda, todos miran desorientados, veo
sus espaldas, sus pies, el estadio se hace
increíblemente enorme, esos policía tendrán un
trabajo muy duro, si suben alto y rápido quizás
se salven. ¡Ay!, me han golpeado la espalda, me
duele al respirar, me falta el aire, se han
percatado del camino, no hay tiempo, creo.
Quiero descansar, deseo que ellos - mi familia -
sepan aceptar mi viaje.
- Señora, ¿se encuentra bien?_ me dice un joven
hispano.
- Yo no comprender español... gracias... gracias.
_es lo único que aprendí a pronunciar.
- Venga, yo la ayudaré_ me alza, no peso como
antes, bajé mucho el último año.
- ¡No ¡Nou! ¡off!¡get off!_ me suelto y caigo al
cesped nuevamente, me he embarrado aún más.
Agito mis manos, no deseo ayuda de nadie, no
voy a vivir.
- Por favor señor, ¿me entiende?_ intenta volver
a cogerme. - Déjeme señor por favor, va a morir


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aquí._ entiendo muerte en su boca y afirmo con
mi rostro.
- Morir, morir._ le repito al joven hispánico, tiene
que entenderme.
-¿Quiere morir aquí?_ morir entiendo.
- ¡Yes!, ¡Sí!, ¡morir!_ le repito sus palabras, no
puedo hacer nada más, selecciono su voz entre el
bullicio imposible, tiene un registro precioso.
- ¡Pero, señora!, no puedo dejarla sola aquí._ me
recuesto, cruzo mis brazos, no quiero mirarlo,
quizás así marche, no podrá aguantar más, el
acero ruge como una estampida inminente.
Gritan muchas mujeres y algunos niños,
selecciono un rango de onda, ¡qué dulces esas
voces!
Ya se ha ido, supongo que tendré una sinfonía,
puedo elegir sus movimientos, oigo las hojas
mecerse despacio, otras rápido, los árboles se
agitan, puedo olerlos, las nubes tienen sonido, el
viento, incluso la luz del sol. Vibra mi cuerpo, y
no es la gente que me golpea, sospecho que no
podré     aguantar     mucho    más,    ¡ay   Dios!,
¡enfermos!, ¿cómo puede Dios haber creado
tanta gente?, ¡los odio! Jeremy no mueras por
mí, ¡por favor! - lloro y se me estremecen los
dedos de mis manos - dile a Doroty que me
amabas, que quieres olvidarme, ¡te amo mi
amor!
El lodo tapa mi tobillos, no siento su temperatura,
es algo fría y olorosa, me falta el aire, me falta el
aire, tengo sed, me falta el aire, por favor no


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



quiero morir, aire, aire, por favor, Dios, aire,
tengo sed, no siento mi cabeza, no puedo mover
mi ojos, ¡por Dios!, me asfixio, ¡aire!, me
palpitan los pulmones... -creo que es el
momento-.




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¿Qué miras? ¿tengo algo?, hay una distancia
mínima entre mis ganas de ir a romperte la nariz
o quedarme sentado pensando en como
destrozarte los dedos, uno a uno. Nunca tuve
miedo, ni el día que el gitano me amenazó con
dos palabras "luego vuelvo", bueno en realidad si
tuve     miedo.    No   tengo    intenciones  de
arrepentirme... ¿Qué mierda mira ese hijo de
puta? ... voy a decirle algo es que no soporto
todos los gritos sin sentido de la gente y menos
la mirada despectiva de un anciano.
- ¿Pasa algo?_ le digo.
- ¿A mí?, no ¿ lo conozco?
- Digo, lleva mirándome fijo bastante tiempo,
¿piensa qué soy un ladrón? ¿tiene miedo de mí?_
lo sacudo para que responda, no me importa su
vejez.
- Pero ¿qué hace?, si no lo conozco de nada._ me
dice con nervios, puedo olerlo, me resulta tan
familiar.
- No, es eso, me mira, piensa, hace juicios y
luego seguramente teme por su vida o la de su
nieto. _ le digo, mientras, él, abraza a su
pequeño nieto.
- Deje a mi nieto en paz, ¿no tiene bastante con
lo qué sucede?, déjenos tranquilos, ha muerto

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



toda nuestra familia, estamos solos y usted nos
intenta molestar, no podemos más, déjenos por
favor señor, ¡han muerto todos Dios bendito!,
quedamos él y yo, el resto en la mesa del
parque. Festejábamos nuestras bodas de oro, no
entiendo, no avisaron en la radio, nada, por favor,
déjenos tranquilos.
- Es que... yo he pensado que... no... _
entrecorto mis palabras mientras pienso en decir
algo sensato, no puedo hablar, pienso en mi
madre.

Llora el niño, los dos como niños, en sus polos
opuestos, su nieto está condenado a la vida
solitaria, me recuerda a mí. Estoy sentado, y me
creo que soy un estúpido ser humano, un
desperdicio, si pudiese tirar mis ojos al aire para
verme como me miran lo haría. Soy un cuarentón
de mierda que se cree joven, aburrido de seguir
una moda que desapareció hace años, me miran
siempre, nunca pensé hasta hoy, pero, me
miraron cuando era niño por mi mis ojos, luego
me miraron porque perdí a mis padres y
hermanos, más tarde me miraron porque maté a
un policía, siempre me miraron, hoy un viejo me
mira y yo me enfermo de los nervios. Soy una
mierda, un irrespetuoso con mi propio futuro, ese
niño llora como lloro yo, por dentro. Siento
lástima de como desperdicié mi vida, pero ¿qué
puedo hacer?, escribir una tesis sobre la
explicación del gravitón o pintar para un museo


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



no me devolverá ese tiempo que seguramente
me traerá a este lugar nuevamente, soy un inútil
mental, nada hay que hacer.

- ¡Este!, ha golpeado al anciano y al niño._ dice
una señora gorda y muy sucia gritando como si
quisiera comerme vivo.
- ¿Usted ha agredido a aquellas personas? _ me
pregunta un gorila negro.
- Si y no, he creído que me miraba mal el
anciano, pero, ¡solo fue un sacudón!, no he hecho
nada más, estoy arrepentido, aunque me muero
de ganas de no arrepentirme para darte una
buena paliza negrata.
- Es un pobre diablo, déjelo señora, estaré a unos
metros, ¿ve? somos seis, cualquier persona que
se acerque me avisa y yo u otro compañero se
encargará, no llore, tranquila. _ el negro calma a
la señora, estoy rojo, siento calor en mis mejillas,
tengo todo el cuerpo preparado para matar aquí
mismo, me da placer pensarlo. Le cortaría la
cabeza a ese cabrón de mierda. Se ha quedado
tranquilo, a decir mejor, son muchos y muy
grandes.
- Se ha salvado, hay gente buena, si fuera toda
como tí, malnacido, el mundo sería peor que
esto.
- ¿Peor?, no mira a su alrededor, no ve a ese
señor muerto a unos metros, seguramente no
quiere creer que en breve lo estará también, es
que de miedo se caga, y cuando pasen una horas


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



más, morirá de miedo._ la miro a los ojos para
que se mee encima.
- Es una mala persona, Dios sabrá que hacer con
su alma._ me habla de un buen escritor.
- ¡Basta!, ven aquí, ¡tú!, ven aquí te digo._ es
una voz angelical la que me llama, me atrae más
que la vieja gorda y sucia.
- ¿Puedes callar estúpido?, no puedes hablar así,
esa gente está muriendo por centenares, ¿no
hueles sus cuerpos?, quédate aquí._ su voz calza
a la perfección con su boca.
- ¿Nos conocemos?_ le digo.
- No, te he visto solo, luego gritándole al anciano
con el niño y ahora a punto de ser apaleado por
un grupo de pandilleros. ¿Quieres morir?
- No lo sé.
- Pues morirás en unos minutos, pude verlo, a no
ser que corras. ¡Sabía que aparecerías!
- Tu eres la de médium, me vi esa serie bastante
tiempo, no, no, eres la que ve fantasmas o mata
vampiros, tu no puedes ver el futuro, menos
presentir algo tan grande.
- La intuición es tan fiable como la razón, no
discutiré, solo quiero esperar sentada, y tu no
debes representar malestar cerca de donde yo
me encuentro. Odio el odio, y tu lo generas con
facilidad, pero no eres nada dañino, lo sé.
- No me conoces de nada, ¿quién te crees qué
eres?, no hay un mundo de héroes, ¡despierta!,
soy un hijo de puta, he matado, ¿eso lo sabes?
- Si, sé de tu madre, pero no deseo hablar, quiero


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



esperar a que llegue la pleamar y dejar de
respirar, llevo mucho tiempo esperando este
momento.
- ¿Cómo sabes de mi madre?
- No se nada que no sepas, lo que representa en
ti, puedo escucharlo, me lo dices con tus
recuerdos.
- Eres una enferma mental.
- No, no lo soy, y lo sabes. También sabes que
eres puro por dentro, debes redimirte, escapar,
en unos minutos el agua nos aniquilará, corre y
salvarás tu vida.
- Mi madre ...
- Tu colgante en el pecho habla por si solo.
- Pero si lo llevo por dentro...
- ¡Vete!, vive en el monte hasta encontrar la paz,
deja tu alma en la madera y volverás a ver a tu
madre. ¡Vete!

Corro, como nunca antes, respiro muy mal, toda
esa gente me choca, los golpeo, corro recto como
si la dirección me la marcase esa mujer preciosa
y angelical. Entre mi ropa puedo palpar el
colgante, corro y grito alertando que algo va a
pasar, todos gritan, el estadio tiembla, siento en
cada paso como se raja la tierra. Pienso en mi
madre, ella me sacará de aquí, no quiero mirar
hacia atrás puede ser muy peligroso, escuché
alguna vez que si hablas con el diablo no puedes
mirar hacia atrás, ese acto podría significar
perder mi alma y no volver a ver a mi madre.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



Corro, los choco, me golpean fuerte, nada me
duele, ellos son miles y miles moviéndose en
distintas direcciones.

- Lo seguiré a unos cinco metros de distancia,
chequeé cada diez metros... _ sé que debo
frenar, ese no me engaña, es policía encubierto
sabe algo, lo voy a seguir, es él. Puedo oír su
respiración, su miedo, no nos separan más que
unos centímetros, en una situación normal no
podría estar tan cerca de un policía, pero aquí no
sabe quién lo toca, lo rozan cientos de veces en
minutos, camina lentamente, sabe de algún
camino, no me engaña. Ratón negro caza a gato
azul. Veo su señal, parece que ese asiento tiene
una tapa, la ha abierto y han pasado dos. Solo
debo esperar, ¡ah!, han caído dos tubos de acero
sobre decenas de personas, han muerto, por Dios
que asco.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




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Me apena saber que ella está en Italia y yo aquí,
en avión serían dos horas de vuelo, no puedo
asegurarlo, si pueden ser dos horas de vuelo,
siempre me sucede los mismo, lo primero que
sale al final es lo que es siempre. No sé si se ha
casado, llevo años sin saber de mi pequeña.
Oigo a mis espaldas.
- ¿Cómo se puede ser tan insensible?, te pones a
ver internet por el móvil mientras nosotros
lloramos por todo lo que perdimos, eres un
desagradecido, un egoísta. Hemos perdido todos
nuestros recuerdos, las fotos de nuestros
sobrinos pequeños, mi cámara de cinta._ dice el
de gorra naranja y gafas, parece indignado.
- Lo siento, pero yo no he perdido nada._ dice el
del móvil táctil.
- Serás cabrón, hijo de..._ dice acomodándose su
gorra naranja, más indignado.
- Podrías haber subido tus cosas a mi piso._
contesta irónico el de camisa nueva.
- Sabes que estábamos en el parque rodando._
dice el de gorra naranja mientras mira al césped
calmando sus ansias de golpearlo, supongo.
- ¿Y tu mujer? _ ella está abrazada al brazo
derecho de él, abre sus ojos y lo mira.

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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



Dejo de oír.

No me interesa hablar con nadie, si son
homínidos en su entorno, no hacen más que
gritar y moverse de un lado a otro, los
inanimados han pasado a otro estado, y los
temerosos orinan, defecan e intentan dormir.
Esos destellos intermitentes me gustan, no había
visto en mi vida tormenta tan hermosa, recuerdo
a Usoa en la ría, íbamos algunos días por la
mañana,     nos    levantábamos     pronto,   nos
enroscábamos, buscaba su piel caliente no
importaba la estación del año. Metía mi mano en
su axila, solo en una, con la restante frotaba su
pijama de lana, por dios puedo sentir esa
sensación. Dormíamos media hora, hasta que me
pedía con su voz de niña -nunca le cambió- que
hiciera el café y las tostadas, podía vivir
durmiendo, pero con ella y su calor armónico,
perfecto, mío. Paseábamos por el casco antiguo
de la ciudad, nos gustaba sonreír, por la mañana
-no miento- sonreíamos siempre, en las escaleras
que había al costado de la ría nos sentábamos a
hablar sobre lo próximo, éramos prudentes, no
hacíamos daño, teníamos montado un mundo
nuestro, nos fundíamos, éramos un ente, solo
pedíamos por dentro, sin confesarnos, que durara
toda la vida que se pueda, no pudimos evitar
hablar de la vejez, pensamos adorarnos siempre.
Algo no quiso que sea así, no creo en el destino,
prefiero pensar que fue un descuido mío, olvidé


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



varias veces mantenerme en nuestro mundo, sin
leyes, sin arbitrariedades, sin intermediarios, me
equivoqué y lo pago caro. Veo todos sus rostros
ensangrentados y llenos de lodo, marrón y rojo,
rojo y marrón, ese niño con su abuelo, no me
entristece la gente, no es mi mundo este, no
tengo mundo, no busco la excusa de una
insignificante tragedia natural, para satisfacer mis
necesidades de culpa y exigencias. Mi mundo
también se destruyo por un descuido, y lo
lamente tanto.
Puedo ver sus ojos en los míos, sentir ese calor,
Usoa debo esperar a morir, no me llames antes,
no tendríamos nada si lo hago, deja, el tiempo es
tiempo, allí ni siquiera existe, quedaran horas, yo
estoy aquí, recordando.

Oigo detrás la voz del de camisa, siguen. - Mi
enfermedad brota a la realidad por momentos,
son números, quizás los veas, a no ser que te
falten los ojos.

¿Números?, números, la secuencia de Sara, he
olvidado la secuencia, ella si la necesita. Allí son
7 horas hacia el futuro, debe saber que no estoy
allí, joder, que hago, los números, sin la
secuencia no podrá hacer nada, debo enviarle el
texto de alguna forma, ese de camisa debe
darme el móvil al menos el texto llegará o
quedará en algún sitio del éter.



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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



- Perdone... señor ... perdone._ creo que no me
oye, está pensativo, ha terminado de discutir con
la pareja, parece algo enfadado.
- ¿Qué?_ me grita desaforado sin saber que no
era el de gorra naranja, creo.
- Me urge una necesidad muy importante...
- Pues vaya lejos, no soporto tanta mierda
cerca._ me interrumpe sin sentido.
- Es que no me entiende, le explico, debo enviar
una secuencia de números, Sara, mi hija debe
recibir esa secuencia de números, es muy
importante, está en juego su futuro, yo aquí ya
no tengo esperanzas, pero por favor permítame
hacer esa llamada, pagaré con todo el dinero que
tengo en mis bolsillos.
- ¿Cree que podrá chantajearme a cambio de
dinero?, está equivocado, aquí su dinero no vale
y a mi me sobra fuera.
- Debe comprender que no conozco a más gente
que tenga un móvil, se han estropeado todos por
el agua y el lodo, será un texto en un mensaje,
no tocaré siquiera el teléfono, solo me limitaré a
redactar, por favor.
- Venga, debo buscar a mi mujer e hijo, tengo
unos minutos.
- El número de contacto es 00346542344565...
- ¿Italia?
- Si.
- La secuencia es ... 4095 9125 7628 3321 4511
- Es una cuenta de banco.
-¿Por qué se atreve a cometer tal descuido?


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



- No sabe ni sabrá la clave, ella lo intuirá en un
futuro, es mi hija.

Tiembla la tierra, oigo las voces unirse en un
grito desesperado, espero que esos números
naveguen por el cielo en su búsqueda, mi
pequeña merece todo el oro del mundo. Solo
extraño a Usoa.




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Huele a miedo, a dolores, no hay ningún ser en
este césped que sepa sortear lo duro del golpe
que se nos ha presentado sin avisos. La muerte
huele muy cerca, sus ojos en lágrimas no hacen
más que observarme, recuerdo la gota de
Cortázar luchando por vivir hasta su último
momento. Somos miles encerrados en un
universo paralelo, un caos cósmico que se repite
en todas sus dimensiones. No encuentro
explicación alguna a este suceso increíble, único
y genial, es como si la naturaleza nos haya
escogido uno a uno para torturarnos, han pasado
horas desde mi rescate en mi campo, no volveré
a ver a mis animales... su música, sus voces en
mi mente están recordándome que la naturaleza
esperará por mi alma... no tendré mi soledad un
minuto más, este es un castigo sobrehumano,
encontrarme solo en medio de un océano de
cuerpos sucios y ruidosos...hablan de ti... junto
al portal de mi campo tengo unos sillones bajos
donde reposo siempre durante horas encontrando
en el paraje verde y acuoso millones de
experimentos de la naturaleza, mis libros suelen
ser una antesala a mis nuevos pensamientos, es
reconfortante poder contener el tiempo en una
reflexión que durará por siempre, no creo poder

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hablar... te duele la rodilla... no creo poder
hablar sobre mi vida, no es una historia de libros
y lectores... hablan de ti y te duele la rodilla,
tienes hambre, no hay escape, hambre, sed,
tienes hambre y quiero comerte... hubo un
día que pude cambiar, pude cambiar gracias a
creerlo posible... tu espalda falla, no te
muevas... cogí mis carpetas, deshice mis
archivos, cerré el ordenador, y solté mi corbata,
simplemente lo hice, durante semanas estuve
encerrado en un mono ambiente de veinte
metros cuadrados, escribí fábulas para niños y las
quemé en mi bañera, trabajé en una aldea, allí
comprendí que solo debía esperar el momento.
Había comido mi cola dando vueltas como un
perro sin comprender nada, el campo logró
excluirme de la cápsula y no volví a mi ciudad,
durante estos años mi conocimiento se hizo
plástico, pudo interactuar con mi razón, con mis
actitudes ancestrales, pude recrear un nuevo
mundo bajo leyes mínimas y compartidas, supe
reconocer mi viaje a la demencia senil, todavía
no me duele el cuerpo completamente, no
reniego de mi pasado pero realmente he tirado
décadas en un bucle hacia la nada, sin
explicarme realmente que estaba haciendo...tu
muñeca,       quítala  del    lodo,   apoya     la
izquierda... pensé en disfrutar de mis nietos,
hijos, abuelos, padres, lo hice durante años, los
imaginé rodeándome en el campo, sin luz más
que el fuego entre nosotros, no me duele mi


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carencia, no me aqueja más que al levantarme,
pero solo algunos días, que no quiero despertar
que     prefiero      sugerirme     una     realidad
inconsciente...no puedes levantarte...una tarde
a mis nueve años quise reconocer lo que veía en
mi abuelo, busqué un gato en el techo de mi
vecino, lo llamé, lo acaricié y puse en él un
líquido con una jeringa de curar, lo maté, estuvo
agonizando durante muchos minutos, lo recuerdo
como algo eterno, puedo ver sus ojos deseando
arañar los míos, sentí lástima pero no supe
cuando murió, pero no supe el instante en que
dejó de vivir, a los días, presencié el mismo gesto
en mi abuelo, estábamos él y yo, no había nadie
en la habitación de su casa, soltó su aire contra el
mío y no pude contestarme en que momento se
despidió, dormí debajo de su cama esperando
que su alma se reincorpore dentro de mí, no
sabía que era el alma, ni hoy lo sé...te ahogas,
pide agua... mi mente habla de un alma en ella,
no lo sabré hasta...te ahogas.

- Disculpe.
- ¿Qué?_ digo buscando aire en la humedad
desconcertado.
- Nada, tranquilo, es solo que deseo saber si
tiene algo de comer, algunas galletas, algo
pequeño para mis gemelos, es que llevan sin
comer muchas horas y no son muy fuertes,
¿tiene algo?
- No lo conozco señor, no se moleste pero


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tampoco conozco a sus gemelos, y no me
interesa, perdone, no tengo nada que me sobre,
llevamos horas sin comer, lo siento, es cruel, lo
que ha sucedido hoy._ miento, miento sin
sentido, pienso que hay momentos en la vida que
contestamos sin saber lo que decimos, quizás
inducidos por un ente, no sé que consecuencias
tendrán mis palabras en el señor de camisa.
- Bien, gracias, adiós.

Mi condena mental pasa factura, soy preso de
mis propias injusticias internas, no tengo dinero,
comida,      agua     ni    dignidad     que    se
precie...agua...cuento las gotas que caen de mi
frente hacia el charco que rodea mis piernas y
abdomen. Tiembla la tierra, puedo sentirla
dentro, en el estómago, son tenues sus
enfurecimientos, quizás sean los primeros, el lodo
hace que no sienta mis piernas. Las gotas caen
sobre la superficie del charco y se mezclan
rápidamente, es algo espeso el lodo, puedo ver
deformados mis ojos, mi barba, mis gafas, mi
estómago se extiende y se contrae, vivo para
detener el tiempo y recortarlo...agua...

- Perdone señora, ¿tiene agua limpia?
- He oído lo que ha dicho, no tengo agua más que
para mí y mi marido, el egoísmo lo mata señor.
- Es que ... no entiende, mi voz interior...
- Es egoísmo señor, no quiero escuchar poemas,
déjenos tranquilos.


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- Lo siento, no es mi intención incordiarla.

La vejez no actúa por igual, nos destroza por
pasos, cada uno de nosotros sabemos cuales
fueron y donde nos dio en su momento, supimos
sortear sus golpes para pervivir en una lucha por
la supervivencia, ¿qué me queda sin mis hijos?,
mis animales están flotando, otros destrozados
por la violencia del agua...no apoyes tus
manos...




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Estoy cansado de aguantar tanta mierda, si lo
llevo haciendo desde siempre, esta no es la
primera vez, me decían mis abuelos que no lo
haga, que no me meta en el cuerpo de policías,
ahora que lo pienso mejor estaría con ellos en
Tánger. No voy a dejar de luchar, ese barco no
pudo conmigo, menos lo hará esta lluvia de
caprichosa, los españoles no saben diferenciar el
horror, esto no es nada comparado a mi viaje.
Tuve la suerte de no tener rasgos característicos,
mi madre era española, peor suerte corrieron mis
amigos, Said murió semanas después luchando
contra los negros en una guerra callejera que
duró días. Youssef murió en Ginebra a manos de
los policías, un malentendido hizo que el destino
actuara en su contra. Rachid cayó preso a manos
de su hermano, fue en una noche de invierno
cruda, estaba muy oscuro, yo no hice más que
responder a la llamada de auxilio de una señora
desesperada, la persecución duró al menos una
hora hasta que pudimos detenerlo, al llegar a la
comisaría descubrí su rostro entre la sangre,
nunca me lo perdonó, ahora estará muerto.

- Hay un camino, la gente no se ha percatado,

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pero debemos ir uno a uno y reunirnos dentro,
los tubos de aire nos llevarán a la primer
estructura luego subir será mucho más fácil, pero
no deben vernos._ le sugiero amistosamente a mi
compañero.
- Ve tu primero, luego iré yo y me seguirán.
- Debemos invertir las camisas, nos verán los
escudos, las gorras, lo lamento, deberán tirarlas,
a partir de ahora somos invisibles._ digo
convenciéndolos que es lo más prudente, hay
miles de personas que darían su vida por
seguirnos.
- Lo seguiré a unos cinco metros de distancia,
chequeé cada diez metros._ me dice el que cree
que comanda, no confía en mí, no será la primera
vez que me sucede, debo salvarme.

La tapa del asiento es rebatible, puedo abrirla,
por aquí no pasarán todos, es algo angosta,
calculo que persona que pesen más de ochenta
kilos por este hueco no pasarán de eso estoy
seguro. Miro hacia atrás, efectivamente me sigue
el que cree que comanda, estoy acostumbrado a
la desconfianza... putos españoles... pero no
hay nadie que destroce mi moral, llevo años
luchando contra los prejuicios, nadie me cree que
cuando arresto a malhechores en la calle, en
muchas ocasiones creen que es una broma o un
secuestro orquestado por una banda marroquí,
tienen mucha imaginación, pero es la bendita
verdad, al oír mi acento no me creen que soy


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policía. Llevo años convenciéndome de hablar
como español, gritar y mirar el fútbol como ellos,
me duele que mi familia se avergüence de mi, no
soy de ningún sitio y eso me perturba...
mátalos, cierra la puerta y que se ahoguen
todos juntos...

- Por aquí, alguien tiene que ocuparse de
controlar, es que no caben personas anchas, es
un tubo muy angosto, diles que hay otra salida
más    grande     en    la   otra  punta,   debes
despistarlos._ le sugiero al que me sigue detrás a
centímetros.
- Yo no pienso quedarme, ¡tú!, ven aquí, no
debes dejar pasar a ninguna persona más ancha
que yo, ¡mírame! ¿entiendes?, diles que hay una
salida más adelante, en la otra punta, que allí
podrán escapar perfectamente._ habla con un
adolescente algo confundido.
- ¿Qué haces?, lo hará bien, no te preocupes._
me dice buscando mi aprobación, dejo que haga
y diga lo que venga a su mente, no es mi
problema, se lo he advertido.

Nunca tuve miedo a los sitios pequeños, cuando
era niño jugada a esconderme en tubos de
desagües, esos era más pequeños aún, pasaba
horas escuchando tiros y gritos de mujeres sin
consuelo, era normal para mí, era mi rincón
seguro, sabía que allí nadie podría encontrarme y
menos matarme. Así una tarde escuché morir a


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mis amigos del colegio, reconocí todos los gritos
de horror, supe quienes y cuando morían, no
podré borrar nunca esa huella en mis recuerdos y
en mis oídos... que mueran solos, por sus
errores... siento un frío intenso en mis dedos y
pies, me arrastro sin fuerzas, me falta el aire,
hay una humedad increíble, el calor no es mi
problema, es la humedad que me marea...
mamá... hay responsabilidades que pesan en los
hombres, yo no tengo ninguna, todas las
personas que puedan venir detrás no me
pertenecen, solo tienen concordancias físicas,
pero por dentro no soy más que un Beréber de
las montañas del Atlas.

- Venid por aquí, ¿me oís?_ escucho el eco, el
siguiente está a unos metros, debo continuar.
- Si, oímos, ¿sucede algo?
- Bien, lleváis un ritmo más lento, así que me
adelantaré, seguid por el tubo, no dobléis a
ninguna dirección, ¡recto y hacia adelante!,
¿habéis oído?
- Si, oímos, ahora iré pasando el mensaje a los
que siguen, hace mucho frío aquí dentro.
- Animo, seguid hacia adelante que encontraréis
una salida.

Me cuesta pasar por el hueco, es increíble, puedo
verlos a todos, sus cabezas moviéndose como
una marea constante, puedo recordar mis manos
quemadas por la gasolina del barco, veo a mis


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amigos caer y desaparecer en ese inmenso
mundo acuático. Tengo vértigo, vomito, no puedo
aguantarlo, oigo sus cuerpos en el tubo, suena a
música. Estoy en medio de las gradas superiores,
veo una estructura de hierro similar a una
escalera de incendios, creo que sirven para
arreglar las luces del estadio.

- ¿Me oís?
- Si, oímos.
- ¡Al salir veréis a vuestra derecha una escalera
roja que se eleva hacia lo más alto, cada luz del
estadio tiene una, subid por ellas hasta donde
podáis, creo que es la única manera de salvarnos,
allí esperaremos la ayuda desde el aire. ¡Qué
tengáis suerte cada uno de vosotros y que Alá los
ilumine hacia el camino!
- ¡Pasaré el mensaje!

Cuento con que cada uno pase el mensaje tal y
como lo ha oído el primero, espero que nadie
cometa el error de no hacerlo por miedo a no
salvarse entre tanta gente. Estoy seguro que
morirá la mayoría, es un embudo imposible, es
una trampa humana, mientras, veo los puntos
negros moverse entre mezclados en el lodo, no
se ve el verde del césped, solo es marrón y negro
en movimiento, lloro mientras subo uno a uno los
peldaños, recuerdo mis manos quemadas por la
gasolina, marcas que aún me acompañan;
También recuerdo una sonrisa al llegar a tierra,


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esa mujer fue mi primer contacto con mi nuevo
mundo, este que hoy me condena a la culpa.




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Mi madre me ha dicho que no hable con nadie, es
que tengo miedo, no quiero dejar a mi madre
sola en el barro, no sé por qué le hice caso, no
puedo volver, en mis pies tengo una cabeza que
me empuja a que sigue adelante, estoy obligado.

- Niño avanza, ¡he dicho que avances!, me están
presionando los pies, y me hacen daño, avanza
niño que hay poco tiempo.
- Quiero ir con mi madre, quiero volver, no puedo
respirar señor, déjeme volver.
- Me cago en la puta, ¡he dicho que avances!, no
hay nada que hacer niño, ¿cómo te llamas?
- Soy Igor.
- Mi nombre es Juan José, soy viudo y mis hijos
están en otro sitio evacuados, te has dado cuenta
que si muero quedarán solos, vivirán tristes y
seguramente algo les pasará, pero puedo evitarlo
salvándome, y tienes que dejarme avanzar para
hacerlo, ¿comprendes?, todos dejamos algo
atrás, pero contamos con que haya algo delante,
seguramente tu madre he elegido que te salves
tu a cambio de ella, pero fuera tendrás quién te
cuide, ¿es así Igor?
- Mis abuelos, Arantxa y José Andrés.
- Pues, ¡tienes a dos personas que harán de ti

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una persona de bien!
- ¡Venga!, ¡movedse! como no hagas que el niño
se mueva, corto tu pie lentamente. ¡Hay gente
que se está ahogando! ¡Por Dios avanzar!
- Igor, por favor arrástrate, haz el favor de
moverte o tendré que lastimarte, no quiero hacer
algo así, mis hijos me esperan en algún lugar,
estarán muertos de terror como tú.
- ¿Y cómo se llaman?
- Beniat y el más pequeño Eneko.

Beniat y Eneko, a mi me gusta ese nombre, hay
olor, ese hombre es como mi padre, pero al
revés, primero murió él y ahora mi madre. Quiero
a mi mamá, abrazarla, el abuelo me dijo que
nunca la deje sola, que la ayude en todo.

- Sigue un poco más y ya estamos fuera, tú
puedes Igor, solo quedan unos metros, ya lo has
oído al de delante tuyo, a la derecha tienes una
escaleras, sube con todas sus fuerzas, lo más
rápido que puedas y cuando llegues arriba, si
quieres puedes saludar a tu madre, gritarle que
ya estás bien y que irás por más ayuda para que
la quiten del lodo. Corre rápido Igor, al salir no
mires atrás, ni abajo, corre Igor, corre.
- Estoy saliendo Juan José, lo espero arriba,
gracias.
- Nada hijo, es mi deber que sobrevivas, antes tú
que yo.



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Estoy subiendo como me ha dicho Juan José, no
miro nada, solo miro hacia arriba y veo la luz del
cielo gris, mi madre siempre me hablaba de mi
padre, mis abuelos no lo querían mucho, creo
que no era bueno, había sido Legionario, pero no
murió en la lucha, murió en la calle, mi mamá me
dijo que fue salvando a una señora, me contaron
mis abuelos que fue de una borrachera.
Juro que nunca voy a beber alcohol, yo quiero ser
electricista como mi abuelo, el siempre me
cuenta su trabajo, a mi me gusta eso y las casas,
cuando las hacen y luego de mucho tiempo son
edificios. Quiero tener hijos, como yo, que no
tomen alcohol, que no hagan cosas malas, que
sean buenos. Me duelen los pies, son fierros muy
finos los escalones y me duelen. No quiero mirar
abajo, no voy a mirar, mamá está allí, los
abuelos.

- ¡Igor!, ¡voy detrás tuyo!, sube, ya queda
menos.
- Has salido.
- ¡No mires hacia abajo!
- Sigue yo puedo oirte, voy algo más abajo.
- Es que se oyen todo ese ruido de abajo, ¡todos
los gritos, y el viento!
- Igor, no tengas miedo.

El viento me empuja, más arriba es más viento,
hago más fuerza pero no es lo mismo, no puedo
subir. Me duelen los pies, Juan José me ha


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Elbio Aparisi Nielsen                  Tempestad



mentido, no puedo avanzar, no puedo escaparme,
mis abuelos no me van volver a ver, me van a
extrañar a la tarde cuando hagan el té.

- Aquí estoy Igor, abrázame hijo, vamos,
abrázame y duerme, yo te sacaré de este lugar
espantoso.
- Gracias.
- Muy bien, eso es, duerme.




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Me escapé hace mucho tiempo, dejé a mi mujer e
hijo en Buenos Aires, llevo tres años y no me
arrepiento de nada. Aquí soy feliz, puedo pasear
con mi coche y conocer nuevas tierras siempre,
no tengo en el oído a la vieja de mierda
asustándonos que le va a dar un paro en
cualquier momento. Llevo unos minutos atascado
en esta especie de tubo, detrás mío tengo una
cabeza, adelante una mujer joven, sé que voy a
salir de esta, no tengo miedo, mejor dicho, pocas
veces tengo miedo, hoy no es una día para
tenerlo. No pienso mucho en mi mujer, quería
dejarla desde el primer día de su embarazo, fue
algo cruel mi sentimiento pero no cambió hasta el
día que me fui de esa casa, estaba agotado de
que me maltraten psicológicamente. Lo tenía
planeado un año antes, o sea, hace cuatro años,
mi hermano me había prometido enviarme la
plata desde acá, yo tenía que esperar mi
pasaporte Europeo y la plata a último momento,
mi hermano no confiaba mucho en mí. De verdad
estaba harto de los gritos de la vieja, de mi
mujer que me volvía loco con la ropa del nene, la
comida y qué nada alcanzaba, los remedios de la
vieja, del viejo, la luz, el gas, los teléfonos,

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



trabaja doce horas al día seis días a la semana
para ganar una mierda y aguantar a tres
personas reprochándome todo el día. No tenía
fuerzas para criar a un hijo, sé que el no va a
tener padre, pero yo tampoco lo tuve y creo que
al final salí muy bien. Les envío dinero siempre,
todos los meses y otros días que quiero hacer
algún regalo a mi niño. Pienso en él ahora
mismo, no tengo fotos nuevas, las de mi cartera
tienen cuatro años, son las del pelotero con su
camiseta amarilla. De ella trato de no acordarme,
la odié siempre, lo único bueno que teníamos era
el sexo, eso sí que nos gustaba, del odio al amor,
y era de verdad, pero de amor, nada.
Llevamos unos minutos aquí sin movernos, hay
poco aire, es muy caliente, somos demasiados, si
entra alguno que no deje mucho margen al tubo
nos va a tapar el aire, siento que falta más que
antes. Me gustaría sacar la cartera de mi bolsillo
de atrás el pantalón, pero no creo que pueda, mis
brazos los tengo unidos a mi pecho, mis manos
frente a mi cara, esperando para empujar los pies
del de adelante. Escucho algún grito, un mensaje
viene en eco, espero que llegue bien, es lo único
que nos queda. Puedo escuchar como llega el
mensaje.
-Al salir hay a la derecha una escalera roja, hay
que subir por ellas. ¡Qué Dios nos acompañe
amigos!
Repito el mensaje al de abajo, sabía que una
salida había, solo resta que terminen de salir los


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que van delante mío. Se llama Pablo, mi hijo, es
rubio, como su madre, tiene mi sonrisa con los
colmillos hacia afuera, es de mi signo, de
Capricornio y es un inquieto como su abuela, mi
madre. Hay días que lloro en el baño, me miro al
espejo y me pregunto que mierda hago con mi
vida, salir todas los fines de semana para estar al
día, con mi ropa, pelo, trabajo y coche. Por
momentos necesito relajarme y ser yo, disfrutar
de una mañana de sol y amigos en la esquina.
Sé que las épocas son otras, me conformo con mi
casa y mi coche, bueno la casa y el coche del
banco. Es verdad que trabajo bastante menos y
gano algo más, en Argentina no podría enviarle
dinero como lo hago desde acá, eso es lo que
más me enorgullece cuando extraño mucho, me
inflo los pulmones con orgullo, porque tengo los
huevos donde hay que tenerlos, firmes y en su
lugar. Otros no hacen lo que yo hago, lo sé hay
muchos casos entre mis amigos, y en otros que
son de acá, pero mi conciencia duerme tranquila,
hay días que me arrepiento de haberme escapado
sin saludar a nadie, mis amigos no sabían nada,
mi hermano que tampoco me esperó en el
aeropuerto porque trabajaba, llegué solo y al final
así sigo. No veo el momento de salir de este tubo
sucio, aguanto sin respirar un minuto como
mucho y vuelvo a meter aire, aguantando un rato
más, hay gente que está desesperando, una
mujer grita muy fuerte y me hace doler los oídos,
es que el tubo lo repite y amplifica, alguno la


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calla a lo lejos, otros golpean el tubo
desesperados por salir, tienen fobia a estar
metidos acá, los entiendo, pero no me pasa a mí,
por suerte.
Había escuchado algo de las inundaciones, pero
esto lo superó muchísimo, algo no salió bien,
porque estamos todos evacuados en el lugar
equivocado, algo tuvo que haberse roto, alguna
represa o un río más grande que se unió, no
entiendo, encima no para de llover y
relampaguear, dentro del tubo el ruido de afuera
se escucha como latoso y muy suave, prefiero
estar protegido de toda esa gente que está
muriendo de miedo, hambre u otras cosas que ni
puedo imaginarme. Otro mensaje se acerca,
puedo escucharlo repetirse.
- Hay un niño que no quiere avanzar, alguien lo
está convenciendo, tiene miedo.
Pobre criatura de Dios, yo no podría aguantar
todo esto siendo un nene, no quiero imaginarme
nada, es terrible, pienso en mi niño, que Dios lo
cuide, si muero quiero que lo cuides señor, por
favor si me muero aquí quiero que no le falte
nada. Paso el mensaje, alguno me lastimó el pie
para que lo repita.
Avanzamos, parece ser que alguien lo convenció,
me alegra pensar que ese niño quiere vivir, al
igual que todos nosotros queremos salir de este
infierno.




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Es el paisaje más triste que he visto en mi vida,
Igor duerme, no quiero que vea esta desgracia.
Cuantas personas habrán muerto, miles, no hay
derecho... nunca pensé que me sentiría tan solo,
abandonado, llueve y parece no acabar nunca,
lleva horas sin cesar ni un segundo. Las palabras
de aquél geólogo eran ciertas, se podrían haber
evitado todas estas muertes, aquí abajo, se están
ahogando miles, otros suben como pueden, es
tan injusto, esos ancianos, los niños, quiero morir
y dejar de existir, no aguanto esta calamidad, ha
tapado la cuidad entera.

-Oh por Dios, ¡no puede ser!, ¿qué ha pasado?,
¿de donde sale tanta agua?_ es una joven
desesperada que cae de bruces al ver el terrible
acontecimiento.
-Justamente pensaba lo mismo, recuerdo que
hace unos días un geólogo habló en una cadena
sobre    una   posibilidad   remota,    pero   es
increíblemente similar. Nos han dejado aquí
indefensos ante la muerte, no me explico un
error tan grave. ¡Mierda, miles de personas se
están muriendo! ¿no veis y oís?, no me entra en
mi cerebro algo tan sucio, esos hijos de puta nos
han dejado morir, ¿y mis hijos? ¿quién va a

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cuidar de mis hijos?.
-Señor, no llore, ¿es su niño?
-No, no, él se llama Igor, es el pequeño que no
quería avanzar en el tubo, tuve que ayudarlo a
subir, está desfallecido, ha perdido a su madre allí
abajo, en el lodo.
-¿Cree qué es el único? ¿y a mi quién me cuida?,
mis hermanos se ahogaron frente a mis ojos, mi
hija murió asfixiada en mis brazos, ¡no quiero
seguir viviendo señor! pero no puedo hacer nada,
tengo a mi marido y su familia, ellos se salvaron,
debo luchar para salir de aquí, ellos estarán
preocupados por mi y mi hija, Dios se apiade de
su alma, mi hermosa.
-Tranquila pequeña, saldremos de aquí, ya lo
verás.

Puedo ver como emergen de los huecos al techo
del estadio todos esos luchadores, salen
extendiendo los brazos al cielo, agradeciendo
haber escapado de la tragedia, detrás de todos
esos cientos de almas invencibles solo veo agua.

-Hay gente allí, mira, ¿ves?, hay más techos, ¡y
más altos!, son otros como nosotros.
-¡Gracias Dios, hay piedad en tus actos!
-Claro, esa es la torre de la cadena local y a la
derecha los bancos y aseguradoras, todo sigue en
pie.

Se aclara por momentos difusos y se oscurece


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rápidamente, algunos examinan alrededor de
nuestra posición buscando más sobrevivientes,
no puedo olvidar los que yacen debajo nuestro,
sin respirar, sin pensamientos y sueños. Igor
despierta lentamente, voy a alzarlo para que no
sienta su cuerpecito solo en medio de tanto llanto
y gritos de auxilio.

-¿Has dormido bien pequeño?, eso es, estírate,
bosteza, suelta todo ese sueño.
-¿mamá?
-Mira, ¿ves allí?, esa gente está como nosotros
esperando a que los rescaten.
-Pero si nos rescatan volverá a pasar lo mismo,
va a morir más gente.
-No, no va a pasar nada más, créeme, ellos nos
salvarán y vamos a ir a buscar a tus abuelos
Arantxa y José Andrés, te lo he prometido.
-¿ Y tu hijos?
-A salvo esperándome, iremos con ellos Igor, con
Beniat y Eneko.

Sus ojos son tan parecidos a los de mi mujer,
juraría que es un capricho inhumano, pero es una
coincidencia, sus ojos son enormes y preciosos
como los de mi difunta mujer, cuanta falta me
hace ahora mismo.

-¿Cómo sabemos que nos rescatarán?_ dice la
joven que ha perdido a su hija.
-¿Qué sugieres? no hay nada que podamos hacer.


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No tenemos ninguna herramienta para hacer
fuego, no tenemos ningún aparato electrónico
que nos sirva de algo, debemos esperar y
aguantar todo lo que sea, tenemos que confiar, el
mundo está mirando el desastre, no pueden
cruzarse de brazos y esperar a que perezcamos
todos, es impensable._ digo encontrando falsas
esperanzas en mis palabras.
-Necesitamos juntarnos y darnos fuerza y calor,
todos podemos ayudarnos, no nos quedan
alternativas   señores,     miren   el    agua   lo
embravecida y destructiva que está, podemos
escapar, pero solo por el aire._ dice un hombre
junto a mí.
-¿Usted señor? ¿me oye? ¡Señor!, ¡si, usted, el
de uniforme de policía!._ lo llamo y viene
descontento y muy mojado, de sus ojos gotea
agua a borbotones, como cada unos de nosotros.
-Perdone, aquí he dejado de ser policía, soy otra
personas más._ afirma el hombre de acento
marroquí.
-¡De eso nada!, debe organizarnos, unirnos, el
temporal continúa y hasta que no se detenga
corremos el mismo peligro. ¡El viento puede
aumentar!, hay posibilidades de tornados. Parte
de la entrevista del geólogo hablaba de eso, de
los tornados y otros fenómenos de aire.
-Como he dicho, no soy policía. He vivido una
experiencia similar al viajar en patera, fue lo más
desolador que viví, esto no se compara, aquí
tenemos un sitio preciso, si quieren encontrarnos


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saben donde hacerlo cuando termine el temporal,
desde el aire no harán nada hasta que se calme
el cielo.
-Pero puede aportarnos ideas de supervivencia,
en los huecos tenemos las escaleras, el agua se
ha detenido, no sube, al menos por el momento,
y no si lo hace, perdemos la oportunidad de
juntar tela de las ropas de los muertos. Se que
suena horrible, pero no hay nada que hacer, el
temporal no nos permite siquiera hablar, el agua
nos moja y nos enfría, mucha gente no
aguantará, a menos que nos cubramos con ropa,
o algunos cuerpos.
-Esta loco, ¿qué pretende?
-¿No lo ve?, los cuerpos nos permitirán sobrevivir
al frío y al hambre. ¡Llevamos un día entero sin
comer! ¿qué va a pasar cuando sean cuatro?
-Eso es inconcebible, no permitiré que nadie se
coma a una persona, bajo ningún concepto.
-No puede prohibir nada, no es policía, lo ha
dicho, solo digo que nos organice para llevar a
cabo un plan de emergencia que nos de una
posibilidad remota de volver a casa.
-Mi casa está ahora mismo bajo el agua, señor._
dice el policía con su mirada perdida.
-Lo lamento, todos perdimos hoy nuestras vidas,
lo hemos dejado todo y no tenemos más que la
miseria de esperar nuestra hora, pero podemos
cambiar eso, quiero decir que hay una manera de
retrasar todo lo que se pueda un final para todos
nosotros. ¿Quién está conmigo?


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Hay otras docenas de miradas que se fijan en mí,
lo sé no es la mejor idea, es la única, no hay
comida, ni materiales con que cobijarnos, el agua
está a 20 metros del techo, allí abajo abundan los
muertos y todo el olor a podredumbre que
conlleva la descomposición lenta pero efectiva de
la naturaleza. Hay muchos que llevan muchas
horas sin vida y flotando. Nos faltan fuerzas, el
agua nos golpea con el viento huracanado, no
podemos esperar en las escaleras, somos
muchísimos más. Es triste, abrumador y el peor
sentimiento que he sentido en toda mi vida,
sobrepasa todas las muertes que tuve que
superar, es sincero mi dolor, pero es lo que debo
hacer para vivir.

Algunos se están agrupando a unos metros
nuestros, veo caer gente al agua que golpea
ferozmente contra los bordes del estadio, son
muchos los que no tienen coraje frente a la
incertidumbre.




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-¿Tú qué opinas?
-¿Yo?, aquí fuera vamos a sobrevivir los más
fuertes, a menos que hagamos algo por
modificarlo.
-¿Eras guardia o escolta de algún político?
-¿Lo dices por mi cuerpo?
-Si.
-Allí abajo he salvado a personas de que las
maltraten, pero ahora están muertos, no he
podido hacer nada por ellos. Si, fui escolta de
políticos, llevo quince años.
-Lo has hecho en su momento.
-¿Qué?
-Salvar a personas, no es humano salvar a tantos
con las dificultades que hemos sorteado aquí.

En el césped del estadio he podido mantener un
orden, al menos con mis amigos, han muerto
desgraciados, he roto sus cuellos sin pensarlo dos
veces. En Senegal era luchador, era quién
defendía el rebaño, los Sow somos y fuimos
luchadores desde tiempos inmemoriales, nuestro
apellido se mantiene, es la tradición. Luché
cuando viajamos en el pequeño barco hasta las
islas, el miedo no tiene efecto, fui criado como un
guerrero y seguiré así hasta el final.

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El viento es muy fuerte, las olas que chocan con
el estadio nos salpican desde allí hasta aquí en lo
más alto.

-Voy a bajar a buscar telas.
-Yo voy contigo._ me dice el que desea atención.
-¿Crees qué vendrán a rescatarnos?_ pregunto
como puedo en medio del silbido ensordecedor
del hueco de escalera.
-No lo sé, ¡pero mantenernos con vida nos da
más posibilidades!

Resbala y queda suspendido en el aire por mi
mano, yo estoy sujetado a la escalera, es un
viento imposible de aguantar, dentro el agua con
los muertos se sacude violentamente.

-¡Súbeme! ¡por favor!
-Agárrate de la escalera fuerte, ¡quédate aquí!,
voy a bajar unos metros más. ¡Solo unos metros!
-¡No bajes es peligroso!

El agua se renueva, los cuerpos se escapan por
debajo, se ha formado un remolino enorme y
destructivo.

-¡Sube, sube!, rápido.
-No quedan cuerpos, se los ha devorado el
remolino, tiene que haber una salida allí debajo,
la estructura tendrá huecos, eso explica que los
cuerpos no estén en el agua.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Vamos arriba.

Nos cuesta una enorme cantidad de energía subir
por las escaleras, el viento en nuestra contra nos
empuja al agua, hacemos un esfuerzo que no
procede de la naturaleza, creo que hay algo más
que nos motiva a subir, tanto desprecio de la vida
en nuestra contra no es normal.

-No podemos volver a hacer tal estupidez._ le
digo al pretendiente a líder.
-Hemos agotado otra posibilidad.

Nos rodean varias personas desconocidas y se
juntan en un circulo para arroparnos, sentimos el
calor de sus cuerpos a los segundos, se ha
formado un silencio que desconocimos hasta
ahora. Han logrado formar una morada de
humanos con humanos, en un gesto sin
precedentes de amor. Estamos sentados él y yo y
sus rostros mirándonos desde arriba, nos rodean
muchos rostros, casi no entra agua y el sonido se
ha apagado de una forma abrupta.

-¡Increíble hazaña!_ dice entusiasmado el
pretendiente a Líder.
-Somos algunos grupos que cobijan por minutos
para recomponer a los más afectados._dice uno
de ellos mientras sonríen el resto._ dice una de
las voces, no los distinguimos en la oscuridad.
-¿Tan rápido se han organizado?, ¡es increíble!,


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



es una idea fantástica, ahora debemos agrupar el
resto de personas e ir rotando los grupos para
que unos descansen y los otros cobijen, así
llegaremos a esperar más tiempo. _ pregunta el
que pretende liberar.
-Ya lo hemos planeado señor, en estos momentos
se ha formado el campamento completo, de cada
diez personas dos se cobijan dentro, unimos
nuestros cuerpos y mantenemos el calor._ explica
otra voz más baja.
-¡Gracias!,   ¿cuánto    cree   que   dure    este
temporal?_ pregunta el líder que ha dejado de
serlo.
-Debe terminar en horas, si corresponde a lo
normal, sino, lo haremos indefinidamente hasta
que nuestros cuerpos soporten, no olvide que sin
comer podemos vivir bastante tiempo.
-Pero sin agua no._ digo seguro, recuerdo los
días sin agua en Senegal, todos los que morían
enfermos de hambre entre otras cosas.
-Aquí lo que sobra es agua, debe abrir la boca y
dejar que ella lo busque._ dice una voz fémina.
-Pero._ interrumpe una voz gruesa.
-Nada, pronto vendrán a por nosotros._concluye
una voz más segura.
-¡Yo estoy preparado!, tengo calor y quiero
ayudar, déjeme salir._ digo apartando las piernas.
-¡Descansa unos minutos más!_ me dice mi
compañero sin fuerzas ni ganas de moverse, al
punto de desfallecer.
-Alguno quiere dejarme ser parte de la estructura


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a mi, ¿quién está agotado?
-Yo._ contesta ella, la única mujer.
-Ven, no puedo verte, dame la mano y
cambiaremos los cuerpos, el mío es más grande y
resiste mejor el viento y las gotas de lluvia contra
mis espaldas.
-Duelen mucho.
-Lo sé, ¡ven, eso es, ahora!

Las gotas son increíblemente dolorosas, son miles
que me golpean como en una tortura magrebí, no
puedo comprender como esa mujer pudo
aguantar estos minutos de agonía. Mi cabeza se
encuentra unida a otras dos y supongo que
formamos un circulo, acabo de acomodar mi
torso para que se filtre la menor cantidad de
agua posible. Nuestras piernas están doblada y
muy juntas, estoy arrodillado, nuestros muslos
sellan la parte más baja, debo confesar que estoy
asombrado, la naturaleza de la inventiva es
inagotable. Oigo como una voz tranquiliza a la
mujer, no vemos absolutamente nada, sentimos
nuestros jadeos, el olor a agua de tierra es lo que
más predomina, siento el calor de los cuerpos
como se elevan por mi rostro y supongo que en
resto de rostros. Según acaban de decir hay otros
cientos que hacen lo mismo, supongo que la
manera de intercambiarse es hacerlo de a uno,
para no debilitar la estructura humana.

-¿Estás bien?


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-Si, gracias.
-Propongo que los dos que se cobijan duerman
unos minutos, calculo que si lo hacen por media
hora y nos rotamos de uno en uno cada media
hora, todos tendremos de cobijo una hora
promedio, y diez de cobijadores.
-¡Es justo!
-Pues a dormir algo, que restan horas.




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Llevamos siete horas, un pilar de la estructura
tiene un reloj, enciende la luz cada muchos
minutos y nos dice cuanto tiempo llevamos,
algunos no están de acuerdo, yo creo que es
necesario conocer el tiempo, saber que restan
menos horas.
-¿Alguien quiere cambiar?_ digo todavía algo
aturdida, es que me duelen los oídos, tengo los
pies lastimados y los músculos casi todos
contraídos. No sé como pueden lograr la
estabilidad y sostener tanta energía constante,
son elegidos, son mis salvadores y debo al
menos, darles ánimos.
-¡No!, seguiremos así, ¿alguno quiere cambiar
por él?¡quedan dos minutos para el cambio!_ dice
una voz gruesa y fuerte, se refieren al otro que
descansa junto a mí, ahora mismo duerme
plácidamente.

Me siento en deuda con estos titanes, héroes
desconocidos, los mismos que en la ciudad salvan
vidas a diario y no sabemos reconocer. Sé que fui
una insensata, una niña mimada, una ignorante,
pero han cambiado en mí todos los deseos que
antes me daban vida. Solo quiero vivir y dar algo

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al resto de ellos, se lo merecen, no saben quién
soy, que es lo más importante.

-¡Cambio!¡rotación!, ¿quién cambia?_ pregunta la
voz gruesa nuevamente.
-Lo haré yo, me duelen las rodillas, descansaré al
menos unos minutos, luego que lo haga otro
compañero, lo necesito ahora, solo unos minutos.
-¡Cambien ahora!_ exclaman.
-¿Cambias?¡ey!¡despierta!, ¿cambias?_ le insisto,
duerme profundamente.
-Debes cambiar, hay uno de nosotros que desea
dormir algo. ¡Hay que despertarlo señora!_ me
sugiere la voz gruesa, me da lástima despertarlo.
-¡Voy yo!, hay que dejarlo dormir unos minutos
más.
-¡No señora!
-¿Pero qué sucede aquí? ¿por qué soy mujer?,
¿tienen problemas con mi sexo?
-No, por lo contrario, está muy dañada, tiene los
pies y las rodillas destrozados, no podemos
permitir que continúe lastimándose, mientras el
resto pueda seguiremos así. Haga el favor de
despertar al soñador.
-¡Despierta!, quieren hacer cambio, ¿me oyes?_
su cuerpo está más frío que antes, no siento calor
desprenderse de su piel.-¿me oyes?, no respira,
¡oh por Dios!, ¿me oyes?, no, no, despierta,
¡despierta!_ intento reanimarlo, ellos quieren
ayudarme pero no pueden si uno se desprende la
estructura puede desmoronarse y volver a la


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



lluvia huracanada.
-Podemos hacer un cambio._ sugiere una voz
tenue.
-No, de ninguna manera, lamentablemente, si ha
dejado de respirar, no podemos hacer nada.
-¿Qué quieres decir?_ pregunto inocentemente.
-Debemos dejarlo ir, señora.
-¡No!, por favor, ¡tenemos que ayudarlo!_ tengo
sudores por todo el cuerpo, me aterra pensarlo
muerto al lado mío, hace unos minutos hablaba
de sus hijas y ahora... -¡Tienen que hacer algo!,
por favor, oh Dios mío, ¿qué está pasando?
-Lentamente deben levantar una pierna izquierda
y el de su izquierda la derecha y empujar el
cuerpo, lentamente o el viento hará efecto
empuje y nos lanzará por los aires. A la cuenta
de tres, lentamente.
-¡No!_ lloro sin remedio, no podré hacer nada,
ellos me lo van a impedir.

Alzan dos piernas y el viento y sus fuerzas lo
chupan hacia afuera, suavemente vuelven a
unirse y a sumergirnos en el silencio, más bien es
nuestras respiraciones constantes.

-Es que... no puedo dar crédito a todo esto, hace
unos días estaba en mi casa, con mi piano y mis
perras, cantando y con mi gente, ahora no se
nada de ellos, estoy con desconocidos que me
cuidan, lo anterior prefiero no recordarlo,
demasiado duro, esos niños, los animales, no


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



puedo pensarlo, ahora este hombre, había
salvado a otra gente y el muere así durmiendo.
Quizás sería lo mejor que me pudiese pasar a mi
también, recostarme y descansar. Dentro de mi
mente soñar con todos y dejar los pensamientos
sin aviso de la realidad, sin comprender que está
sucediendo, de verdad prefiero eso.

Vamos ocho horas y unos minutos, acaba de ver
un rostro difuso, iluminado por la luz verde del
reloj de uno de ellos.

-Señora, ¿se encuentra bien?
-Tranquilo, solo pienso.
-Es la ley de la vida, no debe pensar en eso,
piense en su mejor momento, cuando supo que
estaba en la cúspide de su felicidad, ¿lo sabe?_
me dice una voz tenue y dulce, puedo
reconocerla.
-Si, ahora que lo dice, si tuve una vez. Estaba
cantando en el Central Park, a media noche,
cuando ví a toda esa gente mirarme a los ojos, el
frío que me congelaba la voz no pudo conmigo,
esa energía enorme y envolvente me hizo cantar
durante horas, fueron las horas más completas
de mi vida. No puedo olvidar los olores, la
sensación en el estómago, lo estoy sintiendo
ahora mismo, gracias, ¿cómo te llamas?
-Adolfo.
-Gracias Adolfo.



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Pude salir, al final hicimos fuerza y salimos, otros
chicos que estaban atrás mío se quedaron tirados
y el agua los arrastró al fondo, fue muy feo, ver
como se murieron chicos de mi edad solo por
perder las fuerzas. Yo soy el de Buenos Aires, que
dejé mi hijo y volé, moderé hace unos
momentos, no paro de pensar en la cara de mi
nene, de como va a ser de grande. Yo acá estoy
solo, y tengo suerte, parece ser que la suerte me
acompaña, hoy vi cosas horribles, de verdad, no
voy a contárselo a nadie, no puedo actuar algo
que vieron mis ojos. El pibe ese que se cayó al
agua me miró a los ojos y desapareció con todos
esos muertos que flotaban, de verdad no se lo
deseo ni a mi peor enemigo. Mi abuela me
hablaba siempre de la causa y efecto, creo en
eso, ella me decía que si haces el bien
seguramente las cosas en algún momento te
terminen saliendo bien, pero si haces mal, podes
tener suerte de que salgan bien, pero por un
tiempo. Yo sé que hice algunas cosas mal, que
me preocupé de boludeces sin sentido, de
estupideces que a otros le gustaban, pero eso,
solo para sentirme inserto en una sociedad, con
gente, amigos y salidas. Me olvidé de lo

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importante que es estar con los que uno quiere,
soy Argentino y debo estar orgulloso de lo que
tengo, acá estoy endeudado hasta el cuello con la
casa y el coche, ¿para qué?, bueno en Argentina
estaría endeudado por tener que pagar cosas que
ya usé, ahora que lo pienso mejor, igual no sé.
Estoy ayudando a gente, ahora mismo funciono
como parte de una estructura humana que
construye algo parecidos a los iglúes para que la
gente más lastimada o sin fuerzas se recupere.
Soy fuerte, tengo la gran suerte que mi cuerpo es
grande, y se aguantar mucho el hambre, ese
chico no puede parar de llorar, habla de su mujer,
de sus hijos, no puedo ver su cara, es que
estamos como abrazados, con los brazos
extendidos hacia arriba y todos los cuerpos
juntos, arrodillados y formando un circulo o un
iglú. Me duele la espalda, la lluvia me da con
todas las fuerzas y me lastima, pero como dije
antes, yo puedo aguantar mucho más tiempo que
otros, me da lastima, sé que está mal sentir
lastima, pero este chico tiene una familia, hijos y
mujer y llora por ellos.

-¿Pero qué pasó con tu mujer e hijos?_ pregunto
suavemente, no quiero irritarlo.
-Han muerto, todos han muerto, y yo los he visto
morir, frente a mí, uno de mis hijos ha luchado
hasta el final, ¡me quiero morir!, ¿por qué
ahora?, ¿qué hemos hecho para merecer tal
tortura?_ dice el joven, no puedo verlo, solo


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escucho su voz, y me da mucha pena, de verdad.
-El tiempo te va hacer tranquilizarte, podés
acordarte de ellos siempre, pero vos tenés que
seguir adelante, no podés quedarte muerto acá,
este lugar es una mierda, si te morís acá ¿quién
los va a enterrar en un lugar digno?_ le digo
sorprendiéndome de mi mismo.
-Es que sus ojos no se me quitan, los veo fijos,
en ese último instante.
-Todos los días vas a poder ir a visitarlos, pero
ahora vos vivís porque te lo dijo yo, de verdad,
tenés que quitarte eso de la cabeza, ¿sí?_ bajo la
voz para que me escuche mejor.
-Sí.
-¡Muy bien!, perfecto ahora vamos a contar
historias viejas que nos hicieron reír, así nos
olvidamos de tanta mierda, resolvimos algo muy
importante, podemos aguantar la lluvia muy
bien, tengo cuerda para rato. ¿Quién empieza?
-Yo me acuerdo cuando era pequeño que jugaba
con mis gatos en la cama, un día durmiendo me
levante y tenía a los dos meándome la cara, ¡Eso
fue horrible!, los tiré a tomar por el culo, y
volvieron a la cama más anchos que panchos, ese
día supe que quería mucho a mis gatos, ¡pero
luego de bañarme! jajaaj._ esa voz es de otro
pilar, esta a mi derecha.
-Mi madre me decía que no haga estupideces y
yo me tiraba horas chupando las sábanas recién
lavadas, me encantaba el gusto en la boca del
jabón._ esa voz es de un chico que está al lado


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mío a la izquierda, me estoy riendo mientras, es
gracioso y sano, por un momento creo que ya
estamos pensando en otras cosas, igual me sigue
doliendo la espalda pero algo menos que antes,
la verdad que hablar nos hace olvidarnos del
temporal infernal que nos quiere tirar al agua.
-A mi en el ejercito me tocó limpiar los cubos de
basura, me daban mucho asco, por lo que quemé
algunos para no tener que llevarlos, el sargento
me jodió en la cárcel unos días y yo por la rabia
que había contenido al otro día a la noche me
escondí y espere a que se haga la hora de dormir,
salí al campo abierto y agarré a su perrita enana
y le quité un ojo con un cuchillo. Nunca más me
volvió a mirar a la cara el sargento, por dentro
siempre supimos los dos que lo sabíamos, pero
no dijimos nada._ ese idiota es uno que habla por
hablar, nadie hace caso a lo que cuenta, pero nos
mantiene cautivos de su tontería, que es muy
bueno.

No sabemos que hora es, ni cuanto llevamos aquí
soportando la guerra de agua que nos sacude.
Creo que mi hijo me va a extrañar mucho allá, no
creo que salgamos de esta, es muy jodido
salvarse a estos casos, me acuerdo cuando en
Chile un alpinista fue abandonado por su grupo
de rescate por no tener los medios adecuados
para subirlo, el tipo se cayó y levantó hasta que
no aguantó más y lo dejaron tirado como a un
perro. Por mucho tiempo pensé que esos del


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



grupo de salvación eran unos hijos de puta, pero
creo que ahora los entiendo, ante un alud de
nieve y frío, eligieron entre morir todos o que
muera uno, ellos sí tenían la posibilidad de
salvarse, nosotros aquí mantenemos vivos a dos
dentro de esta casa humana mientras todo se
calma, es lo que estamos esperando. Nosotros no
tenemos la suerte de tener posibilidades de
salvarnos, el destino para todos nosotros es el
mismo, al menos hasta salir de acá.




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Están recordando viejos recuerdos, riéndose
como si nada nos fuera a pasar, entiendo que
desean un momento de distracción, lo merecen,
yo no puedo hacerme a la idea de que nos van a
salvar, tengo un muy mal presentimiento, no
quiero alarmarme, pero ellos no comprenden que
esto puede ser el principio de algo más
catastrófico. Llevamos horas, muchas horas
soportando la lluvia, el frío y los vientos, muere
alguno a cada rato.

-¡Basta!, ¡es suficiente!, ¡estoy harto de escuchar
esta mierda!, tenemos por delante quién sabe
cuantas horas de agonía antes de morir, por qué
mierda no hacemos algo para salvarnos, esto, no
es la salvación, ¡estúpidos ignorantes!, el calor
que generamos aquí debemos compensarlo con
ideas nuevas, no podemos quedarnos a esperar
por qué tuvimos una buena idea. Ahora es el
momento de organizarnos y avanzar, ¿o preferís
morir por inanición?_ grito enfurecido, no hay
vuelta atrás, toda mi alma se ha destapado, no
puedo echarme atrás pidiendo perdón, es ahora o
nunca, si quieren salvarse hablarán sino, tendré
que callarme y esperar a morir ahogado.

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-¡No, no quiero morir de hambre!, no aguanto
más esta mierda, tengo la espalda lastimada, me
duele el cuerpo entero, en unas horas no podré
mover ni un músculo. Yo no voy a dejar de
pensar, como un hombre prefiero morirme de pie
que morir arrodillado.
-Yo tampoco quiero morir de hambre, quiero vivir,
¿qué proponen?
-Simplemente ideas, lo que sea, cualquier cosa,
luego debatiremos, el tiempo es crucial._ digo
convencido de al menos una oportunidad.
-¿Cual es la situación?_ cuestiona una voz de un
joven.
-El estadio se ha inundado completamente, el
agua ha formado un remolino mortal, no
podemos nadar en él, el techo cuenta con dos
superficies, una donde estamos y la otra un tanto
más elevada._comenta una voz gruesa y singular.
-¿Cómo sabe eso?_ pregunto sorprendido.
-Trabajo aquí.
-¿Y como no lo ha dicho antes?_ me enfurezco
por dentro.
-No vi solución, estaba preocupado por salvarme,
y ahora llevamos unas horas en las que he
perdido el sentido del tiempo, creo que he
olvidado algunas cosas por el shock quizás._
afirma algo apenado el de la voz singular.
-Bien, debemos llegar a ese techo. ¿Alguna
particularidad del techo o de la estructura?_
mientras pregunto pienso en buscar soluciones.
-La estructura es muy fuerte, todo es hormigón


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armado, mientras el agua no suba podremos
mantenernos con vida, el problema es el techo en
su centro puede perder estabilidad, son dos hojas
que se abren y cierran, aunque no representamos
un peso determinante, es acero puro y nosotros
no somos tantos._ dice el de la voz particular.
-¡Hay al menos doscientas personas aquí arriba!_
afirma una voz joven.
-No es problema, es acero reforzado._reafirma el
de la voz particular.
-¿Ideas?_ pregunta una voz femenina.
-Nuestro primer objetivo debe ser conseguir
comida._ comenta una voz normal.
-Si, pero no hay más que cuerpos muertos._ dice
la voz femenina.
-No, no los hay, el agua se los ha llevado hace
horas, quedamos nosotros solos._contradice otra
voz femenina.
-Eso significa que..._ la vos femenina más aguda
se queda en silencio.
-Si, cuando todo termine podremos recuperar a
nuestras familias, mientras tanto debemos
pensar como sobrevivir a esto._ dice una voz
gruesa y madura.
-¿Qué proponen?_ pregunta la voz particular.
-Una opción es el sacrificio._ plantea la voz
madura y gruesa.
-Eso es lo ultimo que debemos pensar._asegura
la voz femenina más áspera.
-O lo primero._refuta la voz gruesa, madura y
segura.


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-No, no, debemos encontrar otra manera._digo
intentando poner algo de calma.
-Tiene que haber más opciones, por ejemplo, si
subimos al otro techo nos aseguramos un lateral
que nos protegerá de la lluvia, pero ¿por qué no
lo vemos?
-Es tan densa la lluvia y el viento que no
podemos ver a tanta distancia está al menos a
dos cientos metros, ahora mismo todos estamos
en el extremo sur.
-Una vez que llegamos ahí, estaremos en la
misma posición, sin nada que comer y con algo
más de abrigo.
-Eso es un error, el calor se concentra así como
nos hemos formado, romper esta cadena nos
haría débiles ante el viento y la lluvia, el calor
nos mantiene vivos, aunque en nuestras espaldas
nos caiga todo el agua del mundo, por otro lado
podemos tener el calor, yo no creo que debemos
movernos.
-¿Qué otra cosa podemos hacer?_ digo.
-Esperar.
-¡No!, ¡tiene que haber algo que no estamos
viendo por el aturdimiento!, algo que nos saque
de aquí.
-No hay botes de salvamento, ¡es un condenado
estadio de fútbol!
-Todos los componentes electrónicos están
destruidos o corroídos por el agua, no estamos
comunicados. Por aire no nos salvarán, pero por
agua pueden darnos provisiones.


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-¡Es una locura!, está demasiado revuelto el aire
y el agua, no es cierto.¡Son falsas esperanzas!
-Pues si vamos a frustrarnos, dejemos de hablar
de esto, y contemos historias, estoy harto de
toda esta mierda.
-Puede haber una solución, debemos afrontarlo.
Uno de nosotros deberá morir, nos alimentaremos
de su cuerpo todo lo que podamos, estiraremos
las raciones para poder esperar más y morir
menos. Pero no hay otra manera de hacerlo, sé
que todos estamos en contra, pero no sería la
primera vez que sucede esto, nos hemos comido
algunos restos de ropa, calzado, no tenemos
nada más que comer. Esto mismo pasó en 1816,
deben recordar la tragedia de Meduse, el cuadro
de Gericault del Louvre lo representa, no se
olviden del caso en las montañas de Chile o el de
los soldados japoneses, sin olvidarnos de la
masacre de Stalingrado, allí morían cientos, no
podían estar solos en las calles. Durante nuestros
inicios como raza fuimos caníbales, solo que no
se divulga demasiado, incluso barcos ingleses a la
deriva y sin alimentos fueron motivos para comer
humanos, la ley del más débil que se entregaba
para calmar el hambre de la tripulación.
-Eso es terrible._ se apena la voz femenina y
aguda.
-Puedo continuar, los casos fueron miles en la
historia de la humanidad, hoy no escaparemos de
nuestra naturaleza. Solo que la razón nos impide
ver la lógica de la situación, muere una persona y


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tendremos alimento para diez durante al menos
dos días. Lo haremos bajo nuestro sistema
democrático, se postularán tres voluntarios y
votaremos. La elección de los voluntarios debe
ser personal, si no cubrimos el cupo de tres,
democráticamente elegiremos al restante, una
vez conformado el conjunto de tres personas,
votaremos. Solo uno morirá.
-¿Y quién efectuará tal aberración?
-Yo mismo._ dice la voz gruesa y segura.

Nos quedamos en absoluto silencio, solo podemos
oír nuestras respiraciones, oler nuestros sudores
y pensar en lo inevitable, tarde o temprano esto
comenzaría.




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-Eso es terrible._ digo angustiada y desesperada.
Esta gente no conoce la palabra del señor,
sabíamos que esto en algún momento pasaría, en
el Apocalipsis 11,1-5 la palabra dice, "Vi al
cordero, que estaba de pie sobre el monte Sión.
Con el había ciento cuarenta y cuatro mil
personas que tenían escritos en la frente el
nombre del cordero y el nombre de su padre.
Luego oí un sonido que venía del cielo; era como
el sonido de una cascada, como el retumbar de
un fuerte trueno; era un sonido como el de
muchos arpistas sus arpas. Cantaban un nuevo
canto delante del trono y delante de los cuatro
seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía
aprender aquel canto, sino solamente los ciento
cuarenta y cuatro mil que fueron salvados de
entre lo de la tierra. Estos son vírgenes, no se
contaminaron con mujeres, son los que siguen al
cordero por dondequiera que va. Fueron salvados
de entre los hombres como primera ofrenda para
Dios y para el Cordero. No se encontró ninguna
mentira en sus labios, pues son intachables".
¿Qué clase de hermanos somos?, esta locura se
contagia, la sed y el hambre nos crea un
submundo de dolor futuro, no seremos los
mismos si cometemos el crimen de asesinar por

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comer.    Habla     sin   detenerse,   pretende
convencernos de que es la única salida, todos
asienten con sus jadeos insoportables.

-¿Y quién efectuará tal aberración?_ pregunto
indignada.
-Yo mismo._ dice su voz gruesa y enferma.

En el Apocalipsis 20, dice. "Vi un gran trono
blanco y al que estaba sentado en él. Ante su
presencia desaparecieron completamente la tierra
y el cielo, y no se los volvió a ver por ninguna
parte. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de
pie delante del trono; y fueron abiertos los libros,
y también otro libro, que es el libro de la vida.
Los muertos fueron juzgados de acuerdo con sus
hechos, descritos en aquellos libros. El mar
entregó sus muertos, y el reino de la muerte
entregó los muertos que había en él; y todos
fueron juzgados, cada uno conforme a lo que
había hecho. Después el reino de la muerte fue
arrojado al lago de fuego. Este lago de fuego es
la muerte segunda. Y allí fueron arrojados los que
no tenían su nombre escrito en el libro de la
vida".
El juicio de mi Dios nos hará perecer ante el
diablo, nos alejará de nuestro cielo tan soñado.
Esta gente es ingrata, la razón se ha disipado y
solo protegen su esencia, no existe perdón
futuro, nada será igual.



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-¡No voy a tolerar una idea tan enferma y
diabólica!, ¿qué es lo que sucede?, ¿hemos
perdido la cordura?, el cuerpo humano está
preparado para aguantar al menos 40 días y
cuarenta noches, él era humano y pudo.
-Según los principios médicos se puede estar
hasta cuarenta días sin comer, pero sin beber
solo tres.
-¿Agua? ¡sobra!, ¿es qué no encuentran otra
salida?, Prahlad Jani lleva siete décadas sin
comer ni beber, ¡tiene 76 años!, no pido que
aguantemos sin meditación tanto, solo digo que
debemos ser pacientes, estamos en la parte más
angosta del embudo, pronto pasaremos a otra
fase, bebamos agua, por favor, matar no tiene
remedio, estaremos todos condenados a un final
de sufrimiento, la consciencia puede ser más
persuasiva que la santa Biblia._ intento llegar a
un acuerdo.
-¡De eso nada!, ¿siete décadas?¡mientes, como
miente la Biblia!¿por qué estamos aquí sino?, es
que odio lo textos del libro insuficiente, siempre
intentan buscar las respuestas allí, ¿la Biblia
cuenta que alguien no come y bebe en décadas?
-¡No! y no significa que no exista, no puedo
explicar como un ser humano sobrevive en esas
condiciones, pero eso no da a lugar a una
proposición tan enferma, ¡No somos caníbales!
¡Somos personas!
-¿Quién está conmigo?_ pregunta la voz gruesa y
presa del pánico mental.


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Todos callan, ninguno es capaz de hablar,
cualquier   palabra   podría   desestabilizar   la
estructura, sudamos más que antes y respiramos
espasmódicos, estamos desesperados, nos falta
el aire. Puedo sentir la lluvia de lágrimas que
caen de sus ojos, en silencio no encuentran
respuestas, lloran por sus pérdidas, por estar
perdidos en medio de una triste realidad, lloro y
pienso en Dios, me arropa, puedo sentir su calor.




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-¡Debemos juntarnos!_ dice gritando, nos
alarmamos todos.
-¿Por qué?, así llevamos horas y estamos a
salvo._ dice la voz joven a mi izquierda.
-Tiene razón, la unión hace a la fuerza, sé que es
una frase hecha pero es verdadera._ afirmo algo
avergonzado con la frase, pero tranquilo por la
oscuridad.
-Es el medio para comunicarnos con los otros y
escuchar que nos cuentan, que ideas tienen,
mientras tanto el temporal seguirá azotándonos
sin miramiento alguno, no tenemos ni fecha ni
hora, por lo que su fin actualmente es
indeterminado.
-¡Tiene que acabar, todos son ciclos!_ dice
gritando nuevamente el idealista.
-¡Los ciclos geológicos no son precisamente
cortos, al menos no para nuestra percepción del
tiempo!, tenemos vidas muy cortas. No
olvidemos que la tierra tiene 4.500 millones de
años de edad.
-Es repugnante que digas eso._ dice una de las
dos voces que descansan bajos nuestros
mentones.
-Guste o no debemos juntarnos, como he dicho

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hace unos momentos la comunicación es vital.
-¿Cómo piensan hacerlo?_ pregunta la otra voz
que descansa bajo nuestros mentones, las puedo
identificar por su status en la proyección, se
percibe como han dormido haces unos minutos.
-¿Cómo pensamos hacerlo?_ repite alterando el
sentido a la pregunta la voz idealista y gritona.
-Uno de nosotros puede reptar hasta la
estructura más próxima y diseminar la idea, en
algunas horas nos juntaremos todas las
estructuras y pasaremos a la comunicación._ dice
la primera voz que ha hablado de las dos que
descansan debajo de nuestros mentones.
-¡Perfecto!¡abran la pierna izquierda uno y el otro
la derecha!, ¡avanza poco a poco, tienes tiempo!_
ordena la voz noble, desinteresada y altruista.
-¡Espero volver pronto!, ¡la lluvia continúa igual!,
creo que reptando puedo llegar a la próxima
estructura, veo al menos tres docenas, ¿¡me
oyen!?
-¡Junten     las    piernas!,    ¡el    viento  puede
desunirnos!_ dice la voz sabia y segura, yo solo
me remito a bajar la pierna derecha, he sentido
su cabello en mis dedos de los pies. Al apoyar me
duelen las rodillas más que antes, no digo nada,
quizás     se    alarmen,     la     estructura  debe
mantenerse así, debo seguir siendo fuerte.
-¿Qué he dicho?, hay docenas de estructuras, ¡lo
sabía!, la inventiva es increíble, seguramente nos
han copiado los más próximos y el resto fue la
acción de manada que tenemos impresa en


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nuestro ADN. _ sonríe la voz altruista, noble,
mientras el resto jadea famélicos.
-¡Tenemos hambre!, ¡yo al menos tengo mucho
hambre!, puedo escucharlos jadear como yo, sé
que todos estamos pensando en comer, las
rotaciones anteriores no han terminado privando
de los zapatos, hemos comido las suelas que
quedaban y bebido el agua del cielo, no quiero
alarmarlos, pero el olor es nauseabundo, las
heces se limpian por fuera con el agua pero hay
residuos que se quedan aquí dentro, hablo de
nosotros los hombres.
-Por olor a pis nadie vomita ni se muere.
-¿No huelen la mierda que se licúa con el agua y
recorre nuestras rodillas y el centro de esta
estructura?_ pregunta la voz ultrajada.
-¡Sí!, pero no es nuestro problema más grave,
¡prioridades por favor!, debemos ser pacientes,
todo esto puede acabarse.
-¿Y cuando?, ¡esto es otro infierno!, lo primero
cuando nos rescataron, luego el estadio y toda
esa gente que quedó allí! ¡ahora esto!, no
aguanto más, quiero irme de aquí, ¡me duelen las
espaldas y las rodillas!¡mis pies!¡no aguanto más
este suplicio!
-¡No puedes desengancharte!, ¡nos expondrás a
todos a las inclemencias del tiempo!
-¡No quiero seguir así!
-¡Deberás seguir!¡es una orden!_ dice furioso el
de la voz altruista.
-¡No puedo resistir un segundo más!


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-¡Resistirás!, ¡dejen paso a nuestro viajero!_ dice
mientras yo abro el paso, vuelvo a rozar su
cabello.
-¡Tengo noticias!_ dice con su voz cuasi ahogada.
-¿Cuales? ¿qué planean?
-¡Quieren que nos unamos!, pero hay un
problema, pude escuchar hablar de canibalismo,
¡creo que esa gente es capaz de cualquier cosa!_
dice temerosa la voz antes cuasi ahogada.
-¡No lo creo!, tiene que ser una confusión, ¡la
unión nos mantendrá vivos!_ dice altruista su
voz.
-¡Todos tenemos hambre y pensamos en lo
mismo!, ¡van a comernos!, no podemos hacer
algo tan suicida, ellos quieren saciar su hambre
con nuestros cuerpos, ¡yo de aquí no doy un
paso!, ¿quién está conmigo?_ dice la voz que
descansa mientras grita y pregunta.
-¡Debemos votar!, la mayoría será quién decida._
dice una voz de la estructura, creo que la oigo a
mi derecha, al ser un círculo no podría precisarlo.

Creo que esto no es buena idea, esa estructura
puede ser dañina, es real la posibilidad de ser
cazados por ellos, no puedo permitirme ser presa
de nadie, mi mente debe vivir, quiero ver a mi
linaje prosperar. Me duelen las plantas de los
pies, esas gotas hacen mucho daño, creo que los
tengo en carne viva, no le deseo esto, a nadie.




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-¿Quién está conmigo?_pregunta el que está al
lado mío, puedo sentirlo respirar.

Me duele el alma de solo pensar en la muerte,
siento como lloran el resto de la estructura, estoy
sofocado, el calor y la humedad que generan
nuestros cuerpos me obligan a cerrar los ojos por
efecto del instinto. Chorreo sudor desde mi
frente, y lloro desconsoladamente, creo que el
resto también. Estamos sumidos en un silencio
turbador, sentimos como una constante el sonido
del viento y el agua sucia del cielo.

-¿Quién está conmigo?_ repite reforzando su
pregunta con un grito desgarrador.

Continuamos callados, temerosos, acobardados
por su voz y su impotencia.

-No voy a repetirlo, morimos rápidamente, no
voy a dejar que todos terminemos nuestras vidas
aquí, hundidos en el hambre, ¿entienden que es
peor que ahogarse?, ¡no tienen una aproximación
mental a la locura!, ¡ninguno de ustedes!,
debemos tomar una decisión ahora, ¡ahora!_
vocifera aún más fuerte.


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Creo que debo decir algo, tengo mucho hambre,
y un cuerpo nos puede alimentar al menos
mientras perseveramos en nuestros deseos de
supervivir. Voy a votar, si me toca a mi tendré
que reconocer mi final, no sé si seré tan fuerte,
tengo una sobre diez posibilidades de morir, es
un diez por ciento que es altamente improbable,
lo mismo será para cada uno de nosotros, no
representa una gran exposición, al menos no
ahora,      cuando    seamos      menos     será
diametralmente más duro.

-¡Yo creo tenemos un compromiso con la vida!,
yo tengo una madre a quien cuidar, ¡amo a mi
madre!, sé que ella no podría vivir sin mí, no voy
a dejar que me quiten esa ilusión de volver, si
puedo dilatar mis sueños, ¡lo haré!, no soy
egoísta, es mi prioridad, en mi mente no para de
sonar su voz, la puedo escuchar todo el tiempo,
su sonrisa, sus pedidos, y no estoy dispuesto a
morir sin luchar. ¡Lo lamento por el resto de
personas!, al fin el valor es equivalente, pero las
posibilidades son escasas._ dice alguien de la
estructura frente a mí, puedo sentir las
vibraciones suyas al hablar, su frente está
apoyada justo en frente a la mía.

Me siento más relajado al saber que no soy el
único que valora querer volver a mi vida anterior,
aunque sé que no será igual por el resto de mis
días. Tengo que hablar, contar por qué quiero


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vivir, decir todo lo que amo de vivir, de los
olores...

-¡Voy a apoyar la causa!, voy a volver a mi casa,
quiero volver a estar con mis animales, y
perdonen señores, pero yo voy a vivir, quiero
seguir adelante, el gusto y el resto de mis
capacidades sensoriales están desequilibradas, no
puedo ver que voy a comer, ¡no me importa la
diferencia!, comí en mi vida todo tipo de carnes y
la de un humano no difiere tanto como creemos.
No conozco a nadie de esta estructura,
seguramente no conozca a nadie de todos los que
murieron, y de lo contrario poco me importa,
todos a quienes quise murieron hace dos años.
Mis pensamientos, mi cerebro, mis tardes y mis
vistas no me las quita nadie, ¡ni la tierra
encolerizada!_ dice otra voz de la estructura,
juzgo por las vibraciones que habla desde la
derecha más alejada.

Ese hombre sabe lo que quiere, a decir verdad la
tierra nos está devolviendo el daño asqueroso
que propinamos indiscriminadamente con nuestro
entorno. En mi casa cuando veía en la televisión
todas esas películas fatalistas me daba miedo,
pero solo por un momento, luego si era muy
buena la película - que solo sucedió dos veces - ,
pensaba un poco más, reciclaba algo durante
unas semanas y luego volvía a ser el inquieto,
estresado e infatigable ser humano herramienta.


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



Pero ni en las más remotas divagaciones
mentales imaginaba llegar a un punto critico tan
rápido, es estremecedor lo rápido de la furia
acuática.     Miré  por    televisión   tsunamis,
inundaciones, sequías, el derretimiento de los
polos mucho más acelerado de lo que esperaban
los científicos y pese a toda esa información
golpeando a mi cara todos los días prefería
pensar en que el dinero no me llegaba a fin de
mes, en la hija de la dueña del departamento
donde vivía y compartía mi habitación en el casco
antiguo y otras mierdas sin sentido que ocupaban
mi cerebro alejándome de lo real. Debo decir
algo, ellos tienen que escucharme, porque no
tengo nada que perder, me duelen las espaldas,
los pies, mi cuello y las axilas. Esto debe
terminarse.

-¡Si debemos seguir en este camino, seguiré!,
pero debemos hacerlo mañana, faltaran algunas
horas para el amanecer, aunque no veamos el
sol, podemos contar nueve horas, si al cabo de la
numeración oral no ha cesado de llover, morirá el
elegido. Podemos votar ahora y que el futuro
muerto sea consciente de su muerte hasta sus
últimos momentos, podremos escucharlo y
ayudarlo a comprender su final, o simplemente
elegirlo y matarlo lo más rápido posible._ digo
convenciéndome que es lo correcto.

-¡La muerte es una condición irrefutable!, todos


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vivimos y morimos en un punto espacial y
temporal,     eso   puede    ser   un    conjunto
increíblemente enorme de otros puntos o
coincidencias del azar, no deja de ser un punto
espacial y temporal. En este caso simplemente la
ley de las probabilidades es quién plantea es
punto, en un conjunto de posibilidades algo
compleja, pero no tan compleja como la actividad
real. No olvidemos que hemos llegado hoy al
jaque, estamos sitiados como el rey de un
ajedrez, todas las posibilidades de escape
agotadas, solo debemos esperar a qué el jugador
que nos reta nos de una oportunidad de
movimiento      por  su   propia    voluntad   de
divertimento. ¡En esa reanudación debemos jugar
y salvarnos!, en el traspaso debemos aguantar,
sabemos que es la mejor opción. ¡Apoyo con mi
vida este juego de tiempo!, quiero esperar,
necesito saber si es mi momento o no para morir,
de cualquier forma estaré feliz de servir a mis
hermanos humanos._ dice una voz algo alejada,
estará a tres cabezas a la izquierda, oímos todos
como llora. Nos callamos para permitirle
emocionarse, todos queremos contar nuestras
visiones, verdades e historias. Nos mantenemos
vivos mientras nos deshidratamos, rememoro un
olor, la mierda me acaba de hacer recordar a mi
hermano.

-Eleven sus rostros      y   abran   sus   bocas,
¡beberemos agua!.


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-¡Perfecto!¡abran la pierna izquierda uno y el otro
la derecha!, ¡avanza poco a poco, tienes tiempo!_
puedo escuchar sus voces apagarse en la cortina
de agua y viento.
-¡Espero volver pronto!, ¡la lluvia continúa igual!,
creo que reptando puedo llegar a la próxima
estructura, veo al menos tres docenas, ¿¡me
oyen!?_ grito no sé si me han oído, espero que sí.
Me han soltado para viajar, arrastrarme en un
viaje lento, no oigo más que el rugido del aire, no
puedo pensar casi, me arrastro agotado sobre la
superficie de acero, la capa de agua hace más
dificultosa la reptación, avanzo más lento de lo
que creía. Mi niña aparece y desaparece, puedo
ver su sonrisa, su voz aguda lo oigo entre la
distorsión absoluta, me da fuerzas para seguir, el
agua entre hasta por mi nariz al respirar, creo
sentir la fobia del encierro paradójicamente en el
techo de un estadio de fútbol a no se cuantos
metros de altura. Puedo ver más estructuras de
las que pensaba hace unos momentos, no puedo
comprender      como     todos     hemos    hechos
exactamente lo mismo, seguramente por no
tener la salida rápida o por aceptar como única la
idea de refugiarnos unos pocos mientras otros

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padecen el pandemónium de la galerna. No soy
un científico para identificar el cataclismo que
generamos a lo largo de los últimos siglos, pero
creo que esto es mucho más abrupto de lo que
esperábamos todos, me incluyo. No siento las
palmas de mis manos, pies y rodillas, estoy a
unos centímetros de varios pies también
descalzos, creo que sucedido lo mismo, el
hambre lo ha devorado todo. Puedo sentir el calor
de la orina que se enfría en mi cuerpo, su fetidez
es una pestilencia que identifico como un halo de
vida, dentro de mis pensamientos no conscientes
hallo un placidez implacable, la paz de saber que
todas estas vidas luchan por lo mismo, me hace
ser un ser orgulloso de ser. Me encuentro
detenido, el agua ingresa por mis oídos, siento
como el sonido se encapsula, me duelen con
puntadas finas y muy dolorosas, me retuerzo del
dolor, no quiero reptar, estoy al lado de ellos y no
me pueden oír aunque clame desesperadamente.
apoyo mis espaldas agotado y estiro mis brazos y
piernas estirándolos, hace tanto que no hago
esto, no puedo abrir los ojos, el agua me duele
contra mi cuerpo pero puedo sentir estar en
medio de una lluvia de verano en alguna playa
del sur de cualquier país tropical, veo los ojos de
mi niña, el peso de todas las gotas me producen
la sensación de tenerla encima, durmiendo y
soñando moviendo su cuerpecito, la amo y la
extraño. Me estoy reincorporando, solo tengo que
cumplir con mi compromiso y estirar mi brazos


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un poco más, mis dedos están a punto de coger
un dedo. ¡Se han percatado de un movimiento!,
puedo ver como se mueven nerviosos, no logro
escuchar ni una nota de sus voces, sé que
discuten que hacer, estoy mareado y casi sin
poder respirar, necesito dar unos movimientos a
mis piernas y torso, me resta tan poco, no puedo
permitirme morir así y aquí. Perdiendo las
esperanzas me encuentro, llevan mucho tiempo
agitando sus pies, toco más dedos para alertarlos
de que soy amistoso.
¡Nunca pensé sentir tanta vida en mi pecho!,
acaban de elevar dos piernas, una derecha y otra
izquierda, es increíble como podemos actuar tan
parecidos sin conocernos. Uno de dentro jala
fuerte hacia adentro, me dejo arrastrar, estoy
sintiendo la sensación de cuando mi madre
soltaba en el aire las sábanas y yo jugaba dentro
de la cama mientras esperaba que me caiga esa
suavidad infinita en todo mi cuerpo, puedo sentir
en cada terminación nerviosa de mi piel esa
reacción de confort.

-¿Quién eres foráneo?_ preguntan dos o tres
voces, huelo sus heces licuadas como las
nuestras, no tienen el mismo olor, hay una
tensión particular, sus sudores me envuelven y
devuelven algo de calor, el tufo en el aire puede
comerse, me voy durmiendo, no oigo nada.
-¿Quién eres foráneo?_ me despiertan su voces,
estoy algo aliviado, sueno mi cuello y los dedos


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de mis pies y manos.
-¡He venido desde otra estructura!, creemos que
hay que comunicarse entre las estructuras, no
tenemos comida y creemos que la comunicación
podría     beneficiarnos   a   todos._    les  digo
recuperado.
-¡Tienes suerte de seguir con vida!, te creímos
muerto, tu sueño ha sido muy profundo, has
estado sin respirar un tiempo.
-¡No sé como sobrevivimos! pero lo estamos
haciendo francamente muy bien, hay otras
docenas de estructuras, creo que actuaron por
clonación, todas esas estructuras pueden
significar muchas más ideas para sobrevivir,
¡debemos juntarnos!_ digo algo calmo y
perturbado por las nuevas sensaciones de lo
desconocido, al fin y al cabo en mi estructura sé
quienes me acompañan, llevaba mucho tiempo
sin desconfiar, creo que desde la evacuación.
-¿Cree qué por viajar hasta aquí puede
imponernos ordenes?, ¡foráneo es aquí y lo será
siempre! debe enseñar un respeto hacia
nosotros, llevamos mucho tiempo dialogando
sobre nuestro futuro y tenemos algunas
respuestas que no quiere escuchar.
-¿Qué no debo oír?, ¿han olvidado que gracias a
nosotros siguen con vida?, ¡somos la primer
estructura, es decir, los primero en salvarnos o en
estirar el tiempo de nuestra muerte.
-¡Eso es una verdad deficiente!, hemos utilizado
el medio pero somos dueños de nuestras


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opiniones y pensamientos, aquí hemos decidido
tomar cartas en el asunto, estamos famélicos o al
punto de estarlo.
-¡Todos funcionamos exactamente igual! ¿qué
puede cambiar en sus cuerpos?, he notado que
se han comido los zapatos, nosotros y el resto
estarán parecidos, solo hay que esperar,
¡tenemos la fuerza y el agua, sin comer podemos
aguantar más tiempo!, tiene que detenerse todo
esto, ¡serán unos días más!, el resto del mundo
estoy seguro que no sufre el mismo calvario, no
es un diluvio mundial, estamos sitiados por la
furia que se ha desatado aquí y que continúa.
¡Fuerza!, podremos pasar mejor el tiempo
comunicándonos, en todo ese proceso nos
olvidaremos de comer, sé que el agua no es la
que    acostumbramos      pero    nos   mantiene
hidratados.
-¡La comunicación puede ser un germen
imparable!, podemos morir, ¿si esos quieren
matarnos? ¡no podemos esperar nuestro final en
manos de otros!_ dice mientras el resto de voces
se agitan y me ensordecen.
-¡Debo marchar!, esperan mis noticias, les diré
que no es negociable, lo lamento por todos
ustedes, no puedo creer que todos piensan igual,
pero es así la minoría no puede hablar, ni
quejarse. ¡Lo vivimos en las guerras! ¿por qué no
pasaría    aquí,   verdad?_    digo    angustiado
planeando que decirles a mis compañeros y
replanteando mi viaje, nuevamente bajo el manto


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de agua insoportable.
-¡Abran!_ sus voces comulgan y no me despiden,
se cierran y puedo escucharlos perfectamente por
un instante. Han hablado de atacar y matar a
uno, de comer y no sé que otra cosa, ya estoy
mojado por el agua fría y golpeadora, vuelvo,
retorno ó regreso a mi estructura, resta un largo
camino.




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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad




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-¿Atacar a la primera estructura?, ¡no! si
comemos carne humana perderemos nuestra
dignidad.
-Podemos continuar al menos unos días más
aguantando, pero esto es una tortura, de las dos
estructuras tiene que ceder en beneficio de las
otras.
-¿Y tu quién eres para decidir?, no estamos
midiendo algo muy importante.
-¿De qué hablas?
-La carne humana o animal, ¡que es lo mismo a
tus ojos! tienen un punto del cual no estamos
considerando una barrera, nuestro metabolismo
que es el que nos diferencia del homo erectus y
el habilis procesa mucho más rápido la comida,
pero la comida cocinada, al comer carne cruda,
sea    cual    fuere   nos  ralentizará  nuestro
metabolismo, y nos costará mucho más tiempo
masticar y digerir la carne. El homo habilis la
comía lentamente como lo hacen los chimpancés
hoy     en    día    cuando  cazan     y  matan
indiscriminadamente, como nosotros, pero el
homo erectus la golpeaba con piedras para poder
digerir mejor y ganar tiempo y energía,
volveremos a ese punto.

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-¿Y qué importa? ¿tiempo? nos sobra el tiempo,
mejor así, ocuparemos el cuerpo con una
actividad que nos quite la sensación asquerosa
del hambre recurrente. Una muerte nos
proporcionará bastante tiempo, no había pensado
en todo lo que podíamos demorar, es mejor, no
mataremos quizás más que a una persona. ¡Es
importante ganar tiempo!
-¡Y perder toda nuestra evolución!, ¿por qué no
comemos a uno de nuestro grupo? ¿eh?
-¡Nos están investigando ellos!, ¿qué crees que
hacen?     ¡comulgan       las  ratas!  ¿nosotros
esperaremos a que nos ataquen?
-¡No!, ¡lo ha dicho el foráneo!, solo quieren
comunicar al resto de estructuras, desean
mantener un orden, ¿qué sucede con todos
nosotros?
-¡Tranquila!, ¡calla o te mato maldita!
-¡Mátame! si al final seré la primera, malditos
enfermos, es que no pueden ver otra cosa que la
violencia sobre la violencia, naturalmente
seremos violentos, pero entiendan que esta voz
que nos domina en una intención de muerte
ajena no es más que un manipulación mental,
algo que podemos suprimir, podemos echarlo y
dejarlo morir solo en medio del agua.
-¿Cómo te atreves?

Siento su saliva como me escupe en el rostro, en
mi nuca, no importa lo que haga, no puede
desprenderse de la estrutura, pero yo si puedo


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hacer daño sobre su cuerpo.

-¿Cómo me atrevo? puedo hacerte daño, si lo
deseo te quito la mierda que te hace tan hombre
de un bocado, hijo de puta.
-¡Está loca! debemos eliminarla, puede afectar
nuestra estructura.
-No lo hará, porqué puedo matarte y mantener la
estructura con tu cuerpo inerte. Incluso es mejor,
así callas de una vez. ¡Dejaremos que pasen, y
conectaremos nuestra estructura con otra y
pasaremos el mensaje! no tardaremos más que
unas horas en establecer una comunicación lenta
pero eficaz. Es la manera más humana de
establecer contacto en el todos por la tribu, no
olvidemos que también somos cooperantes y
amistosos, no todas las tribus serán violentas.
¡Comenzaremos a mover la estructura hacia
adelante! cuando choquemos con otra nos
comunicaremos, ahora debemos establecer una
sincronía de movimientos, tendremos tres
ordenes básica por las cuales avanzaremos...

Mientras ordeno sus movimientos puedo ver
entre dos cuerpos haciendo mucha fuerza sobre
sus pieles puedo vislumbrar hacia adelante todos
esos cuerpos abrazados y anudados, es increíble
como actuamos todos juntos en manada y casi
sin saberlo.
La voz gruesa y segura ha callado, estoy segura
que pretende volver, pero sabe que ahora es


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



momento de obedecer, quiero ver sus ojos, la
oscuridad me quita todos sus rostros, tengo solo
sonidos de sus bocas, somos valientes cuando no
nos miran a los ojos, estoy deseando ver su
rostro, estoy alerta, sé que puede volver a utilizar
su capacidad de oratoria, espero seguir con vida.

-¡Hemos impactado!, ¡Nos detenemos ahora!,
¡golpeen sus espaldas!, sentirán el calor nuestro
en sus espaldas, al menos dos de ellos, con los
pies toquen sus cuerpos repetidas veces, no
deben sentir miedo._ digo manteniendo la
seguridad, estoy aterrada, sigo pensando en
nuestro final pero tengo algunas esperanzas, creo
que el tiempo nos dará algunas respuestas a toda
esta abyección.




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Elbio Aparisi Nielsen                   Tempestad




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-Eleven sus rostros y abran sus bocas,
¡beberemos agua!._ dice y obedecemos, estamos
secos, carraspeamos al hablar.

Volvemos a unirnos, el agua nos ha mojado y
refrescado por dentro, el tufo se ha quitado,
huele a agua y no a heces. El aire se siente
fresco, estamos algo más despiertos, uno de
nosotros ajusta su voz y comienza a hablar.

-¿Es una voz sola la qué dirige?_ me pregunta.
-¡Sí!, es gruesa y segura, estoy seguro que
quieren atacarnos, lo primero que debemos hacer
es movernos, he hablado sobre nuestras
intenciones de comunicarnos con el resto de
estructuras, creo que ha sido un error que nos
costará caro, si se mueven antes que nosotros
podrán extender sus ideas y reprimir las
nuestras. Eso significaría canibalismo._digo
exasperado.
-Todos pensaremos en lo mismo, no hay más
salidas posibles, o morir esperando o esperar a
que mueran los primeros para comerlos._dice
desalentado.
-Es que ellos quieren "inducir" alguna muerte,

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



estoy seguro, sumamente seguro, tienen la idea
de atacarnos o atacar al resto. Su voz domina,
espero que no sea por mucho tiempo._ digo
preocupado sudando la frente nuevamente.
-El hambre afecta nuestras capacidades de
raciocinio, el cuerpo necesita de la actividad
básica y primitiva. _ dice pasivo y preocupado a
su vez.
-No podremos ser ello, pero si hay mentes que se
sobornan muy fácil, la voluntad de poder aflora
en estos tiempos, y los adeptos buscan
rápidamente respuestas, no todos somos
perdedores._ le digo a todos, elevando mi voz
siento el desgarramiento de mis ideas.
-¡La guerra!, no hay otras posibilidades, este tipo
de comportamientos debe suprimirse con más
violencia._ dice otra voz que se eleva más que la
mía.
-"Si los generales no pueden controlar su
impaciencia ni su enojo, estimulan a sus soldados
a lanzarse desenfrenadamente contra las
murallas. Aunque caiga un tercio de sus tropas,
la ciudad seguirá impenetrable. Pero quién sepa
aprovechar sus fuerzas armadas o no, para
someter al enemigo sin cometer estos errores,
quien logre conquistar las fortalezas sin
esforzados ataques, podrá derrotar al adversario
sin prolongar los combates. Nuestra meta debe
ser: tomar lo que haya bajo los cielos, intacto",
dijo Sun Tzu en "el arte de la guerra"._ digo
manifestando un orden anterior, intento calmar


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



sus jadeos.
-¡Esto es una locura! ¿hacernos daño?, ¡estamos
todos locos!, no habrá guerra, ni armas, no
tenemos siquiera fuerzas para estar arrodillados y
unidos, algunos de nosotros no habla, ¡no habrá
guerra!_ dice una voz desgastada por el dolor.

Recuerdo el día en que tuve ese libro en mis
manos, hablábamos con mi padre de la
revolución y las claves que habíamos pautado era
muerte, lectura y muerte. No pude despedirlo esa
noche en medio de las balas en Beirut, no volví a
verlo. Puedo percibir el malestar, ¿morir por la
soberana sensación de cumplir con nuestros
valores?, me ausento de mis lecturas anteriores y
tengo las respuestas más claras, el hambre
puede combatirse con ideas, con palabras.

-No debemos relajarnos, vamos a desplazarnos,
ellos lo estarán haciendo, quizás encontremos
más muertos de lo que esperamos, podremos
alimentarnos sin hacer daño a un prójimo.
-¿¡Cómo!?_ me dicen a coro dos voces.
-¡Como      un    ciempiés!,   avanzaremos     con
tranquilidad._ dice una voz sonriendo.
-"El supremo arte de la guerra es doblegar al
enemigo sin luchar", nuestras palabras son más
fuertes, tienen más poder, creemos en sobrevivir
y sobreviviremos. ¡Podremos ver nuestras caras
en la luz del día!_ digo mientras reflexiono sobre
lo que significaría vernos las caras, se me anuda


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



el estómago de pensarnos vivos y reinsertados en
la vida sistemática que nos plantea nuestro
amado país.




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-¿Siguen doliendo las gotas?_ pregunta en unos
de los silencios de hambre y replanteos una voz
acertadamente feliz.
-¿Siguen doliendo?_ pregunto intrigada.
-¡No!, no ¡No nos duelen más! ¡se está
deteniendo! _ gritan a coro.
-¡Sube una pierna!, a ver si veo algo._ digo con
un nudo que no puedo explicar.
-¡Mira bien!_dice quién sube su pierna.
-¡Sí!, sí... es que no puedo ver bien, ¡sí se ha
detenido! caen algunas pequeñas, algunas
estructuras se desarman, ¡se están levantando
los vivos!, otros siguen sin moverse, creo que ha
habido varias bajas.
-¡Por Dios!_ dice alarmado.
-No es Dios quién ha provocado todo esto.
-¡Oh no!, lo están comiendo, parecen animales,
es asqueroso.
-¡Calla idiota!, ¡sino comen mueren!, como
nosotros ¿lo olvidas? ¡Vamos a levantarnos!_ dice
una voz enfadada, noto que jadea como antes.

Con la alegría de poder volver a movernos me
disperso en medio de la gente, intento no
mirarlos cuando comen, es que son más los que
se alimentan, no sé si han muerto naturalmente,

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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



por ahogamiento, o asesinato, ahora mismo ya
no importa, será la justicia divina quién se
pronuncie. Decenas de mujeres y hombres
esmirriados y feos comen carne con la sangre en
sus bocas, lentamente, muy lentamente, no
pueden digerir con facilidad esos trozos de
humanidad, vomito mientras me aparto para no
manchar un cuerpo abierto y desollado.

-¿Señora se encuentra bien?
-¡Sí!, es que...
-¿Es por los otros?
-Sí, es por lo que hacen, no puedo aguantarlo.
-Señora, ha vomitado liquido, debe mirarse como
está, debe comer algo, ¡esa gente ha muerto!
-¡Lo sé!, ¡es lo que me duele!, han muerto o los
han matado, es igual, ¡mire a esa "señora"!
-No puede mirar a la gente así, todos estamos
aterrados y no sabemos muy bien que hacer,
nuestro cuerpo nos pide a todos, yo acabo de
comer algo, un poco solo para calmar mi hambre.
He comido distintos trozos, de esa forma me
aseguro no matar a nadie, simplemente comer
partes que no son vitales.
-Es generoso al menos, no como ellos. También
es sincero.
-Lo soy y lo fui señora.
-¡Mire las nubes!, parecen animales.
-El cielo es extrañamente salvaje señora, se ha
detenido la lluvia y hemos recuperado la luz.
-¡Es cierto!, mis compañeros de estructura, no he


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



visto sus rostros, solo he oído sus voces, oh que
imprudente he sido, ahora no podré agradecerles
todo lo que han resistido.
-Quizás en algún punto de su vida pueda
reconocerlas, hay tiempo, debemos procurar
salvarnos, no sabemos cuanto tiempo nos queda
de espera, ni tampoco si el mundo se ha
enterado de este desastre o si se ocupa de otro
aún peor. Debemos suponer lo peor, no quiero ser
dramático señora.
-Mi nombre es María.
-Perdone no he sido cortés, es que...
-No hace falta, he vivido el calvario como he
podido también, ahora esta tranquilidad me
intranquiliza aún más, nos permitirá comulgar y
especular, eso puede ser peligroso para las celdas
de la mente.
-María no todos somos asesinos.
-Pero ellos están sueltos aquí sin letreros,
cualquiera puede matarte, es simplemente el
hambre, ¿verdad?
-Visto desde su punto si, pero no creo que suceda
eso, debemos reagruparnos y establecer un
orden, racionar la carne, hasta que podamos
escapar, ayudados o no.
-Pienso lo mismo...
-Mi nombre es Piere.
-Pienso lo mismo Piere.

No debería pensar en lo guapo que me parece,
pero tiene algo que irradia hombría, desconozco


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el amor humano, solo el de Dios.




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Estoy algo lleno, he comido muy poco, noto como
me cuesta hacer la digestión, tengo algo de
sueño, ellos siguen comiendo, ¿cómo juzgar
cuanto comen?, el trauma, la mente, todos los
minutos de sufrimiento se reflejan en la
compulsividad de sus actos.

-¿Señora se encuentra bien?_ le pregunto sin
saber bien por qué lo hago, es que camino sin
rumbo, el techo es muy amplio, me el viento
contra la cara y ella está vomitando liquido.
-Sí, es que...
-¿Es por los otros?_ no hay otra excusa, me
encantaría vomitar la carne pero mi cuerpo ya la
está haciendo proteínas.
-Sí. es por lo que hacen, no puedo aguantarlo._
dice solloza y amargada.
-Señora. ha vomitado líquido, debe mirarse como
está, debe comer algo, ¡esa gente ha muerto!_
no puedo decirle los hermosa que es, así de flaca
y al punto de la desnutrición, sus ojos, su halo de
misterio, su cabello claro.
-¡Lo sé!, ¡es lo que me duele!, han muerto o los
han matado, es igual, ¡mire a esa señora!
-No puede mirar a la gente así, todos estamos

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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



aterrados y no sabemos muy bien que hacer,
nuestro cuerpo nos pide a todos, yo acabo de
comer algo, un poco solo para calmar mi hambre.
He comido distintos trozos, de esa forma me
aseguro no matar a nadie, simplemente comer
partes que no son vitales._ miento, he comido
partes vitales.
-Es generoso al menos, no como ellos. También
es sincero.
-Lo soy y lo fui señora._ miento no lo soy, no lo
fui y por eso estoy aquí, me evacuaron en pleno
asesinato, nadie se percató que había matado a
esa mujer, simplemente me salvaron sin
preguntar, quizás es el tiempo de la redención,
me pregunto si habrá alguno en mi situación.
-¡Mire las nubes!, parecen animales._ dice
sonriente con algo de su liquido en la boca.
-El cielo es extrañamente salvaje señora, se ha
detenido la lluvia y hemos recuperado la luz._ yo
simplemente he visto nubes, me pasa desde
niño, no encuentro la relación de las formas.
-¡Es cierto!, mis compañeros de estructura, no he
visto sus rostros, solo he oído sus voces, oh que
imprudente he sido, ahora no podré agradecerles
todo lo que han resistido.
-Quizás en algún punto de su vida pueda
reconocerlas, hay tiempo, debemos procurar
salvarnos, no sabemos cuanto tiempo nos queda
de espera, ni tampoco si el mundo se ha
enterado de este desastre o si se ocupa de otro
aún peor. Debemos suponer lo peor, no quiero ser


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



dramático señora._ la miro a los ojos al decirlo,
es tan bella, sigue sentada al borde del desmayo,
sé que tendré que alimentarla al fin, me
encargaré de que no lo sepa.
-Mi nombre es María._ me dice con las últimas
fuerzas que tiene.
-Perdone no he sido cortés, es que...
-No hace falta, he vivido el calvario como he
podido también, ahora esta tranquilidad me
intranquiliza aún más, nos permitirá comulgar y
especular, eso puede ser peligroso para las celdas
de la mente._ tiene muchos prejuicios, me
molesta la gente con prejuicios.
-María no todos somos asesinos._ miento pero es
real, aquí mi cuerpo ha sobrevivido, he sufrido la
muerte varias veces frente a mis ojos, y he visto
asesinos verdaderos, yo simplemente maté con
una almohada mientras ella dormía, eso es
ayudar a eliminar su dolor diario, la amaba con
locura, y quizás eso me llevó al punto
irreformable.
-Pero ellos están sueltos aquí sin letreros,
cualquiera puede matarte, es simplemente el
hambre, ¿verdad?_ puede que tenga razón, pero
mi ayuda en un tribunal me hubiera llevado
directamente a convivir con esa gente, esos
asesinos.
-Visto desde su punto si, pero no creo que suceda
eso, debemos reagruparnos y establecer un
orden, racionar la carne, hasta que podamos
escapar, ayudados o no.


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-Pienso lo mismo..._ es que no hay otras
opciones guapa.
-Mi nombre es Piere.
-Pienso lo mismo Piere._ en su voz suena a
cántico sublime.

Me mira y piensa, sonríe y piensa, se desmaya,
estoy viendo como cae lentamente sobre el
cuerpo destrozado de una mujer, apoya su
cabeza contra un muslo y no se mueve, estoy
tardando en reaccionar, respiro, ha caído bien,
solo está desmayada. La miran para atacarla, los
miro ejecutando mi poder, grito y se alejan
rápidamente, soy su protector, es una mujer
sana, solo debe comer. Estoy arrancando un trozo
pequeño de carne, está despertando, su estado
de alerta la obliga a comer, no está pensando,
seguramente ensueña, sus ojos no miran,
simplemente come de mi mano, ha depositado su
seguridad en mis manos. Hago los sonidos de
silencio en sus oídos para tranquilizarla mientras
abre su boca ensangrentada en busca de más
carne, lentamente comienza a recomponerse. Se
arrepentirá como yo, pero no hay nada que
hacer, estamos programados para sobrevivir,
pervivir, eso hacemos, obedecer a nuestra
genética. Miro el cielo mientras siento como ella
se mueve, puedo ver formas que antes no
reconocía, es la primera vez que logro
comprender esos gases acumulados que nos dan
vida.


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Apocalipsis 20,11-21,1 "El juicio de Dios" 12: "y
vi los muertos, grandes y pequeños, de pie
delante del trono; y fueron abiertos los libros, y
también otro libro, que es el libro de la vida. Los
muertos fueron juzgados de acuerdo con sus
hechos, descritos en aquellos libros. El mar
entregó sus muertos, y el reino de la muerte
entregó los muertos que había en él; y todos
fueron juzgados, cada uno conforme a lo que
había hecho. Después el reino de la muerte fue
arrojado al lago de fuero. Este lago de fuego es la
muerte segunda. Y allí arrojados los que no
tenían su nombre escrito en el libro de la vida."

-¿¡Qué haces maldito ingrato!?_ le grito
desesperada a Piere.
-¿Te sientes mejor ahora?_ me pregunta el
maldito.
-¡No!, ¿qué has hecho?, no, oh no, por favor,
dime que esto no es, por favor, oh no, no, mi
Dios, ¿qué has hecho hijo de puta?, eres un
embustero, te has aprovechado de mí, ¡has
violado mis principios!
-¡Has desfallecido!, ¿qué puedo hacer sino?.
-Tendría que haber muerto con la ilusión de
conocer algo bueno antes, marcharme con la

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sonrisa de mi cielo y una buena persona al final,
pero has arruinado mi vida, ¿cómo hago para
soportar esto?, no puedo suicidarme, mi Dios no
lo permitiría, y ahora debo cargar con la culpa, he
comido humanidad, he destrozado una vida, y
tengo todo dentro de mí, generando odio.
-Pero debes olvidarlo María, es simplemente algo
que no has hecho tú, he sido yo, yo he puesto
eso en tu boca.
-¡Yo lo he comido!, una parte de mi quería
pervertirse, ¡he comido una vida!
-¡No lo has hecho joder!, nada de eso, yo he sido,
¡señor he sido yo!, María no ha querido hacer lo
que ha hecho, podía morir señor, entiende.
-¡Calla enfermo!, ¡vete o me encargaré de
matarte con mis propias manos!, me has
ultrajado, has deshecho toda mi lucha, todo lo
que dije, en todo lo que creí, has destrozado mi
vida maldito, vete o me encargaré de hacerte
daño.
-¿María?, no digas eso, por favor, ¡perdóname!
-No habrá palabras, me has destruido hijo de
puta.

¿Qué hago con mi culpa?, no siento haber comido
nada, solo sé que lo ha hecho, puedo estar más
concentrada y no tengo tanto sueño, no he
comido mucho, es eso, me he podido dar cuenta
antes de que sea peor. Señor ten piedad de mi
alma, no he obrado fuera de tus reglas, por favor
olvida este hecho infortunado, ha sido obra de un


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enfermo y yo he sido su víctima, déjame vivir
limpia de toda la culpa. ¿Debo confesar?, ¿con
quién señor? esto es una miseria humana, señor
nos pones a pruebas extremas y no sabemos
bien de que estamos hechos, somos cobardes,
muchos han elegido no continuar, sé que no
permitirás que lo haga, perdería estar a tu lado,
con tu luz fraternal. ¿Debo olvidarlo mi Dios?,
siento pena por su carne, por sus pensamientos,
pido perdón, no ha sido una ofrenda, ni una
prueba de maldad, he sido utilizada, entiende por
favor. Ellos pecan sin saber lo que les espera,
¿soy yo igual qué ellos?, no es justo, no podría
sentirme más sucia, mi alma no, no quiero perder
tu luz. Ayudaré a mis prójimos, haré el esfuerzo y
los conduciré a la paz interior, lo que está
sucediendo es obra del mal. Mis manos tiene el
color rojo, debo limpiarlas ellos creerán que soy
una más, debo encontrar a quienes puedan
soportar no comer y ahora no beber, la lluvia nos
ha dejado con charcos de agua, nadie se ha
percatado de que pronto comenzará una sequía
indeterminada, de eso no podremos soportar
mucho tiempo. ¿Ayudo a qué todos recuperen la
consciencia? entiende Dios, somos humanos,
erramos y no nos arrepentimos inmediatamente,
es tardío y confuso el mecanismo de la mente,
nos corrompe. Mis manos las limpio aquí, creo
que me quitaré todo el dolor que siento ahora
mismo, muy dentro, ese puñal inexistente que
me provoca un vacío aún peor, estar sin mi Dios,


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¿estoy sola? Me comerán esos insuficientes, me
destrozarán el cuerpo pero nunca lograrán
contener mi alma, alguien deberá contar al
mundo que fue lo que sucedió aquí.

-¿Te has limpiado bien?_ miro mis manos, lo oigo
lejano a mis pensamientos, pero lo oigo detrás de
todo ello, es que mis oídos todavía oyen el
zumbido distorsionado del viento y la lluvia
anterior. Toca mi hombro y repite la pregunta,
siento que su voz se acerca ahora a mis
pensamientos y los supera, logra superar ese río
insondable de voces alternadas, tiene una voz
preciosa.
-Solo lavo mis manos.
-A mi me ha pasado lo mismo, es natural sentir lo
que sientes, la suciedad, el dolor que te provoca
hacer algo tan horrible, al principio vomité al
menos tres veces, pero mi cuerpo me obligó a
comer, no pensé en nada, solo en comer.
-No he comido nada de lo que hablas, no
entiendo.
-Si sabes de lo que hablo, he visto a ese sujeto
darte la comida, no tienes por qué sentir lo que
sientes, te he visto llorando, aquí no todos somos
iguales, acepta que esto es algo que no es
normal, es una consecuencia lógica, ¡no tenemos
nada que comer!
-Ni que beber, bebe agua, faltará pronto.
-¿Crees qué no lloverá nuevamente?
-No lo sé, pero ¿si no llueve? eso es lo peor que


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nos puede suceder, aguantaríamos solo unos días
cuatro, cinco o quizás algunos un tiempo más, no
quiero pensar, cuanto más lo hago más me
perturbo, puedo tener un ataque de fobia ahora
mismo.
-¿qué haremos? ¡tienen que salvarnos! ya ha
cesado la lluvia, el agua sigue debajo golpeando
fuerte pero ya pueden volar, ¿por qué todavía no
han venido?
-Quizás no haya aviones que puedan volar, o
gente que pueda pilotarlos.
-Esto no es en todo el mundo.
-No lo sabes._ digo disgustada.
-¿Conoces el diluvio?
-Es una estupidez.
-¿Y como lo explicas?
-El clima está jodido, llevamos décadas igual,
esto no es un película dramática sobre todo lo
que hemos hecho mal, es una puta catástrofe
que no previeron. No sabemos siquiera como está
de afectado el país, el continente, ¡hay un mundo
allí!_ me dice señalando furioso el cielo.
-Cuando la bruma nos devuelva la visión quizás
veamos nuevamente las torres, u otras
construcciones sobrevivientes, estarán como
nosotros.
-Eso si es sensato, solo debemos contar con la
suerte de que suceda lo que esperamos. ¡Hay
posibilidades!, olvidemos lo malo.
-¿Y qué hago con mi culpa?
-Olvida lo que has hecho, cierra los ojos cuando


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lo vuelvas a hacer, los ojos son engañosos, no te
fíes siempre de lo que ves, solo cierras tus ojos y
comes.
-¿Por qué marchas?
-Quiero    estar   solo,    soy   algo     solitario,
simplemente quería que olvides lo malo, ahora
tienes mucho en que pensar, primero en ayudar.
-Es eso lo que deseo hacer.
-¡Tienes toda esa gente para ayudar!, sabes que
si se desmayan mueren.
-¡No puedo permitir eso!, ¡deben conformarse
con los que mueren!
-Eso no es suficiente, hablamos en otro
momento, sigue bien._ se marcha sin mirarme,
alguien se acerca a hablarle, se juntan otros y lo
abrazan, se apartan. Me mira otro que bebe algo
de agua frente a mí.

-¡No te fíes de nadie!, quieren formar grupos, he
escuchado hablar de establecer un orden._ me
dice temblando y bebiendo. Tiene un lunar
enorme en su frente, le faltan dientes.
-¿grupos?, ¿cómo las estructuras? pero si ahora
no tiene sentido, estamos libres de la tortura que
nos ha impuesto el cielo y el clima.
-¡Esto no es fruto de la supervivencia!, el poder
no tiene ojos, existe, y debe alimentarse de los
débiles, debe tener cuidado, hablar puede ser
una excusa de muerte, y sabe lo que significa
morir aquí.
-¡Debo ayudar a que no maten a los débiles!¡esa


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gente no debe morir!
-Debe ayudarse a si misma a sobrevivir, tendrá
tiempo si sobrevive sin agua, luego podrá ayudar
en el mundo real. Esto no es nuestro mundo, lo
han convertido en una trampa mortal.
-Se ha percatado del agua._ le digo por lo bajo
acercándome, puedo olerlo, me repugna.
-El agua puede ser un bien escaso y muy
preciado en unos días. junto a la sobre altura que
tiene a su derecha se ha formado una piscina de
agua sobre el pequeño techo, ese agua es dulce,
de la lluvia, hay un grupo que rodea todo el
pequeño dique, si piensan hacer algo con ella
estamos muertos el resto.
-Malditos, diré algo, ¡alarmaré al resto!.
-¿está demente?, nos comerán, esto no es lo que
parece, se lo repito, el poder no obedece a
ninguna religión, eso es nuestro problema, el
poder busca un ente donde alojarse y desde allí
promueve el terror.
-Dios no está detrás de todo esto.
-Dios está detrás de toda prueba, abra los ojos,
recupere sus oídos y no pierda de vista lo que
sucede en silencio.




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-¿Por qué marchas?_ pregunta extrañada, oigo
como me llaman.
-Quiero    estar    solo,  soy    algo    solitario,
simplemente quería que olvides lo malo, ahora
tienes mucho en qué pensar, primero en ayudar._
es un buen consejo, lo necesitará, luego pediré
cuidar de ella, cuando todo se normalice.
-Es eso lo que deseo hacer._ me dice incrédula,
me gusta como huele, la follaría aquí mismo,
estoy excitado, no sé da cuenta, me mira
encantada.
-¡Tienes toda esa gente para ayudar, sabes que si
se desmayan mueren._ lo sé lo haría yo mismo si
me lo ordenan.
-¡No puedo permitir eso!, ¡deben conformarse
con los que mueren!_ exclama sin saber muy
bien que es lo que se teje, no quiero
entrometerme escucho como me llaman, están
impacientes por comenzar a ordenar el caos.
-Eso no es suficiente, hablamos en otro
momento, sigue bien._ no puedo dilatar más esta
conversación, si sobrevive a los enfrentamientos
la refugiaré a mi lado, pero no puedo demostrar
debilidad ahora, no ahora, he luchado por lograr
su confianza, esos matones han sobrevivido
juntos siempre.

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Me alejo, el aire me rodea, esa brisa me engaña,
me siento en casa, tengo acidez, el flujo me llega
hasta la garganta, mantenerme fuerte me cuesta
muchísimo, alguna experiencia si tuve, pero no
fue tan larga como la de estos, cometí algunos
atracos por una necesidad extrema, el cáncer nos
había hecho perder nuestra casa, la de mis
padres y amenazaba con dejarnos en la calle,
perdí mucho tiempo pero gané mucho dinero,
supe salir, pero ahora la mierda del destino, del
azar, de las casualidades de todos los que me
rodearon aquél día de la evacuación hizo que
llegue aquí. Pese a todo no reniego de vivir, mi
familia está lejos, no sé si bajo el agua, el
magma de un volcán o aislados por la nieve, la
bruma nos mantiene cautivos mirándonos entre
nosotros. Me palmean, uno me abraza, ahora
somos solo tres, ellos dos y yo, y una idea.

-¿Así qué de conquistador?_me palmea mucho,
tiene fuerza, es un tipo feo.
-¡No!, nada de eso, fui a por agua y hablamos un
poco, sin importancia.
-¡Pero si tenemos agua de sobra aquí detrás!
-¡Prefiero no levantar sospechas!
-¡Ya lo han visto!, he tenido que alejar a algunos,
debemos comenzar a dialogar con los más
fuertes, es crucial. "Debemos doblegar al
enemigo sin luchar", nuestras palabras deben
convencer al resto, podemos convencerlos para


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imprimir la imagen de nuestro poder, luego será
simple.
-¿ya?, es que podemos esperar a que se calmen,
que terminen de comer, muchos continúan en el
estado de histeria.
-Debemos proceder en silencio, apostarnos aquí,
comenzar a juntarlos._ dice apoyando su mano
derecha en mi hombro, me logra convencer
cuando me mira y me toca.
-Esperar es mejor._ digo.
-No, nada de eso, podemos rodear al enemigo
cuando seamos más en número, mientras
seamos menos "nosotros" debemos actuar
invisibles,   regaremos   desconfianza,   luego
imprimiremos violencia y eso nos abrirá las
puertas al orden.
-Eso es guerra.
-Es lo que es, no tiene nombre._ dice apretando
más fuerte mi hombro, vuelve a convencerme.




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Esos mierdas no dejan de comer, animales son,
verlos me repugna, es más de lo de siempre, me
lo decía mi padre. "Jamás debes luchar con las
fuerzas de élite de un ejercito", ¿entiendes Sua?
Me pusieron el nombre del fuego en Euskera,
luego emigramos por el resto de la vieja Europa,
era un distinguido diplomático, con el tiempo fui
comprendiendo       su     verdadera      actividad,
hablábamos de Miyamoto Mushashi y del arte de
la guerra de Sun Tzu mal usado hace un tiempo
para empresarios. Su arte es vital y mi padre era
un devoto entregado a sus letras, leía una y otra
vez sus textos, se ahogaba en sus teorías de
combate y luego me hablaba por horas, esa fue
mi inocente niñez, en mi adolescencia tuve la
oportunidad de ir a la universidad y preferí
alistarme    como     legionario     Vasco-Francés,
estuvimos en el Sahara durante al menos tres
años. La legión es mi vida, mi mujer y mis
amigos, lo dejé hace una década, luego mi padre
quiso que siguiera sus pasos, me rescataron en
medio de una vorágine de disparos y muertes, el
agua pudo con la mayoría de la operación,
sobrevivimos unos pocos señalados por mi padre.
Me dejaron por error en el estadio, rápidamente
me alerté sobre todo y encontré a Piere y a mi

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viejo amigo Delapont. Esos mierdas no han visto
nada de lo que tuve que ver y hacer, son
animales domésticos asustados, que pregunten a
los millones de niños pobres, mierda de gente
asustada por no tener la seguridad de su sofá. El
orden debe imperar por disciplina, y el futuro del
orden será una disciplina rigurosa para agrupar a
los fuertes.

-¡Mira a Piere! el muy cabrón.
-Seguro quiere hacer lo que tú Sua.
-¡Calla!, ¡mírame!, no me hables así Delapont,
me conoces algo, pero ya no soy el que era, así
que cállate, habla bajo y con mucha discreción,
¿ves a la gente divertirse estúpido?
-No, es que...
-¡Una mierda!, cállate, ¿recuerdas en Wad Madani
en Sudan?
-Lo recuerdo Sua.
-Entonces obedece subnormal.

"A un enemigo cercado siempre déjale una vía de
salida", me lo repetía hasta el hartazgo, eso no
significa que mi elección haya sido dirigida por mi
padre, dentro mío, en mis genes, llevo una raza
de radicales, de personas de cambio, desde muy
pequeño pensaba en matar, el primero pero
imposible era mi padre, supe respetarle después
de fracasar en dos intentos, lo admiré por su
diálogo y fuerza, podía levantar un imperio solo,
pero no quiso, nunca lo entendí, lo vi morir en


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mis brazos.

-Llámalo, debemos juntarnos los tres, debemos
comenzar._ Delapont lo llama suavemente, tal
como le he dicho, obedece todos obedecerán
como él, al final con la disciplina aprenden a
obedecer, ya han deshecho sus principios es un
momento crucial, mi padre podría haber logrado
una genialidad aquí.
-Ya nos ha visto, está terminando de hablar.

Viene a mi, es obediente, tiene algo, no sé, es su
andar, o cuando habla, me recuerda a, no puedo
asociarlo.

-¿Así qué de conquistador?_ sigo con la sensación
en mi cerebro, lo palmeo.
-¡No! nada de eso, fui a por agua y hablamos un
poco, sin importancia._ miente bien, no me
importa, es creíble, personas como él cambian el
mundo todos los días.
-¡Pero si tenemos agua de sobra aquí detrás!_ ya
lo sabe.
-¡Prefiero no levantar sospechas!_ es astuto.
-¡Ya lo han visto!, he tenido que alejar a algunos,
debemos comenzar a dialogar con los más
fuertes, es crucial. "Debemos doblegar al
enemigo sin luchar", nuestras palabras deben
convencer al resto, podemos convencerlos para
imprimir la imagen de nuestro poder, luego será
simple.


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-¿Ya?, es que podemos esperar a que se calmen,
que terminen de comer, muchos continúan en el
estado de histeria.
-Debemos proceder en silencio, apostarnos aquí,
comenzar a juntarlos._ lo miro, tiene tantas
inquietudes, debo convencerlo, yo estoy seguro
de lo que debo hacer, esa gente está esperando
instrucciones,     sino  actúo    ahora     podrán
organizarse.
-Esperar es mejor._ dice, se pasa un poco del
límite que le impongo.
-No nada de eso, podemos rodear al enemigo
cuando seamos más en número, mientras
seamos menos "nosotros" debemos actuar
invisibles,    regaremos    desconfianza,    luego
imprimiremos violencia y eso nos abrirá las
puertas al orden.
-Eso es guerra._ me dice desafiando mi
inteligencia.
-Es lo que es, no tiene nombre._ no lo golpeo
porque es útil, maldito arrogante de mierda,
debería destrozarle la cabeza con el acero.
-¿Qué planeas?_ me pregunta corrigiendo su
actitud, no es tonto.
-El poder debe accionarse rápidamente, no deben
pensar demasiado, debemos sumar al menos
ocho hombre fuertes, ¿ves?, esos dos, esos tres
que están recostados, y esos tres que comen,
hablen con ellos, deben venir a hablar conmigo
luego, solo vendan mi imagen, yo haré el resto.



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Toda mi vida pensando en ella, le regalé cientos
de regalos para que me diera su amor, viajé para
comprarle todos sus caprichos, perdí a mis
amigos, a mi familia y ella siempre me pidió más,
creo que la amaba y también la odiaba. Su carne
es lo que me alimenta, está de espaldas a mí, su
rostro está apoyado sobre el frío acero, su piel es
dura, me cuesta demasiado arrancarla, cada vez
que lo hago intento volver a no comer por horas,
no soporto como el hambre me devora los
recuerdos, mis ideas, sus ojos cuando sonreía y
era mía. Trago sin sentir el gusto, tengo hinchada
la lengua y la garganta, sus huesos pequeños me
duelen, es lo único que comeré, es ella y yo hasta
la muerte. Me pidió con sus palabras que la
devore, que no la deje tirada en el estadio, no me
arrepiento de conceder sus deseos. No iba a
permitir que la destroce la naturaleza, ella es
ajena a nuestro amor, yo no la destrozo, la
integro en mí, no la olvido recordándola menos y
menos con el tiempo, esto, este acto de amor es
lo que me permite vivir, pensar y mantener esta
sensación de fragilidad hasta mi muerte, no me
importa morir, quién conoce su destino deshace
su lujuria y lo convierte en un estratega.

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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad




-¿Me oyes?, ¿me oyes?_ me pregunta mientras
termino un trocito muy pequeño, estoy
arrodillado mirando la bruma y su olor a agua
sucia, adelante mío está mi mujer de espaldas
luego el borde y el sonido del agua golpear
intentando destruir el estadio para devorarnos a
todos.
-¡Déjame!_ ¿Qué quieren? puedo oirlo al que lo
acompaña balbucear.
-Solo queremos hablar contigo._ me habla
nuevamente algo menos imperativo.
-¿Venden Biblias?_ es que por su educación
parecen vendedores de humo, mi pregunta es
espontánea, a esos vendedores los encontré en
cientos de sitios recónditos.
-Queremos hablar contigo, Sua nuestro amigo
quiere verte y hablar contigo de un asunto
importante.
-¿Vende Biblias? ¿Sua?
-No, por favor, no es broma, quiere hablar sobre
algo que puede importarte, Sua no hace bromas,
algo está por suceder y no tienes muchas
opciones._ ¡Qué duro se ha puesto!, son dos
inservibles que intentan alistarme, ¿para qué?
¿qué pueden tramar? ¿en medio de un techo
cercados por el agua incontrolable y furiosa?
-Mi mujer, se las presento, Silvia ellos son unos
amigos._ si quieren hablar conmigo deben
conocer a mi mujer.
-Por favor, no hagas bromas, es importante._cree


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



el más feo que hago bromas, esto es serio.
-¡No!, ¡no es una broma!, ¡es mi mujer!, guarden
un respeto a mi mujer o los mato aquí mismo
cabrones de mierda, ¿qué quieren?
-¿Se alimenta de ella?, oh Dios, no..._ dice el que
lo acompaña.
-¿Cuál es tu nombre?_ le pregunto a su
acompañante.
-Mi nombre es Piere, perdona la intromisión, no
soy quién para juzgar, puedo entenderte, es
que...
-¿Qué tú me entiendes a mí?, mira idiota, me
alimento de mi mujer, me mantiene con vida ella,
con sus recuerdos, sus olores, sus besos, sus
miradas, y su carne, cumplo lo que me pidió hijo
de puta, nadie me va a separar de mi amor, me
alimenta como antes, me hace sentir vivo.
-Solo quiere hablar contigo.
-Pues deberá venir el mismo aquí, no muevo mi
cuerpo de este sitio, no sin mi mujer.
-Es que él no vendrá.
-Pues no iré, no sin mi mujer. ¿Puedo llevarla?
-Sí._ dice el primero que ha hablado.
-¿Qué dices?_ discuten mientras la abrazo
levantando su cuerpo delgado y desnudo, tiene
olor es más fuerte al tenerla tan cerca de mi
nariz, no me importa, podría oler a mil demonios,
la sostendría de igual forma, ella es yo, yo soy
sus carne, su vida.
-¡Sígueme!_ dice el que tiene un ojo solo, el que
primero me ha hablado.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-¿Qué te ha pasado en el ojo?_ mi mujer pesa
algo más mientras camino.
-Un hierro me ha dado de lleno en el rostro, fue
en el tubo al escapar.
-Yo no he escapado por un tubo, he subido el
cuerpo de mi mujer en mis hombros por unas
escaleras    interminables,    luego     por  otras
angostas, las de las luces, ¡aquellas!
-¿Dejas a tu mujer?, él está allí, te espera.
-La dejaré aquí, mientras pueda verla, siempre
que la vea no hay problemas.
-Está bien, pero no puedes dejarla junto a él._ él
otro me mira extrañado, ¿no ve a su alrededor el
infierno qué es esto?

No me mira, me vuelvo a corroborar que mi
mujer yace donde la he dejado, es que no confío
en estos intrusos, me han profanado mis
pensamientos, quieren ahora profanar mis deseos
de muerte, veo sus inmensas ganas de destrozar,
yo solo como a mi mujer, ella me lo pidió
mirándome a los ojos mientras su mano rodeaba
mi nuca.

-Bienvenido, aunque puedan vernos, no se
percatan de lo que hablamos, solo se ocupan de
comer. Mi nombre es Sua, mis hombres te han
hablado de mí, seguramente no sepas cual es mi
determinación.
-Lo sé, eres previsible, ningún ejecutor puede
vestir de ello simplemente con sus palabras, no


                                                 154
Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



eres un líder, yo sí lo soy, si quieres control te
ayudaré, si quieres poder, te destruiré._ vuelvo
mi mirada nuevamente siento en mi espalda un
dolor punzante, mi mujer sigue allí.
-¿Qué pretendes hablando así?, ni tú ni nadie me
amenazará.
-¿Qué harás? ¿dispararme?, aquí el más fuerte
vive, el más débil muere, ¿simple verdad?
-Eso es cierto, eres proporcionalmente más fuerte
y hábil supongo. Mi propósito no es combatir
hasta llegar a un poder de dominación, es
simplemente ordenar el caos que reina aquí, toda
esa gente ahora mismo no reconoce quién es,
quién era, en su mayoría podemos ver sus ojos,
¡están muertos ya!, solo hay que soplar sus
cuerpos para que caigan.
-Esa masa de humanidad que nos rodea es lo que
nos permitirá seguir viviendo. ¿Qué harás cuando
el orden impere?
-Simplemente esperar._ me mira a los ojos
demostrándome su seguridad. creo que miente.
-¿Qué me encargas?
-Solo debes mantenerte a mi lado, eres mi aliado
de elite, ellos se encargarán de convencer al
resto de que debemos establecer el orden,
posteriormente me encargaré de hablar con la
masa de humanidad y racionar toda la comida,
administrarla y esperar de otra manera, buscar
opciones a nuevos planteamientos. Tengo algo
que no tienen todos, cuido del agua que reposa
detrás mío.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Si no llueve te obedecerán, eso es extorsión.
-No aguantarían más que unos días sin agua,
pronto comenzarán a padecer los síntomas.
-Eso es cruel, pero correcto, acepto sentarme a
tu lado si mi mujer me acompaña.
-Bien, no hay problema, pero no debe entorpecer
nuestro trabajo.
-Ella no hará nada, está muerta allí, la recostaré
en ese recoveco, mientras la tenga a la vista
estaré bien.

Me ha dejado de hablar, hago unas señales y me
entienden, recuesto a mi mujer en el recoveco y
me acomodo junto a Sua, comienzo a sentir algo
distinto, llevaba mucho tiempo sin sentir
necesidad de acción en mis ojos, es que ella lo
acapara todo siempre, siempre fue así.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




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-Está loco, ese gigante no está bien, ¡mira su
mujer!, lo que queda de ella, por favor, esto no
tiene sentido, Delapont, ¡hey! ¿ves lo que veo? ¿o
qué?_ está buscando otro con quién hablar, le ha
hecho la señal, el gigante se ha sentado junto a
él como un león junto a su rey.
-Me importa una mierda el gigante, mejor que se
quede tranquilo devorando a su mujer, puto
enfermo, quieto hay que dejarlo, igual estaba
mejor solo, no lo sé. ¿Qué te parece ese?_
Delapont señala a otro gran hombre, estos no
pudieron salvarse por el tubo de ventilación como
nosotros.
-¿Quieres el par?
-La imagen de la que hablaba Sua, solo es por si
acaso, lo de la violencia es una exageración, solo
quiere orden, administrar lo que tenemos para
sobrevivir._ me dice mientras me mira con su
único ojo, el otro lo tiene arrancado y su piel
morada de los golpes que persisten, lo debe tener
engangrenado.

No nos ha costado hablar con él, lo hemos
encontrado hablando solo, mirando la bruma, nos
ha seguido y ahora mismo se ha sentado junto a
Sua, es ridículo ver la imagen de un ser humano

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tan custodiado en medio de este olor
nauseabundo. Delapont me convence de seguir
buscando, bebo algo de agua de un charco, sabe
a otros fluidos, pienso en el estanque que se
formó y cuida Sua, este agua es más densa,
vomito arrodillándome obligado por mi estómago
contraído. No corre viento, hay muchísima
humedad, siento murmullos y mordiscos, el agua
nos mantenía activos, con dolor pero alertas, al
igual que el viento nos perturbaba a un límite
sobre humano pero que no nos dejaba tranquilos,
creo que ahora la tranquilidad puede destruirnos.
No hay viento, es que sudo entero, me duelen los
pies, los tengo morados, me pica toda la piel de
la cara. Hay gente que está mucho peor, deben
rescatarnos. Creo que Delapont ha encontrado a
tres juntos hablando, están discutiendo, se aleja,
convence a otros dos, esos tres lo miran y
dialogan, todos aquí comenzamos a tramar algo.

-¡Muéstrales el camino!_ me dice Delapont con
entusiasmo,    es  lo   que  podemos    hacer,
entusiasmarnos incoherentemente.

Son dos jóvenes, tienes en sus cuerpos tatuajes,
a uno le falta una oreja el otro camina de una
manera extrañas, tienen un tatuaje que coincide
en sus espaldas, quizás alguna banda, la cárcel o
un centro de inmigrantes. Hablan entre ellos,
susurran y hablan tan rápido que es imposible
entenderles, lo hacen para que nadie sepa de que


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



hablan, me da igual, solo los llevo para que
hablen con Sua.
Han tardado unos minutos, están sentados en un
lateral cerca de la mujer del gigante, esperan
instrucciones, mientras susurran sus palabras
irreproducibles. Sua ya no parece ese ser débil y
fuerte de antes, tiene el control sobre el agua,
hay cientos de personas continúan comiendo, me
encantaría gritar fuerte para que despierten del
letargo del trauma, decenas de ellos solo miran a
los cuerpos abiertos y podridos, absortos,
ennegrecidos por el dolor, el hambre o
simplemente dentro de sus mentes. Les daría una
palmada en el hombro, los alentaría a pensar en
positivo, que la vida es corta, que debemos ser
felices, que lo olvidemos todo.
Todavía puedo ver el rostro de la mujer que
murió en el estadio, esa anciana no debía morir
entre miles de personas desesperadas, su destino
era morir entre sus familiares, con todos los
nietos rodeándola, pero no fue así, puedo ver
rostros que no conozco en un funeral que no veré
nunca. Vuelvo a mis ojos, hago foco, la bruma se
hace más espesa, comienza a oscurecer, creo que
debemos juntarnos con Sua, allí descansaremos
algo mejor, o más seguros.

-¿Notas el frío?_ le digo a Delapont mientras
toso.
-Sí, ha bajado unos grados en menos de un
cuarto de hora, lo de siempre.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Pero luego de todo lo que ha pasado puede
significar muchas cosas, entre otras que
comience otro ciclo, o no, no lo sé, vamos con
Sua.
-Ve tú, me quedaré con esa, me ha mirado, llevo
mucho tiempo sin hacer nada.
-Eres indeseable, no te ha mirado, vas a violarla.
-¡Me ha mirado!.
-Mira Delapont, ¡has lo que quieras!, es que me
da igual, como si te la comes luego, todo me da
exactamente igual, ¡bebe su sangre si quieres! es
lo que falta.
-Pues es el líquido de la vida, puede ser un
idea útil. Solo quiero tener un poco de placer,
estoy harto de todo esto, déjame tranquilo.
¡Vete!
-Ya me voy, por favor no le hagas daño.

Está oscureciendo rápidamente, no veo los
bordes del gran estadio, solo se escuchan los
mordiscos incesables de aquellos que mastican. A
lo lejos noto el movimiento del gigante, se ha
levantado, camino rápido, siento el miedo en la
espalda, la bruma ya no me permite ver más que
al gigante y a los que voy topando. Me mira
mientras arranca piel, es asqueroso, intento
centrarme en ver al gigante, allí está Sua, por
primera vez siento tranquilidad, verlo me ha
quitado la sensación de soledad en medio de un
desierto de desconocidos.



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-Piere, ¿y Delapont?
-Con una mujer.
-¡Será cabrón!, ¡tú no eres como él!.
-Yo solo quiero dormir, estoy muy cansado, ha
sido un día increíblemente largo._ por un instante
creí al cerrar los ojos que iría a mi habitación, el
cansancio me hace confundir muchas cosas.
Huelo el hedor, vomito, me duele la cabeza,
siento la presión en mi nuca, me retuerzo y
golpeo mi espalda con un cuerpo, me ha dado
escalofríos, siento como un hormigueo en todo m
cuerpo, no puedo hablar, estoy por dormirme...
oigo sus voces, hablan del amanecer.




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"Así con violencia, serás derribada, Babilonia, la
gran ciudad, y nunca más volverán a verte.
Nunca más se oirá en tus calles música de arpas,
flautas y trompetas, ni habrá en ti artesanos de
ningún oficio, ni se oirá en ti el ruido de la piedra
del molino. Nunca más brillará en ti la luz de una
lámpara ni se oirá en ti el bullicio de las fiestas de
bodas, aunque tus comerciantes eran los
poderosos del mundo y engañaste a todas la
naciones con tus brujerías. Pues en esa ciudad se
ha encontrado la sangre de los profetas, y de los
que pertenecen al pueblo de Dios y de todos los
que han sido asesinados en el mundo". Lo
repetiría otras nueve veces, llevo ciento cuatro,
es un recitado mental, no tiene que ver con mi
diálogo, Piere, ¿qué estará haciendo?, Piere.
Siento la bruma meterse adentro mío como, no
puedo ver nada, me duelen los ojos, siento
mucho cansancio, tengo sed, todavía puedo
sentir la carne en mis labios, ¿y sus voces?
¿dónde se hallaran sus voces? ¿volando?, no
pueden volar las voces, volarían sus cuerpos y
eso no es posible ahora mismo, aunque los
ángeles si pueden, ellos no son ángeles.
Recuerdo cuando era una niña, podía sentir mis
alas agitarse detrás mío y sentir las plumas
desprenderse y acariciarme la cara, puedo ver a

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mi madre saludándome y deseándome un buen
viaje. Las arpas de Babilonia, unas cuerdas
podrían traer mucha paz a esta gente desprovista
de amor, no tengo fuerzas, Dios lo sabe, no tengo
fuerzas para ayudar a nadie, Piere me ha hecho
sentir que si puedo, pero no lo he vuelto a ver.
Alguien grita muy fuerte, aúlla como un animal,
oh por Dios, ¿qué está pasando?, ¿quién puede
comer a estas horas?

-¡No!, suéltame, ¡No!, ¡ah!, ¡mamá!, ¡no!_ esa
chica sufre mucho, la están asesinando, ¿qué
sucede aquí mi Dios? ¿cómo permites tal
perversión?
-¡Suéltala!_ grito, se me va la voz del miedo. Se
ha hecho el silencio nuevamente, oigo el agua
chocar contra el estadio, podría ser una playa
pero no lo es. La han matado, lo sé.

-No podemos seguir viviendo de esta manera, en
unos días esto empeorará, seremos esclavos._
me susurra una voz muy tenue en mi oído
derecho, su aliento me rodea.
-¿Y qué podemos hacer?
-Dame la mano, te guiaré, no debes hacer ruido,
solo podemos hablar por la noche, de día ellos se
organizan, sígueme.

No puedo ver, piso cuerpos prefiero creer que son
piedras o lodo, su mano está caliente, me
aprieta, puede tener miedo también, yo me


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



siento algo más segura.

-Espera aquí, pronto seremos más y hablaremos
mientras por favor no deben hablar alto, nadie
debe saber que hacemos aquí.
-¿Crees qué esto tendrá fin?_ me habla un voz
fémina y temerosa, apoya parte de su cuerpo
contra el mío, algo de calor me hace abrazarla
para sentir más calor, no me importa nada, nadie
puede vernos. Apoya su boca en mi cuello, puedo
sentir su respiración, yo no tuve hijos, soy joven,
ella quizás sí los tenga, no sé que decir, prefiero
no hablar y esperar a la otra voz, no contesto
más que con mi tranquilidad, ella sabrá que
pensar.

"El Dios único, nuestro salvador, tiene poder para
cuidar de que no caigáis, y para presentaros sin
mancha y llenos de alegría ante su gloriosa
presencia. A él sea la gloria, la grandeza, el
poder, y la autoridad, por nuestro señor
Jesucristo, antes, ahora y siempre". Amén.

Seguramente este durmiendo en la comodidad de
mi abrazo, puedo sentir sus palpitaciones, su piel
está algo arrugada, huele a flores, o lo que creo
son flores.

-Ya somos algunos más, simplemente estamos
unidos aquí para reconocer lo que aquí esta
sucediendo, acaba de morir una mujer, y serán


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



más cada noche, también seremos hombres,
sabemos que quieren librar una batalla para
formar un pensamiento único. Hablan de un
orden, pero no podemos permitir que nos
ordenen como a ovejas.
-¿Cuándo saldremos de aquí?
-No lo sabemos, actuamos por miedo así, ellos
son violentos y se están juntando muy rápido,
tenemos que sobrevivir, esta gente deberá pagar
por sus actos. Aquí no hay nada que hacer más
que esperar a que nos salven.
-¿Qué?, no nos han rescatado todavía, la bruma
se mantiene densa durante el día también, no
sabemos si hay gente allí afuera.
-Si que hay gente, hay unos edificios a lo lejos
pudimos verlo antes, en medio de la lluvia, ahora
es imposible, pero si hay gente allí. Es una
catástrofe y salvar a todos juntos no podrán, esto
requiere tiempo.
-¿Se dan cuenta qué comimos?_ digo por primera
vez cómoda, los cuerpos han desaparecido, la
tortura parece tener un descanso por la noche.
-Lamentablemente por eso no pagaremos todos,
es una necesidad vital, seguiremos comiendo
carne.
-Es cruel, ¿ y el agua?
-Ese es el problema, creo que los charcos ya
están contaminados, beber eso nos hará
enfermar, ya he visto algunos retorciendo sus
cuerpos. Creo que tienen agua, y planean dejarla
como uso de comercio.


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



-¿Qué?_ digo indignada.
-Es lo peor que temía hoy por la mañana,
deseaba que ese no haga nada, pensé en
matarlo, si lo hubiese hecho esto no estaría
pasando. Si utilizan su violencia, tenemos claro
nuestro final, su posición está en la otra punta,
justo en el frente del otro pequeño techo. Lo que
significa que allí tendrán agua, es allí donde se
han agrupado junto a él otros, lamento decir que
son muy fuertes.
-¡Oh por Dios!, no puede ser, ¿cómo puede existir
maldad sobre la maldad?, no basta con destrozar
las vidas de aquellos que murieron, ahora es el
agua, me avergüenzo de ser humana.

Me duele el estómago, me duele la espalda, ella
sigue durmiendo, respira más fuerte que antes,
está soñando, me tranquiliza sentirla junto a mí,
cuando despierte miraré su rostro, no soportaría
perder otra vez a mi gente.

Por la noche son solo voces anónimas.




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-Bien, no hay problema, pero no debe entorpecer
nuestro trabajo._ ceder ante un gigante significa
protección, ¿qué puede perder?
-Ella no hará nada, está muerta allí, la recostaré
en ese recoveco, mientras la tenga a la vista
estaré bien._ se levanta lento y pensante, sus
ojos están perdidos, sigo sentado esperando a
otros que me rodeen, entiendo, ahora si, si esa
mujer desaparece puede ocurrir un desastre, será
una alternativa si quieren tomar mi posición.

Hace unos minutos que me protegen dos
gigantes, no es que lo sean, pero son muy altos,
rondarán los dos metros, están sentados junto a
mí, comiendo carne y bebiendo agua. Pronto los
mirarán con deseos, y no podrán pedir a menos
que formen parte de nuestras filas, nadie me
engañará, por la noche regaré una sensación de
muerte que no olvidarán en sus vidas. Ya somos
algunos más, hay una pareja de jóvenes a mi
izquierda, comienzo a sentirme más seguro, el
poder no es mío, no lo tendría sin el agua, pero
ahora mis capas son impenetrables, núcleo-
poder, tienen que organizarse contra un ejercito
invisible, el terror los inmovilizará.
La noche ha comenzado, hoy morirá al azar una

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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



persona, gritará y sufrirá en medio del silencio
sepulcral de la bruma y el agua que nos intentará
derribar a todo momento. Uno de los gigantes me
trae una presa útil, Delapont y Piere continúan
aunando personas de mi lado.

-Piere, ¿y Delapont?_ pregunto asqueado de la
bruma que nos comienza a tapar lentamente.
-Con una mujer._ es sincero, no quiere hablar
conmigo, lo entiendo, debe continuar reclutando.
-¡Será cabrón, ¡Tú no eres como él!_ lo aliento a
que se sienta de mi lado.
-Yo solo quiero dormir, estoy muy cansado, ha
sido un día increíblemente largo._ mi padre me lo
decía "no agotes excesivamente a un ejercito, es
la clave de un fracaso". ¿Imaginaría mi padre que
liberaría a un contingente humano?, en realidad
controlo, no libero, espero que no lleguen antes
de tiempo, allí, en el mundo habrá millones que
rescatar, ¿qué importan unos cientos moribundos
luchando por agua?, siento un placer infinito,
puedo reírme dentro, no soy un demonio,
simplemente soy humano. Los gigantes comen
incansables a mi lado, sus mordiscos me
enferman, los degollaría aquí mismo, silencioso,
son lentos pero efectivos.
Estamos sumidos en la oscuridad absoluta, puedo
oler la bruma como pasa por mi nariz, hace
mucho frío, lo mordiscos comienzan a ceder el
paso al silencio, lo sabía, el teatro de operaciones
se ha limpiado, podré atacar sus mentes aún más


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



que la naturaleza, los perturbaré.

-¡No!, suéltame, ¡no!, ¡ah!, ¡mamá!, ¡no!_
alguien se ha adelantado a mí, ¿hay otros grupos
intentando lo mismo?, no puede ser, la única
reserva de agua es la nuestra.
-¿Piere?, ¿Piere?
-¿Quién está gritando así?
-¡Despierta!, ¿Delapont estaba con una mujer
verdad?
-Sí.
-Pues el muy hijo de puta la está matando.
-No es justo, es mi culpa, le he dicho que haga lo
que desee, ha sido un error mío Sua.
-¡Es justo lo que pensaba hacer!, tranquilo,
duerme tranquilo, la próxima noche oirás otros
gritos, Delapont si que es un animal obediente,
muy bien.

Mis gigantes gruñen, callo a otros dos, quiero
silencio, puedo oir voces a lo lejos, están
preocupados, comulgando sobre lo que ha
pasado, tienen miedo, no saben muy bien que
hacer, están desorientados, es perfecto. Ahora
tengo que dormir, ordeno a mis protectores que
despierten, ellos cuidarán de mí hasta el
amanecer cuando todos esos cuerpos hediondos
reinarán frente a mis ojos nuevamente, al igual
que todas esas voces escondidas y temerosas.
Puedo oler sus intenciones, no hay manera de
detener el orden, morirán pendientes de agua,


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Elbio Aparisi Nielsen              Tempestad



veré sus muertes, es cuestión de muy poco
tiempo.




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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad




                        32


"El ángel me dijo: Estas palabras son verdaderas
y dignas de fe. El Señor, el Dios que inspira a los
profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus
ciervos lo que pronto va a suceder."

-¿Has oído su voz?_ me dice apoyada en mi
hombro, despierta con un retardo de tiempo, su
voz ha callado hace rato.
-¡Ha sido lo más desgarrador que he oído en mi
vida!, duerme ya han demostrado de que están
hechos, por hoy no oiremos más lamentos, son
peligrosos, se han organizado para ser invisibles,
podemos ver solo a algunos de ellos agrupados.
Estoy segura que hay más entre nosotros, quizás
alguno de ellos esté detrás de la reunión, no
hables con nadie, no comentes tus pensamientos,
no dialogues ni opines, puede costarte la vida._
respira intranquila, puedo sentirla soltando su
calor en mi cuello.
-No, no hablaré más que contigo, tengo mucho
miedo, ¿cómo has llegado aquí?
-Es muy largo, algún día quizás podamos
hablarlo, lejos de toda esta maraña de muerte.
-Gracias por cuidar de mí, creía que nunca más
volvería a sentir un abrazo de cobijo y cariño, me
siento muy bien._ su otra mano la apoya en mi

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



cintura, mi piel se estremece al sentirla.
-Mañana volverás a ver todo lo que destrozamos,
todos esos cuerpos abiertos, no temas, piensa
que son flores, que el acero es el verde césped de
tu hogar. Guarda este calor en tu mente, por si lo
vuelves a necesitar y no estoy para ofrecértelo._
Puedo oler el entorno y es repugnante, pero al
acercarme a su frente puedo oler su sudor, su
perfume, me tranquiliza, me da seguridad, puedo
sentirme expandirme en un ser más grande, al
menos tengo algo de sueño.

"Yo, Juan, vi y oí estas cosas. Y después de verlas
y oirlas, me arrodillé a los pies del ángel que me
las había mostrado, para adorarlo. Pero él me
dijo: No hagas eso. Yo soy siervo de Dios, lo
mismo que tú, que tus hermanos los profetas y
que todos los que hacen caso de lo que está
escrito en este libro. ¡Adora a Dios!"

-¿Crees qué hay alguien qué nos cuida?_ me
susurra perdida en los pensamientos.
-¡Dios!, él está en todas partes, ahora mismo
puede oirte hablar por dentro, el puede escuchar
tus lamentos y ayudarte a superarlos, es un ser
que no tiene igual, es mi Señor, mi guía en este
escenario de sufrimiento constante, la vida.
-Yo no creo en él, me quitó a mis hermanos,
padres y sobrinos, estoy sola, no tengo a nadie
que me proteja del mundo, de la maldad, estoy
sola sin motivos para continuar, pero no puedo


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



quitarme la vida, no tengo el valor, ellos no me lo
permiten.
-¿Quienes?_ pregunto intrigada.
-Mi familia, no quieren que haga algo así.
-¡Dios no te lo perdonaría!, simplemente debes
esperar a tu hora, esa que no conocemos y con la
que especulamos la mayoría de tiempo. Me tienes
a mí, debes verme el rostro, cuando amanezca
nos conoceremos y ya no nos olvidaremos, aquí
son solo voces, vociferando un cambio radical,
creo que no ven el tamaño del mal, es imposible
erradicarlo.
-Me habría gustado que conozcas a mi madre,
era tan bella, ordenada, nos tenía a todos rectos,
gracias a ella la familia era lo que era, o es, al
menos en mis recuerdos.
-No recuerdes, todos lo hemos hecho en estos
momentos y en los días anteriores, estamos
extenuados, no pienses, haz una celda en tu
mente y descansa tranquila, aunque fuera haya
un motín, tu duerme, que yo me ocupo de que
sobrevivas.

"También me dijo: No guardes en secreto el
mensaje profético escrito en este libro, porque ya
se acerca el tiempo de su cumplimiento. Deja que
el mal siga en su maldad, y que el impuro siga en
su impureza; pero que el bueno siga haciendo el
bien, y que el hombre consagrado a Dios le siga
siendo fiel"



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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



Se ha dormido, espero que encuentre la
tranquilidad o paz que busca, al menos en su
mente. La bruma continúa espesa, y el frío aún
más frío, oigo como tiemblan algunos y se juntan
para sobrevivir. Ellos planean una guerra contra
su especie, no puedo concebir algo tan brutal y
salvaje, creía que habíamos evolucionado, cuanto
me equivoco al respecto.

"Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a
dar a cada uno según sus acciones. Yo soy el alfa
y el omega, el primero y el último, el principio y
el fin." "Dichosos los que lavan sus ropas para
tener derecho al árbol de la vida y a entrar por
las puertas de la ciudad. Fuera quedarán los
pervertidos, los que practican la brujería, los que
cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los
que adoran ídolos y todos los que aman el
engaño y lo practican".

-¿Te acercas?_ me dice una voz que no reconozco
de antes.
-¿Quién eres?_ es que no confío en nadie, la
maldad se viste con sedas rojas.
-Solo quiero que te apoyes contra mí, así
juntaremos el calor que irradiamos, estamos
todos juntos, nos turnamos para girar nuestros
cuerpos y mantener calientes nuestras pieles. Tú
eres la última, en un tiempo prudencial puedes
pedirme que yo sea el último, así te calientas.
-Está bien.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Debes acercarte.

"Yo, Jesús, he enviado mi ángel para declarar
todo esto a las iglesias. Yo soy el retoño
descendiente de David: Soy la estrella brillante
de la mañana". " El espíritu Santo y la esposa del
Cordero dicen: ¡Ven! y el que escuche, diga:
¡Ven! y el que tenga sed, y quiera, venga y tome
gratis del agua de la vida. A todos los que
escuchan el mensaje profético escrito en este
libro, les advierto que si alguien añade algo al
mensaje, Dios le añadirá a él las calamidades
descritas en este libro, Dios le quitará su parte
del árbol de la vida y de la ciudad santa que en
este libro se han descrito. "

Había visto cuadros de románticos y sus
anteriores y ninguno a logrado retratar nuestros
cuerpos unidos por el calor de la humanidad, por
nuestros cuerpos hechos una amalgama perfecta
y calórica. Somos un cuadro que no existe y no
existirá, somos tiempo perdido, maldad regada
sin razón de ser. Somos nimios en un universo
pacífico y estrambótico a su vez, somos
imperfectos, a diferencia de mi Señor.

"El que declara esto dice: Sí, vengo pronto.
Amén. ¡Ven, Señor Jesús!, que el Señor Jesús
derrame su gracia sobre todos."




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




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"Un comandante sagaz debe ser experto en
encubrir sus tácticas militares para que los oídos
y los ojos de sus soldados no puedan percibirlas.
Así la conciencia de la muerte, con desapego y
con el poder de sus decisiones, un guerrero arma
su vida en forma estratégica. el conocimiento de
su muerte lo guía y le da desapego y lujuria
callada; el poder de sus decisiones definitivas le
permite escoger sin lamentar, lo que escogerá en
sus pensamientos será siempre estratégico,
diagramado para contener un fin."

Tienen bocas por donde me pedirán saciar sus
revoluciones internas, querrán que los alimente y
pensaré como hacerlo. Voy a reciclar a mi
especie, aquí morirán quienes deban morir en
sacrificio del bien común, y la natalidad
controlada nos abrirá nuevos horizontes, cada ser
que muera en su estado natural será devuelto al
agua en huesos sin carne ni fluidos, comeremos
todas sus entrañas para satisfacer nuestra
evolución, condicionar así nuestra prueba
fundamental de supervivencia, hasta en los más
oscuros lugares de la tierra. Soy quién debe
establecer el orden imperativo, la ley escrita en
todas sus mentes desde el nacimiento, pues

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



somos animales de una salva de acero y
hormigón, nada dista de nuestras moradas
anteriores y futuras, proyectamos cada uno de
nuestros principios e inicios a fiel semejanza, no
escapamos todavía de los árboles que nos
cobijaban.

"Antes de iniciar una guerra hay que estar tan
tranquilos y reposados como una bella mujer y
seducir al enemigo para que descuide la defensa
de sus puntos estratégicos. Pero,al comenzar el
combate hay que entrar en acción tan rápido
como una liebre, poniendo al adversario en una
situación comprometida sin darle tiempo a que
oponga resistencia."

Disfrazamos nuestros esfuerzos por abandonar
nuestros rostros y ser héroes de un imperio de
materiales, puedo ver a cada criatura que
contiene su heroísmo dentro suyo, ¿qué sucede
con nuestras ciudades?, nuestro sistema era algo
complejo en su decoración, pero no nos alejaba
de la pérdida de disfraces, emulando la salvación
divina con seres humanos. El arte del único
esfuerzo radia en una mente brillante, que puede
orquestar la más abominable de los escenarios
bélicos, sin soltar siquiera una bala en nombre de
un bando o religión.

-Sua, señor._ me aleja de mis pensamientos un
guardia.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Dime, siervo._ es que tienen muchos nombres,
yo, solo uno, Sua.
-¡Pronto nos acercaremos al amanecer!_ en un
bueno momento.
-Pues comiencen la limpieza, los cuerpos muertos
que no estén abiertos los deben acumular detrás
del agua. Dispensaremos a nuestro parecer, en
una horas implorarán a mis pies, malditos
enfermos de ser humanos. Serán silenciosos al
operar por el teatro de batalla, no deben
reconocer sus movimientos como extraños, si lo
hacen, morirán al llegar aquí en manos de mis
gigantes.
-¡Sí!, señor._ lo harán bien, temen tanto por sus
vidas como los contrarios, nadie aquí puede
sentir la seguridad plena de vivir, solo yo, quién
orquesta.

Los genocidios, las invasiones, las guerras
santas, los imperios, la deforestación, nuestro
planeta entero visualizando nuestras asquerosas
operaciones   sangrientas,   ¿guerras?,  Megas
Alexandros, Rey de Macedonia, esas eran guerras
translucidas y efectistas bajo un manto de
equidad y mestizaje con un fin denominado
común. Recibimos el legado de los héroes
destruyéndo monstruos y realizando hazañas o
proezas dignas de elogios, depositamos en una
sola cabeza el futuro de millones y sentimos
pasividad al ver como mueren otros frente a
nuestros ojos. ¿Esto es terror? ¿una naturaleza


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



despiadada qué nos intenta borrar? ¿un mundo
qué nos aborrece por exterminar sus especies
más ricas y variadas? ¿cuál es el precio por
existir? La vida es un coctel único que podría
tardar billones de años en repetirse, pero logró
configurarse mientras el entorno se hacía a él y la
maravilla engañosa del universo quiso que la vida
se creara en este mundo imperfecto y no más
rico que las millones de galaxias próximas. ¿Y
qué      hicimos     con    nuestra     ignorancia
irremediable?, ¿ahora exigimos un perdón? Todos
estos cuerpos serán tirados al agua, a su bravío
voraz e incesante, se apilarán los cuerpos
restantes, completos para ser comidos por mis
siervos, soldados, o mis diádocos (si es que
muero). Al amanecer el sol y la bruma nos
permitirán vernos los rostros, distinguirnos, ellos
y nosotros, quienes comprendan el significado de
pervivir y quienes luchen por sus propios ideales,
los cuales serán abolidos en un instante de
placer.

-Señor, oh señor, han muerto aquellos dos,
quienes vinieron juntos y tenían tatuajes, al
parecer algo les ha picado, han muerto, pero
antes han vomitado y excretado sobre si mismos,
el sudor y el calor los ha llevado al desnudo, han
muerto juntos señor.
-¿Es blanco el vómito o símil?
-¡Sí! señor.
-¡Tírenlos idiotas!¡ahora mismo!


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El peor de los males puede eludir nuestra
presencia sin importar el tiempo de nuestra
existencia o evolución, ahora mismo nuestra jaula
de cristal no puede detener quizás una acción
contra nuestros organismos, nuestros, yo
también soy un organismo aunque contengo mi
propia fobia al cuerpo, distingo que son
pensamientos inducidos por el cuerpo, el entorno
y cuales son mis propios pensamientos que no
contienen la voz interior de la orden genética
manteniendo el orden por dentro. Podemos
padecer y perecer en el transcurso de los días por
el Plasmodium Falcipaum, vivax, malariee u
ovale. Debí prever los futuros envenenamientos
por los picos de aquellos insectos que
permanecerán en este planeta cuando lleguemos
a la extinción.

-¡Señor!, preguntan que es lo que sucede, no sé
que decir.
-¡Aquí nadie pregunta a nadie! ¿entendido?, mi
orden es la palabra y sus pensamientos mi
dirección, nadie escuchará a sus voces interiores,
ni las del resto, solo la mía, malditos organismos
débiles, tiempo, solo es tiempo, unidad que no
contiene la exactitud pero si un orden, ¡y eso
seguiremos!




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-¡Señor!, preguntan que es lo que sucede, no sé
que decir.
-¡Aquí nadie pregunta a nadie! ¿entendido?, mi
orden es la palabra y sus pensamientos mi
dirección, nadie escuchará a sus voces interiores,
ni las del resto, solo la mía, malditos organismos
débiles, tiempo, solo es tiempo, unidad que no
contiene la exactitud pero si un orden, ¡y eso
seguiremos!_ le dice a un guardia algo
confundido y temeroso.

Es de noche todavía y pronto aclarará, debemos
quitar los cuerpos como podamos sin ser
detectados por el resto, nos moveremos como
insectos, haremos el trabajo sucio, debe estar el
techo limpio de cadáveres descompuestos. Creo
que esto no funcionará, sus cometidos tienen un
propósito muy cruel, es estar con él o sin él, eso
significa morir en menos de una hora o lo que
tarden en capturarme sus otros siervos, soldados,
es igual, todo lo que vi no tiene perdón de mis
padres, lo que hice menos, todas esas muertes
justificando mi vida no hace más que dolerme por
dentro todos los segundos que siguen pasando
mientras como y respiro, veo y bebo agua en
buen estado.

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




-¡Coge el otro pie!_ me dice Delapont, no me
habla de lo anterior, sé que ha sido él quién ha
matado a golpes a esa mujer hace unas horas.
-¡Voy!, ¡es que no puedo ver donde está!_ le
grito harto de su voz, puedo ver su cara llena de
cicatrices y su espalda con tatuajes mal
dibujados.
-¡Calla quieres!, no pueden oírnos, ellos tienen
pánico     de    nuestros   movimientos,     están
meándose de miedo.
-¡Sé que has sido tú!, has matado a esa mujer,
no quiero que digas nada, pero quiero que lo
sepas, sé como las has matado y por qué._ cojo
el pie frío de alguna víctima y arrastro junto con
Delapont.
-¿De qué hablas?_ su voz me resulta
extrañamente verdadera.
-De lo que has hecho y por qué.
-¿Esa mujer qué ha gritado hoy?
-Sí, hablo de ella.
-¿Crees qué la he matado yo?
-Sí, creo eso y más.
-Estás equivocado, no soy lo que crees, Piere me
conoces, yo no he sido, estaba durmiendo cuando
oí los gritos.
-Puede ser, ahora que lo dices._ miente muy bien
Delapont, tiene años mintiendo, como no puedo
ver su rostro cuando lo hace callo, aunque sé
muy bien que ha sido él, ¿para qué destrabar mis
sospechas frente a él?, él y Sua son colegas del


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



crimen antes de que yo terminase la universidad,
sé de sobra lo que planea el maldito Sua, es que
más claro echarle agua. Quiere que todos se
rindan ante él como el único salvador, nos odia a
todos, se odia a si mismo, ¿qué puedo esperar de
mí en unos días?. Quizás me maten y me coman
entre todos, tengo algunas posibilidades más que
el resto pero no muchas más. Ahora todos
estarán aterrados al no ver ni agua ni comida
frente a sus ojos, ¿y qué mejor arma para
convencer qué justamente lo que él tiene en
demasía?
-¿Has hablado con ella?, es guapa, me ha
gustado para ti._ en eso coincidimos es
increíblemente    bella,   rodaría   el  universo
buscando otra imagen igual que la repita.
-No, no la he visto, espero que esté viva al salir
el sol, la buscaré._ le digo mientras estoy
pensando que debe estar lejos de todos ellos, o
quizás muy cerca, si la hago parte de nuestro
clan no la tocarán, es vital que sepa que no
planeo como el resto, que soy un sensible ser
humano que sobrevive con lo mínimo e
indispensable, estoy al borde del desmayo todo el
tiempo y debo fingir que no, me obligarían a
comer más carne y beber más agua para estar
más despierto, pero no me interesa, por el
contrario, odio comer esa carne, no la vomito
porque mi cuerpo piensa antes por él y la digiere,
pero si fuera por mi voluntad primera, la
vomitaría. La bruma me molesta, es muy densa,


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



hace frío, no siento mis pies, me duelen las
manos, he oído de una enfermedad, es cuestión
de tiempo, puedo sentir mi cuerpo más caliente
que antes, me dan escalofríos y tiritan mis
dientes mientras arrojamos el cuerpo con el
resto, este cuerpo está completo, es muy
probable que haya muerto por causas naturales,
aunque definir natural es algo contradictorio,
nuestra naturaleza nos expulsa como a insectos
como nosotros ahuyentamos con nuestras
manoplas en verano, es curioso, ahora ellos nos
pueden dar muerte en unas semanas.
-Es posible que no lleguemos a ver si nos salvan
o no._ le digo mientras soltamos otro cuerpo en
el montón.
-Yo creo que sí, ¿a qué viene eso?
-Es que he oído hablar de una epidemia que se
transmite por los insectos, especialmente por los
mosquitos, llevamos ya unos días, no sé cuantos
sin ver la lluvia, la humedad y todos los cuerpos
en descomposición están atrayendo más y más
insectos, corremos peligro.
-¿Y qué sugieres? Sua no va a querer moverse,
no hay muchos sitios donde escondernos, de
hecho no hay.
-Pero podemos volver a las estructuras humanas,
eso nos ayudará._ digo buscando idea nuevas en
las viejas.
-¿Y qué piquen las espaldas de aquellas
personas?, morirán en poco tiempo, sería
sacrificar a cientos por un puñado. Es injusto, ¿y


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



tú de qué lado estarías?, ¿del de estructura?
-Eso es cierto, no lo había pensado desde ese
punto, tienes razón, es que no veo otra
posibilidad      pronto       moriremos      todos,
absolutamente todos, sin medicación no hay
salida, solo es tiempo, aunque un tiempo
relativo._ digo apenado, por mi y ellos.
-Creo que tengo algo de miedo, yo no pienso
hablar con Sua, se cabreará y ahora tiene a unos
gigantes cuidando de él, provocarlo sería una
estupidez. No sé muy bien que hay que hacer._
es normal que no sepa como hacer, es su amigo,
sin él se siente perdido, no puedo contar con él.
-Ni yo Delapont, esto supera mis expectativas,
toda la ridícula guerra invisible que pretende
librar Sua es otra insensatez humana, y estoy
cansado ya de tanta estupidez, tanto sufrimiento,
¡míranos! solos en medio de un mar de agua que
no sabemos hasta donde se extiende. Gente
muerta, ¡comemos sus partes! y seguimos
adelante como si nada, ¿qué mierda nos está
pasando?, y ahora esto, ¡es que se ha
complotado el mundo para destruirnos!, si
nosotros lo       hacíamos mejor, destruíamos
especies como ramas de un árbol, éramos
especialmente      efectivos.  Y    mis  imágenes
guardadas no son más que marcos bellos que
decoro más y más, minuto a minuto todo lo que
me      pasó,     lo    bueno,    lo    malo,    es
espectacularmente mejor que todo esto, puedo
ver a mis amigos de la infancia en mi casa


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



jugando con pistolas y ahora esto, quizás he
comido hoy un trozo de alguno de ellos sin
reconocerlo._ me estoy destapando, no pienso
morir sin decir mis pensamientos en voz alta, al
menos para oírlos de cerca y sentir que alguien
piensa como yo.
-Lo siento amigo, pero debo luchar incluso
sabiéndome muerto, no tengo elección, Sua es la
única salida, él nos dará una respuesta, confía en
él, porque de lo contrario tendré que matarte._
confirmado, no dejará por nada que se presente
a su gran amigo o enemigo.
-Tú has lo que creas conveniente, sabes lo que
pienso, no me arrepiento de haberlo dicho para
que lo oigas, te respeto y tu a mí, que siga el
sentimiento igual, pero que sepas que tu muerte
puede ser en vano, por qué no hay motivos para
aniquilarnos. Menos sin saber que nos depara el
destino.
-Eso ya sabes que no existe, lo sabes muy bien
Piere, el destino no nos ha puesto aquí, hay
muchas razas en este techo, gente diferente que
no debe comer otras carnes, pero me callo, no
quiero que me asesinen para ser su plato
principal.
-Déjalo Delapont, debemos continuar juntando
los cuerpos, esos de fuera van más rápido que
nosotros._ digo cambiando el tema, no quiero
que me denuncie, morir en sus manos es peor
que morir en medio del Sahara. Sus brazos
ejecutores son similares al fuego o al agua, no


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



puedo pensar una muerte tan horrenda. La
temperatura comienza a subir unos grados, al
menos dos o tres, la sensación térmica en mi
cuerpo cambia gradualmente, puede ser por el
esfuerzo o por la hora. En unos instantes
veremos sus caras, sus cuerpos agrupados,
quienes están de un lado o de otro al finalizar la
tarde.




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-¿Piere?_ clama por mí, se duerme mi piel
completa, acusa de miedo.
-Sí señor._ contesto a unos metros, puedo
escuchar su voz a kilómetros.
-¡Ven aquí!_ ¿cómo no ir?
-¿Qué desea señor?_ es pura cortesía, puedo oler
sus cabellos, los arrancaría con mis dientes uno
por uno.
-Ha llegado el momento de ver sus rostros, el
acero reluce sin cuerpos, es hora de conocer el
principio del orden. He llegado aquí por designios
de mi padre, él sí sabía que era la guerra que
interpretaba para el mundo anterior. ¿Sabes por
qué me puso el nombre por qué clamas mi
presencia?, no, no lo sabes, incluso yo tardé en
saberlo, tenía diecinueve años cuando me lo dijo,
y se grabó a fuego, lo tengo presente ahora
mismo, puedo ver sus orejas, su cabello y boca
moverse. " Tienes cinco maneras de atacar a tu
adversario: Chamuscas a sus hombres, reduces a
cenizas sus bodegas y provisiones, destruyes sus
armas y equipos de combate, quemas todo lugar
que utilicen". ¡El fuego mi querido Piere! ¡el
fuego!, una horda de llamas devastando todo a
su paso, vida animal, humana, naturaleza. Mi
padre conocía las ordenes del gran emperador,

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



conocía muy bien su cultura, siempre quise ser
él, imitaba hasta sus pasos distraídos.
-Todos imitamos señor, lo hemos hecho cuando
carecíamos de una imagen locuaz que nos
direccionara hacia un destino u objetivo. _ temo
por mi vida, nadie aconseja a Sua.
-Es cierto, todos, mi error fue creer en sus
palabras, en que eran eternas y sabias, que
continuarían respondiendo mis preguntas hasta la
muerte. No fue así, mi objetivo no era estar aquí,
si el de mi padre, quizás el tiempo nos gastó una
broma pesada al fundir la complejidad de la
creación y la infinidad de posibilidades inconexas
que me trajeron aquí, hoy y ahora.
-Eso es exacto señor, tiene una visión profunda,
no me explico por qué castiga a todas estas
personas, ¿qué han hecho?
-Existen, han sobrevivido a la tragedia, no es
lógico que lo hagan por lo que deben morir fieles
a sus principios o infieles en otro tiempo. _ habla
de que al fin todos moriremos, lo pienso y es
ciertamente lógico, claro, verdadero, y sabido
para mí, pero me continúa sabiendo mal de solo
pensarlo.
-La muerte señor es un ente que nos espera, o
un pensamiento que nos atormenta, al oír a los
ancianos solo escucho de sus voces aliento,
contra la lucha de lo probable, lo futuro. Siempre
piensan en morir, cuanto más cerca más bello lo
anterior, ¿quiere qué piensen en lo anterior,
señor?


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-No lo sé._ su duda me atormenta, intento no
caer, es que pierdo las fuerzas. -No lo sé Piere,
comprenderán que el umbral está en sus pies,
tienen poco tiempo.
-He oído que hubo dos muertos, quizás enfermos.
-Eso es verdadero, ya no puedo controlar la
avaricia de la naturaleza, ella nos está devorando
poco a poco, reclamando sus polvos atómicos
como propios, quizás la tierra sepa del accidente
que     ha    causado    al     originar  de    los
microorganismos las especies, hemos creado un
mundo sobre un mundo tras otro.
-Eso puede plasmarse en el universo señor, no
debe alarmarse, es ley.
-Las leyes no se escriben, al menos no las escribe
el hombre. ¡Prepárese la luz comienza a barrer el
espesor de la niebla!_ me tiemblan los pies,
tobillos, dientes y manos, no imagino luchar en
una guerra desleal, desigual e injusta.

El espectro de luz difumina paulatinamente el gas
natural de la mañana, el acero reluce como lo ha
anticipado Sua el juez del fuego, no podría volver
a describir tal atrocidad en mi mente, no sería
capaz de reproducir la sensación que me hace
explotar en un llanto infantil y desgarrador.
Cientos de personas desnudas forman una
montaña, un cúmulo de humanidad muerta, no
hay palabras que narren tanta muerte unida y
tanta luz iluminadora, no creo en Dios, soy un
incrédulo muerto en vida a partir de este


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



momento, es un cuadro indecentemente bello.

-¿Qué han hecho imbéciles? ¿Qué han hecho?
-Nada señor, no hemos tocado a ningún cuerpo,
hemos estado a su lado en toda la noche. Hemos
quitado los cuerpos desollados y el resto están
apilados detrás junto al agua.
-¿Cómo pueden morir tantas personas en
silencio?
-Señor, esa gente, no merecían morir, no
merecían...
-¿Qué dices hijo de puta? ¡tú eres un ignorante,
pigmeo! ¡muere maldito! ¡muere!_ rompe su
cuello gritando desaforadamente, enloquece
mientras sus gigantes lo miran.
-¿Dónde está mi mujer? ¡mi mujer! ¿Dónde está
mi mujer?_ el gigante enloquece al descubrir que
su mujer tampoco está, desbocado rompe en
lucha con el otro gigante desprevenido, muere al
instante como los otros ocho siervos, soldados o
seguidores de Sua. Sus huesos suenan como
ramas en el bosque, su sangre se esparce hasta
mis pies, me riega todo el cuerpo, Sua se
arrodilla desesperado, no explica sus muertes,
piensa en un sabotaje de su propio ejército,
ahora un ejercito muerto también. Miro la sangre
que me llena de odio, Sua simplemente no habla,
no esgrime siquiera un sonido, un miedo o un
pensamiento, grito alentando al gigante a que me
persiga, es mi única opción, me corre jadeando,
puedo sentir sus pasos detrás mío, es mi última


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



oportunidad por vivir. Salto, puedo ver el líquido
en el acero, es la condensación del agua, me
deslizo con todo mi cuerpo patinando hacia el
borde del techo, el agua golpea muy fuerte,
puedo oír el estruendo más cerca, el gigante se
lanza contra mí, resbala sin proponérselo, lo veo
venir, bajo lentamente la cabeza, su mano intenta
agarrarme, lo último que veo es su mirada antes
de volver a recomponerme, acabo de ver su odio,
su universo interno, y a su mujer descuartizada
en él.

-¡Piere!_ es la voz de Delapont, ¿ha sobrevivido?
-Ayúdame, voy a caer al agua, ¡no quiero morir
amigo!, por favor cógeme.
-¡Aquí estoy!, ven, eso es, sigue, solo un poco
más Piere, ya vuelves a estar a bordo.
-¿Sua?_ pregunto realmente preocupado, puedo
sentir su culpa.
-¡Allí!_ Delapont tiene un brazo roto, su rostro
algo desfigurado, está lleno de sangre como yo,
se recuesta maldiciendo.

El silencio sepulcral nos envuelve a los tres, me
recuesto agotado sobre el frío acero, siento como
se seca la sangre y se escama en mi piel, oigo el
agua detrás muy suave, el cielo está gris como
todos los días, las nubes pasan sobre mí, se oyen
cantos de pájaros, es la primera vez.

-¿Pueden oír los pájaros?, ¡miren!_ una bandada


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



de miles de pájaros vuelan encima nuestro,
oscurecen e iluminan a su paso, la transición dura
unos instantes. No creía volver a ver tal evento,
suspiro sin olvidar, pero algo más aliviado, ella ha
muerto, sus ojos han palidecido.
-¡Es señal divina!_ dice Sua con mirada perdida.
-¡Eso significa que ha cesado el temporal!, puedo
morir, puedo morir tranquilo._ añado con paz, es
que deseo morir tranquilo, me ha inundado la
paz, puedo creer que todo ha pasado, aunque
muera ahora mismo y mis partes se desunan
destrozando mi cuerpo y yo consciente.
-¡La naturaleza nos revela la verdad!, ha
terminado lo peor, ¿oyes el agua? ¡se calman las
aguas bravas!, oh por Dios, ¿cómo han muerto?_
pienso lo mismo que Sua y el mudo Delapont
sangrando todo su cuerpo, es probable que
muera en unos minutos, no pierdo un instante en
él, debe morir como han muerto sus víctimas,
ultrajado, deshecho, meado y cagado de miedo,
ese hijo de puta debe morir así. Pero cómo
habrán muerto ellos me intriga aún más, pienso
en ella y se anuda mi garganta resentida por los
golpes anteriores. Dejo al medio muerto Delapont
y al desvariado Sua recostados, uno de muerte y
el otro de locura, oigo sus reclamos al cielo,
juntos aunados en búsquedas de respuestas
complacientes. Río, lloro, río frenetico y se me
congela el corazón al llegar a unos escasos
metros de todos esos cuerpos, todos tienen sus
manos en otros, se han ahogado presionando


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sobre sus gargantas furiosos y silenciosos en
medio de la noche. Pienso en sus vidas, en sus
ideales, la humanidad me vuelve a desconcertar,
han muerto para no luchar, han muerto por qué
sabían que morirían hoy, es abrumador pensar en
eso, me caigo de bruces al acero, golpeo mi
nariz, sangro mientras pienso, ella, sus ojos, no
me muevo, sus ojos, mi sangre sigue
desparramándose, siento el frío gélido del acero
en todo mi cuerpo, ella ha sido la última, no la
encuentro en esta malla uniforme de muertes, en
este caos concatenado de sufrimiento, me
recuerdan a un cerebro humano, sus plieges,
ella, ella ¿dónde está ella?, nadie puede ahogar a
otro muerto, hay un            cabo    suelto. Me
recompongo, me duele la nariz, los pies ya no los
siento, me duelen las manos, la cabeza de llorar,
mis ojos están hinchados, puedo ver muy poco,
oigo los pájaros volver a acercarse, otra bandada
sobrevuela el estadio, sus sombras hermosas
dibujan sobre el agua una V colosal, encuentro a
ella flotando de espaldas, puedo reconocer sus
cabellos y su muñeca tatuada, entiendo todo.


Todos los puntos se unen y forman una línea,
esta contiene una acción uno que chocará
proporcionalmente direccional a la otra de igual
fuerza y tamaño, es decir, cantidad de puntos,
una infinidad de ellos. Es lo primero que pienso
mientras veo ese bote acercarse, abriendo paso


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



entre cuerpos flotantes y ondulantes.

¿Qué la ha llevado a concluir sus reclamos de esa
forma?

Delapont ha muerto, ha dejado de maldecir, Sua
yace inerte, silencioso, ahogado en sus
pensamientos, ahogado como ellos en vida. Me
gritan, son varias personas, puedo escuchar el
sonido de un helicóptero, pienso en miles de
vidas sin pensamientos y me desespero, me
anulo, me gritan y sigo sin contestar, se duerme
mi cuerpo de abajo hacia arriba, puedo sentir una
presión insoportable, mis ojos se cierran, caigo.
Oigo miles de voces mezcladas, sus ojos, miles
de voces llorando, sus ojos, millones de puntos
unirse y desunirse, pude ser uno de ellos, pude
salvarla ayer.




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




       Tempestad
         Axón 1a




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-Cien metros adelante nuestro tienen el estadio,
deben ayudarnos con el rescate, creemos que
hay miles de personas muertas, no sabemos
cuantos sobrevivientes hay, cambio y fuera.

Nos informan por radio, miles de muertes,
cientos de miles en toda la ciudad, estamos
desesperados, necesitamos ayuda nosotros, no
tenemos los suficientes equipos de rescate.

-¡Ten cuidado con el barco!_ me gritan los tres
tripulantes.
-¡Por favor no hablen!, ¡deben dejarme pilotar en
paz!, ¡mierda! ¡silencio!_ se callan todos, el
silencio me tranquiliza.

Cíclico, cabeceo y colectivo, los tres mandos a la
vez , controlar la altura, debo llegar a una
velocidad cero, ¿si es difícil? es muy difícil, llevo
veinticinco años y sigue molestándome como el
primer día, bueno no con esos nervios, ahora son
ellos quienes me inquietan.

-¡Oh por Dios!, ¡miren!, oh no, ¿qué ha pasado
aquí? ¿¡Puedes ver Alejandro!?_ estoy realmente
concentrado, casi lo oigo, solo veo a un hombre
desnudo y lleno de sangre, hay otros dos detrás,

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la bruma me dificulta la visión, la cabina tiembla
más de lo normal.
-¿No puedes ver? por Dios Alejandro tienes que
ver a esa gente._ la palanca tiembla algo más, no
puedo seguir.
-¡Debo volver a buscar otra corriente!, es
imposible aquí, giraré en círculos para encontrar
una mejor posición._ grito mientras alzo el morro
de mi pájaro de lata hacia el cielo, ganamos
altura.
-¡Alejandro! es brutal, por Dios, es atroz._ dice el
ayudante junto a la puerta lateral.
-¿Ese hombre lleno de sangre?, no se ha movido,
no ha gesticulado siquiera._ digo pensando en su
forma de estar inmóvil.
-Hay cientos de cuerpos Alejandro, es lo más
espantoso que he visto en toda mi vida.
-No sé de qué hablan.
-¡La bruma no te ha permitido verlo!, ya lo verás,
¡es terrible!_ he visto los cuerpos en el agua, no
puede espantarme otros tantos en el techo del
estadio.
-Giraré, tienen que agarrarse fuerte, va a ser
brusco._ digo con la tranquilidad antes del
huracán en el sótano de casa.

El agua marrón oscura brilla por momentos, veo
la sombra de mi nave cuando giro hacia la
derecha rodeando el techo del estadio, un reflejo
de luz muy intenso me ilumina la cara, es agua
acumulada en un pequeño techo, puedo ver


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cientos y cientos de personas flotar desnudos y
con ropas desgastadas, ondulan cuando vuelo
sobre ellos, espanto a una bandada de pájaros
enorme. La bruma se dispersa y mi respiración se
detiene, es una montaña de cuerpos desnudos y
muertos, sus brazos tomando otros cuellos, todos
parecen ahorcarse, como si vivieran ahora
mismo. Me recuerda a un foto del holocausto,
que injusto, que mierda somos, no es posible que
hayan quedado esos tres vivos, no se mueven,
dos están tirados en el acero y el último mirando
el río espaldas a mí. Siento impotencia, por la
lluvia, el accidente, el gobierno, la naturaleza, me
avergüenza mi propio país.

-¡Señor!, ¿nos oye? ¡señor! debe mover a sus
amigos, no podremos aterrizar a menos que
mueva sus cuerpos, ¡señor! ¡atención! ¡señor!
¿nos oye?_ grito y gritan mis tripulantes, hablo
por la radio, ahora sí, acaba de mirarme
directamente, parece enfadado, su cara, está
lleno de sangre y me mira a mí, siento respeto
por esta persona, no puedo empatizar, es muy
fuerte lo que siento ahora mismo, podría romper
el acero con mis manos, la muerte es un término
que odio, no puedo soportarlo, hoy me ha tocado
el peor de los escenarios posibles.

-¡Somos el equipo de rescate!, haga el favor de
quitar los cuerpos, debemos aterrizar señor._ dice
el tripulante que está sentado en la puerta lateral


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de la nave.
-¿los tiro al agua?_ dice gritando desorientado el
hombre lleno de sangre y desnudo que camina
hacia nosotros sobre el acero del techo.
-¡Tiene que arrastrarlos para que podamos
aterrizar señor!_ repite mi tripulante.
-¡Está bien!, lo haré, pero quiero tirar al agua a
este individuo, no puede vivir, no lo merece._
grita desenfrenado el hombre, lo coge por los
pies y comienza a arrastrarlo lentamente
mientras el otro inmóvil mirándonos deja que los
arrastre sin decir absolutamente nada.
-¡No!, ¡no! ¿Qué hace?, déjelo donde está señor,
será acusado de asesinato si hace esa locura,
¡señor!, déjelo, por favor, nosotros nos
encargaremos de él.
-¡Nada!, es mío, esta mierda pagará por todo el
daño que ha hecho hoy, las consecuencias de su
mente enferma ha hecho que ella muera, ella y
todos los demás, ¡éramos muchas personas
vivas! ahora solo hemos quedado los peores, los
que no sabemos vivir, no es justo._ dice mientras
continúa arrastrando el cuerpo de esa persona
que mira al cielo sonriendo, no puedo creer lo
que veo. Deja un rastro de sangre a su paso, va
directo al borde, piensa tirarlo, estoy seguro.
-¿Qué hago?_ pregunto desesperado a mis
tripulantes, no puedo permitir una muerte frente
a mis ojos, no puedo vivir con algo así.
-¡Vira y ponte en su camino!, restan al menos
nueve o diez metros, ponte frente a él, oblígalo a


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qué lo suelte, mientras yo salto con el equipo y lo
inmovilizo, luego arrastro el otro cuerpo restante
y aterrizas.
-¡Bien!_ viro rápido y seguro, es la primera vez
que voy a embestir con toda mi nave a una sola
persona, dos de los tripulantes se golpean
mientras hago la maniobra, veo todos esos
cuerpos nuevamente y el hombre arrastrando el
cuerpo dejando una línea roja a su paso, me da
escalofríos, cede una de mis manos y la presión
hace desestabilizar la nave, por un momento creo
que caemos pero vuelvo a mí, el estupor ha sido
tapado por la adrenalina no hago más que ver el
objetivo, ya estoy algo más caliente, es que no
puedo aguantar que ese hombre deje caer al
agua al otro herido quizás de muerte.
-¡Déjalo! ¡o tendremos que atacarte! ¡está
muerto ya! ¡suéltalo!_ grito desde la radio, estoy
enfurecido no puedo ocultarlo.
-¡Ha provocado todas esas muertes! ¿van a
dejarlo vivo?, de eso nada, este hijo de puta ¡va
a morir ahora! cuando yo lo disponga, luego
harán conmigo lo que deseen, ¡como si me
matan comiéndome!_ agita sus manos y golpea
su pecho una y otra vez, está decidido y muy
exasperado.
-No puedo dejarlo matar a esa persona, no
sabemos si ha sido él quién ha provocado las
muertes y hace la escena para librarse de las
culpas con un medio muerto.
-Alejandro vuelve a hablar, oblígalo a soltarlo.


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-¡Suéltelo ahora mismo o disparo!_ exclamo
rabioso, realmente rabioso.
-¡No!, lo dejaré en el agua, donde está ella
dándome la espalda por esta mierda que ha
provocado el caos implorando el orden. Ha
generado una guerra psicológica que nos ha
matado a todos, ¡hemos comido a nuestra
especie y este se ha reído de nosotros!, me
siento muy solo, solo quiero que se muera, luego
hagan de mí lo que quieran, por favor, es un ser
enfermo, ninguna condena podrá modificarlo,
esté donde esté generará el mal, solo quiere la
guerra y la extinción de todos nosotros.
-¡No podemos permitirlo señor!, nadie muere sin
ser juzgado antes, todos tenemos derechos,
incluso esa persona que está muriendo en sus
brazos, tendrá tiempo para redimirse señor, no
haga algo de lo que puede arrepentirse el resto
de su vida.

Me mira indignado, me odia, me desafía, sabe
que lo mataré si continúa, no podré evitar
cumplir mis órdenes, sigue caminando más
decidido que antes, puedo sentir un beso de mi
hija al acostarme mientras la arropo, escucho la
voz de mi mujer pidiéndome unas tostadas,
puedo oler su perfume, pienso en el amor que
siento por esa mujer, sigue mirándome,
desafiándome, no modifica sus pasos, está a solo
un metro de la nave, flotamos sobre los cuatros
metros y medio, puedo ver su pelo descubrirle la


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cara completamente, es joven, es guapo, pero su
mirada solo tiene una decisión, quiere matar a
ese hombre.

Nunca vi tanto odio en una mirada tan profunda.

-¿No me permiten tirarlo? ¡pues miren esto!_
salta mientras vira su cuerpo entero en el aire
como un gato enfurecido, mira hacia el suelo
buscando a su víctima, puedo ver su intención
pero no reacciono, solo miro, mis tripulantes en
silencio hacen exactamente lo mismo, no
podemos creer lo que sucede, tanto odio junto.
Rompe el cuello de aquél moribundo como si de
un chocolate se tratase, se arrodilla mientras
propina golpes en su torso, gritando desaforado,
como si buscase hacer desaparecer su cuerpo, el
hombre escupe sangre, está muerto, pero sigue
matándolo una y otra vez intentando asesinarlo
por los cientos, quizás más, estoy llorando.
-¿No vamos a hacer nada?_ me dice indignado un
tripulante mientras llora desconsoladamente.
-¡No!, ese hombre tiene mucho dolor, no
sabemos lo que ha pasado aquí y no debe salir de
esta cabina, ¡nunca!_ repito tres veces más
gritando como un condenado a muerte, me siento
igual que él, puedo sentir su dolor, su impotencia,
una sola persona puede hacer tanto daño con las
palabras, no lo sé imagino que solo las palabras
pueden ser más dolorosas que las balas.
-¡Está arrancando su piel Alejandro! ¡Debemos


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detenerlo!
-¡Esto no está bien! esto no está bien, no es
verdad_ llora otro tripulante en la puerta lateral
golpeando el metal.
-¡Salto ahora!¡prepara el motor!_ me grita
mientras salta el tripulante con su equipo.

Parece un animal fuera de quicio, toda la furia no
se detiene, ¿cuanto odio puede caber en un
alma? mis lágrimas me recuperan a los besos de
mi hija, mientras veo como quita la piel del rostro
a mordidas... mi mujer, ¿qué haría sin ella? ¿y sí
su muerte la hubiera provocado un ser malvado?
no puedo entenderlo pero algo dentro mío
justifica el fin y no el medio. Se acerca mi
tripulante y lo inmoviliza con electricidad de baja
tensión, cae rendido inconsciente, mi tripulante
cae rendido también, pero de dolor, de angustia,
lo conozco, nunca ha visto la muerte de cerca, la
verdad es que estoy confundido, agradezco haber
sabido antes lo inevitable, lamento sus muertes,
no sé que haré con tanta culpa.




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-Cien metros adelante nuestro tienen el estadio,
deben ayudarnos con el rescate, creemos que
hay miles de personas muertas, no sabemos
cuantos sobrevivientes hay, cambio y fuera._
digo irritado por los golpes que sentimos en el
casco del barco, es que puedo sentir como
abrimos caminos entre todas esas vidas
marchitadas, es decepcionante ver como termina
para algunos el milagro de vivir.

La humedad no me deja respirar bien, la
podredumbre parece formar una nube invisible,
apenas puedo respirar sin escupir y toser. Estoy
leyendo la carta náutica, tenemos tres puntos de
los que encargarnos, pronto llegarán los otros
barcos, tardarán un día en zarpar, pasaremos la
noche aquí, junto al desastre.

-Capitán, han modificado un punto, tendremos
que desviarnos._ dice un raso.
-Hay tiempo, bien, diles que tardaremos lo
acordado en el primer punto, informe sobre los
cuerpos en el agua y el estado del estadio.

Estuve en cientos de combates, en miles de
situaciones límite, y nada se asemeja a la

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destrucción de la naturaleza, no habría podido
sobrevivir en este calvario, no lo sé, quizás por
mi experiencia, esta gente sufrió demasiado. En
la base hablábamos con mis compañeros del
infortunio, algunos dicen que se sabía, que había
pruebas de que podía suceder, el accidente
algunos creen que fue causado, no puedo
comprender la impunidad con la que salen en
televisión dando el pésame a todos los
infortunados, a sus familiares, dando un mensaje
a toda la población de comprensión y sensibilidad
con el hecho. Yo no tengo opinión formada al
respecto, no estaba aquí, estaba en otra misión.

Voy a la galería a comer algo, aquí es imposible,
el calor comienza a dar en los cristales y calienta
toda la cabina como un gran horno, doy unas
instrucciones de navegación y verifico por última
vez el punto, hablamos sobre el siguiente, le digo
que no piense más que en el primero, le afirmo
nuevamente que será más duro aún, nuestra
tarea es recoger sus cuerpos y darles santa
sepultura, el me dice que de eso se encargarán
sus familiares, tiene razón.

Bajo por las pequeñas escaleras de madera,
escucho como cada uno de los escalones cede a
mi paso y suenan evidenciando mi presencia.
Están comiendo algo en la mesa Iker, Txema y
Pedro, mientras que Andrés coge algunas
tostadas del pequeño almacén.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad




-¿Qué?_ dice txema tomando un café con leche
bien caliente, puedo ver el humo empañando sus
gafas.
-Llegaremos en media hora, no deben subir hasta
hacer la digestión, es que es terrible el hedor que
reina, hay miles de insectos y el calor lo hace aún
más insoportable.
-¿Aquí no hace calor?_ dice Iker sonriendo.
-Es peor, esos golpes que oyen son los cuerpos
sin vida de las víctimas, de verdad no es nada
parecido a lo que esperaba. Ha sido devastador,
creo que la potencia de la tormenta, los vientos y
el accidente fue más grande de lo que se cuenta
allí fuera.
-Es normal que mientan en los medios de
comunicación, eso lo sabemos desde que el
hambre es hambre, no pueden ocultar toda la
mierda que han hecho, los errores se pagan, con
sangre, con palabras, pero se pagan. Es lo de
siempre, aguantar la misma y condenada mierda
de siempre, nos cuentan lo que quieren y
tenemos que comernos en silencio cada una de
las mentiras._ se queja Pedro bebiendo a sorbos
el café.
-¿Quieres uno?_ me pregunta Andrés apoyando
su té en la mesa.
-Pero sin leche, es que no podría..._ de verdad no
puedo digerir nada, un poco de té no me hará
daño.
-Estás pálido, siéntate tranquilo, no tienes por


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



qué torturarte, no pienses, al menos estamos
vivos para rescatar a los que queden y a los otros
los llevaremos a casa con sus familiares, eso es
un tesoro que debes guardar como valioso, lo
hecho hecho está, lamentablemente.
-Eso es cierto, pero las palabras son bonitas, la
sensación no se quita con palabras, no podré
olvidar estos golpes, parecen no terminar
nunca._ tiemblo con cada toque, me aterra
pensarme en medio de ellos flotando, puedo
verme enganchando sus cuerpos a la red, es
asqueroso.
-Vamos a desayunar algo, lo que venga vendrá,
es que ahora estamos aquí y prefiero hablar de
otras cosas, sino terminaré vomitando como en
mi primer viaje._ dice Txema y echamos a reír
todos juntos, es que recordamos su bautizo en el
buque antártico al final del viaje por el mundo.




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Puedo recordar como fue el primer día de
navegación, vomitó durante los tres días
seguidos, no había manera convencerlo, bajó en
la primer isla, eso le costó un año más de
estudios y obviamente mucho más dinero del que
pensaba, cada vez que lo recuerda se lamenta
por ese año sin nosotros. Txema ha perdido a
unos familiares de su mujer, todavía no sabe
nada de su sobrino, está desesperado, pero
siempre sonríe parece eludir lo peor de la vida
con una sonrisa, envidio en algunos instantes
como radia tranquilidad, yo no he perdido a
nadie, simplemente soy un solitario en medio del
agua, un reptil, algo en los comienzos de la vida
me lleva al agua, las sensaciones en ella, flotando
en medio de un océano antiquísimo olvidando
toda nuestra evolución, sumergidos en una
realidad que escapa a nuestras pautas de vida.
Mis amigos son banqueros y jueces, son mis
hermanos en la vida, quienes desde niños
compartimos todos nuestros sueños, ellos sabían
que partiría al agua, en mi mente pienso en un
universo de líquido, hay quienes buscan las
respuestas en el cosmos, yo simplemente abro
mis ojos en medio de un líquido para observar

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que es lo que sucede, que hay en esas
profundidades inexploradas, pero solo lo hago
cuando tengo un tiempo libre de desastres
naturales.

-Pedro pon un poco de mermelada a la tostada
por favor._ me dice Txema comiendo sin
detenerse, parece tener un apetito siempre
activo, incluso en momentos como estos.
-¿Es qué nunca dejas de comer Txema?_
pregunto mientras termino de poner la
mermelada.
-¿Yo?, mi cuerpo me pide todo el tiempo
alimentos, es que no aguanto más de media hora
sin meterme nada a la boca, es así.
-No se como haces, pero lo haces, y mírate como
estás, ya quisiera yo comer como tú y tener esa
figura.
-Calla, calla, a ver si te enamoras, ya sabes las
historias de marineros.
-No paras nunca, es genial que te tomes todo así,
no quiero joderte la mañana pero nos queda
mucho trabajo por hacer, en un rato el
helicóptero pasará y nos pedirá instrucciones,
tienes que apresurarte con esas tostadas, ¡te
quedan tres!

Vamos a veinte nudos, el motor está forzando el
rotor principal, puedo sentir como hace fuerza
para avanzar, no quiero pensar en todo lo que
deberemos hacer para salvar a esas personas, o


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



simplemente transportar a los sin vida. Txema
sonreirá como todos los días, Iker no habla, se ha
callado lleva varios minutos sin pestañear, no sé
como lo hace, pero siempre que piensa con la
mano en su boca moviendo los labios no
pestañea. Iker ha pasado varios combates, el
viene de un ejercito de la armada, conoce mucho
los terrenos adversos, lo noto preocupado, estará
pensando en todos sus viajes, comparando
quizás la gravedad entre el resto, su rostro me
habla de dolor ajeno, ni yo puedo evitar pensarlo
mientras pienso en mis palabras. Por momentos
siento un nudo en la garganta, sueno mis dedos y
veo a personas recibiendo las noticias, por
nuestra culpa, por salvar los cuerpos inertes y
podridos de sus familiares, hay días en los que
pienso no volver a hacerlo, es nuestra culpa que
toda esa gente comience a llorar, por nuestros
descubrimientos.

-Iker, ¿pasa algo?_ le digo intrigado.
-Nada Pedro, solo descanso antes de la locura,
luego no tendremos tiempo ni para ducharnos,
prefiero quitarme toda la ansiedad haciendo una
leve meditación.
-¿Seguro?, podemos hablar, hay tiempo para
llegar hemos salido hace al menos cuatro horas
restan otras dos.
-Lo sé, por eso, más tiempo, más relajación.
-¿Recuerdan el día del embarco en la isla?_ digo
algo más fuerte para que todos me oigan.


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



-¿El día de tu choque con la roca?_ me pregunta
Txema divirtiéndose.
-Sí, ese, siempre tengo que sacar un tema para
que podamos relajarnos, y al final soy yo la
víctima de todas la burlas._ digo evitando el
tema, aunque lo haya provocado yo.
-Eso es cierto, nada Pedro tranquilo, al final todos
sabemos lo que hiciste ese día, jajaja, no puedes
olvidar tus errores Pedrito.
-¡Hey! ¿qué pasa aquí?, para hablar de esas
tonterías tenemos miles de días, un poco de
respeto por favor, esa gente ha muerto por culpa
de la mierda del poder que nos gobierna,
¿entienden? sino se los dibujo como a los niños.
-¡Tranquilo Iker!, es solo una broma.
-¡Tú y tus bromas Txema! es siempre la misma
mierda, te ríes de los muertos, de los vivos,
cojos, ciegos, es que no te detienes, ¡aquí se
exige respeto a las víctimas! y me importa una
mierda lo que pienses, como hables te tiro del
barco, quizás comprendas de donde vienen los
golpes._ Iker está encolerizado.
-¡Tranquilos chicos!, solo es una broma, ¡todos
sabemos lo que ha pasado!, no todos tomamos el
dolor de la misma forma, Iker nadie falta el
respeto a nadie, solo quiere distender la energía
que hay aquí, estar en silencio nos alterará más y
haremos mucho peor el trabajo, sabes que si no
tomamos las cosas con humor esto se haría
imposible, podemos hablar de lo que quieras._
calmo los ánimos, de esto a la violencia hay un


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paso.

Iker no habla, puede que sea algo que traiga
dentro suyo, algún pensamiento sobre lo que ha
sucedido, es que el destino se ha ensañado con
mi amigo y creo que es hora de que comience a
cambiar su suerte, si es que hay una suerte que
nos controla y toca por arte de la nada o la
magia.

Suena un teléfono móvil, todos palpamos
nerviosos los bolsillos, en estos días esperamos lo
peor.

-¿Sí?_ es Txema, seguramente es su padre, lo
hace siempre como un deseo de suerte.
-Es su padre._ le digo por lo bajo a Iker, no me
mira, ni siquiera me contesta.
-Estamos bien, ya nos falta menos para llegar, sí
papá, Dios nos protege, claro que lo hace,
siempre está con nosotros cuidando de nuestras
familias, quédate tranquilo, estaremos unos días
y luego volveremos, solo pensaré en ustedes
para no hacer daño a mi mente, sí, quédate
tranquilo...
-Cuelga ya, ¿Dios?, esta gente es estúpida o no
ven con los ojos correctos todo lo que pasa.

Iker no es el que era antes, algo lo ha destruido
por dentro, llevamos años reencontrándonos en
el barco, hubo lapsos largos de tiempo en los


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cuales no supimos de él, por la guerra que nos
destrozo las almas y el orgullo de ser quienes
somos. Ahora estamos nuevamente todos juntos,
pero ya no somos los que éramos, el tiempo no
junta con la ironía de mentirnos, siento que no ha
pasado un día desde el primer rescate, solo veo
sus rostros más viejos, yo también lo estoy, la
preocupación posterior a todos los salvatajes
fueron momentos largos y muy duros, sé siempre
a lo que me expongo, quizás sea la vez definitiva.




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-¿Sí?_ puedo oír la voz de su familia preguntando
por él.
-Es su padre._ me dice Pedro, no cambia nunca,
es que me enferma que me estén encima
hablando, molestando, ¿no puede ver qué estoy
ensimismado en mis pensamientos?
-Estamos bien, ya nos falta menos para .... _ no
soporto tanta estupidez, deberíamos estar de luto
todo el día, el resto de los años, lo que ha pasado
no ha sucedido en toda la historia, aunque en la
Biblia me quieran mentir del diluvio mundial, esto
supera con creces todo, miles y miles de familias
solas o muertas, como yo. -sí quédate
tranquilo..._ es que no puedo continuar oyendo
tanta mierda cuando un tipo se ríe de la muerte
con tanto desparpajo.
-Cuelga ya, ¿Dios?, esta gente es estúpida o no
ven con los ojos correctos todo lo que pasa._ ¿en
qué piensan cuando evocan a su Dios?, las
palabras las inventa el hombre, al igual que los
libros, la Biblia es eso, un libro plagado de ficción.

El barco se agita y me agita, estoy algo mareado,
estoy callado para no vomitar, es que sería una
vergüenza que me pase esto aquí, llevo un
tiempo sin reunirme para los rescates. Pedro no

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para de mirarme, es que siento clavados sus ojos
en mi cien, cree que recuerdo seguramente
hechos que no debería, no entiende que puedo
ser algo frágil, más con mi estómago.
Kirkut vuelve a mi mente, quizás Pedro piense en
lo correcto, el calor rememora ese calor intenso
en Chamchamal camino a As Sulaymaniyah,
durante dos meses rodeamos Kifri desde Kirkuk,
Jalaulah hasta Ba´qubah, murieron el ochenta
por cien de todos nosotros. Me he enterado hace
dos días que Roth ha muerto en Clarksville
ahorcado en su árbol favorito, me lo ha dicho su
madre hoy antes de partir, como si el destino
juntase dos problemas y pese más en mi mente
la muerte de mi amigo contra estos sin número
de fallecidos.

Se acerca Pedro.

-¿Qué haces ahora de tu vida?_ me cuestiona
amablemente mi amigo distante Pedro, me
gustaría rescatar esta amistad pero he cambiado,
no lo entendería, no ha sufrido como yo.
-Solo vivo en casa de mi madre, es lo único que
me dejó antes de dejarme._me incomoda hablar
de mi vida.
-¿Sigues cazando?
-¿Tú qué crees?_ es que su pregunta me
incomoda mucho más que antes.
-Perdona, no lo había pensado, es que llevamos
tiempo sin vernos, la última vez que nos


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reunimos     marchaste      antes,  no    pudimos
despedirnos.
-No quería despedirme, por sí moría allí._ es la
verdad, lloré mientras dejaba el bar, esa fue mi
despedida, sentirme muerto antes de tiempo, un
duelo anticipado de mí mismo.
-Yo sabía que volverías.
-Mira Pedro, lo siento, me arrepiento de haber
dejado mi mente allí, de haber perdido mi
dignidad matando niños, ancianos y pastores.
¿¡Qué crees que ha sucedido allí!? ¿¡eh!?_ les
grito a todos, necesito callarme.
-No sabía Iker, no lo sabía, es qué no hablas, y al
volver no contestabas a mis llamadas.
-¿Esperabas una sonrisa a la vuelta de las
vacaciones?_ no sabe lo que he vivido, y no se lo
deseo.
-No es eso, quería encontrarte a tí, como antes,
sin tener que esperar volver a los rescates, esto
es muerte por donde mires Iker.
-Es lo que mejor se me da, la muerte es una
amiga, la veo siempre, me persigue.
-No pienses de ese modo.
-¿Y qué haces tú aquí? ¿mejorar el mundo? ¡por
Dios Pedro!_ le grito parado frente a su rostro
compungido de lágrimas y sensaciones de
muerte, le grito muy fuerte, mi saliva se pega en
su piel mientras lo hago.
-¡Hago el bien! ¡se puede hacer el bien como
redención! ¡puedes limpiar esos pensamientos
pasados! ¡Deja de vivir en esos recuerdos!, aquí


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junto a nosotros eso no existe, piensa en salvar a
esas personas que se han aferrado con todas sus
fuerzas a la vida. Un amigo leyó en algún sitio,
"¿hay vida antes de la muerte?", vive aquí por
favor.
-No olvido Pedro, no olvido, atropellamos niños
con los tanques, disparamos a su cabras,
eliminamos al enemigo desde mil metros,
agazapados, ¡contra civiles Pedro! ¿comprendes?
¿y me hablas del bien? ¡debería matar al puto
presidente de este país! ¡y a todo su gobierno!,
esas mierdas de traje que solo nos comen poco a
poco, nos utilizan, somos sus fichas, ¡así me
siento!, vivo en casa de mi madre Pedro, tengo
un subsidio que es una mierda, no me llega para
nada, me faltan dos dedos del pie, tengo heridas
por todo el cuerpo, no tengo la misma salud que
antes y mis pensamientos están plagados de
imágenes que no voy a borrar, ¡no voy a
borrarlas! ¿y somos los locos? ¿la escoria del
país?    ¿incivilizados?   ¡nos   utilizan  porque
necesitamos dinero! es asqueroso Pedro, no
sabes nada, solo quiero que me dejes en paz el
resto del viaje, necesito tranquilizarme, por favor
Pedro, déjalo ya._ Pedro llora y no me dice nada,
el resto solo miran hacia abajo, he arruinado el
ambiente, espero que sonrían un poco al menos,
me siento culpable, en unas horas tendremos
sangre hasta en los pies, allí donde tengo menos
dedos que ellos.



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Iker está a punto de discutir, puedo sentirlo,
piensa demasiado y Pedro está muy pendiente de
él, debería dejarlo solo, tiene muy mal aspecto,
no sé si ha sido buena idea su embarque, luego
nos encontraremos con la realidad, con las
verdaderas dimensiones del desastre, lo hemos
visto hace unos minutos cuando la electricidad
volvió, todas las redes volvieron a funcionar hace
unas horas, siento no estar preparado, pero debo
comportarme igual que siempre, no puedo evitar
ser yo, mi yo externo o visible.

-¿Tienes fuego?
-No, no fumo, ¿no lo recuerdas?, aquí no se
puede fumar, no lo hagas Iker, por favor no lo
enciendas, ¡Iker!, ¡vamos!
-Bueno, lo que digas Txema, tranquilo.
-Se cree fuerte con su rostro arrugado del sol y la
guerra.
-Es que siempre enciendo uno cuando embarco.
-¡Vete fuera y respira un poco!_ le grito
bromeando para no avivar viejas llamas.
-En unos minutos vuelvo._ nos dice Iker
mirándonos al resto, intenta hacernos creer que
es más fuerte que nosotros, que poco me conoce,
piensa que soy un estúpido ser sonriente, nunca

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hablamos fuera de las misiones humanitarias y
nunca lo haremos, es un alma perdida y hundida.

Pedro y Andrés me miran mientras preparan el
café y recogen algunos platos de un viaje
anterior.

-¿No lo notas algo extraño?_ se acerca Andrés
con un plato sucio y unos vasos entre sus dedos.
-Sabes lo que tiene, síndrome postraumático, a
todos les sucede exactamente lo mismo, son
adictos a la adrenalina y tienen secuelas y vacíos
enormes de personalidad, ¿lo recuerdas?, no
tiene ni el aspecto parecido, miras sus ojos y
lucen como apagados, es que me repulsa, más
que antes.
-No te ha hecho nada Txema, tú no eres así,
tranquilo, vamos a divertirnos un poco, a
ponernos al corriente de todo lo nuevo, es que
nos vemos aquí solamente.
-Si no llamas, no pretendas que te llame.
-Eso es cruel, ven, ¡siéntate!, eso es, ¿sigues
diagramando esos modelos de esculturas?_ su
pregunta me desconcierta, recuerda eso.
-¿Recuerdas eso?, claro que sí, mi teoría ha
evolucionado algo en estos años, me gustaría
enseñarte algo pero no tengo fotos aquí, lo
siento.
-Debes vender esas esculturas, por como suenan
ya me gustan, ¿has propuesto a algún
ayuntamiento una serie de ellas?


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-Pues no Andrés pero ahora que lo dices lo
pensaré, cuando reconstruyan la ciudad se lo
comentaré al alcalde.
-Pero yo hablo de la gran cuidad, no quiero
desmerecer esta, por Dios y menos con todo lo
que ha pasado._ los comentarios de Andrés por
momentos son algo fuera de lugar, siento
vergüenza ajena, al igual que cuando veo esos
programas de televisión patéticos, solo que aquí
hacer zapping no existe.
-Lo pensaré Andrés, te lo prometo.

Hace frío, una leve helada matinal que ha
limpiado el cielo y lo ha dejado celeste claro, me
encanta cuando sucede, comienza a haber
bancos de humedad cada vez más densos espero
que no sea así todo el viaje, al menos no llueve,
parece que el cielo quiero paz por un buen
tiempo. Estoy admirando la belleza del agua, lo
tranquila que está, el sonido binaural de mi
cerebro me hace relajar, extraño mi niñez, pronto
llamará mi padre y me preguntará como estoy, a
donde vamos, y lo de siempre, creo que es un
ritual que no quiere abandonar ni él ni yo,
aunque me incomode entre mis compañeros.
Llevo muchos años asistiendo personas en
medios     adversos,     recuerdo    cuando     me
preguntaba que quería ser, hay días que escucho
las cintas de los grupos que tuve, todas esas
canciones en que participe, hoy son un tesoro
para mí, dejar el grupo fue una buena idea, me


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siento lleno en estos viajes, que valgo, que puedo
cambiar el mundo al menos por unos momentos,
en pocas personas. Cada uno de nosotros viaja
motivado al escape, con una excusa, yo soy
simplemente un ayudante y admirador de la vida,
sus sonrisas al verme, sus calores al unirse al
mío, todos esas manos y ojos que pude tocar y
ver me alegran las mañanas aburridas en casa
tocando la guitarra por unos minutos. Admiro en
algún punto a Iker, el está debajo ahora mismo,
sentado o quizás pensando con quién pelear, pero
algo en él se parece a mí y al resto, somos
energías que se buscan, se precisan para
continuar, el amor en una escala distinta nos
mantiene vivos, sin sonrisas pero vivos, puedo
entender que todos sentimos un placer interno
que nos hace bien, muy bien, el agua está algo
más turbia que antes, los restos de vegetación
interrumpen mis pensamientos, sus sonidos me
hacen olvidar a ellos, dulce trauma el amor, ¿y si
volvería a tocar?, no no es eso lo que quiero,
puedo volver a ver esas películas cien veces y no
aburrirme, aunque las mañanas son pesadas, ni
el buen clima me lleva a caminar, no soy el
mismo, quizás pienso mucho en Iker proyectando
mi visión personal, somos todos iguales,
posiblemente el sistema sea el culpable ¿quién
otro sino?

Suena el teléfono móvil.



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-¿Sí?_ no he visto el número, estaba algo
distraído.
-¿Han llegado?_ es un amigo de la marina.
-No, no hemos llegado.
-Estamos     viendo     algunas   imágenes     de
helicópteros, a lo lejos se pueden ver las torres,
es terrible Txema, te deseamos suerte ¡salva a
esa gente amigo!
-Lo haré, saludos.

A veces las buenas intenciones acaban siendo
malas intenciones cuando se pegan en uno,
mejor dicho, en mí.




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Llamo, me mira con su mano en la boca, mueve
su pie izquierda involuntariamente, está muy
tensa.

-¿Sí?_reconozco a mi amigo.
-¿Han llegado?_es que las imágenes son
devastadoras, tengo que hacerlo sentir bien, sé
muy bien que significa comenzar con una sonrisa.
-No, no hemos llegado._ me dice preocupado, es
que tiembla su voz, es similar a la de mi padre
cuando llora, algo le sucede a Txema.
-Estamos     viendo     algunas   imágenes     de
helicópteros, a lo lejos se pueden ver las torres,
es terrible Txema, te deseamos suerte ¡salva a
esa gente amigo!_ tal y como nos alentamos en
la marina.
-Lo haré, saludos._ siento que algo no va muy
bien en Txema, confío en que salve a esas
personas, me enorgullece.

Mi mujer me mira extrañada y yo la miro igual,
estamos muy lejos, tengo intenciones de ir hacia
allí.

-¿Y si voy con él?
-¡No!, ¿qué dices?,     ¡todas   las   carreteras    y

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



aeropuertos están cortados!, a nadie se le
ocurriría hacer una estupidez así.
-Perdona pero es mi amigo, txema me salvó, te
recuerdo que si no es por él aquí no estaríamos
discutiendo.
-¿Vas a repetirlo siempre?, ¡ya pasó! ya está, no
puedes seguir viviendo del pasado rindiendo un
homenaje hasta tu muerte o la de él.
-¡Es que no lo entenderías nunca!, lo sé no lo
entiendes, no sé que hacer, puedo llegar con la
motocicleta, es una locura, lo sé, pero tengo que
estar allí, si muere no me lo perdonaré en la vida.
-Si se muere me hace un favor.
-¿Qué? ¡repite lo que has dicho!, no lo repites,
mierda, ¡me salvó entre otros tres compañeros
más maldita!, no sabes quienes murieron luego,
eran otros amigos, éramos unidos hasta el
hartazgo, y nos destrozaron sin avisos, y Txema
me eligió para que viva, sonriendo me cogió y
soltó en el barco, ¿sabe qué volvió por ellos?,
¡murieron todos!, no fue el mismo jamás, y eso
no puedo perdonármelo, tenía que ser yo uno de
ellos.
-¡No aguanto más!, no tenemos nada que hacer,
¡vete!, ¡muere fuera de casa!, no puedo continuar
sosteniendo algo que ya no existe, ¡no existes! te
propones todos los días no existir, ser un muerto
junto a mí, durmiendo o muriendo en tu mente.
¿Te oyes por la noche?, ¡pues yo sí idiota!, es
siempre lo mismo, repites gritos, lloras, y yo te
acaricio para que no sufras, te hablo a los oídos y


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Elbio Aparisi Nielsen                        Tempestad



te intento convencer de que seas feliz. ¡No haces
nada!, nada de nada, un día depresivo tras otro,
todos iguales, copias para que llores dormido,
¡vivo esperando que llores en mis brazos!, ¿te
sorprende? no pongas esa cara de estúpido,
¡estoy harta!, ¿y me hablas de ese hombre qué
solo te salvó en un instante? ¡estoy segura que
no pensó en quién y por qué! ¡solo fuiste tú y ya
está!
-No lo sabía Sara, no lo sabía, me despierto todas
las mañanas viendo sus ojos al tomarme de la
mano, veo los cuerpos pidiendo que los salven,
no puedo borrarlo, es insoportable y ahora lo es
para ti Sara.
-¡Te salvo todos las noches!, te arropo porque te
amo, y no hay nada que me aleje de ti, tus ideas,
ahora esto, por favor no lo hagas, no hagas esa
tontería.
-El me necesita Sara, entiéndelo, necesita que
esté junto a él devolviendo vidas, esa será mi
devolución y significará cerrar el circulo del dolor,
si me esperas, prometo volver, solo dime si me
esperarás.

Está callada, tiene trozos de unos platos que ha
roto de furia mientras me gritaba y yo la seguía
por la casa. Estoy realmente estupefacto, no
puedo descifrar que va a decir y me desespera,
tengo una palpitación que me dejará, la entiendo,
creo morirme ahora, es similar a ese día, la
sensación de la emboscada en mi espalda, el frío


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



arrollador del miedo.

-Te esperaré, no me mires, no me hables, no
digas nada, solo vete, dormiré y destrozaré el
ordenador, la televisión y la radio, a partir de
ahora solo te esperaré.
-Es que...
-Te callas, he dicho que no hables, no me mires,
cojas lo necesario y te marches, debes saber que
no esperaré una eternidad, has prometido que
vuelves y volverás.

Siento como tiemblan mis piernas, no voy a
discutir sobre sus condiciones, tiene razón,
entiendo su comportamiento, quizás es mejor así,
sin despedidas, en este estado de estupor que
me permite escaparme sin pensar demasiado, no
debo hablar conmigo mismo, solo debo marchar,
le he prometido y lo cumpliré aunque sea en una
caja de madera, volveré.

-Eso sí, si vuelves, si tienes toda esa suerte a tu
favor y vives, no podrás sufrir más, no podrás
tener tus excusas ni tus pensamientos, morirán
junto con esa gente, quedarán todos tus
sentimientos cubiertos en esas aguas._ dice
sentenciando un futuro posible que me llena de
una verdadera esperanza que creía perdida.

Cojo lo primero que veo en el primer cajón de mi
ropa, junto las tarjetas, algo de dinero en


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efectivo, miro mi documento de identidad y me
veo al espejo, mi boca, mis ojos, mi pelo incluso,
todo ha cambiado, me prometo volver, como sea,
pero distinto, ajeno a este reflejo asqueroso. Miro
en el teléfono móvil los mensajes, hay uno de
txema "nunca he tenido tanto temor amigo..." le
contesto que voy, que espere mi ayuda.

Suena el teléfono móvil.

Camino entre los árboles de mi gran jardín, busco
las llaves de la motocicleta, mi gran Asprilia Mana
X, la enciendo y mientras su motor calienta
contesto.

-¿Estás demente?_ Txema nunca me habla con
este tono.
-¿Y tú amigo?_ nada puede hacerme cambiar de
opinión.
-¡No puedes venir!, déjalo.
-Estoy en la Asprilia, voy a hacer el trayecto con
la motocicleta hasta el puerto, de allí zarparé en
el primer barco hacia tu área.
-No, no es necesario, lo que decía eran
pensamientos, no quiero que hagas esto, no han
sido intencionados, solo quería compartir mis
sentimientos con alguien que me entendiese.
-Te comprendo perfectamente.
-Pero no me debes nada, nunca fue lo que quise
que sintieras.
-No puedes controlar mis sentimientos Txema, es


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



una decisión tomada, me costará llegar al menos
dos días, no te preocupes, se como llegar, pero
por favor no me vuelvas a repetir que no lo haga,
Sara me ha dado el ultimátum, me hará bien
Txema, en verdad, me debo a mi mismo una
oportunidad así, sabes todo lo que sufro a diario,
estoy harto de los psicólogos, de sus pastillas.
-Nada amigo, tu sabes... creo que es más difícil
de lo que esperaba, tengo un presentimiento que
esto es mucho peor que la guerra amigo.
-Definitivamente lo es, prepárate, salva a esas
personas, recupera tu vida en ello, yo haré lo
mismo.
-Qué tengas un buen viaje amigo, pensaré en ti,
a partir de ahora dejaremos los móviles.
-Lo sé, la fase critica se acerca.

Cuelgo mirando el pequeño aparato electrónico,
siento la mirada de Sara detrás mío, en nuestra
ventana favorita, me encantaría voltear a verla,
está llorando con toda seguridad, me odia en
estos momentos, también puedo sentir su
fortaleza abrigarme, estoy impactado por sus
palabras, nunca pensé que me salvarían tantas
veces y sin saberlo, ahora no estoy en deuda más
que conmigo, volveré Sara, te lo he prometido.




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Piensa como lo hace todos los días, tiene sus ojos
tristes como todos los días, ya no recuerdo cual
era su sonrisa, como se achinaban sus ojos y se
marcaban su arrugas, era hermoso, el hombre
más seguro, inteligente y de buen corazón que
había conocido jamás, si me hubiesen dicho hace
doce años que lo vería llorar todos los días por el
hecho de haberse salvado no lo creería, parecía
tan seguro de su profesión, fue lo que me hizo
que lo espere en todas sus misiones, pero la
última fue determinante, todavía me estremezco,
lo tengo grabado en mis sentidos, no ha pasado
ni un día en mi mente.

-Eso sí, si vuelves, si tienes toda esa suerte a tu
favor y vives, no podrás sufrir más, no podrás
tener tus excusas ni tus pensamientos, morirán
junto con esa gente, quedarán todos tus
sentimientos cubiertos en esas aguas._ miro el
suelo estática, no puedo moverme, me duelen los
ojos, me siento mareada, necesito comer algo,
escucho como junta algunas cosas de la
habitación. Se llevará a su amante, como siempre
dice, lo sé, es la única manera de sortear los
cortes de la carretera, los controles los pasará
enseñando su credencial, llegará pero no es lo

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



que me preocupa.

Los platos rotos, he roto todo esto sola, hacía
tiempo que no me sentía tan viva, nuestros
gritos, insultos, no habíamos peleado nunca, no
después del hospital, las medicaciones lo
mantuvieron en un estado de inexpresividad
alejándolo de la realidad, juro que nada ha
servido, no, es así, todo lo que hizo fue
simplemente adormecer su realidad, alejarlo de
mí, no confié en el último doctor y que bien hice,
hace unas semanas es otro, aunque llora, y grita
por las noches ha mejorado, no quise decirle
nada, toda esta discusión me da una alegría que
no puedo controlar, no lo sabe, pero está
volviendo a ser él, determinante, contradictorio y
seguro, muy seguro, lo hará, salvará a esa gente
mirando a su amigo, me llena de amor su amor
por la vida, su amigo lo es todo. Sa ha puesto la
chaqueta, su chaqueta, no quiere mirarme, cree
que seguramente estoy enfadada, llorando, si
gira me verá riendo y no entenderá por qué. Me
siento para verlo alejarse, le he dicho que
rompería todo, no haré nada de eso, leeré, el
libro en la biblioteca de la sala me llama a
terminarlo, ¿en qué parte estoy?, en la casa
destruida, acaban de escapar, creo, están en la
frontera, me recuerda todo a nosotros, su amor,
el otro platónico, no sé que harán ahora pero
será seguramente un viaje que me interesa,
necesito olvidarme de todo por unos días, tardará


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



mucho más de lo que pienso, oigo la televisión:
"Llegan grupos de rescate de todas partes del
mundo, la situación es caótica, repito, faltan
voluntarios, en un llamado a la comunidad
pedimos más voluntarios, si eres joven y quieres
hacer un bien por tu país alístate en los centros
comerciales de tu ciudad..." me recuerda como se
alistó, todavía lo veo, era verano.

Tocan la puerta.

-¿Sara?, ¿Sara?, ¿¡hay alguien en casa!? ¿Sara?_
puedo oírla desde la cocina mientras termino de
bajar las escaleras, había olvidado la visita de mi
madre.
-¡Hola hija mía!, que cara tienes cariño, ¿ha
pasado algo?_ me conoce, sabe todas mis caras,
posturas, hasta los colores que uso cuando me
siento mal.
-Acaba de marcharse, ha ido a ayudar a Txema,
tienen más trabajo de lo que esperaban, acabo
de oír en la televisión que necesitan más
voluntarios, madre esto no ha pasado nunca, algo
funciona muy mal.
-¿Ha ido solo?, pero...
-He hecho que deje de tomar las pastillas, bueno
no es precisamente eso, he cambiado por otras
que tienen aspirina, el efecto placebo lo está
haciendo reaccionar.
-¿Qué has hecho hija?, puedes hacerle daño, no
tienes que ...


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



-Mira, no hablaremos de lo que es bueno o no
para mi marido, soy yo quién lo sostiene en el
baño limpiando todo su cuerpo mientras el no
hace más que llorar como un niño, el efecto
placebo, quizás no sepas que es, no te alarmes,
es la pastilla mágica de los cuentos, él cree que
toma la medicación y simplemente toma
aspirinas para el dolor de cabeza, tiene el uso
completo de sus facultades, justamente esta
semana ya se bañaba solo, y sin saberlo, lo
descubrí una tarde mirando sus manos y
moviendo sus dedos, fue hermoso recuperar esa
imagen madre, tienes que entender que hago
todo lo posible, doy mi vida para que reaccione,
hoy hemos tenido una discusión gorda, pero muy
gorda.
-¿De qué hablas pequeña?
-Haber... madre parece que no te enteras de
nada, ¡hemos gritado! ¡he roto platos!
-¿Y por qué has hecho eso?
-¡Significa que ha reaccionado!, se ha marchado
con su motocicleta, no ha mirado atrás, madre no
puedo explicarte lo bien que me siento, gracias a
Dios que has venido, me hace muy bien que
pasemos una tarde tranquila.
-Voy a preparar té, cariño ve a coger unas
galletas y espérame en la terraza del jardín, en
un momento preparo todo cariño, me alegro
tanto hija.
-Gracias, bueno voy a por unas galletas de la
despensa, ya sabes donde está todo, te espero,


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mientras leo algo de la novela.
-¿Sigues con la misma novela?
-Es la tercera vez que la leo, retrata lo que vivo,
o vivía aquí, no cambio de escritor hace tiempo,
me alimenta, no me cuestiona, solo me alimenta.
-Luego la leeré yo, pero solo una vez, a mi no me
gusta repetir tanto, cariño ve a por esas galletas,
lee un poco, descansa, te noto agotada hija,
tardaré un poco más, así quitas tensiones.

No he despegado el libro de mi mano, ha estado
mientras saludaba a mi madre y dialogábamos,
me siento libre, como si hubiese quitado mi
mente, sin peso, no tengo peso en la cabeza,
recuerdo a Osho, aunque no comparto todas sus
palabras, menos eso de que no hay verdad, pero
realmente rememoro algunas de sus palabras, es
que siento lo mismo que describió en un libro
suyo. Pensándolo bien habla de las esposas como
el mal, el daño, no sabe lo que dice, aunque por
momentos si me ayuda, es confuso, su no mente
es muy difícil de ejecutar, no tiene sentido en
este mundo de sistemas.

Leo, espero a mi madre, leo y el viento me
acaricia la piel con ayuda de la tela de mi falda,
he apoyado las dos piernas en una silla contigua,
más cómoda no puedo estar, guardo todo este
día, creí que no volvería a sentirme así, casi feliz,
casi llena o vacía, sin pensamientos, sin mente.
Puedo escuchar a mi madre haciendo ruidos, está


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



aburrida, ya está llamando la atención para que
la llame.

-¡Ven!, ¡madre! ¡ven ya puedes traer el té!
-No, ¡ven tú!, mira la televisión, ¡oh por Dios!,
¿todas esas ciudades?
-¿Qué ha pasado? me asustas.
-Los telediarios afirman que es el peor desastre
ecológico de la historia humana. Intentan
contabilizar los daños, pero todos dicen lo mismo,
repiten que no hay dinero que pague la vida.

Tapo mi boca con las manos, es un gesto
universal, es el gesto del horror que no podemos
controlar, es un accidente que todos ejecutamos
al desesperar o no comprender. Me siento
culpable de vivir, por un instante comprendo cual
es la sensación que me intentó describir mi
marido. No podría yo describírsela a él,
comprendo ahora lo distinto y ajeno a la realidad
que es este tipo de culpabilidad, la de vivir,
respirar y sentir.




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-¿Sara?, ¿Sara? ¿hay alguien en casa?, ¿Sara?_
dibujo mientras grita, hace mucho tiempo que
veo su puerta cerrada, gritan, mis vecinos
seguramente escuchan como grita esa mujer, son
capaces de llamar a la policía, como el día que
mis amigos tiraron el bote de pintura en medio
de la calle.

-Aron es tu padre._ tira el teléfono en la cama,
siempre está disgustada, me quiero ir a Europa.
-¿Hola?_ escucho su voz, me resulta tan
desconocida.
-Aron hijo, soy yo, escucha, sé que no te llamo
hace mucho tiempo, no sé si tu madre te dijo que
estuve unos meses en el mar, es que tuvimos
trabajo en una perforadora.
-No es nada, ¿qué quieres?
-Solo quiero que sepas que estoy en la ciudad
hace dos días, volvimos por el desastre, lo
pasamos muy mal hijo, murieron amigos míos, yo
estoy bien no te preocupes, pensé siempre en ti,
y no quiero volver a alejarme de ti, lo siento, sé
que fui un cabrón, pero estoy dispuesto a
demostrarte que...
-No hay nada que demostrar, somos individuos,

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



que sea tu genética la que domina en mi cuerpo
no significa que domine mi personalidad, aunque
noto que soy como tú en muchos sentidos, no
quiero verte, lamento que tus amigos hayan
muerto, quizás te has dado cuenta que los
amigos no son tus genes, lo siento.
-Pero Aron, no ....

Esta persona cree que siempre tiene una
oportunidad, ¿por qué tengo que entender tantos
errores? ¿hago daño? solo dibujo lo que veo para
despertar otros dibujos que tengo en mi cerebro,
no hago daño, ya se encarga de eso la
naturaleza, solo quiero que me dejen en paz, la
inútil de mi madre y el enfermo de mi padre.
Irme ahora mismo es imposible, la ciudad está
colapsada, no nos dejan salir de casa, hace una
horas acaba de calmarse el tiempo, no hemos
sufrido daños, en mi casa solamente huele todo a
húmedo, pero no es nada comparado con tener
que soportar los lamentos de mi madre frente a
la mierda de televisor, todos los días durante
varios días interminables, pensé en matarla y
escapar, no perdería nada el mundo si se muere,
yo tendría menos problemas que antes, menos
preguntas y respuestas, solo dibujaría todo el día
vendiendo a revistas mis creaciones. ¡Nada!,
inconformismo idiota, todos mis amigos son
jugadores de algo, tienen sus mierdas sociales,
salen y se sacan fotos todo el día simulando ser
famosos entre famosos, o desconocidos entre


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desconocidos, internet ha vuelto idiotas a mis
amigos. Acaba de encender el televisor, me
recuerda a la película Réquiem, no me drogo, no
vendo su única manera de ver el mundo sentada,
hasta creo que le entretiene más ver el
sufrimiento ajeno, tiene algo de que apenarse,
me gustaría hacer un experimento, la filmaría con
mi cámara un año seguido, luego editaría todo el
sufrimiento de un día y todo lo que habla de ello
a la noche, lo vestiría de un canal de televisión y
se lo pondría todos los días para ver su reacción,
quizás así vería su miseria, su verdadero
sufrimiento en otros, así de una vez por todas
deja de someterme a tormentos que solo me
hacen perder el tiempo.

Miro en una página web algunas de las primeras
imágenes de rescates, siento que no puedo
agotar mi paciencia aquí dibujando, esperando
hacerme rico con mis dibujos, sé que no hay
manera de ser útil así, escapar ahora es un
suicidio. Hay zonas que todavía padecen los
peores momentos del temporal.

-Es tu novia._ tira el teléfono enojada, como
siempre. Grita desde la sala algo que no puedo
oír muy bien, me da exactamente igual, sus
palabras son teclas de piano húmedas.
-Hola._ me dice con su voz fina y de niña.
-Hola Karen.
-¿Te has enterado?


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-No, ¿de qué?
-Van a cortar todas las comunicaciones, viene
otro temporal, este parece ser que mucho más
grande que el de antes. Mi madre quiere
refugiarnos en un sótano, Aron quiero que
vengas a buscarme, no quiero estar con mis
padres, tengo miedo que te pase algo.
-No va a pasar nada, estuve leyendo y no es lo
que dicen, en otros estados inundó todas sus
ciudades, en este no puede sucedernos nada,
nuestras alturas no son comparables con las del
resto, dile a tu madre que no subirá hasta
nuestra ciudad, hay otras cientos que sí, pero la
nuestra no, podremos ver el mar de agua desde
nuestras calles, será como una isla Karen,
tranquila.
-Pero mis tíos, mis primos, ¿cómo hacen para
venir aquí? ¡todas las ciudades están cerradas!,
nos quieren matar, ¿crees eso?
-No, creo que es posible que las evacuaciones no
sean en los sitios correctos.
-Mis tíos están en un edificio federal, se están
refugiando en los edificio más altos de la ciudad.
-Es lo más lógico Karen, me resulta extraño, he
leído de la posibilidad de un atentado terrorista.
-¿Qué dices Aron?, no tiene nada que ver con
eso.
-No puedo explicarte muy bien lo que es, pero
creo que por un invento de Nikola Tesla han
revolucionado la forma de atentar, parece cuento
pero es verdad, estuve leyendo sobre el proyecto


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HARP, puedes verlo desde el google maps.
-No puedo creerlo, ¿pueden controlar el tiempo?
-Sí, pueden, espero que no, pero no sé, si es esto
cierto tengo que encontrar alguien que sepa algo,
las autoridades no dirán nada, no te metas con tu
familia allí, van a morir todos, sino puedes
convencerlos vete, vete con la furgoneta hacia lo
más alto.
-Aron ¿qué dices? no voy a dejar a mi familia.
-¡Karen van a morir todos!, no sea estúpida por
favor, no cometas la tontería de sumergirte en el
sótano, en unos días pueden morir de una
manera espantosamente lenta.
-Adiós Aron, te amo.




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-Adiós Aron, te amo._ veo como intenta esconder
su teléfono.

Sigue con la misma idea de escapar, cree que no
veo lo que sucede.

-Karen ven aquí.
-¿Qué papá?
-Acabas de hablar con Aron, ¿qué te he dicho?,
de aquí no se marcha nadie, ¿entiendes?
-Es que dice que...
-No me importa lo que dice un crío lleno de
hormonas.
-El...
-Mira Karen, es una decisión que tiene que ver
con todos nosotros, si escapas pierdes a toda tu
familia, ¿quieres vivir sola?, no puedo obligarte.
-Aron dice que moriremos ahogados, hay cientos
de ciudades inundadas completas. ¡Solo debes
mirar la televisión papá!
-Dios tiene una misión para cada persona, ese
orden lo mantiene Él, su mensaje es claro,
debemos aislarnos, podemos recibir la maldad
hija, entiende, ¿cuantos años llevas en la iglesia?
-No recuerdo nada de lo que dice el padre, no lo
escucho, solo pienso en Aron, no puedo entrar en

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el sótano, no quiero morir.
-Todos vamos a morir, pero resurgiremos luego,
no cometas el pecado de abandonar a tu familia,
somos lo único que tienes en este mundo, no nos
dejes hija, no voy a obligarte Karen, mira tu
madre como llora por ti, no soportaría verte sola
en la vida, ven con nosotros, no sabes que
pasará, si el señor me ha dicho que debemos
estar allí es por algo hija.
-No entiendes, no me quieres escuchar nunca,
¡no creo en Dios!, no creo en nada papá, nunca
fui como ustedes y nunca lo seré, los amo, pero
no puedo dejar que maten a mis hermanas, no es
justo, ellas son pequeñas, no entienden, creen
todo lo que dices. ¿Mamá? ¿crees qué es mejor
morir? ¿dejar de sentir? ¿de verme mamá?
¿mamá?, ¡mírame mamá! ¡no puede ser!, nos
tienes atrapados, por favor papá piensa en lo que
vas a hacer, no es natural.
-¿Crees qué es natural lo que sucede ahora
mismo en nuestros cielos?
-No lo sé, por favor, debemos subir a lo más alto,
es la única manera de no ahogarnos, no sé si es
la mejor opción, pero al menos intentarlo es
válido, quiero seguir viviendo en familia, seguir
besándolos por las mañanas mientras leen el
periódico en la cama, incluso yendo a la iglesia a
rezar, no me importa hacerlo si es que van a
seguir con vida, no me dejen sola ¡por favor!,
¿mamá? por favor, no me dejen morir sola, los
amo.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-Hija, debes comprender que hay decisiones que
los adultos no podemos cambiar, creemos
definitivamente    en   que    Dios    nos    tiene
encomendada una tarea, nuestra unión es lo que
vale, el tiempo es solo tiempo, no sé si podría
verlas morir antes que yo, o dejarlas solas ante el
mundo tal y como está.
-¡Nos quieres matar por tus miedos!, ¿mamá
oyes?
-Tu madre también está decidida Karen, o te
quedas o marchas.
-¡Mis hermanas!, no quiero dejarlas.
-¡Estarán mejor con nosotros hija!, vete.
-¡Ella viene conmigo!
-¿Qué haces Karen?

Corre con mi pequeña Ana, suena la alarma,
vuelan hojas, puedo escuchar el viento como
agita los árboles, mi hija escapa, tiene miedo,
pero lo amo, no quiero que muera sola. Está muy
oscuro, el viento hace mucho ruido, en cualquier
momento comenzará la lluvia.

-¡Hija suelta a tu hermana!, ¡vete!, corre todo lo
que puedas, pero suelta a tu hermana, no puedes
decidir por ella.
-¿Y tú qué haces entonces?
-Sigo sus palabras, es un diluvio hija, nos
salvaremos, y tu también, seremos salvados.
-¡No padre! no, no y no, no hay diluvio, es una
tormenta, muy grande, muy muy grande, es por


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



nuestra culpa, no es Dios, somos nosotros
quienes provocamos esto, ¿no lo ves?, ¿solo
aquí? padecemos el peor de los males, el castigo,
eso si es cierto papá.
-¡Karen suelta a mi hija!, respeto lo que piensas
pero deja a la pequeña Ana, sin sus padres
sufrirá mucho, hija vete, pero déjanos tranquilos,
por favor.

Veo mucha gente desorientada, no saben que se
enfrentarán a Dios y este los rechazará por
pecadores.




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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad




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-¡Karen suelta a mi hija!, respeto lo que piensas
pero deja a la pequeña Ana, sin sus padres
sufrirá mucho, hija vete, pero déjanos tranquilos,
por favor.

Ella le entrega a la niña, llora y el padre no hace
nada, la tormenta suelta toda su furia, las gotas
duelen son muy grandes, me recuerdan los
globos con agua en verano. Es extraño pero se
parece a mi hermana cuando era pequeña, tiene
algo en su actitud.

-¡Niña!¡Karen!_ he oído su nombre, es la única
manera de que salga del trance de ver como su
padre y hermana se meten en casa. Se agacha
tomando su cabeza, grita tan fuerte que puedo
oírla a pesar de todos los destellos de luz de las
líneas eléctricas.
-¡No!, no me dejen aquí, por favor, ¡papá!,
¡mamá!, no, por Dios, ¿qué está pasando?
-Niña, ¿me oyes?_ le grito debemos montarnos
en el coche, la lluvia comienza lastimarnos.
-¿Quién eres?, soy quién te salva, sígueme hasta
el coche._ corremos, resbalamos mientras nos
recomponemos, nos montamos en el coche, la
hierba del jardín nos hace estancarnos unos

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



minutos, la lluvia se enfurece más que antes, el
sonido en el techo es insoportable, gritamos para
hablar.
-¿Qué está pasando señora?
-Las ruedas no adhieren en el jardín.
-Mi padre tiene una furgoneta, las llaves las tiene
dentro.
-¿Tienes las llaves del garaje?
-Sí, siempre que escapo salgo por allí.
-Bien, no hay tiempo, pronto esto será un
desastre, no pienses Karen, corre, sube, no
pienses.

Corremos hacia la puerta trasera del garaje de la
gran casona blanca de la niña, sin ella ahora me
estaría sentenciando a una evidente muerte.

-¡Entre señora!
-Increíble, aquí casi ni se oye, me quedaría
tumbada, estoy destrozada, ¿donde tiene la llave
tu padre?
-En la guantera, dentro, es un dispositivo
cuadrado, es una llave electrónica.
-Ya está.
-Pulse el botón verde junto al volante.
-¿Este?
-No, no el de la izquierda, ahora se abrirá la
puerta.

Dios mío, las gotas son enormes, hay un
centímetro de agua recorriendo las calles, hay


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



gente tirada en el suelo, sus cuerpos rebotan
levemente por el constante golpear de la tromba.

-¡Mire esa gente!, mi padre tiene razón, es un
castigo del señor, Aron está equivocado.
-¿Aron? ¿en qué?_ solo quiero tranquilizarme
mientras pienso que hacer, mantenerla hablando
me dejará pensar.
-Es mi novio el me dijo que debemos subir hacia
arriba.
-Como no lo había pensado que idiota, es que
llevo unos nervios que no me dejan ...
-El dice que_ mejor la dejo hablar, es una niña,
ya tengo un camino hacia donde ir.-¡Fíjate!, tiene
un GPS por voz, indicas donde y te enseña el
camino en tres dimensiones.
-Esto definitivamente no es mi pequeño coche de
los noventa.
-Sigo, Aron mi novio dice que todo esto puede
ser un atentado, una forma de destruir nuestro
país y someterlo, como hemos hecho estos
últimos años, un castigo.
-Eso es un invento de tu novio.
-No señora, yo creo en él tiene un coeficiente...
-Eso es para tontos que buscan medirse.
-No es que...
-¡No mires atrás Karen!, por nada del mundo
mires... cuéntame lo de tu novio que puedo
escuchar._ nos impactan dos coches por los
lados, la gente está frenética, hay varios choques
adelante, la carretera es peligrosa, queda para


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



subir.
-¿Qué sucede?, mira adelante, están chocando
todos, debemos tomar un camino más rápido,
¿qué sugieres?, ¡no! no mires hacia atrás.
¡Karen!_ le hablo como a mi hermana, esté
donde esté.
-Aron dice que hay un proyecto, esa gente
estudia escritos de Nikola Tesla.
-¿Qué? ¿de quién hablas?
-Nikola Tesla fue un científico inventor nacido en
1856 en Serbia... según dice la historia dejó
escritos indescifrables sobre una máquina capaz
de controlar el tiempo. Dicen que el proyecto
HARP puede tener algo que ver.
-¿Hablas de terrorismo?, siempre hay teorías
para todo, de conspiración terrestre, casi
universal.
-Yo creo en lo que dice Aron, el me ama y yo a él.
-¿No tienes miedo por él?
-Sabe que hacer, siempre tiene respuestas,
espero que su madre se muera.
-¿Cómo dices eso Karen? es terrible, eso no son
pensamientos buenos, estamos llegando a la
cima, no mires más que hacia adelante, ¿me
prometes qué no mirarás?
-Lo prometo, ¿qué hay que no puedo ver?
-Prefiero que no lo sepas.
-¿Funciona tu teléfono?
-No, ninguna red funciona, lo siento, ¿quieres
hablar con Aron?
-No, con mis padres, decirles que no nos ha


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



pasado nada.

Me parte el corazón, es que es una niña pequeña
que no tiene forma de entender lo que sucede,
detrás hay agua, aquí la lluvia es más suave, si
me resulta extraño la intensidad.

-Ahora que lo dices es posible que utilicen el
tiempo.
-Hubo uno hace décadas señora, se llamaba el
hombre lluvia, construía torres y vendía su
trabajo a ciudades enteras que vivían de las
cocechas, en la punta de la torre mezclaba
cloruro de calcio y otros químicos que no
recuerdo, para precipitar la lluvia.
-¿Eso es cierto?
-Sí, pero me dijo Aron que hace unos días unos
científicos portugueses lograron lo mismo, no es
casualidad, si es publico eso, ¿cuanto tiempo
lleva en práctica con otra máquina?
-Tú piensas demasiado niña, cuéntame de Aron.
-Vive con su madre, es ilustrador, le gusta el arte,
me encanta escucharlo hablar, hablamos mucho
por teléfono, su padre en un viajante, siempre
está fuera. En la tormenta anterior en la que
murieron miles y miles de personas, ¿recuerda la
gente del estadio de fútbol?...
-No podría olvidarlo, un tío mío murió allí.
-¿Sabes lo qué sucedió?
-Sí, sigue con Aron...
-... bueno en esa tormenta estuvo en el mar,


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



trabaja para una empresa, murieron muchos de
sus compañeros, sus padres están separados, su
madre es mala.
-¡Siempre creemos lo mismo de pequeños!, ya te
tocará hija, tranquila, ya verás.
-¡Es mala señora!, es muy mala, lo golpea a
veces porque quiere, no limpia, mira la televisión
todo el día, vive gritando y quejándose de Aron,
el es un chico perfecto, dibuja todo el día y me
espera en la puerta de mi casa... me esperaba._
pobre niña, echa a llorar, miro hacia atrás es
terrible, el agua está a la altura de los techos de
las casas, al menos siete metros de altura,
parece un río.




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-Ahora que lo dices es posible que utilicen el
tiempo._se parece a mi mamá, pero cuando
hablábamos encerradas en el cuarto de limpieza.
-Hubo uno hace décadas señora, se llamaba el
hombre lluvia, construía torres y vendía su
trabajo a ciudades enteras que vivían de las
cosechas, en la punta de la torre mezclaba
cloruro de calcio y otro químicos que no recuerdo,
para precipitar la lluvia._ cree que sé mucho,
Aron me cuenta siempre por teléfono sus
historias, a mi me encanta como me las cuenta,
habla tan bien, pasaría días escuchándolo.
-¿Eso es cierto?_ me mira como mi madre,
¿estarán pensando qué me morí?
-Sí, pero me dijo Aron que hace unos días unos
científicos portugueses lograron lo mismo, no es
casualidad, si es público eso, ¿cuanto tiempo
lleva la práctica con otra máquina?_ es una
pregunta que me hizo el otro día Aron, tiene unas
salidas que me enamoran más.
-Tú piensas demasiado niña, cuéntame de Aron._
se cree que pienso mucho, pienso en Aron.
-Vive con su madre, es ilustrador, le gusta el arte,
me encanta escucharlo hablar, hablamos mucho
por teléfono, su padre es un viajante, siempre
está fuera. En la tormenta anterior en la que

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



murieron miles y miles de personas, ¿recuerda la
gente del estadio de fútbol?...
-No podría olvidarlo, un tío mío murió allí._ me
gustaría acariciarla y pedirle perdón, murió
mucha gente, amigos de mi padre, de la iglesia,
dicen que entregaron sus almas al diablo, yo no
lo creo, eran buenas personas.
-¿Sabes lo qué sucedió?_ ella seguro que lo sabe.
-Sí, sigue con Aron..._ no quiere decirme nada,
siempre son iguales lo adultos, se creen que no
pensamos, que no pueden decirnos la verdad, se
olvidaron de cuando eran niños como nosotros.
-... bueno en esa tormenta estuvo en el mar,
trabaja para una empresa, murieron muchos de
sus compañeros, sus padres están separados, su
madre es mala._ odio a su madre, quiero ver a
mi Aron, por favor Dios que no se muera, haz
algo por él, cuídalo Dios, te quiero mucho.
-¡Siempre creemos lo mismo de pequeños!, ya te
tocará, hija, tranquila, ya verás._ tendré muchos
hijos y una casa igual que la de mis padres.
-¡Es mala señora!, es muy mala, lo golpea a
veces porque quiere, no limpia, mira la televisión
todo el día, vive gritando y quejándose de Aron,
el es un chico perfecto, dibuja todo el día y me
espera en la puerta de mi casa... me esperaba._
extraño a Aron, no sé donde está, esta señora no
quiere que mire a ningún lado, tengo miedo, mis
papás no me llaman, ¿donde estamos?
-¿Estás bien Karen?_ sabe mi nombre, me lo dice
siempre.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-¿Cómo sabes mi nombre?
-Cuando sostenías a la niña en tus brazos y tu
padre te gritaba he oído tu nombre, la lluvia y el
cielo hacían mucho ruido, pero pude escuchar tu
nombre limpio, supe que debía llevarte conmigo.
-Con tu coche no estaríamos aquí.
-Eso es cierto, Dios, el azar, el universo, no sé
que creer, quizás me has llamado con la mente,
con tu miedo, mi instinto maternal, no lo sé
cariño, quédate tranquila ya veremos como nos
arreglaremos.
-¿Crees qué ellos controlan los cielos?
-No Karen, no lo creo, esto es nuestra culpa, el
planeta está harto de nosotros, de nuestra
basura, guerras, piensa que ocupamos solo el 1%
de la superficie, hay miles de kilómetros que
desconocemos hasta el centro de la tierra, somos
muy ruidosos.
-Como los monos._ me hace gracia, me acaricia
la cabeza, tiene las manos suaves, quiero
abrazarla.
-Los chimpancés, como ellos sí somos._ creo que
sabe mucho más ella que Aron.
-Sigo pensando que Aron tiene razón.
-Hubo estudios sobre el calentamiento global,
según estudia un científico es parte de un
proceso del planeta que está ligado a las nubes,
el sol, su radiación, generamos basura,
muchísima, mucha más que hace dos siglos,
¡tendríamos que haber copiado al resto de
especies naturales!, las plantas con su proceso de


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fotosíntesis, y otros tantos procesos de reciclaje
asombrosos, pero nosotros no, solo destruimos
más y más sin pensar en el futuro, solo en la
inmediatez.
-De repente sabe mucho señora.
-No es eso cariño, ¡deja de llamarme señora!, leo
libros de divulgación científica y simplemente me
interesa pensar en todo lo que hacemos mal, no
te sientas mal cariño, todo tiene que salir bien.
-¿Ellos atacarán más?, no quiero que mis padres
se mueran.
-Eso no podemos saberlo pequeña, ellos han
elegido quedarse, he visto como corría con la
niña en sus brazos, no tienes que apenarte, los
adultos creen que sus decisiones siempre son
acertadas, comprende que pueden equivocarse,
son humanos, como todos.
-Lo sé, mi padre no me creyó, Aron tiene razón.
Creo que mi padre nos quería matar a todos,
tenía mucho miedo por el diluvio de la Biblia, yo
no creo en eso, Aron si piensa en que nosotros
provocamos esto.
-Creo que el planeta lo provoca hija.
-¡No me llames hija!, ¡tengo una madre señora!,
no quiero que les suceda nada señora, por favor,
no quiero perderlos a todos, mis...
-Tranquila, no pienses, solo canta.
-No puedo, no quiero cantar, no sé ninguna
canción, nunca recuerdo...
-Mira cantas conmigo, ya verás que está si la
recuerdas.


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Cantamos juntas dentro de la furgoneta de mi
padre, mientras cantamos me acuerdo de ellos,
suena mucho el techo, llueve mucho, no se ve
nada fuera, está muy oscuro, suena el cielo muy
fuerte.

-¿Ves ese botón?, pulsa, dame las llaves, en la
guantera hay un cajón pequeño, hay fotos de
todos nosotros._ mi padre siempre guardaba
fotos ahí, por lo menos tengo algo, espero que no
se enoje que nos hemos ido con su furgoneta.
-¿Esta?_ me mira sin saber que hacer, me río, los
adultos son inútiles para algunas cosas.
-Sí, ¿cuántos años tiene señora?
-Treinta y nueve. Cuidado Karen.
-¡Mire!, ups, ¿es una arma?¿por qué tiene un
arma mi padre?
-¡No toques eso Karen!, ¡dámelo!
-¿¡Por qué tiene un arma mi padre!? ¿¡por qué!?
-Tranquila, no llores pequeña, no lo sabemos,
quizás era por seguridad, la ciudad es muy
peligrosa de noche.
-¿Y las fotos? ¿las tiró?
-No lo sabemos hija, cierra eso, quédate
tranquila, debemos dormir algo, estoy muy
cansada.
-No me llames hija, no soy tu hija, eres joven
entonces.
-Supongo que debo decir gracias.
-Es que no lo pareces.


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-Ya verás Karen que todo no es tan fácil como
parece, el mundo es muy complicado y exigente
para los adultos.
-En Japón hay niños que se encierran en sus
cuartos por años.
-Eso es terrible, mi generación fue de jugar en la
plaza, la tuya solo juega a los juegos y follan por
internet.
-Aron no es así, es distinto.
-¿Por qué crees qué él es tan distinto?
-Me lo demostró, no puedo contarlo, es entre
nosotros dos, pero es muy listo, tiene algo que
no lo sabe más que yo.
-Espero que sepa ser tan listo como crees, allí
fuera es un infierno de agua.
-El infierno no está en la tierra, mi padre me leyó
la biblia cuando era niña, no sé bien si existe o
no, pero Dios se enfada por momentos.
-Como todos hija.
-¡Hay un hombre tocando la ventana!, ¡mira
detrás!
-¿Qué demonios?, ¿qué hago?
-¡Abre!, no, ¡no!, la puerta de atrás, que entre
señora llueve mucho.

Hace señas, entiende bien lo que decimos, abre
la puerta, el ruido es muy fuerte, la cierra, está
empapado entero, está lleno de barro.

-¡Gracias!, por Dios, gracias, creía que me moría
allí afuera._ no hablamos, no sabemos que decir.


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-Tranquilo señor, mi madre se confunde siempre._
me mira extrañada la señora, me divierto.
-¿Yo?
-¡Sí!, tú, ¿no tiene coche señor?
-No, hemos caído en un río, la carretera se ha
inundado abajo, creo que murieron mis amigos.
-¡Es horrible señor!, ¡qué descansen en paz!
-No lo sé, creo que murieron, yo pude escapar,
no puedo creer lo que sucede aquí, nosotros
estábamos intentando volver a nuestra ciudad,
creo que lo perdimos todo, no sé que decir,
¿puedo dormir unos minutos?, es que estoy...
-Tranquilo no hay problema, he trabado la puerta,
no podemos permitir que entren más.
-No, no, no es esa mi intención, estoy solo, por
favor, solo quiero dormir, lo siento, es que...
-Señor, duerma en paz, estaremos aquí cuando
despierte, intente no pensar._ me mira sonriendo
la señora, Aron ¿donde estás?




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-¡Gracias!, por Dios, gracias, creía que me moría
allí afuera._ no puedo casi hablar.
-Tranquilo señor, mi madre se confunde siempre._
son dos mujeres, una adulta y otra niña, quizás
adolescente, jadeo y me cuesta respirar.
-¿Yo?_ he vuelto al calor, tengo hambre.
-¡Sí!, tú, ¿no tiene coche señor?_ puedo ver sus
caras, escuchar sus gritos.
-No, hemos caído en un río, la carretera se ha
inundado abajo, creo que murieron mis amigos._
no eran mis amigos, no sé porque sigo siendo
hipócrita.
-¡Es horrible señor!, ¡qué descansen en paz!_
están muriendo mientras ellas me hablan.
-No lo sé, creo que murieron, yo pude escapar,
no puedo creer lo que sucede aquí, nosotros
estábamos intentando volver a la ciudad, creo
que lo perdimos todo, no sé que decir, ¿puedo
dormir unos minutos?, es que estoy..._ en unos
momentos quizás hablemos, no tengo más ganas
de escuchar, tengo los oídos destruidos.
-Tranquilo no hay problema, trabe la puerta, no
podemos permitir que entren más._ ¿de quién
desconfían?, me siento un extraño.
-No, no, no es esa mi intención, estoy solo, por
favor, solo quiero dormir, lo siento, es que...

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-Señor, duerma en paz, estaremos aquí cuando
despierte, intente no pensar._ escucho a la niña,
no tiene idea de todo lo que acabo de vivir.

-Papá, mamá tiene otros ojos._ puedo escuchar
su voz entre el sonido de la lluvia, mi corazón
está apagado, su madre lloraba muchas noches
antes de dormir porque no tenía sus ojos. -Tienes
los míos mi amor, tu madre y yo somos dos
personas cuando nos juntamos con el amor te
tuvimos, eres preciosa._ todavía siento su
perfume de bebé, todas las tardes compartíamos
el tiempo, ella jugaba y yo programaba para la
empresa, extrañaba a mis compañeros de
trabajo, que idiota, ahora daría mi vida para que
ella respire por mí, mi mujer me apena, me
destruye el alma saberme vivo, no quiero ...

-¡Despierte señor!, el agua nos voltea.
-¿Qué sucede? ¿qué dices niña?
-No hay tiempo, tiene que conducir, la tierra se
mueve, es un alud, ¡hay una roca más adelante!,
si nos quedamos montados en ella podremos
salvarnos._ siento que mi cabeza late muy fuerte,
no entiendo sus palabras.
-¡Señor! tiene que conducir, ¡no quiero morir!_
me dice con su voz de niña, creo que no lo es.
-¡Bueno!, entiendo, déjame un lugar._ se mueve
la camioneta lentamente, me recuerda a esas
películas que odiaba.
-¿Ve la roca?, ¡oh no!, mira esos coches, el barro


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los aplasta, ¡Karen no mires! ¡no!_ estoy junto a
la niña inmóvil, muerta de miedo, no puedo
conducir.
-¿Está encendida?
-Sí, por el aire acondicionado.
-Perfecto, ahora solo tienes que acelerar, yo me
encargo del volante, pero cuando grite muy
fuerte pisarás los frenos, ¿de acuerdo?_ tiemblan
las dos, siento a la niña en mi espalda, me
abraza.
-Puedo ver la piedra, solo debemos apoyar las
ruedas traseras e inmovilizarlas, usa la tracción,
eso es, solo nos faltan unos metros.
-¡Mira!, la gente abre las puertas, ¡se caen
señora!
-¡No mires Karen! ¡no!, no, Jesús mío no nos
hagas esto._ grita mientras intento llegar a la
gran roca, nadie se ha percatado, es verdad, veo
como dos niños se hunden en el lodo debajo de
un coche, no puedo explicar el dolor que me
corta por dentro.
-¡Vamos lento, debe frenarse en unos minutos!,
no durará tanto, solo debemos apoyarnos contra
el canto de la piedra, de lo contrario caeremos en
el acantilado, ¡Ahora!, aprieta los frenos ahora,
¡ya!_ chocamos de lateral, la furgoneta se
acomoda en la la piedra, podemos sentir el lodo
moverse debajo.
-¡Está entrando por las puertas!_ dice la niña, el
lodo nos cubre hasta los tobillos.
-¿Qué hacemos señor?_ me dice llorando


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angustiada la mujer.-¡Karen! tápate los oídos,
¡Karen!, tápate los oídos._ me mira mientras
grita, creo que quiere hablar conmigo.
-Karen, pequeña, tápate los oídos, debemos
hablar cosas de mayores, canta una canción,
¿cual te sabes?
-¡No soy idiota!, hablarán de mis padres.
-No Karen, hablaremos asuntos de grandes,
canta una del campamento de verano, solo unos
minutos, sé buena niña, ¿sí cariño?_ tapa sus
oídos, puedo escuchar como comienza a tararear
una canción vieja de los campamentos, me
encanta esta canción, me recuerda cuando era
explorador.
-¿Hay posibilidades?_ la mujer me recuerda a la
mía, no creo en las coincidencias.
-No lo sé señora, no entiendo lo que está
pasando aquí, si vamos a morir quizás sea aquí o
más tarde.
-No me da igual saberlo, tenemos que vivir, por la
niña, yo no soportaría que se quede sola.
-¿Por qué se quedaría sola? es su madre, es
normal que se preocupe, pero...
-No soy su madre, sus padres han muerto, se
han quedado en la ciudad encerrados en una
habitación subterránea, se ha quedado sola en el
mundo.
-Debemos salir, el lodo no sigue moviéndose, la
lluvia no es dañina, es constante pero no hace el
mismo ruido, debemos movernos._ vuelvo a mi
asiento trasero, bajo la ventanilla, la furgoneta se


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



está tumbando poco a poco sobre la roca, en
cualquier momento podemos caer al vacío.-Por
aquí, ven Karen, ¡deja de cantar!, ven por aquí._
la mujer no habla, creo que tiene pánico.
-¿Qué tiene la señora?_ la tiro en el asiento
trasero, la furgoneta se mueve, si seguimos aquí
moriremos, la mujer no me mira.
-¡Debemos irnos Karen!, no quiere moverse, no
tenemos tiempo.
-¡Señora!, ¡señora despierte!, ¿qué le pasa?
¡quiero quedarme con ella!, no me toque, no.
-¡Karen no hay nada que hacer!_ abro la puerta
trasera, el lodo me hace pensar dos veces, no sé
si nos tapará.
-¡Nos vamos a ahogar como los niños!_ me grita
en el oído, llueve pero no como antes.
-O caminas o te arrastro, tu eliges._ mi primer
pie se hunde como hace un rato, no es profundo,
el viento con el agua me da en la cara fuerte pero
me permite ver los demás coches, la gente
comienza a salir de los coches, supongo que no
somos los únicos.-¡Vamos!, mira la gente, ¿ves
algo Karen?_ debo gritar todavía el viento es algo
fuerte.
-¡La señora!_ mientras damos unos pasos hacia
otro coche el lodo se mueve de golpe, nos
aferramos de un árbol, la abrazo contra el tronco.
La furgoneta, no quiero mirar, no puedo verla,
nos mira, enciende la luz, sus manos chocan
golpeando el cristal, no puedo soltar a la niña
moriría sola, muevo mi cabeza en señal de que


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



no puedo moverme, la furgoneta se monta sobre
la piedra y vuelca, cae, podemos oír como se
rompe, otros coches también caen, escucho
gritos de mujeres, niños, es desgarrador, no
puedo pensar, no tengo nada que pensar, solo me
aferro más fuerte al tronco, si ella muere no me
lo perdonaría, ya no me perdono muchas cosas.
-¡Aron!, ¿donde está Aron?_ apenas la oigo.
-¿Quién es Aron?
-Mi novio, él dice que todo esto es provocado.
-No puede ser Karen, el planeta quiere limpiarse,
nada más que nosotros hicimos este desastre, no
culpes a nadie._ se detiene nuevamente.-Vamos,
si nos quedamos aquí lo que resta de lodo nos
tapará a todos, ¡debemos subir! ¿¡me oyen!?
¡debemos subir!_ me oyen algunos y comienzan
como pueden a subir, ya no gritan, solo lloran
niños.
-¡Karen no mires! camina hacia adelante, no
mires, más arriba esteremos más seguros, en
cualquier momento el agua dejará de caer y
estaremos a salvo.
-Aron dice la verdad señor, no lo entiende, Nikola
Tesla...
-¿Qué sabes tú de Nikola Tesla?
-Qué...
-Nada, tu novio dice tonterías que le habrá
contado su padre.
-Es imposible, su padre es un borracho, lo pensó
él solo, sin ayuda de nadie, es más inteligente
que usted señor, no lo conoce, ni conoce a mis


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



padres, ni a la señora._ llora mientras se deja
abrazar, su calor me recuerda a mi familia.
-¡Ven!, no te enfades, cuando lleguemos a la
cima me cuentas lo que quieras de tu novio,
mientras tanto debemos subir, ya queda menos
Karen._ podemos movernos hasta el césped, me
quito el abrigo, lo usamos como unión para tirar
en el lodo más fresco, subimos por un pinar
pequeño, la tierra aquí está algo más firme, los
pinos en plena oscuridad se agitan y sueltan
pequeñas hojas, estornudo primero, ahora
estornuda ella.
-Hay una máquina que genera precipitaciones
pero no es soltar químicos, ya lo han hecho unos
científicos portugueses, es una máquina de Tesla,
dicen que pueden controlar esto.
-¿De donde sacas todo lo qué dices?_ estoy
realmente asombrado.
-Aron, le acabo de decir que hablamos con mi
novio sobre esto.
-¿Dices qué manipulan el tiempo?
-Yo creo que sí, no sabemos como siguen las
demás tormentas.
-Es verdad, no sabemos si son ciclos o no. Es una
idea descabellada, esto culpa nuestra, siempre
hacemos lo mismo, buscamos terroristas cuando
hundimos nuestras propias torres, no Karen, hay
veces que la política mueve más hilos de los que
crees.
-¿Y si somos nosotros?
-¿Cómo puedes pensar en eso?, no,¡no!, no lo sé


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Elbio Aparisi Nielsen                 Tempestad



karen, sube que desde allí podremos ver como
hacer para pasar la noche.
-Tengo hambre señor.
-Lo siento pequeña, no tengo nada, yo también
tengo hambre.




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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad




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-Tengo hambre señor._y tengo mucho miedo, no
quiero que se preocupe el señor, extraño a Aron,
no sabe que hacer, Aron si sabría que hacer.
-Lo siento pequeña, no tengo nada, yo también
tengo hambre._ me mira como si fuera su hija,
me da miedo como me mira, el viento me empuja
contra los pinos, el hombre ha resbalado varias
veces, dice que me quede tranquila cada dos
minutos, no le creo nada, se ve muy poco, hay
gente gritando, llamando por nombres, ninguno
grita Karen o Aron, ¿donde estará Aron?, tengo la
radio que usábamos siempre, solo tiene unos
kilómetros de alcance, me va a buscar estoy
segura, no me va a dejar sola, tiene que venir,
este hombre me preocupa.
-Karen cariño tira un poco, así puedo
desatascarme.
-¿Así señor?_ no tengo fuerzas, me siento
mareada, como cuando tengo el período.
-¡Solo un poco más!, ¡ya está!, ¿ves el camino?,
si te agachas podrás ver el pequeño camino, no
tiene barro, solo es piedra.
-¿Estamos en la cima?_ no sé donde estamos,
solo son miles de pinos que se mueven, tengo
miedo, nunca tuve tanto miedo, escucho la voz
de mi padre, el me lo advirtió, ¿y si era verdad

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



qué Dios no perdona?, me lo dijo hace tiempo, no
puedo suicidarme, no puedo estar con Aron,
ahora esto, si Dios existe ya no me protege,
estoy fuera de sus reglas.
-Faltan unos minutos, tranquila._ lo repite otra
vez, tranquila, tranquila, tranquila, ¡no estoy
tranquila!, estoy lejos de mi casa, cansada,
nunca subí a ningún monte, montaña, o lo que
sea, estoy sudando, necesito agua tengo mucha
sed, no puedo respirar bien, estoy toda sucia y
me duelen los pies, tengo ampollas.
-Señor, no puedo más, quiero irme a mi casa.
-No Karen, no lo entiendes, no hay casa, ya no
hay lugar donde vivir, sigue caminando cariño
pronto llegaremos, del otro lado hay ciudad,
espero encontrar a alguien que suba de allí.
Necesitamos      un   teléfono    o   algo     para
comunicarnos._ toco en la parte del costado de
mi mochila, mi radio sigue allí, encendida
esperando que Aron me hable, va a tardar
tiempo, tiene que estar cerca para oírnos.
-¡Hay muchas personas que vienen atrás
nuestro!, ellos pueden tener sus teléfonos
móviles, si esperamos nos alcanzarán en unos
minutos, así conocemos a más gente._no quiero
seguir más con este hombre, me mira muy raro,
siento algo, no sé que es, no quiero seguir, ¿sigo?
¿no sigo?, no puede pasar nada malo, no es...
pero no lo conozco, estoy sola, quiero a mi papá,
¿por qué los dejé solos?, por favor Dios si existes
no hagas que me muera, no quiero morirme,


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



Aron tampoco, ni mi familia, haz algo para que no
les pase nada, que este hombre no me mire más
así, me siento sola Dios, por favor.
-De eso nada, si no subimos puede taparnos el
barro como antes, como se repita toda esa gente
va a morir, debemos subir cuanto antes, luego allí
esperaremos a quienes lleguen bien, no podemos
esperar aquí a morirnos pequeña. ¡Karen!, ¿qué
haces?_ tengo la pistola de mi papá en la mano,
por lo menos tiene que saber que conmigo no
puede jugar nadie.
-¿Qué haces con una pistola?, ¡Karen! suéltala
por favor, no hagas ninguna tontería, no tienes
porque desconfiar de mí. No te he hecho nada,
solo te digo que debemos subir o moriremos, se
va a volver a repetir lo mismo pequeña.
-¿Qué quiere hacerme señor? ¡lo he visto como
me mira!, como intente algo lo mato, sé disparar
mi padre me ha enseñado.
-No tienes porque hacerlo niña, no te he mirado
más que con cariño, ¡acabo de perder a mi
familia! ¿no lo entiendes?
-¡Ha dicho que sus amigos se quedaron
encerrados!
-¡Sí!, pero mi familia se ha quedado sin mí en la
ciudad, no sabes lo que se siente perderlo todo.
-Si que lo sé, señor._ la pistola pesa algo más,
me cuesta tenerla en las manos sin tener que
moverme.
-Confía Karen, no quiero hacerte daño, si te miro
es solo porque me recuerdas a alguien._ no me


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



gusta ser parecida a nadie, se le ha quitado la
mirada, tenía que decirlo, ahora me siento mejor,
algo más tranquila, aunque el viento agita más
los pinos y nos tira el agua con fuerza.

Subimos y seguimos escuchando como gente
llama a más gente, el hombre sube rápido y me
espera, paro cada unos metros a respirar, es que
no puedo respirar bien. En mi mochila tengo un
libro de Alan Poe, lo leía cuando me escapa de
noche para ver a Aron, algunos días solo me
quedaba leyendo al costado de un farol a unas
calles de casa, solo para sentirme libre. Mi padre
nunca me dejó comprar mis libros, al igual que la
ropa la compraba con mi madre los domingos por
la tarde, eran los días de compras, paseábamos
por la calle principal del centro. Llegamos a una
roca gigante, ahora el viento nos da más fuerte,
veo las puntas de todos los pinos, los gritos ya no
se oyen, hay unos caminos por donde caminar, ya
no hay casi barro.

-¿Y ahora qué hacemos?_ le pregunto al hombre,
le grito porque no me ha escuchado hace un
momento.
-Podemos sentarnos allí detrás de las rocas esas,
es como una pequeña cueva, allí al menos
estaremos mejor, sin viento ni frío._ lo sigo, Aron
no me llama por la radio, no quiero pensar en
nada, la señora me lo decía hace una hora, que
no piense, pobre, ¿por qué se ha quedado en la


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



furgoneta?, parecía tan segura, no entiendo a los
mayores, a veces tienen tanto miedo a morir que
se dejan morir mientras se cuestionan todo.
-Que bien, ahora nos quedaremos aquí el tiempo
que necesitemos, no tardarán en llegar otros._
me abraza lo suelto, no quiero que me toque.
-Ya tienen que llegar los otros, espero que
alguien tenga comida o agua, tengo mucha sed
señor.
-Me llamo Enric, no hace falta que me trates
como a un mayor.
-Pero si lo es, mi padre me ha educado así y no
voy a cambiarlo.
-Al menos ya sabes mi nombre.
-¿Por qué dejo a su familia?_ me mira, no me
contesta, no quiere hablar de eso, nadie deja a
su familia sola.
-¿Y tú por qué dejaste a tu familia Karen?
-Por Aron, el me dijo que me vaya, sino hubiese
conocido a Aron hoy no estaría aquí.
-Es increíble lo que el amor genera en la
juventud, dentro de unos años te arrepentirás
tanto, no quiero alarmarte pero haces bien, sin el
amor ahora no estarías aquí, ¿estás segura de
que Aron ha sobrevivido?
-¡Sí! ¿por qué cree qué no?, Aron es mucho más
listo que usted y muchos más.
-Karen no me conoces, soy programador, trabajo
en el CERN, programo para el LHC, en Ginebra,
muy lejos de aquí pequeña.
-Sé donde es, la frontera con Francia.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Muy bien Karen, de hecho estamos muy cerca, si
es verdad.
-¿Y por qué usted está aquí?
-Unas pequeñas vacaciones, iba a volver en tres
días, llevo solo cuatro aquí.
-¿Su familia vive con usted allí?
-No, de hecho vine a preparar unos papeles,
nada..._ no me quiere hablar.
-¿Se iban con usted a vivir a Ginebra?
-No Karen, mi viaje fue para preparar el divorcio.
-¿No quería más a su familia?
-No, todo lo contrario, por todo mi amor había
decidido cortar con todo, mi trabajo me exigía
mucho tiempo y dedicación, es el puesto de mi
vida, elegí por el bien de las ciencias, pero
perdiendo mi vida personal, llevo mucho tiempo
llorando por esto, por un duelo, y ahora..._ está
llorando, golpea su cabeza con las manos, tengo
miedo, escucho voces desde los pinos.
-Tranquilo Enric, no tiene la culpa, todos
decidimos, su amor al trabajo no tiene nada que
ver con todo esta locura. ¿Los amigos del coche
eran científicos?
-Sí, exacto, parte de mi equipo de trabajo ha
quedado en la carretera, esa gente eran como
mis hermanos, en el centro de investigaciones
pasamos días enteros, cuando tenemos pequeños
nuevos datos resultados de las colisiones de
Hadrones nos quedamos allí hasta tenerlo todo
preparado para enseñarlo al mundo, es algo que
no puedo describir con palabras Karen.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Es amor.
-Quizás pequeña, quizás._ las voces se aclaran,
Enric me mira cómplice, yo con mi mano derecha
tengo mi arma dentro de la mochila, estamos
sentados, tengo mucho miedo, no conozco a
nadie. Sus sombras se paran en la abertura entre
las piedras grandes, veo sus pelos volar
desordenados, parecen víboras flotando y
moviéndose. Puedo contar siete sombras, son
alturas todas distintas, no podemos ver sus
rostros, solo son sombras, a unos cinco metros
de nosotros, creo que no pueden vernos.
Comienzan a hablar entre ellos, comienzan a
entrar poco a poco.

-Hola_ digo esto y se detienen todos de golpe, el
miedo les ha entrado en los cuerpos, no pueden
vernos.
-¿Quién eres?
-Acabamos de subir, desde la carretera nos ha
tapado el barro.
-Nosotros también, venimos gritando hace un
tiempo para juntar a todos los que viven, solo
somos siete, nadie más nos ha escuchado..._ un
estruendo retumba dentro de la pequeña cueva
natural.
-¡Otra vez!_ grita unos de ellos, otros se acercan
a la abertura.
-Karen, nos quedaremos aquí, hasta que se
detenga, ¿alguien trae consigo algún teléfono
móvil?_ el que habla es Enric.


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-¡Hay dos!, pero no tenemos ninguna señal, es
como si hubieran inhibido la señal, yo soy policía
y hacemos eso, está exactamente así, no creo
que se pueda hacer esto en todo el estado
completo.
-Sí que se puede, pero es improbable, quizás los
satélites transmiten pero las antenas están
destruidas, ¿lo tienes mojado?_ pregunta Enric
como si no recordara que está en una cueva a
oscuras.
-¡Sí!, funciona como puede, ¿ve la pantalla cómo
titila? no tiene carga ya._ solo puedo escuchar su
voz, es un señor como Enric.
-¿Y el otro?_ pregunto.
-¡Soy yo!, el mío no tiene señal, pero si tiene
batería _ su voz es como la mía.
-¿Cuantos años tienes?
-Diecinueve.

Me siento mucho más tranquila entre esta nueva
gente, ahora hace menos frío, se ha detenido el
barro, llueve mucho ahora, mucho más que
antes, al menos podemos hablar.




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-Hola._ oímos desde dentro de la oscuridad, me
detengo y se detienen todos conmigo.

El barro nos ha matado a casi todos los que
subíamos buscando la altura, ninguno creo que
pensó que pasaría esto, a veces las soluciones
son peor que las enfermedades que las generan,
somos un grupo de siete, había más pero...
hemos gritado pero nadie ha encontrado a otros.

-¿Quién eres?_ la voz es de una niña.
-Acabamos de subir, desde la carretera nos ha
tapado el barro.
-Nosotros también, venimos gritando hace un
tiempo para juntar a todos los que viven, solo
somos siete, nadie más no ha escuchado..._ es
uno de nosotros, el estruendo nos altera.
-¡Otra vez!_ grita, no veo quién es.
-Karen, nos quedaremos aquí, hasta que se
detenga, ¿alguien trae consigo un móvil?_un
hombre junto a la niña supongo que es el padre.
-¡Hay dos!, pero no tenemos ninguna señal, es
como si hubieran inhibido la señal, yo soy policía
y hacemos eso, está exactamente así, no creo
que se pueda hacer esto en todo el estado
completo._ era policía.

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-Sí que se puede, pero es improbable, quizás los
satélites transmiten pero las antenas están
destruidas, ¿lo tienes mojado?_ me pregunta el
padre de la niña.
-¡Sí!, funciona como puede, ¿ve la pantalla como
titila? no tiene carga ya._ al menos hemos
encontrado gente sana, tengo hambre.
-¿Y el otro?_ pregunta la niña.
-¡Soy yo!, el mío no tiene señal, pero si tiene
batería._ es otra niña que viene con nosotros.
-¿Cuantos años tienes?_ ella cuestiona junto a su
padre.
-Diecinueve._ esta responde detrás mío.
-Hablen tranquilas niñas, mientras los mayores
hablamos de otro temas._ somos nueve en total.
-¿Alguno tiene un encendedor?_ no lo he
preguntado antes.
-Yo tengo, toma, aquí estoy._ dice el padre de la
niña, toca mi mano y deja en ella el encendedor.
-Quema mi camisa, está algo seca, si calentamos
el resto podremos hacer un pequeño fuego.
-Al menos las brasas mantendrán el calor._ dice
un voz femenina. -Mientras intentan encender
esto, podemos presentarnos, no es un buen
momento, lo sé, pero al menos coneceremos
nuestras voces en la noche, hasta llegar a
conseguir ayuda.
-Me parece bien tu propuesta, ¿cómo te llamas?
-Yo soy Elisabeth, tengo 32 años, soy diseñadora
de interiores, práctico algunos deportes. Para
añadir que nos pueda servir, que he visto


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sobrevivientes varias veces._ se ríe nerviosa.
-Jajaja, yo también._ dice la niña que ha llegado
con nosotros.
-¿Cómo te llamas cariño?_ le preguntan
cordialmente, parece una reunión de ex algo.
-Soy Nashid tengo diecisiete años._ al menos
están alegres, tienen edades parecidas.
-Yo soy Karen, tengo dos más que Nashid,
jajaja._voy a preguntarlo así me quito de dudas.
-¿El señor es tu padre?_ lo he dicho.
-¡No!, mi padre no es como Enric, el cree en
Dios, Enric cree en los átomos._ algo lista la
pequeña.
-Eso es una breve descripción, pero sí, es verdad,
me llamo Enric y creo en lo átomos, trabajo en
Suiza en un centro de investigación, tengo 39
años._ suena algo presuntuoso y joven.
-Yo me llamo Bill, soy policía de la división de
narcóticos, tengo 51 años, y estoy harto de
matar a traficantes, no me gusta la ciudad y creo
que merecemos todo lo que sucede._ a tomar por
culo, lo he dicho, que sepan quién soy, así me
recordarán al menos.
-Yo también creo que esto no es obra del señor
que todo lo ve, es nuestra porquería que nos ha
tapado, es normal, tanta contaminación y tan
abrupta, ¿qué esperamos que se arregle
mañana?_ me sorprende, no es presuntuoso,
siempre hago prejuicios involuntarios, mi trabajo
me lo exige a diario.
-Faltan personas._ dice Nashid mientras intento


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encender la tela, está mojado, deberé secarlo
poco a poco, soplando.
-Yo soy Cai, trabajo como carpintero, no soy eso,
me gusta el arte, pinto cuadros._ su acento es
claro.
-Y yo... Emily, vine la última detrás de Patrick, el
me ha ayudado mucho, es muy bueno el joven,
yo soy vuida, mi marido murió en la guera de
injusta de los jóvenes, desde ese momento me
dediqué a extrañarlo, estoy cansada, ¡tengo sed!,
me duele la espalda, necesito sentarme.
-Todos Emily tenemos sed, ahora probaremos
beber algo del agua que cae por la piedra, bueno
yo soy Patrick, gracias señora Emily por su
comentario, soy representante, un simple
vendedor de ilusiones, como Elisabeth hago
deportes, creo que soy bueno con los retos, esto
me supera, como a todos pero tengo ganas de
vivir, y es la única manera de tener la moral alta,
sin pensar demasiado.
-Bueno yo... yo soy Marc, soy relojero, armo
piezas de colección, tengo mucho miedo, he
perdido mis gafas y veo poco, quiero que lo
sepan por si me sucede algo.
-Bien, Enric me ayudas con esto, es que no
funciona bien, mira, algo sale, no nada.
-Prueba del otro lado, sopla fuerte, todo el agua
tiene que evaporarse Bill.
-¡Lo sé!, lo sé hombre, soy policía.
-Tranquilo Bill, no he dicho nada fuera de lugar,
simplemente que ...


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-Bien, bien, ya está, ayúdame._ que pesado, es
que no calla.
-No podemos gritarnos entre nosotros, somos
muy pocos, entiendo que estemos todos
nerviosos, no sabemos muy bien que sucede, ni a
donde ir. Pero al menos un poco de cabeza,
¡todos estamos nerviosos!, aquí nadie es policía,
ni barman, ni nada, somos quienes somos y
ayudamos, todos para todos._ nos grita Patrick,
tiene un buen dominio de la palabra y lo utiliza.
-¡No peleen!_ es Karen.
-¿Cómo nos marchamos?_ pregunta Cai el
carpintero.
-Primero debemos quedarnos aquí, esperar que
la lluvia se detenga al menos en la potencia, cae
mucha agua.
-Tengo sed._ dice Emily la anciana viuda.
-Y yo._ repite a coro Nashid.
-Acércate a la abertura hija y bebe un poco de
agua.
-¿Hija?_ pregunto.
-Sí, perdón con los nervios no lo he dicho, Nashid
es mi hija, bueno como si lo fuera, sentimos que
lo somos, la adopté tras un viaje a India, era una
niña de la ....
-Mamá ¿quieres callar?, cuenta tu vida, siempre
vas contando que soy adoptada, ¡todo el mundo
lo sabe, tu eres pálida!
-No hija es que ... perdona, no quise decir eso,
¡ven aquí!, perdona._ lloran juntas mientras
nosotros intentamos junto a Enric encender la


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



prenda de ropa.
-¿Alguno de la ciudad siguiente?
-No.
-Ni yo.
-No, ninguno parece ser._ afirmo, mientras
algunos más repiten lo mismo.
-Bueno tendremos que dormir hoy aquí, no es
tan grave, podría ser peor.
-¿Cómo la gente del estadio de fútbol?_ pregunta
Karen.
-No Karen, eso fue terrible, no pensemos en
nada, ahora solo debemos resolver que haremos
para ganar tiempo y algo de comer, si la ciudad
que está a unos kilómetros no está tan inundada
quizás podamos conseguir ayuda.
-Nuestra ciudad es la más afectada seguro, es
mucho más baja que el resto, eso lo leí una vez._
dice Nashid.




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Discuten madre e hija, tienen una extraña
manera de ser, son tan pasionales, gritones,
vociferan por todo, quieren hacerse oír en los
peores momentos, en mi hogar y mi taller tenía
la tranquilidad sen que necesitaba, todo se ha
esfumado, me quiero volver.

-¿Alguno de la cuidad siguiente?_ pregunta uno
de los adultos, no puedo verlo, no reconozco
voces todavía, me duelen los oídos.
-No._ una de las mujeres.
-Ni yo._ una de las niñas.
-No, ninguno parece ser._ otro de los adultos,
quizás el policía, no lo sé.
-Bueno tendremos que dormir hoy aquí, no es
tan grave, podría ser peor._ definitivamente es el
representante de la marca.
-¿Cómo la gente del estadio de fútbol? _ no sé de
que estadio habla.
-No Karen, eso fue terrible, no pensemos en
nada, ahora solo debemos resolver que haremos
para ganar tiempo y algo de comer, si la ciudad
que está a unos kilómetros no está tan inundada
quizás podamos conseguir ayuda._ ¿puede
inundarse menos la otra ciudad?
-Nuestra cuidad es la más afectada seguro, es
mucho más baja que el resto, eso lo leí una vez._

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dice Nashid._ esa niña sufre mucho vivir aquí,
como yo.

Afuera llueve torrencialmente, los cielos escupen
toda su ira, las aguas se enloquecen, el mundo
no nos quiere, y no nosotros a el tampoco, es un
amor algo complicado, necesitamos vivir, yo
quiero volver en el primer avión a mi hogar.

-¿Cian?_ me habla un adulto.
-¡Cai! me llamo Cai, bueno me llaman Cai, yo no
me llamo._ sonríen las niñas.
-¿Tú eres carpintero?_ no sé si contestar a esa
pregunta.
-No soy carpintero, trabajo por dinero en ello, soy
artista._ espero que no repita el error.
-Muy bien, se me ha ocurrido que podemos
juntar ramas y hacer un entramado para tapar la
abertura, para que no entre el frío, luego un
grupo de dos saldremos a hacer una barrida del
bosque a ver si encontramos algunos animales
para poder comer, mientras aquí secan el
encendedor y comenzamos el fuego._es una
buena ocurrencia.
-Pero llueve._ en un detalle importante creo.
-Ya, eso no nos impide cazar, deberemos ir con
sumo cuidado, también la idea es buscar otros
sobrevivientes a alentarlos a que nos sigan.
-Esta bien, voy.
-¿Bill?
-Sí, ¿Nashid? toma, sopla fuerte, un rato cada


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una, hasta que puedan encenderlo, luego no lo
usen para nada, porque si se gasta estamos
perdidos, ¿Sí niñas?
-Sí señor Bill._ contestan a coro, Bill no me
gusta, algo en su voz me incomoda, no quiero
llamar a la desgracia pero tengo olfato, algo en él
habla por sí solo.
-Muy bien pequeñas, ¿marchamos?, vamos Cai._
veo sus sombras asomarse en medio de las
lluvia, cae unas rocas por desprendimientos.
-¡Cuidado!_ le grito a Patrick.
-¡Por Dios! qué peligro, gracias Cain, ¡me has
salvado amigo!
-Me llaman Cai._ las niñas gritan.
-Lo siento amigo, bueno muchas gracias, de no
ser por ti ahora estaría aplastado._ habla
demasiado Patrick pero no es un ser que mal por
dentro.
-¿Vamos?, si esperamos más la lluvia puede
aumentar, yo sé algunas técnicas de...
-Aquí nadie va a mandar a nadie, por votación
nos      moveremos,     somos     tres    personas
inteligentes que quieren conseguir alimento y
volver al refugio o lo que sea._ le digo a Bill
mientras la oscuridad más clara del bosque
ilumina su rostro junto con los rayos del cielo
enojados, está empapado todo su rostro, me mira
a los ojos.
-Tranquilo, como tú digas._ no confío en su
mirada tampoco, espero equivocarme, mi padre
de niño me decía que las energías no mienten, no


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son entes vivos y pensantes.
-¿Uno detrás del otro?, Bill ve tú delante, yo me
agarro a tu ropa por detrás y Cai hará lo mismo,
no debemos soltarnos, es muy peligroso._
formamos la fila, detrás oigo los murmullos.
-Yo le diré el mensaje a Patrick y él a Cai, así nos
comunicaremos fuera, para contestar si estamos
de acuerdo apretamos con la mano una vez, si lo
hacemos dos veces es que no estamos de
acuerdo. En el caso de Patrick el tendrá que
hacerme cuatro apretones para saber que los dos
no quieren hacer lo que yo digo, sí es Patrick el
que propone haré un apretón si es si, y dos si es
no, si es Cai el que propone Patrick sumará los
apretones a Cai, así nos comunicaremos._ dice
Bill proponiendo una solución creativa para el
entorno que nos espera, si nadie miente
podremos conseguir algo de lo que pretendemos.
-¡Suerte en la búsqueda!, ¡estaremos aquí
preparando el fuego!_ es Elisabeth puedo
reconocerla por el tono anterior al hablar con su
hija. A Patrick lo veo intentar mediar con Bill,
prefiere estar bien con Dios y el diablo, cada uno
tiene su libre elección, yo solo camino por el
camino del bien.

Estoy completamente mojado, veo muy poco, no
puedo abrir los ojos casi, escupo agua mientras
los pinos se sacuden arriba nuestro soltando más
agua    aún.    Nuestros   pasos    son    lentos,
adelantamos muy pocos metros.


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-¡Ahora con cuidado! ¡descenderemos unos
metros por el pinar, Bill cree que allí
encontraremos liebres ahogadas!_ me parece una
buena idea, respondo con dos apretones. Pasa un
minuto y descendemos, eso significa que Patrick
pudo o no estar de acuerdo, yo sé que lo estoy, la
decisión puede ser acertada, allí también
podremos encontrar otras especies de animales.
Tengo mucho hambre, aunque puedo aguantar
más que las niñas, estoy preocupado por las
mujeres. Estuvimos a punto de caernos hace
unos instantes, ha resbalado Bill y nos ha llevado
al borde de caernos, me he aferrado al tronco del
cual me aferro ahora mismo, tomo las manos de
Bill y lo acerco, abrazo a Patrick, juntamos
nuestras cabezas junto al tronco para aminorar la
lluvia, me quito la chaqueta y la pongo encima de
nuestras cabezas, hay menos sonidos, podemos
hablar.

-Bien pensado Cai.
-Gracias, ¿qué ha pasado?
-Estoy algo perdido, no puedo ver bien, me ha
entrado en el ojo un trozo de algún pino, les pido
perdón, no ha sido mi ...
-Tranquilo Bill, no es culpa tuya, estamos
nerviosos, cansados, esto no se detiene...
-Bien ahora ¿qué hacemos?, Bill tu idea ha sido
brillante pero no avanzamos muy bien, Patrick es
muy fuerte para bajar y volver a subir con


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



comodidad, así que bajaré yo solo, si descubro
algún animal que nos sea útil para comer lo
envuelvo en esta chaqueta y lo llevo a mis
espaldas.
-Es peligroso Cai, debemos permanecer juntos.
-No, no es peligroso.
-¿Estás seguro?_ me pregunta Patrick.
-Serán quince minutos, si me paso del cuarto de
hora que baje Bill por mí, quizás necesite ayuda.
Igualmente haré un grito, si hago dos es que
tardaré algo más porque he encontrado algo, si
es solo uno significa que voy a volver, si tardo
significa que algo me ha pasado, al igual que si
no grito nada.
-No pienses así Cai, baja solo unos metros,
tenemos tiempo para buscar, todavía no tenemos
tanto hambre, podemos aprovechar para buscar
con tranquilidad.
-Tú y yo sabemos que no es así Patrick._ dice Bill.
-Tranquilos, la decisión está tomada, ahora
vuelvo.

No fui valiente, nunca sentí hacer algo por la
humanidad, no creo en la humanidad, hago arte
para quitarme las penas, trabajo para pagar los
gastos y esa es mi vida, pero mi padre se
encargó de pequeño de hacerme buscar en los
bosques, de conocer el entorno que nos rodeaba,
y eso hago, no le temo a la naturaleza, ella me
dio la vida, y me dio una familia que sigo
extrañando todos los días.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




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-¡Suerte en la búsqueda!, ¡estaremos aquí
preparando el fuego!_les grito, aquí estamos
esperando a que regresen, tengo miedo, no sé si
era conveniente meterse en medio de un bosque
con esta lluvia, la verdad es que tengo mucho
hambre y las niñas también, Emily la anciana
respira muy fuerte, estamos ventilando un poco
el aire así respira mejor, estoy algo asustada,
hemos quedado seis, de las cuales dos son niñas
y una anciana muy cansada. Marc es muy joven,
no ha dicho nada de acompañarlos, no habla con
nosotras, Enric cuida de Karen, puedo oírlo hablar
solo, no hay más que oscuridad, pienso en mi
pequeña, yo a su edad jugaba con muñecas en la
calle de mi pueblo, daría lo que fuese para verla
en un sitio seguro y sin problemas, creí que la
solución era acertada, igual todas las ciudades
están afectadas, supongo. Es increíble como
llueve.

-¡Mamá!_ acerco mi mano para que pueda
tocarme.
-¿Qué sucede mi amor?
-Karen dice que todo esto lo ha provocado un
terrorista, que es un ataque de otro lugar del
planeta, me asusta mamá, ¿por qué nos hacemos

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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



este daño?
-No hija, no puede ser, está jugando, son solo
historias para darnos miedo, es una lluvia
desgraciada que nos está haciendo daño, es
verdad, pero pronto se detendrá._ tiembla de
miedo mi pequeña.
-¿Por qué inventas eso Karen?_ escucho un
movimiento cerca, siento el viento de una
presencia, es Marc.
-Es muy posible que diga la verdad la niña... hay
estudios que demuestran que es posible, he leído
un libro sobre el proyecto HARP.
-¿De qué hablas?
-Programa de investigación de Aurora activa de
alta frecuencia, si miras por internet puedes
ubicarlo con el mapa global en Gakona Alaska, es
oficial. La gestiona de la fuerza aérea y marítima.
Lo que hacen es emitir ondas electromasnéticas
hacia la atmósfera, en realidad hasta la ionosfera,
las emisiones tienen partículas ionizadas, todo
esto es "oficial"... pero..._ Marc se detiene por un
desprendimiento fuera de rocas pequeñas.
-¡Oh por Dios!, ¡que susto!... yo no creo en eso,
eres joven, no leas todo lo que dice internet al
pie de la letra, muchas mentiras rondan la red,
yo era una afisionada a ver vídeos de
extraterrestres, al final nada.
-Que no sepas contactar con las fuentes de dicha
información no significa que no sea válida, los
libros    son    mucho      más    ineficaces,  para
actualizarlos se tarda mucho tiempo, es lo que


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



los     hace     simplemente       literarios._ es
impresionante lo que dice, es cierto, solo jugaba
chateaba, hasta que adopte a Nashid.
-¡Aron me lo dijo!, mi novio.
-Pues Aron quizás tenga razón, ¿Karen?
-Sí, mi nombre es Karen.
-Es un nombre de otra época, está bien. Bueno
Karen sabe algo sobre todo esto, no quiero
desestimar lo que dice su novio, menos lo que yo
creo.
-¿Por qué has dejado que vaya Bill, Patrick y Cai
a buscar comida? ¡tú eres joven!
-Y tú también Elisabeth.
-Pero mi hija.
-Cada uno tiene excusas, yo no quiero
exponerme a toda la mierda de allí fuera...
-Pero si traen comida seguro comerás.
-Y tú Elisabeth, ¿o no?... hay tiempo, pronto
tendré que salir, tranquila, no voy a morir de
hambre... Sé que suena a locura, soy muy joven
para todo, sé como piensan los "adultos", no hay
etiqueta que puedan poner sin mirar la edad... lo
que decía era que..._ otro desprendimiento de
rocas, esto ya no me gusta nada.
-¿Estarán bien?, oh Dios, Nashid ven aquí,
quédate conmigo hija, esto es horrible.
-Tranquilas aquí estaremos a salvo, las rocas
golpean con los pinos, si saben cubrirse no les
pasará nada._ Marc de repente habla sin parar,
Enric no opina, sé que está allí, oyéndonos.
-¿Enric?, ¿sigues aquí?_ necesito escucharlo, me


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



siento insegura sin alguien que nos proteja Marc
cuando pueda escapará.
-¡Aquí sigo Elisabeth!_ su voz delata su posición,
estoy segura que está parado.
-¿No opinas?_ lo provoco.
-Ya lo hemos oído, Karen lo ha dicho antes, en
realidad sí puede ser, es un proyecto que puede
afectar en cierto modo los millones de vatios de
potencia y antenas se puede considerar como un
"calentador" de la zona más alta de la atmósfera,
su efecto espejo puede potenciar efectos propios
del clima, pero no creo que puedan controlarlo...
se cree que...
-Según Schumann, el creador de las ondas
Schumann, las ondas con su nombre vibran en
las mismas frecuencias cerebrales de los
homínidos y mamíferos, el valor es de 7,8 ciclos
por segundo o Hercios (Hz), es la misma
frecuencia del hipotálamo. _ Marc lo ha
interrumpido, sabe en más profundidad sobre el
tema.
-Pero esto es muy viejo, hubo otro antes ROTHR,
se usaba en la guerra fría. No debemos
alarmarnos, lamentablemente este proyecto se
está regando por todo el mundo, silenciosamente
todas las naciones poderosas ya tienen antenas
con nombres de proyectos astronómicos._ dice
Enric dejando dudas en mi, Emily y las niñas.
-Pero aunque sepamos que es eso, no podemos
hacer nada._ les digo suavizando la tensión.
-No, las antenas pueden ser de cualquier sitio,


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



desde Alaska hasta Suiza. Todo el mundo es un
escenario bélico e invisible._ dice Enric.
-No podremos hacer nada, tenemos que
ocuparnos de sobrevivir para saber lo que sucede
en el mundo._ dice Marc con una tranquilidad
algo preocupante.
-Por favor no quiero que repitan nada de esto
frente a las niñas y Emily.
-¿Me llamas cariño?_ me dice Emily desde el
rincón.
-No, no, perdona les contaba algo de otra Emily._
me excuso, oye muy poco, quizás no ha
entendido la mitad de mi frase.
-No, tranquila Elisabeth, entiendo que te
preocupes por las pequeñas, pero debes
comprender que ya no son tan pequeñas como
dices, deben saber la verdad.
-Se me cae el mundo encima, por favor no sigas,
lo que crean importante sí, pero el resto pueden
hablarlo solos, luego con Bill, Cai y Patrick.
-Perdona Elisabeth, nosotros también estamos
estresados por todo esto, ninguno de nosotros
esperaba algo así.

No he comprendido muy bien lo que han dicho,
solo que pueden controlar el tiempo, es una
estupidez más grande que un castillo, pero no
voy a discutir, son gente de dinero que
estudiaron, pero se creen que saben todo, pronto
pasará todo este temporal y volveremos a casa.



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-Se me cae el mundo encima, por favor no sigas,
lo que crean importante sí, pero el resto pueden
hablarlo solos, luego con Bill, Cai y Patrick._ esta
ignorante cree que la tormenta es un lluvia sin
más, estoy seguro que no me ha entendido nada
la subnormal.
-Perdona Elisabeth, nosotros también estamos
estresados por todo esto, ninguno de nosotros
esperaba algo así._ a los seres insignificantes se
les tapa con una manta para que no vean la
acción del espacio abriendo paso junto al tiempo
por la inmensidad astronómica del universo. La
nimiedad     humana     es     probablemente      el
pensamiento conjunto, las uniones que creen
cambiar el curso del todo por el todo, esta mujer
solo sabe colorear paredes.

¿Enric es físico?, no sé si lo ha dicho o no, es que
me gustaría preguntarle algo, pero no, aquí no,
ahora tengo que pensar como salirme, tiene que
haber algo que... está en silencio Elisabeth,
piensa,     se    replantea     y    se    reasegura
mentalmente, los débiles no pueden conocer la
verdadera acción de la realidad, pueden morir al
reconocerla... Llevamos algunas horas, era el
último de la fila, me llamaron desde un camino
en medio del monte, pude oírlos cuando recién

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me levantaba mojado y sin saber muy bien que
hacía allí. Recuerdo la serie de los perdidos, las
series que hacen adictos a estos ignorantes, no
recuerdo muy bien lo que he hecho hoy, por la
mañana me he levantado, pero... la sirena, sí, la
sirena, hacía atrás algunos días anteriores, la
bicicleta de pequeño, era roja, la cara de mi
abuela antes de morir, pero no es eso, los dedos
del pie de mi primer beso en la playa. ¿Enric es
físico? ¿qué puede saber que yo no sepa?,
seguramente no confía en que puedo dilucidar
todas sus interpretaciones, mentalmente hice al
menos cien, contando la que acabamos de
exponer, el proyecto HARP, es que no es posible y
es posible, también lo es el calentamiento
climático,   una    precipitación  causada    con
químicos, un efecto atmosférico fruto de cientos
de posibilidades, no me preocupa la causa, sino
la prolongación del efecto, debemos prepararnos
para un largo período de tiempo, eso nos hace
débiles ante el peor de nuestros males,
paradójicamente el agua, nuestra unión con
todas las especies de este planeta. Al menos hay
una vegetación, un ecosistema cerca que puede
abastecernos de alimento, solo deberemos
reconocer en el manto de tierra lo que nos
mantendrá vivos, eso es lo que espero... no voy a
ayudar a esos inútiles, ¿por qué me habla así
esta desconocida?, ha proyectado su culpa en mí,
para mí no es un buen momento para buscar
alimento, habrá ciclos dentro de todo este


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temporal, lo que es cierto que si mueren
animales ahora es el momento, con fuego y hojas
podremos mantener carne para comer durante un
buen tiempo, al menos somos un puñado, lo del
estadio si fue terrible, no se me borran de la
mente las fotos que vi en las revistas... maldito
amarillismo, sus cuerpos apilados, eso fue un
genocidio asqueroso, una muestra de lo que
somos capaces de hacer, por compasión,
creencias o simples ideas de destrucción sin
sentido, bueno si, el sentido del homínido... no
me gustan las adopciones, esta tipa adoptó una
india pudiendo rescatar del hambre a cualquier
niño de un orfanato, se lo preguntaría para
incomodarla, al fin ella lo ha hecho, nada para
qué, entrar en el juego de una simple
decoradora.

-¡Me duele la cadera!, el pecho, ¡Gerard!, me
duele..._ es la anciana, creo que se llama...
-¿Emily?_ dice Elisabeth, se preocupa o hace que
le preocupa, la gente es así de enferma, si, es
Emily su nombre, esa mujer no puede vivir
mucho más, si ha tenido golpes lo más posible es
que se quede aquí, yo no pienso cargar con una
anciana, no sé como ha subido hasta aquí.
-¡Gerard!, ¡hijos!, ¡me duele la cadera! ¿me
llevan al hospital?_ esta mujer tiene que estar
sufriendo mucho, la lluvia repiquetea en el borde
de la abertura, nuestras voces hacen algo de eco,
el llanto de esta anciana aún más, iguala al de la


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lluvia.
-Emily, no hay nadie aquí, no están Emily, ¿quién
es Gerard?_ su falsa ayuda me irrita, le daría una
bofetada, su voz, es que...
-¿Gerard?¡hay mi cadera! mi marido... ¡Gerard?_
hace su shhh, típico de cariño profundo, seguro la
abraza y la acaricia mientras repite su sonido
tranquilizador.
-Enric o Marc por favor, necesito ayuda para
recostarla.
-¡No!, no la muevas, debes dejarla en su sitio,
puedes hacerle un daño irreparable, sé que los
gritos de dolor no son agradables pero hay que
esperar, luego si persiste, veremos como
ayudarla._ me asombra la tranquilidad con que lo
dice, yo no soy un desalmado pero al menos me
ajusto a las situaciones, es una manera de
complacer, odio ese rostro de mi personalidad,
pero me es imposible quitarlo.

Sus gritos nos rodean junto con los ecos, viajan
buscando ser una existencia fuera de sí mismas,
sin ser reflejos de los pensamientos que las
criaron y del cerebro que hizo su trabajo para
convertirlas en la complejidad del lenguaje, los
sonidos se transforman con la lluvia en el ruido
molesto de fondo... lleva al menos un cuarto de
hora gritando palabras inentendibles, pidiendo
ayuda con nombres distintos que se mezclan en
los viajes de los ecos.



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-¡No!, no la muevas. debes dejarla en su sitio,
puedes hacerle un daño irreparable, sé que los
gritos de dolor no son agradables pero hay que
esperar, luego si persiste, veremos como
ayudarla._ esa señora grita mucho, pero ellos les
gritan más, no me gusta que le griten, también
se gritan entre ellos, estaría mejor en la
habitación con papá y mamá, ¿por qué me pasa a
mi Dios? yo no hice nada malo para estar así de
sola y con gente que no conozco. Quiero volver a
casa, solo pido eso Dios, juro que voy a ser
buena, pero cuida de Aron, que no sé donde está,
estoy segura que está bien, es inteligente, pero si
le pasa algo malo yo no podría soportarlo Dios,
tendrías que matarme a mi también, porque si
me suicido no me aceptarías, ¿no?, por favor,
quiero ver a mi novio, no es mucho pedir que
salves a todos, y si puedes a mis primos, mis
abuelos, pero por parte de mamá, los de papá
están contigo, igual lo sabrás seguramente. Juro
que me quito los pendientes negros, papá
siempre me pide que me los quite para ir a rezar,
a ti seguramente no te importa, mientras te
cuente mis penas te vale, ¿es así Dios?
-¿Por qué no me hablas Karen?_ es Nashid, me
había olvidado de ella.
-Perdona, es que...

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-Ya, los gritos de la señora te incomodan, a mi
también, me dan escalofríos, me hacen
acordarme de muchas cosas... ¿hablamos de
algo?_ no puedo verla, al fondo se como llueve,
¿y cuando vuelven con comida? tengo mucho
hambre.
-¿Tienes hambre Nashid?_ me hace ruidos la
panza.
-No mucho, pero si hay algo de comer si que
quiero, ¿tienes?
-¿Tú qué crees?, no, no tengo nada, tengo por si
acaso algo para protegernos, pero no debes decir
nada...
-¿Qué tienes?_ si le digo algo se lo dirá a
Elisabeth, mejor me hago la tonta.
-Hambre tengo, mucho más hambre que tú.
-Pero si has dicho que...
-Nada, era una tontería_ acomodo mis manos en
la mochila, si la ven, van a mirar que tengo, mi
radio y el arma de mi padre no puede verlo
nadie, es lo único que me hace sentir segura,
igual no creo que tenga balas, bueno no lo sé.
Enric ya no me habla, está callado, el sabe de la
pistola de mi padre, no confío en él, aunque no
hay nada porque desconfiar, lo oigo llorar, estará
pensando en su familia.
-¿Veías la serie de los perdidos qué...?
-Sí hace tiempo, esto se parece a una película
mal hecha de miedo, Nashid habla más bajo, no
quiero que todos nos oigan.
-¿Por qué?, la señora hace mucho ruido, grita


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tanto que seguro no nos escucha nadie._es un
poco infantil Nashid, me cae bien, es la única con
la que me siento a gusto hablando, necesito no
pensar más que en tonterías.
-Es que no quiero que todos se enteren de lo que
digo, ven acércate...
-¿Qué?
-Si te cuento un secreto me juras que no se lo
contarás a tu madre, ¿sí?
-Pero ¿qué es?
-Habla bajo, te lo he dicho, estoy apoyada sobre
una mochila, tengo una radio por si mi novio
llama, tiene poco alcance, pero si el me está
buscando puede ser que suene en algún
momento, será para ayudarnos... pero me jurar
que no dirás nada a no ser que pasa algo grave y
yo no esté, ¿sí?...
-Solo a mi madre y si te sucede algo, pero no
pienses así Karen, no hable así que me asustas...
-Tranquila, no pasará nada, pero quiero
asegurarme por si algo nos sucede que tu madre
sepa que llevo en la mochila un arma de mi
padre... no te asustes, no digas nada, que si nos
escucha Enric puede querer cogerla.
-Pero, Enric... ¿es malo?
-No, no lo sé Nashid, no conocemos a nadie, yo
sé que tú eres buena, y tu madre también,
supongo, es para tener la tranquilidad de que
nadie nos pueda hacer daño...
-No quiero que pase nada malo Karen...
-Si pensamos así no pasará nada, quédate tranquila,
ahora charlemos de la serie que...

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-No quiero que pase nada malo Karen... mi
mamá...

Llevan mucho tiempo hablando, algo me molesta,
esa niña no es buena compañía para Nashid, su
novio, lo que ha dicho, no puedo prohibirle lo
único que la mantiene despistada, aunque me
gustaría decirle dos cosas a Karen, debe estar en
su sitio, la noto muy aireada al igual que Marc.
Si no le digo nada no se enterará que he oído
algo, no se muy bien de que hablan, pero algo no
me gusta... si, voy a decirle que venga unos
minutos conmigo, la extraño a mi pequeña, pero
Emily no deja de gritar, pobre mujer, cuanto dolor
y en el peor sitio, no me imagino el sufrimiento
de esta mujer.

-Querida, necesito algo de agua, quiero agua..._
está temblando.
-¿Marc, Enric?, cualquiera de los dos, por favor
necesitamos agua para Emily, traigan un puñado
cada uno, debe beber unos sorbos al menos...
-Yo voy... creo que Enric se ha dormido._ Marc
estaba esperando que le pidamos ayuda.
-No, estoy aquí, solo estoy pensando._ le dice
irónico y al borde del grito a Marc.

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-¿Nos ayudas Enric?_ le pregunto algo irónica, es
que el solo reacciona con la ironía.
-Tranquila, ya me he parado, ¿ahora me ves?_ se
acerca a la abertura, se ve menos que antes,
detrás de Enric veo también la sombra de Marc
un poco más bajo de estatura juntando sus
manos en el manto de agua que cae, parece una
cascada natural.
-Veo tu sombra... y la de Marc... rápido que tiene
sed Emily, no sé que hacer._ no quiero ser la
única que ayuda a Emily.
-Aquí tienes._ Marc vuelca algo de agua, a pesar
intentarlo solo unas gotas de agua han llegado a
los labios de esta pobre anciana, no quiero morir
así, es humillante, sus hijos, nietos, padres,
ninguno, estoy segura que podía imaginar que
terminaría así.
-Tranquilo Marc, no es culpa tuya, es que me
molesta como contesta Enric, si fuera unos de
nosotros ¿qué haríamos?, si en algún momento
debo pasar por lo mismo que Emily prefiero que
me maten a dejarme morir sin ayuda...
-Lo sé, es penoso, es verdad pero Enric creo que
sabe algo más de todo esto, mi teoría, sé que no
apoyas mi teoría de la conspiración, pero es muy
probable que sea cierta, el mismo ha dado la
pauta al principio pero luego por algo lo ha
terminado de poner en dudas, es físico, sabe
mucho más que artículos publicados en revistas
digitales, el tiene más respuestas, estoy seguro...
no lo presiones, déjalo tranquilo. Yo aunque no


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



 te lo creas voy a proteger de todos, vamos a
cuidarnos entre todos, el enemigo está lejos, muy
lejos y disfrutando de un día de sol, aquí viene._
Marc me ha dejado estupefacta, es verdad sigo
sin creerme una palabra de su teoría, creo en mi
señor todo poderoso, Él no sacará de toda esta
miseria, solo pido que no nos haga esto... Emily
tiene que salvarse señor, hazlo por mi hija, ella
no debe ver más episodios de dolor ajeno, ya vio
mucho señor, por favor, concédeme la dicha de
mantenernos a salvo sin torturas. Emily tiembla
sin detenerse, no sé que hacer, esto no pasa por
falta de comida, no deja de gritar, por Dios,
déjala señor.
-Cuidado, traigo algo de agua para Emily, ¿donde
está?_ oigo sus pasos.
-Aquí Enric, por aquí, seguiré haciendo un silbido
así te acercas sin derramar. ¡Marc! ve a buscar
más agua...
-Puedo oirte muy cerca Elisabeth, huelo tu
perfume, todavía quedan aromas que recordar..._
no me conoce de nada para decirme esto, voy a
dejarlo pasar, Marc tiene         razón, unidos
lograremos más y más rápido, luego me
encargaré de ponerlo en su sitio, ahora Emily
necesita nuestra ayuda, no deja de sudar, no
puedo creerlo, me recuerda a mi niño, no quiero
recordarlo, no quiero, ¡no!, salva a esta mujer
señor, haré lo que pidas.
-¿Y? traga, así, muy bien Emily, poco a poco, con
tranquilidad preciosa, muy bien, pronto estarás


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



mejor, vuélcale y espera a que trague el agua
Enric, ¡un poco más!, así tienes algo en el
estómago, tu cuerpo te pide agua, parece
mentira Emily, con todo el agua que nos regala el
cielo que tu estés así, eso es, ya está._ Enric está
muy cerca mío, me ha olido, ¿qué coño tiene este
conmigo?, ha dejado de temblar...
-Se ha bebido todo Elisabeth, voy a descansar._
mejor, vete, no te quiero cerca, tiene algo raro,
¿y si Marc está en lo cierto?, todas las personas
dudamos cuando algo no funciona, desde dentro
sabemos, siempre, pero bueno persistir tampoco
está mal, Enric trae mentiras en las espaldas,
pero no tengo por qué indagar en nada, todos
traemos historias de nuestras vidas, hoy puede
ser un buen momento para comenzar otra vida,
¿y si ninguno de ellos dice la verdad?, no quiero
ni pensarlo, sería un desastre, no, no puedo
pensar algo así, me muero ahora mismo.

Otro montón de piedras saltan por la abertura,
escuchamos el repiqueteo que hacen al rodar, las
más pequeñas se adentran hasta donde estamos
nosotros, está oscureciendo y nuestro grupo de
caza no vuelve, ¿y si alguna piedra de esas caen
en la cabeza de Cai o Patrick? ¿y si se ahogan
Bill?, ahora mismo no quiero pensar más es que
voy a volverme loca, si cada cosa que sucede la
voy a dar vueltas... esto así no puede seguir...
Karen y Nashid siguen cuchicheando como si
nada, parece ser que Emily se muere y no les


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importa un rábano.

-¿Hija? ¡Silencio!, ¡más respeto hacia la señora
Emily!, no se encuentra bien niñas, hablen bajo,
pero poco, ¿no les interesa qué le pueda suceder
a Emily?
-No es eso Mamá, es que...
-¿Qué es tan importante Nashid?, la nueva serie
de televisión, los cantantes de molde o los
bailarines famosos... ¿es más importante que la
vida de una persona?, hija no son los valores que
tienes en casa... hablen de los libros que lees por
las noches...
-¡Mamá!, siempre quieres estas a todo, solo
hablamos de nosotras.
-Es así señora, no queremos escuchar a Emily,
nos da mucha tristeza, puede ser algo que nos
quede grabado, por eso queremos taparlo
hablando, no es que no nos interesa sino que...
-Bien, entiendo, eres lista, está bien, pero no te
pases Karen, mi Nashid tiene dos años menos
que tú, cuidado con lo que le cuentas, ¿me
entiendes?_me obliga a insinuárselo.
-Tranquila, solo son películas y música, nada
más..._ seguro está pensando en que me odia, se
lo contagiará a mi hija...
-¡Ay!, ¡el pecho! ¿Gerard?, ¿Gerard? amor mío,
¡ayúdame!..._ creo que tiene un ataque, siento
mucha impotencia, por algo nos haces esto señor,
es justo, quizás ha vivido lo bastante para
entender la vida, a nosotras nos queda todo por


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



descubrir.
-¡Marc!, ¡ven!, ¡sosténla! ¡sujétala de los pies!
¿Enric?
-Estoy cerca, ¿qué hago?
-¡Otro desprendimiento mamá!
-Vengan aquí, contra esta pared, aquí no pueden
llegar las piedras.
-¿Qué tiene Emily?_ pregunta Marc.
-No lo sé._ respondo sorprendida, si él no lo
sabe, yo menos.
-¿Y tú Enric?, debes saber...
-No, no puedo ayudar, escapa de mis manos,
aunque sepa muy poco sobre medicina, creo que
esta mujer no tiene un buen aspecto. No tiene
muchas posibilidades de sobrevivir, este es el
peor lugar donde enfermar.
-Yo pienso lo mismo, pero debemos hacer algo, si
la dejamos así morirá sola.
-Pero no está consciente._ afirma Marc.
-¿Y como lo sabes?, recuerda a su marido, está
navegando recuerdos, unos tras otros, su cerebro
está en colapso, todo su cuerpo está
respondiendo, sabe que puede morirse.

Está lloviendo algo menos que antes, pero aún se
oye como golpean las gotas, nunca había visto
gotas tan grandes, son del tamaño de mi mano
algunas, si la nieve fuese igual estaríamos llenos
de nieves, mataría todo alrededor...

-Elisabeth, debemos dejarla tranquila, si sigue así


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



va a sufrir más.
-¿De qué hablas?_ no entiendo a donde quiere
llevarme con sus palabras, ha bajado su tono
normal de voz.
-Hablo de que, es que las niñas pueden oírnos..._
siento que me toma de la mano, lo hace
suavemente como si intentase algo más conmigo,
me repugna Enric...
-¡Ven Marc, deja a Emily descansar, Enric quiere
decirnos algo..._ no voy a permitir que se pase,
pero me tiene intrigada lo que va a decir.
-Hablo de eso, de dejarla descansar en paz._ sigo
sin saber muy bien a donde quiere ir con todo
esto.
-Elisabeth, creo que sugiere que...
-Eutanasia Elisabeth, ¿sabes lo qué es?_ me
siento estúpida, pero no sé que es... no entiendo
a donde quiere ir...
-Marc, ¿qué es?, me siento muy mal de no
saberlo, pero...
-Tranquila, es duro, pero... como decirte esto...
¿eres creyente?
-Mucho, Dios es mi guía, no estaría viva de no
ser por Él.
-Bueno creo que disentimos, pero no es ni el
lugar ni el momento, lo que quiere decir Enric, es
que debemos quitarle el peso de seguir sufriendo,
está claro que aquí morirá tarde o temprano,
pero dejarla sufrir es algo creo que más duro que
dejarla vivir solo por el hecho mismo...
-¿Qué?, ¡no voy a permitir que maten a Emily!


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



¿están dementes?
-Somos tres personas, debemos decidir que
hacer... es justo que sea un consenso, nuestro,
las niñas que sigan hablando..._ están realmente
desquiciados.
-Si la matan no irá con Dios._ no puedo ni
pensarlo.
-¿Cómo qué no?, ella no decide nada, es un
asesinato de consenso para que ella no sufra,
está claro que ha llegado hasta aquí por un
milagro, pero si Dios la ha hecho vivir fue solo
por unas horas más, ahora la está castigando
severamente, esto no lo soportaría ni yo
Elisabeth, solo quiere ver a su marido._ Enric solo
quiere matar por el placer mismo... este hombre
no está bien. ¿Y Marc?
-¿A donde llegamos Dios?, ¿qué nos está
pasando?, no lo sé, Nashid preguntará y Karen
también, no sé si lo soportaría, es una vida por
Dios, no se mata a la gente porque está enferma,
es injusto, cada uno tiene su tiempo.
-¿Y quién lo determina el tiempo? ¿Dios?, no creo
Elisabeth, esto no es obra de Dios, quizás sea el
diablo que mete la cola para despistarnos._ Marc
también está convencido.
-¿Tú o yo Marc?_ no lo puedo creer, lo harán,
Enric quiere hacerlo, no lo permitiré, no puedo
dejar que hagan daño a esa pobre e indefensa
mujer, ¿sus hijos estarán muertos? no sé nada de
ella pero me duele igual que con mi niño... me ha
abierto la herida.


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



-Yo, lo haré sin ruidos, no sabrá que estuve
siquiera, dejará de respirar y ya... sí, lo haré con
mucha tranquilidad...
-No, no estás convencido, si no saber que hacer
no lo hagas, es mucho más difícil de lo que
piensas pequeño, no eres más que un soberbio
más, toda tu generación cree que lo han visto
todo, a nosotros nos enviaron a guerras reales, y
ustedes se encierran en habitaciones a matar
ancianos y niños con sus videojuegos perversos.
Elisabeth no es placer, no quiero hacerlo, pero no
puedo escuchar como una persona se extingue
solo porque un Dios no se encarga a tiempo de
hacerlo, hoy tu señor omnisciente parece jugar a
los dados con Einstein. Ve con las niñas, habla
que no te enterarás de nada...
-Quiero despedirme, no es justo, quieren matar a
esa persona._ les digo algo llorosa.
-No, no es así, queremos quitarle el dolor, es muy
egoísta lo que piensas tú._ Marc se siente algo
triste con todo esto, no es más que un joven
asustado, ahora me doy cuenta.
-¡Ve con las niñas!_ me manda Enric algo
enojado, no sé que hacer, es verdad lo que dicen
pero, ¿y si esperamos a qué lleguen el resto?
-¿Y si esperam...._ Emily se ha callado, mi
estómago se cierra, el mundo se me cae encima
y lleno de agua.
-¿Mamá? ¡se ha mejorado Emily!, se ha callado,
que bien...
-Sí... sí hija... está durmiendo, no hagamos


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



mucho ruido.
-Que bien señora, ahora puede venir con
nosotras y hablar de nuestra música y películas...
-Sí Karen._ no puedo siquiera hablar, me acabo
de sentar junto a las dos, Karen se mueve algo
extraña, ha sonado a juguetes, pero si...
-Bueno má... ahora..._ mi hija está contenta,
como decirle que somos unos asesinos, esto no
me lo perdonará jamás el señor, estoy tan
arrepentida de pedir ayuda.
-¿Traes juguetes Karen?_ vuelven a sonar.
-No señora, han sido las piedras...
-Podría jurar que eran sonidos de...
-Nada mamá, estás cansada, son las piedras...
¡vamos a jugar!

¿Y si traman algo?, no pueden hacer daño a nadie
estas dos criaturas de Dios, peligrosos somos
nosotros, pobre Emily que en paz descanse.
Recuerdo un proverbio, el 24,1-2 "No tengas
envidia de los malvados ni ambiciones de estar
en su compañía, porque solo piensan en la
violencia y solo hablan de hacer lo malo".




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-No, no es así, queremos quitarle el dolor, es muy
egoísta lo que piensas tú._ ¿Piensa en Dios? esta
mujer no tiene ni la más mínima idea de lo que
significa ahogar a una persona porque muere
sufriendo, es un acto de amor que la estupidez
moral no nos permite entre ver.

Enric respira hondo, suspira, escupe, yo sudo,
estoy de verdad muy nervioso, no quiero
alarmarlos, pero estoy realmente sufriendo este
calvario, ¿imaginan estar así? ahora mismo dejar
de leer les permitiría dejar de ser el deseo de que
esto realmente es otro invento mío, como hablar
con gente que no existe dentro mío, como hago
exactamente     ahora.     Todos     tratamos    de
respondernos todo el tiempo, el porque somos así
de atravesados, pensantes para lo que nos
interesa, para el resto inconscientes, es que
vemos lo que queremos ver, y no hay otra ley
que nos englobe tanto, es solo darle las pautas al
inconsciente y el se encargará de resaltar lo que
debas ver, cuidado, hay veces que nos
equivocamos repetidas veces y eso nos lleva a
lugares tan oscuros como este, hoy es una
tormenta y luego ¿qué?


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



-¡Ve con las niñas!_ le medio grita Enric a
Elisabeth, no me parece un tono adecuado, algo
dentro de Enric hace ruido, o tiene miedo y el
estrés lo está consumiendo o algo tiene que
decir... los pasos de ella se alejan, seguro irá con
su hija y Karen, estoy seguro de que...
-¿Y si esperamos... _ ¿a qué lleguen los otros
tres buscadores de alimentos?, no, no, piensa
eso, pero no comprende que seguramente están
muertos, no ha visto los desprendimientos,
arrasan con pinos y animales, entre ellos,
nuestros tres amigos, sabía que no tenía que
moverme de aquí, es lo bueno de no mentirse por
querer complacer por imagen.

Enric toca mi mano, sé que es el, porque
Elisabeth se está alejando arrepentida, no quiero
pensar en su rostro, en cómo es, aunque, no,
ahora si puedo verla, suspendida en una mirada,
la he ayudado a subir gran parte del trayecto, es
la única anciana, en esos momentos no sabía que
era la única, no he pensado siquiera si era
cuestión de un milagro o que, solo la he ayudado
y ahora debo volver a hacerlo, espero que lo
entiendan sus hijos si los tiene, no es un
asesinato, esta mujer sufre mucho, no puedo
permitir que siga así. La oigo chillar más que
antes, no sé podré, ¿me va a acosar todo el resto
de mi vida un acto de bondad?, si sobrevivimos
seré un asesino, si Elisabeth lo quiere puede
hundirme la vida, ya lo está pero aún más, tengo


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penas anteriores que cumplir, pero nada de un
asesinato, no, y si... siento un viento en mi
espalda que me roza la cara, abro la boca y giro
para mirar como si pudiese ver que hay detrás...
solo está... Enric... no... se ha callado, ella se ha
callado... y no he tocado siquiera su cuell...
-¿Enric?_ escucho como grita Nashid.
-Sí.
-¿lo has hecho tú?_ puedo oír como calla a las
niñas Elisabeth, les dice que está durmiendo.
-No, ¿qué dices?_ siento como mi espalda
completa de duerme, ahora mismo llega a mi
nuca, estoy sudando, pero si Enric solo... no
puede ser... pero me habla desde el mismo sitio
que antes y no ha hecho un viento al volver que
lo delatara, no puede ser cierto... tengo un sudor
frío que me recorre las axilas.
-Enric, por favor, dime que has sido tú._ que diga
la verdad, no existe la casualidad a menos que...
-No he sido yo y punto, ¿ya lo has hecho?, has
sido rápido, como si supieras hacerlo, eh._ su
tono burlón es insultante. La ha matado él sin
dudas, ¿pero como ha hecho para no generar un
movimiento en el aire?
-Yo tampoco he sido Enric, no miento, créeme, no
miento._ mentí desde niño, siempre la mentira
me sacó de los peores basureros humanos, pero
hoy no miento, cambié hace un tiempo, quizás
hoy.
-No me jodas Marc, ¡vete a la mierda!_ escucho a
Nashid hablar de unas piedras, ¿solo piensa en


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jugar?, yo con quince años vendía con mi carro.
-Es verdad, no miento, no me importa que no me
creas, huele mis manos, no tienen el sudor de
esa mujer, ¿hueles?
-Sí, pero no sé como olían antes tus manos.
-Huele a la mujer entonces.
-Es una locura, ya está, descansa en paz, deja
toda esta historia para otro momento._ el tuvo
que sentir el viento, o el viento fue él y no supe
comprender la vuelta, quizás se ha combinado
con el viento leve que entre de fuera, no lo sé.

Elisabeth está medio dormida o dopada por los
nervios, Karen y Nashid hablan entre ellas, han
pasado unos minutos y el silencio de Emily me
hace estremecer, tengo un alivio divino, como si
me hubiesen limpiado el alma con detergente,
pero tengo miedo, mucho miedo, y la nuca
dormida. De niño decíamos que eran fantasmas,
pero yo no creo en esa mierda, menos en las
religiones, malditos métodos de control de la
natalidad humana.

Estoy en silencio, pero el silencio me recorre el
cuerpo con sonidos internos, mi estómago, mi...
he orinado contra la pared de piedra.

-¿Puedes orinar en la abertura? ¡que hay mucho
agua que lo va a limpiar allí!, aquí ya olemos a
las heces de Emily y ahora de tu pis._ me dice
irónico Enric.


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-Déjate de jilipolleces, ¡has sido tú!, a mi no me
engañas.
-Pero... que mierda... ¿eres tonto o qué? ... ¿no
entiendes que no la he matado yo niñato?
-¿Qué dice Marc?_ es Elisabeth que despierta del
letargo del dolor y la culpa.
-¿Quién ha matado a quién mamá?_ pregunta
Nashid extrañada medio dormida.
-Nada hija, se ha confundido de palabra, pelean
porque han hecho su orín dentro, Enric tiene la
culpa, ahora se disculpará, sigue durmiendo
amor._ estoy enfurecido con Enric, ¿quién sino?,
¿pude ser yo y del trauma olvidarlo?, realmente
no lo sé.
-¿pero si yo?...
-Has sido tú Marc, pero no quieres asumirlo,
encima meas dentro de la..._ es que no deja de
ser irónico, ¿donde ha quedado el físico? bueno
es un físico cabrón, que seguro los hay muchos.
-A ver si me aclaro, ¿ha muerto por causas
naturales Emily?_ puede ser ¡claro! puede ser, si
si, claro, muy bien Elisabeth, o que alivio, aunque
el viento ... bueno mejor así.
-Ahora que lo dices... si que puede ser._ afirma
sin ironías Enric.
-Gracia a..._ la puta coincidencia en las que no
creo.
-¿Dios?
-No, no, gracias a la suerte._ aunque no me
queda claro del todo.



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-No, no, gracias a la suerte._ miente.

La ha matado Marc, estoy seguro, no es posible
que... no, no es posible, ahora niega haberlo
hecho, es que la cobardía tiene muchas caras,
esta es una de ellas, es joven, pero tiene que
saber distinguir, creo que lo tiene muy claro, no
confío en él, no entiendo porque quiere agradarle
a Elisabeth, quizás esté caliente y quiera algo, la
verdad es que no está nada mal Elisabeth aunque
su hija está aquí, no me agradan los débiles,
aunque su debilidad no es tan real como
aparenta.

-¿y el resto?_ ¿es qué sigue esperando a los tres
cazadores?, si viven después de todos esos
desprendimientos, el agua y algunos animales
enfurecidos o asustados sería más que un
milagro, sería similar a follar sin penetración, que
no, no es posible, aunque quiero que suceda, sin
ellos no hay comida, yo no pienso arriesgar más,
sé la potencia de todo esto, si sigue así
moriremos de hambre, necesitamos al menos una
pieza de carne, luego algunas hierbas.
-No esperes a nadie a cenar cariño._ le digo a
Elisabeth.

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-¿Puedes dejar la ironía? no estamos en tu casa
Enric, esto es algo muy serio._ ¿ironía?, es que
no tienen ni un poco de sentido del humor.
-Si no te relajas sufrirás más, debemos
tranquilizarnos, nuestros cerebros necesitan
efectividad ahora mismo, si no somos efectivos
habrá problemas de comunicación, esto nos
puede llevar a extremos peligrosos, y no
queremos eso.
-Pero     sigues    con    la   ironía,  no    te
cansas..._Elisabeth ya ha tomado partido, soy su
enemigo.
-No, ¡no es ironía!, ¿qué no lo entiendes?,
debemos ¡cal-mar-nos! y reflexionar sobre lo que
podemos hacer para seguir vivos, o no saben que
el cuerpo necesita sus nutrientes..._ Karen tiene
el arma en su mochila, y que ganas de
someterlos que tengo, pero es la manera de
hacer las cosas, la verdad es que me encantaría
oírles   gritar   y   pedir   perdón,   así   nos
organizaríamos, para estas situaciones conviene
ser autoritario, los nervios nos juegan malas
pasadas, nuestro cerebro se vuelve idiota y sin
brújula, lo cual nos devuelve a la incomodidad, y
no puede ser posible. Esa niña es más lista que
nosotros, no ha dicho nada de la pistola, eso
igualmente es mejor, en sus manos y en silencio
tengo un as guardado, espero no necesitarlo.
-Es imposible centrarnos aquí, ¿crees qué
volverán Marc?_ al menos ya somos tres
dialogando.


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-No creo Elisabeth, no luce muy bien el bosque,
han...
-Sí, lo sé, pero tenemos que confiar en ellos,
¡esperanzas!, ¿han olvidado eso?, no creo que
Dios mire dentro de estas rocas, estará ocupado
con peores situaciones, te lo aseguro, tenemos
suerte de estar aquí, hay posibles presas,
vegetación,     agua,     podremos    estar   una
temporada.
-¿Una temporada? ¿de qué hablas?, en unos días
pasará todo, supongo que nos refugiarán en otro
estado, quizás nos den...
-¿Qué? ¡y nos darán dinero para construir otra
casa! y si sale todo bien nos darán otros trabajos
mejores y ...
-Deja ya tu tontería Enric, déjala tranquila, no
tiene que pensar como tú, eres algo ácido,
necesitamos estar tranquilos, lo acabas de decir
pero prefieres alterarla.
-No, no es eso, es que las fantasías me molestan,
esto es lo que hay, pararemos mucho tiempo o al
menos unas semanas incomunicados, eso lo
aseguro, debemos establecer unas pautas para
organizar nuestro tiempo y no caer en la
enajenación mental, ellos han ido enajenados
contra la naturaleza, ya ven lo que sucede si te
metes en el ojo de la tormenta, ahora debemos
pensar, dialogar, reunir fuerzas, algo de comida,
beber mucho agua limpiar esta cueva e intentar
hacer el bendito fuego que hemos olvidado
prender. ¿Está seco el encendedor?_ me molesta


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ceder, pero tengo que dejar mi personalidad
aparte si quiero convivir en armonía.
-No lo sé, ahora creo que lo tiene Nashid._ me
dice Marc algo nervioso y olvidadizo, está
pensando a la vez que habla.
-¿Hija?, ¿tienes el mechero?
-No, lo tengo yo señora._ responde Karen desde
atrás, a unos pocos metros, su eco retumba
hasta nosotros dos veces.
-Bien Karen, ¿pero está seco?
-Creo que sí señora.
-Pues ¿me lo puedes traer por favor?
-No, es que..._ no quiere moverse de su sitio.
-Te lo llevo yo mamá, dame Karen, bien... ¿voy
bien?...¿mamá?...
-Sí hija, eso es, aquí estamos, gracias cariño,
cuidado por donde pisas, no te desvíes y no
hagas ruido que Emily duerme._ Karen no ha
querido moverse, sabe la importancia de la
pistola de su padre, esa niña no va temblar si
tiene que apuntarnos, en plena oscuridad
tampoco podrá hacer mucho, no tiene malas
intenciones, creo, ahora los niños son muy raros,
obsesivos, los padres a veces... mis hijos... mi...
-¿Enric?_ no me dejan pensar.
-¿Qué?_ es que debería avisar cuando quiero
pensar, así nadie me molesta, odio las
interrupciones.
-Perdona si te molesta que hable, ¿qué hacemos
ahora?_ es Elisabeth algo enfadada con el
mundo, es que parece no haber follado en años,


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quizás es eso que emana en su piel, sus
feromonas volando al olfato afinado de Marc que
la desea, me divierten, puedo cortar la tensión
sexual que no veo.
-Tenemos pocas opciones ahora mismo, una de
ellas es esperar a que vuelva el grupo de súper
héroes, esperar a que se detenga la lluvia que es
similar pero con algo más de tiempo y salir en
busca de algo para comer sin adentrarnos como
ellos._ creo que sí, es acertado, son las tres
opciones más lógicas.
-¿Y quién va a salir?_ me pregunta Marc
invitándome a que desaparezca, seguro fantasea
con follarla a oscuras con la anciana muerta y las
dos niñas hablando.
-Depende, si no nos adentramos a ningún sitio
peligroso podemos ir todos, o uno a uno, una
opción que vayamos tú y yo, Elisabeth cuidaría de
las niñas.
-Eso es machista.
-Es natural, ¿quién cuida mejor a sus crías?
-Visto así, me quedo yo, prefiero controlarlas de
cerca, es que tienen una edad difícil y ...
-No nos cuentes tus miserias, ¿qué quieres hacer
Marc?_ hay una espada imaginaria y la pared
detrás suyo, me divierte.
-Está bien, la verdad es que muero de hambre.
-No, no mueres de hambre, no sabes lo que es
morir de hambre, ni mucho menos no tener
opciones.
-Mira no voy a responderte, es solo una maldita


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expresión, cree lo que quieras de mí, pero no soy
el niñato que crees que soy, tendré un corta
experiencia en la vida, pero tú te la habrás
perdido parte de la realidad en los laboratorios o
donde mierda sea que trabajas.
-No tienes idea de lo que hago, mejor calla.
-Por favor, ¿qué pasa aquí?, van a ir los dos, yo
me quedo con las niñas, si llegan ellos gritaré
desde la abertura, haré silbidos, no tarden
mucho, solo unas vueltas.
-Está bien, es verdad, podemos primero estudiar
lo que nos rodea, saber que es lo que hay, luego
volvemos y planeamos bien todo, allí afuera no
podremos pensar mucho y menos hablar.
-Tal y como están las cosas no, pero está bien,
tienes razón Marc, es lo más sensato que he oído
en el día, y eso que ha sido un día muy largo.

No saludamos, damos por hecho lo que debemos
hacer, Voy delante, detrás mío el joven Marc, por
momentos creo que es un anciano en otros un
niño, odio no poder reconocer a las personas, hay
quienes saben ocultarse muy bien debajo de las
máscaras de baile, este es uno de esos.

El aire da en mi cara lleno de agua, siento un
silbido en los oídos, creo que no oiremos nada, ya
he dado unos pasos, se ve muy poco, las rocas
están dispersas y hay una niebla algo densa, es
de noche, pero algo sí se puede ver. No
soportaría tanto tiempo fuera, si no han


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descubierto una cueva natural o algo parecido
estarán muertos, la mano de Marc me palpa, lo
llevo con mi mano derecha.




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-Por favor, ¿qué pasa aquí?, ¡van a ir los dos!, yo
me quedo con las niñas, si llegan ellos gritaré
desde la abertura, haré silbidos, no tarden
mucho, solo unas vueltas._ tienen que volver, no
sabría que hacer sola con las niñas, por Dios,
sería una muerte segura, deben volver.
-Está bien, es verdad, podemos primero estudiar
lo que nos rodea, saber que es lo que hay, luego
volvemos y planeamos bien todo, allí afuera no
podremos pensar mucho y menos hablar._ pienso
igual que Marc, es la manera de hacerlo bien.
-Tal y como están las cosas no, pero está bien,
tienes razón Marc, es lo más sensato que he oído
en el día, y eso que ha sido un día muy largo._ al
final su ironía sale, pero no como antes, creo que
está cediendo, estamos todos nerviosos, no me
reconozco ni a mi misma, le pasará lo mismo a
ellos.

Pobre Emily, no quiero volver a imaginarme en su
situación, pero si no sé si voy a vivir más que un
tiempo, ¿cómo se puede vivir pensando en lo qué
viene?, no quiero, que marchen y vuelvan, que
traigan algo Dios, por favor señor mío, deja que
cacen algunos animales, o enséñales el camino
para que encuentren otros muertos así no tienen

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que dar juicio por nuestro hambre. Estoy
apenada por esa mujer, necesito, te pido o
imploro que la guardes en la gloria, en tu gloria
allí donde estés, se lo merece, nadie desearía
morir como lo ha hecho, al menos creo que fue
natural, ¿es así? ¿fue uno de ellos? no sé en
quién confiar, uno por momentos es más extraño
que el otro, el que me produce buenas
vibraciones es el más joven, el otro no puedo
saber muy bien cuando habla en serio, es muy
cambiante, como si supiera más cosas de las que
sabe, espero que nos traiga comida, mi hija y
Karen están hambrientas, solo hablan de
recuerdos con comidas, me da mucha pena, yo a
su edad no tenía ni un cuarto de todo lo que vivió
ella, me siento desnuda ante su mirada. A veces,
bueno antes de todo esto, me preguntaba por
qué había venido conmigo, y donde estaban sus
amigos, también cuando empezó a soñar por las
noches todos sus recuerdos anteriores me decía
si era cierto todo eso que veía, una temporada
dibujó al menos un centenar de episodios
distintos, donde el color rojo y el amarillo eran
los predominantes. Ahora no habla de nada,
parece haberse cerrado en una habitación de su
mente, de allí no sale, solo ve televisión, pero
solo los canales que dejo que vea, los de su edad
y algunos cd´s de sus cantantes de las series.

-¿Qué te gusta a ti?
-Prefiero la carne, pero estoy pensando en


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hacerme vegetariana.
-¡Aquí tienes mucha hierba para comer!
-Cuando pare de llover saldremos a pasear y a
recoger setas.
-Bueno.




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-¿Qué te gusta a ti?_ me estoy cansando de
hablar con Nashid, no es que no me guste, es
que habla mucho, me agobia, que se vaya con su
madre.
-Prefiero la carne, pero estoy pensando en
hacerme vegetariana._ le contesto, quizás me
deje de hablar por unos minutos, así puedo
pensar.
-¡Aquí tienes mucha hierba para comer!_ es que
tiene cada salidas, no sé si es más pequeña de lo
que dice que es.
-Cuando pare de llover saldremos a pasear y a
recoger setas._ yo quiero ver a Aron, solo a él,
bueno a mi papá, no quiero saber nada, no
quiero pensar en eso, ¡no quiero pensar en eso!,
solo quiero que venga Aron a buscarme, que me
abrace y vayamos a buscar a mis papás.
-Bueno._ quiero que se calle, me estoy enojando.
-¿Te pasa algo Karen?
-No, nada, solo que quiero descansar un poco, ya
hablamos mucho, Emily duerme y nosotras
también tenemos que dormir._ Emily creo que
duerme demasiado, ni siquiera ronca.
-No tengo sueño, tengo miedo de dormir._ me
dice más fuerte que antes, la señora la escucha,
viene hacia nosotros, patea piedras, una piedrita

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me da en los pies.
-¿Qué sucede cariño?_ pregunta la señora,
escucho su voz muy cerca.
-¿Tienen miedo?_ yo sí tengo miedo, no quiero
tampoco dormirme, Nashid tiene razón, si me
duermo voy a ver a todos muertos, no quiero.
-Mamá me quiero ir a casa, quiero que me leas
en el sofá como siempre, que me lleves al cine,
me quiero volver má.
-No cariño, no podemos irnos, hasta que Dios no
diga que está bien, no podemos irnos, Él quiere
que nos quedemos aquí, pronto verás como todo
es solo un recuerdo.
-¡Dios no existe!, no lo nombre, mi padre
siempre habla de Él, no existe, no hay nadie que
nos salve, ni que nos avise nada, estamos solas,
encerradas en una cueva, ¡las odio!, ¡no quiero
estar aquí!, quiero morirme...
-¿Qué dices Karen?... no llores pequeña, no
llores, te entiendo... Dios ahora parece no estar
mirando, pronto comprenderás que sí, no llores...
ven, abrázame fuerte, olvídate de todo, piensa
solo en abrazarme... cariño, tú también.
-¿Despertamos a Emily?
-A ella déjala descansar, estaba muy cansada,
está mucho mejor durmiendo...
-¿No lo ves Nashid? ¡Emily está muerta!_ les
grito, odio al mundo... la pistola... quiero mi
cama.
-¿Mamá?, ¿por qué dice eso?
-Es cierto mi amor, lo lamento, Emily se ha


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



dormido para siempre, estaba muy mal de antes,
y ha venido con nosotros para despedirse del
mundo con amigos y no sola en el monte. No
llores Nashid, ahora está muy bien, está con su
marido, sus padres, piensa que toda su familia la
estaba esperando hace mucho mucho tiempo.
-Pero no sabemos si le va a gustar más vivir allí
que aquí, al menos ya no grita, ¿no mamá?_ es
una niña consentida, mis padres siempre me
hicieron rezar, odio rezar, repetía todas las
noches lo mismo, siempre estaban ellos en la
puerta esperando a oír toda la plegaria completa,
también antes de almorzar o cenar, cuando
sucedían cosas en el vecindario, me la pasaba
todo el día rezando para nada, Aron me dijo la
verdad, y lo extraño mucho, necesito sus besos,
su voz por teléfono, quiero saber si está bien.

Estamos abrazadas las tres, es de noche, acabo
de soñar con una gata que tenía cuando tenía
tres años, siempre me acuerdo de Katy, mi Katy,
hacía mucho tiempo que no estaba con ella, al
menos soñándola.

-¿Karen estás mejor?
-Sí Nashid, perdona, no he querido decirte nada
malo, no somos tan niñas como dice la señora.
-Soy su madre Karen, tienes que respetar como
enseño o no a mi hija.
-Pero señora...
-Nada, debemos esperar tranquilas a que lleguen


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



Marc y Enric._ dice la señora, está algo enfadada
conmigo.
-Yo quiero que no la trates mal a mi amiga
mamá, yo tampoco creo en Dios a veces, en la
televisión veo cosas muy feas, y en...
-No lo hagas pequeña, no recuerdes nada, eso ya
pasó, debes olvidar todo lo malo, no pienses en
nada amor mío, yo estoy aquí para ayudarte en lo
que sea.
-Pero mamá, siempre sueño y no digo nada para
que no estés triste, ya no siento el odio hacia
ellos, mi familia eres tú ahora, no te enojes con
Karen, ella no cree en Dios, déjala tranquila, es
mi amiga.
-Bueno, entiendo, no quiero escucharlas de tan
niñas hablar así, pero Dios sabe que en el fondo
creen en él._ no creo en Dios, pero siempre le
pido, me siento estúpida.
-¿Cuánto tiempo ha pasado señora?_ pudimos
dormirnos dos horas, siento que fueron muchas.
-No lo sé, una hora y media, más o menos, es
muy de noche, pero siempre está a oscuras
ahora, hay menos luz pero como no es habitual,
no lo sé Karen, pueden ser quizás las doce de la
noche.
-No van a volver señora._ le digo, es lo que
pienso, todos los que salen se mueren.
-No pequeña, sí qué van a volver, y con comida,
el mechero está seco, solo falta encender un
fuego para estar tranquilas.
-Sí mamá, tengo mucho frío.


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-Lo sé hija, pero si enciendo el fuego...
-Debemos tapar a Emily mamá, y despedirla
como se merece.
-Es una buena idea hija, vamos, luego
encenderemos el fuego y esperaremos hasta que
lleguen, no piensen en nada, son hombres, son
buenos en la caza, siempre lo fueron, llevamos
miles de años así.

Gateamos detrás de la señora, no quiere que nos
topemos con el cuerpo de Emily, no me da asco
ni miedo, ya vi muchos muertos.




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Mis niñas, me duele tanto todo esto, no sé como
va a repercutir en su desarrollo, bueno, en sus
desarrollos, son tan pequeñas para estar aquí,
Dios... es que me siento inservible, solo puedo
estar aquí cuidando de ellas sin saber que va a
suceder luego, no quiero ni pensarlo... estamos
llorando las tres, estamos en silencio, las rodeo
con mis brazos para que sientan algo de calor, les
estoy transmitiendo toda las buenas energías que
puedo Dios, pero ¿quién me abraza a mí?...¿tú?...
no me gusta que seas tan... puedo sentirte
dentro mío, abrazando mi alma, si que puedo...
tengo frío en la espalda, me duelen mucho las
piernas, tengo que aguantar más tiempo, lo sé,
pero ayúdanos a superar todo esto, ayuda a Enric
a encontrar el camino de vuelta, dale algo para
que podamos alimentarnos... te amo, estés
donde estés, soy tu enviada a la tierra, siempre
lo fui, si me salvas y me mantienes cuando
vuelva prometo reformular toda mi existencia...
ayudaré a otras personas a que comiencen otras
vidas... esta niña está sola en el mundo... espero
poder darle un hogar... no puede terminar... no
puedo dejar que ella... no lo haré.

-¿Karen estás mejor?_ le pregunta mi niña y me
siento algo más tranquila, ya no estoy tan tensa

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como antes, puedo tocarlas, sentirlas conmigo...
no estamos solas.
-Sí Nashid, perdona, no he querido decirte nada
malo, no somos tan niñas como dice la señora._
puedo entenderla, quiere mantener su distancia,
ya lo comprenderá cuando llegue a mi edad.
-Soy su madre Karen, tienes que respetar como
enseño o no a mi hija._ debemos charlar
bastante, no podemos permitirnos que la
depresión nos perfore por dentro como a una
manzana podrida.
-Pero señora..._ suelta su niñez, su voz, me
recuerda algo a una amiga de la infancia, no sé si
ahora está viva, Dios tenla en la gloria o cuídala
para que se mantenga a salvo, te lo ruego, deseo
todo esto a mi círculo de familia y amigos.
-Nada, debemos esperar tranquilas a que lleguen
Marc y Enric._ tiene que entender que yo soy
quien las va a ayudar, tienen que escucharme a
cada palabra y creerlas, no sé lo que puede venir,
tenemos     que    confiar   entre    nosotras   y
respetarnos.
-Yo quiero que no la trates al a mi amiga mamá,
yo tampoco creo que Dios a veces, en la
televisión veo cosas muy feas, y en..._no pienso,
me desespero.
-No lo hagas pequeña, no recuerdes nada, eso ya
pasó, debes olvidar todo lo malo, no pienses en
nada amor mío, yo estoy aquí para ayudarte en lo
que sea._ su vida fue algo que no hubiese
soportado yo, no estaría viva teniendo en mi


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memoria todas esas muertes, no podría...
-Pero mamá, siempre sueño y no digo nada para
que no estés triste, ya no siento el odio hacia
ellos, mi familia eres tú ahora, no te enojes con
Karen, ella no cree en Dios, déjala tranquila, es
mi amiga._ ¿sueña siempre? pobre niña, mi
ángel, no sabía... y ahora esto... tengo que
distraerlas, ser fuerte, si salimos de todo esto
prometo... no sé que hacer... por Dios... basta de
Dios... si es cierto, mi niña no cree en nada...
¿por qué yo voy a creer en algo que veo?... todo
su sufrimiento le impide sentirlo, es normal que
yo si lo sienta, desde la comodidad de la iglesia y
con el estómago lleno, me doy vergüenza, siento
lástima de mí.
-Bueno, entiendo, no quiero escucharlas de tan
niñas hablar así, pero Dios sabe que en el fondo
creen en él._ sé que pronto conocerán sus
artimañas para enseñarnos desde donde esté.
-¿Cuánto tiempo ha pasado señora?_ qué
pregunta, no lo sé, pudimos estar horas, y... no
tengo nada que... ¿quién tenía un reloj?... no
sirve de nada saberlo, no quiero enfrentarme a
la posibilidad de una isla en medio de todo este
desastre.
-No lo sé, una hora y media, más o menos, es
muy de noche, pero siempre está a oscuras
ahora, hay menos luz pero como no es habitual,
no lo sé Karen, pueden ser quizás las doce de la
noche._ creo que ha pasado mucho más tiempo,
estoy realmente descompuesta del miedo.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-No van a volver señora._ no quiero que piensen
justo en... debo mantenerlas con esperanza, no
nos queda nada, Emily tirada allí ha dejado la
vida y nosotros aquí tenemos un futuro similar si
no vuelven o si no se detiene toda esta mierda.
-No pequeña, sí qué van a volver, ¡y con comida!,
el mechero está seco, solo falta encender un
fuego para estar estar tranquilas._ el fuego
delataría en la condición en que estamos, podría
ser mucho peor, que estúpida... pero debemos
enfrentarnos, no podemos pensar que todo... hay
que hacer algo...
-Sí mamá, tengo mucho frío._ me devuelve la
vida cada vez que oigo con esa voz angelical que
me diga mamá, me llena de algo que no puedo
explicar, posiblemente sea felicidad.
-Lo sé hija, pero si enciendo el fuego..._ no sé
cómo pueden reaccionar, son muy pequeñas para
estar junto a un muerto, recuerdo a un amigo de
mi infancia, el pobre quedó encerrado con un
muerto durante unas horas, mientras todos los
buscaban él estaba allí, encerrado, pensando en
tantas cosas, no lo volví a ver... puedo sentir la
tristeza de su familia al verlo después.
-Debemos tapar a Emily mamá, y despedirla
como se merece._ nunca, en toda mi vida, si me
lo hubiera adivinado una bruja o un mentalista le
habría creído que iba a escucha hablar así a mi
hija, nunca... con todo el dolor de mi alma que
ahora lo destruyo, es que esta niña supera todo
lo que me imagino siempre, es tan fuerte y


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



distinta a mí, mi familia, me siento algo feliz...
con ganas, preparada para lo que sea... ayúdanos
por favor.
-Es una buena idea hija, vamos, luego
encenderemos el fuego y esperaremos hasta que
lleguen, no piensen en nada, son hombres, son
buenos en la caza, siempre lo fueron, llevamos
miles de años así._ estoy gateando ellas vienen
detrás mío, el tiempo pasa y ellos no vuelven,
debemos calentarnos, puedo oír como tiritan los
dientes de Karen, ella no dice nada, lleva una
estrella enana dentro, tiene que quitarse todo el
dolor que siente dentro, espero que pronto lo
hagamos las tres y que pensemos como seguir
con vida.




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                        11

-... llevamos miles de años así_ ha dicho la
señora, hace unos minutos que estoy esperando
para tapar a Emily, creo que la señora sabe de
alguna ropa que hay, puede ser que sea de Cai,
Patrick o Bill, me acuerdo de ellos porque no
vuelven, todos estarán muertos, se habrán
ahogado, no me pienso mover de aquí hasta que
lo escuche a Aron por la radio, no sé cuanto va a
seguir con batería, si en la mochila tendría dos
radios se los hubiera dicho a ellos, pero no, solo
tengo una, una pistola que no quiero usar, ¿la
mochila?, me había olvidado, que suerte que no
hay nadie dando vueltas, pero la señora busca
telas.
-¿Qué llevas en la mochi...?_ ahora ya lo sabe
todo... es que tiene que estar encima nuestro
todo el día, me quiero ir.-Karen, ¿por qué llevas
una...?_ un estruendo nos recorre todo el cuerpo,
acabo de ver la cara de la señora en un cuadro
solo, no se me quita, sus ojos cerrados y
arrugados, su cara estirándose como si riese pero
no, todas sus arrugas, acaba de ver como es su
cara.
-¿Mamá?_ por Dios, que no... por Dios, no no,
no, por favor, que no... no dejes que nos
quedemos solas, por favor Dios, juro...-¿mamá?,
¿mamá?,        Karen       no      me       habla,

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



¿Karen?...¿¡mamá!?... ¿¡Karen!?_ no quiero
pensar, no quiero pensar, que esté bien, que esté
bien, por favor, no, no, no quiero pensar, no...
-Aquí estoy Nashid, tranquila, estoy aquí._ sigue
sin hablar, ¿y ahora qué hacemos?
-¿Por qué mi mamá no me habla Karen?,
¡contesta!_ está gritando como Emily o más
fuerte que ella. No sé que decir, no quiero pensar,
no puedo decirle nada, ¿y si se ha muerto?, sería
mi culpa, por Dios no permitas que nos muramos
aquí, solas, no quiero ser culpable de nada, por
favor.
-¿Por qué estaba cargada la pistola Karen?
¿mamá? ¿mamá? ¡mamá contesta por favor!,
dime que te has caído, que no te has lastimado,
pero... mamá... no... no... ¡es tú culpa!, me
pediste que me calle, ¡ahora mi mamá no me
contesta!, ¿por qué no me dejaste decirle?, ella...
-¡No es mi culpa!, no me digas eso, yo quiero que
pase esto, ¡señora! ¿señora?, ay, ay, no quiero
que pase esto, que no sea verdad, ¡no es mi
culpa!, yo no quiero estar aquí, quiero estar en
mi casa con mis padres, no los quise dejar solos,
ah, mi familia ¡los extraño!, quiero estar con
ustedes, no quiero estar así, ¡no es mi culpa!, ay,
no es mi culpa, no es..._ siento que ver blanco
con los ojos en la oscuridad, tengo miedo, me
duele la cabeza, Nashid está vomitando, escupe,
vomita, no me dice, nada, tiemblo, hay mucho
ruido del agua que cae afuera...-¿Nashid?, ¿estás
mejor?, ven, vamos cerca del agua, así nos


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



lavamos.
-Mi madre, por favor, no dejes que... ¿por qué?,
si no hemos hecho nada malo, no hicimos nada,
esa pistola no tenía que estar guardada Karen...
¿por qué Dios le hace esto Karen? ¿por qué Dios
nos hace esto?, todo lo que está cerca mío
muere, siempre es así, siempre va a ser así, no
quiero vivir más, me odio Karen, por favor..._ la
abrazo, temblamos de frío, estamos junto al agua
que cae de arriba, no quiero entrar otra vez a la
oscuridad, el agua nos calma, el sonido nos
ayuda a dejar de temblar, no podemos parar de
llorar, me duelen los ojos, la boca, la cabeza, la
nuca, me duelen las rodillas, tengo mucho frío.
-No quiero entrar ahí Karen, no dejes que entre
ahí, no quiero verla Karen, no quiero, ¿me vas a
cuidar?
-Sí, no voy a dejarte sola nunca, te lo prometo,
nada va a alejarme de ti, no voy a permitirle ni a
Dios que se meta con nosotras, duerme un poco,
yo te cuido, no pienses Nashid, intenta no
pensar._ nos sentamos junto al agua que cae, no
salpica pero no nos importa, el ruido no nos
permite casi pensar, llueve mucho, quiero que
pase, que se seque todo el planeta y muramos de
sed y hambre, quiero que desaparezcan todos,
odio todo esto, no quiero seguir así.
-¿Oyes?, ¿oyes eso Karen?
-¿Qué sucede? no, no, no oigo nada, estas por
dormirte, escuchas ruidos porque cierras los ojos.
-No, no es eso, viene detrás del agua, puedo


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



escucharlos gritar... no entiendo.
-¿A quienes?
-A ellos.
-¿A quienes Nashid? ¿¡a quienes!?
-No lo sé, pero vienen de camino. ¡Grita para que
nos oigan!, ¡grita muy fuerte Karen!
-¡Aquí!, ¡Aquí!_ creo que puedo silbar, y silbo
fuerte y agudo, así pasa por el agua y llega a
ellos.
-¡Así Karen!, bien, espero que nos escuchen...
mi...
-No pienses Nashid, si vienen podrán ayudarnos,
quédate tranquila.
-Es que...
-Nada, no pienses, ¿confías en mí?
-Sí.
-Dios está detrás de todo esto.
-No quiero creer en eso.
-Pues deberías, ¿cómo explicas qué los oyes?
-No lo sé, siempre cuando voy a dormir escucho
voces, gritos...
-No hables, duerme algo, yo te llamaré cuando
lleguen ellos.




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                        10

¡Oigo un silbido!, ¡viene delante de Patrick!, ¿no
lo oyen estos?, parece un tono de... el sonido
cuando alguien muere, ¿sí?... tuuuuuuuu.... así
suena, ¿no lo oyen?, voy a hacer un apretón a
Patrick, estoy muerto de frío, hago dos apretones
a Bill, quiero que nos detengamos y nos
juntemos junto a un árbol, quiero que me
escuchen.

Nos anudamos contra el árbol, nos tapamos con
la chaqueta, el agua no nos deja ver nada,
estamos      exhaustos,    nos    hemos     dormido
abrazados para mantener el calor, el agua nos
tapa casi, ahora estamos en una zona algo más
alta, pero no sabemos a donde ir, el monte es
algo confuso, y con esta lluvia lo es mucho más,
vimos restos de coches, cuerpos rodando por la
movilidad del barro, pero no hemos encontrado
ningún cuerpo, pudimos dormir mejor en aquél
coche, por suerte nos hemos percatado del
peligro... sigo oyendo el silbido, ahora está detrás
mío, acabo de acomodar mi pie para girar sobre
luego, así no lo olvido, es que no tengo fuerzas,
agradezco seguir vivo.

-Puedo oír como nos llaman, no sé si es nuestro
lugar anterior o si es otro, pero estoy seguro que

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



es una señal, debemos ir hacia allí.
-¿Estás seguro?, es que... llevamos horas dando
tumbos, no quiero seguir, no puedo...
-Créeme Bill, no te rindas, es nuestra
oportunidad, estoy seguro... que ... no puedo
respirar... por favor, es que...
-¡Habla Cai!_ dice Patrick, en verdad estoy al
punto del colapso, si no es nada, moriré en medio
de este monte, olvidado por toda mi familia,
devastado por toda esta naturaleza.
-Perdona... solo tienen que seguirme, iré yo
adelante en tu lugar Patrick, tu irás en el mío,
cualquier mensaje será como antes, el primero
hace un apretón, el segundo recibirá el doble y el
tercero como antes, ¿Bill?
-Tal y como venimos, como lo dije yo al principio,
me parece bien... necesito secarme, esto es
insoportable.

A dejado de sonar, la dirección la tengo, espero
no derrumbarme antes de llegar, por el sonido
más de cien metros no puede ser, recuerdo
cuando era pequeño que nos llamábamos así con
mis amigos, desde la casa de mi mejor amigo a
la mía había menos de cien metros y lo oía desde
la terraza sentado cuando amanecía... como si
los años no... su silbido... ahora ha vuelto... el
silbido, el verdadero... solo tienen que seguir al
menos un cuarto de hora más, es que subimos
como subiría una víbora, es que está muy
empinado, como podemos avanzamos, muy


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Elbio Aparisi Nielsen                         Tempestad



lentamente, siento que los tres somos uno, ese
dragón de las fiestas de mi pueblo y sus fuegos
artificiales... es que... Aprieto, aprieta Patrick, me
muevo a la derecha, aprieto, me contesta que sí,
que siga por aquí, es que nos cuesta subir y
comunicarnos, lo hace muy lento, no quiero
desfallecer en medio del follaje de Artaud...
quiero elevarme, pero no hoy, en otro tiempo y
espacio... mi madre... apretón, devuelvo, me
dice, le digo, apretón, seguimos por aquí... mi
madre me educó para amar a la madera, a sus
tallos, sus raíces, ramas, hojas, con ella nos
sentábamos durante horas en medio de la
montaña, aquello si era impresionante... aprieta,
corregimos el camino... era imponente, una
maravilla natural sorprendente, allí siendo un
niño me sentía una roca más pero en
movimiento, podía volar por todo ese río y
admirarlo todo... sentía el poder de modificar el
viento, sé que eso seguirá con su tiempo, y
nosotros desapareceremos, no nos recordará esa
montaña, ¿por qué recordar unas simples
piedras? ... destruimos todo, pero no contamos
con la sabiduría, su tiempo para nosotros es una
eternidad, conoce de reinos molestos, otras
especies reinaron antes que nosotros... con
similar violencia... apretón, me aprieta, esta vez
me duele, es que estoy muy débil... mi madre...
meditábamos tantas horas juntos, ella me
entendía, sabía lo que yo sentía, era su alma
extra corpórea, éramos dos almas perfectamente


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



unificadas que sentían y transmitían lo mismo a
la montaña, te extraño montaña, eso no lo
olvidaré jamás, nada del confort del que creía
sostener en esta tierra me hará olvidar esas
sensaciones que nunca se repetirán, nada que
provenga de nuestra humanidad y sistemas...

Ha pasado más de un cuarto de hora... me
tiemblan las piernas, no sé si puedo continuar...
el silbido está muy cerca, nos hemos detenido, el
agua no nos permite ver, y el sonido se ha
detenido, no tengo fuerzas para gritar, creo que
ninguno de nosotros puede gritar como antes...
solo contamos con que vuelvan a silbar fuerte...
es lo único que nos queda...

Llevamos medio dormidos acostados sobre la
tierra boca abajo, tenemos nuestras manos sobre
nuestros mentones... caen gotas enormes sobre
mis manos, me siento mal, tengo... no tengo...
mi madre... ella... nos veo, sentados juntos, de
verde, sobre las rocas... ella no quería que me
vistiese de otro color, éramos naturaleza según
ella... hoy puedo decir que somos una
malformación     que     no    merece     tener   la
naturaleza...   tenemos      los   ojos    cerrados,
respiramos y no se nos oye, estamos allí
conectados con el cosmos, con la montaña...
somos mucho más que esas dos personas que
veo... recuerdo el olor a pólvora de los fuegos, mi
padre ayudaba en los festivales... no entiendo


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



que hago aquí, casi muerto, pensando en ellos...
ya no están, mi mundo se ha deshecho, no tengo
nada, ahora no me queda nada, ni tengo a
nadie... durante toda mi vida me encargué de no
tener a nadie... recuerdo ese consejo del
manco... es normal que te pidas más, el día que
dejes de hacerlo ya no tendrás nada que contar y
en ese momento tu tiempo se habrá extinguido...
creo que me estoy extinguiendo poco a poco...
aprieta Patrick mi tobillo, debemos pararnos y
seguir, pero si yo no he oído nada... nos
juntamos... me duelen los oídos mucho, siento
punzadas muy fuertes... nos unimos pero no
tenemos árbol donde hacerlo, cae mucho agua a
nuestro lado...

-Oigo el silbido_ ¿Cómo puede ser? ensimismado
he perdido el camino... no puedo oirlo ahora.-¿Lo
oyes Patrick?_ estoy realmente indignado.
-No, lo oigo yo Cai, soy Bill, ahora voy delante...
quédate tranquilo, yo estoy algo mejor.
-Es que...
-Tranquilo Cai, ya nos queda menos... deja que
Bill nos guíe._ mi madre... puedo vernos allí...
siendo piedras... siendo una piedra en el
universo...




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                        9

Todo no es lo que parece, puedes Bill puedes,
esto no es lo que es, tienes que resistir Bill, el
profesor Sayers era el único que confiaba en mí
antes que ingrese a la... vamos muy lento, no
quiero seguir... Tú puedes, vamos, Bill tú puedes,
solo hay que andar unos minutos más... estamos
por llegar... luego allí dentro nos volveremos a
preocupar por el resto... quiero detenerme
profesor Sayers, no tengo fuerzas... me toca
Cai... me toca fuerte, no escucho lo que dice...
¿silbido?

-No, no lo oigo Cai, soy bill, ahora voy delante...
quédate tranquilo, ya estoy algo mejor.
-Es que..._ tenía un concepto algo distinto de la
disciplina de los asiáticos, éste es un débil,
Patrick es el que mejor va y el más perdido.
-Tranquilo Cai, ya nos queda menos... deja que
Bill nos guíe_ le digo, lo acomodo, está
desfalleciendo, si lo dejamos ahora morirá,
espero que lleguemos juntos, eso lo decía mi
profesor, ¿vivirá Sayers ahora mismo?, tiene que
tener unos sesenta y cinco años... si salgo de
esta voy a buscarlo, tengo cuatro cosas que
decirle, llevo veinte años con sus palabras en la
cabeza.
-¡Levántate!_ no me oye, está a punto de caer...

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



acaba de caer... no veo casi a Patrick, el viento
no me deja oír nada, tengo un ojo dañado, se
acerca Patrick... lo coge del pie... nos abrazamos
para hablar... nos apretamos muy fuerte, es que
tengo mucho frío, supongo que él también.
-Bill, Cai está muy mal, no podemos...
-Lo sé, no vamos a dejarlo...
-¿Qué hacemos?
-Puedo arrastrarlo, luego lo haces tú, al menos
debemos intentarlo, no puede morir así Bill, no es
justo, si Dios nos está viendo nos terminará
matando luego... no quiero dejarlo todo.
-Está bien, probaremos uno y uno, hasta llegar,
es que no tengo... bien, vamos a intentarlo.
-¿Oyes el sonido qué ha dicho Cai?
-No, no soy capaz, no lo oigo Patrick ¿a dónde
nos movemos?
-¡Déjame a mi primero!, yo creo que oigo algo,
arrastra primero a Cai, mientras que encuentro la
dirección, el resto de camino lo arrastro yo..._ no
es la primera vez que arrastro a una persona
medio muerta, vi muchos accidentes en la policía,
otra muertes por armas, violencia entre gente
que se amaba, quiero hablar con el profesor
Sayers... pesa más o estoy... pesa mucho, no
opone con resistencia, parece muerto... no te
mueras Cai, falta menos... no te mueras cuando
te arrastro, espera si quieres irte de toda esta
pesadilla... yo tampoco esperaba que nos suceda
a nosotros, me reía por la guerra del petróleo, yo
aplaudí a ese mono borracho, no tengo nada en


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Elbio Aparisi Nielsen                        Tempestad



contra de las etnias, antes, ahora quiero decirle
algunas cosas a Sayers, el muy cabrón nos hizo a
su medida, tiene que conocer el dolor antes de
morir, voy a matarlo lentamente, espero que
tener la suerte de nuestro lado... somos muy
pocos, esos coches repletos de niños Cai, mejor
sigue durmiendo, pesas eh, pareces tan
menudo... tienes algo... envidio como son... no
puedo quitarme los coches de la cabeza, una niña
me miraba con sus ojos abiertos, creo que estaba
muerta, no lo sé ahora mismo, puede que
estuviese viva, no quiero ver a esa niña Cai, ¿por
qué pesas tanto?... estoy repleto de agua, no veo
nada, tengo miedo, me enseñaron a no tener
miedo y lo tengo en todo el cuerpo metido... lo
he perdido todo, ¿a quién mierda le importa?... a
mi no me importó dispararle en los ojos a esos
negros... ni lo pensé cuando dejé que se maten
aquellas crías... eran solo niñas... por Dios... ¿por
qué pasa esto? ¡quiero morir!... quiero que me
quiten el corazón.... ¡Dios!... pero sí... como
pesas pequeño... lo tenía en mis brazos pidiendo
vida y murió mirándome ese bebé precioso que
había salvado... solo vi muerte, durante los
veinte años vi solo eso, la escoria de este mundo,
nuestras cloacas sucias... he tirado todo ese
tiempo... me creía un hombre... soy un hijo de...
soy yo... no es nadie más que yo... me duelen los
brazos... ya he tirado de los dos... me duele la
cabeza... nunca lloraba, ¿eh? maricón de mierda
pensaba de él, ahora soy yo quién llora y mis


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Elbio Aparisi Nielsen                        Tempestad



lágrimas se mezclan en este mar de agua sucia,
soy parte de esa cloaca, soy igual que ellos... no
voy a soportar un día más esto... me toca, me
toca, me toca, Cai mueve las piernas, se agita,
Cai... gracias... se suelta... nos detenemos...
¿cómo puede volver?... voy a abrazarlo...
¡abrázalo Bill!... voy a abrazarlo, ha vuelto a la
vida.

-¿Puedes levantarte?_ me pego a su oreja y tapo
todo alrededor de su oído, esta en cuatro patas,
lleno de barro, la lluvia no lo derrota, el pelo tapa
su cara, no lo veo, estoy pegado a su oído
esperando que se mueve y se pegue al mío, me
entra agua en mi oído derecho. Se mueve, se
cuelga de mí, de mi oreja, me duele, estoy
congelado, ha bajado algo la temperatura.
-Puedo Bill, sigamos._no puedo explicar... es qué
me sorprende... tengo la sensación de que se
puede continuar... no hay vencidos en la vida...
se ha ido y ha vuelto entero, quiero y está
determinado a vivir... este hombre tiene el
derecho... debe vivir. Viene Patrick, nos unimos
acostados boca abajo, ahora lo veo mejor a
Patrick... sonríe, jajaja, ¡sonríe!, si este hombre
nos ha devuelto la esperanza... nada está
perdido, estamos muy cerca pronto tendremos
que cobijarnos como antes.

-¡Estamos los tres!, bien... ahora...
-¡Puedo oirlo!, ¡puedo oirlo!_ grita Cai pero no lo


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Elbio Aparisi Nielsen                         Tempestad



hace muy fuerte... es que el agua y el viento...
no me importa ya toda esta mierda... estamos
vivos, ¡podemos contra todo esto!
-¿Qué oyes Cai?_ no sé de qué habla.
-¡El silbido! viene de allí._ estira los dos brazos
hacia la izquierda, nos quita del medio, se
acomoda en esa dirección... no sé cómo lo hace,
es imposible oír algo tal y como está todo.

Nos hemos unido, Cai nuevamente delante,
Patrick y yo por último como antes... creo que
estamos cerca, puedo sentirlo, solo quiero ver
esa maldita cueva, ya no recuerdo como era,
todo es tan confuso, mis pies... la espalda, tengo
puntadas por todo el cuerpo, apenas lo siento...
estaba entrenado para sucesos traumáticos, me
habían entrenado muy bien, no sé que soy de
todo eso no ha quedado nada... y esos rostros...
¿me pagan por todo lo que tengo en mi
memoria?... hijos de... ellos dirigen... nosotros
padecemos... no sé que es todo esto... nunca he
visto tanto agua caer... las represas no están
aquí, los ríos nos desbordan como otros...
estamos en presencia del fin... o del comienzo...
¿Dios?    ¿dónde      te     escondes?        ¿sientes
vergüenza?... me da un apretón Patrick, creo
que... caemos... caen unas rocas, puedo oirlas...
tengo sueño... no... pue... do... pen .. s...

¿Qué ruidos son?, no veo sus caras, ¿qué ruidos
son esos?, ¿Sayers?, maldito cabrón embustero,


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



rata... ¿quiénes son?...

-¿Me oyes?, ¿Bill? ¡hemos vuelto!_ no veo nada.
-¿Quién habla?_ el ruido ha cesado, está mucho
más apagado, todas las voces me resultan
extrañas.
-¡Soy yo Bill!, ¡Cai!, estamos a salvo amigo, te
has desmayado al final, te hemos arrastrado con
Patrick, ¡cómo pesas!_ él también pesa.
-Tendré que hacer dieta, algo he bajado en estos
días._ estoy muerto de hambre.
-El zorro y la liebre están... ya calentaremos esto
y verás lo que es comer bien, amigo. Se acercan,
puedo sentir sus pasos rebotar contra mi cara.
-¿Patrick?_ le pregunto, estoy algo mejor, no me
olvido de Sayers, veo muchos rostros... ahora en
la oscuridad es otra pesadilla, quiero luz ya, por
favor, necesito luz.
-Está con las niñas... es que ha sucedido algo
amigo..._ su voz ha cambiado, no recuerdo como
era antes, pero noto su descenso de tono, algo
no va muy bien.
-¿Qué coño ha pasado aquí?_ estoy encendido.
-Han salido a buscar comida Enric y Marc,
¿recuerdas?, y aquí se han quedado las niñas,
Karen y Nachid... perdona... Nashid... dicen que
primero ha muerto Emily, que gritaba mucho y
Enric o Marc la callaron... pero primero han dicho
que dormía, no entiendo muy bien amigo, esto no
me huele nada bien... Enric y Marc no han vuelto,
están allí fuera... quizás perdidos, según Karen


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iban a estar cerca por ese motivo... nos daban
por muertos amigo... pero...
-¿Hay más? ¡suelta, suelta!_ cualquier cosa
puede suceder viniendo de un puñado de
desconocidos, es que debería de haberme
quedado, lo he pensado pero... por medir las
putas pollas, el maldito ego de mierda... y ahora
esto.
-Ha muerto Elisabeth, la madre de la niña, de
Nashid, dicen que se ha disparado sin querer,
pero la pistola no está, no entiendo que sucede
Bill, pero tenemos que encender el fuego, y
ordenar un poco este sitio...
-No podemos estar quietos, es que siempre tiene
que... me cago en la puta... siempre lo mismo,
lugar donde voy, desastres hay... tenemos que
comer algo, luego ya nos ocuparemos de
interrogar a las niñas, alguien miente... cuando
vengan Enric y Marc, si es que viven allí fuera...
los amarraremos... no podemos permitir más
muerte, bastante con lo que hay allí fuera... esa
gente en los coches Cai, eso nunca podré
olvidarlo, llevo años en mi cargo, nunca olvidaré
sus rostro... esos coches.
-Tranquilo amigo, haremos lo correcto, descansa.




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                        8

-Tranquilo amigo, haremos lo correcto._ que bien
me siento, mi madre pudo darme esa energía,
¿cómo puede hacerlo después de tantos años?...
su estado espiritual, es increíble, estoy repleto de
todo su ser. Todo es nuevo, puede ser similar a
un arribo, ella quizás esté dentro mío, renovando
mis voluntades de poder, de saber revivir, no he
muerto, no me he deshecho en la tempestad de
mis pensamientos, estoy sano y lejos del dolor.
Bill está terminando sus fuerzas vitales, es
extraño, nos hemos ausentado y el mal se ha
adueñado de este sitio, limpiaremos todo con
fuego, no quedará nada flotando en este aire de
mentiras... hay mentiras, lo sé, no tiene mucho
sentido ocultar lo inevitable. Patrick habla con las
niñas, intenta tranquilizarlas, no puedo situarme
en sus almas, a sus edades meditaba, tejía la
madera, la buscaba y estaba totalmente
conectado con esta naturaleza que hoy no quiere
sobornos, sé siente traicionada por este tipo de
gente. Los animales están mojados pero enteros,
creí perderlos, ya no recordaba que Patrick seguía
fuerte y cargando con ellos, Patrick es un buen
hombre... me acerco... Bill ronca.

-No, han marchado, luego mi madre... Emily
estaba dormida, luego nos dimos cuenta, mi

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madre nos lo ha dicho, luego escuchamos el
sonido...
-Ha sido así señor, es cierto, no mentimos en
nada.
-¿Y la pistola pequeñas? ¿qué han hecho?
-No sabemos dónde ha quedado, lo juramos.
-La pistola tiene que estar en algún sitio, perdona
que diga esto pequeña, pero tu madre tiene un
disparo en su rostro, la he palpado... y... lo siento
pero no se ha disparado sola, perdona pequeña
es que...
-¿Qué? ¿qué?, ¡Está loco!, ¡mi madre ha
disparado sin querer! ¿tiene la cara...?
-Sí pequeña, lo siento, pero... aunque puede
caber la posibilidad de que el disparo rebote y
diera con ella... puede ser una hipótesis, no lo
tengo claro.
-No queremos hablar más Patrick.
-Tranquilas, ¿dónde tienen el mechero?
-No lo sabemos, es que...
-Lo tengo yo Karen, lo he cogido hace unos
momentos.
-Bien, ahora encenderemos el fuego, quiero que
se venden los ojos y se queden junto a mi
mientras cocinamos como podemos estos
animales, luego ordenaremos todo, más tarde se
olvidarán de todo.
-Pero, no queremos que se deshagan ni de Emily,
ni de mi madre... no...
-No es eso, no pueden ver sus cuerpos, es por su
protección, luego los recuerdos son muy duros de


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borrar, es algo que hago por ustedes, no quiero
que sufran más pequeñas, pronto podrán abrir
los ojos tranquilas.
-Estoy cansada que no me dejen ver... mi madre
me tiene prohibido hablar del pasado, yo vi cosas
peores que estas, mucho peores y no estoy
contándolo.
-Lo siento Nashid... pero seguro que lo tienes
pegado a tus ojos cuando los cierras...
-Sueño.
-Es a lo que me refiero, ahora vamos a atar estas
telas y cuando vuelvan a quitárselas estarán más
tranquilas, se los aseguro.
-Yo no voy a permitir que me quieras poden eso
en los ojos, no dejes Nashid que te venda lo que
dice... no sabemos quienes son... no voy a dejar
que me pongas nada.
-¿Por qué hablas así Karen?_ yo sigo en silencio,
esperando ver que es lo que hay.
-No me fío de nadie, mi padre siempre me dice
que no hable con extraños, ahora estoy repleta
de extraños, tú prometes demasiado, no eres de
fiar.
-Piensa como quieras pequeña, pero no voy a
dejar que veas todo esto.
-Ya he visto mucho... ¿creen qué somos idiotas?
mi edad mental puede que te supere Patrick,
agradezco el gesto, pero he visto el fogoneo de la
pistola, la he visto a la señora en el momento.
-¿Has visto a mi madre y no me has dicho nada
Karen?


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-Es que no tenía por qué saberlo, viene éste
contándonos un cuento chino y no podemos dejar
que no nos permitan ver, es lo que nos queda,
poder ver Nashid, no sabemos cuando va a
terminar todo allí fuera, aquí dentro parece ser
peor, no sé a donde ir, tienes que entender que
no tenemos salida, lo veo todo muy negro.
-No hables así Karen, Nashid no quiere ver...
-Sí quiero ver Patrick.
-Pues    bien,   encenderemos     esta   tela  y
calentaremos las ramas, con suerte podremos
comer algo.

Estoy en silencio, se han olvidado de mí, ¿puede
alguien mantenerse en silencio todo el tiempo?,
lo veo improbable, hay ropa seca, la de Emily, la
madre de Nashid, con eso podremos comenzar el
fuego.

-¿Cai?_ es Patrick.
-Estoy aquí, detrás tuyo.
-¿Qué haces? ¿has oído todo?
-Sí, creo que dicen la verdad, lo que tú propones
es cierto, la suerte a veces nos juega estás
malditas jugadas, la bala puede rebotar sobre las
piedras.
-Yo creo eso, igualmente Enric y Marc tienen que
volver, no sé cuanto tiempo llevan fuera, pero no
lleva lo mismo que nosotros, si aguantamos, ellos
podrán, el problema es cuando vuelvan, deberán
explicarle a Bill que ha pasado.


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-Está cabreado, Bill está muy cabreado, ahora
duerme algo.
-Si, lo sé Pat.
-¡No me llames Pat! así me llamaban de niño en
el colegio.
-Bueno Pat, ahora hay que cocinar eso, luego
veremos... tengo hambre, esas niñas estarán
muertas de hambre, aquí dentro, en la oscuridad,
pensando mucho... yo tuve otra vida.
-Y yo Cai, esto no lo esperamos ninguno de los
que tuvimos familia, es una pesadilla Cai.
-Lo sé amigo.




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                        7

No sé si prefiero estar sola con Nashid, tres
hombres, son grandes, mi padre siempre me dijo
que me cuide de los grandes, suelen tener
ilusiones un poco raras, solo quieren sexo, y yo
no quiero ser presa de nadie. Patrick nos habla,
hace un rato que nos está intentando calmar,
Nashid es la que tiembla, yo no confío en este
tipo ni en ninguno, solo en Aron, todavía no llama
mi amor, donde estés ahora mi amor, te amo...
mi papá seguramente está pensando en mí,
espero que tengan algo para comunicarse, si hay
agua afuera igual pueden vivir, espero que sí, mi
papá no es tonto.

-No, han marchado, luego mi madre... Emily
estaba dormida, luego nos dimos cuenta, mi
madre nos lo ha dicho, luego escuchamos el
sonido... _ le dice Nashid al vendedor, está
temblando, siempre tiembla.
-Ha sido así señor, es cierto, no mentimos en
nada._ le digo, no tiene por qué molestarnos con
todo esto, se cree que es un policía, me molesta
que nos presione así.
-¿Y la pistola pequeñas? ¿qué han hecho?_ ni yo
lo sé, su madre pudo tirarla cuando el disparo.
-No sabemos dónde ha quedado, lo juramos._ mi
padre me enseñó a no jurar en vano.

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-La pistola tiene que estar en algún sitio, perdona
que diga esto pequeña, pero tu madre tiene un
disparo en su rostro, la he palpado... y... lo siento
pero no se ha disparado sola, perdona pequeña
es que..._ que dice este tipo, se mete en todo, no
tiene idea de lo que sufrimos, hasta hace unos
minutos estábamos solas en el mundo, ahora
igual que antes pero encima sospechosas, está
loco, el viaje y el agua lo ha mareado un poco.
-¿Qué? ¿qué?, ¡Está loco!, ¡mi madre ha
disparado sin querer! ¿tiene la cara...?_ pobre
Nashid, yo si que la he visto antes de...
-Sí pequeña, lo siento, pero... aunque puede
caber la posibilidad de que el disparo rebote y
diera con ella... puede ser una hipótesis, no lo
tengo claro._ no tiene claro nada de lo que dice,
ve muchas películas.
-No queremos hablar más Patrick._ me cansa
hablar por hablar, nos molesta, no nos tranquiliza
como dice o quiere.
-Tranquilas, ¿dónde tienen el mechero?_ todos
tenemos algún motivo, era solo por el mechero.
-No lo sabemos, es que..._no quiero dárselo,
todo por el mechero, no piensan en nosotras.
-Lo tengo yo Karen, lo he cogido hace unos
momentos._ no puedo verla, pero es mucho más
cobarde de lo que pensaba, me molesta que los
ayude, al final en unos momentos todo va a ser
como lo diga ellos.
-Bien, ahora encenderemos el fuego, quiero que
se venden los ojos y se queden junto a mi


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



mientras cocinamos como podemos estos
animales, luego ordenaremos todo, más tarde se
olvidarán de todo._ tiene cada ocurrencia, nos
cree estúpidas ¿o qué?
-Pero, no queremos que se deshagan ni de Emily,
ni de mi madre... no..._dice Nashid, yo prefiero
estar al margen de tanta tontería.
-No es eso, no pueden ver sus cuerpos, es por su
protección, luego los recuerdos son muy duros de
borrar, es algo que hago por ustedes, no quiero
que sufran más pequeñas, pronto podrán abrir
los ojos tranquilas._ se excusa, se amolda a todo
lo que decimos, parece que nos quiere vender
algo.
-Estoy cansada que no me dejen ver... mi madre
me tiene prohibido hablar del pasado, yo vi cosas
peores que estas, mucho peores y no estoy
contándolo._ a veces pienso en mi familia, y
entiendo todo el amor que me dieron, me siento
culpable de no estar con ellos ahora mismo.
-Lo siento Nashid... pero seguro que lo tienes
pegado a tus ojos cuando los cierras..._ quiere
manejarla con las palabras, no veo por qué
quiere hablar de todo esto.
-Sueño._ todos soñamos con lo peor de nosotros
mismos, por qué es todo lo que nos guardamos y
no decimos.
-Es a lo que me refiero, ahora vamos a atar estas
telas y cuando vuelvan a quitárselas estarán más
tranquilas, se los aseguro._ que lo haga él, no
somos estúpidas.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Yo no voy a permitir que me quieras poner eso
en los ojos, no dejes Nashid que te venda lo que
dice... no sabemos quienes son... no voy a dejar
que me pongas nada._ tengo muchas ganas de
irme de este lugar, prefiero estar en medio del
agua.
-¿Por qué hablas así Karen?_ hay más gente
aquí, los otros dos están callados.
-No me fío de nadie, mi padre siempre me dice
que no hable con extraños, ahora estoy repleta
de extraños, tú prometes demasiado, no eres de
fiar._se lo digo, ahora sabe que pienso.
-Piensa como quieras pequeña, pero no voy a
dejar que veas todo esto._ se cree que es
nuestro padre, todos los hombres piensan igual.
-Ya he visto mucho... ¿creen qué somos idiotas?
mi edad mental puede que te supere Patrick,
agradezco el gesto, pero he visto el fogoneo de la
pistola, la he visto a la señora en el momento.
-¿Has visto a mi madre y no me has dicho nada
Karen?_ lamentablemente sí, pero no quise
llenarla de miedo, yo no haría eso con otra
persona, y no me gustaría que me lo hagan.
-Es que no tenía por qué saberlo, viene éste
contándonos un cuento chino y no podemos dejar
que no nos permitan ver, es lo que nos queda,
poder ver Nashid, no sabemos cuando va a
terminar todo allí fuera, aquí dentro parece ser
peor, no sé a donde ir, tienes que entender que
no tenemos salida, lo veo todo muy negro._
estoy enojada con todo, no estaría aquí si le


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



hubiese hecho caso a mi padre, o si hubiese ido a
buscar a Aron, podíamos hablar por la radio, pero
no, esa señora me ha metido en todo esto y
ahora está tranquila en medio de todo ese barro
dentro de su furgoneta, quizás viva ahora mismo.
-No hables así Karen, Nashid no quiere ver..._no
sé todo lo que vio Nashid, pero tampoco va a
cambiar nada, somos como somos.
-Sí quiero ver Patrick._ al final comienza a ser
más fuerte, yo he perdido igual o más que
Nashid,    somos    parecidas,    podríamos   ser
hermanas, ahora me siento mejor.
-Pues    bien,   encenderemos      esta  tela   y
calentaremos las ramas, con suerte podremos
comer algo._ tengo hambre, espero que alcance
para todos, y eso que todavía no han vuelto Enric
y Marc, si es que viven vamos a estar algo más
seguras, aunque Enric es un poco raro.

Estamos abrazadas, no queremos ver nada en
realidad, ellos recién llegan y nos hablan de todo
esto, estamos tristes, solas, queremos irnos, no
queremos estar rodeadas de hombres.

-¿Karen?
-¿Qué?
-Podemos escaparnos... no estoy bien...
-No podemos, al menos todavía, más tarde
vemos.
-Son muchos, y si vienen.
-Ya, yo pienso igual, ahora mejor descansemos


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



algo, yo tengo sueño, se me cierran los ojos y no
paro de bostezar, si dormimos juntas vamos a
tener las mismas fuerzas.
-Bueno, pero si oyes algo raro me despiertas y
nos vamos.
-Sí Nashid, primero tenemos que comer, luego
nos vemos.
-Tengo hambre.
-Y yo.

Se ha dormido, tiene su cabeza sobre mis piernas
y yo la mía sobre las suyas, me estoy durmiendo,
respiro profundo para dormirme de una vez...
Aron... no quiero pensar en Aron... papá... me lo
dijo... soy...




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




                        6


-Pues    bien,    encenderemos    esta    tela   y
calentaremos las ramas, con suerte podremos
comer algo._ le digo a las niñas, están tensas,
nerviosas, asustadas, pobres angelitos no puedo
ponerme en sus lugares, aunque no intente no
puedo, será muy fuerte reconocer que estamos
atrapados con toda esa gente muerta afuera, y
ahora aquí dentro, algo no me convence, ellas no
han hecho nada naturalmente, pero el rostro de
Elisabeth está deshecho, la han matado... no lo
sé, aquí la piedra puede hacer rebotar la bala, un
accidente demasiado desgraciado e inoportuno,
pero puede ser, pueden ocurrir cosas peores, la
realidad es muy extraña.

-¿Patrick?... ¿Patrick?_ bostezo, estoy sin
fuerzas, me estoy desperezando, necesito mover
mi cuerpo un poco, relajarlo y luego masajearlo
algo, tengo los músculos muy duros y fríos.
-¿Eh?_ creo que Cai me habla, pero no estoy
seguro.
-¿Patrick?_ me susurra, se está acercando muy
lentamente, oigo sus pies.
-¿Pasa algo Cai?_ respira fuerte.
-Creo que sí, siento que no estamos solos.
-No, no estamos solos, las niñas y... bueno, las

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Elbio Aparisi Nielsen                        Tempestad



dos...
-Ya, me refiero que hay alguien más.
-Eso es imposible._ no tengo miedo, no puede
ser.
-Es posible, ven... tengo que enseñarte algo._ Cai
está muy nervioso, me aprieta muy fuerte la
muñeca, no entiendo en qué está pensando, es
posible que el viaje le esté afectando, ha sido
muy duro, no sé si lo volvería a repetir, no soy
capaz.
-Más suave Cai, me duelen las muñecas.
-No hables fuerte, no deben escucharnos las
niñas._ ellas están hablando sin parar, es como si
aplicaran un arma de palabras para combatir la
tristeza, es impresionante cómo opera la mente
sobre este tipo de situaciones.
-Bueno, es que no es normal... tenemos que
cocinar a los animales, nos falta quitarles la piel y
destrozar la carne...
-Calla, silencio..._ me hace agachar junto con él,
nos adentramos algo más, la temperatura ha
bajado y hay mucha humedad.
-¿Cuánta profundidad tiene esto?_ podemos
escuchar los pequeños ecos rebotar y viajar, no
estuvimos más que un tiempo al llegar, con el
hambre y la desesperación no pensamos en las
dimensiones de todo esto, pero no puede ser
posible que sea mucho más profundo, algo más
de lo que pensamos sí, estoy estupefacto.
-Mira, bueno... toca, ven, deja suelta tu mano,
voy a hacer que toques algo...


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-Qué coño es...
-Emily, la anciana, la he volteado para que veas...
toques, la herida, esta mujer no ha muerto de
vieja, tenía una herida profunda en la columna.
-No jodas Cai.
-Lo que digo, debemos estar alerta, no me fío de
este lugar, puedo sentir que no estamos solo.
-Pero deja de decir... Emily pudo haber tenido un
accidente, ya cuando entramos aquí la oí decir
algo de su espalda, pudo ser cualquier cosa, un
piedra en punta, algún trozo de los coches, no
olvides el caos de gente que éramos.
-No lo sé.
-No te pongas supersticioso, es lo que nos hizo
matarnos durante siglos...
-Pero...
-Nada Cai.
-¿Cómo explicas el rostros desfigurado de
Elisabeth?
-La roca ha devuelto el disparo.
-¿Por qué ha disparado?
-Accidentalmente...
-¿Y la pistola Patrick?...
-No, no lo sé Cai... esa pistola puede ser de
cualquiera.
-Bill lleva una escondida, estoy seguro, eso al
menos nos da tranquilidad.
-¿Sigue durmiendo?
-Sí.
-Mira Cai, vamos a hacer silencio, no vamos a
levantar más la alarma de las niñas, lo hecho,


                                                 381
Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



hecho está, tenemos que cocinar, primero hacer
el fuego, conseguir que el mechero funcione,
luego secar las ramas, con ayuda de las telas
podremos      encenderlo    bien,    veremos     las
dimensiones de todo este hueco, pero con luz, sin
ella son todas conjeturas, veremos lo que hay y
cuando lleguen los otros dos ya hablaremos todos
juntos, pediremos explicaciones.
-Bill se va a cabrear mucho, por suerte nos podrá
dar respuestas.
-Quédate tranquilo Cai, Bill no va a respondernos
el por qué el planeta se ha ensañado tanto con
nosotros.
-Perdona Patrick, el planeta está en contra de
todas las especies ahora mismo, siempre es lo
mismo solo pensamos en nosotros mismos, la
naturaleza reconoce lo que estamos haciendo,
nos encargamos de destruir todo lo que
encontramos a nuestro paso, sin contemplar la
belleza o el significado y la importancia de todo,
bueno hace unos pocos siglos al menos
investigamos,      ya    es    algo...   aún     así
paradójicamente son los siglos más destructivos
de la historia._ no tiene miedo, está indignado.

Me puedo ver ahora mismo en el espejo de mi
casa, acabo de salir de la ducha, estoy humeando
vapor de agua, suelo secarme más con el aire
que con las toallas, estoy medio desnudo, mi
mujer está en el baño riéndose de una tontería
que le acabo de hacer. En la cadena de música


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pongo mi cd favorito de U2, cierro los ojos, puedo
volar con Bono, estoy feliz, la televisión muestra
en directo los tifones de Asia, enseña gráficos y
números, placas y placas con gráficos y números,
sigo feliz, mi mujer me grita preguntándome si
quiero un té de hierbas, le contesto un sí muy
fuerte y sonriente, la escucho apoyar fuerte las
tazas sobre el mármol de la cocina, le digo que
no los haga en el microondas, que quiero que
seas de agua natural... se ríe... los gráficos
continúan, Bono cae algo más suave, son notas,
puedo entenderlas, la armonía baja a la tristeza,
casualmente la televisión enfoca todas esas
personas abatidas en las playas, en los arrozales,
montes, los árboles arrancados, las barcas contra
las escolleras, es terrible, ninguna película podría
emular esa tristeza de lo real, lloro, mi felicidad
se acaba. Mi mujer me pregunta por qué lloro
como un niño abrazándola, ella ve la televisión y
me pregunta por qué, si nada de lo que veo es de
nuestra ciudad, que no nos pasará nada, veo su
rostro decirlo con tanta seguridad que le creo, le
creo realmente, me tranquiliza, es la única que
puede hacerlo realmente, me da unos besos en la
frente, tomamos el té y poco a poco vuelvo a
sentir a Bono hacerme retomar mi felicidad
temporal.

-Vamos a ponerlo bajo el agua, así lo limpiamos
bien... tira más Patrick, eso eso, tira.
-Que fuerza tienes ahora Cai, te noto mucho


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



mejor.
-El miedo paraliza, pero suelta adrenalina, eso es
muy bueno.
-¿Qué hacen?_ tose.
-¿Bill? era hora, has dormido un buen rato,
¿mejor?
-Sí, si, ¿qué hacen?
-Vamos a limpiar al animal con el agua, estamos
con Patrick intentándolo.
-A ver... primero tenemos que calentar este sitio,
hace mucho frío. Tenemos que juntar ramas
caídas, son las que están secas, las juntamos y
luego limpiamos al animal.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




                        5

¿Sayers?... no voy a seguir tu camino maldito
¡anciano!, no soy como tú... olvídate, no hay
manera... eres escoria, todas tus técnicas no me
sirvieron para nada eres un... no quiero saber de
ti.

-El miedo paraliza, pero suelta adrenalina, eso es
muy bueno._ ¿de qué hablas Sayers?... otro
sueño más... lo llevo todo el día en mi mente,
cuando me recupere de todo este desastre si se
ha salvado el profesor me escuchará, espero que
siga vivo quiero quitarme toda esta culpa.
-¿Qué hacen?_ casi puedo verlos, escucho mi eco
repetirse.
-¿Bill? era hora, has dormido un buen rato,
¿mejor?_ su acento amarillo lo delata.
-Sí, si, ¿qué hacen?_ veo sus sombras, están
junto al agua, por Dios parecen indios, esto es
una puta cascada en el monte, es increíble lo que
está sucediendo, no sé para donde sigue todo
este temporal, pero estoy seguro que esta
matando gente ahora mismo.
-Vamos a limpiar al animal con el agua, estamos
con Patrick intentándolo._ tiene que decir
exactamente lo que hace y con quién, me
molesta el amarillo no sabe decir Patrick bien,
este con el profesor Sayers no hubiese durado ni

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dos temporadas.
-A ver... primero tenemos que calentar este sitio,
hace mucho frío. Tenemos que juntar ramas
caídas, son las que están secas, las juntamos y
luego limpiamos al animal._ me estoy parando,
no siguen moviendo el animal para todos lados,
están escuchándome, al menos están atentos a
recibir directivas, no es el mejor sitio pero hay
que ordenarlo todo.
-¿Qué quieres hacer Bill?_ Patrick lo sabe mejor
que yo, ¿por qué coño siempre me deja hablar?
tiene una ironía detrás de su falsa bondad que
me molesta mucho, se cree un tío listo, voy a
enseñarle quién es el que manda aquí, al menos
no dejo de ser policía.
-Vamos a organizarnos, primero daremos luz a
esta pocilga, luego mientras...
-Perdona Bill, es que... no he hablado contigo,
han pasado ciertos hechos que tienes que saber...
Cai me ha contado algunos pensamientos que
tiene y debemos hablar.
-¿De qué hablas Patrick?_ tiene salidas muy
raras, no sé de qué quiere hablar, pero no...
-Verás, no sé si te has dado cuenta pero
quedamos muy pocos en la pocilga como has
dicho... Enric y Marc ¿los recuerdas?
-No, bueno no muy bien, pero faltan..._ claro si
faltan varios aquí, no oigo a nadie alrededor.
-Ellos han salido a buscar comida, no habían
dado por muertos y salieron a por comida,
mientras que Emily, Elisabeth y las dos pequeñas


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se quedaron aquí...
-Lo está diciendo mal señor, Emily murió antes de
que marcharan Enric y Marc, luego ya estaba
muerta... cuando estábamos las tres pasó lo de la
señora, vi su rostro antes de morir...
-¿Qué?..._ no lo puedo creer, esos dos mataron a
la anciana y se fueron, no tiene sentido.
-Es que..._no quiero que me hable Patrick, las
niñas lo saben mejor.
-Espera, deja que hablen las niñas... ellas sí
saben lo que ha pasado._ al fin le pongo un
límite, hablar por hablar me fastidia mucho. Está
llorando una de las niñas, interrumpe la que
habla, no sé si es la que llora también.
-Tranquila Nashid, perdona no he querido decir
muerta, es que... perdona... estoy diciendo que
la señora murió antes de que...
-¿De qué señora hablas? son dos señoras... y
dime tu nombre que soy fatal para eso.
-Soy Karen, la señora es Elisabeth, la madre de
Nashid, ella está, bueno ya sabe... Nashid la
extraña mucho, no hablen como si fuera como
esos animales que han traído.
-Perdona Karen, no es eso, es horrible lo que ha
pasado, pero debo saberlo todo.
-¿Y por qué debe saberlo todo? estoy cansada de
repetirlo...
-Soy policía pequeña, mi nombre es Bill, tenemos
que aclarar las... bueno ya saben, eso, si vuelven
Enric y el otro... Marc... tendremos que actuar en
defensa propia, ya que presuntamente pudieron


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cometer el asesinato de... Emily.
-Mi madre nos dijo que Emily dormía._ dice la
hija de la segunda muerta.
-Bueno ya sabíamos que mentía, no sabemos
quién lo hizo, pero creemos que Elisabeth no
fue... la madre de Nashid era buena persona,
creía en Dios, pero los otros dos antes de irse
discutieron sobre algo de Emily... no recuerdo
bien estábamos lejos..._ dice Karen, suena
segura, aunque me gustaría verle los ojos, soy
muy bueno en ello.
-Y la madre de esta pequeña ¿qué hacía con una
pistola?
-Es que... _ me cago en la puta... están cayendo
rocas por todo lados, el ruido es impresionante,
el eco crece, están cayendo muchísimas rocas allí
fuera.
-¡Juntémonos!_ grita Patrick, me arrastro, me
tocan las pequeñas, las agarro fuerte, las tengo a
mi lado a las dos.
-¿Cai?_ pregunto por el amarillo es que no lo he
oído desde hace unos minutos.
-Aquí estoy, ¡he descubierto que hay un camino
fuera! hay otra formación de rocas, llueve menos
creo que por eso están acomodándose.
-¿Dónde estás Cai?_ pregunta Patrick.
-¡Aquí!_ nos queda un sitio por donde irnos,
pronto todo esto estará cubierto.
-¡Patrick espera!, coge los animales, si pesan,
coge solo el más liviano, nos ha costado mucho
traer la comida._ le grito también para que me


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oiga bien, tengo mucho hambre, no podemos
aguantar mucho más tiempo así, lo de estas
mujeres luego se aclarará, por lo pronto si
vuelven estos dos estaré atento, los interrogaré,
ahora debo sacar de aquí a las niñas.
-¡No quiero irme a ningún lado!, yo me quedo
aquí, la radio... la radio... Aron va a llamar por
esa radio, no quiero irme a ningún lado,
suélteme, ¡suélteme!..._ me lo temía.
-¿Qué radio?, nada, no podemos continuar aquí,
lo siento, pero nos vamos ahora mismo de esta
pocilga sucia.
-¡Mi mamá!, no me toque, me quiero quedar
aquí, mi mamá, ella... no quiero ir con ustedes,
no los conozco... quiero a mi mamá, por favor no
me la quiten... no quiero perder a nadie más,
siempre es... lo mismo..._ nunca pensé en toda
mi vida como policía sentirme así, tengo miles de
horas se incidentes graves, peleas, asesinatos,
pero nada se puede parecer a esto, a la
sensación que tengo ahora mismo, estoy
deshecho por dentro, soy un saco de boxeador.
-Lo siento niñas, pero van a venir conmigo... ¡no
me rasguñen!, ¡me cago en la puta!, ¡las voy a
tirar por el bosque! así ven lo que es el peligro de
verdad, ya volveremos a buscarla... ahora no
podemos quedarnos aquí, moriremos de hambre,
no quieren morir, ¿verdad?...¡yo tampoco!_ tengo
la cara hecha un asco, me arden los cachetes.
-¡Corran ahora mismo!¡Bill! ¡Patrick!_ nos grita el
amarillo, estoy sudando mucho, me arde la cara,


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ahora las tengo tomadas de las manos, las llevo a
un sitio seguro, ¿pero a qué sitio vamos?, o no,
otra vez al aguacero de allí afuera, esto me va a
matar, me va a dar ataque en cualquier
momento, pobres niñas, están sudando las
manos también, es el miedo. Suenan piedritas
caer desde arriba, es la capa de arriba, están
cediendo las piedras poco a poco... creo que no
volveremos a este sitio.-Por aquí, muy bien...
sigan a Patrick, ahora se puede ver mejor, no hay
niebla, algunas nubes están tomando otras
direcciones, están cambiando los vientos Bill, ¡al
fin podremos ver algo!
-Pero si no se ve una mierda desde aquí, Cai.
-Algo más si se ve Bill, Cai tiene razón, pronto
cambiará la temperatura, podremos al menos
secarnos, si deja de llover definitivamente,
bajaremos por este camino, la otra cuidad no
está más que a unos kilómetros.
-Ahora mismo estamos más cerca de allí..._ dice
Cai algo animoso, estamos contra las rocas en fila
y apoyados sobre una muy grande.
-¿Y ahora?
-Esperaremos, hasta que se detenga la lluvia.
-No sabemos cuando va a dejar de llover.
-¿Sugieres que volvamos al bosque? ahora
mismo contamos con dos opciones solamente, el
bosque o el camino hacia abajo, que significa ir
hacia la cuidad.
-Tranquilas,   Karen    siéntate  junto   Nashid,
duerman algo mientras esperamos._ me hacen


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caso, están fuera de su mundo, puedo verlas
bien, no tienen nada que ver con mi imagen
inventada, es india, se le nota en la piel a la más
joven, Karen en cambio tiene cuerpo de mujer
ya, es muy guapa, muy guapa para ser un
adolescente... tiene una mirada muy...
-Yo creo que esperar está bien, pero tenemos que
comer, no voy a dar un paso más sin comer algo,
al menos la carne cruda, no me importa._ les
digo.
-¿Y los animales? ¿Patrick? ¿y los animales?,
¡Patrick!_ no me habla, creo que...
-Bill, no he podido cargar con ellos... lo siento,
iba a...
-¿Qué? pero te he dicho que cojas el que menos
pesa, ¿y ahora nuevamente iremos muertos de
hambre al bosque ?, yo no me muevo de aquí,
voy a quitar esas piedras de mierda.
-No te muevas Bill, pueden caer aquí y quitarnos
el poco resguardo que nos queda con la lluvia, ya
no tenemos otro sitio donde ir, ¡Bill!, no hagas
nada, yo iré al bosque a intentar recoger al
menos unos frutos, quizás consiga algo.
-¿Qué frutos Patrick? ¿siempre hablas por hablar?
¿eh?, son pinares para la deforestación, no hay
frutos por aquí, se nota que no eres de nuestra
ciudad, bueno la única es Karen, supongo, el
resto son extranjeros nacionalizados y un
vendedor que no tiene ciudad fija, ¿me equivoco
Patrick?
-¿Qué problema tienes con la gente que no es de


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tu ciudad? ¡pedazo de mierda! ¿ te crees fuerte
por qué eres policía? no tienes puta idea, ¿me
has oído? no tienes un gramo de... mejor lo dejo
porque no respondo de mí, estoy aguantando tus
arranques, eres un enfermo mental... eso eres...
¿policía?
-¡Eso es! ¡suelta! ¡suelta quién eres!, ahora ya no
eres tan amable ¿eh?, dime quién eres Patrick,
no vendes nada, tu no eres vendedor, siento tus
nervios cuando estoy cerca... ¿quién eres Patrick?
si es que ese es tu verdadero nombre, aquí todos
nos inventamos vidas, por si acaso, las niñas no,
pero tú si, el amarillo no es mala persona, solo es
amarillo.
-¿Qué tienes conmigo Bill?, ¡el que se ha quitado
la careta eres tú!, tus palabras no me hieren, no
tienes como dañar a nadie, se nota de lejos lo
triste que eres, no sabes siquiera quién eres tú y
cuestionas, ¿es eso Bill? ¿por eso eres policía?_
no sabe nada este chino de mierda, no tiene idea
lo que era tratar con Sayers que te golpee hasta
perder el conocimiento, solo para saber donde
hacerlo, era un sádico el enfermo.
-¡No voy a seguir!, cada uno que haga lo que
quiera, yo sé cómo bajar a la ciudad... pero cómo
me vuelvan a mirar, los mato, primero a ti
Patrick, no me fío nada, tienes algo en tu ojos, ya
sabré por qué lo digo, ¡vamos niñas! ¡me quiero
quedar solo! ¡el que se acerque lo mato!
-Te lo he dicho Patrick, tiene un arma.
-¡Sí! tengo un arma reglamentaria, puedo


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matarlos a todos y alegar lo que me salga de la
punta del rabo, así que no me molesten mucho,
solo quiero estar tranquilo, cuando el agua deje
de caer me iré y los dejaré, voy a seguir solo...
hijos de... me cago en... tenía que ser..._ estoy
sentado, las niñas se han ido con ellos, están a
un metro, no me miran, hablan entre ellos, puedo
escuchar sus voces como se mezclan, me importa
una mierda lo que hagan o digan. No voy a seguir
con todo esto, si me tocan los huevos los mato,
tengo balas para todos, Patrick va a intentar algo,
solo es cuestión de tiempo.




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No me gusta la actitud de Bill, mueve mucho sus
manos, habla bajo y solo, estamos todos tensos
por los desprendimientos, las niñas tiemblan de
miedo, están abrazadas.

-Te lo he dicho Patrick, tiene un arma._ le digo
bien fuerte, lo tengo junto a mí y a las dos niñas.
-¡Sí! tengo un arma reglamentaria, puedo
matarlos a todos y alegar lo que me salga de la
punta del rabo, así que no me molesten mucho,
solo quiero estar tranquilo, cuando el agua deje
de caer me iré y los dejaré, voy a seguir solo...
hijos de... me cago en... tenía que ser..._ no
confío en ese policía, pero tampoco en Patrick, lo
ha puesto en evidencia, es verdad que está
nervioso y mira esquivo, algo trae del pasado, no
tiene intenciones más que matar a Bill, y no
puedo permitir que suceda eso, hay muchas
muertes que velar y enterrar, no tiene que cargar
con otra culpa por el juego que le propone Bill.
-No se te ocurra hacer nada Patrick, ¿me oyes?,
nada, está esperando que lo golpees hasta la
muerte, es un enfermo.
-Me está provocando, yo sé todo lo que hizo ese
hijo de puta._ Patrick me habla diferente, está
muy nervioso, siento su calor, lo estoy

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Elbio Aparisi Nielsen                         Tempestad



conteniendo.
-¿De qué hablas Patrick?
-Ese hijo de puta mató a varios amigos míos.
-¿Qué?, ¿se conocían y no dijiste nada?
-No, Cai, perdona, pero no, en la conmoción del
desastre no vi a nadie, ¡ni a ti ni a ellas!, entré a
a la oscuridad junto con ustedes sin mirar a
nadie, solo quería salvarme, estaba muy triste,
perdí a mucha gente que quiero, te lo juro Cai,
no estoy mintiendo, cuando fuimos al bosque
tampoco lo pude mirar bien a la cara, todo este
agua en la cara, el barro, el viento, no poder
hablar, de la oscuridad a la claridad de la lluvia, ni
tú ni yo, incluso ni él.
-¿En la furgoneta no se vieron?
-¡Tampoco!, a los ojos no, hablamos poco y
dormimos algo, ¿no recuerdas Cai? ¡no miento!,
no me mires así, yo no miento, yo estuve en los
asientos traseros contigo y él en el asiento del
conductor, luego no sé cuanto estuvimos allí,
pero luego pasó todo eso del barro, y nos
volvimos a salvar de milagro, y otra vez la lluvia,
el barro y el hambre.
-Tranquilo amigo, te creo, eso puede significar
que el tampoco te reconoció.
-Yo creo que el sí pude intuirlo, yo voy igual que
siempre, pero el cambió algo en su rostro, está
diferente, y no sé llama Bill, se llama Terrance.
-No lo puedo creer, ¿qué hizo?_ estoy indignado,
pero confío algo más en Patrick que en el
indeseable de Bill o Terrance.


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



-Hace al menos quince años estuve en la cárcel
por robo a mano armada, un grupo de amigos y
yo, yo fui el que más condena tuvo, mis amigos
salieron al año, y este malparido los mató a uno
por uno, hizo parecer que eran accidentes y obras
del azar o la mala suerte. Cada uno de mis
amigos murió en diferentes jurisdicciones,
casualmente en las que él iba cambiando para no
levantar sospechas, todo eso lo hizo durante
cinco años, luego me llegó una carta anónima
confesándolo todo, era este hijo de puta, pero
nunca pude comprobarlo, lo sé, créeme que lo sé.
Y la mierda del destino nos pone aquí, pero te
juro Cai que en ningún momento supe ni tuve
oportunidad de saber quién era, lo que él no sabe
es que yo sé que fue él.
-No hagas nada Patrick, por favor, hay niñas, ya
tenemos bastante._ lo está mirando fijamente,
Bill no nos mira, tiene su mano apoyada sobre la
pistola, está visiblemente cansado, en cualquier
momento nos va a increpar, lo sé.
-No, pero muero de ganas de verle suplicando de
rodillas, si te contara cómo murieron mis amigos,
ellos no tenían que pagar por mis errores, lo mío
fue grave y pagué hasta el último segundo, por
favor Cai no me juzgues por todo esto._ ya no
tengo la misma imagen de Patrick, debo ser
sincero conmigo mismo, es un hombre que con
una pasividad pasmosa podría matarme, espero
que no sea así, sería la última vez que confiaría
en una persona.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Solo tenemos que esperar aquí, cuando el agua
se detenga caminaremos por ese camino, ya no
cae con la misma intensidad, la naturaleza parece
amigarse con nosotros amigo, no hagas ninguna
estupidez, pronto nos olvidaremos de todo, no
puedo permitir que vuelvas a delinquir, tienes una
vida.
-No, Cai no tengo una vida, lo perdí todo, no sé
tú, pero yo lo perdí absolutamente todo, nadie va
a comprarme otra casa ni otro coche, debo
mucho dinero a los bancos, estoy en banca rota,
y ahora éste pedazo de escoria me increpa, tengo
muchas ganas de hacerle daño Cai.
-Esas niñas, ¿las ves?, esas niñas están
inundadas, pero no de agua, sino de muerte, ¿te
imaginas tú con sus edades aquí?.
-Lo sé, pero... es cierto...
-Ya pagará, quédate tranquilo, en algún momento
pagará, tienes que ser paciente, como el planeta
fue con nosotros, fue paciente y ya no lo es.
-¿Crees qué somos nosotros los culpables de esto
Cai?_ me pregunta con una inocencia que
desconozco en Patrick, ya no sé con cual
quedarme, son muchos Patrick´s, algunos Bill´s,
estoy confundido, y tengo hambre, mucho
hambre, estoy muy mareado, con acidez en el la
garganta.
-Sí, el planeta está clamando paz, y no nos
convencemos de darle paz._ mi madre, su
sonrisa vuelven a aparecer, acabo de verla en un
parpadeo más largo e involuntario, tengo tanto


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



que hablar con mi madre, no hay vida que me la
traiga, no hay caminos que seguir, no hay
montañas que mover, me siento desolado con
gente que no conozco, con historias que no me
interesan, tengo miedo por esas pequeñas, ellas
tienen todo el tiempo por delante, quizás no
lleguen a transitarlo, siento pena, es la primera
vez.
-¿Qué hacemos Cai?, ya comienza a caer menos
agua, no podemos pasar más tiempo con
Terrance, es capaz de cualquier cosa, míralo
como le habla a la pistola, corren peligro ellas,
me lo has dicho tú, no pueden correr más
peligros, ya tienen mucho con todo esto. Si
hacemos lo mismo que antes, yo puedo ir delante
y tu detrás, en medio ellas, así avanzaríamos, si
nos quedamos aquí moriremos, en manos de ese
hijo de puta, o por el hambre.
-Está bien amigo, creo que podemos hacer eso, a
mi también me produce resquemor, espero que
aguanten.
-Lo harán, Cai, confía... ¿niñas?, vamos a
marchar en silencio, tú Karen cogerás de la
cintura a Nashid y ella a mi, detrás tuyo va a
estar Cai, vamos a adentrarnos por el camino,
aquí no vamos a seguir, ¿bien?..._ habla bajo, Bill
no nos mira, sigue hablando solo, está muy mal,
solo pido que no nos vea marchar.
-Hemos oído todo Patrick, tú eres como él...
queremos quedarnos aquí._ lo desafía Karen, yo
estoy en silencio, me asombro de la fortaleza de


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



esa niña.
-No, es peligroso, no saben quién es Terrance,
hizo cosas muy malas, no voy a dejarlas con ese
pervertido sexual.
-¿Y tú?... no sabemos nada de ti, Nashid tiene
miedo...
-No Karen, ese hombre es malo de verdad, yo
pagué por lo que hice, no maté a nadie...
quédate tranquila, mi condena no fue por eso... si
quieres que te diga no te lo voy a decir, tienes
que confiar, a manos de él puede suceder
cualquier cosa, mírate, estás muerta de
hambre... confía, pronto estaremos todos bien.
-Karen tiene razón, pero quiero irme, tenemos
que buscar ayuda para ir a buscar a mi
madre._me parte el corazón, extraño a mi madre
también, me siento un niño.
-Está bajando la intensidad del agua, pronto
dejará de caer, no sabemos cuanto tiempo puede
durar, así encontraremos más rápido un sitio
donde descansar y comer, quizás...
-Está bien Patrick..._ las niñas se levantan, Bill
sigue en sus cavilaciones internas, Patrick tiene a
Karen y nashid detrás de él, solo falto yo, pongo
mis manos sobre la cintura de de Nashid, Patrick
ya está en el agua, ahora Karen, estoy mirando
mientras nos alejamos a Bill, no nos mira.
-¿A dónde piensan ir?_ nos está apuntando, lo
sabía, estaba atento a nosotros.
-Bill déjanos tranquilos, marchamos de aquí._ le
digo, Patrick se ha adelantado algo.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-No, ¡aquí nos quedamos todos!, ¡allí fuera es
mucho más peligroso!, ¡yo conozco esta ciudad
como la planta de mis pies!, nadie va a mover un
dedo sin mi permiso._ me mira, es capaz de...
dispara al aire, acabo de resbalar, estoy entre las
piedras y el barro líquido, estoy limpiando mis
ojos, me arden del barro, Patrick a vuelto, las
niñas están en medio del agua, no sé si pueden
oírnos hablar o gritar, recuerdo que el agua y el
viento nos aisló en el bosque, es cierto lo que ha
dicho Patrick antes. Acaba de pasar corriendo por
mi lados, me ha llenado de más barro, no puedo
ver muy bien.
-¡Terrance estoy harto de ti! ¡hijo de puta! lo sé
todo, ¿tenías qué enviarme una carta enfermo
mental? ¡te voy a matar!_ dos disparos, no sé si
son al aire o no, me estoy quitando lo más rápido
que puedo el barro de los ojos, tengo mucho frío,
el agua está helada.
-¿De qué mierda hablas? ¡suéltame!
-¡Suelta el arma enfermo!_ otro disparo, todavía
me cuesta ver, estoy parpadeando rápido para
que se me quite todo.
-¿qué has hecho Patrick?, amigo ¿por qué los has
matado?
-Era él o nosotros, le dimos la oportunidad Cai,
¿por qué tuvo qué amenazarnos?
-Lo sé, pero... ¡las niñas!
-Vamos Cai, tenemos que... ¡vamos! ¡levántate!




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                        3


Sayers, todos los días pienso en ti, prefiero que
te quites de mi mente de una vez por todas,
quiero salvarme y enterrarte vivo, maldito
lunático, tienes que estar siempre en mi mente
perturbándolo todo. ¿No te cansas?, tengo que
encontrar un remedio a todo esto, sigue
lloviendo, estamos fuera, un derrumbe más y nos
tapan las piedras, y si echamos a andar
moriremos, no puedo dar un paso sin comer
algo... no no voy comer ropa, lo único que me
queda son los zapatos... son normas de
supervivencia, pero... me duelen mucho, si me
los quito, mejor voy a aguantar algo más, Patrick
tiene una mirada muy extraña, habla de mí, tiene
planes, todos tenemos planes. Sé que tiene
mucha maldad dentro, algo me hace recordar
algo de él, pero no logro saber, no doy con eso,
tiene algo en... ¿Sayers? deja de interferir todo el
tiempo, lo único que haces es creerme un
lunático, estoy cuerdo, sé lo que quiero y lo que
no quiero, si esperamos quizás mañana todo se
aclare algo más, las niñas no tienen fuerzas, si yo
no las tengo, menos ellas. Que ganas de follar
unas horas, olvidarme de toda la mierda que
tengo que pasar, tú yo y yo hemos estado
siempre juntos, hemos disparado en nombre de

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



la justicia, pero sabemos que nunca hemos
dañado a nadie por error ni por gusto. Estás fría,
quieres que te utilice por última vez, me eres útil
para imponerme ante los demás, siempre gui un
idiota inseguro, sin energía, mi madre me
golpeaba todos los días por inepto, sigo siéndolo,
pero estamos juntos en esto, ya no hay nadie
que supere el daño que tu representas, te
respetan cuando estás en mis manos, yo te doy
ese cobijo, estamos unidos por la justicia, sé que
esto no es justo para nadie, los animales sufren,
todos sufrimos, al fin y al cabo somos todos
animales sueltos, estoy hambriento.


-¿A dónde piensan ir?_ese amarillo de mierda me
mira, están dementes ¿o qué?
-Bill déjanos tranquilos, marchamos de aquí._ me
dice el amarillo, no tiene idea de lo que puede
sucederles sueltos, hay animales que no nos
quieren en su territorio.
-No, ¡aquí nos quedamos todos!, ¡allí fuera es
mucho más peligroso!, ¡yo conozco esta ciudad
como la planta de mis pies!, nadie va a mover un
dedo sin mi permiso._ no voy a permitir que
Patrick los movilice engañados, tengo la pistola,
tienen que respetarme. Son solo para que se
arrepientan y me escuchen de verdad, mañana
podremos movilizarnos mejor, luego de dormir,
tengo mucho sueño.
-¡Terrance estoy harto de ti! ¡hijo de puta! lo sé


                                                 404
Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



todo, ¿tenías qué enviarme una carta enfermo
mental? ¡te voy a matar!_ dos disparos, no sé si
son al aire o no, me estoy quitando lo más rápido
que puedo el barro de los ojos, tengo mucho frío,
el agua está helada._¿de qué mierda habla?, pero
si viene corriendo para golpearme, siempre tuvo
ganas de... voy a detenerlo, si disparo... el
amarillo cobarde no me mira, está lleno... de...
-¿De qué mierda hablas? ¡suéltame!_¿Sayers?
¿estás ahí? ¿Sayers? no ¡NO QUIERO VERTE!,
tienes que irte, ¿Sayers?, mueran en sus
mierdas, ¡no, mamá no quiero!, ¡déjame hijo de
puta!, ¡paga todos tus jornales y te dejaré en
paz! ¿¡por qué nos dejas!?, el abuelo era militar y
el bisabuelo corsario de una legión, odio, que
guapa está, la follaría... más, quiero más,
¿cuanta leche señor?, quiero todos mis papeles
en un minuto oficial, ¿Sayers? no me golpees, no
quiero Sayers, no me toques, pedazo de mierda
sin dientes, suéltame, voy a matarte, ¡Sayers
estás muerto!
-¡Suelta el arma enfermo!




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-Karen tiene razón, pero quiero irme, tenemos
que buscar ayuda para ir a buscar a mi madre._
mi padre se llamaba Prashant, mi hermana
Samitha y mi hermano Srinivasan, estábamos
cenando en la casa de mi tío un jueves, era el
cumpleaños de Samitha y los festejábamos en la
casa porque no teníamos para pagar la comida,
Asif Ali nos dio dinero, mi padre trabajaba para
su grupo, ese día entraron por las terrazas y
rompieron todas las ventanas del techo, me
encantaba estar ahí. No recuerdo más que eso, el
ruido de los vidrios, gente gritando en inglés, no
sé porque los mataron, yo me desperté un
tiempo después y Elisabeth me estaba cuidando
en un hospital, era voluntaria, me dijo que
llevaba tiempo con ganas de serlo y se decidió,
desde el primer momento nos quisimos mucho,
siempre me ayudó, es mi mamá, nunca tuve
mamá, extraño a mi papá mucho, si lo hubiese
conocido estarían juntos, pero pasó así, no
estaría ahora aquí. Tengo frío, no puedo ver casi
nada, solo veo los pies de Patrick, quiero irme ya
de este lugar, alguien me va a ayudar a enterrar
a mi mamá. ¿Patrick? se ha marchado, mamá,
tengo miedo, ¿Karen?, sigue conmigo, ¡ay!, ¡los
disparos!, por favor, no quiero morir... los

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vidrios... ¡no!, mamá ¿papá? ¿Samitha?, me
quiero ir...
-¿Karen?_ no puedo parar de temblar, hace
mucho que tiemblo, tengo miedo, quiero irme ya
de aquí, no sé que hacer, tengo hambre, mi
mamá no me dio comida, quiero comer, está
lloviendo mucho, me doy vuelta, Karen...
¿Karen?...
-Están disparando, ¡corre! ¡Nashid corre!_ Cai
está gritando muy fuerte, no sé que les está
pasando, Bill los está matando a todos, por Dios,
no nos hagas daño, por favor.
-¿Por dónde?_ Karen me tiene con las manos,
estamos alejándonos, tengo miedo, no quiero
irme, solo con Karen me siento bien.
-Por este camino saldremos a los pinos, Cai ha
dicho que a uno kilómetros veremos algo, no es
tan grande el monte._ estamos corriendo, Karen
tira de mis brazos.
-¿Me escuchas Nashid?_ hemos llegado a una
piedra, llueve menos que antes, mi mamá me
dice que no me aleje, la estoy dejando sola, la
estoy abandonando como a mi padre y
 hermanos, ¿quién me va a visitar al hospital
hoy?, estamos solas, me quiero ir lejos, me gusta
el calor, mis tíos, mi familia ¿dónde se fueron
todos?
-Sí_ Karen me abraza fuerte, sino fuera por mi
amiga estaría con esos dos, o tres, mi mamá
siempre me dijo que tenga cuidado con los
extraños, que les gustan las mujeres diferentes,


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que son...
-Estamos junto a un acantilado, ¿puedes verlo
Nashid?_ tengo frío, mi mamá...
-No entiendo, ¿qué...?_ Karen me está
empujando hacia atrás, ¿para dónde vamos? ¿no
sé donde estoy? se ve poco ahora, hay niebla,
hay un olor feo... a...
-Allí estarás mejor amiga, no puedo arrastrarte
más, tengo que seguir mi camino, Aron está
buscándome.
-¡Karen!, ¡ayúdame!, ¡me he caído! ¡Karen!_ no
sé donde estoy, estoy en un pasto con agua,
tengo mucho frío, hay mucha niebla y no veo
nada, ¿mamá?, ¿mamá?, quiero que vengan mis
primos, extraño a mi... ¿quién está ahí?... -¡no!
¡no!, ¡ay! ¡ay!, ¡mamá! ¡no me dejen morir aquí!
¡por favor! ¡mamá!




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Que tengas mucha suerte en tu otra vida, ahora
vas a juntarte con la señora, ya no tienen por qué
preocuparse, es lo mejor que puede pasar, esos
pensaban hacer con tu cuerpo muchas cosas, no
quiero dejarte sola en medio de los lobos, no hay
ningún sitio para estar a salvo Nashid, lo
lamento, no mereces la muerte, el resto sí, pero
tú no, es mi deber dejarte lejos del peligro,
aunque eso signifique quitarte lo único que
tienes.

-Allí estarás mejor amiga, no puedo arrastrarte
más, tengo que seguir mi camino, Aron tiene que
estar buscándome._ hay una gran altura, no
puedo ver muy bien, quizás caiga rápido, su Dios
sabrá que hacer con ella, si no corro ahora me
van a encontrar ellos, las marionetas usadas y
malignas.
-¡Karen!,¡ayúdame!,¡me he...._ ya no la oigo, la
lluvia no me deja pensar, Aron, su voz, sí es un
pensamiento, su sonrisa telefónica, soy lo único
que tiene y no puedo dejarlo solo en el mundo,
me queda media barra energética, lo poco que
pude comer allí dentro me mantiene de pie, no
podía hacer mucho ruido, la pistola no la tengo,
la radio tampoco, lo único que me queda es la
media barra energética, es como tener un millón

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



billetes, es mucho, muchísimo.

Estoy bajo unos arbustos muy grandes junto a
una roca un poco más alta que yo, llevo unas
horas bajando poco a poco, hay agua por donde
mire, estoy bordeando un camino, parecen ríos
pequeños, como las venas de mi mano. ¿Aron
pensará en mí como yo en él?, la señora tenía
que morir, no era buena persona y lo comprobé al
verle los ojos en el fogonazo del disparo, nadie
merece morir, pero... ¿cómo saldrán de la
habitación papá y mamá?, hace unos días puse
todo en la mochila, todo menos la pistola, gracias
a Dios, a mí, siempre me siento estúpida
pensando en Dios, pero si no se me hubiera
ocurrido poner esa barra ahora estaría muy
cansada, seguramente me estarían violando esos
pervertidos, a mí y a Nashid, los hombres
siempre hacen lo mismo, cuando nadie los ve
aprovechan para follar con lo que sea, si son
pequeñas mejor, vi cómo me miraba Bill al salir
por el derrumbe, el muy enfermo, como lo ha
llamado Patrick, me ha tocado las tetas y el culo,
sin ningún problema, espero que estén muertos,
Patrick también me ha tocado, pero mucho más
sutil. Si como ahora lo que me resta no me queda
más tiempo, unas horas caminando, no más, sino
como, me muero. Están los pinos agitados,
parecen que tiran el aguan a propósito, me
castigan, yo no he hecho nada malo, ahora
estaría arrastrando a Nashid, sin fuerzas. No hay


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



animales cerca, no veo a ninguno, bueno es que
solo puedo ver a unos metros, no más de dos, y
menos también, me pasa el agua por los pies, no
puedo ver ningún bicho cerca, se esconden todos,
pero ¿dónde?, debajo de las rocas seguramente,
hace un poco menos de frío o lo siento menos,
Aron siempre me decía lo mismo por teléfono,
que me abrigue bien, que en mi ciudad siempre
llueve mucho, que somos ranas, yo le decía ellos
eran vagos y que vivían de la seguridad social. Se
reía, hasta que vino a vivir a la cuidad, espero
estar yendo bien, según Cai tengo que estar
cerca, igual llevo horas haciendo círculos y no lo
sé. Lo que desearía encontrar algo para comer,
me he comido lo que quedaba de la barra pero
sigo teniendo hambre, me comería una ensalada
agridulce con quesos semicurados, lechuga de
estación y algunos tomates pequeñitos. Tengo
sueño pero si me duermo aquí me ahogo o me
arrastra el agua, no puedo quedarme quieta, no
quiero meterme en el bosque es peligroso, allí
está Nashid, espero que ya no respire, que Dios
te cuide mucho Nashid, eres una persona muy
buena, cuando vuelvas al mundo te deseo que lo
hagas bien, yo si me muero Dios quiero que le
digas a Aron que me gustaba mucho su sonrisa,
que todos los días esperaba para hablar con él, y
si puedes dile que intenté buscarlo, Dios, ¿Dios?
no me mates ¿sí? quiero ver a Aron, tocarlo, mi
mamá siempre me dijo que no era un chico para
mí, que las relaciones de lejos no funcionan, que


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



hablara con Phillips el chico de jersey a rayas de
la iglesia, a Aron no lo toqué nunca, pero siempre
sentí algo que no voy a explicar, no me dejo
explicarlo, es magia. Me acuerdo que un día Aron
me dijo que la química era lo que unía a los
hombres, a las personas, y yo le dije que no, que
era imposible, porque yo lo amaba sin tenerlo
físicamente, nunca me explicó algo, creo que ahí
supe que era el amor de mi vida. Mi madre, ¡no
es el amor de tu vida! no lo conoces, tu padre y
yo estuvimos dos años de novios y uno
comprometidos antes de casarnos y eso nos
parecía poco tiempo, y tú conoces a un loquito de
esos que están en internet y te enamoras en
unos meses, ¡no es el amor de tu vida! ¡estudia!,
¿para qué?, ahora lo estudiosos están igual de
ahogados que los no estudiosos, los tontos, los
inteligentes, todos están rezando por qué exista
un Dios que los reciba y luego los reencarne, sino
toda esa gente se quedó con las ganas de vivir,
yo no quiero que me pase eso Dios, por favor
ayúdame, todo lo que he hecho ha sido por el
bien, esa anciana quería morirse Dios, la señora
también, estaba desesperada, sabía que sería
peor luego, y Nashid mi amiga no tenía que sufrir
más ya te lo he dicho, no me hagas pensar que
todo ha sido maldad Dios, soy una buena
persona, protégeme.

Creo que me he dormido unos minutos, llueve un
poco menos que antes, ¡gracias!, pero las nubes


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están más negras todavía, sino aprovecho ahora
a bajar más lo tengo claro el futuro.

Ya casi no llueve, ellos o los que quedan estarán
haciendo el mismo camino, ¡aquí hay tres!, para
bajar en la ciudad, ¿cual es?, si sigo el derecho
quizás me encuentre con ellos, no mejor el
primero, pero sí, no, el del centro, ya está, el del
centro, si me equivoco Dios es tu culpa, la de
nadie más... ¡ayúdame! hay agua y muchas
piedritas en el camino, me he resbalado varias
veces, me he caído hace un minuto, me duele los
cachetes de la cola, las manos, me he caido y he
apoyado primero la manos, la muñeca izquierda
creo que la tengo, me duele, ahora me duele la
mano izquierda y yo... por favor, me duele la
mano, ¿por qué haces esto?, no tengo nada para
que me duela menos, me quiero ir a casa, no
quiero caminar sola, Aron, ¿Aron?, no se si mide
más que yo o menos, su voz, pero no tengo la
radio, si lo veo de lejos no lo reconoceré y si me
lo cruzo entre tres personas más estoy segura
que tampoco me doy cuenta, bueno si le veo los
ojos sí, son preciosos, en la cámara web siempre
ponía un efecto para que se le note, lo hacía
siempre, siempre, pero siempre... me duelen los
pies, estoy humedad, hay menos aire, ¡hay
pájaros!, ¿dónde estaban? estarían escondidos...
¡ay!, ¿eso es? ¿es alguien gritando?, por Dios que
sea alguien, ¿parece un...? ¡Sí!, ¡sí! grita, estoy
bajando la cuesta, puedo ver, ¡es una casa! el


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techo está lleno de árboles pero es una casa
¡está entera!, está montada sobre lo alto... no
me... no... la... no puedo creerlo... ¡Jesús!...
nunca había visto algo tan... no puedo tragar, me
está costando mucho... mi padre me lo decía,
siempre... hija pronto veremos el Apocalipsis, yo
me reía... es horrendo lo veo... toda la ciudad
tapada de agua, hay casas de dos plantas, es
inexplicable lo que está pasando.

-¿¡Hay alguien ahí!?, ¿me oyen? ¡necesito ayuda
con mi mujer! ¡tengo a una persona herida! ¿¡hay
alguien ahí!?..._ es la voz de un hombre, estoy
bajando como puedo, me resbalo un poco pero
no me caigo, me sigue doliendo la mano
izquierda, pero menos, ahora está hinchada, si la
viera mi madre, me mataría, me estaría gritando,
luego estaríamos cinco horas en la guardia del
hospital y veinte días sin salir de casa.
-¿Hola?¡señor!¿hola?_ no puedo ver entre todo lo
que hay en el techo, sigue cayendo agua por los
costados de los caminos, el techo está lleno de
árboles, bueno de pinos, del otro lado de la casa
más abajo hay agua que baja de la parte más
alta del monte, quiero ver a ese señor, así me
cuida de los otros, ojalá que hayan muerto.
-¡Aquí! ¡aquí! ¿dónde estás?_ puedo verlo entre
las ramas, estoy en el techo, no tengo forma de
bajar, solo lo veo levantando las manos, en un
señor grande, tiene que tener cincuenta o más
tiene el pelo canoso, todo blanco, me parece que


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



es más grande.
-¡Aquí señor! ¡entre los árboles! ¡los pinos!_ ay,
me duele al mover la rama, ay, no puedo tocar
nada, ni rozar las ramitas, tengo muy hinchada la
mano izquierda, espero que tengan algo para
curarme, ay.
-Espera, por ahí no pequeña, no, ¡por allí! ¿ves?
sí eso es, con cuidado, poco a poco._ parece un
buen hombre, no siento miedo, tiene cara de
serio, pero lo veo preocupado, bueno el pensará
que yo estoy muerta del miedo.
-Hola._ puedo ver a la señora que está con él...
¡y una perra!, que ilusión, una perrita, gracias
Dios por darme esta alegría, ahora solo quiero
olvidarme de todo, descansar un rato, no quiero
pensar más.




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




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             Axón 1b




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-¿¡Hay alguien ahí!?, ¿me oyen? ¡necesito ayuda
con mi mujer! ¡tengo a una persona herida! ¿hay
alguien ahí?..._estoy seguro de oír alguien allí,
entre los pinos.
-¿Hola? ¡señor! ¿hola?_sí, la oigo bien, ¿es una
mujer?, Claire está muy dolorida, espero que
traiga comida, que tenga algo para morder, Eve
no deja de desollar los cuerpos de allí abajo.
-¡Aquí!, ¡aquí!, ¿dónde estás?_ ... A ti clamo,
Señor, pues el fuego ha quemado la hierba del
desierto y los árboles del campo, aún los
animales claman por ti, porque se han secado los
arroyos y el fuego quema los patos... Señor
danos fuego y comida, danos sequías, quítanos el
agua que nos amenaza, mi familia vive, gracias
Señor, que la mujer traiga provisiones, a tu salud
beberemos y comeremos.
-¡Aquí, señor!, ¡entre los árboles!, ¡los pinos!_no
puedo verla, ¿es una niña?, su voz es algo
alfautada me recuerda a la mía, ella podría estar
aquí.
-Hola._ es una adolescente, llena de barro,
asustada y herida también, Eve mueve la cola,
tiene alguien con quién jugar, tengo miedo Señor,
¿por qué me desafías así?, ¿quieres qué vea a mi


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



niña en ella?, Claire la está mirando enamorada,
Claire se va sentir acompañada al menos.
-Hola pequeña, ¿qué haces sola suelta en el
bosque?... por Dios, ven aquí, salta... ya queda
menos, ven pequeña, te cuidaremos._ no tengo
nada que ofrecer, mis manos tienen la sangre de
mi Claire, Señor traenos dichas, necesitamos
mucho amor para seguir con vida, tengo mucho
hambre, llevamos muchas horas sin poder comer,
se ha acabado todo lo que teníamos guardado en
las alacenas, Eve comió animales del bosque,
aunque no me guste que lo haga, lo lamento
Señor no tiene alternativas... durante la lluvia ha
comido de los cuerpos, esos que no puedo ver...
he tapado todos los que pude con las ramas y
mantas, pero me he quedado sin ellas, no tengo
fuerzas Señor.
-¿Está bien la señora?, tiene mala cara señor._
Claire se va a recuperar, pero no aquí, en un
hospital, si es que queda alguno de los que
frecuenté hasta estos últimos años.
-Ella se mejorará, es fuerte, le he cerrado todas
las heridas, ahora me ocuparé de ti, tienes esa
mano muy mal, tengo unos analgésicos por
aquí..._ me mira con los ojos al borde del llanto,
pero si es una niña, ¿cómo ha hecho en medio de
toda esta tragedia? sobrevivir es inhumano por
momentos... Dios, dale luz, halos de luz en su
interior, que te conozca, no lleva ninguna
insignia, no cree en ti, demuéstrale que eres de
luz... llénala, llénanos.


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



-Señor, sabe arreglar los cuerpos muy bien._ me
dice con la mano hinchada en el aire, esperando
como un animal a que lo reparen.
-Soy cirujano, médico, llevo toda la vida
haciéndolo, pero lo dejé ya hace tiempo, esas
cosas no se olvidan pequeña, es un don que me
dio el Señor y solo hago el bien._ no deja de
mirarme, piensa, reflexiona sobre lo que le he
dicho, estoy limpiando la zona, le duele, se ha
roto, seguro los escafoides y la semilunar... le
duele, siento pena por ella, ahora va a gritar.
-Si hace el bien debería de recibir lo mismo, ¿no,
señor?... yo no creo en ese Dios, mis padres sí y
les fue de igual forma... muy mal._ todos
escondemos una historia, pero me apena
realmente que sea un niña la que me cuente la
suya, huérfana y sola con desconocidos, no se lo
deseo a nadie en todo este planeta, Señor dale
felicidad y fuerzas, ahora haré un movimiento en
su beneficio, por favor llénala, ilumínala.
-Ahora voy a hacer un movimiento brusco, ¿me
oyes pequeña? ... quiero que me mires a los ojos
y te concentres en mirarme, yo te voy a hablar
unos minutos y cuando menos lo esperes voy a
arreglarte la mano, verás como te deja de doler
tanto, ¿duele?
-Duele mucho señor... ¿qué va a hacerme?, ¡no
quiero!... ¡ay!, ¡ay!, ¡basta!, ¡basta!, ¡suélteme!_
grita, es por su bien.
-Ya está, ¡ya está pequeña!, ahora déjame
terminar de vendarte la mano, es un minuto,


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



¿ves la madera qué he puesto?, no la quites por
nada, si nos pierdes en algún momento, o nos
sucede algo malo, tú sigue con esta venda hasta
que te vea alguien grande como yo, un médico.
Tienes que tomar estas nueve pastillas para que
baje... no tengo más, al llegar la noche tomarás
una y al levantarte otra, te dolerá un poco la
cabeza, es normal, no te preocupes, en dos o tres
días tendrás la mano mucho mejor. ¿Cómo te has
hecho esto?_ está totalmente abstraída pero me
ha oído a la perfección, solo es el susto... ¿la has
iluminado Señor?
-No lo sé, no me acuerdo de nada señor._ es la
belleza de nuestro comportamiento, podemos
seleccionar lo que no deseamos repetir... por
fortuna esta niña no recuerda algunos sucesos.
-Está bien, no hace falta que me cuentes todo lo
que has vivido, sé que es muy difícil para todos,
han sucedido cosas muy graves, no pienses
pequeña... ven aquí, siéntate, Claire no habla
pero puede escucharte perfectamente, puedes
contarle lo que quieras... mira se detiene la
lluvia, se está deteniendo de verdad, mira
pequeña, perdona que te llame así, ¿cómo te
llamas pequeña?
-Mi nombre es Karen, señor ¿y su nombre?_
recuperar sus años sería una gloria divina, echo
de menos tanto a mi niña, podría ser como ella.
-Yo soy Eduard, es un placer... lamento conocerte
en estas circunstancias.
-No se haga problemas señor, no soy tan


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



pequeña como cree... ¿qué le ha pasado a la
perra?
-La pierna la perdió hace mucho tiempo, en un
accidente, pero lo lleva muy bien, se acostumbró
muy bien a andar así.
-Es muy buena, ¿cómo se llama? lo he olvidado,
perdón.
-No es nada Karen, se llama Even, le gustas, es
una muy buena compañera, te ha elegido.




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad




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Este señor es muy raro, la señora no habla, tiene
muchas cicatrices en las manos y en la cara, pero
no habla, no dice nada, me duele la mano pero
no como antes, tengo la suerte de que ayude un
doctor, no me daba miedo mi mano, no me
importa, se usar la otra. Aron tiene que estar
buscándome pero yo no voy a buscarlo por un
rato, tengo hambre, mucho hambre. Nashid está
con sus madres y toda su familia disfrutando, yo
sigo viva para encontrar a Aron, pero si no lo
encuentro ya tengo un plan para irme a ver a
todos, donde estén, ¿contigo Dios?... espero que
sí existas y dejes escapar a los espíritus de todos
los que quiero para que pueda verlos para
siempre.
-Ya está, ¡ya está pequeña!, ahora déjame
terminar de vendarte la mano, es un minuto,
¿ves la madera qué he puesto?, no la quites por
nada, si nos pierdes en algún momento, o nos
sucede algo malo, tú sigue con esta venda hasta
que te vea alguien grande como yo, un médico.
Tienes que tomar estas nueve pastillas para que
baje la inflamación... no tengo más, al llegar la
noche tomarás una y al levantarte otra, te dolerá
un poco la cabeza, es normal, no te preocupes,

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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



en dos o tres días tendrás la mano mucho mejor.
¿Cómo te has hecho esto?_ si no hay un Dios que
me ayude, ¿a dónde voy a ir con mi vida?, no
puedo dejar de buscar a Aron, pero, ¡los otros!
tengo que marchar de aquí, pueden venir en
cualquier momento. ¿Cómo me he hecho esto?
-No lo sé, no me acuerdo de nada señor._ le
contesto sin ganas para que no me siga
preguntando, en cualquier momento va a volver a
llover, seguro no me encuentran, aparte por el
bosque esto lo encontré de casualidad, ellos irán
por otro camino a la ciudad, supongo.
-Está bien, no hace falta que me cuentes todo lo
que has vivido, sé que es muy difícil para todos,
han sucedido cosas muy graves, no pienses
pequeña... ven aquí, siéntate, Claire no habla
pero puede escucharte perfectamente, puedes
contarle lo que quieras... mira se detiene la
lluvia, se está deteniendo de verdad, mira
pequeña. perdona que te llame así, ¿cómo te
llamas pequeña?_ no me gusta que me
pregunten tanto, con la perra voy a estar mejor,
es muy raro el señor.
-Mi nombre es Karen, señor ¿y su nombre?_ hay
mucha gente muerta en el parque, detrás por el
bosque se ven personas con ramas tapadas, con
ropa, parece como un cementerio flotante, tengo
mucho miedo, no me gustan los cementerios,
nunca me gustaron.
-Yo soy Eduard, es un placer... lamento conocerte
en estas circunstancias._ me da la mano y me


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



habla suave como a una niña, no me gusta que
me hable así, todos los hombres quieren algo
más con las mujeres siempre, los grandes
quieren estar con las pequeñas, porque no están
arrugadas, ni cortadas.
-No se haga problema señor, no soy tan pequeña
como cree... ¿qué le ha pasado a la perra?_ le
digo y me muestro más fuerte, que sepa que no
quiero nada con nadie, espero a Aron, pero no lo
sabe ni tiene que saber.
-La pierna la perdió hace mucho tiempo, en un
accidente, pero lo lleva muy bien, se acostumbró
muy bien a andar así._ me gusta mucho la perra,
tiene manchas de sangre en la boca y en el lomo,
le falta algo de pelo, es un poco viejita, pero me
gusta, mueve mucho la cola y me lame las
manos, espero que no me muerda, me moriría
con la rabia, bueno no, él es doctor, tiene que
tener medicamentos para cuidar de la perra y la
señora.
-Es muy buena, ¿cómo se llama? lo he olvidado,
perdón._ quiero irme, tenemos que seguir
camino, pero tengo hambre, voy a pedirle algo de
comer, la casa está llena de ramas y toda rota, no
hay cristales en las ventanas, veo algunas cosas
tiradas en el suelo, todo roto y muy feo, no me
gusta este lugar, habla demasiado tranquilo para
estar tan mal.
-No es nada Karen, se llama Even, le gustas, es
una muy buena compañera, te ha elegido._ me
quiero ir, me puedo escapar, ¿a dónde me voy?


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no tengo nada me duele la mano, los pies me
duelen muchísimo más que la mano, tengo
sueño.

Me meto en la sala para no ver a todos los
muertos, la señora no me mira, sigue dura
mirando al bosque, como asustada por la lluvia o
por los cuerpos, no lo sé. Escucho como se
rompen las ramitas, si se le ocurre querer tener
sexo conmigo lo mato con un hierro, mejor voy a
la cocina, a ver si tiene un cuchillo, tengo que
guardarlo en mi pantalón escondido, por si acaso,
hasta que encuentre a Aron pueden pasar
muchas cosas, este señor no me gusta.

-¿Qué buscas Karen?_ estoy en la cocina, no me
ve, no quiero hacer ruido, va a venir en cualquier
momento. Un cuchillo de untar mantequilla, no
me importa, está bien, tampoco quiero matar a
nadie no soy una asesina, ni nada de eso, quiero
irme, no me gusta esta casa.
-Nada, tengo hambre señor, pero veo que
tampoco han comido nada hoy, son todas latas
vacías._ le grito y se acerca de golpe, lo tengo
frente a mí, tengo miedo, pero el cuchillo me da
algo de seguridad, sé que puedo atacarlo,
lastimarlo para que no me moleste por nada del
mundo.
-Llevamos unos días sin provisiones, mi mujer
necesita comer, y no tengo nada que darle._
sigue mirándome, seguro quiere follarme en su


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



cama, porque su mujer ya no quiere hacer nada.
-Lo siento señor, tendrá mucho hambre, yo
también tengo mucho hambre, no como hace
mucho tiempo.
-Estás muy flaca Karen, ahora que ha dejado de
llover podemos salir en busca de alimentos, no
tardaremos mucho en llegar a la ciudad, mi
mujer está impedida, no sé que hacer._ me dice
muy amable, ¿y si es un buen hombre?
-Puedo seguir camino yo sola, me dice en que
dirección voy a la ciudad y luego envío ayuda.
-No creo que pueda ser posible eso, estará todo
colapsado, si los muertos llegan hasta mi parque
es que esto ha sido sin precedentes, al menos
para la humanidad.
-No lo sé señor, yo tengo que seguir.
-¡Tienes toda la razón!, es momento de actuar, si
no marchamos ahora luego puede ser demasiado
tarde, aquí solo ganaremos disgustos, no nos
queda nada... bueno nuestra casa, aquí nuestra
hija nació, tenemos un cariño muy especial por
esta casa._ los hijos nacen en hospitales, me está
mintiendo, ¿y si quiere algo?
-¿Cómo nació aquí?, ¿cerca de este lugar?
-No, no, pequeña, en nuestra cama, trajimos al
mundo a nuestra hija en nuestra cama y solos,
sin ayudas, corté el cordón umbilical yo mismo,
fue lo más hermoso que nos pasó y es lo que
más nos hace felices al recordar... luego... el
resto ya no... es muy triste, pero no debes
tampoco escuchar nada malo ahora. Creo que


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



vamos a marchar, solo voy a llevar esta foto de
ella para que la tenga en sus manos Claire,
siempre piensa en ella, seguro quiere marchar
para unirse en el cielo, ¿eres creyente Karen?
-¿Esa es su hija? es muy bonita, tiene sus ojos
señor y el pelo de la señora... lo lamento mucho,
mis padres también están... no quiero pensar en
mi hermanita..._ estoy muy triste, no me gusta
recordar.
-No llores Karen, eres una niña muy inteligente y
saldrás de todo esto, solo tenemos que comenzar
a andar y el Señor nos guiará al destino, que sea
lo que él quiera, siempre dispone, ¿eres creyente
Karen?
-No lo sé señor, pienso mucho en eso, mis padres
si lo eran, ¡mucho!, me molestaba que me digan
siempre cosas y me hagan leer a la fuerza sobre
la Biblia, recitar , pero ahora quiero creer que sí
existe todo eso que contaron cuando era niña.
-Uno de los poemas sapienciales dice: "Hijo mío,
escucha la instrucción de tu padre, y no
abandones la enseñanza de tu madre, pues serán
para ti unos bellos adornos: como un collar o una
corona." es lo que llevas en tu cuello y tu cabeza
invisibles, eres una reina y tienes que seguir todo
el resto de tu vida con sus enseñanzas, ellos te
han moldeado bajo el nombre de Dios, lo supe al
verte, y es momento que comprendas que el
futuro es vivir, que ya tendrás tiempo para
acercarte a ellos y contarles la plenitud con la
que viviste la vida bajo sus principios.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-Gracias señor, he pensado mal, lo siento,
muchas gracias por su consejo.
-No haces mal en desconfiar, pero los ojos hablan
por si solos hija, mira a los ojos siempre y
conocerás el alma de quienes habitan esos
cuerpos._ me siento mejor.

Estamos saliendo del parque, no quiero mirar, la
perra me lame la mano derecha mientras
caminamos, el señor lleva a su mujer abrazada
junto con él, ella no habla, pero si puede caminar,
no como yo, está mucho más cansada, pero
camina como una ciega. El señor me dice que
sigamos recto, que pronto encontraremos agua,
que es el camino.




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




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                        3



Lo daría todo porque mi hija viviese, daría todas
las vidas de este planeta por ella, firmaría
cualquier pacto, su mirada era única, su boca,
sus pechos y su voz, era mi hija.

-Gracias señor, he pensado mal, lo siento,
muchas gracias por su consejo._ no quita los ojos
de mí, pensará en todo lo que perdió, me hice un
viejo inservible, ya no recuerdo siquiera cuando
hicimos el amor por última vez, quizá muera hoy
sin volver a saber lo que es amar.
-No haces mal en desconfiar, pero los ojos hablan
por si solos hija, mira a los ojos siempre y
conocerás el alma de quienes habitan esos
cuerpos._ seguro piensa de mí que soy un
emulador de frases hechas, como todos los
ancianos de mi edad, para los ojos de un muerto
soy joven y vigoroso, Claire camina mal, espero
que roce su piel con la vegetación, va escocerle
en un dolor infinito, no me quedan medicamentos
para tratar su ansiedad y el resto de patologías,
Señor ábrenos el camino al centro de la ciudad, al
menos únenos con otros como nosotros,
necesitamos de ti. Eve lame la mano de Karen, se
han hecho amigas, al menos alguien le devuelve

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su amor contenido, ojalá pueda liberarlo pronto,
con alguien que pueda con su enajenación
sexual.
-¿Sigo recto señor?, o ¿subimos por el
bosque?_necesito escuchar tu mandato, me
espera Señor, debo contestar con la seguridad de
tus órdenes, descansaré en paz si es así.
-¡No!, ¡al bosque no!, allí caeremos en un espiral
del cual no podremos salir jamás, hay garras
animales que nos esperan pacientes. ¡Sigue hacia
adelante y recto!, luego te indicaré cuando me lo
indique el Señor, ¿Claire?, querida, recita el
primer lamento... 1,1-22 por favor, recítalo con tu
paz, es el momento mi amor... ¡deléitame!_
Karen mueve un cuerpo que flota sin problemas,
es curiosa su actitud, será la anormalidad que le
rodea la que pervierta sus sentidos morales,
seguramente su personalidad verdadera duerma
esperando la calma, está en un estado de salud
mental muy pobre, Señor escucha a Claire... son
nuestros lamentos.
-¡Qué solitaria ha quedado la ciudad que un día
fuera populosa!_ su voz es majestuosa, Karen se
ha dado vuelta del susto, pero ha sonreído
extrañada, Claire es fantástica.-¡Tiene aspecto de
viuda la ciudad capital de los pueblos!, ¡sometida
está a trabajos forzados la princesa de los
reinos!, Se ahora en llanto por las noches; las
lágrimas corren por sus mejillas. De entre todos
sus amantes, ni uno hay que la consuele. Todos
sus amigos la han traicionado; se han vuelto sus


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



enemigos. A más de sufrimientos y duros
trabajos, Judá está ahora en cautiverio. La que
antes reinaba entre los pueblos, ahora no
encuentra reposo. Los que la perseguían, la
alcanzaron y la pusieron en aprietos. ¡Qué tristes
los caminos de Sión!, ¡no hay nadie que venga a
las fiestas!, las puertas de la ciudad se ven
desiertas, los sacerdotes lloran, las jóvenes se
afligen y Jerusalén está llena de amargura. Sus
enemigos dominan, sus adversarios prosperan.
Es que el Señor la ha afligido por lo mucho que
ha pecado. Sus hijos fueron al destierro llevados
por el enemigo. Desapareció de la bella Sión toda
la hermosura; sus jefes, como ciervos, andan en
busca de pastos; arrastrando los pies, caminan
delante de sus cazadores. Jerusalén recuerda
aquellos días, cuando quedó sola y triste;
recuerda todas sus riquezas de tiempos pasados;
recuerda cuando cayó en poder del enemigo y
nadie vino en su ayuda, cuando sus enemigos la
vieron y se burlaron de su ruina. Jerusalén
recuerda aquellos días, cuando quedó sola y
triste; recuerda todas sus riquezas de tiempos
pasados; recuerda cuando cayó en poder del
enemigo y nadie vino en su ayuda, cuando sus
enemigos la vieron y se burlaron de su ruina.
Jerusalén ha pecado tanto,que se ha hecho digna
de desprecio. Los que antes la honraban, ahora la
desprecian porque han visto su desnudez. Por eso
está llorando, y avergonzada vuelve la espalda.
Tiene su ropa llena de inmundicia; no pensó en


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



las consecuencias. Es increíble cómo ha caído; no
hay quien la consuele. ¡Mira, Señor, mi
humillación y la altivez del enemigo! El enemigo
se ha adueñado de las riquezas de Jerusalén. La
ciudad vio a los paganos entrar violentamente en
el santuario: ¡gente a la que tú, Señor, ordenaste
que no entrara en tu lugar de reunión! Todos sus
habitantes lloran mientras van en busca de
alimentos; dieron sus riquezas a cambio de
comida para poder sobrevivir. ¡Mira, Señor, mi
ruina!, ¡Considera mi desgracia! ¡Vosotros, los
que vais por el camino, deteneos a pensar si hay
dolor como el mío, que tanto me hace sufrir! ¡El
Señor me mandó esta aflicción al encenderse su
enojo! El Señor lanzó desde lo alto un fuego que
me ha llegado hasta los huesos; tendió una
trampa a mi paso y me hizo volver atrás; me ha
entregado a cada instante al abandono y al
sufrimiento. Mis pecados los ha visto el Señor, me
han sido atados por él mismo y pesan como un
yugon sobre mí. ¡Acaban con mis fuerzas! El
Señor me ha puesto en manos de gente frente a
la cual no puedo resistir. El Señor arrojó lejos de
mí a todos los valientes que me defendían. Lanzó
un ejército a atacarme, para acabar con mis
hombres más valientes. ¡El Señor ha aplastado a
la virginal Judá como se aplastan las uvas en el
lagar! Estas cosas me hacen llorar. Mis ojos se
llenan de lágrimas, pues no tengo a nadie que
me consuele, a nadie que me dé nuevo aliento.
Entre ruinas han quedado mis hijos, porque pudo


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



más el enemigo que nosotros. Sión extiende las
manos suplicante, pero no hay quien la consuele.
El Señor ha ordenado que a Jacob lo rodeen sus
enemigos; Jerusalén es para ellos objeto de
desprecio. El Señor hizo lo debido, porque me
opuse a sus mandatos. ¡Escuchadme, pueblos
todos; contemplad mi dolor! ¡Mis jóvenes y
jovencitas han sido llevados cautivos! Pedí ayuda
a mis amantes, pero ellos me traicionaron. Mis
sacerdotes y mis ancianos murieron en la ciudad:
¡andaban en busca de alimentos para poder
sobrevivir! ¡Mira, Señor, mi angustia! ¡Siento que
me estalla el pecho! El dolor me oprime el
corazón cuando pienso en lo rebelde que he sido.
Allá fuera, la espada mata a mis hijos, y aquí
dentro también hay muerte. La gente escucha
mis lamentos, pero no hay quien me consuele.
Todos mis enemigos saben de mi mal y se
alegran de que tú lo hayas hecho. ¡Haz que
venga el día que tienes anunciado, y que les vaya
a ellos como me ha ido a mí! Haz que llegue a tu
presencia toda la maldad que han cometido;
trátalos por sus pecados como me has tratado a
mí, pues es mucho lo que lloro. ¡Tengo enfermo
el corazón!_ llevamos unos minutos callados
entre la maleza, no me quito su voz, mis
pensamientos se alejan cuando la palabra del
Señor se expanden en el aire y por mi alma,
Claire no deja de llorar mientras camina, va lento
pero con algo más de fuerzas, creo que se ha
olvidado de lo malo. Karen no se detiene, los


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pájaros se copian, podemos oír todo tipo de
aullidos, ecos, está reviviendo, el ecosistema no
se detiene, el mundo se ha parado para nosotros.
¿Señor?... hazme tu medio para hablar.
-¿Seguimos, señor?_ me pregunta la niña, hay
luz en sus ojos, creo que ha limpiado su alma.
-Sí, Karen, seguimos.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




                        4


Habla mucho de Dios, me recuerda a mi padre,
no lo soporto, quiero correr, por el momento
seguiremos así, luego abriré mi camino, Aron
tiene que estar buscándome. ¿Dios está vivo?,
una señal algo que me devuelva la esperanza, no
sé si eres algo o alguien realmente, pero necesito
señales que hay un camino por donde caminar,
quiero vivir. Te pido perdón por lo que he hecho,
no te pido que lo entiendas, Nashid era una
buena amiga, iba a sufrir mucho, hay gente que
puede sufrir mucho y no llorar, estoy segura que
Nashid no iba a soportarlo, ¿qué es mejor?, ¿una
vida de amargura y resentimientos?, ¿o una de
libertades? No hablo por ti como lo está haciendo
Eduard, me preocupa su mujer, está mal, llora
mucho, no sé si es que se comunica contigo o es
que su marido es un ser maligno que la tiene
como a una perra enjaulada. ¡No me mira a los
ojos!, ¿por qué? Al fin se ha callado, es que
estaba a punto de decirle algo, insiste contigo
como yo con Aron, pero no lo digo, no molesto a
la gente.

-¿Seguimos, señor?_ le pregunto a Eduard,
parece que el bosque nunca termina, no veo la
ciudad como él ha dicho.

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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-Sí, Karen, seguimos._ me sonríe, quiero irme
sola,    prefiero   estar   hablando     con   mis
pensamientos que con alguien raro, me siento
más sola que antes. Mejor sigo caminando y me
callo, que... una paloma, ¿una paloma?, no lo
puedo creer, hace tanto que no veía una, es
hermosa, nos rodea.
-¡Es un milagro!, el fin del diluvio, ¡gracias
Señor!, ¡oh gracias!... "Entonces Dios se acordó
de Noé y de todos los animales que estaban con
él en la barca. Hizo que el viento soplara sobre la
tierra, y el agua comenzó a bajar, se cerraron las
fuentes del mar profundo y las compuertas del
cielo. Dejó de llover, y el agua comenzó a bajar
poco a poco. Al cabo de ciento cincuenta días, el
agua ya iba baja. Y el día diecisiete del mes
séptimo, la barca se detuvo sobre las montañas
de Ararat. El agua siguió bajando, y el primer día
del mes décimo ya se podían ver las partes más
altas de los montes. Después de cuarenta días
abrió Noé la ventana del arca que había
construido, y soltó un cuervo; pero el cuervo
volaba de un lado a otro, esperando que la tierra
se secara. Después del cuervo, Noé soltó una
paloma, para ver si la tierra ya estaba seca; pero
la paloma regresó al arca porque no encontró
lugar alguno donde descansar, pues la tierra
todavía estaba cubierta de agua. Así que Noé
sacó la mano, tomó la paloma y la hizo entrar en
el arca. Noé esperó otros siete días, y volvió a
soltar a la paloma. Y ya empezaba a anochecer,


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



cuando la paloma regresó. Traía una ramita de
olivo en el pico, y así Noé comprendió que la
tierra se iba secando. Esperó siete días más, y
volvió a enviar a la paloma; pero la paloma no
regresó. Cuando Noé tenía seiscientos un años, la
tierra quedó seca. El primer día del mes primero,
Noé quitó el techo del arca y vio que la tierra
estaba seca. Al siguiente día Dios dijo a Noé: Sal
del arca, junto con tu esposa, tus hijos y tus
nueras. Saca también a todos los animales que
estén contigo: las aves, los animales domésticos
y los que se arrastran por el suelo, para que
vayan por toda la tierra y tengan muchas crías y
llenen el mundo"... ¡La paloma nos guía Karen!,
¿lo ves mi amor?, ¡Claire!, ¿Claire?, ¿Claire?,
¡mira agua!, hemos llegado a un sitio seguro._ su
mujer no habla, no la oigo, no lo puedo creer, no
sé si es cierto lo de la paloma pero ha sido justo
o casualidad, me lo sé de memoria el Génesis 8.
¿Qué hacemos ahora?, ¿gritar?, la señora sigue
sin hablar.
-¡Ayuda!, ¡por favor necesitamos ayuda!, ¿hay
alguien ahí qué pueda ayudarnos?, ¡por favor!,
¡ayuda!, ¡ah!_ grito con todas mis fuerzas, bien
agudo para que me oigan bien lejos, tiene que
haber algo, la niebla no nos deja ver bien, pero
es agua, estancada, seguro no era como ahora,
parece un río. Hace un tiempo esto era una
ciudad, una vez vi un documental que mostraban
el mundo sin los humanos, pero no era tan
rápido, lo veo y no lo creo.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-¿¡Claire!?, ¿mi amor?, ¿me oyes?, ¡oh, no, por
favor, no!_ su mujer ha caído en la maleza, creo
que ha probado si caminaba por sí solo pero
nada, no habla, está tendida como si durmiese
plácidamente, me da paz esa mujer, pobre, tiene
tantas marcas de la vida, Dios no hagas eso
conmigo jamás, te lo pido por favor.
-Señor, déjela, ¡señor!_ no me mira, no me
escucha, está gritando como un drogadicto, o no
sé, esa gente rara.
-¿Qué, Karen?, ¿qué quieres?, ¡Claire no me
responde!, ¿por qué?, si estaba andando como
siempre, no respira Karen, mi mujer no respira,
¿qué hago yo?, dime que hace un cuerpo viejo
como yo, no lo soportaría.
-No diga eso señor, estaba mal su mujer, si
descansa, ¡mírela, está bien!, parece disfrutar de
su sueño, no hay nada que hacer, estaba muy
mal.
-Qué poco sabes de la vida pequeña, ¿crees qué
dejaría a mi mujer sola en medio de este lugar?,
nada en el mundo podrá alejarme de ella, tu
sigue, mi camino ha terminado.
-Pero señor, el resto es agua, esperaremos aquí,
yo voy a gritar fuerte para que nos ayuden,
tienen que ayudarnos señor. No nos quedaremos
de brazos cruzados y solos, la noche viene en
cualquier momento y a mi no me gusta la noche.
¡Ayuda por favor!, ¡alguien que me escuche!,
¡necesitamos ayuda!, ¿ha oído algo señor?_ creo
que es un sonido, o no, ¿es?, no puede ser, pero


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Elbio Aparisi Nielsen                       Tempestad



si es sería tan feliz, no es nada, se ha ido, ¿son
mis oídos?, tengo un zumbido que me viene de
vez en cuando, es un defecto de... ¡sí, es un
sonido!, ¿es agua moviéndose? -¡Ayuda por
favor!, ¡hay una persona herida!, ¡necesitamos
ayuda aquí!, ¡por favor!, ¡señor vendrán a
ayudarnos!_ está acostado junto a ella, la abraza
como a una madre, creo que la quería mucho,
pobre hombre, solo con todo lo que nos queda, si
en mis manos tuviese un arma le tiraba para
quitar sus penas, la misericordia es ser buena
chica, aunque a Dios no le guste.
-No quiero irme a ningún sitio, ¡moriremos aquí
pequeña!, ¡moriremos de hambre!, no puedo
seguir, mi vida se ha apagado... "Vi un gran
tronco y al que estaba sentado en él. Ante su
presencia desaparecieron completamente la tierra
y el cielo, y no se los volvió a ver por ninguna
parte. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de
pie delante del trono; y fueron abiertos los libros,
y también otro libro, que es el libro de la vida.
Los muertos fueron juzgados de acuerdo con sus
hechos, descritos en aquellos libros. El mar
entregó sus muertos, y el reino de la muerte
entregó los muertos que había en él; y todos
fueron juzgados, cada uno conforme a lo que
había hecho. Después el reino de la muerte fue
arrojado al lago de fuego. Este lago de fuego es
la muerte segunda. Y allí fueron arrojados los que
no tenían su nombre escrito en el libro de la
vida"... mi amor... "Vi después un cielo nuevo y


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



una tierra nueva; el primer cielo y la primera
tierra habían dejado de existir, y también el mar".
-¡Ayuda!, ¡estamos heridos!, ¡una mujer necesita
ayuda!, ¡por favor, vengan a por nosotros!, ¡hay
un médico entre nosotros!, ¡no nos dejen solos!_
me duele la garganta de gritar, el cuello por
dentro, estoy tosiendo, me duele el estómago,
tengo hambre y me siento algo mareada, no
puedo seguir gritando.
-¿Qué acabas de decir?, ¡no hay ningún médico
aquí!, me quedo con Claire._ está furioso, yo no
tengo la culpa de que su mujer esté en el otro
reino, ¿dónde estás Aron?, extraño a mis padres.
-Pero señor..._ estoy vomitando saliva y algo que
no sé qué es.-... yo he dicho la verdad, ¿por qué
quiere mentir?, su mujer y su hija estarán
orgullosas de que ayude a otra gente que lo
necesita, ellas...
-¡No hables de ellas!, ¡no sabes lo que es perder
a tu familia, niña!_ sigo vomitando.
-Estoy sola en este mundo, si hay alguien que lo
sabe, esa soy yo, solo busco a mi novio, él me
estará buscando, ¡si no lo encuentro voy a
morirme!, no quiero, los extra-ño._ no puedo
pensar.
-No hables así Karen, lo siento pequeña, lo
siento, no quise hablar así, mi mujer ya no... por
el Señor, no sé qué hacer, lo siento pequeña, no
llores, eres una bella persona, haces todo para
seguir de pie, eres un ejemplo de vida y
bondad._ el agua me golpea contra la cara, creo


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



que una lancha acaba de llegar, no veo nada,
tengo barro y agua en los ojos, me abraza
Eduard, bajan personas.
-¿Hay más personas?, no podemos llevar a nadie
más,      ¿hay   más   personas?,    ¿¡hay    más
personas!?_ está gritando, me separan de
Eduard, nos suben, estoy mareada, no sé que
hacen.
-Karen, mi mujer, ¡no!, ¡no puedo dejarla!,
¡quiero bajarme!, ¡quiero estar con mi mujer!, no
puedo abandonarla, ella se ha muerto señores,
¡me ha dejado!_ grita y lo tienen por los brazos,
los veo de espalda, son dos hombres, el bote
tiene olor a muchas cosas.
-¿Tú, hija?, hemos oído tu voz, ¿él es médico?,
¿me oyes?, mira como estás, ¡Mitchel dame esa
toalla!, ¡vamos!_ Aron, se mueve todo, quiero...
-Aquí tienes, ¿está herida?, toma, es increíble, y
sola en toda esta locura._ mamá, ¿mamá?, me
siento mal, mamá, quiero ir a casa... Aron, no
tengo la radio, no tengo...
-Cierra los ojos más fuerte, eso es, ¿cuál es su
nombre?, estoy limpiándote._ quiero quitarme
todos los...
-Se llama Karen señor, y yo soy el médico, luego
debo volver a buscar a Claire, pero ayudaré hasta
que todo cese... el Señor me ha puesto aquí._
papá, ¿papá?
-Bueno Karen, ahora abre los ojos, bebe algo de
agua, no hay mucha, paradójicamente, bebe así
te recompones, gracias a ti salvaremos a los


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



nuestros... creía que no volveríamos a tener algo
de suerte en esta vida, gracias pequeña,
recordaré tu voz todos los días de mi vida._ mi
papá dice que Dios está en todos los sitios y a su
vez, ¿piensa ahora mismo junto a mí?, ¿Dios?,
¿piensas conmigo?, Aron...




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                        5


No hay tiempo, Mitchel está exhausto y yo quiero
volver cuanto antes, mi hermano no tiene mucho
más tiempo, quiero seguir, algo tiene que haber,
¿dónde están todos?, ese niño flotando, es lo
peor que me ha tocado vivir. Quiero extirparme
los ojos y tirarlos al agua, a tientas sufriría
menos, ¿qué ha pasado con nuestro mundo?,
quiero vivir, mi hermano me espera, por favor,
necesito algo, quiero salir adelante, hay mucha
gente herida. ¿Y ese sonido?

-¿Lo has oído, Mitchel?, ¡calla, calla!, ¿lo oyes?_
dime que... es una niña, lo siento pero no
podemos detenernos, hemos dejado atrás a
ancianos y enfermos.
-Ha dicho que hay un médico, pero no lo ha
repetido, ¿no lo has oído, Jean?_ está aturdido
por todo, es imposible.
-¿Qué dices Mitchel?_ voy a virar hacia el norte,
no sé cuanta gasolina nos queda.
-¡Lo que oyes!, ha dicho que hay un médico entre
ellos, ¡vuelve, Jean!, que no estoy mintiendo, ha
dicho que hay un médico, ¡vuelve!_ yo no he oído
nada, aunque mis oídos no son mejores que los
de Mitchel.
-Dime que sí, por favor, puede ser un milagro,

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



dime que sí, tiene que ser, Joris necesita un
médico urgente, y no estamos tan lejos del
edificio de hacienda.

Son dos personas, tienen que haber otras más,
no tengo tiempo, lo siento por la niña.

-¿Hay más personas?, no podemos llevar a nadie
más,      ¿hay  más     personas?,    ¿¡hay   más
personas!?_ no voy a mediar, son solo dos,
estamos subiendo a la niña y al hombre, hay una
mujer muerta a unos metros, si hay más... lo
siento... que sea el médico, sino estamos jodidos.
-Karen, mi mujer, ¡no!, ¡no puedo dejarla!,
¡quiero bajarme!, ¡quiero estar con mi mujer!, no
puedo abandonarla, ella se ha muerto señores,
¡me ha dejado!_ lo sujetamos, tiene fuerza,
lo entiendo, me compadezco, todos sufrimos.
-¿Tú, hija?, hemos oído tu voz, ¿él es médico?,
¿me oyes?, mira como estás, ¡Mitchel dame esa
toalla!, ¡vamos!_ está aturdida.
-Aquí tienes, ¿está herida?, toma, es increíble, y
está sola en toda esta locura._ me dice Mitchel.
-Cierra los ojos más fuerte, eso es, ¿cuál es su
nombre?, estoy limpiándote._ le pregunto al
hombre que mira el cielo, mientras limpio su
rostro.
-Se llama Karen señor, y yo soy el médico, luego
debo volver a buscar a Claire, pero ayudaré hasta
que todo cese... el Señor me ha puesto aquí._
Dios puede existir, pero no, en estos días.


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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad



-Bueno Karen, ahora abre los ojos, bebe algo de
agua, no hay mucha, paradójicamente, bebe así
te recompones, gracias a ti salvaremos a los
nuestros... creía que no volveríamos a tener algo
de suerte en esta vida, gracias pequeña,
recordaré tu voz todos los días de mi vida._
aunque la escuchara Mitchel.
-Vamos al edificio, no podemos perder tiempo,
¿su nombre, señor?_ sigue mirando al cielo.
-Mi nombre es Eduard, ¿quién está herido?_ está
aturdido por todo, espero ayudarlo luego a
encontrar a su mujer y enterrarla como
seguramente lo merece.
-Eduard, es mi hermano, tiene una herida en el
abdomen, tiene clavado un hierro, el edificio está
destruido, en un intento por salvar a una mujer
se accidentó ayer, he suturado yo mismo la
herida con el hierro, no pierde sangre, pero tiene
fiebre, vuela de fiebre, necesita ayuda Eduard.
-Haré todo lo posible, mis manos estarán guiadas
por el Señor.
-Mira al cielo..._ no deja de hacerlo mientras
habla.
-No deja de mirar, cree que Dios nos protege en
el mal que nos ha provocado._ me mira a los
ojos.
-Sin dudas Mitchel, sin dudas, él nos protege, y si
miro allí es porque aquí solo encuentro muerte y
destrucción, mi familia está extinta, poco me
queda, me amigo, usted debería hacer lo mismo,
todos tenemos errores anteriores, reconocerlo es


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



de sabio.
-Pronto llegaremos, ¿estás mejor Karen?_ le
pregunto y no me contesta, está pensando
mucho, pobre niña, es terrible todo lo que está
sucediendo, ahora que ha pasado lo peor puedo
ver mejor la realidad, todos esos cuerpos, pero
nos adaptamos tan rápido, ni el olor a muerte y
ni sus rostros me inmovilizan, solo pienso en
vivir, ¿qué es la normalidad?, falta menos Jean,
resiste.
-¿A dónde vamos, señor?, necesito seguir mi
camino, busco a mi novio, se llama Aron, ¿lo
conoce?_ tiene los ojos marcados por la dolor.
-No, mi amor, pero no te desesperes, hay mucha
gente buscándose, es cuestión de tiempo, tú
mejora, descansa y bebe algo de agua, estás
muy delgada, ahora comerás algo en el edificio,
tuvimos algo más de suerte, las reservas del
edificio y los camiones de comida justa estaban
descargando      comida    enlatada    para    el
restaurante... tuvimos comida y agua en
abundancia, lo lamento, sé lo que vivieron, con
todo mi dolor, desde las ventanas de las últimas
plantas vimos a muchos dejar de luchar en el
agua, barro y entre la maleza. Fue, y sigue
siendo una tortura, una jaula creada por
nosotros.
-No se sienta mal, señor, todos tenemos que ver
cosas que no nos gustan, pero ahora nos está
salvando, y va a salvar a mucha más gente._ me
dice con una sonrisa, nunca unos dientes


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



amarillos me iluminaron tanto al ver sonreír.
-Gracias pequeña, eres muy valiente, tus padres
seguramente fueron personas de bien, no te
preocupes, hay gasolina allí, en los camiones,
robaremos toda la gasolina posible para rescatar
a todos los que podamos._ antes no había gente
en los techos de...
-¡Aquí!, ¡aquí!, ¡por favor necesitamos ayuda!_
son unos niños gritando junto con una anciana
sentada en el borde de la casa.
-¡Volveremos!, no se muevan, volveremos a por
ustedes, pero no se muevan niños._ pasamos
rápidamente, nos queda muy poco para llegar, el
sol está quitando toda la bruma, se evapora,
hace algo más de calor y el olor es insoportable
hasta que nos adaptemos.
-¿Jean?, ¿cómo haremos?_ me pregunta Mitchel.
-Lo   acabo     de    decir,  los   camiones   del
aparcamiento, digo del último que no está
inundado, tienen gasolina, lo bastante como para
poder rescatar a toda la gente que podamos,
nosotros o no, hay más compañeros que quieren
ayuda Mitchel. Necesitamos subir lo más rápido
posible, ¿Eduard?, tiene que centrarse en lo que
viene, por favor, tiene que salvar a mi hermano.
-¿Qué?_ no me oye, no le interesa nada, solo
quiere morirse.
-¡Qué tiene el deber de salvar a mi hermano!,
juró actuar de oficio ante urgencias, ¡céntrese en
lo que viene Eduard!, su mujer seguirá allí
esperando, pero debe dejarla en paz, ya


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



descansa, pronto lo haremos todos, tarde o
temprano todos iremos al mismo sitio, el sol y la
lluvia caen de los cielos, ¡para todos!_ llegamos,
espero que aguante subir tantas escaleras.




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Elbio Aparisi Nielsen                        Tempestad




                         6


Tiene que salir todo bien, Jean está nervioso, lo
conozco no suele hacer las cosas bien cuando
está pasado de nervios, a mi se me mueve el ojo,
me pica la espalda, no quería salir del edificio. No
sé como seguimos vivos, de no ser por Jean
nadie se hubiera movido, entiendo que sea su
hermano, pero es más que eso, su carácter es
distinto, no puedo negarme a nada que me pida,
no puedo creer que estemos así. Estoy junto al
anciano que no deja de mirar al bosque, yo no sé
como ha hecho Jean para lograr llevarlo, por
momentos me creo todo esto de Dios. Esos niños,
la gente está saliendo a los techos, no quiero
mirar, Jean les ha dicho que volveremos por ellos,
¿está loco?, pero si no sabemos como, no quiero
pensar en el futuro... ¿por qué se atreve a sumar
fantasías a esos pobres niños?, a veces lo callaría
de un golpe en la nuca, tenemos muy poco
tiempo, no quiero mirar.
-¿Jean?,    ¿cómo     haremos?_     seguro     tiene
respuesta, siempre tiene una debajo de la
lengua, está preparado para todo, tengo muchas
ganas de vomitar, pero no me animo, hay
cuerpos flotando de tanto en tanto, sería un
desprecio por esas víctimas, tengo sueño.
-Lo    acabo    de   decir,  los   camiones       del

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aparcamiento, digo del último que no está
inundado, tienen gasolina, lo bastante como para
poder rescatar a toda la gente que podamos,
nosotros o no, hay más compañeros que quieren
ayuda Mitchel. Necesitamos subir lo más rápido
posible, ¿Eduard?, tiene que centrarse en lo que
viene, por favor, tiene que salvar a mi hermano._
no miente, es cierto, lo había olvidado, pero no
podremos con todo, hay mucha más gente, que
se armen de valor y salgan a ayudar, esto
necesita de todos para salir adelante. Jean está
algo pasado de vueltas, le está gritando al doctor
del cual dependerá la vida de su hermano en
unos momentos, a veces no sabe ni lo que dice,
se pasa de listo. ¿¡No entiende qué Eduard lo ha
dejado todo!?, todos nos sentimos apenados,
algunos más que otros, se cree que somos de
piedra como él. Psicológicamente estoy lejos de
ser un bloque de hormigón armado, lo mío es ser
una gelatina amorfa y repleta de manías. Pobre
gente, algunos están desnudos en los techos de
sus casas, otros nadan y se arrepienten, siento
pena, no debería pero siento mucha pena por
ellos. Aquí no hay etiquetas, no hay nombres, no
hay dignidad, somos iguales ante la fragilidad de
nuestros cuerpos, ¿qué era yo?, lo que he visto
en el edificio no tiene nombres, no podría
escribirlo, me suicidaría más tarde, es terrible lo
que puede significar ser humano en algunos
momentos. Nuestra propia naturaleza nos
engaña, estamos automatizados para sobrevivir,


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cueste lo que cueste, Jean es una máquina de
solucionar problemas, yo de alejarlos de mi,
critico todo, pero... llegamos, siento volver a
casa, aunque no lo sea, estoy muy lejos de todo.
Todavía recuerdo las noticias hace dos años, las
advertencias de hace cuatro décadas, ¿cómo
pudimos permitirnos ser tan inconscientes?,
había millones de personas dispuestas a
colaborar, las dimensiones del desastre no las
sabe nadie, ¿son nuestras ciudades?, ¿el estado?,
cuando subamos sabremos que es lo que sucede,
allí estarán todos comunicándose por los móviles,
ha pasado la lluvia y las comunicaciones seguro
pueden      establecerse   fuera   del    estado.
Necesitamos información más que nunca, antes
sobreinformados, ahora infrainformados.

-No te asustes Eduard, pero son varias plantas
para subir por escaleras, tu tienes que ir a tu
ritmo, no queremos que te suceda nada a ti
tampoco, ¿sí?, vamos poco a poco, pero sin
detenerse._ le dice Jean mientras palmea su
espalda, suele hacerlo, sus toques son órdenes
benévolas.
-Jean, voy a adelantarme para avisarles a todos
que llegamos con Eduard._ subo los escalones
rápidamente.
-Sube, está bien, dile a mi hermano que haga
fuerza, que falta menos... no dejes que cierre los
ojos, al resto diles que preparen materiales que
pueda utilizar Eduard, estaremos en unos diez


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



minutos aproximadamente._ tiene un serenidad
que me atemoriza. Huele a podrido, hace calor,
pronto habrá insectos por todos los sitios,
mosquitos, enfermedades, lo único que pido es
que no llueva más... nunca viví algo así, en mi
vida creí que esto se haría realidad, algunos lo
profetizaban pero no así, tanto, un diluvio tan
intenso. Llevo unos cuatro minutos al menos, mis
pulmones están algo más cerrados que antes,
acabo de chiflar, ¿y esos pasos tan rápidos?
-¡Mitchel!, dime que Jean está bien, ¡qué cara
tienes!, ¿dónde está?, ¡contesta!, Edmond ha
muerto, lo siento mucho, a los minutos de
marchar ha dejado de respirar, hemos hecho todo
lo que hemos podido, de verdad, no me mires
así.
-¿Hablas en serio Mirna?, ¿es broma?, no me
digas que... va a enloquecer, Jean puede
enloquecer, tienes que verlo, está fuera de sí...
¿qué hacemos?, ¿cómo se lo digo?, por Dios, ¡por
Dios!,     ¡mierda!      Ahora    esto,    estamos
incomunicados       y..._   estoy    cubierto   de
pensamientos que no entiendo, no siento mi
cuerpo, me duele la cabeza, tengo ganas de
vomitar, quiero vomitar.
-Te equivocas en algo... nos hemos comunicado,
han soltado un mensaje del gobierno a la nación,
síentate, esto puede sonar mucho peor, no quiero
que te desmayes... han dicho que no hay ayudas
para ningún estado, estamos en emergencia
nacional, ha dicho que no hay nada que hacer,


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Elbio Aparisi Nielsen                    Tempestad



será la naturaleza la que dicte los siguientes
pasos, el ejército tiene líneas abiertas en el
océano y otras bases pero solo son dedos en un
estanque. Tendrías que escuchar la voz del
presidente Mitchel, no sé que va a pasar,
nuestras provisiones pueden durar una semana
más, ¿y luego?, desde las ventanas vemos como
la gente comienza a desesperarse en medio del
agua, han muerto varios ante nuestros ojos. Lo
siento, pero lo de Edmond ha sido un golpe, pero
no puedo explicarte lo que ha significado oírlo
abatido a nuestro presidente._ ¿qué está
diciendo?, no es posible, hemos salido de todo,
no podemos rendirnos, pobre Edmond, que
descanses en paz mi amigo, no me olvidaré
nunca de ti, solo me queda Jean, prometo
cuidarlo mi amigo.
-No puedo creerlo, primero Ed... temía que algo
así pase, pero ahora... ¿y qué vamos a hacer?, es
cierto, las reservas son escasas, gastamos
comida a lo tonto por la espera, y mira ahora._
sus pasos, vienen en camino, adelantan más de
lo que pensaba.
-¿Mitchel?, ¿¡Mitchel!?_ me grita Jean desde unas
plantas más abajo, miro por el hueco de la
escalera, sube el hedor insoportable... estoy
vomitando, no podía aguantar más, me duelen
los ojos.
-Estamos jodidos, estamos jodidos, no sé qué
hacer Mirna, tengo miedo._ tiemblo y respiro
mal.


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Sube, yo me encargo de Jean, lo prepararé,
avisa al resto que subimos._ me dice Mirna, tiene
una templanza que envidio, se parecen, no puedo
seguir pensando, es muy fuerte para mi, de niño
soñaba con momentos como éste, recuerdo el
sueño recurrente de que el departamento en
dónde vivía se destrozaba lentamente, primero el
cristal y luego se desplomaba poco a poco todo el
departamento... la sensación de inclinación...
todos los muebles cayendo y yo aguantando...
por Dios, era un niño, ¿cuánto tiempo pasó?, si lo
siento tan cerca.
-Tienes que ser directa, no le gustan los rodeos,
ten cuidado, es capaz de cualquier cosa, yo lo
conozco, sus ataques de ira son temibles, luego
las disculpas ya no valen, menos si estás
muerta._ es la pura verdad, debo advertirle para
que esté bien preparada.
-Descuida, sé como tratarlo, al menos lo que
llevamos todos aquí nos sirvió para conocernos,
no sé que decir, perdona Mitchel, estoy igual que
tú, me sobrepasa todo esto. Vete que puedo oirlo
a unos metros._ estoy sudando frío, muerto de
miedo, quisiera no existir, es una pesadilla, no
quiero pensar en esos niños que cruzamos, por la
noche dormirán allí, en sus techos, ver que su
mundo ha dejado ser juegos, soy un privilegiado.
Escucho algunos gritos y golpes, la furia de Jean
se ha desatado, que se alejen los que puedan.




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Elbio Aparisi Nielsen                      Tempestad




                        7

-¿Mitchel?, ¿¡Mitchel!?... ¿qué sucede Eduard?,
unas plantas más y podrás ayudar a mi hermano,
ten coraje, pide a Dios que nos ayude, sigue
Eduard, sigue... sigue, ¡sigue!_ va a aguantar,
tengo que lograr subirlo, tiene que salvarse, mi
hermano, Edmond solo son unos minutos más,
resiste.
-No tengo fuerzas, el Señor me hace a un lado...
Claire me tienes en tus brazos... hija, hija mía...
no me hagas eso, ¡no!, ¿Claire?_ no, no, no...
dime que respiras, vamos, dime que tienes un
problemita pero que no        será nada, vamos,
respira.
-¡Respira maldito hijo de puta!, ¡respira!, ¡ah!,
¡ah!, ¡Mitchel!... ¿Mitchel?, dime que vive
amigo..._     sus pasos, tienen que venir a
ayudarnos, puede salvarse, puede, lo sé.
-Jean, ¿eres tú?..._ ¿dónde está Mitchel?, no baja
nadie más, ¿qué mierda pasa aquí?
-¿¡Qué haces tú aquí!?, ¿dónde está Mitchel?,
¿qué miras?, ¡vamos ayúdame!, está desmayado,
ha perdido el conocimiento.
-Jean... está muerto, lo lamento.
-¿¡Qué!?, se ha desmayado, la hiperventilación lo
ha tirado pero en unos minutos se repondrá, ya
verás..._ no quita su mano de la muñeca.
-Me refiero a..._ ¿qué insinúa es ingenua?

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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



-Hablo de Edmond Jean, lo sentimos mucho...
-¿Qué mi hermano está...?, ¡enferma!, ¿qué
dices?, ¡vienes aquí a decirme que mi hermano
no tiene vida!, ¿qué mierda pasa aquí?, ¡aléjate!,
sube a Eduard con vida o morirás pedazo de..._
solo dos plantas, maldita zorra, mi hermano, mi
hermano, dónde está, mi... Edmond resiste, eres
un héroe para mi, siempre lo fuiste, eres mi
hombre, dime que no es verdad, hermanito dime
que no me faltas, que sigues luchando por
nosotros, me quedo solo Edmond, me quedo muy
solo, no me hagas esto.-¿¡Dónde está mi
hermano!?, ¿qué mierda miras estúpida?, ¿allí?,
¡lo cambiaron de sitio!, ¿qué han hecho?, ¿qué
han hecho?, ¡Mitchel!, ¡Mitchel!_ mi hermano no
puede morir, mi sangre no se puede extinguir,
tiene la fuerza, ¿¡por qué me hacen esto!?
-Jean, luchamos por él, pero ninguno de nosotros
supo que hacer, por favor comprende que lo que
hemos tenido al alcance fue escaso... pedía por ti
Jean, lo sentimos con el alma.
-¿Dónde están todos?, ¡cobardes!, ¡ah!_ no
puede sucederme esto a mí... estoy solo, esta
gente extraña... ¿quienes son?... mi hermano.
-¡Déjalo!, ¡Jean, déjalo!, ¡no lo hagas Jean!_
nadie me va a detener es mi sangre, soy yo y mi
sangre, mi legado, somos dos y nos vamos juntos
a todos los sitios, mi madre nos enseñó a
juntarnos, a luchar el uno por el otro, mi
hermano nunca me dejó solo en esta vida, menos
lo hará hoy... ni las inclemencias que me


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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad



presenta lo que sea que domine este mundo, ni
el miedo paralizante a la muerte me alejará del
amor que nos une. Edmond, somos dos hasta el
final, no sufras por mí, tú duerme, no hables mi
hermano, duerme que pronto soñaremos juntos.
-¡Mueran con dignidad, el amor solo puede
salvarlos!_ el aire nos mantiene unidos.
-¡Jean!, ¡Jean!_ es Mitchel, suponía que mi locura
sería contra ellos, se ha equivocado, has sido un
amigo sin par, descansa que yo lo hago.




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Elbio Aparisi Nielsen   Tempestad




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-¡Jean!, ¡Jean!_ me duele la mandíbula, me ha
hecho mucho daño, nadie hace esto, es un
lunático perdido, no voy a morir así, el daño está
hecho, el agua estalla su cuerpo entre los hierros,
no quiero mirar, los gritos de aquellos desde los
techos me dice que está en el otro jardín.
-Mitchel, ven aquí, puedes caerte, ¡Mitchel!, ¿me
oyes?, tranquilo, lo ha elegido él, no pasa nada,
ven aquí._ tiembla como un niño en la tormenta.
-¿Cómo puede hacer eso Mirna?, es mi... siempre
lo decía pero no lo creía capaz, pensaba que me
iba a golpear mucho, quiero irme con él, no tengo
a nadie aquí, me quiero ir._ su corazón palpita a
mil por hora, si lo suelto se tira.
-¡Ayuda!, ¡Jean ha muerto!, ¡se ha tirado!,
¡necesito ayuda con Mitchel!, ¡por favor!, no hay
nadie peligroso, ¡salgan!_ tiene más fuerza que
yo.
-¡No voy a dejar que me secuestren!, me quiero
ir... gracias._ no, no, no, no lo hagas, no... no me
mires así, ya está muerto antes de caer, el
silencio parece eterno... veo los ojos de aquellos
que prefieren sobrevivir a correr riesgos, en toda
mi vida esperé pasar una pesadilla tan... sus ojos
no se despegan, creen ahora que yo soy el

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Elbio Aparisi Nielsen               Tempestad



peligro... morirán en semanas, quedarán muy
pocos, esto no hace más que empezar, tengo
miedo, mucho miedo.




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Elbio Aparisi Nielsen                     Tempestad




                        Epílogo


Ahora lo que sigue es indagar sobre el resto de
axones sueltos que hay en el mundo, quizás te
encuentres con algo muy grande o no, pero lo
que has pasado aquí y lo que has elegido leer te
ha hecho sentir, y de eso se trata, al final
seguimos siendo humanos, receptivos, sociales
por naturaleza y por necesidad evolutiva.


                            Elbio Aparisi Nielsen




                                                467
Elbio Aparisi Nielsen                                    Tempestad




                         Terminado en Julio del 2009
                                Copyrigth 2009
                        todos los derechos reservados.




                                                               468

Tempestad

  • 1.
  • 2.
  • 3.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Brana Malla nº 1 Axón 1, Axón 1a. 3
  • 4.
  • 5.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Axón 1 5
  • 6.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Aparisi Nielsen, Elbio Brana “Tempestad” Vizcaya, España, 2009. 470 págs. 21x15cm. ISBN 979-865-06-3734-7 1. Narrativa CDD 863 Hecho el depósito que prevé la ley 11.273 2009 Copyright todos los derechos reservados. ISBN 979-865-06-3734-7 6
  • 7.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Libro Bíblico: San Mateo El entró en la barca, y sus discípulos le siguieron. Y de repente se levantó una tempestad tan grande en el mar que las olas cubrían la barca, pero él dormía. Y acercándose, le despertaron diciendo: -¡Señor, sálvanos, que pereceremos! Y él les dijo: -¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe? Entonces se levantó y respondió a los vientos... 7
  • 8.
  • 9.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Prólogo Bienvenido a la Brana, debes saber que aquí al escritor se lo llama “moderador” y al lector “concatenador”, al igual que al libro lo llamamos “axón”. También debes saber que el tránsito de la lectura es el viaje, aunque esto último puedes llamarlo como quieras, yo lo llamo “viaje” porque lo ejemplifico rápidamente con un viaje en metro, en donde los capítulos son estaciones, en algunas de ellas habrá combinaciones en las cuales podremos continuar nuestro viaje por otra inflexión de camino. A mi me recuerda a elige tu propia aventura, pero lo interesante de esta cuestión es que la aventura habla sobre una supuesta realidad, en la que todas las historias se cuentan por quienes son los “moderadores”, dependiendo de la cantidad de capítulos del axón será la cantidad de personas que moderan desde su punto de vista lo que sucede, el trabajo del concatenador es viajar eligiendo inflexiones para continuar viviendo la historia, que decididamente es infinita, ya que son sucesos unos tras otros que se enlazan y actualizan, por lo que un concatenador puede pasarse una vida en la brana navegándola o viajando en ella, nutriéndose. Desde ese primer punto partimos, es probable 9
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que te interese ser moderador o concatenador al mismo tiempo y una de las dos, si todo sigue en su curso, pronto o ya mismo puedes estar disfrutando de la Brana en su formato ampliado, éste, repito, es una primera versión que consta de tres axones, los dos primeros de 35 capítulos cada uno y el tercero de ocho. Sentirás emociones que te oprimirán por lo asfixiante o te llenarán de orgullo por la valentía, como te he dicho antes, ser concatenador te sumerge en una historia que no termina, depende de ti por donde la sigas, podrás encontrar misterios sin resolver y pasar delante de algo o alguien que luego será algo que no esperabas, todo es posible ya que no se limita al sistema sintáctico que propone el ocio actual y lo hace desde la distancia de la dispensa comercial, es ocio por el hecho mismo, pero nutre de valores, que sí quieres tienes mucho por aprender y si moderas quizás por enseñar. Puede caer en el fracaso como todo, o no, ¿quién decide eso?, yo al menos seguiré ya que me proporciona un sabor más amplio y emocionante el recorrer cada uno de sus recovecos. Nuevamente, bienvenido a la Brana, aquí no hallarás géneros cerrados y delineados por las plantillas eficaces de la industria, eres libre, es arte, es ocio, somos humanos, ¿qué más podemos pedir? Elbio Aparisi Nielsen julio del 2009. 10
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad A ti, nuevamente. 11
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Tempestad Axón 1b 13
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 1 Llevo tres días intentando estudiarme, pienso mientras existo, veo mi película sin edición tras mis globos visionarios, me golpeo mientras pienso, la realidad se contrae en esta máquina ocular y algo confusa. Mis ojos perciben lo que desean de esas ondas de luz reflejadas por los objetos que me rodean diariamente, mis ojos, sus retinas fotosensibles seguramente me engañan en la percepción de esa realidad impura e imperfecta que se representa primariamente ante mis ojos. Pienso discontinuamente frases sueltas, luego mi voz interior que me ordena cada día un objetivo, que se incumple la mayoría de las veces. Cada segundo que vivo dialogo internamente con alguien que no existe, al menos para mis ojos. El ego me hace más luchador, más odiado y odioso. Pienso nuevamente y reflejo en mis ojos lo inteligible, la auténtica realidad, mi razón, o la de Platón. Es Diciembre y llegan los días de lluvia, frío, viento, olas de quince metros e inundaciones varias. Llevo algunas horas en el campo de fútbol de un colegio, nos han evacuado, la ría ha 15
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad rebalsado esta mañana, mi casa se eleva del nivel del bienandante en unos 12 metros, es un cuarto piso, se han salvado mis novelas, mi piano y mi ordenador, no ha sucedido lo mismo con mi vecino director de cine del tercero izquierda. Lo ha perdido todo, absolutamente todo. Lo tengo a mi lado, junto a él, su mujer y la perra vieja olorosa. Se oye el agua destruirlo todo, también vemos los relámpagos destellar uno tras otro, estamos muertos de miedo. Me dice mi vecino: - ¿Cómo se puede ser tan insensible?, te pones a ver internet por el móvil mientras nosotros lloramos por todo lo que perdimos, eres un desagradecido, un egoísta. Hemos perdido todos nuestros recuerdos, las fotos de nuestros sobrinos pequeños, mi cámara de cinta. Le digo a mi vecino: - Lo siento, pero yo no he perdido nada. Me dice: - Serás cabrón, hijo de... Le digo suavemente: - Podrías haber subido tus cosas a mi piso. Me dice: - Sabes que estábamos en el parque rodando. Le digo: - ¿Y tú, mujer? _ ella está abrazada al brazo derecho de él, abre sus ojos y me mira. Me dice: - ¿De qué coño hablas?, ¿de qué coño habla este tío?_ suelta a su mujer. Su mujer dice: -Y yo que sé, sabes como es, siempre hace ruido y no podemos ver ni la 16
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad televisión tranquilos, habla por hablar, ni caso. Le digo: - Debería de haber estado en casa antes del suceso. Dice mi vecino: - Eso es verdad, hoy no tenías nada que hacer, con todo esto no he pensado en nada, eres un puto enfermo, hemos perdido todo y tu insinuando que mi mujer ha hecho algo indebido. Si no nos conoces de nada, vete, ¡anda!, déjanos tranquilos, puto cabrón de los cojones. Le digo: - Mi enfermedad brota a la realidad por momentos, son números, quizás los veas, a no ser que te falten los ojos. Me dice: - Déjame tranquilo, no respondo de mí, puto subnormal. Su mujer dice: - Basta, ¡es suficiente!, no sigas, los policías nos miran y no quiero irme de aquí, es un puto desastre allí fuera. ¿No oyen cómo muere la gente y los edificios caen? Pienso: - Puta asquerosa, como me enoje suelto todo. Siempre lo mismo, no voy a reírme de este pequeño humano, pero si voy a hacerlo de esta ingrata. Llegan más afectados, somos miles, seremos muchos en unas horas, parece no terminar nunca. El bullicio casi no nos permite escucharnos, prefiero apartarme y sentarme con una mujer negra, ella mira el suelo y habla sola. Le digo a la negra: - Hola, voy a sentarme aquí si 17
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad no te importa, es que allí no hay quién los aguante, son vecinos de mi portal pero estoy mejor aquí, contigo. Me dice: - Yo no entiendo. Le digo: - Yo tampoco entiendo lo que sucede. Me dice: - Yo no entiendo. Le digo: - ¡Vale!, yo tampoco. Cruzo mis piernas y junto mis manos emulando su postura, cierro los ojos, no quiero utilizar mis sentidos innecesariamente. Dejo mis oídos activos, mi olfato identifica olor a agua podrida, excremento humano y algunos vómitos, se me presentan en la seudo negritud de mis ojos cerrados unas letras, luego unas palabras, comienza un relato, suele aparecerme en mi mente relatos mientras viajo, como o trabajo, es normal, suele ser por la tarde, no sé su horario de llegada porque no miro el reloj, es que tengo uno en mi muñeca pero infinitamente quieto en las tres de la tarde de un 21. 18
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 2 - Hola cariño... si... ¡sí!... quédate tranquila, estamos los seis muy bien, no te preocupes, saluda a la abuela con muchos besos... no... no puedes... hija, que no puedes venir, todavía sigue lloviendo y las inundaciones continúan... que no... si, son los gritos del cielo, te lo he dicho siempre, la naturaleza no nos quiere aquí, nos odia demasiado, tuvo paciencia pero ya no creo que podamos seguir como antes... cariño debo dejar de hablar, no tenemos buena señal y no te oigo claro... te queremos, cuida a tu abuela y limpia la casa, ayúdale. Mañana hablamos, si no llamamos quédate tranquila... si hija, lo haremos... todos aquí lo han perdido todo, somos unos afortunados... no podíamos negarnos a evacuar, todo el pueblo lo ha hecho... si todo está donde tiene que estar... tus fotos, libros y los pósters... si hija... te queremos... los gemelos preguntan por ti... adiós hija. Me duelen los huesos, tengo mucho frío, mi marido cuida a los gemelos, los otros dos se han dormido solos, debo conseguir algo para comer, mis hijos duermen de hambre. - Cariño voy a por algo para comer, vuelvo en 19
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad unos minutos_ le digo a Fran el amor de mi vida. - Deja, voy yo, coge a los gemelos, yo me encargo, mírate._ me dice con su mirada perdida. - Bien, pero ve con cuidado, mira toda la gente como está, no sabes que pueden tener, por favor no los toques._ le aconsejo porque es un descuidado. - Habla bajo, por favor, ten cuidado con lo que dices, por favor Soledad que sabes tú lo que han sufrido todas estas personas, ahora vuelvo, no se muevan por nada._ le digo a mi mujer algo desorientada. ¿Cómo el dinero puede cambiar tanto a las personas?, si es que no puedo con su manera de ser. Las puertas se acaban de abrir, entran otros cientos de evacuados, que duro es esto, pensaba que en la oficina sufría tortura, pero que sé yo de todas estas vidas, si pudiese los ayudaría. Mi casa se ha salvado de milagro, los desprendimientos del monte no han destruido ni mis árboles del jardín, la huerta sigue en pie, con mucho agua en sus pequeños canales de irrigación pero nada más preocupante. Los tres chalets siguientes se han deshecho como el chocolate en la leche caliente, me encantaría uno ahora mismo, es que llevo sin picar algo al menos siete horas, me hace ruido el estómago, yo puedo vivir cuarenta días sin comer, pero mis gemelos no, debo conseguir algo, lo que sea. Ese hombre de gafas debe saber algo. 20
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad - Disculpe_ digo interrumpiendo suavemente su meditación. - ¿Qué?_ dice mirándome con miedo. - Nada, tranquilo, es solo que deseo saber si tiene algo de comer, algunas galletas, algo pequeño para mis gemelos, es que llevan sin comer muchas horas y no son muy fuertes, ¿tiene algo? - No lo conozco señor, no se moleste, pero tampoco conozco a sus gemelos, y no me interesa, perdone, no tengo nada que me sobre, llevamos horas, todos, estas miles de personas al igual que sus gemelos llevan horas sin comer, lo siento, es cruel, lo que ha sucedido hoy..._ me dice con tranquilidad de los sesenta, le interrumpo. - Bien, gracias, adiós_ me alejo dos pasos y digo por lo bajo. - ¡Que te den por el culo!, maldito gurú de la estupidez._ cierro mis puños muy fuerte, me siento indignado, todas estas cabecitas también carecen de alimentos, puedo ver gente en peor estado, llenas de lodo en sus rostros. En la televisión recuerdo haber visto sus rostros, similares, en muchas de mis mañanas minutos antes de marchar a la oficina, qué tipo de insensibilidad tenía, hablaba con mis agentes financieros de la empatía y no tenía ni la más remota idea, me duele la cabeza y los ojos se me cierran de miedo. El estruendo es demasiado fuerte, todavía recorre mi mente, todos gritan, 21
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hay algunos que son muy agudos, supongo que son niños y niñas desesperados. A quién voy a preguntar si tiene comida, soy un idiota, nadie dejará de comer por mis gemelos, menos por mí, veo algunos policías agrupados en una esquina, me cuesta mucho llegar a ellos, es que nadie quiere moverse de su sitio por miedo, huelo excrementos, sus heces puedo verlas, por dios, que clase de humanidad hemos creado, no soporto mi voz interior. Se quejan, debo llegar a ellos, si piso a alguien pido perdón, seré cordial todo lo que pueda. - Perdonen, son policías, ¿verdad?_ me acerco lentamente. - No estamos de servicio._ me dice uno de ellos fuerte y mirándome a los ojos. - Pero llevan uniformes._ les digo a todos, intento no mirar al que me acaba de hablar. - No entiende, ya no somos policías aquí dentro._ vuelve a hablarme con una arrogancia inútil, sonríe y mira a sus compañeros buscando la aprobación. - Los uniformes representan lo que son, al menos mientras trabajan._ lo digo con tranquilidad, no puedo enfadarme son varios y más grandes que yo. - No trabajamos, hemos dejado de ser policías, solo tenemos los uniformes porque ha sido la evacuación al momento de terminar nuestros turnos de trabajo, no podemos hacernos cargo de una responsabilidad tan grande, aquí solo somos 22
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hombres, o usted es el mismo que en su trabajo señor ... - Francisco es mi nombre, y no, no traigo el trabajo de oficina, no soy broker de bolsa aquí, no serviría de nada, hablamos de supuestos, de información, especulamos. Pero la labor de ustedes es a tiempo completo, o me dirán que no actúan de oficio. _ me sincero. - No, esto es un desastre natural, o lo que sea que es, no tenemos fuerzas aquí dentro, nuestros uniformes pueden ser un problema en un futuro, entienda, aquí todos somos evacuados, pero tenga claro algo, esto no va bien, y tarde o temprano comenzará nuestra verdadera esencia._ termina de decirme mientras mira a sus colegas, estos naturalmente lo acompañan con el gesto afirmativo y de pesadumbres fusionado en sus rostros. - No voy a acompañar lo que dice, no estoy de acuerdo, un oficio debe ser un oficio, un modo de vida. - Y usted que mierda sabe, es un broker de bolsa, no sabe más que forrarse de dinero con el ajeno, especulando, o cree que no comprendemos lo que significa ser broker, son unos embaucadores, uno putos ladrones, eso es lo que es, y si quiere que actuemos de oficio, podemos hacerlo inmediatamente con usted señor Francisco broker, marche, ahora mismo, a ordenar a miles de personas lo imposible, busque personas que lo intenten y verán lo que es morir desmembrados 23
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad entre la multitud. Veo lo que hay, son miles de organismos ansiosos de nutrir sus necesidades básicas, mis hijos, debo volver, esto es un mar de personas, y la marea puede cambiar de lugar a mi familia, me costaría mucho encontrarlos. 24
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 3 ¿Qué persona puede sentirse tan ínfima para hablar así?, no paran de discutir, y de verdad es que estoy juntando energía para darle un puñetazo en su nariz, es que no puedo escuchar como le habla de esa manera, no es nadie aquí dentro. Algo tengo que decir. - Vuelve a tu país, ¡vamos!, ¡vete!, muere sola ahí fuera, boliviana de mierda, si hace dos días usaban taparrabos y lanzas, venga vete de aquí._ lo dice el de gafas y sin pelos, ella calla por temor, nadie es capaz de intervenir. - Mira, o dejas a esta mujer, inservible, o te las vas a ver conmigo, ¿Qué te sucede?._ lo digo mientras lo enfrento. - Esto no es contigo, es con esta indígena, ¡qué se pire de aquí!, que no tiene papeles, que está chupando las ayudas de todos nosotros, y mírala, tirada aquí, quejándose. - Tu no tienes nada que hacer aquí, enséñame tu documento de identidad._ le grito y revisa sus bolsillos. -¿No los tienes?, ahora quién es indocumentado, maldito ingrato, tu no tienes idea de lo que sufre esta gente, como viven, no sabes nada. Eres 25
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad autónomo, seguramente, no me lo niegas, pues, eres un zángano que especula con el seguro de desempleo, si no quieres que te mate, vete. -Gracias señor._ me dice por lo bajo la joven. -Si vuelve a hablarte así, me llamas, ¿sí?_ le digo mientras alzo la cabeza en busca de mi mujer. Llevo seis horas buscándola y no aparece, nos han separado al momento de la evacuación y no la encuentro desde entonces. -Perdone, ¿ha visto a esta mujer? _ pregunto a cada uno que me mira cuando camino, pienso que quizás al ser observadores de la catástrofe recuerden algunos rostros. Hay un grupo de policías en la esquina discutiendo con un señor, mejor busco por otro sitio, hay miles de personas que pueden ser mi mujer. En verdad estoy algo cansado para seguir buscando, es que ha sido un día terrible, mi mujer y yo hemos perdido a nuestro hijo hace exactamente dos días, nos ha hallado sin fuerzas esto y no sé que puede hacer mi mujer si no me tiene cerca. Apunto mi nombre varias veces en una hoja y la rompo en pedazos para dejar mi nombre y apellido en manos de algunos observadores, están avisados, si ven a una mujer parecida le dirán que la estoy buscando, al gritar mi nombre, supongo que tendré más posibilidades de acierto. Estoy realmente desesperado, vivo para ella, no 26
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hay nadie más. Mi hermano vive pero no me importa que es lo que hace, si vive bien por su vida, y si no lo hace también, mi hijo ha desaparecido y no ha sido capaz de llamar siquiera, un bastardo, es lo que es. El campo de fútbol se estremece, ruge el acero de su estructura, quiere estallar en millones de partes, moriríamos todos, lo sé. He oído que ha cesado la lluvia, el cielo parece darnos tregua, pero los truenos no hacen más que comenzar, me llega un comentario de un ciclón en la costa, de olas de treinta metros, estamos a salvo si no desborda el mar, hay muy poco tiempo. Las luces se apagan, está oscureciendo fuera, la gente se alarma sobremanera, son niños gritando, suenan a rugidos de almas en pena. Tengo los pies mojados, frío y no tengo abrigo, mis gafas se empañan y el pelo me molesta en los ojos, me duele la espalda, al ayudarme a ingresar al helicóptero me han dañado la espalda, es punzante y constante, no puedo doblarla. Los policías discuten, puedo oirlo, se ha marchado quién les reprochaba, hablan entre ellos, no puedo descubrir cuales son sus intenciones, hay demasiada gente en mis lagunas auditivas, generan más vibraciones, el sonido se transforma en distorsión absoluta, pierdo mi don. Mi mujer y mi hijo, mi mujer sola con nuestro hijo en su espalda, pegado queriendo seguir en 27
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad su alma por siempre. -Ana, ¡Ana!, ¿Dónde estás Ana?_ ya no puedo resistirlo, extraño a mi pequeño, ¿quién podrá devolverlo?, el tiempo me corrompe por dentro, por qué despojarlo del tiempo y del espacio. Sueño con que su alma sea radiación y se convierta en nueva vida, en algún rincón del universo, siendo realmente vida, estoy algo aturdido, pongo en mis oídos tela de mi camisa. He recuperado mi tranquilidad, al menos lo que queda de ella, intento agudizar mi visión, la noche se acerca y mi mujer sigue perdida, que más da si no la oigo buscándome, de igual manera el gentío gritando no me lo permitiría, me convenzo, necesito recuperar energía, me recuesto sobre tierra y pasto deshecho por la muchedumbre, recuerdo aquellos conciertos salvajes con Ana, los Stones, sonrío y me duermo, pienso en luces y colores. Ana es un blancuzco acuoso, más bien leche. Mi hijo es roca y olor a agua dulce. 28
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 4 Estoy aterrorizado, los relámpagos me hacen daño, mis ojos fallan, mi cabeza no se agota, me duele el cuello. Creo que debimos marchar a tomar ese bendito café con leche, si hubiera molestado a mis compañeros no estaríamos aquí llenos de agua, lodo, sudados de miedo y queriendo sonreír, intentamos ser aquellos músicos heroicos del Titanic, somos unos simples policías aterrados y sonrientes. Nos rescataron al finalizar el turno, nuestras familias no están aquí, han sido evacuadas y llevadas a las torres circulares del centro, han tenido suerte, es una zona más elevada, aquí moriremos en unas horas, el agua lo corroe todo, recuerdo todos mis muertos, mis acciones, sus manos frías, sus bocas abiertas, sus cuerpos calcinados, desmembrados en la carretera. No hago más que ver sus muertes en mi vida todos los días, tengo el uniforme, tengo sus muertes impregnadas, es automático, desearía lo contrario. Dice: - Perdonen, son policías, ¿verdad?_ se acerca lentamente. Digo: - No estamos de servicio._ lo miro fijamente. Dice: - Pero llevan uniformes._ nos mira a todos, el niño bien, camisa de polo. 29
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Digo: - No entiende, ya no somos policía aquí dentro._ estoy harto de las misma preguntas una y otra vez, aborrezco a los acomodados, aquí morirá como nosotros, ahogado. Dice: - Los uniformes representan lo que son, al menos mientras trabajan._ maricón de mierda, pero si habla bajo porque nos teme, tiembla, odio a la gente insegura, deberían aceptar la muerte antes, dejarían de temblar y mearse tanto. Me susurra mi compañero: - Ves a la izquierda, hay un hombre golpeando a una mujer, ¿hacemos algo? Lo miro determinante y digo: - Ni se te ocurra moverte de aquí. Dice: - Francisco es mi nombre. Digo palabras después: - ... verán lo que es morir desmembrados entre la multitud. El diluvio de la santa Biblia, no la leí, no sé más que lo esencial, el agua lo cubre todo, esto no puede asemejarse, pero mi mundo si se llena de agua, y el de toda esta gente. La humanidad pierde un hombre de ley, pero si hay millones en el mundo, nada me hace especial para seguir viviendo, mis hijos me ven poco, mis trastornos no hacen más que comenzar, en unos años estaré tirando balas al aire y quizás suicidándome por lo que vi. No soy pintor, no puedo hablar más que de lo que puedo ver, salvé vidas, recompuse otras, vi apagarse muchas más, el mundo o la humanidad juntos no pierden nada, seguirán, es 30
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad obvio, sano, natural y propio de mi especie. Pero aún así me duele sentirme muerto, aunque sepa lo inútil que soy o insignificante. No hay nada más importante que morir, quiero verlo supremo, al menos moriría en una catástrofe, sería una justificación, pensarán que he intentado salvar vidas, lo hice antes, lo pensarán, pero no será una satisfacción, mi mujer con la pensión y el seguro aguantarán unos años, luego deberá buscar nueva vida. Y este hijo de puta que se llena los bolsillos con dinero de otros, me dice que debo ejercer mi deber, no sabe cuanta gente sigue viviendo gracias a mi, cuantos asesinos han vuelto a sus celdas. Tampoco sabe los que he matado silenciosamente para limpiar las calles, me río de esa rata de oficina que firma en un minuto y ganas más dinero que yo en un año entero. No envidio a la gente lista, no lo haría, oficios como dice el, son oficios, todo el día a todas horas. Lo mataría ahora mismo, quién me condenaría, mis compañeros matan al que intente tocarme, lo sé, fueron mis alumnos. No hay mejor momento para la tiranía que este, formaría un ejercito de asesinos brutales, podríamos hacer el trabajo sucio de la naturaleza antes, podríamos comer de sus cuerpos, al final el canibalismo fue una condición inicial y nuestra. Mis oídos zumban. Digo al de mi derecha: - Esto no tiene buena pinta, ¿no sientes como sacude?, la estructura aguantará unas horas, como siga así fuera lo 31
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tenemos claro. Dice el de mi derecha: - ¿Qué podemos hacer?, somos cientos de miles, no tenemos tantas balas señor. Digo al de mi derecha: - ¿Qué?, estúpido, calla, hablo de nosotros, si queremos salvarnos tenemos que subir a los más alto, en esa perspectiva veremos como seguir, mientras tanto debemos darnos prisa. Dice el de mi izquierda: - Hay un camino, la gente no se ha percatado, pero debemos ir uno a uno y reunirnos dentro, los tubos de aire nos llevarán a la primer estructura luego subir será mucho más fácil, pero no deben vernos. Dice el de mi derecha: - ¿Qué sugieres? Digo: - Ve tu primero, luego iré yo y me seguirán. Dice el de la izquierda: - Debemos invertir las camisas, nos verán los escudos, las gorras, lo lamento, deberán tirarlas, a partir de ahora somos invisibles. Digo: - Lo seguiré a unos cinco metros de distancia, chequeé cada diez metros. 32
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 5 Si llega el agua nos vamos a morir, mi perra ha muerto, no puedo morirme sin decirle a Jeremy que no voy a volver a casa, me espera desde siempre en Kent, estará viendo la televisión en el sofá. Ojalá que ningún periódico haga eco de la noticia, al menos hasta que no se desate el desastre, que lo sepa cuando esté bajo el agua. Le debo tres euros a mi vecina -sonrío- fue una tarde que fuimos a tomar dos cervezas y la invité, hablamos durante dos horas, hacía tiempo que no bebíamos y recordábamos tanto, cuando casi nos marchábamos el camarero hizo la seña, reí inocentemente, claro, me olvidaba de pagar y no tenía dinero. No volví a verla, es la hermana que mi madre no me dio. Escucho los susurros del policía... "Lo seguiré a unos cinco metros de distancia, chequeé cada diez metros". Creen que no oigo nada de lo que dicen, en verdad mis oídos fueron un don desde mi nacimiento, puedo reconocer notas en donde el resto oye sonidos, la naturaleza y nuestros movimientos son música en mis oídos, a su vez, tengo el don de seleccionar lo que deseo escuchar. Estos hispanos creen que por ser policía tendrán un camino más fácil que el resto, es 33
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad verdad - le contesto a mi voz interior- que trabajan en esto, pero no aquí, las posibilidades son escasas, para gente como yo, son imposibles. Prefiero seguir recordando los ojos de Jeremy, son tristes, los veo mirando televisión. Lo extraño -lloro sola, nadie me mira, no se apiadan de mi condición- no puedo culparlo a él, quiso que haga algo por mí, viajar sola, por mi culpa ha muerto nuestra perra, la amaba, la ama, aún no lo sabe. Todos mis pensamientos son tuyos mi amor, estás dentro mío, eres mis piernas, mi fuerza, mi naturaleza repetida en otro género humano. Jeremy no sé como decirte esto, quiero decirlo, aquél día, ese último beso antes de marchar no tuvo nada que ver con mi accidente, no lo hagas más, por favor, sal de casa, camina que yo no puedo, ni podré, tócale el timbre a nuestra vecina. Hablé mucho con ella de tí, le conté lo divertido que eres, tus sonrisas a la mañana al levantarnos, sabe el color de tus calcetines preferidos. Creo que por dentro ella está enamorada de tí, hace unas semanas se lo dije, le confesé mis intenciones, de verdad no creí morirme, no pensé en ello, pensé en tí, en que vuelvas a disfrutar de tu aire, no eres el mismo por mí. El azar, la ingobernable fuerza que nos condiciona ha hecho hoy que esté en esta ciudad, he perdido el autobús al aeropuerto por falta de rampas para discapacitados. ¿Suerte?, creo que ella estará el día de la noticia del desastre. Sé - espero que sea parecido al menos - qué vas 34
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad a llorar tirado en el suelo de la sala con un teléfono en tu mano derecha, con el que atiendes siempre. Doroty tocará la puerta, sabrá de mi muerte y tú la invitarás por cortesía - Te conozco - A beber al menos un té. Yo sé muy bien qué el dolor los unirá, se besarán, se arrepentirán, no hablarán por meses y cuando el tiempo lo cure todo, serán una familia hermosa, tal como lo acabo de ver, serás ese hombre que amo desde que me robaste el corazón en la iglesia. Nadie me ayuda, todos miran desorientados, veo sus espaldas, sus pies, el estadio se hace increíblemente enorme, esos policía tendrán un trabajo muy duro, si suben alto y rápido quizás se salven. ¡Ay!, me han golpeado la espalda, me duele al respirar, me falta el aire, se han percatado del camino, no hay tiempo, creo. Quiero descansar, deseo que ellos - mi familia - sepan aceptar mi viaje. - Señora, ¿se encuentra bien?_ me dice un joven hispano. - Yo no comprender español... gracias... gracias. _es lo único que aprendí a pronunciar. - Venga, yo la ayudaré_ me alza, no peso como antes, bajé mucho el último año. - ¡No ¡Nou! ¡off!¡get off!_ me suelto y caigo al cesped nuevamente, me he embarrado aún más. Agito mis manos, no deseo ayuda de nadie, no voy a vivir. - Por favor señor, ¿me entiende?_ intenta volver a cogerme. - Déjeme señor por favor, va a morir 35
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad aquí._ entiendo muerte en su boca y afirmo con mi rostro. - Morir, morir._ le repito al joven hispánico, tiene que entenderme. -¿Quiere morir aquí?_ morir entiendo. - ¡Yes!, ¡Sí!, ¡morir!_ le repito sus palabras, no puedo hacer nada más, selecciono su voz entre el bullicio imposible, tiene un registro precioso. - ¡Pero, señora!, no puedo dejarla sola aquí._ me recuesto, cruzo mis brazos, no quiero mirarlo, quizás así marche, no podrá aguantar más, el acero ruge como una estampida inminente. Gritan muchas mujeres y algunos niños, selecciono un rango de onda, ¡qué dulces esas voces! Ya se ha ido, supongo que tendré una sinfonía, puedo elegir sus movimientos, oigo las hojas mecerse despacio, otras rápido, los árboles se agitan, puedo olerlos, las nubes tienen sonido, el viento, incluso la luz del sol. Vibra mi cuerpo, y no es la gente que me golpea, sospecho que no podré aguantar mucho más, ¡ay Dios!, ¡enfermos!, ¿cómo puede Dios haber creado tanta gente?, ¡los odio! Jeremy no mueras por mí, ¡por favor! - lloro y se me estremecen los dedos de mis manos - dile a Doroty que me amabas, que quieres olvidarme, ¡te amo mi amor! El lodo tapa mi tobillos, no siento su temperatura, es algo fría y olorosa, me falta el aire, me falta el aire, tengo sed, me falta el aire, por favor no 36
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad quiero morir, aire, aire, por favor, Dios, aire, tengo sed, no siento mi cabeza, no puedo mover mi ojos, ¡por Dios!, me asfixio, ¡aire!, me palpitan los pulmones... -creo que es el momento-. 37
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 6 ¿Qué miras? ¿tengo algo?, hay una distancia mínima entre mis ganas de ir a romperte la nariz o quedarme sentado pensando en como destrozarte los dedos, uno a uno. Nunca tuve miedo, ni el día que el gitano me amenazó con dos palabras "luego vuelvo", bueno en realidad si tuve miedo. No tengo intenciones de arrepentirme... ¿Qué mierda mira ese hijo de puta? ... voy a decirle algo es que no soporto todos los gritos sin sentido de la gente y menos la mirada despectiva de un anciano. - ¿Pasa algo?_ le digo. - ¿A mí?, no ¿ lo conozco? - Digo, lleva mirándome fijo bastante tiempo, ¿piensa qué soy un ladrón? ¿tiene miedo de mí?_ lo sacudo para que responda, no me importa su vejez. - Pero ¿qué hace?, si no lo conozco de nada._ me dice con nervios, puedo olerlo, me resulta tan familiar. - No, es eso, me mira, piensa, hace juicios y luego seguramente teme por su vida o la de su nieto. _ le digo, mientras, él, abraza a su pequeño nieto. - Deje a mi nieto en paz, ¿no tiene bastante con lo qué sucede?, déjenos tranquilos, ha muerto 39
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad toda nuestra familia, estamos solos y usted nos intenta molestar, no podemos más, déjenos por favor señor, ¡han muerto todos Dios bendito!, quedamos él y yo, el resto en la mesa del parque. Festejábamos nuestras bodas de oro, no entiendo, no avisaron en la radio, nada, por favor, déjenos tranquilos. - Es que... yo he pensado que... no... _ entrecorto mis palabras mientras pienso en decir algo sensato, no puedo hablar, pienso en mi madre. Llora el niño, los dos como niños, en sus polos opuestos, su nieto está condenado a la vida solitaria, me recuerda a mí. Estoy sentado, y me creo que soy un estúpido ser humano, un desperdicio, si pudiese tirar mis ojos al aire para verme como me miran lo haría. Soy un cuarentón de mierda que se cree joven, aburrido de seguir una moda que desapareció hace años, me miran siempre, nunca pensé hasta hoy, pero, me miraron cuando era niño por mi mis ojos, luego me miraron porque perdí a mis padres y hermanos, más tarde me miraron porque maté a un policía, siempre me miraron, hoy un viejo me mira y yo me enfermo de los nervios. Soy una mierda, un irrespetuoso con mi propio futuro, ese niño llora como lloro yo, por dentro. Siento lástima de como desperdicié mi vida, pero ¿qué puedo hacer?, escribir una tesis sobre la explicación del gravitón o pintar para un museo 40
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad no me devolverá ese tiempo que seguramente me traerá a este lugar nuevamente, soy un inútil mental, nada hay que hacer. - ¡Este!, ha golpeado al anciano y al niño._ dice una señora gorda y muy sucia gritando como si quisiera comerme vivo. - ¿Usted ha agredido a aquellas personas? _ me pregunta un gorila negro. - Si y no, he creído que me miraba mal el anciano, pero, ¡solo fue un sacudón!, no he hecho nada más, estoy arrepentido, aunque me muero de ganas de no arrepentirme para darte una buena paliza negrata. - Es un pobre diablo, déjelo señora, estaré a unos metros, ¿ve? somos seis, cualquier persona que se acerque me avisa y yo u otro compañero se encargará, no llore, tranquila. _ el negro calma a la señora, estoy rojo, siento calor en mis mejillas, tengo todo el cuerpo preparado para matar aquí mismo, me da placer pensarlo. Le cortaría la cabeza a ese cabrón de mierda. Se ha quedado tranquilo, a decir mejor, son muchos y muy grandes. - Se ha salvado, hay gente buena, si fuera toda como tí, malnacido, el mundo sería peor que esto. - ¿Peor?, no mira a su alrededor, no ve a ese señor muerto a unos metros, seguramente no quiere creer que en breve lo estará también, es que de miedo se caga, y cuando pasen una horas 41
  • 42.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad más, morirá de miedo._ la miro a los ojos para que se mee encima. - Es una mala persona, Dios sabrá que hacer con su alma._ me habla de un buen escritor. - ¡Basta!, ven aquí, ¡tú!, ven aquí te digo._ es una voz angelical la que me llama, me atrae más que la vieja gorda y sucia. - ¿Puedes callar estúpido?, no puedes hablar así, esa gente está muriendo por centenares, ¿no hueles sus cuerpos?, quédate aquí._ su voz calza a la perfección con su boca. - ¿Nos conocemos?_ le digo. - No, te he visto solo, luego gritándole al anciano con el niño y ahora a punto de ser apaleado por un grupo de pandilleros. ¿Quieres morir? - No lo sé. - Pues morirás en unos minutos, pude verlo, a no ser que corras. ¡Sabía que aparecerías! - Tu eres la de médium, me vi esa serie bastante tiempo, no, no, eres la que ve fantasmas o mata vampiros, tu no puedes ver el futuro, menos presentir algo tan grande. - La intuición es tan fiable como la razón, no discutiré, solo quiero esperar sentada, y tu no debes representar malestar cerca de donde yo me encuentro. Odio el odio, y tu lo generas con facilidad, pero no eres nada dañino, lo sé. - No me conoces de nada, ¿quién te crees qué eres?, no hay un mundo de héroes, ¡despierta!, soy un hijo de puta, he matado, ¿eso lo sabes? - Si, sé de tu madre, pero no deseo hablar, quiero 42
  • 43.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad esperar a que llegue la pleamar y dejar de respirar, llevo mucho tiempo esperando este momento. - ¿Cómo sabes de mi madre? - No se nada que no sepas, lo que representa en ti, puedo escucharlo, me lo dices con tus recuerdos. - Eres una enferma mental. - No, no lo soy, y lo sabes. También sabes que eres puro por dentro, debes redimirte, escapar, en unos minutos el agua nos aniquilará, corre y salvarás tu vida. - Mi madre ... - Tu colgante en el pecho habla por si solo. - Pero si lo llevo por dentro... - ¡Vete!, vive en el monte hasta encontrar la paz, deja tu alma en la madera y volverás a ver a tu madre. ¡Vete! Corro, como nunca antes, respiro muy mal, toda esa gente me choca, los golpeo, corro recto como si la dirección me la marcase esa mujer preciosa y angelical. Entre mi ropa puedo palpar el colgante, corro y grito alertando que algo va a pasar, todos gritan, el estadio tiembla, siento en cada paso como se raja la tierra. Pienso en mi madre, ella me sacará de aquí, no quiero mirar hacia atrás puede ser muy peligroso, escuché alguna vez que si hablas con el diablo no puedes mirar hacia atrás, ese acto podría significar perder mi alma y no volver a ver a mi madre. 43
  • 44.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Corro, los choco, me golpean fuerte, nada me duele, ellos son miles y miles moviéndose en distintas direcciones. - Lo seguiré a unos cinco metros de distancia, chequeé cada diez metros... _ sé que debo frenar, ese no me engaña, es policía encubierto sabe algo, lo voy a seguir, es él. Puedo oír su respiración, su miedo, no nos separan más que unos centímetros, en una situación normal no podría estar tan cerca de un policía, pero aquí no sabe quién lo toca, lo rozan cientos de veces en minutos, camina lentamente, sabe de algún camino, no me engaña. Ratón negro caza a gato azul. Veo su señal, parece que ese asiento tiene una tapa, la ha abierto y han pasado dos. Solo debo esperar, ¡ah!, han caído dos tubos de acero sobre decenas de personas, han muerto, por Dios que asco. 44
  • 45.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 7 Me apena saber que ella está en Italia y yo aquí, en avión serían dos horas de vuelo, no puedo asegurarlo, si pueden ser dos horas de vuelo, siempre me sucede los mismo, lo primero que sale al final es lo que es siempre. No sé si se ha casado, llevo años sin saber de mi pequeña. Oigo a mis espaldas. - ¿Cómo se puede ser tan insensible?, te pones a ver internet por el móvil mientras nosotros lloramos por todo lo que perdimos, eres un desagradecido, un egoísta. Hemos perdido todos nuestros recuerdos, las fotos de nuestros sobrinos pequeños, mi cámara de cinta._ dice el de gorra naranja y gafas, parece indignado. - Lo siento, pero yo no he perdido nada._ dice el del móvil táctil. - Serás cabrón, hijo de..._ dice acomodándose su gorra naranja, más indignado. - Podrías haber subido tus cosas a mi piso._ contesta irónico el de camisa nueva. - Sabes que estábamos en el parque rodando._ dice el de gorra naranja mientras mira al césped calmando sus ansias de golpearlo, supongo. - ¿Y tu mujer? _ ella está abrazada al brazo derecho de él, abre sus ojos y lo mira. 45
  • 46.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Dejo de oír. No me interesa hablar con nadie, si son homínidos en su entorno, no hacen más que gritar y moverse de un lado a otro, los inanimados han pasado a otro estado, y los temerosos orinan, defecan e intentan dormir. Esos destellos intermitentes me gustan, no había visto en mi vida tormenta tan hermosa, recuerdo a Usoa en la ría, íbamos algunos días por la mañana, nos levantábamos pronto, nos enroscábamos, buscaba su piel caliente no importaba la estación del año. Metía mi mano en su axila, solo en una, con la restante frotaba su pijama de lana, por dios puedo sentir esa sensación. Dormíamos media hora, hasta que me pedía con su voz de niña -nunca le cambió- que hiciera el café y las tostadas, podía vivir durmiendo, pero con ella y su calor armónico, perfecto, mío. Paseábamos por el casco antiguo de la ciudad, nos gustaba sonreír, por la mañana -no miento- sonreíamos siempre, en las escaleras que había al costado de la ría nos sentábamos a hablar sobre lo próximo, éramos prudentes, no hacíamos daño, teníamos montado un mundo nuestro, nos fundíamos, éramos un ente, solo pedíamos por dentro, sin confesarnos, que durara toda la vida que se pueda, no pudimos evitar hablar de la vejez, pensamos adorarnos siempre. Algo no quiso que sea así, no creo en el destino, prefiero pensar que fue un descuido mío, olvidé 46
  • 47.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad varias veces mantenerme en nuestro mundo, sin leyes, sin arbitrariedades, sin intermediarios, me equivoqué y lo pago caro. Veo todos sus rostros ensangrentados y llenos de lodo, marrón y rojo, rojo y marrón, ese niño con su abuelo, no me entristece la gente, no es mi mundo este, no tengo mundo, no busco la excusa de una insignificante tragedia natural, para satisfacer mis necesidades de culpa y exigencias. Mi mundo también se destruyo por un descuido, y lo lamente tanto. Puedo ver sus ojos en los míos, sentir ese calor, Usoa debo esperar a morir, no me llames antes, no tendríamos nada si lo hago, deja, el tiempo es tiempo, allí ni siquiera existe, quedaran horas, yo estoy aquí, recordando. Oigo detrás la voz del de camisa, siguen. - Mi enfermedad brota a la realidad por momentos, son números, quizás los veas, a no ser que te falten los ojos. ¿Números?, números, la secuencia de Sara, he olvidado la secuencia, ella si la necesita. Allí son 7 horas hacia el futuro, debe saber que no estoy allí, joder, que hago, los números, sin la secuencia no podrá hacer nada, debo enviarle el texto de alguna forma, ese de camisa debe darme el móvil al menos el texto llegará o quedará en algún sitio del éter. 47
  • 48.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad - Perdone... señor ... perdone._ creo que no me oye, está pensativo, ha terminado de discutir con la pareja, parece algo enfadado. - ¿Qué?_ me grita desaforado sin saber que no era el de gorra naranja, creo. - Me urge una necesidad muy importante... - Pues vaya lejos, no soporto tanta mierda cerca._ me interrumpe sin sentido. - Es que no me entiende, le explico, debo enviar una secuencia de números, Sara, mi hija debe recibir esa secuencia de números, es muy importante, está en juego su futuro, yo aquí ya no tengo esperanzas, pero por favor permítame hacer esa llamada, pagaré con todo el dinero que tengo en mis bolsillos. - ¿Cree que podrá chantajearme a cambio de dinero?, está equivocado, aquí su dinero no vale y a mi me sobra fuera. - Debe comprender que no conozco a más gente que tenga un móvil, se han estropeado todos por el agua y el lodo, será un texto en un mensaje, no tocaré siquiera el teléfono, solo me limitaré a redactar, por favor. - Venga, debo buscar a mi mujer e hijo, tengo unos minutos. - El número de contacto es 00346542344565... - ¿Italia? - Si. - La secuencia es ... 4095 9125 7628 3321 4511 - Es una cuenta de banco. -¿Por qué se atreve a cometer tal descuido? 48
  • 49.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad - No sabe ni sabrá la clave, ella lo intuirá en un futuro, es mi hija. Tiembla la tierra, oigo las voces unirse en un grito desesperado, espero que esos números naveguen por el cielo en su búsqueda, mi pequeña merece todo el oro del mundo. Solo extraño a Usoa. 49
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 50
  • 51.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 8 Huele a miedo, a dolores, no hay ningún ser en este césped que sepa sortear lo duro del golpe que se nos ha presentado sin avisos. La muerte huele muy cerca, sus ojos en lágrimas no hacen más que observarme, recuerdo la gota de Cortázar luchando por vivir hasta su último momento. Somos miles encerrados en un universo paralelo, un caos cósmico que se repite en todas sus dimensiones. No encuentro explicación alguna a este suceso increíble, único y genial, es como si la naturaleza nos haya escogido uno a uno para torturarnos, han pasado horas desde mi rescate en mi campo, no volveré a ver a mis animales... su música, sus voces en mi mente están recordándome que la naturaleza esperará por mi alma... no tendré mi soledad un minuto más, este es un castigo sobrehumano, encontrarme solo en medio de un océano de cuerpos sucios y ruidosos...hablan de ti... junto al portal de mi campo tengo unos sillones bajos donde reposo siempre durante horas encontrando en el paraje verde y acuoso millones de experimentos de la naturaleza, mis libros suelen ser una antesala a mis nuevos pensamientos, es reconfortante poder contener el tiempo en una reflexión que durará por siempre, no creo poder 51
  • 52.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hablar... te duele la rodilla... no creo poder hablar sobre mi vida, no es una historia de libros y lectores... hablan de ti y te duele la rodilla, tienes hambre, no hay escape, hambre, sed, tienes hambre y quiero comerte... hubo un día que pude cambiar, pude cambiar gracias a creerlo posible... tu espalda falla, no te muevas... cogí mis carpetas, deshice mis archivos, cerré el ordenador, y solté mi corbata, simplemente lo hice, durante semanas estuve encerrado en un mono ambiente de veinte metros cuadrados, escribí fábulas para niños y las quemé en mi bañera, trabajé en una aldea, allí comprendí que solo debía esperar el momento. Había comido mi cola dando vueltas como un perro sin comprender nada, el campo logró excluirme de la cápsula y no volví a mi ciudad, durante estos años mi conocimiento se hizo plástico, pudo interactuar con mi razón, con mis actitudes ancestrales, pude recrear un nuevo mundo bajo leyes mínimas y compartidas, supe reconocer mi viaje a la demencia senil, todavía no me duele el cuerpo completamente, no reniego de mi pasado pero realmente he tirado décadas en un bucle hacia la nada, sin explicarme realmente que estaba haciendo...tu muñeca, quítala del lodo, apoya la izquierda... pensé en disfrutar de mis nietos, hijos, abuelos, padres, lo hice durante años, los imaginé rodeándome en el campo, sin luz más que el fuego entre nosotros, no me duele mi 52
  • 53.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad carencia, no me aqueja más que al levantarme, pero solo algunos días, que no quiero despertar que prefiero sugerirme una realidad inconsciente...no puedes levantarte...una tarde a mis nueve años quise reconocer lo que veía en mi abuelo, busqué un gato en el techo de mi vecino, lo llamé, lo acaricié y puse en él un líquido con una jeringa de curar, lo maté, estuvo agonizando durante muchos minutos, lo recuerdo como algo eterno, puedo ver sus ojos deseando arañar los míos, sentí lástima pero no supe cuando murió, pero no supe el instante en que dejó de vivir, a los días, presencié el mismo gesto en mi abuelo, estábamos él y yo, no había nadie en la habitación de su casa, soltó su aire contra el mío y no pude contestarme en que momento se despidió, dormí debajo de su cama esperando que su alma se reincorpore dentro de mí, no sabía que era el alma, ni hoy lo sé...te ahogas, pide agua... mi mente habla de un alma en ella, no lo sabré hasta...te ahogas. - Disculpe. - ¿Qué?_ digo buscando aire en la humedad desconcertado. - Nada, tranquilo, es solo que deseo saber si tiene algo de comer, algunas galletas, algo pequeño para mis gemelos, es que llevan sin comer muchas horas y no son muy fuertes, ¿tiene algo? - No lo conozco señor, no se moleste pero 53
  • 54.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tampoco conozco a sus gemelos, y no me interesa, perdone, no tengo nada que me sobre, llevamos horas sin comer, lo siento, es cruel, lo que ha sucedido hoy._ miento, miento sin sentido, pienso que hay momentos en la vida que contestamos sin saber lo que decimos, quizás inducidos por un ente, no sé que consecuencias tendrán mis palabras en el señor de camisa. - Bien, gracias, adiós. Mi condena mental pasa factura, soy preso de mis propias injusticias internas, no tengo dinero, comida, agua ni dignidad que se precie...agua...cuento las gotas que caen de mi frente hacia el charco que rodea mis piernas y abdomen. Tiembla la tierra, puedo sentirla dentro, en el estómago, son tenues sus enfurecimientos, quizás sean los primeros, el lodo hace que no sienta mis piernas. Las gotas caen sobre la superficie del charco y se mezclan rápidamente, es algo espeso el lodo, puedo ver deformados mis ojos, mi barba, mis gafas, mi estómago se extiende y se contrae, vivo para detener el tiempo y recortarlo...agua... - Perdone señora, ¿tiene agua limpia? - He oído lo que ha dicho, no tengo agua más que para mí y mi marido, el egoísmo lo mata señor. - Es que ... no entiende, mi voz interior... - Es egoísmo señor, no quiero escuchar poemas, déjenos tranquilos. 54
  • 55.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad - Lo siento, no es mi intención incordiarla. La vejez no actúa por igual, nos destroza por pasos, cada uno de nosotros sabemos cuales fueron y donde nos dio en su momento, supimos sortear sus golpes para pervivir en una lucha por la supervivencia, ¿qué me queda sin mis hijos?, mis animales están flotando, otros destrozados por la violencia del agua...no apoyes tus manos... 55
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  • 57.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 9 Estoy cansado de aguantar tanta mierda, si lo llevo haciendo desde siempre, esta no es la primera vez, me decían mis abuelos que no lo haga, que no me meta en el cuerpo de policías, ahora que lo pienso mejor estaría con ellos en Tánger. No voy a dejar de luchar, ese barco no pudo conmigo, menos lo hará esta lluvia de caprichosa, los españoles no saben diferenciar el horror, esto no es nada comparado a mi viaje. Tuve la suerte de no tener rasgos característicos, mi madre era española, peor suerte corrieron mis amigos, Said murió semanas después luchando contra los negros en una guerra callejera que duró días. Youssef murió en Ginebra a manos de los policías, un malentendido hizo que el destino actuara en su contra. Rachid cayó preso a manos de su hermano, fue en una noche de invierno cruda, estaba muy oscuro, yo no hice más que responder a la llamada de auxilio de una señora desesperada, la persecución duró al menos una hora hasta que pudimos detenerlo, al llegar a la comisaría descubrí su rostro entre la sangre, nunca me lo perdonó, ahora estará muerto. - Hay un camino, la gente no se ha percatado, 57
  • 58.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad pero debemos ir uno a uno y reunirnos dentro, los tubos de aire nos llevarán a la primer estructura luego subir será mucho más fácil, pero no deben vernos._ le sugiero amistosamente a mi compañero. - Ve tu primero, luego iré yo y me seguirán. - Debemos invertir las camisas, nos verán los escudos, las gorras, lo lamento, deberán tirarlas, a partir de ahora somos invisibles._ digo convenciéndolos que es lo más prudente, hay miles de personas que darían su vida por seguirnos. - Lo seguiré a unos cinco metros de distancia, chequeé cada diez metros._ me dice el que cree que comanda, no confía en mí, no será la primera vez que me sucede, debo salvarme. La tapa del asiento es rebatible, puedo abrirla, por aquí no pasarán todos, es algo angosta, calculo que persona que pesen más de ochenta kilos por este hueco no pasarán de eso estoy seguro. Miro hacia atrás, efectivamente me sigue el que cree que comanda, estoy acostumbrado a la desconfianza... putos españoles... pero no hay nadie que destroce mi moral, llevo años luchando contra los prejuicios, nadie me cree que cuando arresto a malhechores en la calle, en muchas ocasiones creen que es una broma o un secuestro orquestado por una banda marroquí, tienen mucha imaginación, pero es la bendita verdad, al oír mi acento no me creen que soy 58
  • 59.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad policía. Llevo años convenciéndome de hablar como español, gritar y mirar el fútbol como ellos, me duele que mi familia se avergüence de mi, no soy de ningún sitio y eso me perturba... mátalos, cierra la puerta y que se ahoguen todos juntos... - Por aquí, alguien tiene que ocuparse de controlar, es que no caben personas anchas, es un tubo muy angosto, diles que hay otra salida más grande en la otra punta, debes despistarlos._ le sugiero al que me sigue detrás a centímetros. - Yo no pienso quedarme, ¡tú!, ven aquí, no debes dejar pasar a ninguna persona más ancha que yo, ¡mírame! ¿entiendes?, diles que hay una salida más adelante, en la otra punta, que allí podrán escapar perfectamente._ habla con un adolescente algo confundido. - ¿Qué haces?, lo hará bien, no te preocupes._ me dice buscando mi aprobación, dejo que haga y diga lo que venga a su mente, no es mi problema, se lo he advertido. Nunca tuve miedo a los sitios pequeños, cuando era niño jugada a esconderme en tubos de desagües, esos era más pequeños aún, pasaba horas escuchando tiros y gritos de mujeres sin consuelo, era normal para mí, era mi rincón seguro, sabía que allí nadie podría encontrarme y menos matarme. Así una tarde escuché morir a 59
  • 60.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mis amigos del colegio, reconocí todos los gritos de horror, supe quienes y cuando morían, no podré borrar nunca esa huella en mis recuerdos y en mis oídos... que mueran solos, por sus errores... siento un frío intenso en mis dedos y pies, me arrastro sin fuerzas, me falta el aire, hay una humedad increíble, el calor no es mi problema, es la humedad que me marea... mamá... hay responsabilidades que pesan en los hombres, yo no tengo ninguna, todas las personas que puedan venir detrás no me pertenecen, solo tienen concordancias físicas, pero por dentro no soy más que un Beréber de las montañas del Atlas. - Venid por aquí, ¿me oís?_ escucho el eco, el siguiente está a unos metros, debo continuar. - Si, oímos, ¿sucede algo? - Bien, lleváis un ritmo más lento, así que me adelantaré, seguid por el tubo, no dobléis a ninguna dirección, ¡recto y hacia adelante!, ¿habéis oído? - Si, oímos, ahora iré pasando el mensaje a los que siguen, hace mucho frío aquí dentro. - Animo, seguid hacia adelante que encontraréis una salida. Me cuesta pasar por el hueco, es increíble, puedo verlos a todos, sus cabezas moviéndose como una marea constante, puedo recordar mis manos quemadas por la gasolina del barco, veo a mis 60
  • 61.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad amigos caer y desaparecer en ese inmenso mundo acuático. Tengo vértigo, vomito, no puedo aguantarlo, oigo sus cuerpos en el tubo, suena a música. Estoy en medio de las gradas superiores, veo una estructura de hierro similar a una escalera de incendios, creo que sirven para arreglar las luces del estadio. - ¿Me oís? - Si, oímos. - ¡Al salir veréis a vuestra derecha una escalera roja que se eleva hacia lo más alto, cada luz del estadio tiene una, subid por ellas hasta donde podáis, creo que es la única manera de salvarnos, allí esperaremos la ayuda desde el aire. ¡Qué tengáis suerte cada uno de vosotros y que Alá los ilumine hacia el camino! - ¡Pasaré el mensaje! Cuento con que cada uno pase el mensaje tal y como lo ha oído el primero, espero que nadie cometa el error de no hacerlo por miedo a no salvarse entre tanta gente. Estoy seguro que morirá la mayoría, es un embudo imposible, es una trampa humana, mientras, veo los puntos negros moverse entre mezclados en el lodo, no se ve el verde del césped, solo es marrón y negro en movimiento, lloro mientras subo uno a uno los peldaños, recuerdo mis manos quemadas por la gasolina, marcas que aún me acompañan; También recuerdo una sonrisa al llegar a tierra, 61
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad esa mujer fue mi primer contacto con mi nuevo mundo, este que hoy me condena a la culpa. 62
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 10 Mi madre me ha dicho que no hable con nadie, es que tengo miedo, no quiero dejar a mi madre sola en el barro, no sé por qué le hice caso, no puedo volver, en mis pies tengo una cabeza que me empuja a que sigue adelante, estoy obligado. - Niño avanza, ¡he dicho que avances!, me están presionando los pies, y me hacen daño, avanza niño que hay poco tiempo. - Quiero ir con mi madre, quiero volver, no puedo respirar señor, déjeme volver. - Me cago en la puta, ¡he dicho que avances!, no hay nada que hacer niño, ¿cómo te llamas? - Soy Igor. - Mi nombre es Juan José, soy viudo y mis hijos están en otro sitio evacuados, te has dado cuenta que si muero quedarán solos, vivirán tristes y seguramente algo les pasará, pero puedo evitarlo salvándome, y tienes que dejarme avanzar para hacerlo, ¿comprendes?, todos dejamos algo atrás, pero contamos con que haya algo delante, seguramente tu madre he elegido que te salves tu a cambio de ella, pero fuera tendrás quién te cuide, ¿es así Igor? - Mis abuelos, Arantxa y José Andrés. - Pues, ¡tienes a dos personas que harán de ti 63
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad una persona de bien! - ¡Venga!, ¡movedse! como no hagas que el niño se mueva, corto tu pie lentamente. ¡Hay gente que se está ahogando! ¡Por Dios avanzar! - Igor, por favor arrástrate, haz el favor de moverte o tendré que lastimarte, no quiero hacer algo así, mis hijos me esperan en algún lugar, estarán muertos de terror como tú. - ¿Y cómo se llaman? - Beniat y el más pequeño Eneko. Beniat y Eneko, a mi me gusta ese nombre, hay olor, ese hombre es como mi padre, pero al revés, primero murió él y ahora mi madre. Quiero a mi mamá, abrazarla, el abuelo me dijo que nunca la deje sola, que la ayude en todo. - Sigue un poco más y ya estamos fuera, tú puedes Igor, solo quedan unos metros, ya lo has oído al de delante tuyo, a la derecha tienes una escaleras, sube con todas sus fuerzas, lo más rápido que puedas y cuando llegues arriba, si quieres puedes saludar a tu madre, gritarle que ya estás bien y que irás por más ayuda para que la quiten del lodo. Corre rápido Igor, al salir no mires atrás, ni abajo, corre Igor, corre. - Estoy saliendo Juan José, lo espero arriba, gracias. - Nada hijo, es mi deber que sobrevivas, antes tú que yo. 64
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Estoy subiendo como me ha dicho Juan José, no miro nada, solo miro hacia arriba y veo la luz del cielo gris, mi madre siempre me hablaba de mi padre, mis abuelos no lo querían mucho, creo que no era bueno, había sido Legionario, pero no murió en la lucha, murió en la calle, mi mamá me dijo que fue salvando a una señora, me contaron mis abuelos que fue de una borrachera. Juro que nunca voy a beber alcohol, yo quiero ser electricista como mi abuelo, el siempre me cuenta su trabajo, a mi me gusta eso y las casas, cuando las hacen y luego de mucho tiempo son edificios. Quiero tener hijos, como yo, que no tomen alcohol, que no hagan cosas malas, que sean buenos. Me duelen los pies, son fierros muy finos los escalones y me duelen. No quiero mirar abajo, no voy a mirar, mamá está allí, los abuelos. - ¡Igor!, ¡voy detrás tuyo!, sube, ya queda menos. - Has salido. - ¡No mires hacia abajo! - Sigue yo puedo oirte, voy algo más abajo. - Es que se oyen todo ese ruido de abajo, ¡todos los gritos, y el viento! - Igor, no tengas miedo. El viento me empuja, más arriba es más viento, hago más fuerza pero no es lo mismo, no puedo subir. Me duelen los pies, Juan José me ha 65
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mentido, no puedo avanzar, no puedo escaparme, mis abuelos no me van volver a ver, me van a extrañar a la tarde cuando hagan el té. - Aquí estoy Igor, abrázame hijo, vamos, abrázame y duerme, yo te sacaré de este lugar espantoso. - Gracias. - Muy bien, eso es, duerme. 66
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 11 Me escapé hace mucho tiempo, dejé a mi mujer e hijo en Buenos Aires, llevo tres años y no me arrepiento de nada. Aquí soy feliz, puedo pasear con mi coche y conocer nuevas tierras siempre, no tengo en el oído a la vieja de mierda asustándonos que le va a dar un paro en cualquier momento. Llevo unos minutos atascado en esta especie de tubo, detrás mío tengo una cabeza, adelante una mujer joven, sé que voy a salir de esta, no tengo miedo, mejor dicho, pocas veces tengo miedo, hoy no es una día para tenerlo. No pienso mucho en mi mujer, quería dejarla desde el primer día de su embarazo, fue algo cruel mi sentimiento pero no cambió hasta el día que me fui de esa casa, estaba agotado de que me maltraten psicológicamente. Lo tenía planeado un año antes, o sea, hace cuatro años, mi hermano me había prometido enviarme la plata desde acá, yo tenía que esperar mi pasaporte Europeo y la plata a último momento, mi hermano no confiaba mucho en mí. De verdad estaba harto de los gritos de la vieja, de mi mujer que me volvía loco con la ropa del nene, la comida y qué nada alcanzaba, los remedios de la vieja, del viejo, la luz, el gas, los teléfonos, 67
  • 68.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad trabaja doce horas al día seis días a la semana para ganar una mierda y aguantar a tres personas reprochándome todo el día. No tenía fuerzas para criar a un hijo, sé que el no va a tener padre, pero yo tampoco lo tuve y creo que al final salí muy bien. Les envío dinero siempre, todos los meses y otros días que quiero hacer algún regalo a mi niño. Pienso en él ahora mismo, no tengo fotos nuevas, las de mi cartera tienen cuatro años, son las del pelotero con su camiseta amarilla. De ella trato de no acordarme, la odié siempre, lo único bueno que teníamos era el sexo, eso sí que nos gustaba, del odio al amor, y era de verdad, pero de amor, nada. Llevamos unos minutos aquí sin movernos, hay poco aire, es muy caliente, somos demasiados, si entra alguno que no deje mucho margen al tubo nos va a tapar el aire, siento que falta más que antes. Me gustaría sacar la cartera de mi bolsillo de atrás el pantalón, pero no creo que pueda, mis brazos los tengo unidos a mi pecho, mis manos frente a mi cara, esperando para empujar los pies del de adelante. Escucho algún grito, un mensaje viene en eco, espero que llegue bien, es lo único que nos queda. Puedo escuchar como llega el mensaje. -Al salir hay a la derecha una escalera roja, hay que subir por ellas. ¡Qué Dios nos acompañe amigos! Repito el mensaje al de abajo, sabía que una salida había, solo resta que terminen de salir los 68
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que van delante mío. Se llama Pablo, mi hijo, es rubio, como su madre, tiene mi sonrisa con los colmillos hacia afuera, es de mi signo, de Capricornio y es un inquieto como su abuela, mi madre. Hay días que lloro en el baño, me miro al espejo y me pregunto que mierda hago con mi vida, salir todas los fines de semana para estar al día, con mi ropa, pelo, trabajo y coche. Por momentos necesito relajarme y ser yo, disfrutar de una mañana de sol y amigos en la esquina. Sé que las épocas son otras, me conformo con mi casa y mi coche, bueno la casa y el coche del banco. Es verdad que trabajo bastante menos y gano algo más, en Argentina no podría enviarle dinero como lo hago desde acá, eso es lo que más me enorgullece cuando extraño mucho, me inflo los pulmones con orgullo, porque tengo los huevos donde hay que tenerlos, firmes y en su lugar. Otros no hacen lo que yo hago, lo sé hay muchos casos entre mis amigos, y en otros que son de acá, pero mi conciencia duerme tranquila, hay días que me arrepiento de haberme escapado sin saludar a nadie, mis amigos no sabían nada, mi hermano que tampoco me esperó en el aeropuerto porque trabajaba, llegué solo y al final así sigo. No veo el momento de salir de este tubo sucio, aguanto sin respirar un minuto como mucho y vuelvo a meter aire, aguantando un rato más, hay gente que está desesperando, una mujer grita muy fuerte y me hace doler los oídos, es que el tubo lo repite y amplifica, alguno la 69
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad calla a lo lejos, otros golpean el tubo desesperados por salir, tienen fobia a estar metidos acá, los entiendo, pero no me pasa a mí, por suerte. Había escuchado algo de las inundaciones, pero esto lo superó muchísimo, algo no salió bien, porque estamos todos evacuados en el lugar equivocado, algo tuvo que haberse roto, alguna represa o un río más grande que se unió, no entiendo, encima no para de llover y relampaguear, dentro del tubo el ruido de afuera se escucha como latoso y muy suave, prefiero estar protegido de toda esa gente que está muriendo de miedo, hambre u otras cosas que ni puedo imaginarme. Otro mensaje se acerca, puedo escucharlo repetirse. - Hay un niño que no quiere avanzar, alguien lo está convenciendo, tiene miedo. Pobre criatura de Dios, yo no podría aguantar todo esto siendo un nene, no quiero imaginarme nada, es terrible, pienso en mi niño, que Dios lo cuide, si muero quiero que lo cuides señor, por favor si me muero aquí quiero que no le falte nada. Paso el mensaje, alguno me lastimó el pie para que lo repita. Avanzamos, parece ser que alguien lo convenció, me alegra pensar que ese niño quiere vivir, al igual que todos nosotros queremos salir de este infierno. 70
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 12 Es el paisaje más triste que he visto en mi vida, Igor duerme, no quiero que vea esta desgracia. Cuantas personas habrán muerto, miles, no hay derecho... nunca pensé que me sentiría tan solo, abandonado, llueve y parece no acabar nunca, lleva horas sin cesar ni un segundo. Las palabras de aquél geólogo eran ciertas, se podrían haber evitado todas estas muertes, aquí abajo, se están ahogando miles, otros suben como pueden, es tan injusto, esos ancianos, los niños, quiero morir y dejar de existir, no aguanto esta calamidad, ha tapado la cuidad entera. -Oh por Dios, ¡no puede ser!, ¿qué ha pasado?, ¿de donde sale tanta agua?_ es una joven desesperada que cae de bruces al ver el terrible acontecimiento. -Justamente pensaba lo mismo, recuerdo que hace unos días un geólogo habló en una cadena sobre una posibilidad remota, pero es increíblemente similar. Nos han dejado aquí indefensos ante la muerte, no me explico un error tan grave. ¡Mierda, miles de personas se están muriendo! ¿no veis y oís?, no me entra en mi cerebro algo tan sucio, esos hijos de puta nos han dejado morir, ¿y mis hijos? ¿quién va a 71
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cuidar de mis hijos?. -Señor, no llore, ¿es su niño? -No, no, él se llama Igor, es el pequeño que no quería avanzar en el tubo, tuve que ayudarlo a subir, está desfallecido, ha perdido a su madre allí abajo, en el lodo. -¿Cree qué es el único? ¿y a mi quién me cuida?, mis hermanos se ahogaron frente a mis ojos, mi hija murió asfixiada en mis brazos, ¡no quiero seguir viviendo señor! pero no puedo hacer nada, tengo a mi marido y su familia, ellos se salvaron, debo luchar para salir de aquí, ellos estarán preocupados por mi y mi hija, Dios se apiade de su alma, mi hermosa. -Tranquila pequeña, saldremos de aquí, ya lo verás. Puedo ver como emergen de los huecos al techo del estadio todos esos luchadores, salen extendiendo los brazos al cielo, agradeciendo haber escapado de la tragedia, detrás de todos esos cientos de almas invencibles solo veo agua. -Hay gente allí, mira, ¿ves?, hay más techos, ¡y más altos!, son otros como nosotros. -¡Gracias Dios, hay piedad en tus actos! -Claro, esa es la torre de la cadena local y a la derecha los bancos y aseguradoras, todo sigue en pie. Se aclara por momentos difusos y se oscurece 72
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad rápidamente, algunos examinan alrededor de nuestra posición buscando más sobrevivientes, no puedo olvidar los que yacen debajo nuestro, sin respirar, sin pensamientos y sueños. Igor despierta lentamente, voy a alzarlo para que no sienta su cuerpecito solo en medio de tanto llanto y gritos de auxilio. -¿Has dormido bien pequeño?, eso es, estírate, bosteza, suelta todo ese sueño. -¿mamá? -Mira, ¿ves allí?, esa gente está como nosotros esperando a que los rescaten. -Pero si nos rescatan volverá a pasar lo mismo, va a morir más gente. -No, no va a pasar nada más, créeme, ellos nos salvarán y vamos a ir a buscar a tus abuelos Arantxa y José Andrés, te lo he prometido. -¿ Y tu hijos? -A salvo esperándome, iremos con ellos Igor, con Beniat y Eneko. Sus ojos son tan parecidos a los de mi mujer, juraría que es un capricho inhumano, pero es una coincidencia, sus ojos son enormes y preciosos como los de mi difunta mujer, cuanta falta me hace ahora mismo. -¿Cómo sabemos que nos rescatarán?_ dice la joven que ha perdido a su hija. -¿Qué sugieres? no hay nada que podamos hacer. 73
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad No tenemos ninguna herramienta para hacer fuego, no tenemos ningún aparato electrónico que nos sirva de algo, debemos esperar y aguantar todo lo que sea, tenemos que confiar, el mundo está mirando el desastre, no pueden cruzarse de brazos y esperar a que perezcamos todos, es impensable._ digo encontrando falsas esperanzas en mis palabras. -Necesitamos juntarnos y darnos fuerza y calor, todos podemos ayudarnos, no nos quedan alternativas señores, miren el agua lo embravecida y destructiva que está, podemos escapar, pero solo por el aire._ dice un hombre junto a mí. -¿Usted señor? ¿me oye? ¡Señor!, ¡si, usted, el de uniforme de policía!._ lo llamo y viene descontento y muy mojado, de sus ojos gotea agua a borbotones, como cada unos de nosotros. -Perdone, aquí he dejado de ser policía, soy otra personas más._ afirma el hombre de acento marroquí. -¡De eso nada!, debe organizarnos, unirnos, el temporal continúa y hasta que no se detenga corremos el mismo peligro. ¡El viento puede aumentar!, hay posibilidades de tornados. Parte de la entrevista del geólogo hablaba de eso, de los tornados y otros fenómenos de aire. -Como he dicho, no soy policía. He vivido una experiencia similar al viajar en patera, fue lo más desolador que viví, esto no se compara, aquí tenemos un sitio preciso, si quieren encontrarnos 74
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad saben donde hacerlo cuando termine el temporal, desde el aire no harán nada hasta que se calme el cielo. -Pero puede aportarnos ideas de supervivencia, en los huecos tenemos las escaleras, el agua se ha detenido, no sube, al menos por el momento, y no si lo hace, perdemos la oportunidad de juntar tela de las ropas de los muertos. Se que suena horrible, pero no hay nada que hacer, el temporal no nos permite siquiera hablar, el agua nos moja y nos enfría, mucha gente no aguantará, a menos que nos cubramos con ropa, o algunos cuerpos. -Esta loco, ¿qué pretende? -¿No lo ve?, los cuerpos nos permitirán sobrevivir al frío y al hambre. ¡Llevamos un día entero sin comer! ¿qué va a pasar cuando sean cuatro? -Eso es inconcebible, no permitiré que nadie se coma a una persona, bajo ningún concepto. -No puede prohibir nada, no es policía, lo ha dicho, solo digo que nos organice para llevar a cabo un plan de emergencia que nos de una posibilidad remota de volver a casa. -Mi casa está ahora mismo bajo el agua, señor._ dice el policía con su mirada perdida. -Lo lamento, todos perdimos hoy nuestras vidas, lo hemos dejado todo y no tenemos más que la miseria de esperar nuestra hora, pero podemos cambiar eso, quiero decir que hay una manera de retrasar todo lo que se pueda un final para todos nosotros. ¿Quién está conmigo? 75
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Hay otras docenas de miradas que se fijan en mí, lo sé no es la mejor idea, es la única, no hay comida, ni materiales con que cobijarnos, el agua está a 20 metros del techo, allí abajo abundan los muertos y todo el olor a podredumbre que conlleva la descomposición lenta pero efectiva de la naturaleza. Hay muchos que llevan muchas horas sin vida y flotando. Nos faltan fuerzas, el agua nos golpea con el viento huracanado, no podemos esperar en las escaleras, somos muchísimos más. Es triste, abrumador y el peor sentimiento que he sentido en toda mi vida, sobrepasa todas las muertes que tuve que superar, es sincero mi dolor, pero es lo que debo hacer para vivir. Algunos se están agrupando a unos metros nuestros, veo caer gente al agua que golpea ferozmente contra los bordes del estadio, son muchos los que no tienen coraje frente a la incertidumbre. 76
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 13 -¿Tú qué opinas? -¿Yo?, aquí fuera vamos a sobrevivir los más fuertes, a menos que hagamos algo por modificarlo. -¿Eras guardia o escolta de algún político? -¿Lo dices por mi cuerpo? -Si. -Allí abajo he salvado a personas de que las maltraten, pero ahora están muertos, no he podido hacer nada por ellos. Si, fui escolta de políticos, llevo quince años. -Lo has hecho en su momento. -¿Qué? -Salvar a personas, no es humano salvar a tantos con las dificultades que hemos sorteado aquí. En el césped del estadio he podido mantener un orden, al menos con mis amigos, han muerto desgraciados, he roto sus cuellos sin pensarlo dos veces. En Senegal era luchador, era quién defendía el rebaño, los Sow somos y fuimos luchadores desde tiempos inmemoriales, nuestro apellido se mantiene, es la tradición. Luché cuando viajamos en el pequeño barco hasta las islas, el miedo no tiene efecto, fui criado como un guerrero y seguiré así hasta el final. 77
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad El viento es muy fuerte, las olas que chocan con el estadio nos salpican desde allí hasta aquí en lo más alto. -Voy a bajar a buscar telas. -Yo voy contigo._ me dice el que desea atención. -¿Crees qué vendrán a rescatarnos?_ pregunto como puedo en medio del silbido ensordecedor del hueco de escalera. -No lo sé, ¡pero mantenernos con vida nos da más posibilidades! Resbala y queda suspendido en el aire por mi mano, yo estoy sujetado a la escalera, es un viento imposible de aguantar, dentro el agua con los muertos se sacude violentamente. -¡Súbeme! ¡por favor! -Agárrate de la escalera fuerte, ¡quédate aquí!, voy a bajar unos metros más. ¡Solo unos metros! -¡No bajes es peligroso! El agua se renueva, los cuerpos se escapan por debajo, se ha formado un remolino enorme y destructivo. -¡Sube, sube!, rápido. -No quedan cuerpos, se los ha devorado el remolino, tiene que haber una salida allí debajo, la estructura tendrá huecos, eso explica que los cuerpos no estén en el agua. 78
  • 79.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Vamos arriba. Nos cuesta una enorme cantidad de energía subir por las escaleras, el viento en nuestra contra nos empuja al agua, hacemos un esfuerzo que no procede de la naturaleza, creo que hay algo más que nos motiva a subir, tanto desprecio de la vida en nuestra contra no es normal. -No podemos volver a hacer tal estupidez._ le digo al pretendiente a líder. -Hemos agotado otra posibilidad. Nos rodean varias personas desconocidas y se juntan en un circulo para arroparnos, sentimos el calor de sus cuerpos a los segundos, se ha formado un silencio que desconocimos hasta ahora. Han logrado formar una morada de humanos con humanos, en un gesto sin precedentes de amor. Estamos sentados él y yo y sus rostros mirándonos desde arriba, nos rodean muchos rostros, casi no entra agua y el sonido se ha apagado de una forma abrupta. -¡Increíble hazaña!_ dice entusiasmado el pretendiente a Líder. -Somos algunos grupos que cobijan por minutos para recomponer a los más afectados._dice uno de ellos mientras sonríen el resto._ dice una de las voces, no los distinguimos en la oscuridad. -¿Tan rápido se han organizado?, ¡es increíble!, 79
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad es una idea fantástica, ahora debemos agrupar el resto de personas e ir rotando los grupos para que unos descansen y los otros cobijen, así llegaremos a esperar más tiempo. _ pregunta el que pretende liberar. -Ya lo hemos planeado señor, en estos momentos se ha formado el campamento completo, de cada diez personas dos se cobijan dentro, unimos nuestros cuerpos y mantenemos el calor._ explica otra voz más baja. -¡Gracias!, ¿cuánto cree que dure este temporal?_ pregunta el líder que ha dejado de serlo. -Debe terminar en horas, si corresponde a lo normal, sino, lo haremos indefinidamente hasta que nuestros cuerpos soporten, no olvide que sin comer podemos vivir bastante tiempo. -Pero sin agua no._ digo seguro, recuerdo los días sin agua en Senegal, todos los que morían enfermos de hambre entre otras cosas. -Aquí lo que sobra es agua, debe abrir la boca y dejar que ella lo busque._ dice una voz fémina. -Pero._ interrumpe una voz gruesa. -Nada, pronto vendrán a por nosotros._concluye una voz más segura. -¡Yo estoy preparado!, tengo calor y quiero ayudar, déjeme salir._ digo apartando las piernas. -¡Descansa unos minutos más!_ me dice mi compañero sin fuerzas ni ganas de moverse, al punto de desfallecer. -Alguno quiere dejarme ser parte de la estructura 80
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad a mi, ¿quién está agotado? -Yo._ contesta ella, la única mujer. -Ven, no puedo verte, dame la mano y cambiaremos los cuerpos, el mío es más grande y resiste mejor el viento y las gotas de lluvia contra mis espaldas. -Duelen mucho. -Lo sé, ¡ven, eso es, ahora! Las gotas son increíblemente dolorosas, son miles que me golpean como en una tortura magrebí, no puedo comprender como esa mujer pudo aguantar estos minutos de agonía. Mi cabeza se encuentra unida a otras dos y supongo que formamos un circulo, acabo de acomodar mi torso para que se filtre la menor cantidad de agua posible. Nuestras piernas están doblada y muy juntas, estoy arrodillado, nuestros muslos sellan la parte más baja, debo confesar que estoy asombrado, la naturaleza de la inventiva es inagotable. Oigo como una voz tranquiliza a la mujer, no vemos absolutamente nada, sentimos nuestros jadeos, el olor a agua de tierra es lo que más predomina, siento el calor de los cuerpos como se elevan por mi rostro y supongo que en resto de rostros. Según acaban de decir hay otros cientos que hacen lo mismo, supongo que la manera de intercambiarse es hacerlo de a uno, para no debilitar la estructura humana. -¿Estás bien? 81
  • 82.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Si, gracias. -Propongo que los dos que se cobijan duerman unos minutos, calculo que si lo hacen por media hora y nos rotamos de uno en uno cada media hora, todos tendremos de cobijo una hora promedio, y diez de cobijadores. -¡Es justo! -Pues a dormir algo, que restan horas. 82
  • 83.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 14 Llevamos siete horas, un pilar de la estructura tiene un reloj, enciende la luz cada muchos minutos y nos dice cuanto tiempo llevamos, algunos no están de acuerdo, yo creo que es necesario conocer el tiempo, saber que restan menos horas. -¿Alguien quiere cambiar?_ digo todavía algo aturdida, es que me duelen los oídos, tengo los pies lastimados y los músculos casi todos contraídos. No sé como pueden lograr la estabilidad y sostener tanta energía constante, son elegidos, son mis salvadores y debo al menos, darles ánimos. -¡No!, seguiremos así, ¿alguno quiere cambiar por él?¡quedan dos minutos para el cambio!_ dice una voz gruesa y fuerte, se refieren al otro que descansa junto a mí, ahora mismo duerme plácidamente. Me siento en deuda con estos titanes, héroes desconocidos, los mismos que en la ciudad salvan vidas a diario y no sabemos reconocer. Sé que fui una insensata, una niña mimada, una ignorante, pero han cambiado en mí todos los deseos que antes me daban vida. Solo quiero vivir y dar algo 83
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad al resto de ellos, se lo merecen, no saben quién soy, que es lo más importante. -¡Cambio!¡rotación!, ¿quién cambia?_ pregunta la voz gruesa nuevamente. -Lo haré yo, me duelen las rodillas, descansaré al menos unos minutos, luego que lo haga otro compañero, lo necesito ahora, solo unos minutos. -¡Cambien ahora!_ exclaman. -¿Cambias?¡ey!¡despierta!, ¿cambias?_ le insisto, duerme profundamente. -Debes cambiar, hay uno de nosotros que desea dormir algo. ¡Hay que despertarlo señora!_ me sugiere la voz gruesa, me da lástima despertarlo. -¡Voy yo!, hay que dejarlo dormir unos minutos más. -¡No señora! -¿Pero qué sucede aquí? ¿por qué soy mujer?, ¿tienen problemas con mi sexo? -No, por lo contrario, está muy dañada, tiene los pies y las rodillas destrozados, no podemos permitir que continúe lastimándose, mientras el resto pueda seguiremos así. Haga el favor de despertar al soñador. -¡Despierta!, quieren hacer cambio, ¿me oyes?_ su cuerpo está más frío que antes, no siento calor desprenderse de su piel.-¿me oyes?, no respira, ¡oh por Dios!, ¿me oyes?, no, no, despierta, ¡despierta!_ intento reanimarlo, ellos quieren ayudarme pero no pueden si uno se desprende la estructura puede desmoronarse y volver a la 84
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lluvia huracanada. -Podemos hacer un cambio._ sugiere una voz tenue. -No, de ninguna manera, lamentablemente, si ha dejado de respirar, no podemos hacer nada. -¿Qué quieres decir?_ pregunto inocentemente. -Debemos dejarlo ir, señora. -¡No!, por favor, ¡tenemos que ayudarlo!_ tengo sudores por todo el cuerpo, me aterra pensarlo muerto al lado mío, hace unos minutos hablaba de sus hijas y ahora... -¡Tienen que hacer algo!, por favor, oh Dios mío, ¿qué está pasando? -Lentamente deben levantar una pierna izquierda y el de su izquierda la derecha y empujar el cuerpo, lentamente o el viento hará efecto empuje y nos lanzará por los aires. A la cuenta de tres, lentamente. -¡No!_ lloro sin remedio, no podré hacer nada, ellos me lo van a impedir. Alzan dos piernas y el viento y sus fuerzas lo chupan hacia afuera, suavemente vuelven a unirse y a sumergirnos en el silencio, más bien es nuestras respiraciones constantes. -Es que... no puedo dar crédito a todo esto, hace unos días estaba en mi casa, con mi piano y mis perras, cantando y con mi gente, ahora no se nada de ellos, estoy con desconocidos que me cuidan, lo anterior prefiero no recordarlo, demasiado duro, esos niños, los animales, no 85
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad puedo pensarlo, ahora este hombre, había salvado a otra gente y el muere así durmiendo. Quizás sería lo mejor que me pudiese pasar a mi también, recostarme y descansar. Dentro de mi mente soñar con todos y dejar los pensamientos sin aviso de la realidad, sin comprender que está sucediendo, de verdad prefiero eso. Vamos ocho horas y unos minutos, acaba de ver un rostro difuso, iluminado por la luz verde del reloj de uno de ellos. -Señora, ¿se encuentra bien? -Tranquilo, solo pienso. -Es la ley de la vida, no debe pensar en eso, piense en su mejor momento, cuando supo que estaba en la cúspide de su felicidad, ¿lo sabe?_ me dice una voz tenue y dulce, puedo reconocerla. -Si, ahora que lo dice, si tuve una vez. Estaba cantando en el Central Park, a media noche, cuando ví a toda esa gente mirarme a los ojos, el frío que me congelaba la voz no pudo conmigo, esa energía enorme y envolvente me hizo cantar durante horas, fueron las horas más completas de mi vida. No puedo olvidar los olores, la sensación en el estómago, lo estoy sintiendo ahora mismo, gracias, ¿cómo te llamas? -Adolfo. -Gracias Adolfo. 86
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 15 Pude salir, al final hicimos fuerza y salimos, otros chicos que estaban atrás mío se quedaron tirados y el agua los arrastró al fondo, fue muy feo, ver como se murieron chicos de mi edad solo por perder las fuerzas. Yo soy el de Buenos Aires, que dejé mi hijo y volé, moderé hace unos momentos, no paro de pensar en la cara de mi nene, de como va a ser de grande. Yo acá estoy solo, y tengo suerte, parece ser que la suerte me acompaña, hoy vi cosas horribles, de verdad, no voy a contárselo a nadie, no puedo actuar algo que vieron mis ojos. El pibe ese que se cayó al agua me miró a los ojos y desapareció con todos esos muertos que flotaban, de verdad no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Mi abuela me hablaba siempre de la causa y efecto, creo en eso, ella me decía que si haces el bien seguramente las cosas en algún momento te terminen saliendo bien, pero si haces mal, podes tener suerte de que salgan bien, pero por un tiempo. Yo sé que hice algunas cosas mal, que me preocupé de boludeces sin sentido, de estupideces que a otros le gustaban, pero eso, solo para sentirme inserto en una sociedad, con gente, amigos y salidas. Me olvidé de lo 87
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad importante que es estar con los que uno quiere, soy Argentino y debo estar orgulloso de lo que tengo, acá estoy endeudado hasta el cuello con la casa y el coche, ¿para qué?, bueno en Argentina estaría endeudado por tener que pagar cosas que ya usé, ahora que lo pienso mejor, igual no sé. Estoy ayudando a gente, ahora mismo funciono como parte de una estructura humana que construye algo parecidos a los iglúes para que la gente más lastimada o sin fuerzas se recupere. Soy fuerte, tengo la gran suerte que mi cuerpo es grande, y se aguantar mucho el hambre, ese chico no puede parar de llorar, habla de su mujer, de sus hijos, no puedo ver su cara, es que estamos como abrazados, con los brazos extendidos hacia arriba y todos los cuerpos juntos, arrodillados y formando un circulo o un iglú. Me duele la espalda, la lluvia me da con todas las fuerzas y me lastima, pero como dije antes, yo puedo aguantar mucho más tiempo que otros, me da lastima, sé que está mal sentir lastima, pero este chico tiene una familia, hijos y mujer y llora por ellos. -¿Pero qué pasó con tu mujer e hijos?_ pregunto suavemente, no quiero irritarlo. -Han muerto, todos han muerto, y yo los he visto morir, frente a mí, uno de mis hijos ha luchado hasta el final, ¡me quiero morir!, ¿por qué ahora?, ¿qué hemos hecho para merecer tal tortura?_ dice el joven, no puedo verlo, solo 88
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad escucho su voz, y me da mucha pena, de verdad. -El tiempo te va hacer tranquilizarte, podés acordarte de ellos siempre, pero vos tenés que seguir adelante, no podés quedarte muerto acá, este lugar es una mierda, si te morís acá ¿quién los va a enterrar en un lugar digno?_ le digo sorprendiéndome de mi mismo. -Es que sus ojos no se me quitan, los veo fijos, en ese último instante. -Todos los días vas a poder ir a visitarlos, pero ahora vos vivís porque te lo dijo yo, de verdad, tenés que quitarte eso de la cabeza, ¿sí?_ bajo la voz para que me escuche mejor. -Sí. -¡Muy bien!, perfecto ahora vamos a contar historias viejas que nos hicieron reír, así nos olvidamos de tanta mierda, resolvimos algo muy importante, podemos aguantar la lluvia muy bien, tengo cuerda para rato. ¿Quién empieza? -Yo me acuerdo cuando era pequeño que jugaba con mis gatos en la cama, un día durmiendo me levante y tenía a los dos meándome la cara, ¡Eso fue horrible!, los tiré a tomar por el culo, y volvieron a la cama más anchos que panchos, ese día supe que quería mucho a mis gatos, ¡pero luego de bañarme! jajaaj._ esa voz es de otro pilar, esta a mi derecha. -Mi madre me decía que no haga estupideces y yo me tiraba horas chupando las sábanas recién lavadas, me encantaba el gusto en la boca del jabón._ esa voz es de un chico que está al lado 89
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mío a la izquierda, me estoy riendo mientras, es gracioso y sano, por un momento creo que ya estamos pensando en otras cosas, igual me sigue doliendo la espalda pero algo menos que antes, la verdad que hablar nos hace olvidarnos del temporal infernal que nos quiere tirar al agua. -A mi en el ejercito me tocó limpiar los cubos de basura, me daban mucho asco, por lo que quemé algunos para no tener que llevarlos, el sargento me jodió en la cárcel unos días y yo por la rabia que había contenido al otro día a la noche me escondí y espere a que se haga la hora de dormir, salí al campo abierto y agarré a su perrita enana y le quité un ojo con un cuchillo. Nunca más me volvió a mirar a la cara el sargento, por dentro siempre supimos los dos que lo sabíamos, pero no dijimos nada._ ese idiota es uno que habla por hablar, nadie hace caso a lo que cuenta, pero nos mantiene cautivos de su tontería, que es muy bueno. No sabemos que hora es, ni cuanto llevamos aquí soportando la guerra de agua que nos sacude. Creo que mi hijo me va a extrañar mucho allá, no creo que salgamos de esta, es muy jodido salvarse a estos casos, me acuerdo cuando en Chile un alpinista fue abandonado por su grupo de rescate por no tener los medios adecuados para subirlo, el tipo se cayó y levantó hasta que no aguantó más y lo dejaron tirado como a un perro. Por mucho tiempo pensé que esos del 90
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad grupo de salvación eran unos hijos de puta, pero creo que ahora los entiendo, ante un alud de nieve y frío, eligieron entre morir todos o que muera uno, ellos sí tenían la posibilidad de salvarse, nosotros aquí mantenemos vivos a dos dentro de esta casa humana mientras todo se calma, es lo que estamos esperando. Nosotros no tenemos la suerte de tener posibilidades de salvarnos, el destino para todos nosotros es el mismo, al menos hasta salir de acá. 91
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 16 Están recordando viejos recuerdos, riéndose como si nada nos fuera a pasar, entiendo que desean un momento de distracción, lo merecen, yo no puedo hacerme a la idea de que nos van a salvar, tengo un muy mal presentimiento, no quiero alarmarme, pero ellos no comprenden que esto puede ser el principio de algo más catastrófico. Llevamos horas, muchas horas soportando la lluvia, el frío y los vientos, muere alguno a cada rato. -¡Basta!, ¡es suficiente!, ¡estoy harto de escuchar esta mierda!, tenemos por delante quién sabe cuantas horas de agonía antes de morir, por qué mierda no hacemos algo para salvarnos, esto, no es la salvación, ¡estúpidos ignorantes!, el calor que generamos aquí debemos compensarlo con ideas nuevas, no podemos quedarnos a esperar por qué tuvimos una buena idea. Ahora es el momento de organizarnos y avanzar, ¿o preferís morir por inanición?_ grito enfurecido, no hay vuelta atrás, toda mi alma se ha destapado, no puedo echarme atrás pidiendo perdón, es ahora o nunca, si quieren salvarse hablarán sino, tendré que callarme y esperar a morir ahogado. 93
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡No, no quiero morir de hambre!, no aguanto más esta mierda, tengo la espalda lastimada, me duele el cuerpo entero, en unas horas no podré mover ni un músculo. Yo no voy a dejar de pensar, como un hombre prefiero morirme de pie que morir arrodillado. -Yo tampoco quiero morir de hambre, quiero vivir, ¿qué proponen? -Simplemente ideas, lo que sea, cualquier cosa, luego debatiremos, el tiempo es crucial._ digo convencido de al menos una oportunidad. -¿Cual es la situación?_ cuestiona una voz de un joven. -El estadio se ha inundado completamente, el agua ha formado un remolino mortal, no podemos nadar en él, el techo cuenta con dos superficies, una donde estamos y la otra un tanto más elevada._comenta una voz gruesa y singular. -¿Cómo sabe eso?_ pregunto sorprendido. -Trabajo aquí. -¿Y como no lo ha dicho antes?_ me enfurezco por dentro. -No vi solución, estaba preocupado por salvarme, y ahora llevamos unas horas en las que he perdido el sentido del tiempo, creo que he olvidado algunas cosas por el shock quizás._ afirma algo apenado el de la voz singular. -Bien, debemos llegar a ese techo. ¿Alguna particularidad del techo o de la estructura?_ mientras pregunto pienso en buscar soluciones. -La estructura es muy fuerte, todo es hormigón 94
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad armado, mientras el agua no suba podremos mantenernos con vida, el problema es el techo en su centro puede perder estabilidad, son dos hojas que se abren y cierran, aunque no representamos un peso determinante, es acero puro y nosotros no somos tantos._ dice el de la voz particular. -¡Hay al menos doscientas personas aquí arriba!_ afirma una voz joven. -No es problema, es acero reforzado._reafirma el de la voz particular. -¿Ideas?_ pregunta una voz femenina. -Nuestro primer objetivo debe ser conseguir comida._ comenta una voz normal. -Si, pero no hay más que cuerpos muertos._ dice la voz femenina. -No, no los hay, el agua se los ha llevado hace horas, quedamos nosotros solos._contradice otra voz femenina. -Eso significa que..._ la vos femenina más aguda se queda en silencio. -Si, cuando todo termine podremos recuperar a nuestras familias, mientras tanto debemos pensar como sobrevivir a esto._ dice una voz gruesa y madura. -¿Qué proponen?_ pregunta la voz particular. -Una opción es el sacrificio._ plantea la voz madura y gruesa. -Eso es lo ultimo que debemos pensar._asegura la voz femenina más áspera. -O lo primero._refuta la voz gruesa, madura y segura. 95
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No, no, debemos encontrar otra manera._digo intentando poner algo de calma. -Tiene que haber más opciones, por ejemplo, si subimos al otro techo nos aseguramos un lateral que nos protegerá de la lluvia, pero ¿por qué no lo vemos? -Es tan densa la lluvia y el viento que no podemos ver a tanta distancia está al menos a dos cientos metros, ahora mismo todos estamos en el extremo sur. -Una vez que llegamos ahí, estaremos en la misma posición, sin nada que comer y con algo más de abrigo. -Eso es un error, el calor se concentra así como nos hemos formado, romper esta cadena nos haría débiles ante el viento y la lluvia, el calor nos mantiene vivos, aunque en nuestras espaldas nos caiga todo el agua del mundo, por otro lado podemos tener el calor, yo no creo que debemos movernos. -¿Qué otra cosa podemos hacer?_ digo. -Esperar. -¡No!, ¡tiene que haber algo que no estamos viendo por el aturdimiento!, algo que nos saque de aquí. -No hay botes de salvamento, ¡es un condenado estadio de fútbol! -Todos los componentes electrónicos están destruidos o corroídos por el agua, no estamos comunicados. Por aire no nos salvarán, pero por agua pueden darnos provisiones. 96
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Es una locura!, está demasiado revuelto el aire y el agua, no es cierto.¡Son falsas esperanzas! -Pues si vamos a frustrarnos, dejemos de hablar de esto, y contemos historias, estoy harto de toda esta mierda. -Puede haber una solución, debemos afrontarlo. Uno de nosotros deberá morir, nos alimentaremos de su cuerpo todo lo que podamos, estiraremos las raciones para poder esperar más y morir menos. Pero no hay otra manera de hacerlo, sé que todos estamos en contra, pero no sería la primera vez que sucede esto, nos hemos comido algunos restos de ropa, calzado, no tenemos nada más que comer. Esto mismo pasó en 1816, deben recordar la tragedia de Meduse, el cuadro de Gericault del Louvre lo representa, no se olviden del caso en las montañas de Chile o el de los soldados japoneses, sin olvidarnos de la masacre de Stalingrado, allí morían cientos, no podían estar solos en las calles. Durante nuestros inicios como raza fuimos caníbales, solo que no se divulga demasiado, incluso barcos ingleses a la deriva y sin alimentos fueron motivos para comer humanos, la ley del más débil que se entregaba para calmar el hambre de la tripulación. -Eso es terrible._ se apena la voz femenina y aguda. -Puedo continuar, los casos fueron miles en la historia de la humanidad, hoy no escaparemos de nuestra naturaleza. Solo que la razón nos impide ver la lógica de la situación, muere una persona y 97
  • 98.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tendremos alimento para diez durante al menos dos días. Lo haremos bajo nuestro sistema democrático, se postularán tres voluntarios y votaremos. La elección de los voluntarios debe ser personal, si no cubrimos el cupo de tres, democráticamente elegiremos al restante, una vez conformado el conjunto de tres personas, votaremos. Solo uno morirá. -¿Y quién efectuará tal aberración? -Yo mismo._ dice la voz gruesa y segura. Nos quedamos en absoluto silencio, solo podemos oír nuestras respiraciones, oler nuestros sudores y pensar en lo inevitable, tarde o temprano esto comenzaría. 98
  • 99.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 17 -Eso es terrible._ digo angustiada y desesperada. Esta gente no conoce la palabra del señor, sabíamos que esto en algún momento pasaría, en el Apocalipsis 11,1-5 la palabra dice, "Vi al cordero, que estaba de pie sobre el monte Sión. Con el había ciento cuarenta y cuatro mil personas que tenían escritos en la frente el nombre del cordero y el nombre de su padre. Luego oí un sonido que venía del cielo; era como el sonido de una cascada, como el retumbar de un fuerte trueno; era un sonido como el de muchos arpistas sus arpas. Cantaban un nuevo canto delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel canto, sino solamente los ciento cuarenta y cuatro mil que fueron salvados de entre lo de la tierra. Estos son vírgenes, no se contaminaron con mujeres, son los que siguen al cordero por dondequiera que va. Fueron salvados de entre los hombres como primera ofrenda para Dios y para el Cordero. No se encontró ninguna mentira en sus labios, pues son intachables". ¿Qué clase de hermanos somos?, esta locura se contagia, la sed y el hambre nos crea un submundo de dolor futuro, no seremos los mismos si cometemos el crimen de asesinar por 99
  • 100.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad comer. Habla sin detenerse, pretende convencernos de que es la única salida, todos asienten con sus jadeos insoportables. -¿Y quién efectuará tal aberración?_ pregunto indignada. -Yo mismo._ dice su voz gruesa y enferma. En el Apocalipsis 20, dice. "Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia desaparecieron completamente la tierra y el cielo, y no se los volvió a ver por ninguna parte. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; y fueron abiertos los libros, y también otro libro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con sus hechos, descritos en aquellos libros. El mar entregó sus muertos, y el reino de la muerte entregó los muertos que había en él; y todos fueron juzgados, cada uno conforme a lo que había hecho. Después el reino de la muerte fue arrojado al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Y allí fueron arrojados los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida". El juicio de mi Dios nos hará perecer ante el diablo, nos alejará de nuestro cielo tan soñado. Esta gente es ingrata, la razón se ha disipado y solo protegen su esencia, no existe perdón futuro, nada será igual. 100
  • 101.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡No voy a tolerar una idea tan enferma y diabólica!, ¿qué es lo que sucede?, ¿hemos perdido la cordura?, el cuerpo humano está preparado para aguantar al menos 40 días y cuarenta noches, él era humano y pudo. -Según los principios médicos se puede estar hasta cuarenta días sin comer, pero sin beber solo tres. -¿Agua? ¡sobra!, ¿es qué no encuentran otra salida?, Prahlad Jani lleva siete décadas sin comer ni beber, ¡tiene 76 años!, no pido que aguantemos sin meditación tanto, solo digo que debemos ser pacientes, estamos en la parte más angosta del embudo, pronto pasaremos a otra fase, bebamos agua, por favor, matar no tiene remedio, estaremos todos condenados a un final de sufrimiento, la consciencia puede ser más persuasiva que la santa Biblia._ intento llegar a un acuerdo. -¡De eso nada!, ¿siete décadas?¡mientes, como miente la Biblia!¿por qué estamos aquí sino?, es que odio lo textos del libro insuficiente, siempre intentan buscar las respuestas allí, ¿la Biblia cuenta que alguien no come y bebe en décadas? -¡No! y no significa que no exista, no puedo explicar como un ser humano sobrevive en esas condiciones, pero eso no da a lugar a una proposición tan enferma, ¡No somos caníbales! ¡Somos personas! -¿Quién está conmigo?_ pregunta la voz gruesa y presa del pánico mental. 101
  • 102.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Todos callan, ninguno es capaz de hablar, cualquier palabra podría desestabilizar la estructura, sudamos más que antes y respiramos espasmódicos, estamos desesperados, nos falta el aire. Puedo sentir la lluvia de lágrimas que caen de sus ojos, en silencio no encuentran respuestas, lloran por sus pérdidas, por estar perdidos en medio de una triste realidad, lloro y pienso en Dios, me arropa, puedo sentir su calor. 102
  • 103.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 18 -¡Debemos juntarnos!_ dice gritando, nos alarmamos todos. -¿Por qué?, así llevamos horas y estamos a salvo._ dice la voz joven a mi izquierda. -Tiene razón, la unión hace a la fuerza, sé que es una frase hecha pero es verdadera._ afirmo algo avergonzado con la frase, pero tranquilo por la oscuridad. -Es el medio para comunicarnos con los otros y escuchar que nos cuentan, que ideas tienen, mientras tanto el temporal seguirá azotándonos sin miramiento alguno, no tenemos ni fecha ni hora, por lo que su fin actualmente es indeterminado. -¡Tiene que acabar, todos son ciclos!_ dice gritando nuevamente el idealista. -¡Los ciclos geológicos no son precisamente cortos, al menos no para nuestra percepción del tiempo!, tenemos vidas muy cortas. No olvidemos que la tierra tiene 4.500 millones de años de edad. -Es repugnante que digas eso._ dice una de las dos voces que descansan bajos nuestros mentones. -Guste o no debemos juntarnos, como he dicho 103
  • 104.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hace unos momentos la comunicación es vital. -¿Cómo piensan hacerlo?_ pregunta la otra voz que descansa bajo nuestros mentones, las puedo identificar por su status en la proyección, se percibe como han dormido haces unos minutos. -¿Cómo pensamos hacerlo?_ repite alterando el sentido a la pregunta la voz idealista y gritona. -Uno de nosotros puede reptar hasta la estructura más próxima y diseminar la idea, en algunas horas nos juntaremos todas las estructuras y pasaremos a la comunicación._ dice la primera voz que ha hablado de las dos que descansan debajo de nuestros mentones. -¡Perfecto!¡abran la pierna izquierda uno y el otro la derecha!, ¡avanza poco a poco, tienes tiempo!_ ordena la voz noble, desinteresada y altruista. -¡Espero volver pronto!, ¡la lluvia continúa igual!, creo que reptando puedo llegar a la próxima estructura, veo al menos tres docenas, ¿¡me oyen!? -¡Junten las piernas!, ¡el viento puede desunirnos!_ dice la voz sabia y segura, yo solo me remito a bajar la pierna derecha, he sentido su cabello en mis dedos de los pies. Al apoyar me duelen las rodillas más que antes, no digo nada, quizás se alarmen, la estructura debe mantenerse así, debo seguir siendo fuerte. -¿Qué he dicho?, hay docenas de estructuras, ¡lo sabía!, la inventiva es increíble, seguramente nos han copiado los más próximos y el resto fue la acción de manada que tenemos impresa en 104
  • 105.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad nuestro ADN. _ sonríe la voz altruista, noble, mientras el resto jadea famélicos. -¡Tenemos hambre!, ¡yo al menos tengo mucho hambre!, puedo escucharlos jadear como yo, sé que todos estamos pensando en comer, las rotaciones anteriores no han terminado privando de los zapatos, hemos comido las suelas que quedaban y bebido el agua del cielo, no quiero alarmarlos, pero el olor es nauseabundo, las heces se limpian por fuera con el agua pero hay residuos que se quedan aquí dentro, hablo de nosotros los hombres. -Por olor a pis nadie vomita ni se muere. -¿No huelen la mierda que se licúa con el agua y recorre nuestras rodillas y el centro de esta estructura?_ pregunta la voz ultrajada. -¡Sí!, pero no es nuestro problema más grave, ¡prioridades por favor!, debemos ser pacientes, todo esto puede acabarse. -¿Y cuando?, ¡esto es otro infierno!, lo primero cuando nos rescataron, luego el estadio y toda esa gente que quedó allí! ¡ahora esto!, no aguanto más, quiero irme de aquí, ¡me duelen las espaldas y las rodillas!¡mis pies!¡no aguanto más este suplicio! -¡No puedes desengancharte!, ¡nos expondrás a todos a las inclemencias del tiempo! -¡No quiero seguir así! -¡Deberás seguir!¡es una orden!_ dice furioso el de la voz altruista. -¡No puedo resistir un segundo más! 105
  • 106.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Resistirás!, ¡dejen paso a nuestro viajero!_ dice mientras yo abro el paso, vuelvo a rozar su cabello. -¡Tengo noticias!_ dice con su voz cuasi ahogada. -¿Cuales? ¿qué planean? -¡Quieren que nos unamos!, pero hay un problema, pude escuchar hablar de canibalismo, ¡creo que esa gente es capaz de cualquier cosa!_ dice temerosa la voz antes cuasi ahogada. -¡No lo creo!, tiene que ser una confusión, ¡la unión nos mantendrá vivos!_ dice altruista su voz. -¡Todos tenemos hambre y pensamos en lo mismo!, ¡van a comernos!, no podemos hacer algo tan suicida, ellos quieren saciar su hambre con nuestros cuerpos, ¡yo de aquí no doy un paso!, ¿quién está conmigo?_ dice la voz que descansa mientras grita y pregunta. -¡Debemos votar!, la mayoría será quién decida._ dice una voz de la estructura, creo que la oigo a mi derecha, al ser un círculo no podría precisarlo. Creo que esto no es buena idea, esa estructura puede ser dañina, es real la posibilidad de ser cazados por ellos, no puedo permitirme ser presa de nadie, mi mente debe vivir, quiero ver a mi linaje prosperar. Me duelen las plantas de los pies, esas gotas hacen mucho daño, creo que los tengo en carne viva, no le deseo esto, a nadie. 106
  • 107.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 19 -¿Quién está conmigo?_pregunta el que está al lado mío, puedo sentirlo respirar. Me duele el alma de solo pensar en la muerte, siento como lloran el resto de la estructura, estoy sofocado, el calor y la humedad que generan nuestros cuerpos me obligan a cerrar los ojos por efecto del instinto. Chorreo sudor desde mi frente, y lloro desconsoladamente, creo que el resto también. Estamos sumidos en un silencio turbador, sentimos como una constante el sonido del viento y el agua sucia del cielo. -¿Quién está conmigo?_ repite reforzando su pregunta con un grito desgarrador. Continuamos callados, temerosos, acobardados por su voz y su impotencia. -No voy a repetirlo, morimos rápidamente, no voy a dejar que todos terminemos nuestras vidas aquí, hundidos en el hambre, ¿entienden que es peor que ahogarse?, ¡no tienen una aproximación mental a la locura!, ¡ninguno de ustedes!, debemos tomar una decisión ahora, ¡ahora!_ vocifera aún más fuerte. 107
  • 108.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Creo que debo decir algo, tengo mucho hambre, y un cuerpo nos puede alimentar al menos mientras perseveramos en nuestros deseos de supervivir. Voy a votar, si me toca a mi tendré que reconocer mi final, no sé si seré tan fuerte, tengo una sobre diez posibilidades de morir, es un diez por ciento que es altamente improbable, lo mismo será para cada uno de nosotros, no representa una gran exposición, al menos no ahora, cuando seamos menos será diametralmente más duro. -¡Yo creo tenemos un compromiso con la vida!, yo tengo una madre a quien cuidar, ¡amo a mi madre!, sé que ella no podría vivir sin mí, no voy a dejar que me quiten esa ilusión de volver, si puedo dilatar mis sueños, ¡lo haré!, no soy egoísta, es mi prioridad, en mi mente no para de sonar su voz, la puedo escuchar todo el tiempo, su sonrisa, sus pedidos, y no estoy dispuesto a morir sin luchar. ¡Lo lamento por el resto de personas!, al fin el valor es equivalente, pero las posibilidades son escasas._ dice alguien de la estructura frente a mí, puedo sentir las vibraciones suyas al hablar, su frente está apoyada justo en frente a la mía. Me siento más relajado al saber que no soy el único que valora querer volver a mi vida anterior, aunque sé que no será igual por el resto de mis días. Tengo que hablar, contar por qué quiero 108
  • 109.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad vivir, decir todo lo que amo de vivir, de los olores... -¡Voy a apoyar la causa!, voy a volver a mi casa, quiero volver a estar con mis animales, y perdonen señores, pero yo voy a vivir, quiero seguir adelante, el gusto y el resto de mis capacidades sensoriales están desequilibradas, no puedo ver que voy a comer, ¡no me importa la diferencia!, comí en mi vida todo tipo de carnes y la de un humano no difiere tanto como creemos. No conozco a nadie de esta estructura, seguramente no conozca a nadie de todos los que murieron, y de lo contrario poco me importa, todos a quienes quise murieron hace dos años. Mis pensamientos, mi cerebro, mis tardes y mis vistas no me las quita nadie, ¡ni la tierra encolerizada!_ dice otra voz de la estructura, juzgo por las vibraciones que habla desde la derecha más alejada. Ese hombre sabe lo que quiere, a decir verdad la tierra nos está devolviendo el daño asqueroso que propinamos indiscriminadamente con nuestro entorno. En mi casa cuando veía en la televisión todas esas películas fatalistas me daba miedo, pero solo por un momento, luego si era muy buena la película - que solo sucedió dos veces - , pensaba un poco más, reciclaba algo durante unas semanas y luego volvía a ser el inquieto, estresado e infatigable ser humano herramienta. 109
  • 110.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Pero ni en las más remotas divagaciones mentales imaginaba llegar a un punto critico tan rápido, es estremecedor lo rápido de la furia acuática. Miré por televisión tsunamis, inundaciones, sequías, el derretimiento de los polos mucho más acelerado de lo que esperaban los científicos y pese a toda esa información golpeando a mi cara todos los días prefería pensar en que el dinero no me llegaba a fin de mes, en la hija de la dueña del departamento donde vivía y compartía mi habitación en el casco antiguo y otras mierdas sin sentido que ocupaban mi cerebro alejándome de lo real. Debo decir algo, ellos tienen que escucharme, porque no tengo nada que perder, me duelen las espaldas, los pies, mi cuello y las axilas. Esto debe terminarse. -¡Si debemos seguir en este camino, seguiré!, pero debemos hacerlo mañana, faltaran algunas horas para el amanecer, aunque no veamos el sol, podemos contar nueve horas, si al cabo de la numeración oral no ha cesado de llover, morirá el elegido. Podemos votar ahora y que el futuro muerto sea consciente de su muerte hasta sus últimos momentos, podremos escucharlo y ayudarlo a comprender su final, o simplemente elegirlo y matarlo lo más rápido posible._ digo convenciéndome que es lo correcto. -¡La muerte es una condición irrefutable!, todos 110
  • 111.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad vivimos y morimos en un punto espacial y temporal, eso puede ser un conjunto increíblemente enorme de otros puntos o coincidencias del azar, no deja de ser un punto espacial y temporal. En este caso simplemente la ley de las probabilidades es quién plantea es punto, en un conjunto de posibilidades algo compleja, pero no tan compleja como la actividad real. No olvidemos que hemos llegado hoy al jaque, estamos sitiados como el rey de un ajedrez, todas las posibilidades de escape agotadas, solo debemos esperar a qué el jugador que nos reta nos de una oportunidad de movimiento por su propia voluntad de divertimento. ¡En esa reanudación debemos jugar y salvarnos!, en el traspaso debemos aguantar, sabemos que es la mejor opción. ¡Apoyo con mi vida este juego de tiempo!, quiero esperar, necesito saber si es mi momento o no para morir, de cualquier forma estaré feliz de servir a mis hermanos humanos._ dice una voz algo alejada, estará a tres cabezas a la izquierda, oímos todos como llora. Nos callamos para permitirle emocionarse, todos queremos contar nuestras visiones, verdades e historias. Nos mantenemos vivos mientras nos deshidratamos, rememoro un olor, la mierda me acaba de hacer recordar a mi hermano. -Eleven sus rostros y abran sus bocas, ¡beberemos agua!. 111
  • 112.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 112
  • 113.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 20 -¡Perfecto!¡abran la pierna izquierda uno y el otro la derecha!, ¡avanza poco a poco, tienes tiempo!_ puedo escuchar sus voces apagarse en la cortina de agua y viento. -¡Espero volver pronto!, ¡la lluvia continúa igual!, creo que reptando puedo llegar a la próxima estructura, veo al menos tres docenas, ¿¡me oyen!?_ grito no sé si me han oído, espero que sí. Me han soltado para viajar, arrastrarme en un viaje lento, no oigo más que el rugido del aire, no puedo pensar casi, me arrastro agotado sobre la superficie de acero, la capa de agua hace más dificultosa la reptación, avanzo más lento de lo que creía. Mi niña aparece y desaparece, puedo ver su sonrisa, su voz aguda lo oigo entre la distorsión absoluta, me da fuerzas para seguir, el agua entre hasta por mi nariz al respirar, creo sentir la fobia del encierro paradójicamente en el techo de un estadio de fútbol a no se cuantos metros de altura. Puedo ver más estructuras de las que pensaba hace unos momentos, no puedo comprender como todos hemos hechos exactamente lo mismo, seguramente por no tener la salida rápida o por aceptar como única la idea de refugiarnos unos pocos mientras otros 113
  • 114.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad padecen el pandemónium de la galerna. No soy un científico para identificar el cataclismo que generamos a lo largo de los últimos siglos, pero creo que esto es mucho más abrupto de lo que esperábamos todos, me incluyo. No siento las palmas de mis manos, pies y rodillas, estoy a unos centímetros de varios pies también descalzos, creo que sucedido lo mismo, el hambre lo ha devorado todo. Puedo sentir el calor de la orina que se enfría en mi cuerpo, su fetidez es una pestilencia que identifico como un halo de vida, dentro de mis pensamientos no conscientes hallo un placidez implacable, la paz de saber que todas estas vidas luchan por lo mismo, me hace ser un ser orgulloso de ser. Me encuentro detenido, el agua ingresa por mis oídos, siento como el sonido se encapsula, me duelen con puntadas finas y muy dolorosas, me retuerzo del dolor, no quiero reptar, estoy al lado de ellos y no me pueden oír aunque clame desesperadamente. apoyo mis espaldas agotado y estiro mis brazos y piernas estirándolos, hace tanto que no hago esto, no puedo abrir los ojos, el agua me duele contra mi cuerpo pero puedo sentir estar en medio de una lluvia de verano en alguna playa del sur de cualquier país tropical, veo los ojos de mi niña, el peso de todas las gotas me producen la sensación de tenerla encima, durmiendo y soñando moviendo su cuerpecito, la amo y la extraño. Me estoy reincorporando, solo tengo que cumplir con mi compromiso y estirar mi brazos 114
  • 115.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad un poco más, mis dedos están a punto de coger un dedo. ¡Se han percatado de un movimiento!, puedo ver como se mueven nerviosos, no logro escuchar ni una nota de sus voces, sé que discuten que hacer, estoy mareado y casi sin poder respirar, necesito dar unos movimientos a mis piernas y torso, me resta tan poco, no puedo permitirme morir así y aquí. Perdiendo las esperanzas me encuentro, llevan mucho tiempo agitando sus pies, toco más dedos para alertarlos de que soy amistoso. ¡Nunca pensé sentir tanta vida en mi pecho!, acaban de elevar dos piernas, una derecha y otra izquierda, es increíble como podemos actuar tan parecidos sin conocernos. Uno de dentro jala fuerte hacia adentro, me dejo arrastrar, estoy sintiendo la sensación de cuando mi madre soltaba en el aire las sábanas y yo jugaba dentro de la cama mientras esperaba que me caiga esa suavidad infinita en todo mi cuerpo, puedo sentir en cada terminación nerviosa de mi piel esa reacción de confort. -¿Quién eres foráneo?_ preguntan dos o tres voces, huelo sus heces licuadas como las nuestras, no tienen el mismo olor, hay una tensión particular, sus sudores me envuelven y devuelven algo de calor, el tufo en el aire puede comerse, me voy durmiendo, no oigo nada. -¿Quién eres foráneo?_ me despiertan su voces, estoy algo aliviado, sueno mi cuello y los dedos 115
  • 116.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad de mis pies y manos. -¡He venido desde otra estructura!, creemos que hay que comunicarse entre las estructuras, no tenemos comida y creemos que la comunicación podría beneficiarnos a todos._ les digo recuperado. -¡Tienes suerte de seguir con vida!, te creímos muerto, tu sueño ha sido muy profundo, has estado sin respirar un tiempo. -¡No sé como sobrevivimos! pero lo estamos haciendo francamente muy bien, hay otras docenas de estructuras, creo que actuaron por clonación, todas esas estructuras pueden significar muchas más ideas para sobrevivir, ¡debemos juntarnos!_ digo algo calmo y perturbado por las nuevas sensaciones de lo desconocido, al fin y al cabo en mi estructura sé quienes me acompañan, llevaba mucho tiempo sin desconfiar, creo que desde la evacuación. -¿Cree qué por viajar hasta aquí puede imponernos ordenes?, ¡foráneo es aquí y lo será siempre! debe enseñar un respeto hacia nosotros, llevamos mucho tiempo dialogando sobre nuestro futuro y tenemos algunas respuestas que no quiere escuchar. -¿Qué no debo oír?, ¿han olvidado que gracias a nosotros siguen con vida?, ¡somos la primer estructura, es decir, los primero en salvarnos o en estirar el tiempo de nuestra muerte. -¡Eso es una verdad deficiente!, hemos utilizado el medio pero somos dueños de nuestras 116
  • 117.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad opiniones y pensamientos, aquí hemos decidido tomar cartas en el asunto, estamos famélicos o al punto de estarlo. -¡Todos funcionamos exactamente igual! ¿qué puede cambiar en sus cuerpos?, he notado que se han comido los zapatos, nosotros y el resto estarán parecidos, solo hay que esperar, ¡tenemos la fuerza y el agua, sin comer podemos aguantar más tiempo!, tiene que detenerse todo esto, ¡serán unos días más!, el resto del mundo estoy seguro que no sufre el mismo calvario, no es un diluvio mundial, estamos sitiados por la furia que se ha desatado aquí y que continúa. ¡Fuerza!, podremos pasar mejor el tiempo comunicándonos, en todo ese proceso nos olvidaremos de comer, sé que el agua no es la que acostumbramos pero nos mantiene hidratados. -¡La comunicación puede ser un germen imparable!, podemos morir, ¿si esos quieren matarnos? ¡no podemos esperar nuestro final en manos de otros!_ dice mientras el resto de voces se agitan y me ensordecen. -¡Debo marchar!, esperan mis noticias, les diré que no es negociable, lo lamento por todos ustedes, no puedo creer que todos piensan igual, pero es así la minoría no puede hablar, ni quejarse. ¡Lo vivimos en las guerras! ¿por qué no pasaría aquí, verdad?_ digo angustiado planeando que decirles a mis compañeros y replanteando mi viaje, nuevamente bajo el manto 117
  • 118.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad de agua insoportable. -¡Abran!_ sus voces comulgan y no me despiden, se cierran y puedo escucharlos perfectamente por un instante. Han hablado de atacar y matar a uno, de comer y no sé que otra cosa, ya estoy mojado por el agua fría y golpeadora, vuelvo, retorno ó regreso a mi estructura, resta un largo camino. 118
  • 119.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 21 -¿Atacar a la primera estructura?, ¡no! si comemos carne humana perderemos nuestra dignidad. -Podemos continuar al menos unos días más aguantando, pero esto es una tortura, de las dos estructuras tiene que ceder en beneficio de las otras. -¿Y tu quién eres para decidir?, no estamos midiendo algo muy importante. -¿De qué hablas? -La carne humana o animal, ¡que es lo mismo a tus ojos! tienen un punto del cual no estamos considerando una barrera, nuestro metabolismo que es el que nos diferencia del homo erectus y el habilis procesa mucho más rápido la comida, pero la comida cocinada, al comer carne cruda, sea cual fuere nos ralentizará nuestro metabolismo, y nos costará mucho más tiempo masticar y digerir la carne. El homo habilis la comía lentamente como lo hacen los chimpancés hoy en día cuando cazan y matan indiscriminadamente, como nosotros, pero el homo erectus la golpeaba con piedras para poder digerir mejor y ganar tiempo y energía, volveremos a ese punto. 119
  • 120.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Y qué importa? ¿tiempo? nos sobra el tiempo, mejor así, ocuparemos el cuerpo con una actividad que nos quite la sensación asquerosa del hambre recurrente. Una muerte nos proporcionará bastante tiempo, no había pensado en todo lo que podíamos demorar, es mejor, no mataremos quizás más que a una persona. ¡Es importante ganar tiempo! -¡Y perder toda nuestra evolución!, ¿por qué no comemos a uno de nuestro grupo? ¿eh? -¡Nos están investigando ellos!, ¿qué crees que hacen? ¡comulgan las ratas! ¿nosotros esperaremos a que nos ataquen? -¡No!, ¡lo ha dicho el foráneo!, solo quieren comunicar al resto de estructuras, desean mantener un orden, ¿qué sucede con todos nosotros? -¡Tranquila!, ¡calla o te mato maldita! -¡Mátame! si al final seré la primera, malditos enfermos, es que no pueden ver otra cosa que la violencia sobre la violencia, naturalmente seremos violentos, pero entiendan que esta voz que nos domina en una intención de muerte ajena no es más que un manipulación mental, algo que podemos suprimir, podemos echarlo y dejarlo morir solo en medio del agua. -¿Cómo te atreves? Siento su saliva como me escupe en el rostro, en mi nuca, no importa lo que haga, no puede desprenderse de la estrutura, pero yo si puedo 120
  • 121.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hacer daño sobre su cuerpo. -¿Cómo me atrevo? puedo hacerte daño, si lo deseo te quito la mierda que te hace tan hombre de un bocado, hijo de puta. -¡Está loca! debemos eliminarla, puede afectar nuestra estructura. -No lo hará, porqué puedo matarte y mantener la estructura con tu cuerpo inerte. Incluso es mejor, así callas de una vez. ¡Dejaremos que pasen, y conectaremos nuestra estructura con otra y pasaremos el mensaje! no tardaremos más que unas horas en establecer una comunicación lenta pero eficaz. Es la manera más humana de establecer contacto en el todos por la tribu, no olvidemos que también somos cooperantes y amistosos, no todas las tribus serán violentas. ¡Comenzaremos a mover la estructura hacia adelante! cuando choquemos con otra nos comunicaremos, ahora debemos establecer una sincronía de movimientos, tendremos tres ordenes básica por las cuales avanzaremos... Mientras ordeno sus movimientos puedo ver entre dos cuerpos haciendo mucha fuerza sobre sus pieles puedo vislumbrar hacia adelante todos esos cuerpos abrazados y anudados, es increíble como actuamos todos juntos en manada y casi sin saberlo. La voz gruesa y segura ha callado, estoy segura que pretende volver, pero sabe que ahora es 121
  • 122.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad momento de obedecer, quiero ver sus ojos, la oscuridad me quita todos sus rostros, tengo solo sonidos de sus bocas, somos valientes cuando no nos miran a los ojos, estoy deseando ver su rostro, estoy alerta, sé que puede volver a utilizar su capacidad de oratoria, espero seguir con vida. -¡Hemos impactado!, ¡Nos detenemos ahora!, ¡golpeen sus espaldas!, sentirán el calor nuestro en sus espaldas, al menos dos de ellos, con los pies toquen sus cuerpos repetidas veces, no deben sentir miedo._ digo manteniendo la seguridad, estoy aterrada, sigo pensando en nuestro final pero tengo algunas esperanzas, creo que el tiempo nos dará algunas respuestas a toda esta abyección. 122
  • 123.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 22 -Eleven sus rostros y abran sus bocas, ¡beberemos agua!._ dice y obedecemos, estamos secos, carraspeamos al hablar. Volvemos a unirnos, el agua nos ha mojado y refrescado por dentro, el tufo se ha quitado, huele a agua y no a heces. El aire se siente fresco, estamos algo más despiertos, uno de nosotros ajusta su voz y comienza a hablar. -¿Es una voz sola la qué dirige?_ me pregunta. -¡Sí!, es gruesa y segura, estoy seguro que quieren atacarnos, lo primero que debemos hacer es movernos, he hablado sobre nuestras intenciones de comunicarnos con el resto de estructuras, creo que ha sido un error que nos costará caro, si se mueven antes que nosotros podrán extender sus ideas y reprimir las nuestras. Eso significaría canibalismo._digo exasperado. -Todos pensaremos en lo mismo, no hay más salidas posibles, o morir esperando o esperar a que mueran los primeros para comerlos._dice desalentado. -Es que ellos quieren "inducir" alguna muerte, 123
  • 124.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad estoy seguro, sumamente seguro, tienen la idea de atacarnos o atacar al resto. Su voz domina, espero que no sea por mucho tiempo._ digo preocupado sudando la frente nuevamente. -El hambre afecta nuestras capacidades de raciocinio, el cuerpo necesita de la actividad básica y primitiva. _ dice pasivo y preocupado a su vez. -No podremos ser ello, pero si hay mentes que se sobornan muy fácil, la voluntad de poder aflora en estos tiempos, y los adeptos buscan rápidamente respuestas, no todos somos perdedores._ le digo a todos, elevando mi voz siento el desgarramiento de mis ideas. -¡La guerra!, no hay otras posibilidades, este tipo de comportamientos debe suprimirse con más violencia._ dice otra voz que se eleva más que la mía. -"Si los generales no pueden controlar su impaciencia ni su enojo, estimulan a sus soldados a lanzarse desenfrenadamente contra las murallas. Aunque caiga un tercio de sus tropas, la ciudad seguirá impenetrable. Pero quién sepa aprovechar sus fuerzas armadas o no, para someter al enemigo sin cometer estos errores, quien logre conquistar las fortalezas sin esforzados ataques, podrá derrotar al adversario sin prolongar los combates. Nuestra meta debe ser: tomar lo que haya bajo los cielos, intacto", dijo Sun Tzu en "el arte de la guerra"._ digo manifestando un orden anterior, intento calmar 124
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad sus jadeos. -¡Esto es una locura! ¿hacernos daño?, ¡estamos todos locos!, no habrá guerra, ni armas, no tenemos siquiera fuerzas para estar arrodillados y unidos, algunos de nosotros no habla, ¡no habrá guerra!_ dice una voz desgastada por el dolor. Recuerdo el día en que tuve ese libro en mis manos, hablábamos con mi padre de la revolución y las claves que habíamos pautado era muerte, lectura y muerte. No pude despedirlo esa noche en medio de las balas en Beirut, no volví a verlo. Puedo percibir el malestar, ¿morir por la soberana sensación de cumplir con nuestros valores?, me ausento de mis lecturas anteriores y tengo las respuestas más claras, el hambre puede combatirse con ideas, con palabras. -No debemos relajarnos, vamos a desplazarnos, ellos lo estarán haciendo, quizás encontremos más muertos de lo que esperamos, podremos alimentarnos sin hacer daño a un prójimo. -¿¡Cómo!?_ me dicen a coro dos voces. -¡Como un ciempiés!, avanzaremos con tranquilidad._ dice una voz sonriendo. -"El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar", nuestras palabras son más fuertes, tienen más poder, creemos en sobrevivir y sobreviviremos. ¡Podremos ver nuestras caras en la luz del día!_ digo mientras reflexiono sobre lo que significaría vernos las caras, se me anuda 125
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad el estómago de pensarnos vivos y reinsertados en la vida sistemática que nos plantea nuestro amado país. 126
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 23 -¿Siguen doliendo las gotas?_ pregunta en unos de los silencios de hambre y replanteos una voz acertadamente feliz. -¿Siguen doliendo?_ pregunto intrigada. -¡No!, no ¡No nos duelen más! ¡se está deteniendo! _ gritan a coro. -¡Sube una pierna!, a ver si veo algo._ digo con un nudo que no puedo explicar. -¡Mira bien!_dice quién sube su pierna. -¡Sí!, sí... es que no puedo ver bien, ¡sí se ha detenido! caen algunas pequeñas, algunas estructuras se desarman, ¡se están levantando los vivos!, otros siguen sin moverse, creo que ha habido varias bajas. -¡Por Dios!_ dice alarmado. -No es Dios quién ha provocado todo esto. -¡Oh no!, lo están comiendo, parecen animales, es asqueroso. -¡Calla idiota!, ¡sino comen mueren!, como nosotros ¿lo olvidas? ¡Vamos a levantarnos!_ dice una voz enfadada, noto que jadea como antes. Con la alegría de poder volver a movernos me disperso en medio de la gente, intento no mirarlos cuando comen, es que son más los que se alimentan, no sé si han muerto naturalmente, 127
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad por ahogamiento, o asesinato, ahora mismo ya no importa, será la justicia divina quién se pronuncie. Decenas de mujeres y hombres esmirriados y feos comen carne con la sangre en sus bocas, lentamente, muy lentamente, no pueden digerir con facilidad esos trozos de humanidad, vomito mientras me aparto para no manchar un cuerpo abierto y desollado. -¿Señora se encuentra bien? -¡Sí!, es que... -¿Es por los otros? -Sí, es por lo que hacen, no puedo aguantarlo. -Señora, ha vomitado liquido, debe mirarse como está, debe comer algo, ¡esa gente ha muerto! -¡Lo sé!, ¡es lo que me duele!, han muerto o los han matado, es igual, ¡mire a esa "señora"! -No puede mirar a la gente así, todos estamos aterrados y no sabemos muy bien que hacer, nuestro cuerpo nos pide a todos, yo acabo de comer algo, un poco solo para calmar mi hambre. He comido distintos trozos, de esa forma me aseguro no matar a nadie, simplemente comer partes que no son vitales. -Es generoso al menos, no como ellos. También es sincero. -Lo soy y lo fui señora. -¡Mire las nubes!, parecen animales. -El cielo es extrañamente salvaje señora, se ha detenido la lluvia y hemos recuperado la luz. -¡Es cierto!, mis compañeros de estructura, no he 128
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad visto sus rostros, solo he oído sus voces, oh que imprudente he sido, ahora no podré agradecerles todo lo que han resistido. -Quizás en algún punto de su vida pueda reconocerlas, hay tiempo, debemos procurar salvarnos, no sabemos cuanto tiempo nos queda de espera, ni tampoco si el mundo se ha enterado de este desastre o si se ocupa de otro aún peor. Debemos suponer lo peor, no quiero ser dramático señora. -Mi nombre es María. -Perdone no he sido cortés, es que... -No hace falta, he vivido el calvario como he podido también, ahora esta tranquilidad me intranquiliza aún más, nos permitirá comulgar y especular, eso puede ser peligroso para las celdas de la mente. -María no todos somos asesinos. -Pero ellos están sueltos aquí sin letreros, cualquiera puede matarte, es simplemente el hambre, ¿verdad? -Visto desde su punto si, pero no creo que suceda eso, debemos reagruparnos y establecer un orden, racionar la carne, hasta que podamos escapar, ayudados o no. -Pienso lo mismo... -Mi nombre es Piere. -Pienso lo mismo Piere. No debería pensar en lo guapo que me parece, pero tiene algo que irradia hombría, desconozco 129
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad el amor humano, solo el de Dios. 130
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 24 Estoy algo lleno, he comido muy poco, noto como me cuesta hacer la digestión, tengo algo de sueño, ellos siguen comiendo, ¿cómo juzgar cuanto comen?, el trauma, la mente, todos los minutos de sufrimiento se reflejan en la compulsividad de sus actos. -¿Señora se encuentra bien?_ le pregunto sin saber bien por qué lo hago, es que camino sin rumbo, el techo es muy amplio, me el viento contra la cara y ella está vomitando liquido. -Sí, es que... -¿Es por los otros?_ no hay otra excusa, me encantaría vomitar la carne pero mi cuerpo ya la está haciendo proteínas. -Sí. es por lo que hacen, no puedo aguantarlo._ dice solloza y amargada. -Señora. ha vomitado líquido, debe mirarse como está, debe comer algo, ¡esa gente ha muerto!_ no puedo decirle los hermosa que es, así de flaca y al punto de la desnutrición, sus ojos, su halo de misterio, su cabello claro. -¡Lo sé!, ¡es lo que me duele!, han muerto o los han matado, es igual, ¡mire a esa señora! -No puede mirar a la gente así, todos estamos 131
  • 132.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad aterrados y no sabemos muy bien que hacer, nuestro cuerpo nos pide a todos, yo acabo de comer algo, un poco solo para calmar mi hambre. He comido distintos trozos, de esa forma me aseguro no matar a nadie, simplemente comer partes que no son vitales._ miento, he comido partes vitales. -Es generoso al menos, no como ellos. También es sincero. -Lo soy y lo fui señora._ miento no lo soy, no lo fui y por eso estoy aquí, me evacuaron en pleno asesinato, nadie se percató que había matado a esa mujer, simplemente me salvaron sin preguntar, quizás es el tiempo de la redención, me pregunto si habrá alguno en mi situación. -¡Mire las nubes!, parecen animales._ dice sonriente con algo de su liquido en la boca. -El cielo es extrañamente salvaje señora, se ha detenido la lluvia y hemos recuperado la luz._ yo simplemente he visto nubes, me pasa desde niño, no encuentro la relación de las formas. -¡Es cierto!, mis compañeros de estructura, no he visto sus rostros, solo he oído sus voces, oh que imprudente he sido, ahora no podré agradecerles todo lo que han resistido. -Quizás en algún punto de su vida pueda reconocerlas, hay tiempo, debemos procurar salvarnos, no sabemos cuanto tiempo nos queda de espera, ni tampoco si el mundo se ha enterado de este desastre o si se ocupa de otro aún peor. Debemos suponer lo peor, no quiero ser 132
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dramático señora._ la miro a los ojos al decirlo, es tan bella, sigue sentada al borde del desmayo, sé que tendré que alimentarla al fin, me encargaré de que no lo sepa. -Mi nombre es María._ me dice con las últimas fuerzas que tiene. -Perdone no he sido cortés, es que... -No hace falta, he vivido el calvario como he podido también, ahora esta tranquilidad me intranquiliza aún más, nos permitirá comulgar y especular, eso puede ser peligroso para las celdas de la mente._ tiene muchos prejuicios, me molesta la gente con prejuicios. -María no todos somos asesinos._ miento pero es real, aquí mi cuerpo ha sobrevivido, he sufrido la muerte varias veces frente a mis ojos, y he visto asesinos verdaderos, yo simplemente maté con una almohada mientras ella dormía, eso es ayudar a eliminar su dolor diario, la amaba con locura, y quizás eso me llevó al punto irreformable. -Pero ellos están sueltos aquí sin letreros, cualquiera puede matarte, es simplemente el hambre, ¿verdad?_ puede que tenga razón, pero mi ayuda en un tribunal me hubiera llevado directamente a convivir con esa gente, esos asesinos. -Visto desde su punto si, pero no creo que suceda eso, debemos reagruparnos y establecer un orden, racionar la carne, hasta que podamos escapar, ayudados o no. 133
  • 134.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Pienso lo mismo..._ es que no hay otras opciones guapa. -Mi nombre es Piere. -Pienso lo mismo Piere._ en su voz suena a cántico sublime. Me mira y piensa, sonríe y piensa, se desmaya, estoy viendo como cae lentamente sobre el cuerpo destrozado de una mujer, apoya su cabeza contra un muslo y no se mueve, estoy tardando en reaccionar, respiro, ha caído bien, solo está desmayada. La miran para atacarla, los miro ejecutando mi poder, grito y se alejan rápidamente, soy su protector, es una mujer sana, solo debe comer. Estoy arrancando un trozo pequeño de carne, está despertando, su estado de alerta la obliga a comer, no está pensando, seguramente ensueña, sus ojos no miran, simplemente come de mi mano, ha depositado su seguridad en mis manos. Hago los sonidos de silencio en sus oídos para tranquilizarla mientras abre su boca ensangrentada en busca de más carne, lentamente comienza a recomponerse. Se arrepentirá como yo, pero no hay nada que hacer, estamos programados para sobrevivir, pervivir, eso hacemos, obedecer a nuestra genética. Miro el cielo mientras siento como ella se mueve, puedo ver formas que antes no reconocía, es la primera vez que logro comprender esos gases acumulados que nos dan vida. 134
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 25 Apocalipsis 20,11-21,1 "El juicio de Dios" 12: "y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; y fueron abiertos los libros, y también otro libro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con sus hechos, descritos en aquellos libros. El mar entregó sus muertos, y el reino de la muerte entregó los muertos que había en él; y todos fueron juzgados, cada uno conforme a lo que había hecho. Después el reino de la muerte fue arrojado al lago de fuero. Este lago de fuego es la muerte segunda. Y allí arrojados los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida." -¿¡Qué haces maldito ingrato!?_ le grito desesperada a Piere. -¿Te sientes mejor ahora?_ me pregunta el maldito. -¡No!, ¿qué has hecho?, no, oh no, por favor, dime que esto no es, por favor, oh no, no, mi Dios, ¿qué has hecho hijo de puta?, eres un embustero, te has aprovechado de mí, ¡has violado mis principios! -¡Has desfallecido!, ¿qué puedo hacer sino?. -Tendría que haber muerto con la ilusión de conocer algo bueno antes, marcharme con la 135
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad sonrisa de mi cielo y una buena persona al final, pero has arruinado mi vida, ¿cómo hago para soportar esto?, no puedo suicidarme, mi Dios no lo permitiría, y ahora debo cargar con la culpa, he comido humanidad, he destrozado una vida, y tengo todo dentro de mí, generando odio. -Pero debes olvidarlo María, es simplemente algo que no has hecho tú, he sido yo, yo he puesto eso en tu boca. -¡Yo lo he comido!, una parte de mi quería pervertirse, ¡he comido una vida! -¡No lo has hecho joder!, nada de eso, yo he sido, ¡señor he sido yo!, María no ha querido hacer lo que ha hecho, podía morir señor, entiende. -¡Calla enfermo!, ¡vete o me encargaré de matarte con mis propias manos!, me has ultrajado, has deshecho toda mi lucha, todo lo que dije, en todo lo que creí, has destrozado mi vida maldito, vete o me encargaré de hacerte daño. -¿María?, no digas eso, por favor, ¡perdóname! -No habrá palabras, me has destruido hijo de puta. ¿Qué hago con mi culpa?, no siento haber comido nada, solo sé que lo ha hecho, puedo estar más concentrada y no tengo tanto sueño, no he comido mucho, es eso, me he podido dar cuenta antes de que sea peor. Señor ten piedad de mi alma, no he obrado fuera de tus reglas, por favor olvida este hecho infortunado, ha sido obra de un 136
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad enfermo y yo he sido su víctima, déjame vivir limpia de toda la culpa. ¿Debo confesar?, ¿con quién señor? esto es una miseria humana, señor nos pones a pruebas extremas y no sabemos bien de que estamos hechos, somos cobardes, muchos han elegido no continuar, sé que no permitirás que lo haga, perdería estar a tu lado, con tu luz fraternal. ¿Debo olvidarlo mi Dios?, siento pena por su carne, por sus pensamientos, pido perdón, no ha sido una ofrenda, ni una prueba de maldad, he sido utilizada, entiende por favor. Ellos pecan sin saber lo que les espera, ¿soy yo igual qué ellos?, no es justo, no podría sentirme más sucia, mi alma no, no quiero perder tu luz. Ayudaré a mis prójimos, haré el esfuerzo y los conduciré a la paz interior, lo que está sucediendo es obra del mal. Mis manos tiene el color rojo, debo limpiarlas ellos creerán que soy una más, debo encontrar a quienes puedan soportar no comer y ahora no beber, la lluvia nos ha dejado con charcos de agua, nadie se ha percatado de que pronto comenzará una sequía indeterminada, de eso no podremos soportar mucho tiempo. ¿Ayudo a qué todos recuperen la consciencia? entiende Dios, somos humanos, erramos y no nos arrepentimos inmediatamente, es tardío y confuso el mecanismo de la mente, nos corrompe. Mis manos las limpio aquí, creo que me quitaré todo el dolor que siento ahora mismo, muy dentro, ese puñal inexistente que me provoca un vacío aún peor, estar sin mi Dios, 137
  • 138.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ¿estoy sola? Me comerán esos insuficientes, me destrozarán el cuerpo pero nunca lograrán contener mi alma, alguien deberá contar al mundo que fue lo que sucedió aquí. -¿Te has limpiado bien?_ miro mis manos, lo oigo lejano a mis pensamientos, pero lo oigo detrás de todo ello, es que mis oídos todavía oyen el zumbido distorsionado del viento y la lluvia anterior. Toca mi hombro y repite la pregunta, siento que su voz se acerca ahora a mis pensamientos y los supera, logra superar ese río insondable de voces alternadas, tiene una voz preciosa. -Solo lavo mis manos. -A mi me ha pasado lo mismo, es natural sentir lo que sientes, la suciedad, el dolor que te provoca hacer algo tan horrible, al principio vomité al menos tres veces, pero mi cuerpo me obligó a comer, no pensé en nada, solo en comer. -No he comido nada de lo que hablas, no entiendo. -Si sabes de lo que hablo, he visto a ese sujeto darte la comida, no tienes por qué sentir lo que sientes, te he visto llorando, aquí no todos somos iguales, acepta que esto es algo que no es normal, es una consecuencia lógica, ¡no tenemos nada que comer! -Ni que beber, bebe agua, faltará pronto. -¿Crees qué no lloverá nuevamente? -No lo sé, pero ¿si no llueve? eso es lo peor que 138
  • 139.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad nos puede suceder, aguantaríamos solo unos días cuatro, cinco o quizás algunos un tiempo más, no quiero pensar, cuanto más lo hago más me perturbo, puedo tener un ataque de fobia ahora mismo. -¿qué haremos? ¡tienen que salvarnos! ya ha cesado la lluvia, el agua sigue debajo golpeando fuerte pero ya pueden volar, ¿por qué todavía no han venido? -Quizás no haya aviones que puedan volar, o gente que pueda pilotarlos. -Esto no es en todo el mundo. -No lo sabes._ digo disgustada. -¿Conoces el diluvio? -Es una estupidez. -¿Y como lo explicas? -El clima está jodido, llevamos décadas igual, esto no es un película dramática sobre todo lo que hemos hecho mal, es una puta catástrofe que no previeron. No sabemos siquiera como está de afectado el país, el continente, ¡hay un mundo allí!_ me dice señalando furioso el cielo. -Cuando la bruma nos devuelva la visión quizás veamos nuevamente las torres, u otras construcciones sobrevivientes, estarán como nosotros. -Eso si es sensato, solo debemos contar con la suerte de que suceda lo que esperamos. ¡Hay posibilidades!, olvidemos lo malo. -¿Y qué hago con mi culpa? -Olvida lo que has hecho, cierra los ojos cuando 139
  • 140.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lo vuelvas a hacer, los ojos son engañosos, no te fíes siempre de lo que ves, solo cierras tus ojos y comes. -¿Por qué marchas? -Quiero estar solo, soy algo solitario, simplemente quería que olvides lo malo, ahora tienes mucho en que pensar, primero en ayudar. -Es eso lo que deseo hacer. -¡Tienes toda esa gente para ayudar!, sabes que si se desmayan mueren. -¡No puedo permitir eso!, ¡deben conformarse con los que mueren! -Eso no es suficiente, hablamos en otro momento, sigue bien._ se marcha sin mirarme, alguien se acerca a hablarle, se juntan otros y lo abrazan, se apartan. Me mira otro que bebe algo de agua frente a mí. -¡No te fíes de nadie!, quieren formar grupos, he escuchado hablar de establecer un orden._ me dice temblando y bebiendo. Tiene un lunar enorme en su frente, le faltan dientes. -¿grupos?, ¿cómo las estructuras? pero si ahora no tiene sentido, estamos libres de la tortura que nos ha impuesto el cielo y el clima. -¡Esto no es fruto de la supervivencia!, el poder no tiene ojos, existe, y debe alimentarse de los débiles, debe tener cuidado, hablar puede ser una excusa de muerte, y sabe lo que significa morir aquí. -¡Debo ayudar a que no maten a los débiles!¡esa 140
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad gente no debe morir! -Debe ayudarse a si misma a sobrevivir, tendrá tiempo si sobrevive sin agua, luego podrá ayudar en el mundo real. Esto no es nuestro mundo, lo han convertido en una trampa mortal. -Se ha percatado del agua._ le digo por lo bajo acercándome, puedo olerlo, me repugna. -El agua puede ser un bien escaso y muy preciado en unos días. junto a la sobre altura que tiene a su derecha se ha formado una piscina de agua sobre el pequeño techo, ese agua es dulce, de la lluvia, hay un grupo que rodea todo el pequeño dique, si piensan hacer algo con ella estamos muertos el resto. -Malditos, diré algo, ¡alarmaré al resto!. -¿está demente?, nos comerán, esto no es lo que parece, se lo repito, el poder no obedece a ninguna religión, eso es nuestro problema, el poder busca un ente donde alojarse y desde allí promueve el terror. -Dios no está detrás de todo esto. -Dios está detrás de toda prueba, abra los ojos, recupere sus oídos y no pierda de vista lo que sucede en silencio. 141
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 26 -¿Por qué marchas?_ pregunta extrañada, oigo como me llaman. -Quiero estar solo, soy algo solitario, simplemente quería que olvides lo malo, ahora tienes mucho en qué pensar, primero en ayudar._ es un buen consejo, lo necesitará, luego pediré cuidar de ella, cuando todo se normalice. -Es eso lo que deseo hacer._ me dice incrédula, me gusta como huele, la follaría aquí mismo, estoy excitado, no sé da cuenta, me mira encantada. -¡Tienes toda esa gente para ayudar, sabes que si se desmayan mueren._ lo sé lo haría yo mismo si me lo ordenan. -¡No puedo permitir eso!, ¡deben conformarse con los que mueren!_ exclama sin saber muy bien que es lo que se teje, no quiero entrometerme escucho como me llaman, están impacientes por comenzar a ordenar el caos. -Eso no es suficiente, hablamos en otro momento, sigue bien._ no puedo dilatar más esta conversación, si sobrevive a los enfrentamientos la refugiaré a mi lado, pero no puedo demostrar debilidad ahora, no ahora, he luchado por lograr su confianza, esos matones han sobrevivido juntos siempre. 143
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Me alejo, el aire me rodea, esa brisa me engaña, me siento en casa, tengo acidez, el flujo me llega hasta la garganta, mantenerme fuerte me cuesta muchísimo, alguna experiencia si tuve, pero no fue tan larga como la de estos, cometí algunos atracos por una necesidad extrema, el cáncer nos había hecho perder nuestra casa, la de mis padres y amenazaba con dejarnos en la calle, perdí mucho tiempo pero gané mucho dinero, supe salir, pero ahora la mierda del destino, del azar, de las casualidades de todos los que me rodearon aquél día de la evacuación hizo que llegue aquí. Pese a todo no reniego de vivir, mi familia está lejos, no sé si bajo el agua, el magma de un volcán o aislados por la nieve, la bruma nos mantiene cautivos mirándonos entre nosotros. Me palmean, uno me abraza, ahora somos solo tres, ellos dos y yo, y una idea. -¿Así qué de conquistador?_me palmea mucho, tiene fuerza, es un tipo feo. -¡No!, nada de eso, fui a por agua y hablamos un poco, sin importancia. -¡Pero si tenemos agua de sobra aquí detrás! -¡Prefiero no levantar sospechas! -¡Ya lo han visto!, he tenido que alejar a algunos, debemos comenzar a dialogar con los más fuertes, es crucial. "Debemos doblegar al enemigo sin luchar", nuestras palabras deben convencer al resto, podemos convencerlos para 144
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad imprimir la imagen de nuestro poder, luego será simple. -¿ya?, es que podemos esperar a que se calmen, que terminen de comer, muchos continúan en el estado de histeria. -Debemos proceder en silencio, apostarnos aquí, comenzar a juntarlos._ dice apoyando su mano derecha en mi hombro, me logra convencer cuando me mira y me toca. -Esperar es mejor._ digo. -No, nada de eso, podemos rodear al enemigo cuando seamos más en número, mientras seamos menos "nosotros" debemos actuar invisibles, regaremos desconfianza, luego imprimiremos violencia y eso nos abrirá las puertas al orden. -Eso es guerra. -Es lo que es, no tiene nombre._ dice apretando más fuerte mi hombro, vuelve a convencerme. 145
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 27 Esos mierdas no dejan de comer, animales son, verlos me repugna, es más de lo de siempre, me lo decía mi padre. "Jamás debes luchar con las fuerzas de élite de un ejercito", ¿entiendes Sua? Me pusieron el nombre del fuego en Euskera, luego emigramos por el resto de la vieja Europa, era un distinguido diplomático, con el tiempo fui comprendiendo su verdadera actividad, hablábamos de Miyamoto Mushashi y del arte de la guerra de Sun Tzu mal usado hace un tiempo para empresarios. Su arte es vital y mi padre era un devoto entregado a sus letras, leía una y otra vez sus textos, se ahogaba en sus teorías de combate y luego me hablaba por horas, esa fue mi inocente niñez, en mi adolescencia tuve la oportunidad de ir a la universidad y preferí alistarme como legionario Vasco-Francés, estuvimos en el Sahara durante al menos tres años. La legión es mi vida, mi mujer y mis amigos, lo dejé hace una década, luego mi padre quiso que siguiera sus pasos, me rescataron en medio de una vorágine de disparos y muertes, el agua pudo con la mayoría de la operación, sobrevivimos unos pocos señalados por mi padre. Me dejaron por error en el estadio, rápidamente me alerté sobre todo y encontré a Piere y a mi 147
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad viejo amigo Delapont. Esos mierdas no han visto nada de lo que tuve que ver y hacer, son animales domésticos asustados, que pregunten a los millones de niños pobres, mierda de gente asustada por no tener la seguridad de su sofá. El orden debe imperar por disciplina, y el futuro del orden será una disciplina rigurosa para agrupar a los fuertes. -¡Mira a Piere! el muy cabrón. -Seguro quiere hacer lo que tú Sua. -¡Calla!, ¡mírame!, no me hables así Delapont, me conoces algo, pero ya no soy el que era, así que cállate, habla bajo y con mucha discreción, ¿ves a la gente divertirse estúpido? -No, es que... -¡Una mierda!, cállate, ¿recuerdas en Wad Madani en Sudan? -Lo recuerdo Sua. -Entonces obedece subnormal. "A un enemigo cercado siempre déjale una vía de salida", me lo repetía hasta el hartazgo, eso no significa que mi elección haya sido dirigida por mi padre, dentro mío, en mis genes, llevo una raza de radicales, de personas de cambio, desde muy pequeño pensaba en matar, el primero pero imposible era mi padre, supe respetarle después de fracasar en dos intentos, lo admiré por su diálogo y fuerza, podía levantar un imperio solo, pero no quiso, nunca lo entendí, lo vi morir en 148
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mis brazos. -Llámalo, debemos juntarnos los tres, debemos comenzar._ Delapont lo llama suavemente, tal como le he dicho, obedece todos obedecerán como él, al final con la disciplina aprenden a obedecer, ya han deshecho sus principios es un momento crucial, mi padre podría haber logrado una genialidad aquí. -Ya nos ha visto, está terminando de hablar. Viene a mi, es obediente, tiene algo, no sé, es su andar, o cuando habla, me recuerda a, no puedo asociarlo. -¿Así qué de conquistador?_ sigo con la sensación en mi cerebro, lo palmeo. -¡No! nada de eso, fui a por agua y hablamos un poco, sin importancia._ miente bien, no me importa, es creíble, personas como él cambian el mundo todos los días. -¡Pero si tenemos agua de sobra aquí detrás!_ ya lo sabe. -¡Prefiero no levantar sospechas!_ es astuto. -¡Ya lo han visto!, he tenido que alejar a algunos, debemos comenzar a dialogar con los más fuertes, es crucial. "Debemos doblegar al enemigo sin luchar", nuestras palabras deben convencer al resto, podemos convencerlos para imprimir la imagen de nuestro poder, luego será simple. 149
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Ya?, es que podemos esperar a que se calmen, que terminen de comer, muchos continúan en el estado de histeria. -Debemos proceder en silencio, apostarnos aquí, comenzar a juntarlos._ lo miro, tiene tantas inquietudes, debo convencerlo, yo estoy seguro de lo que debo hacer, esa gente está esperando instrucciones, sino actúo ahora podrán organizarse. -Esperar es mejor._ dice, se pasa un poco del límite que le impongo. -No nada de eso, podemos rodear al enemigo cuando seamos más en número, mientras seamos menos "nosotros" debemos actuar invisibles, regaremos desconfianza, luego imprimiremos violencia y eso nos abrirá las puertas al orden. -Eso es guerra._ me dice desafiando mi inteligencia. -Es lo que es, no tiene nombre._ no lo golpeo porque es útil, maldito arrogante de mierda, debería destrozarle la cabeza con el acero. -¿Qué planeas?_ me pregunta corrigiendo su actitud, no es tonto. -El poder debe accionarse rápidamente, no deben pensar demasiado, debemos sumar al menos ocho hombre fuertes, ¿ves?, esos dos, esos tres que están recostados, y esos tres que comen, hablen con ellos, deben venir a hablar conmigo luego, solo vendan mi imagen, yo haré el resto. 150
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 28 Toda mi vida pensando en ella, le regalé cientos de regalos para que me diera su amor, viajé para comprarle todos sus caprichos, perdí a mis amigos, a mi familia y ella siempre me pidió más, creo que la amaba y también la odiaba. Su carne es lo que me alimenta, está de espaldas a mí, su rostro está apoyado sobre el frío acero, su piel es dura, me cuesta demasiado arrancarla, cada vez que lo hago intento volver a no comer por horas, no soporto como el hambre me devora los recuerdos, mis ideas, sus ojos cuando sonreía y era mía. Trago sin sentir el gusto, tengo hinchada la lengua y la garganta, sus huesos pequeños me duelen, es lo único que comeré, es ella y yo hasta la muerte. Me pidió con sus palabras que la devore, que no la deje tirada en el estadio, no me arrepiento de conceder sus deseos. No iba a permitir que la destroce la naturaleza, ella es ajena a nuestro amor, yo no la destrozo, la integro en mí, no la olvido recordándola menos y menos con el tiempo, esto, este acto de amor es lo que me permite vivir, pensar y mantener esta sensación de fragilidad hasta mi muerte, no me importa morir, quién conoce su destino deshace su lujuria y lo convierte en un estratega. 151
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Me oyes?, ¿me oyes?_ me pregunta mientras termino un trocito muy pequeño, estoy arrodillado mirando la bruma y su olor a agua sucia, adelante mío está mi mujer de espaldas luego el borde y el sonido del agua golpear intentando destruir el estadio para devorarnos a todos. -¡Déjame!_ ¿Qué quieren? puedo oirlo al que lo acompaña balbucear. -Solo queremos hablar contigo._ me habla nuevamente algo menos imperativo. -¿Venden Biblias?_ es que por su educación parecen vendedores de humo, mi pregunta es espontánea, a esos vendedores los encontré en cientos de sitios recónditos. -Queremos hablar contigo, Sua nuestro amigo quiere verte y hablar contigo de un asunto importante. -¿Vende Biblias? ¿Sua? -No, por favor, no es broma, quiere hablar sobre algo que puede importarte, Sua no hace bromas, algo está por suceder y no tienes muchas opciones._ ¡Qué duro se ha puesto!, son dos inservibles que intentan alistarme, ¿para qué? ¿qué pueden tramar? ¿en medio de un techo cercados por el agua incontrolable y furiosa? -Mi mujer, se las presento, Silvia ellos son unos amigos._ si quieren hablar conmigo deben conocer a mi mujer. -Por favor, no hagas bromas, es importante._cree 152
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad el más feo que hago bromas, esto es serio. -¡No!, ¡no es una broma!, ¡es mi mujer!, guarden un respeto a mi mujer o los mato aquí mismo cabrones de mierda, ¿qué quieren? -¿Se alimenta de ella?, oh Dios, no..._ dice el que lo acompaña. -¿Cuál es tu nombre?_ le pregunto a su acompañante. -Mi nombre es Piere, perdona la intromisión, no soy quién para juzgar, puedo entenderte, es que... -¿Qué tú me entiendes a mí?, mira idiota, me alimento de mi mujer, me mantiene con vida ella, con sus recuerdos, sus olores, sus besos, sus miradas, y su carne, cumplo lo que me pidió hijo de puta, nadie me va a separar de mi amor, me alimenta como antes, me hace sentir vivo. -Solo quiere hablar contigo. -Pues deberá venir el mismo aquí, no muevo mi cuerpo de este sitio, no sin mi mujer. -Es que él no vendrá. -Pues no iré, no sin mi mujer. ¿Puedo llevarla? -Sí._ dice el primero que ha hablado. -¿Qué dices?_ discuten mientras la abrazo levantando su cuerpo delgado y desnudo, tiene olor es más fuerte al tenerla tan cerca de mi nariz, no me importa, podría oler a mil demonios, la sostendría de igual forma, ella es yo, yo soy sus carne, su vida. -¡Sígueme!_ dice el que tiene un ojo solo, el que primero me ha hablado. 153
  • 154.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Qué te ha pasado en el ojo?_ mi mujer pesa algo más mientras camino. -Un hierro me ha dado de lleno en el rostro, fue en el tubo al escapar. -Yo no he escapado por un tubo, he subido el cuerpo de mi mujer en mis hombros por unas escaleras interminables, luego por otras angostas, las de las luces, ¡aquellas! -¿Dejas a tu mujer?, él está allí, te espera. -La dejaré aquí, mientras pueda verla, siempre que la vea no hay problemas. -Está bien, pero no puedes dejarla junto a él._ él otro me mira extrañado, ¿no ve a su alrededor el infierno qué es esto? No me mira, me vuelvo a corroborar que mi mujer yace donde la he dejado, es que no confío en estos intrusos, me han profanado mis pensamientos, quieren ahora profanar mis deseos de muerte, veo sus inmensas ganas de destrozar, yo solo como a mi mujer, ella me lo pidió mirándome a los ojos mientras su mano rodeaba mi nuca. -Bienvenido, aunque puedan vernos, no se percatan de lo que hablamos, solo se ocupan de comer. Mi nombre es Sua, mis hombres te han hablado de mí, seguramente no sepas cual es mi determinación. -Lo sé, eres previsible, ningún ejecutor puede vestir de ello simplemente con sus palabras, no 154
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad eres un líder, yo sí lo soy, si quieres control te ayudaré, si quieres poder, te destruiré._ vuelvo mi mirada nuevamente siento en mi espalda un dolor punzante, mi mujer sigue allí. -¿Qué pretendes hablando así?, ni tú ni nadie me amenazará. -¿Qué harás? ¿dispararme?, aquí el más fuerte vive, el más débil muere, ¿simple verdad? -Eso es cierto, eres proporcionalmente más fuerte y hábil supongo. Mi propósito no es combatir hasta llegar a un poder de dominación, es simplemente ordenar el caos que reina aquí, toda esa gente ahora mismo no reconoce quién es, quién era, en su mayoría podemos ver sus ojos, ¡están muertos ya!, solo hay que soplar sus cuerpos para que caigan. -Esa masa de humanidad que nos rodea es lo que nos permitirá seguir viviendo. ¿Qué harás cuando el orden impere? -Simplemente esperar._ me mira a los ojos demostrándome su seguridad. creo que miente. -¿Qué me encargas? -Solo debes mantenerte a mi lado, eres mi aliado de elite, ellos se encargarán de convencer al resto de que debemos establecer el orden, posteriormente me encargaré de hablar con la masa de humanidad y racionar toda la comida, administrarla y esperar de otra manera, buscar opciones a nuevos planteamientos. Tengo algo que no tienen todos, cuido del agua que reposa detrás mío. 155
  • 156.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Si no llueve te obedecerán, eso es extorsión. -No aguantarían más que unos días sin agua, pronto comenzarán a padecer los síntomas. -Eso es cruel, pero correcto, acepto sentarme a tu lado si mi mujer me acompaña. -Bien, no hay problema, pero no debe entorpecer nuestro trabajo. -Ella no hará nada, está muerta allí, la recostaré en ese recoveco, mientras la tenga a la vista estaré bien. Me ha dejado de hablar, hago unas señales y me entienden, recuesto a mi mujer en el recoveco y me acomodo junto a Sua, comienzo a sentir algo distinto, llevaba mucho tiempo sin sentir necesidad de acción en mis ojos, es que ella lo acapara todo siempre, siempre fue así. 156
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 29 -Está loco, ese gigante no está bien, ¡mira su mujer!, lo que queda de ella, por favor, esto no tiene sentido, Delapont, ¡hey! ¿ves lo que veo? ¿o qué?_ está buscando otro con quién hablar, le ha hecho la señal, el gigante se ha sentado junto a él como un león junto a su rey. -Me importa una mierda el gigante, mejor que se quede tranquilo devorando a su mujer, puto enfermo, quieto hay que dejarlo, igual estaba mejor solo, no lo sé. ¿Qué te parece ese?_ Delapont señala a otro gran hombre, estos no pudieron salvarse por el tubo de ventilación como nosotros. -¿Quieres el par? -La imagen de la que hablaba Sua, solo es por si acaso, lo de la violencia es una exageración, solo quiere orden, administrar lo que tenemos para sobrevivir._ me dice mientras me mira con su único ojo, el otro lo tiene arrancado y su piel morada de los golpes que persisten, lo debe tener engangrenado. No nos ha costado hablar con él, lo hemos encontrado hablando solo, mirando la bruma, nos ha seguido y ahora mismo se ha sentado junto a Sua, es ridículo ver la imagen de un ser humano 157
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tan custodiado en medio de este olor nauseabundo. Delapont me convence de seguir buscando, bebo algo de agua de un charco, sabe a otros fluidos, pienso en el estanque que se formó y cuida Sua, este agua es más densa, vomito arrodillándome obligado por mi estómago contraído. No corre viento, hay muchísima humedad, siento murmullos y mordiscos, el agua nos mantenía activos, con dolor pero alertas, al igual que el viento nos perturbaba a un límite sobre humano pero que no nos dejaba tranquilos, creo que ahora la tranquilidad puede destruirnos. No hay viento, es que sudo entero, me duelen los pies, los tengo morados, me pica toda la piel de la cara. Hay gente que está mucho peor, deben rescatarnos. Creo que Delapont ha encontrado a tres juntos hablando, están discutiendo, se aleja, convence a otros dos, esos tres lo miran y dialogan, todos aquí comenzamos a tramar algo. -¡Muéstrales el camino!_ me dice Delapont con entusiasmo, es lo que podemos hacer, entusiasmarnos incoherentemente. Son dos jóvenes, tienes en sus cuerpos tatuajes, a uno le falta una oreja el otro camina de una manera extrañas, tienen un tatuaje que coincide en sus espaldas, quizás alguna banda, la cárcel o un centro de inmigrantes. Hablan entre ellos, susurran y hablan tan rápido que es imposible entenderles, lo hacen para que nadie sepa de que 158
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hablan, me da igual, solo los llevo para que hablen con Sua. Han tardado unos minutos, están sentados en un lateral cerca de la mujer del gigante, esperan instrucciones, mientras susurran sus palabras irreproducibles. Sua ya no parece ese ser débil y fuerte de antes, tiene el control sobre el agua, hay cientos de personas continúan comiendo, me encantaría gritar fuerte para que despierten del letargo del trauma, decenas de ellos solo miran a los cuerpos abiertos y podridos, absortos, ennegrecidos por el dolor, el hambre o simplemente dentro de sus mentes. Les daría una palmada en el hombro, los alentaría a pensar en positivo, que la vida es corta, que debemos ser felices, que lo olvidemos todo. Todavía puedo ver el rostro de la mujer que murió en el estadio, esa anciana no debía morir entre miles de personas desesperadas, su destino era morir entre sus familiares, con todos los nietos rodeándola, pero no fue así, puedo ver rostros que no conozco en un funeral que no veré nunca. Vuelvo a mis ojos, hago foco, la bruma se hace más espesa, comienza a oscurecer, creo que debemos juntarnos con Sua, allí descansaremos algo mejor, o más seguros. -¿Notas el frío?_ le digo a Delapont mientras toso. -Sí, ha bajado unos grados en menos de un cuarto de hora, lo de siempre. 159
  • 160.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Pero luego de todo lo que ha pasado puede significar muchas cosas, entre otras que comience otro ciclo, o no, no lo sé, vamos con Sua. -Ve tú, me quedaré con esa, me ha mirado, llevo mucho tiempo sin hacer nada. -Eres indeseable, no te ha mirado, vas a violarla. -¡Me ha mirado!. -Mira Delapont, ¡has lo que quieras!, es que me da igual, como si te la comes luego, todo me da exactamente igual, ¡bebe su sangre si quieres! es lo que falta. -Pues es el líquido de la vida, puede ser un idea útil. Solo quiero tener un poco de placer, estoy harto de todo esto, déjame tranquilo. ¡Vete! -Ya me voy, por favor no le hagas daño. Está oscureciendo rápidamente, no veo los bordes del gran estadio, solo se escuchan los mordiscos incesables de aquellos que mastican. A lo lejos noto el movimiento del gigante, se ha levantado, camino rápido, siento el miedo en la espalda, la bruma ya no me permite ver más que al gigante y a los que voy topando. Me mira mientras arranca piel, es asqueroso, intento centrarme en ver al gigante, allí está Sua, por primera vez siento tranquilidad, verlo me ha quitado la sensación de soledad en medio de un desierto de desconocidos. 160
  • 161.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Piere, ¿y Delapont? -Con una mujer. -¡Será cabrón!, ¡tú no eres como él!. -Yo solo quiero dormir, estoy muy cansado, ha sido un día increíblemente largo._ por un instante creí al cerrar los ojos que iría a mi habitación, el cansancio me hace confundir muchas cosas. Huelo el hedor, vomito, me duele la cabeza, siento la presión en mi nuca, me retuerzo y golpeo mi espalda con un cuerpo, me ha dado escalofríos, siento como un hormigueo en todo m cuerpo, no puedo hablar, estoy por dormirme... oigo sus voces, hablan del amanecer. 161
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 30 "Así con violencia, serás derribada, Babilonia, la gran ciudad, y nunca más volverán a verte. Nunca más se oirá en tus calles música de arpas, flautas y trompetas, ni habrá en ti artesanos de ningún oficio, ni se oirá en ti el ruido de la piedra del molino. Nunca más brillará en ti la luz de una lámpara ni se oirá en ti el bullicio de las fiestas de bodas, aunque tus comerciantes eran los poderosos del mundo y engañaste a todas la naciones con tus brujerías. Pues en esa ciudad se ha encontrado la sangre de los profetas, y de los que pertenecen al pueblo de Dios y de todos los que han sido asesinados en el mundo". Lo repetiría otras nueve veces, llevo ciento cuatro, es un recitado mental, no tiene que ver con mi diálogo, Piere, ¿qué estará haciendo?, Piere. Siento la bruma meterse adentro mío como, no puedo ver nada, me duelen los ojos, siento mucho cansancio, tengo sed, todavía puedo sentir la carne en mis labios, ¿y sus voces? ¿dónde se hallaran sus voces? ¿volando?, no pueden volar las voces, volarían sus cuerpos y eso no es posible ahora mismo, aunque los ángeles si pueden, ellos no son ángeles. Recuerdo cuando era una niña, podía sentir mis alas agitarse detrás mío y sentir las plumas desprenderse y acariciarme la cara, puedo ver a 163
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mi madre saludándome y deseándome un buen viaje. Las arpas de Babilonia, unas cuerdas podrían traer mucha paz a esta gente desprovista de amor, no tengo fuerzas, Dios lo sabe, no tengo fuerzas para ayudar a nadie, Piere me ha hecho sentir que si puedo, pero no lo he vuelto a ver. Alguien grita muy fuerte, aúlla como un animal, oh por Dios, ¿qué está pasando?, ¿quién puede comer a estas horas? -¡No!, suéltame, ¡No!, ¡ah!, ¡mamá!, ¡no!_ esa chica sufre mucho, la están asesinando, ¿qué sucede aquí mi Dios? ¿cómo permites tal perversión? -¡Suéltala!_ grito, se me va la voz del miedo. Se ha hecho el silencio nuevamente, oigo el agua chocar contra el estadio, podría ser una playa pero no lo es. La han matado, lo sé. -No podemos seguir viviendo de esta manera, en unos días esto empeorará, seremos esclavos._ me susurra una voz muy tenue en mi oído derecho, su aliento me rodea. -¿Y qué podemos hacer? -Dame la mano, te guiaré, no debes hacer ruido, solo podemos hablar por la noche, de día ellos se organizan, sígueme. No puedo ver, piso cuerpos prefiero creer que son piedras o lodo, su mano está caliente, me aprieta, puede tener miedo también, yo me 164
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad siento algo más segura. -Espera aquí, pronto seremos más y hablaremos mientras por favor no deben hablar alto, nadie debe saber que hacemos aquí. -¿Crees qué esto tendrá fin?_ me habla un voz fémina y temerosa, apoya parte de su cuerpo contra el mío, algo de calor me hace abrazarla para sentir más calor, no me importa nada, nadie puede vernos. Apoya su boca en mi cuello, puedo sentir su respiración, yo no tuve hijos, soy joven, ella quizás sí los tenga, no sé que decir, prefiero no hablar y esperar a la otra voz, no contesto más que con mi tranquilidad, ella sabrá que pensar. "El Dios único, nuestro salvador, tiene poder para cuidar de que no caigáis, y para presentaros sin mancha y llenos de alegría ante su gloriosa presencia. A él sea la gloria, la grandeza, el poder, y la autoridad, por nuestro señor Jesucristo, antes, ahora y siempre". Amén. Seguramente este durmiendo en la comodidad de mi abrazo, puedo sentir sus palpitaciones, su piel está algo arrugada, huele a flores, o lo que creo son flores. -Ya somos algunos más, simplemente estamos unidos aquí para reconocer lo que aquí esta sucediendo, acaba de morir una mujer, y serán 165
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad más cada noche, también seremos hombres, sabemos que quieren librar una batalla para formar un pensamiento único. Hablan de un orden, pero no podemos permitir que nos ordenen como a ovejas. -¿Cuándo saldremos de aquí? -No lo sabemos, actuamos por miedo así, ellos son violentos y se están juntando muy rápido, tenemos que sobrevivir, esta gente deberá pagar por sus actos. Aquí no hay nada que hacer más que esperar a que nos salven. -¿Qué?, no nos han rescatado todavía, la bruma se mantiene densa durante el día también, no sabemos si hay gente allí afuera. -Si que hay gente, hay unos edificios a lo lejos pudimos verlo antes, en medio de la lluvia, ahora es imposible, pero si hay gente allí. Es una catástrofe y salvar a todos juntos no podrán, esto requiere tiempo. -¿Se dan cuenta qué comimos?_ digo por primera vez cómoda, los cuerpos han desaparecido, la tortura parece tener un descanso por la noche. -Lamentablemente por eso no pagaremos todos, es una necesidad vital, seguiremos comiendo carne. -Es cruel, ¿ y el agua? -Ese es el problema, creo que los charcos ya están contaminados, beber eso nos hará enfermar, ya he visto algunos retorciendo sus cuerpos. Creo que tienen agua, y planean dejarla como uso de comercio. 166
  • 167.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Qué?_ digo indignada. -Es lo peor que temía hoy por la mañana, deseaba que ese no haga nada, pensé en matarlo, si lo hubiese hecho esto no estaría pasando. Si utilizan su violencia, tenemos claro nuestro final, su posición está en la otra punta, justo en el frente del otro pequeño techo. Lo que significa que allí tendrán agua, es allí donde se han agrupado junto a él otros, lamento decir que son muy fuertes. -¡Oh por Dios!, no puede ser, ¿cómo puede existir maldad sobre la maldad?, no basta con destrozar las vidas de aquellos que murieron, ahora es el agua, me avergüenzo de ser humana. Me duele el estómago, me duele la espalda, ella sigue durmiendo, respira más fuerte que antes, está soñando, me tranquiliza sentirla junto a mí, cuando despierte miraré su rostro, no soportaría perder otra vez a mi gente. Por la noche son solo voces anónimas. 167
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 31 -Bien, no hay problema, pero no debe entorpecer nuestro trabajo._ ceder ante un gigante significa protección, ¿qué puede perder? -Ella no hará nada, está muerta allí, la recostaré en ese recoveco, mientras la tenga a la vista estaré bien._ se levanta lento y pensante, sus ojos están perdidos, sigo sentado esperando a otros que me rodeen, entiendo, ahora si, si esa mujer desaparece puede ocurrir un desastre, será una alternativa si quieren tomar mi posición. Hace unos minutos que me protegen dos gigantes, no es que lo sean, pero son muy altos, rondarán los dos metros, están sentados junto a mí, comiendo carne y bebiendo agua. Pronto los mirarán con deseos, y no podrán pedir a menos que formen parte de nuestras filas, nadie me engañará, por la noche regaré una sensación de muerte que no olvidarán en sus vidas. Ya somos algunos más, hay una pareja de jóvenes a mi izquierda, comienzo a sentirme más seguro, el poder no es mío, no lo tendría sin el agua, pero ahora mis capas son impenetrables, núcleo- poder, tienen que organizarse contra un ejercito invisible, el terror los inmovilizará. La noche ha comenzado, hoy morirá al azar una 169
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad persona, gritará y sufrirá en medio del silencio sepulcral de la bruma y el agua que nos intentará derribar a todo momento. Uno de los gigantes me trae una presa útil, Delapont y Piere continúan aunando personas de mi lado. -Piere, ¿y Delapont?_ pregunto asqueado de la bruma que nos comienza a tapar lentamente. -Con una mujer._ es sincero, no quiere hablar conmigo, lo entiendo, debe continuar reclutando. -¡Será cabrón, ¡Tú no eres como él!_ lo aliento a que se sienta de mi lado. -Yo solo quiero dormir, estoy muy cansado, ha sido un día increíblemente largo._ mi padre me lo decía "no agotes excesivamente a un ejercito, es la clave de un fracaso". ¿Imaginaría mi padre que liberaría a un contingente humano?, en realidad controlo, no libero, espero que no lleguen antes de tiempo, allí, en el mundo habrá millones que rescatar, ¿qué importan unos cientos moribundos luchando por agua?, siento un placer infinito, puedo reírme dentro, no soy un demonio, simplemente soy humano. Los gigantes comen incansables a mi lado, sus mordiscos me enferman, los degollaría aquí mismo, silencioso, son lentos pero efectivos. Estamos sumidos en la oscuridad absoluta, puedo oler la bruma como pasa por mi nariz, hace mucho frío, lo mordiscos comienzan a ceder el paso al silencio, lo sabía, el teatro de operaciones se ha limpiado, podré atacar sus mentes aún más 170
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que la naturaleza, los perturbaré. -¡No!, suéltame, ¡no!, ¡ah!, ¡mamá!, ¡no!_ alguien se ha adelantado a mí, ¿hay otros grupos intentando lo mismo?, no puede ser, la única reserva de agua es la nuestra. -¿Piere?, ¿Piere? -¿Quién está gritando así? -¡Despierta!, ¿Delapont estaba con una mujer verdad? -Sí. -Pues el muy hijo de puta la está matando. -No es justo, es mi culpa, le he dicho que haga lo que desee, ha sido un error mío Sua. -¡Es justo lo que pensaba hacer!, tranquilo, duerme tranquilo, la próxima noche oirás otros gritos, Delapont si que es un animal obediente, muy bien. Mis gigantes gruñen, callo a otros dos, quiero silencio, puedo oir voces a lo lejos, están preocupados, comulgando sobre lo que ha pasado, tienen miedo, no saben muy bien que hacer, están desorientados, es perfecto. Ahora tengo que dormir, ordeno a mis protectores que despierten, ellos cuidarán de mí hasta el amanecer cuando todos esos cuerpos hediondos reinarán frente a mis ojos nuevamente, al igual que todas esas voces escondidas y temerosas. Puedo oler sus intenciones, no hay manera de detener el orden, morirán pendientes de agua, 171
  • 172.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad veré sus muertes, es cuestión de muy poco tiempo. 172
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 32 "El ángel me dijo: Estas palabras son verdaderas y dignas de fe. El Señor, el Dios que inspira a los profetas, ha enviado su ángel para mostrar a sus ciervos lo que pronto va a suceder." -¿Has oído su voz?_ me dice apoyada en mi hombro, despierta con un retardo de tiempo, su voz ha callado hace rato. -¡Ha sido lo más desgarrador que he oído en mi vida!, duerme ya han demostrado de que están hechos, por hoy no oiremos más lamentos, son peligrosos, se han organizado para ser invisibles, podemos ver solo a algunos de ellos agrupados. Estoy segura que hay más entre nosotros, quizás alguno de ellos esté detrás de la reunión, no hables con nadie, no comentes tus pensamientos, no dialogues ni opines, puede costarte la vida._ respira intranquila, puedo sentirla soltando su calor en mi cuello. -No, no hablaré más que contigo, tengo mucho miedo, ¿cómo has llegado aquí? -Es muy largo, algún día quizás podamos hablarlo, lejos de toda esta maraña de muerte. -Gracias por cuidar de mí, creía que nunca más volvería a sentir un abrazo de cobijo y cariño, me siento muy bien._ su otra mano la apoya en mi 173
  • 174.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cintura, mi piel se estremece al sentirla. -Mañana volverás a ver todo lo que destrozamos, todos esos cuerpos abiertos, no temas, piensa que son flores, que el acero es el verde césped de tu hogar. Guarda este calor en tu mente, por si lo vuelves a necesitar y no estoy para ofrecértelo._ Puedo oler el entorno y es repugnante, pero al acercarme a su frente puedo oler su sudor, su perfume, me tranquiliza, me da seguridad, puedo sentirme expandirme en un ser más grande, al menos tengo algo de sueño. "Yo, Juan, vi y oí estas cosas. Y después de verlas y oirlas, me arrodillé a los pies del ángel que me las había mostrado, para adorarlo. Pero él me dijo: No hagas eso. Yo soy siervo de Dios, lo mismo que tú, que tus hermanos los profetas y que todos los que hacen caso de lo que está escrito en este libro. ¡Adora a Dios!" -¿Crees qué hay alguien qué nos cuida?_ me susurra perdida en los pensamientos. -¡Dios!, él está en todas partes, ahora mismo puede oirte hablar por dentro, el puede escuchar tus lamentos y ayudarte a superarlos, es un ser que no tiene igual, es mi Señor, mi guía en este escenario de sufrimiento constante, la vida. -Yo no creo en él, me quitó a mis hermanos, padres y sobrinos, estoy sola, no tengo a nadie que me proteja del mundo, de la maldad, estoy sola sin motivos para continuar, pero no puedo 174
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad quitarme la vida, no tengo el valor, ellos no me lo permiten. -¿Quienes?_ pregunto intrigada. -Mi familia, no quieren que haga algo así. -¡Dios no te lo perdonaría!, simplemente debes esperar a tu hora, esa que no conocemos y con la que especulamos la mayoría de tiempo. Me tienes a mí, debes verme el rostro, cuando amanezca nos conoceremos y ya no nos olvidaremos, aquí son solo voces, vociferando un cambio radical, creo que no ven el tamaño del mal, es imposible erradicarlo. -Me habría gustado que conozcas a mi madre, era tan bella, ordenada, nos tenía a todos rectos, gracias a ella la familia era lo que era, o es, al menos en mis recuerdos. -No recuerdes, todos lo hemos hecho en estos momentos y en los días anteriores, estamos extenuados, no pienses, haz una celda en tu mente y descansa tranquila, aunque fuera haya un motín, tu duerme, que yo me ocupo de que sobrevivas. "También me dijo: No guardes en secreto el mensaje profético escrito en este libro, porque ya se acerca el tiempo de su cumplimiento. Deja que el mal siga en su maldad, y que el impuro siga en su impureza; pero que el bueno siga haciendo el bien, y que el hombre consagrado a Dios le siga siendo fiel" 175
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Se ha dormido, espero que encuentre la tranquilidad o paz que busca, al menos en su mente. La bruma continúa espesa, y el frío aún más frío, oigo como tiemblan algunos y se juntan para sobrevivir. Ellos planean una guerra contra su especie, no puedo concebir algo tan brutal y salvaje, creía que habíamos evolucionado, cuanto me equivoco al respecto. "Sí, vengo pronto, y traigo el premio que voy a dar a cada uno según sus acciones. Yo soy el alfa y el omega, el primero y el último, el principio y el fin." "Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y a entrar por las puertas de la ciudad. Fuera quedarán los pervertidos, los que practican la brujería, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los que adoran ídolos y todos los que aman el engaño y lo practican". -¿Te acercas?_ me dice una voz que no reconozco de antes. -¿Quién eres?_ es que no confío en nadie, la maldad se viste con sedas rojas. -Solo quiero que te apoyes contra mí, así juntaremos el calor que irradiamos, estamos todos juntos, nos turnamos para girar nuestros cuerpos y mantener calientes nuestras pieles. Tú eres la última, en un tiempo prudencial puedes pedirme que yo sea el último, así te calientas. -Está bien. 176
  • 177.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Debes acercarte. "Yo, Jesús, he enviado mi ángel para declarar todo esto a las iglesias. Yo soy el retoño descendiente de David: Soy la estrella brillante de la mañana". " El espíritu Santo y la esposa del Cordero dicen: ¡Ven! y el que escuche, diga: ¡Ven! y el que tenga sed, y quiera, venga y tome gratis del agua de la vida. A todos los que escuchan el mensaje profético escrito en este libro, les advierto que si alguien añade algo al mensaje, Dios le añadirá a él las calamidades descritas en este libro, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa que en este libro se han descrito. " Había visto cuadros de románticos y sus anteriores y ninguno a logrado retratar nuestros cuerpos unidos por el calor de la humanidad, por nuestros cuerpos hechos una amalgama perfecta y calórica. Somos un cuadro que no existe y no existirá, somos tiempo perdido, maldad regada sin razón de ser. Somos nimios en un universo pacífico y estrambótico a su vez, somos imperfectos, a diferencia de mi Señor. "El que declara esto dice: Sí, vengo pronto. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!, que el Señor Jesús derrame su gracia sobre todos." 177
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 178
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 33 "Un comandante sagaz debe ser experto en encubrir sus tácticas militares para que los oídos y los ojos de sus soldados no puedan percibirlas. Así la conciencia de la muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica. el conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, lo que escogerá en sus pensamientos será siempre estratégico, diagramado para contener un fin." Tienen bocas por donde me pedirán saciar sus revoluciones internas, querrán que los alimente y pensaré como hacerlo. Voy a reciclar a mi especie, aquí morirán quienes deban morir en sacrificio del bien común, y la natalidad controlada nos abrirá nuevos horizontes, cada ser que muera en su estado natural será devuelto al agua en huesos sin carne ni fluidos, comeremos todas sus entrañas para satisfacer nuestra evolución, condicionar así nuestra prueba fundamental de supervivencia, hasta en los más oscuros lugares de la tierra. Soy quién debe establecer el orden imperativo, la ley escrita en todas sus mentes desde el nacimiento, pues 179
  • 180.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad somos animales de una salva de acero y hormigón, nada dista de nuestras moradas anteriores y futuras, proyectamos cada uno de nuestros principios e inicios a fiel semejanza, no escapamos todavía de los árboles que nos cobijaban. "Antes de iniciar una guerra hay que estar tan tranquilos y reposados como una bella mujer y seducir al enemigo para que descuide la defensa de sus puntos estratégicos. Pero,al comenzar el combate hay que entrar en acción tan rápido como una liebre, poniendo al adversario en una situación comprometida sin darle tiempo a que oponga resistencia." Disfrazamos nuestros esfuerzos por abandonar nuestros rostros y ser héroes de un imperio de materiales, puedo ver a cada criatura que contiene su heroísmo dentro suyo, ¿qué sucede con nuestras ciudades?, nuestro sistema era algo complejo en su decoración, pero no nos alejaba de la pérdida de disfraces, emulando la salvación divina con seres humanos. El arte del único esfuerzo radia en una mente brillante, que puede orquestar la más abominable de los escenarios bélicos, sin soltar siquiera una bala en nombre de un bando o religión. -Sua, señor._ me aleja de mis pensamientos un guardia. 180
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Dime, siervo._ es que tienen muchos nombres, yo, solo uno, Sua. -¡Pronto nos acercaremos al amanecer!_ en un bueno momento. -Pues comiencen la limpieza, los cuerpos muertos que no estén abiertos los deben acumular detrás del agua. Dispensaremos a nuestro parecer, en una horas implorarán a mis pies, malditos enfermos de ser humanos. Serán silenciosos al operar por el teatro de batalla, no deben reconocer sus movimientos como extraños, si lo hacen, morirán al llegar aquí en manos de mis gigantes. -¡Sí!, señor._ lo harán bien, temen tanto por sus vidas como los contrarios, nadie aquí puede sentir la seguridad plena de vivir, solo yo, quién orquesta. Los genocidios, las invasiones, las guerras santas, los imperios, la deforestación, nuestro planeta entero visualizando nuestras asquerosas operaciones sangrientas, ¿guerras?, Megas Alexandros, Rey de Macedonia, esas eran guerras translucidas y efectistas bajo un manto de equidad y mestizaje con un fin denominado común. Recibimos el legado de los héroes destruyéndo monstruos y realizando hazañas o proezas dignas de elogios, depositamos en una sola cabeza el futuro de millones y sentimos pasividad al ver como mueren otros frente a nuestros ojos. ¿Esto es terror? ¿una naturaleza 181
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad despiadada qué nos intenta borrar? ¿un mundo qué nos aborrece por exterminar sus especies más ricas y variadas? ¿cuál es el precio por existir? La vida es un coctel único que podría tardar billones de años en repetirse, pero logró configurarse mientras el entorno se hacía a él y la maravilla engañosa del universo quiso que la vida se creara en este mundo imperfecto y no más rico que las millones de galaxias próximas. ¿Y qué hicimos con nuestra ignorancia irremediable?, ¿ahora exigimos un perdón? Todos estos cuerpos serán tirados al agua, a su bravío voraz e incesante, se apilarán los cuerpos restantes, completos para ser comidos por mis siervos, soldados, o mis diádocos (si es que muero). Al amanecer el sol y la bruma nos permitirán vernos los rostros, distinguirnos, ellos y nosotros, quienes comprendan el significado de pervivir y quienes luchen por sus propios ideales, los cuales serán abolidos en un instante de placer. -Señor, oh señor, han muerto aquellos dos, quienes vinieron juntos y tenían tatuajes, al parecer algo les ha picado, han muerto, pero antes han vomitado y excretado sobre si mismos, el sudor y el calor los ha llevado al desnudo, han muerto juntos señor. -¿Es blanco el vómito o símil? -¡Sí! señor. -¡Tírenlos idiotas!¡ahora mismo! 182
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad El peor de los males puede eludir nuestra presencia sin importar el tiempo de nuestra existencia o evolución, ahora mismo nuestra jaula de cristal no puede detener quizás una acción contra nuestros organismos, nuestros, yo también soy un organismo aunque contengo mi propia fobia al cuerpo, distingo que son pensamientos inducidos por el cuerpo, el entorno y cuales son mis propios pensamientos que no contienen la voz interior de la orden genética manteniendo el orden por dentro. Podemos padecer y perecer en el transcurso de los días por el Plasmodium Falcipaum, vivax, malariee u ovale. Debí prever los futuros envenenamientos por los picos de aquellos insectos que permanecerán en este planeta cuando lleguemos a la extinción. -¡Señor!, preguntan que es lo que sucede, no sé que decir. -¡Aquí nadie pregunta a nadie! ¿entendido?, mi orden es la palabra y sus pensamientos mi dirección, nadie escuchará a sus voces interiores, ni las del resto, solo la mía, malditos organismos débiles, tiempo, solo es tiempo, unidad que no contiene la exactitud pero si un orden, ¡y eso seguiremos! 183
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 34 -¡Señor!, preguntan que es lo que sucede, no sé que decir. -¡Aquí nadie pregunta a nadie! ¿entendido?, mi orden es la palabra y sus pensamientos mi dirección, nadie escuchará a sus voces interiores, ni las del resto, solo la mía, malditos organismos débiles, tiempo, solo es tiempo, unidad que no contiene la exactitud pero si un orden, ¡y eso seguiremos!_ le dice a un guardia algo confundido y temeroso. Es de noche todavía y pronto aclarará, debemos quitar los cuerpos como podamos sin ser detectados por el resto, nos moveremos como insectos, haremos el trabajo sucio, debe estar el techo limpio de cadáveres descompuestos. Creo que esto no funcionará, sus cometidos tienen un propósito muy cruel, es estar con él o sin él, eso significa morir en menos de una hora o lo que tarden en capturarme sus otros siervos, soldados, es igual, todo lo que vi no tiene perdón de mis padres, lo que hice menos, todas esas muertes justificando mi vida no hace más que dolerme por dentro todos los segundos que siguen pasando mientras como y respiro, veo y bebo agua en buen estado. 185
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Coge el otro pie!_ me dice Delapont, no me habla de lo anterior, sé que ha sido él quién ha matado a golpes a esa mujer hace unas horas. -¡Voy!, ¡es que no puedo ver donde está!_ le grito harto de su voz, puedo ver su cara llena de cicatrices y su espalda con tatuajes mal dibujados. -¡Calla quieres!, no pueden oírnos, ellos tienen pánico de nuestros movimientos, están meándose de miedo. -¡Sé que has sido tú!, has matado a esa mujer, no quiero que digas nada, pero quiero que lo sepas, sé como las has matado y por qué._ cojo el pie frío de alguna víctima y arrastro junto con Delapont. -¿De qué hablas?_ su voz me resulta extrañamente verdadera. -De lo que has hecho y por qué. -¿Esa mujer qué ha gritado hoy? -Sí, hablo de ella. -¿Crees qué la he matado yo? -Sí, creo eso y más. -Estás equivocado, no soy lo que crees, Piere me conoces, yo no he sido, estaba durmiendo cuando oí los gritos. -Puede ser, ahora que lo dices._ miente muy bien Delapont, tiene años mintiendo, como no puedo ver su rostro cuando lo hace callo, aunque sé muy bien que ha sido él, ¿para qué destrabar mis sospechas frente a él?, él y Sua son colegas del 186
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad crimen antes de que yo terminase la universidad, sé de sobra lo que planea el maldito Sua, es que más claro echarle agua. Quiere que todos se rindan ante él como el único salvador, nos odia a todos, se odia a si mismo, ¿qué puedo esperar de mí en unos días?. Quizás me maten y me coman entre todos, tengo algunas posibilidades más que el resto pero no muchas más. Ahora todos estarán aterrados al no ver ni agua ni comida frente a sus ojos, ¿y qué mejor arma para convencer qué justamente lo que él tiene en demasía? -¿Has hablado con ella?, es guapa, me ha gustado para ti._ en eso coincidimos es increíblemente bella, rodaría el universo buscando otra imagen igual que la repita. -No, no la he visto, espero que esté viva al salir el sol, la buscaré._ le digo mientras estoy pensando que debe estar lejos de todos ellos, o quizás muy cerca, si la hago parte de nuestro clan no la tocarán, es vital que sepa que no planeo como el resto, que soy un sensible ser humano que sobrevive con lo mínimo e indispensable, estoy al borde del desmayo todo el tiempo y debo fingir que no, me obligarían a comer más carne y beber más agua para estar más despierto, pero no me interesa, por el contrario, odio comer esa carne, no la vomito porque mi cuerpo piensa antes por él y la digiere, pero si fuera por mi voluntad primera, la vomitaría. La bruma me molesta, es muy densa, 187
  • 188.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hace frío, no siento mis pies, me duelen las manos, he oído de una enfermedad, es cuestión de tiempo, puedo sentir mi cuerpo más caliente que antes, me dan escalofríos y tiritan mis dientes mientras arrojamos el cuerpo con el resto, este cuerpo está completo, es muy probable que haya muerto por causas naturales, aunque definir natural es algo contradictorio, nuestra naturaleza nos expulsa como a insectos como nosotros ahuyentamos con nuestras manoplas en verano, es curioso, ahora ellos nos pueden dar muerte en unas semanas. -Es posible que no lleguemos a ver si nos salvan o no._ le digo mientras soltamos otro cuerpo en el montón. -Yo creo que sí, ¿a qué viene eso? -Es que he oído hablar de una epidemia que se transmite por los insectos, especialmente por los mosquitos, llevamos ya unos días, no sé cuantos sin ver la lluvia, la humedad y todos los cuerpos en descomposición están atrayendo más y más insectos, corremos peligro. -¿Y qué sugieres? Sua no va a querer moverse, no hay muchos sitios donde escondernos, de hecho no hay. -Pero podemos volver a las estructuras humanas, eso nos ayudará._ digo buscando idea nuevas en las viejas. -¿Y qué piquen las espaldas de aquellas personas?, morirán en poco tiempo, sería sacrificar a cientos por un puñado. Es injusto, ¿y 188
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tú de qué lado estarías?, ¿del de estructura? -Eso es cierto, no lo había pensado desde ese punto, tienes razón, es que no veo otra posibilidad pronto moriremos todos, absolutamente todos, sin medicación no hay salida, solo es tiempo, aunque un tiempo relativo._ digo apenado, por mi y ellos. -Creo que tengo algo de miedo, yo no pienso hablar con Sua, se cabreará y ahora tiene a unos gigantes cuidando de él, provocarlo sería una estupidez. No sé muy bien que hay que hacer._ es normal que no sepa como hacer, es su amigo, sin él se siente perdido, no puedo contar con él. -Ni yo Delapont, esto supera mis expectativas, toda la ridícula guerra invisible que pretende librar Sua es otra insensatez humana, y estoy cansado ya de tanta estupidez, tanto sufrimiento, ¡míranos! solos en medio de un mar de agua que no sabemos hasta donde se extiende. Gente muerta, ¡comemos sus partes! y seguimos adelante como si nada, ¿qué mierda nos está pasando?, y ahora esto, ¡es que se ha complotado el mundo para destruirnos!, si nosotros lo hacíamos mejor, destruíamos especies como ramas de un árbol, éramos especialmente efectivos. Y mis imágenes guardadas no son más que marcos bellos que decoro más y más, minuto a minuto todo lo que me pasó, lo bueno, lo malo, es espectacularmente mejor que todo esto, puedo ver a mis amigos de la infancia en mi casa 189
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad jugando con pistolas y ahora esto, quizás he comido hoy un trozo de alguno de ellos sin reconocerlo._ me estoy destapando, no pienso morir sin decir mis pensamientos en voz alta, al menos para oírlos de cerca y sentir que alguien piensa como yo. -Lo siento amigo, pero debo luchar incluso sabiéndome muerto, no tengo elección, Sua es la única salida, él nos dará una respuesta, confía en él, porque de lo contrario tendré que matarte._ confirmado, no dejará por nada que se presente a su gran amigo o enemigo. -Tú has lo que creas conveniente, sabes lo que pienso, no me arrepiento de haberlo dicho para que lo oigas, te respeto y tu a mí, que siga el sentimiento igual, pero que sepas que tu muerte puede ser en vano, por qué no hay motivos para aniquilarnos. Menos sin saber que nos depara el destino. -Eso ya sabes que no existe, lo sabes muy bien Piere, el destino no nos ha puesto aquí, hay muchas razas en este techo, gente diferente que no debe comer otras carnes, pero me callo, no quiero que me asesinen para ser su plato principal. -Déjalo Delapont, debemos continuar juntando los cuerpos, esos de fuera van más rápido que nosotros._ digo cambiando el tema, no quiero que me denuncie, morir en sus manos es peor que morir en medio del Sahara. Sus brazos ejecutores son similares al fuego o al agua, no 190
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad puedo pensar una muerte tan horrenda. La temperatura comienza a subir unos grados, al menos dos o tres, la sensación térmica en mi cuerpo cambia gradualmente, puede ser por el esfuerzo o por la hora. En unos instantes veremos sus caras, sus cuerpos agrupados, quienes están de un lado o de otro al finalizar la tarde. 191
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 35 -¿Piere?_ clama por mí, se duerme mi piel completa, acusa de miedo. -Sí señor._ contesto a unos metros, puedo escuchar su voz a kilómetros. -¡Ven aquí!_ ¿cómo no ir? -¿Qué desea señor?_ es pura cortesía, puedo oler sus cabellos, los arrancaría con mis dientes uno por uno. -Ha llegado el momento de ver sus rostros, el acero reluce sin cuerpos, es hora de conocer el principio del orden. He llegado aquí por designios de mi padre, él sí sabía que era la guerra que interpretaba para el mundo anterior. ¿Sabes por qué me puso el nombre por qué clamas mi presencia?, no, no lo sabes, incluso yo tardé en saberlo, tenía diecinueve años cuando me lo dijo, y se grabó a fuego, lo tengo presente ahora mismo, puedo ver sus orejas, su cabello y boca moverse. " Tienes cinco maneras de atacar a tu adversario: Chamuscas a sus hombres, reduces a cenizas sus bodegas y provisiones, destruyes sus armas y equipos de combate, quemas todo lugar que utilicen". ¡El fuego mi querido Piere! ¡el fuego!, una horda de llamas devastando todo a su paso, vida animal, humana, naturaleza. Mi padre conocía las ordenes del gran emperador, 193
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad conocía muy bien su cultura, siempre quise ser él, imitaba hasta sus pasos distraídos. -Todos imitamos señor, lo hemos hecho cuando carecíamos de una imagen locuaz que nos direccionara hacia un destino u objetivo. _ temo por mi vida, nadie aconseja a Sua. -Es cierto, todos, mi error fue creer en sus palabras, en que eran eternas y sabias, que continuarían respondiendo mis preguntas hasta la muerte. No fue así, mi objetivo no era estar aquí, si el de mi padre, quizás el tiempo nos gastó una broma pesada al fundir la complejidad de la creación y la infinidad de posibilidades inconexas que me trajeron aquí, hoy y ahora. -Eso es exacto señor, tiene una visión profunda, no me explico por qué castiga a todas estas personas, ¿qué han hecho? -Existen, han sobrevivido a la tragedia, no es lógico que lo hagan por lo que deben morir fieles a sus principios o infieles en otro tiempo. _ habla de que al fin todos moriremos, lo pienso y es ciertamente lógico, claro, verdadero, y sabido para mí, pero me continúa sabiendo mal de solo pensarlo. -La muerte señor es un ente que nos espera, o un pensamiento que nos atormenta, al oír a los ancianos solo escucho de sus voces aliento, contra la lucha de lo probable, lo futuro. Siempre piensan en morir, cuanto más cerca más bello lo anterior, ¿quiere qué piensen en lo anterior, señor? 194
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No lo sé._ su duda me atormenta, intento no caer, es que pierdo las fuerzas. -No lo sé Piere, comprenderán que el umbral está en sus pies, tienen poco tiempo. -He oído que hubo dos muertos, quizás enfermos. -Eso es verdadero, ya no puedo controlar la avaricia de la naturaleza, ella nos está devorando poco a poco, reclamando sus polvos atómicos como propios, quizás la tierra sepa del accidente que ha causado al originar de los microorganismos las especies, hemos creado un mundo sobre un mundo tras otro. -Eso puede plasmarse en el universo señor, no debe alarmarse, es ley. -Las leyes no se escriben, al menos no las escribe el hombre. ¡Prepárese la luz comienza a barrer el espesor de la niebla!_ me tiemblan los pies, tobillos, dientes y manos, no imagino luchar en una guerra desleal, desigual e injusta. El espectro de luz difumina paulatinamente el gas natural de la mañana, el acero reluce como lo ha anticipado Sua el juez del fuego, no podría volver a describir tal atrocidad en mi mente, no sería capaz de reproducir la sensación que me hace explotar en un llanto infantil y desgarrador. Cientos de personas desnudas forman una montaña, un cúmulo de humanidad muerta, no hay palabras que narren tanta muerte unida y tanta luz iluminadora, no creo en Dios, soy un incrédulo muerto en vida a partir de este 195
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad momento, es un cuadro indecentemente bello. -¿Qué han hecho imbéciles? ¿Qué han hecho? -Nada señor, no hemos tocado a ningún cuerpo, hemos estado a su lado en toda la noche. Hemos quitado los cuerpos desollados y el resto están apilados detrás junto al agua. -¿Cómo pueden morir tantas personas en silencio? -Señor, esa gente, no merecían morir, no merecían... -¿Qué dices hijo de puta? ¡tú eres un ignorante, pigmeo! ¡muere maldito! ¡muere!_ rompe su cuello gritando desaforadamente, enloquece mientras sus gigantes lo miran. -¿Dónde está mi mujer? ¡mi mujer! ¿Dónde está mi mujer?_ el gigante enloquece al descubrir que su mujer tampoco está, desbocado rompe en lucha con el otro gigante desprevenido, muere al instante como los otros ocho siervos, soldados o seguidores de Sua. Sus huesos suenan como ramas en el bosque, su sangre se esparce hasta mis pies, me riega todo el cuerpo, Sua se arrodilla desesperado, no explica sus muertes, piensa en un sabotaje de su propio ejército, ahora un ejercito muerto también. Miro la sangre que me llena de odio, Sua simplemente no habla, no esgrime siquiera un sonido, un miedo o un pensamiento, grito alentando al gigante a que me persiga, es mi única opción, me corre jadeando, puedo sentir sus pasos detrás mío, es mi última 196
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad oportunidad por vivir. Salto, puedo ver el líquido en el acero, es la condensación del agua, me deslizo con todo mi cuerpo patinando hacia el borde del techo, el agua golpea muy fuerte, puedo oír el estruendo más cerca, el gigante se lanza contra mí, resbala sin proponérselo, lo veo venir, bajo lentamente la cabeza, su mano intenta agarrarme, lo último que veo es su mirada antes de volver a recomponerme, acabo de ver su odio, su universo interno, y a su mujer descuartizada en él. -¡Piere!_ es la voz de Delapont, ¿ha sobrevivido? -Ayúdame, voy a caer al agua, ¡no quiero morir amigo!, por favor cógeme. -¡Aquí estoy!, ven, eso es, sigue, solo un poco más Piere, ya vuelves a estar a bordo. -¿Sua?_ pregunto realmente preocupado, puedo sentir su culpa. -¡Allí!_ Delapont tiene un brazo roto, su rostro algo desfigurado, está lleno de sangre como yo, se recuesta maldiciendo. El silencio sepulcral nos envuelve a los tres, me recuesto agotado sobre el frío acero, siento como se seca la sangre y se escama en mi piel, oigo el agua detrás muy suave, el cielo está gris como todos los días, las nubes pasan sobre mí, se oyen cantos de pájaros, es la primera vez. -¿Pueden oír los pájaros?, ¡miren!_ una bandada 197
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad de miles de pájaros vuelan encima nuestro, oscurecen e iluminan a su paso, la transición dura unos instantes. No creía volver a ver tal evento, suspiro sin olvidar, pero algo más aliviado, ella ha muerto, sus ojos han palidecido. -¡Es señal divina!_ dice Sua con mirada perdida. -¡Eso significa que ha cesado el temporal!, puedo morir, puedo morir tranquilo._ añado con paz, es que deseo morir tranquilo, me ha inundado la paz, puedo creer que todo ha pasado, aunque muera ahora mismo y mis partes se desunan destrozando mi cuerpo y yo consciente. -¡La naturaleza nos revela la verdad!, ha terminado lo peor, ¿oyes el agua? ¡se calman las aguas bravas!, oh por Dios, ¿cómo han muerto?_ pienso lo mismo que Sua y el mudo Delapont sangrando todo su cuerpo, es probable que muera en unos minutos, no pierdo un instante en él, debe morir como han muerto sus víctimas, ultrajado, deshecho, meado y cagado de miedo, ese hijo de puta debe morir así. Pero cómo habrán muerto ellos me intriga aún más, pienso en ella y se anuda mi garganta resentida por los golpes anteriores. Dejo al medio muerto Delapont y al desvariado Sua recostados, uno de muerte y el otro de locura, oigo sus reclamos al cielo, juntos aunados en búsquedas de respuestas complacientes. Río, lloro, río frenetico y se me congela el corazón al llegar a unos escasos metros de todos esos cuerpos, todos tienen sus manos en otros, se han ahogado presionando 198
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad sobre sus gargantas furiosos y silenciosos en medio de la noche. Pienso en sus vidas, en sus ideales, la humanidad me vuelve a desconcertar, han muerto para no luchar, han muerto por qué sabían que morirían hoy, es abrumador pensar en eso, me caigo de bruces al acero, golpeo mi nariz, sangro mientras pienso, ella, sus ojos, no me muevo, sus ojos, mi sangre sigue desparramándose, siento el frío gélido del acero en todo mi cuerpo, ella ha sido la última, no la encuentro en esta malla uniforme de muertes, en este caos concatenado de sufrimiento, me recuerdan a un cerebro humano, sus plieges, ella, ella ¿dónde está ella?, nadie puede ahogar a otro muerto, hay un cabo suelto. Me recompongo, me duele la nariz, los pies ya no los siento, me duelen las manos, la cabeza de llorar, mis ojos están hinchados, puedo ver muy poco, oigo los pájaros volver a acercarse, otra bandada sobrevuela el estadio, sus sombras hermosas dibujan sobre el agua una V colosal, encuentro a ella flotando de espaldas, puedo reconocer sus cabellos y su muñeca tatuada, entiendo todo. Todos los puntos se unen y forman una línea, esta contiene una acción uno que chocará proporcionalmente direccional a la otra de igual fuerza y tamaño, es decir, cantidad de puntos, una infinidad de ellos. Es lo primero que pienso mientras veo ese bote acercarse, abriendo paso 199
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad entre cuerpos flotantes y ondulantes. ¿Qué la ha llevado a concluir sus reclamos de esa forma? Delapont ha muerto, ha dejado de maldecir, Sua yace inerte, silencioso, ahogado en sus pensamientos, ahogado como ellos en vida. Me gritan, son varias personas, puedo escuchar el sonido de un helicóptero, pienso en miles de vidas sin pensamientos y me desespero, me anulo, me gritan y sigo sin contestar, se duerme mi cuerpo de abajo hacia arriba, puedo sentir una presión insoportable, mis ojos se cierran, caigo. Oigo miles de voces mezcladas, sus ojos, miles de voces llorando, sus ojos, millones de puntos unirse y desunirse, pude ser uno de ellos, pude salvarla ayer. 200
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Tempestad Axón 1a 201
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 202
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 35 -Cien metros adelante nuestro tienen el estadio, deben ayudarnos con el rescate, creemos que hay miles de personas muertas, no sabemos cuantos sobrevivientes hay, cambio y fuera. Nos informan por radio, miles de muertes, cientos de miles en toda la ciudad, estamos desesperados, necesitamos ayuda nosotros, no tenemos los suficientes equipos de rescate. -¡Ten cuidado con el barco!_ me gritan los tres tripulantes. -¡Por favor no hablen!, ¡deben dejarme pilotar en paz!, ¡mierda! ¡silencio!_ se callan todos, el silencio me tranquiliza. Cíclico, cabeceo y colectivo, los tres mandos a la vez , controlar la altura, debo llegar a una velocidad cero, ¿si es difícil? es muy difícil, llevo veinticinco años y sigue molestándome como el primer día, bueno no con esos nervios, ahora son ellos quienes me inquietan. -¡Oh por Dios!, ¡miren!, oh no, ¿qué ha pasado aquí? ¿¡Puedes ver Alejandro!?_ estoy realmente concentrado, casi lo oigo, solo veo a un hombre desnudo y lleno de sangre, hay otros dos detrás, 203
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad la bruma me dificulta la visión, la cabina tiembla más de lo normal. -¿No puedes ver? por Dios Alejandro tienes que ver a esa gente._ la palanca tiembla algo más, no puedo seguir. -¡Debo volver a buscar otra corriente!, es imposible aquí, giraré en círculos para encontrar una mejor posición._ grito mientras alzo el morro de mi pájaro de lata hacia el cielo, ganamos altura. -¡Alejandro! es brutal, por Dios, es atroz._ dice el ayudante junto a la puerta lateral. -¿Ese hombre lleno de sangre?, no se ha movido, no ha gesticulado siquiera._ digo pensando en su forma de estar inmóvil. -Hay cientos de cuerpos Alejandro, es lo más espantoso que he visto en toda mi vida. -No sé de qué hablan. -¡La bruma no te ha permitido verlo!, ya lo verás, ¡es terrible!_ he visto los cuerpos en el agua, no puede espantarme otros tantos en el techo del estadio. -Giraré, tienen que agarrarse fuerte, va a ser brusco._ digo con la tranquilidad antes del huracán en el sótano de casa. El agua marrón oscura brilla por momentos, veo la sombra de mi nave cuando giro hacia la derecha rodeando el techo del estadio, un reflejo de luz muy intenso me ilumina la cara, es agua acumulada en un pequeño techo, puedo ver 204
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cientos y cientos de personas flotar desnudos y con ropas desgastadas, ondulan cuando vuelo sobre ellos, espanto a una bandada de pájaros enorme. La bruma se dispersa y mi respiración se detiene, es una montaña de cuerpos desnudos y muertos, sus brazos tomando otros cuellos, todos parecen ahorcarse, como si vivieran ahora mismo. Me recuerda a un foto del holocausto, que injusto, que mierda somos, no es posible que hayan quedado esos tres vivos, no se mueven, dos están tirados en el acero y el último mirando el río espaldas a mí. Siento impotencia, por la lluvia, el accidente, el gobierno, la naturaleza, me avergüenza mi propio país. -¡Señor!, ¿nos oye? ¡señor! debe mover a sus amigos, no podremos aterrizar a menos que mueva sus cuerpos, ¡señor! ¡atención! ¡señor! ¿nos oye?_ grito y gritan mis tripulantes, hablo por la radio, ahora sí, acaba de mirarme directamente, parece enfadado, su cara, está lleno de sangre y me mira a mí, siento respeto por esta persona, no puedo empatizar, es muy fuerte lo que siento ahora mismo, podría romper el acero con mis manos, la muerte es un término que odio, no puedo soportarlo, hoy me ha tocado el peor de los escenarios posibles. -¡Somos el equipo de rescate!, haga el favor de quitar los cuerpos, debemos aterrizar señor._ dice el tripulante que está sentado en la puerta lateral 205
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad de la nave. -¿los tiro al agua?_ dice gritando desorientado el hombre lleno de sangre y desnudo que camina hacia nosotros sobre el acero del techo. -¡Tiene que arrastrarlos para que podamos aterrizar señor!_ repite mi tripulante. -¡Está bien!, lo haré, pero quiero tirar al agua a este individuo, no puede vivir, no lo merece._ grita desenfrenado el hombre, lo coge por los pies y comienza a arrastrarlo lentamente mientras el otro inmóvil mirándonos deja que los arrastre sin decir absolutamente nada. -¡No!, ¡no! ¿Qué hace?, déjelo donde está señor, será acusado de asesinato si hace esa locura, ¡señor!, déjelo, por favor, nosotros nos encargaremos de él. -¡Nada!, es mío, esta mierda pagará por todo el daño que ha hecho hoy, las consecuencias de su mente enferma ha hecho que ella muera, ella y todos los demás, ¡éramos muchas personas vivas! ahora solo hemos quedado los peores, los que no sabemos vivir, no es justo._ dice mientras continúa arrastrando el cuerpo de esa persona que mira al cielo sonriendo, no puedo creer lo que veo. Deja un rastro de sangre a su paso, va directo al borde, piensa tirarlo, estoy seguro. -¿Qué hago?_ pregunto desesperado a mis tripulantes, no puedo permitir una muerte frente a mis ojos, no puedo vivir con algo así. -¡Vira y ponte en su camino!, restan al menos nueve o diez metros, ponte frente a él, oblígalo a 206
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad qué lo suelte, mientras yo salto con el equipo y lo inmovilizo, luego arrastro el otro cuerpo restante y aterrizas. -¡Bien!_ viro rápido y seguro, es la primera vez que voy a embestir con toda mi nave a una sola persona, dos de los tripulantes se golpean mientras hago la maniobra, veo todos esos cuerpos nuevamente y el hombre arrastrando el cuerpo dejando una línea roja a su paso, me da escalofríos, cede una de mis manos y la presión hace desestabilizar la nave, por un momento creo que caemos pero vuelvo a mí, el estupor ha sido tapado por la adrenalina no hago más que ver el objetivo, ya estoy algo más caliente, es que no puedo aguantar que ese hombre deje caer al agua al otro herido quizás de muerte. -¡Déjalo! ¡o tendremos que atacarte! ¡está muerto ya! ¡suéltalo!_ grito desde la radio, estoy enfurecido no puedo ocultarlo. -¡Ha provocado todas esas muertes! ¿van a dejarlo vivo?, de eso nada, este hijo de puta ¡va a morir ahora! cuando yo lo disponga, luego harán conmigo lo que deseen, ¡como si me matan comiéndome!_ agita sus manos y golpea su pecho una y otra vez, está decidido y muy exasperado. -No puedo dejarlo matar a esa persona, no sabemos si ha sido él quién ha provocado las muertes y hace la escena para librarse de las culpas con un medio muerto. -Alejandro vuelve a hablar, oblígalo a soltarlo. 207
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Suéltelo ahora mismo o disparo!_ exclamo rabioso, realmente rabioso. -¡No!, lo dejaré en el agua, donde está ella dándome la espalda por esta mierda que ha provocado el caos implorando el orden. Ha generado una guerra psicológica que nos ha matado a todos, ¡hemos comido a nuestra especie y este se ha reído de nosotros!, me siento muy solo, solo quiero que se muera, luego hagan de mí lo que quieran, por favor, es un ser enfermo, ninguna condena podrá modificarlo, esté donde esté generará el mal, solo quiere la guerra y la extinción de todos nosotros. -¡No podemos permitirlo señor!, nadie muere sin ser juzgado antes, todos tenemos derechos, incluso esa persona que está muriendo en sus brazos, tendrá tiempo para redimirse señor, no haga algo de lo que puede arrepentirse el resto de su vida. Me mira indignado, me odia, me desafía, sabe que lo mataré si continúa, no podré evitar cumplir mis órdenes, sigue caminando más decidido que antes, puedo sentir un beso de mi hija al acostarme mientras la arropo, escucho la voz de mi mujer pidiéndome unas tostadas, puedo oler su perfume, pienso en el amor que siento por esa mujer, sigue mirándome, desafiándome, no modifica sus pasos, está a solo un metro de la nave, flotamos sobre los cuatros metros y medio, puedo ver su pelo descubrirle la 208
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cara completamente, es joven, es guapo, pero su mirada solo tiene una decisión, quiere matar a ese hombre. Nunca vi tanto odio en una mirada tan profunda. -¿No me permiten tirarlo? ¡pues miren esto!_ salta mientras vira su cuerpo entero en el aire como un gato enfurecido, mira hacia el suelo buscando a su víctima, puedo ver su intención pero no reacciono, solo miro, mis tripulantes en silencio hacen exactamente lo mismo, no podemos creer lo que sucede, tanto odio junto. Rompe el cuello de aquél moribundo como si de un chocolate se tratase, se arrodilla mientras propina golpes en su torso, gritando desaforado, como si buscase hacer desaparecer su cuerpo, el hombre escupe sangre, está muerto, pero sigue matándolo una y otra vez intentando asesinarlo por los cientos, quizás más, estoy llorando. -¿No vamos a hacer nada?_ me dice indignado un tripulante mientras llora desconsoladamente. -¡No!, ese hombre tiene mucho dolor, no sabemos lo que ha pasado aquí y no debe salir de esta cabina, ¡nunca!_ repito tres veces más gritando como un condenado a muerte, me siento igual que él, puedo sentir su dolor, su impotencia, una sola persona puede hacer tanto daño con las palabras, no lo sé imagino que solo las palabras pueden ser más dolorosas que las balas. -¡Está arrancando su piel Alejandro! ¡Debemos 209
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad detenerlo! -¡Esto no está bien! esto no está bien, no es verdad_ llora otro tripulante en la puerta lateral golpeando el metal. -¡Salto ahora!¡prepara el motor!_ me grita mientras salta el tripulante con su equipo. Parece un animal fuera de quicio, toda la furia no se detiene, ¿cuanto odio puede caber en un alma? mis lágrimas me recuperan a los besos de mi hija, mientras veo como quita la piel del rostro a mordidas... mi mujer, ¿qué haría sin ella? ¿y sí su muerte la hubiera provocado un ser malvado? no puedo entenderlo pero algo dentro mío justifica el fin y no el medio. Se acerca mi tripulante y lo inmoviliza con electricidad de baja tensión, cae rendido inconsciente, mi tripulante cae rendido también, pero de dolor, de angustia, lo conozco, nunca ha visto la muerte de cerca, la verdad es que estoy confundido, agradezco haber sabido antes lo inevitable, lamento sus muertes, no sé que haré con tanta culpa. 210
  • 211.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 34 -Cien metros adelante nuestro tienen el estadio, deben ayudarnos con el rescate, creemos que hay miles de personas muertas, no sabemos cuantos sobrevivientes hay, cambio y fuera._ digo irritado por los golpes que sentimos en el casco del barco, es que puedo sentir como abrimos caminos entre todas esas vidas marchitadas, es decepcionante ver como termina para algunos el milagro de vivir. La humedad no me deja respirar bien, la podredumbre parece formar una nube invisible, apenas puedo respirar sin escupir y toser. Estoy leyendo la carta náutica, tenemos tres puntos de los que encargarnos, pronto llegarán los otros barcos, tardarán un día en zarpar, pasaremos la noche aquí, junto al desastre. -Capitán, han modificado un punto, tendremos que desviarnos._ dice un raso. -Hay tiempo, bien, diles que tardaremos lo acordado en el primer punto, informe sobre los cuerpos en el agua y el estado del estadio. Estuve en cientos de combates, en miles de situaciones límite, y nada se asemeja a la 211
  • 212.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad destrucción de la naturaleza, no habría podido sobrevivir en este calvario, no lo sé, quizás por mi experiencia, esta gente sufrió demasiado. En la base hablábamos con mis compañeros del infortunio, algunos dicen que se sabía, que había pruebas de que podía suceder, el accidente algunos creen que fue causado, no puedo comprender la impunidad con la que salen en televisión dando el pésame a todos los infortunados, a sus familiares, dando un mensaje a toda la población de comprensión y sensibilidad con el hecho. Yo no tengo opinión formada al respecto, no estaba aquí, estaba en otra misión. Voy a la galería a comer algo, aquí es imposible, el calor comienza a dar en los cristales y calienta toda la cabina como un gran horno, doy unas instrucciones de navegación y verifico por última vez el punto, hablamos sobre el siguiente, le digo que no piense más que en el primero, le afirmo nuevamente que será más duro aún, nuestra tarea es recoger sus cuerpos y darles santa sepultura, el me dice que de eso se encargarán sus familiares, tiene razón. Bajo por las pequeñas escaleras de madera, escucho como cada uno de los escalones cede a mi paso y suenan evidenciando mi presencia. Están comiendo algo en la mesa Iker, Txema y Pedro, mientras que Andrés coge algunas tostadas del pequeño almacén. 212
  • 213.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Qué?_ dice txema tomando un café con leche bien caliente, puedo ver el humo empañando sus gafas. -Llegaremos en media hora, no deben subir hasta hacer la digestión, es que es terrible el hedor que reina, hay miles de insectos y el calor lo hace aún más insoportable. -¿Aquí no hace calor?_ dice Iker sonriendo. -Es peor, esos golpes que oyen son los cuerpos sin vida de las víctimas, de verdad no es nada parecido a lo que esperaba. Ha sido devastador, creo que la potencia de la tormenta, los vientos y el accidente fue más grande de lo que se cuenta allí fuera. -Es normal que mientan en los medios de comunicación, eso lo sabemos desde que el hambre es hambre, no pueden ocultar toda la mierda que han hecho, los errores se pagan, con sangre, con palabras, pero se pagan. Es lo de siempre, aguantar la misma y condenada mierda de siempre, nos cuentan lo que quieren y tenemos que comernos en silencio cada una de las mentiras._ se queja Pedro bebiendo a sorbos el café. -¿Quieres uno?_ me pregunta Andrés apoyando su té en la mesa. -Pero sin leche, es que no podría..._ de verdad no puedo digerir nada, un poco de té no me hará daño. -Estás pálido, siéntate tranquilo, no tienes por 213
  • 214.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad qué torturarte, no pienses, al menos estamos vivos para rescatar a los que queden y a los otros los llevaremos a casa con sus familiares, eso es un tesoro que debes guardar como valioso, lo hecho hecho está, lamentablemente. -Eso es cierto, pero las palabras son bonitas, la sensación no se quita con palabras, no podré olvidar estos golpes, parecen no terminar nunca._ tiemblo con cada toque, me aterra pensarme en medio de ellos flotando, puedo verme enganchando sus cuerpos a la red, es asqueroso. -Vamos a desayunar algo, lo que venga vendrá, es que ahora estamos aquí y prefiero hablar de otras cosas, sino terminaré vomitando como en mi primer viaje._ dice Txema y echamos a reír todos juntos, es que recordamos su bautizo en el buque antártico al final del viaje por el mundo. 214
  • 215.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 33 Puedo recordar como fue el primer día de navegación, vomitó durante los tres días seguidos, no había manera convencerlo, bajó en la primer isla, eso le costó un año más de estudios y obviamente mucho más dinero del que pensaba, cada vez que lo recuerda se lamenta por ese año sin nosotros. Txema ha perdido a unos familiares de su mujer, todavía no sabe nada de su sobrino, está desesperado, pero siempre sonríe parece eludir lo peor de la vida con una sonrisa, envidio en algunos instantes como radia tranquilidad, yo no he perdido a nadie, simplemente soy un solitario en medio del agua, un reptil, algo en los comienzos de la vida me lleva al agua, las sensaciones en ella, flotando en medio de un océano antiquísimo olvidando toda nuestra evolución, sumergidos en una realidad que escapa a nuestras pautas de vida. Mis amigos son banqueros y jueces, son mis hermanos en la vida, quienes desde niños compartimos todos nuestros sueños, ellos sabían que partiría al agua, en mi mente pienso en un universo de líquido, hay quienes buscan las respuestas en el cosmos, yo simplemente abro mis ojos en medio de un líquido para observar 215
  • 216.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que es lo que sucede, que hay en esas profundidades inexploradas, pero solo lo hago cuando tengo un tiempo libre de desastres naturales. -Pedro pon un poco de mermelada a la tostada por favor._ me dice Txema comiendo sin detenerse, parece tener un apetito siempre activo, incluso en momentos como estos. -¿Es qué nunca dejas de comer Txema?_ pregunto mientras termino de poner la mermelada. -¿Yo?, mi cuerpo me pide todo el tiempo alimentos, es que no aguanto más de media hora sin meterme nada a la boca, es así. -No se como haces, pero lo haces, y mírate como estás, ya quisiera yo comer como tú y tener esa figura. -Calla, calla, a ver si te enamoras, ya sabes las historias de marineros. -No paras nunca, es genial que te tomes todo así, no quiero joderte la mañana pero nos queda mucho trabajo por hacer, en un rato el helicóptero pasará y nos pedirá instrucciones, tienes que apresurarte con esas tostadas, ¡te quedan tres! Vamos a veinte nudos, el motor está forzando el rotor principal, puedo sentir como hace fuerza para avanzar, no quiero pensar en todo lo que deberemos hacer para salvar a esas personas, o 216
  • 217.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad simplemente transportar a los sin vida. Txema sonreirá como todos los días, Iker no habla, se ha callado lleva varios minutos sin pestañear, no sé como lo hace, pero siempre que piensa con la mano en su boca moviendo los labios no pestañea. Iker ha pasado varios combates, el viene de un ejercito de la armada, conoce mucho los terrenos adversos, lo noto preocupado, estará pensando en todos sus viajes, comparando quizás la gravedad entre el resto, su rostro me habla de dolor ajeno, ni yo puedo evitar pensarlo mientras pienso en mis palabras. Por momentos siento un nudo en la garganta, sueno mis dedos y veo a personas recibiendo las noticias, por nuestra culpa, por salvar los cuerpos inertes y podridos de sus familiares, hay días en los que pienso no volver a hacerlo, es nuestra culpa que toda esa gente comience a llorar, por nuestros descubrimientos. -Iker, ¿pasa algo?_ le digo intrigado. -Nada Pedro, solo descanso antes de la locura, luego no tendremos tiempo ni para ducharnos, prefiero quitarme toda la ansiedad haciendo una leve meditación. -¿Seguro?, podemos hablar, hay tiempo para llegar hemos salido hace al menos cuatro horas restan otras dos. -Lo sé, por eso, más tiempo, más relajación. -¿Recuerdan el día del embarco en la isla?_ digo algo más fuerte para que todos me oigan. 217
  • 218.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿El día de tu choque con la roca?_ me pregunta Txema divirtiéndose. -Sí, ese, siempre tengo que sacar un tema para que podamos relajarnos, y al final soy yo la víctima de todas la burlas._ digo evitando el tema, aunque lo haya provocado yo. -Eso es cierto, nada Pedro tranquilo, al final todos sabemos lo que hiciste ese día, jajaja, no puedes olvidar tus errores Pedrito. -¡Hey! ¿qué pasa aquí?, para hablar de esas tonterías tenemos miles de días, un poco de respeto por favor, esa gente ha muerto por culpa de la mierda del poder que nos gobierna, ¿entienden? sino se los dibujo como a los niños. -¡Tranquilo Iker!, es solo una broma. -¡Tú y tus bromas Txema! es siempre la misma mierda, te ríes de los muertos, de los vivos, cojos, ciegos, es que no te detienes, ¡aquí se exige respeto a las víctimas! y me importa una mierda lo que pienses, como hables te tiro del barco, quizás comprendas de donde vienen los golpes._ Iker está encolerizado. -¡Tranquilos chicos!, solo es una broma, ¡todos sabemos lo que ha pasado!, no todos tomamos el dolor de la misma forma, Iker nadie falta el respeto a nadie, solo quiere distender la energía que hay aquí, estar en silencio nos alterará más y haremos mucho peor el trabajo, sabes que si no tomamos las cosas con humor esto se haría imposible, podemos hablar de lo que quieras._ calmo los ánimos, de esto a la violencia hay un 218
  • 219.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad paso. Iker no habla, puede que sea algo que traiga dentro suyo, algún pensamiento sobre lo que ha sucedido, es que el destino se ha ensañado con mi amigo y creo que es hora de que comience a cambiar su suerte, si es que hay una suerte que nos controla y toca por arte de la nada o la magia. Suena un teléfono móvil, todos palpamos nerviosos los bolsillos, en estos días esperamos lo peor. -¿Sí?_ es Txema, seguramente es su padre, lo hace siempre como un deseo de suerte. -Es su padre._ le digo por lo bajo a Iker, no me mira, ni siquiera me contesta. -Estamos bien, ya nos falta menos para llegar, sí papá, Dios nos protege, claro que lo hace, siempre está con nosotros cuidando de nuestras familias, quédate tranquilo, estaremos unos días y luego volveremos, solo pensaré en ustedes para no hacer daño a mi mente, sí, quédate tranquilo... -Cuelga ya, ¿Dios?, esta gente es estúpida o no ven con los ojos correctos todo lo que pasa. Iker no es el que era antes, algo lo ha destruido por dentro, llevamos años reencontrándonos en el barco, hubo lapsos largos de tiempo en los 219
  • 220.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cuales no supimos de él, por la guerra que nos destrozo las almas y el orgullo de ser quienes somos. Ahora estamos nuevamente todos juntos, pero ya no somos los que éramos, el tiempo no junta con la ironía de mentirnos, siento que no ha pasado un día desde el primer rescate, solo veo sus rostros más viejos, yo también lo estoy, la preocupación posterior a todos los salvatajes fueron momentos largos y muy duros, sé siempre a lo que me expongo, quizás sea la vez definitiva. 220
  • 221.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 32 -¿Sí?_ puedo oír la voz de su familia preguntando por él. -Es su padre._ me dice Pedro, no cambia nunca, es que me enferma que me estén encima hablando, molestando, ¿no puede ver qué estoy ensimismado en mis pensamientos? -Estamos bien, ya nos falta menos para .... _ no soporto tanta estupidez, deberíamos estar de luto todo el día, el resto de los años, lo que ha pasado no ha sucedido en toda la historia, aunque en la Biblia me quieran mentir del diluvio mundial, esto supera con creces todo, miles y miles de familias solas o muertas, como yo. -sí quédate tranquilo..._ es que no puedo continuar oyendo tanta mierda cuando un tipo se ríe de la muerte con tanto desparpajo. -Cuelga ya, ¿Dios?, esta gente es estúpida o no ven con los ojos correctos todo lo que pasa._ ¿en qué piensan cuando evocan a su Dios?, las palabras las inventa el hombre, al igual que los libros, la Biblia es eso, un libro plagado de ficción. El barco se agita y me agita, estoy algo mareado, estoy callado para no vomitar, es que sería una vergüenza que me pase esto aquí, llevo un tiempo sin reunirme para los rescates. Pedro no 221
  • 222.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad para de mirarme, es que siento clavados sus ojos en mi cien, cree que recuerdo seguramente hechos que no debería, no entiende que puedo ser algo frágil, más con mi estómago. Kirkut vuelve a mi mente, quizás Pedro piense en lo correcto, el calor rememora ese calor intenso en Chamchamal camino a As Sulaymaniyah, durante dos meses rodeamos Kifri desde Kirkuk, Jalaulah hasta Ba´qubah, murieron el ochenta por cien de todos nosotros. Me he enterado hace dos días que Roth ha muerto en Clarksville ahorcado en su árbol favorito, me lo ha dicho su madre hoy antes de partir, como si el destino juntase dos problemas y pese más en mi mente la muerte de mi amigo contra estos sin número de fallecidos. Se acerca Pedro. -¿Qué haces ahora de tu vida?_ me cuestiona amablemente mi amigo distante Pedro, me gustaría rescatar esta amistad pero he cambiado, no lo entendería, no ha sufrido como yo. -Solo vivo en casa de mi madre, es lo único que me dejó antes de dejarme._me incomoda hablar de mi vida. -¿Sigues cazando? -¿Tú qué crees?_ es que su pregunta me incomoda mucho más que antes. -Perdona, no lo había pensado, es que llevamos tiempo sin vernos, la última vez que nos 222
  • 223.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad reunimos marchaste antes, no pudimos despedirnos. -No quería despedirme, por sí moría allí._ es la verdad, lloré mientras dejaba el bar, esa fue mi despedida, sentirme muerto antes de tiempo, un duelo anticipado de mí mismo. -Yo sabía que volverías. -Mira Pedro, lo siento, me arrepiento de haber dejado mi mente allí, de haber perdido mi dignidad matando niños, ancianos y pastores. ¿¡Qué crees que ha sucedido allí!? ¿¡eh!?_ les grito a todos, necesito callarme. -No sabía Iker, no lo sabía, es qué no hablas, y al volver no contestabas a mis llamadas. -¿Esperabas una sonrisa a la vuelta de las vacaciones?_ no sabe lo que he vivido, y no se lo deseo. -No es eso, quería encontrarte a tí, como antes, sin tener que esperar volver a los rescates, esto es muerte por donde mires Iker. -Es lo que mejor se me da, la muerte es una amiga, la veo siempre, me persigue. -No pienses de ese modo. -¿Y qué haces tú aquí? ¿mejorar el mundo? ¡por Dios Pedro!_ le grito parado frente a su rostro compungido de lágrimas y sensaciones de muerte, le grito muy fuerte, mi saliva se pega en su piel mientras lo hago. -¡Hago el bien! ¡se puede hacer el bien como redención! ¡puedes limpiar esos pensamientos pasados! ¡Deja de vivir en esos recuerdos!, aquí 223
  • 224.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad junto a nosotros eso no existe, piensa en salvar a esas personas que se han aferrado con todas sus fuerzas a la vida. Un amigo leyó en algún sitio, "¿hay vida antes de la muerte?", vive aquí por favor. -No olvido Pedro, no olvido, atropellamos niños con los tanques, disparamos a su cabras, eliminamos al enemigo desde mil metros, agazapados, ¡contra civiles Pedro! ¿comprendes? ¿y me hablas del bien? ¡debería matar al puto presidente de este país! ¡y a todo su gobierno!, esas mierdas de traje que solo nos comen poco a poco, nos utilizan, somos sus fichas, ¡así me siento!, vivo en casa de mi madre Pedro, tengo un subsidio que es una mierda, no me llega para nada, me faltan dos dedos del pie, tengo heridas por todo el cuerpo, no tengo la misma salud que antes y mis pensamientos están plagados de imágenes que no voy a borrar, ¡no voy a borrarlas! ¿y somos los locos? ¿la escoria del país? ¿incivilizados? ¡nos utilizan porque necesitamos dinero! es asqueroso Pedro, no sabes nada, solo quiero que me dejes en paz el resto del viaje, necesito tranquilizarme, por favor Pedro, déjalo ya._ Pedro llora y no me dice nada, el resto solo miran hacia abajo, he arruinado el ambiente, espero que sonrían un poco al menos, me siento culpable, en unas horas tendremos sangre hasta en los pies, allí donde tengo menos dedos que ellos. 224
  • 225.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 31 Iker está a punto de discutir, puedo sentirlo, piensa demasiado y Pedro está muy pendiente de él, debería dejarlo solo, tiene muy mal aspecto, no sé si ha sido buena idea su embarque, luego nos encontraremos con la realidad, con las verdaderas dimensiones del desastre, lo hemos visto hace unos minutos cuando la electricidad volvió, todas las redes volvieron a funcionar hace unas horas, siento no estar preparado, pero debo comportarme igual que siempre, no puedo evitar ser yo, mi yo externo o visible. -¿Tienes fuego? -No, no fumo, ¿no lo recuerdas?, aquí no se puede fumar, no lo hagas Iker, por favor no lo enciendas, ¡Iker!, ¡vamos! -Bueno, lo que digas Txema, tranquilo. -Se cree fuerte con su rostro arrugado del sol y la guerra. -Es que siempre enciendo uno cuando embarco. -¡Vete fuera y respira un poco!_ le grito bromeando para no avivar viejas llamas. -En unos minutos vuelvo._ nos dice Iker mirándonos al resto, intenta hacernos creer que es más fuerte que nosotros, que poco me conoce, piensa que soy un estúpido ser sonriente, nunca 225
  • 226.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hablamos fuera de las misiones humanitarias y nunca lo haremos, es un alma perdida y hundida. Pedro y Andrés me miran mientras preparan el café y recogen algunos platos de un viaje anterior. -¿No lo notas algo extraño?_ se acerca Andrés con un plato sucio y unos vasos entre sus dedos. -Sabes lo que tiene, síndrome postraumático, a todos les sucede exactamente lo mismo, son adictos a la adrenalina y tienen secuelas y vacíos enormes de personalidad, ¿lo recuerdas?, no tiene ni el aspecto parecido, miras sus ojos y lucen como apagados, es que me repulsa, más que antes. -No te ha hecho nada Txema, tú no eres así, tranquilo, vamos a divertirnos un poco, a ponernos al corriente de todo lo nuevo, es que nos vemos aquí solamente. -Si no llamas, no pretendas que te llame. -Eso es cruel, ven, ¡siéntate!, eso es, ¿sigues diagramando esos modelos de esculturas?_ su pregunta me desconcierta, recuerda eso. -¿Recuerdas eso?, claro que sí, mi teoría ha evolucionado algo en estos años, me gustaría enseñarte algo pero no tengo fotos aquí, lo siento. -Debes vender esas esculturas, por como suenan ya me gustan, ¿has propuesto a algún ayuntamiento una serie de ellas? 226
  • 227.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Pues no Andrés pero ahora que lo dices lo pensaré, cuando reconstruyan la ciudad se lo comentaré al alcalde. -Pero yo hablo de la gran cuidad, no quiero desmerecer esta, por Dios y menos con todo lo que ha pasado._ los comentarios de Andrés por momentos son algo fuera de lugar, siento vergüenza ajena, al igual que cuando veo esos programas de televisión patéticos, solo que aquí hacer zapping no existe. -Lo pensaré Andrés, te lo prometo. Hace frío, una leve helada matinal que ha limpiado el cielo y lo ha dejado celeste claro, me encanta cuando sucede, comienza a haber bancos de humedad cada vez más densos espero que no sea así todo el viaje, al menos no llueve, parece que el cielo quiero paz por un buen tiempo. Estoy admirando la belleza del agua, lo tranquila que está, el sonido binaural de mi cerebro me hace relajar, extraño mi niñez, pronto llamará mi padre y me preguntará como estoy, a donde vamos, y lo de siempre, creo que es un ritual que no quiere abandonar ni él ni yo, aunque me incomode entre mis compañeros. Llevo muchos años asistiendo personas en medios adversos, recuerdo cuando me preguntaba que quería ser, hay días que escucho las cintas de los grupos que tuve, todas esas canciones en que participe, hoy son un tesoro para mí, dejar el grupo fue una buena idea, me 227
  • 228.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad siento lleno en estos viajes, que valgo, que puedo cambiar el mundo al menos por unos momentos, en pocas personas. Cada uno de nosotros viaja motivado al escape, con una excusa, yo soy simplemente un ayudante y admirador de la vida, sus sonrisas al verme, sus calores al unirse al mío, todos esas manos y ojos que pude tocar y ver me alegran las mañanas aburridas en casa tocando la guitarra por unos minutos. Admiro en algún punto a Iker, el está debajo ahora mismo, sentado o quizás pensando con quién pelear, pero algo en él se parece a mí y al resto, somos energías que se buscan, se precisan para continuar, el amor en una escala distinta nos mantiene vivos, sin sonrisas pero vivos, puedo entender que todos sentimos un placer interno que nos hace bien, muy bien, el agua está algo más turbia que antes, los restos de vegetación interrumpen mis pensamientos, sus sonidos me hacen olvidar a ellos, dulce trauma el amor, ¿y si volvería a tocar?, no no es eso lo que quiero, puedo volver a ver esas películas cien veces y no aburrirme, aunque las mañanas son pesadas, ni el buen clima me lleva a caminar, no soy el mismo, quizás pienso mucho en Iker proyectando mi visión personal, somos todos iguales, posiblemente el sistema sea el culpable ¿quién otro sino? Suena el teléfono móvil. 228
  • 229.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Sí?_ no he visto el número, estaba algo distraído. -¿Han llegado?_ es un amigo de la marina. -No, no hemos llegado. -Estamos viendo algunas imágenes de helicópteros, a lo lejos se pueden ver las torres, es terrible Txema, te deseamos suerte ¡salva a esa gente amigo! -Lo haré, saludos. A veces las buenas intenciones acaban siendo malas intenciones cuando se pegan en uno, mejor dicho, en mí. 229
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 230
  • 231.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 30 Llamo, me mira con su mano en la boca, mueve su pie izquierda involuntariamente, está muy tensa. -¿Sí?_reconozco a mi amigo. -¿Han llegado?_es que las imágenes son devastadoras, tengo que hacerlo sentir bien, sé muy bien que significa comenzar con una sonrisa. -No, no hemos llegado._ me dice preocupado, es que tiembla su voz, es similar a la de mi padre cuando llora, algo le sucede a Txema. -Estamos viendo algunas imágenes de helicópteros, a lo lejos se pueden ver las torres, es terrible Txema, te deseamos suerte ¡salva a esa gente amigo!_ tal y como nos alentamos en la marina. -Lo haré, saludos._ siento que algo no va muy bien en Txema, confío en que salve a esas personas, me enorgullece. Mi mujer me mira extrañada y yo la miro igual, estamos muy lejos, tengo intenciones de ir hacia allí. -¿Y si voy con él? -¡No!, ¿qué dices?, ¡todas las carreteras y 231
  • 232.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad aeropuertos están cortados!, a nadie se le ocurriría hacer una estupidez así. -Perdona pero es mi amigo, txema me salvó, te recuerdo que si no es por él aquí no estaríamos discutiendo. -¿Vas a repetirlo siempre?, ¡ya pasó! ya está, no puedes seguir viviendo del pasado rindiendo un homenaje hasta tu muerte o la de él. -¡Es que no lo entenderías nunca!, lo sé no lo entiendes, no sé que hacer, puedo llegar con la motocicleta, es una locura, lo sé, pero tengo que estar allí, si muere no me lo perdonaré en la vida. -Si se muere me hace un favor. -¿Qué? ¡repite lo que has dicho!, no lo repites, mierda, ¡me salvó entre otros tres compañeros más maldita!, no sabes quienes murieron luego, eran otros amigos, éramos unidos hasta el hartazgo, y nos destrozaron sin avisos, y Txema me eligió para que viva, sonriendo me cogió y soltó en el barco, ¿sabe qué volvió por ellos?, ¡murieron todos!, no fue el mismo jamás, y eso no puedo perdonármelo, tenía que ser yo uno de ellos. -¡No aguanto más!, no tenemos nada que hacer, ¡vete!, ¡muere fuera de casa!, no puedo continuar sosteniendo algo que ya no existe, ¡no existes! te propones todos los días no existir, ser un muerto junto a mí, durmiendo o muriendo en tu mente. ¿Te oyes por la noche?, ¡pues yo sí idiota!, es siempre lo mismo, repites gritos, lloras, y yo te acaricio para que no sufras, te hablo a los oídos y 232
  • 233.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad te intento convencer de que seas feliz. ¡No haces nada!, nada de nada, un día depresivo tras otro, todos iguales, copias para que llores dormido, ¡vivo esperando que llores en mis brazos!, ¿te sorprende? no pongas esa cara de estúpido, ¡estoy harta!, ¿y me hablas de ese hombre qué solo te salvó en un instante? ¡estoy segura que no pensó en quién y por qué! ¡solo fuiste tú y ya está! -No lo sabía Sara, no lo sabía, me despierto todas las mañanas viendo sus ojos al tomarme de la mano, veo los cuerpos pidiendo que los salven, no puedo borrarlo, es insoportable y ahora lo es para ti Sara. -¡Te salvo todos las noches!, te arropo porque te amo, y no hay nada que me aleje de ti, tus ideas, ahora esto, por favor no lo hagas, no hagas esa tontería. -El me necesita Sara, entiéndelo, necesita que esté junto a él devolviendo vidas, esa será mi devolución y significará cerrar el circulo del dolor, si me esperas, prometo volver, solo dime si me esperarás. Está callada, tiene trozos de unos platos que ha roto de furia mientras me gritaba y yo la seguía por la casa. Estoy realmente estupefacto, no puedo descifrar que va a decir y me desespera, tengo una palpitación que me dejará, la entiendo, creo morirme ahora, es similar a ese día, la sensación de la emboscada en mi espalda, el frío 233
  • 234.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad arrollador del miedo. -Te esperaré, no me mires, no me hables, no digas nada, solo vete, dormiré y destrozaré el ordenador, la televisión y la radio, a partir de ahora solo te esperaré. -Es que... -Te callas, he dicho que no hables, no me mires, cojas lo necesario y te marches, debes saber que no esperaré una eternidad, has prometido que vuelves y volverás. Siento como tiemblan mis piernas, no voy a discutir sobre sus condiciones, tiene razón, entiendo su comportamiento, quizás es mejor así, sin despedidas, en este estado de estupor que me permite escaparme sin pensar demasiado, no debo hablar conmigo mismo, solo debo marchar, le he prometido y lo cumpliré aunque sea en una caja de madera, volveré. -Eso sí, si vuelves, si tienes toda esa suerte a tu favor y vives, no podrás sufrir más, no podrás tener tus excusas ni tus pensamientos, morirán junto con esa gente, quedarán todos tus sentimientos cubiertos en esas aguas._ dice sentenciando un futuro posible que me llena de una verdadera esperanza que creía perdida. Cojo lo primero que veo en el primer cajón de mi ropa, junto las tarjetas, algo de dinero en 234
  • 235.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad efectivo, miro mi documento de identidad y me veo al espejo, mi boca, mis ojos, mi pelo incluso, todo ha cambiado, me prometo volver, como sea, pero distinto, ajeno a este reflejo asqueroso. Miro en el teléfono móvil los mensajes, hay uno de txema "nunca he tenido tanto temor amigo..." le contesto que voy, que espere mi ayuda. Suena el teléfono móvil. Camino entre los árboles de mi gran jardín, busco las llaves de la motocicleta, mi gran Asprilia Mana X, la enciendo y mientras su motor calienta contesto. -¿Estás demente?_ Txema nunca me habla con este tono. -¿Y tú amigo?_ nada puede hacerme cambiar de opinión. -¡No puedes venir!, déjalo. -Estoy en la Asprilia, voy a hacer el trayecto con la motocicleta hasta el puerto, de allí zarparé en el primer barco hacia tu área. -No, no es necesario, lo que decía eran pensamientos, no quiero que hagas esto, no han sido intencionados, solo quería compartir mis sentimientos con alguien que me entendiese. -Te comprendo perfectamente. -Pero no me debes nada, nunca fue lo que quise que sintieras. -No puedes controlar mis sentimientos Txema, es 235
  • 236.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad una decisión tomada, me costará llegar al menos dos días, no te preocupes, se como llegar, pero por favor no me vuelvas a repetir que no lo haga, Sara me ha dado el ultimátum, me hará bien Txema, en verdad, me debo a mi mismo una oportunidad así, sabes todo lo que sufro a diario, estoy harto de los psicólogos, de sus pastillas. -Nada amigo, tu sabes... creo que es más difícil de lo que esperaba, tengo un presentimiento que esto es mucho peor que la guerra amigo. -Definitivamente lo es, prepárate, salva a esas personas, recupera tu vida en ello, yo haré lo mismo. -Qué tengas un buen viaje amigo, pensaré en ti, a partir de ahora dejaremos los móviles. -Lo sé, la fase critica se acerca. Cuelgo mirando el pequeño aparato electrónico, siento la mirada de Sara detrás mío, en nuestra ventana favorita, me encantaría voltear a verla, está llorando con toda seguridad, me odia en estos momentos, también puedo sentir su fortaleza abrigarme, estoy impactado por sus palabras, nunca pensé que me salvarían tantas veces y sin saberlo, ahora no estoy en deuda más que conmigo, volveré Sara, te lo he prometido. 236
  • 237.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 29 Piensa como lo hace todos los días, tiene sus ojos tristes como todos los días, ya no recuerdo cual era su sonrisa, como se achinaban sus ojos y se marcaban su arrugas, era hermoso, el hombre más seguro, inteligente y de buen corazón que había conocido jamás, si me hubiesen dicho hace doce años que lo vería llorar todos los días por el hecho de haberse salvado no lo creería, parecía tan seguro de su profesión, fue lo que me hizo que lo espere en todas sus misiones, pero la última fue determinante, todavía me estremezco, lo tengo grabado en mis sentidos, no ha pasado ni un día en mi mente. -Eso sí, si vuelves, si tienes toda esa suerte a tu favor y vives, no podrás sufrir más, no podrás tener tus excusas ni tus pensamientos, morirán junto con esa gente, quedarán todos tus sentimientos cubiertos en esas aguas._ miro el suelo estática, no puedo moverme, me duelen los ojos, me siento mareada, necesito comer algo, escucho como junta algunas cosas de la habitación. Se llevará a su amante, como siempre dice, lo sé, es la única manera de sortear los cortes de la carretera, los controles los pasará enseñando su credencial, llegará pero no es lo 237
  • 238.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que me preocupa. Los platos rotos, he roto todo esto sola, hacía tiempo que no me sentía tan viva, nuestros gritos, insultos, no habíamos peleado nunca, no después del hospital, las medicaciones lo mantuvieron en un estado de inexpresividad alejándolo de la realidad, juro que nada ha servido, no, es así, todo lo que hizo fue simplemente adormecer su realidad, alejarlo de mí, no confié en el último doctor y que bien hice, hace unas semanas es otro, aunque llora, y grita por las noches ha mejorado, no quise decirle nada, toda esta discusión me da una alegría que no puedo controlar, no lo sabe, pero está volviendo a ser él, determinante, contradictorio y seguro, muy seguro, lo hará, salvará a esa gente mirando a su amigo, me llena de amor su amor por la vida, su amigo lo es todo. Sa ha puesto la chaqueta, su chaqueta, no quiere mirarme, cree que seguramente estoy enfadada, llorando, si gira me verá riendo y no entenderá por qué. Me siento para verlo alejarse, le he dicho que rompería todo, no haré nada de eso, leeré, el libro en la biblioteca de la sala me llama a terminarlo, ¿en qué parte estoy?, en la casa destruida, acaban de escapar, creo, están en la frontera, me recuerda todo a nosotros, su amor, el otro platónico, no sé que harán ahora pero será seguramente un viaje que me interesa, necesito olvidarme de todo por unos días, tardará 238
  • 239.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mucho más de lo que pienso, oigo la televisión: "Llegan grupos de rescate de todas partes del mundo, la situación es caótica, repito, faltan voluntarios, en un llamado a la comunidad pedimos más voluntarios, si eres joven y quieres hacer un bien por tu país alístate en los centros comerciales de tu ciudad..." me recuerda como se alistó, todavía lo veo, era verano. Tocan la puerta. -¿Sara?, ¿Sara?, ¿¡hay alguien en casa!? ¿Sara?_ puedo oírla desde la cocina mientras termino de bajar las escaleras, había olvidado la visita de mi madre. -¡Hola hija mía!, que cara tienes cariño, ¿ha pasado algo?_ me conoce, sabe todas mis caras, posturas, hasta los colores que uso cuando me siento mal. -Acaba de marcharse, ha ido a ayudar a Txema, tienen más trabajo de lo que esperaban, acabo de oír en la televisión que necesitan más voluntarios, madre esto no ha pasado nunca, algo funciona muy mal. -¿Ha ido solo?, pero... -He hecho que deje de tomar las pastillas, bueno no es precisamente eso, he cambiado por otras que tienen aspirina, el efecto placebo lo está haciendo reaccionar. -¿Qué has hecho hija?, puedes hacerle daño, no tienes que ... 239
  • 240.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Mira, no hablaremos de lo que es bueno o no para mi marido, soy yo quién lo sostiene en el baño limpiando todo su cuerpo mientras el no hace más que llorar como un niño, el efecto placebo, quizás no sepas que es, no te alarmes, es la pastilla mágica de los cuentos, él cree que toma la medicación y simplemente toma aspirinas para el dolor de cabeza, tiene el uso completo de sus facultades, justamente esta semana ya se bañaba solo, y sin saberlo, lo descubrí una tarde mirando sus manos y moviendo sus dedos, fue hermoso recuperar esa imagen madre, tienes que entender que hago todo lo posible, doy mi vida para que reaccione, hoy hemos tenido una discusión gorda, pero muy gorda. -¿De qué hablas pequeña? -Haber... madre parece que no te enteras de nada, ¡hemos gritado! ¡he roto platos! -¿Y por qué has hecho eso? -¡Significa que ha reaccionado!, se ha marchado con su motocicleta, no ha mirado atrás, madre no puedo explicarte lo bien que me siento, gracias a Dios que has venido, me hace muy bien que pasemos una tarde tranquila. -Voy a preparar té, cariño ve a coger unas galletas y espérame en la terraza del jardín, en un momento preparo todo cariño, me alegro tanto hija. -Gracias, bueno voy a por unas galletas de la despensa, ya sabes donde está todo, te espero, 240
  • 241.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mientras leo algo de la novela. -¿Sigues con la misma novela? -Es la tercera vez que la leo, retrata lo que vivo, o vivía aquí, no cambio de escritor hace tiempo, me alimenta, no me cuestiona, solo me alimenta. -Luego la leeré yo, pero solo una vez, a mi no me gusta repetir tanto, cariño ve a por esas galletas, lee un poco, descansa, te noto agotada hija, tardaré un poco más, así quitas tensiones. No he despegado el libro de mi mano, ha estado mientras saludaba a mi madre y dialogábamos, me siento libre, como si hubiese quitado mi mente, sin peso, no tengo peso en la cabeza, recuerdo a Osho, aunque no comparto todas sus palabras, menos eso de que no hay verdad, pero realmente rememoro algunas de sus palabras, es que siento lo mismo que describió en un libro suyo. Pensándolo bien habla de las esposas como el mal, el daño, no sabe lo que dice, aunque por momentos si me ayuda, es confuso, su no mente es muy difícil de ejecutar, no tiene sentido en este mundo de sistemas. Leo, espero a mi madre, leo y el viento me acaricia la piel con ayuda de la tela de mi falda, he apoyado las dos piernas en una silla contigua, más cómoda no puedo estar, guardo todo este día, creí que no volvería a sentirme así, casi feliz, casi llena o vacía, sin pensamientos, sin mente. Puedo escuchar a mi madre haciendo ruidos, está 241
  • 242.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad aburrida, ya está llamando la atención para que la llame. -¡Ven!, ¡madre! ¡ven ya puedes traer el té! -No, ¡ven tú!, mira la televisión, ¡oh por Dios!, ¿todas esas ciudades? -¿Qué ha pasado? me asustas. -Los telediarios afirman que es el peor desastre ecológico de la historia humana. Intentan contabilizar los daños, pero todos dicen lo mismo, repiten que no hay dinero que pague la vida. Tapo mi boca con las manos, es un gesto universal, es el gesto del horror que no podemos controlar, es un accidente que todos ejecutamos al desesperar o no comprender. Me siento culpable de vivir, por un instante comprendo cual es la sensación que me intentó describir mi marido. No podría yo describírsela a él, comprendo ahora lo distinto y ajeno a la realidad que es este tipo de culpabilidad, la de vivir, respirar y sentir. 242
  • 243.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 28 -¿Sara?, ¿Sara? ¿hay alguien en casa?, ¿Sara?_ dibujo mientras grita, hace mucho tiempo que veo su puerta cerrada, gritan, mis vecinos seguramente escuchan como grita esa mujer, son capaces de llamar a la policía, como el día que mis amigos tiraron el bote de pintura en medio de la calle. -Aron es tu padre._ tira el teléfono en la cama, siempre está disgustada, me quiero ir a Europa. -¿Hola?_ escucho su voz, me resulta tan desconocida. -Aron hijo, soy yo, escucha, sé que no te llamo hace mucho tiempo, no sé si tu madre te dijo que estuve unos meses en el mar, es que tuvimos trabajo en una perforadora. -No es nada, ¿qué quieres? -Solo quiero que sepas que estoy en la ciudad hace dos días, volvimos por el desastre, lo pasamos muy mal hijo, murieron amigos míos, yo estoy bien no te preocupes, pensé siempre en ti, y no quiero volver a alejarme de ti, lo siento, sé que fui un cabrón, pero estoy dispuesto a demostrarte que... -No hay nada que demostrar, somos individuos, 243
  • 244.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que sea tu genética la que domina en mi cuerpo no significa que domine mi personalidad, aunque noto que soy como tú en muchos sentidos, no quiero verte, lamento que tus amigos hayan muerto, quizás te has dado cuenta que los amigos no son tus genes, lo siento. -Pero Aron, no .... Esta persona cree que siempre tiene una oportunidad, ¿por qué tengo que entender tantos errores? ¿hago daño? solo dibujo lo que veo para despertar otros dibujos que tengo en mi cerebro, no hago daño, ya se encarga de eso la naturaleza, solo quiero que me dejen en paz, la inútil de mi madre y el enfermo de mi padre. Irme ahora mismo es imposible, la ciudad está colapsada, no nos dejan salir de casa, hace una horas acaba de calmarse el tiempo, no hemos sufrido daños, en mi casa solamente huele todo a húmedo, pero no es nada comparado con tener que soportar los lamentos de mi madre frente a la mierda de televisor, todos los días durante varios días interminables, pensé en matarla y escapar, no perdería nada el mundo si se muere, yo tendría menos problemas que antes, menos preguntas y respuestas, solo dibujaría todo el día vendiendo a revistas mis creaciones. ¡Nada!, inconformismo idiota, todos mis amigos son jugadores de algo, tienen sus mierdas sociales, salen y se sacan fotos todo el día simulando ser famosos entre famosos, o desconocidos entre 244
  • 245.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad desconocidos, internet ha vuelto idiotas a mis amigos. Acaba de encender el televisor, me recuerda a la película Réquiem, no me drogo, no vendo su única manera de ver el mundo sentada, hasta creo que le entretiene más ver el sufrimiento ajeno, tiene algo de que apenarse, me gustaría hacer un experimento, la filmaría con mi cámara un año seguido, luego editaría todo el sufrimiento de un día y todo lo que habla de ello a la noche, lo vestiría de un canal de televisión y se lo pondría todos los días para ver su reacción, quizás así vería su miseria, su verdadero sufrimiento en otros, así de una vez por todas deja de someterme a tormentos que solo me hacen perder el tiempo. Miro en una página web algunas de las primeras imágenes de rescates, siento que no puedo agotar mi paciencia aquí dibujando, esperando hacerme rico con mis dibujos, sé que no hay manera de ser útil así, escapar ahora es un suicidio. Hay zonas que todavía padecen los peores momentos del temporal. -Es tu novia._ tira el teléfono enojada, como siempre. Grita desde la sala algo que no puedo oír muy bien, me da exactamente igual, sus palabras son teclas de piano húmedas. -Hola._ me dice con su voz fina y de niña. -Hola Karen. -¿Te has enterado? 245
  • 246.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No, ¿de qué? -Van a cortar todas las comunicaciones, viene otro temporal, este parece ser que mucho más grande que el de antes. Mi madre quiere refugiarnos en un sótano, Aron quiero que vengas a buscarme, no quiero estar con mis padres, tengo miedo que te pase algo. -No va a pasar nada, estuve leyendo y no es lo que dicen, en otros estados inundó todas sus ciudades, en este no puede sucedernos nada, nuestras alturas no son comparables con las del resto, dile a tu madre que no subirá hasta nuestra ciudad, hay otras cientos que sí, pero la nuestra no, podremos ver el mar de agua desde nuestras calles, será como una isla Karen, tranquila. -Pero mis tíos, mis primos, ¿cómo hacen para venir aquí? ¡todas las ciudades están cerradas!, nos quieren matar, ¿crees eso? -No, creo que es posible que las evacuaciones no sean en los sitios correctos. -Mis tíos están en un edificio federal, se están refugiando en los edificio más altos de la ciudad. -Es lo más lógico Karen, me resulta extraño, he leído de la posibilidad de un atentado terrorista. -¿Qué dices Aron?, no tiene nada que ver con eso. -No puedo explicarte muy bien lo que es, pero creo que por un invento de Nikola Tesla han revolucionado la forma de atentar, parece cuento pero es verdad, estuve leyendo sobre el proyecto 246
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad HARP, puedes verlo desde el google maps. -No puedo creerlo, ¿pueden controlar el tiempo? -Sí, pueden, espero que no, pero no sé, si es esto cierto tengo que encontrar alguien que sepa algo, las autoridades no dirán nada, no te metas con tu familia allí, van a morir todos, sino puedes convencerlos vete, vete con la furgoneta hacia lo más alto. -Aron ¿qué dices? no voy a dejar a mi familia. -¡Karen van a morir todos!, no sea estúpida por favor, no cometas la tontería de sumergirte en el sótano, en unos días pueden morir de una manera espantosamente lenta. -Adiós Aron, te amo. 247
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 248
  • 249.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 27 -Adiós Aron, te amo._ veo como intenta esconder su teléfono. Sigue con la misma idea de escapar, cree que no veo lo que sucede. -Karen ven aquí. -¿Qué papá? -Acabas de hablar con Aron, ¿qué te he dicho?, de aquí no se marcha nadie, ¿entiendes? -Es que dice que... -No me importa lo que dice un crío lleno de hormonas. -El... -Mira Karen, es una decisión que tiene que ver con todos nosotros, si escapas pierdes a toda tu familia, ¿quieres vivir sola?, no puedo obligarte. -Aron dice que moriremos ahogados, hay cientos de ciudades inundadas completas. ¡Solo debes mirar la televisión papá! -Dios tiene una misión para cada persona, ese orden lo mantiene Él, su mensaje es claro, debemos aislarnos, podemos recibir la maldad hija, entiende, ¿cuantos años llevas en la iglesia? -No recuerdo nada de lo que dice el padre, no lo escucho, solo pienso en Aron, no puedo entrar en 249
  • 250.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad el sótano, no quiero morir. -Todos vamos a morir, pero resurgiremos luego, no cometas el pecado de abandonar a tu familia, somos lo único que tienes en este mundo, no nos dejes hija, no voy a obligarte Karen, mira tu madre como llora por ti, no soportaría verte sola en la vida, ven con nosotros, no sabes que pasará, si el señor me ha dicho que debemos estar allí es por algo hija. -No entiendes, no me quieres escuchar nunca, ¡no creo en Dios!, no creo en nada papá, nunca fui como ustedes y nunca lo seré, los amo, pero no puedo dejar que maten a mis hermanas, no es justo, ellas son pequeñas, no entienden, creen todo lo que dices. ¿Mamá? ¿crees qué es mejor morir? ¿dejar de sentir? ¿de verme mamá? ¿mamá?, ¡mírame mamá! ¡no puede ser!, nos tienes atrapados, por favor papá piensa en lo que vas a hacer, no es natural. -¿Crees qué es natural lo que sucede ahora mismo en nuestros cielos? -No lo sé, por favor, debemos subir a lo más alto, es la única manera de no ahogarnos, no sé si es la mejor opción, pero al menos intentarlo es válido, quiero seguir viviendo en familia, seguir besándolos por las mañanas mientras leen el periódico en la cama, incluso yendo a la iglesia a rezar, no me importa hacerlo si es que van a seguir con vida, no me dejen sola ¡por favor!, ¿mamá? por favor, no me dejen morir sola, los amo. 250
  • 251.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Hija, debes comprender que hay decisiones que los adultos no podemos cambiar, creemos definitivamente en que Dios nos tiene encomendada una tarea, nuestra unión es lo que vale, el tiempo es solo tiempo, no sé si podría verlas morir antes que yo, o dejarlas solas ante el mundo tal y como está. -¡Nos quieres matar por tus miedos!, ¿mamá oyes? -Tu madre también está decidida Karen, o te quedas o marchas. -¡Mis hermanas!, no quiero dejarlas. -¡Estarán mejor con nosotros hija!, vete. -¡Ella viene conmigo! -¿Qué haces Karen? Corre con mi pequeña Ana, suena la alarma, vuelan hojas, puedo escuchar el viento como agita los árboles, mi hija escapa, tiene miedo, pero lo amo, no quiero que muera sola. Está muy oscuro, el viento hace mucho ruido, en cualquier momento comenzará la lluvia. -¡Hija suelta a tu hermana!, ¡vete!, corre todo lo que puedas, pero suelta a tu hermana, no puedes decidir por ella. -¿Y tú qué haces entonces? -Sigo sus palabras, es un diluvio hija, nos salvaremos, y tu también, seremos salvados. -¡No padre! no, no y no, no hay diluvio, es una tormenta, muy grande, muy muy grande, es por 251
  • 252.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad nuestra culpa, no es Dios, somos nosotros quienes provocamos esto, ¿no lo ves?, ¿solo aquí? padecemos el peor de los males, el castigo, eso si es cierto papá. -¡Karen suelta a mi hija!, respeto lo que piensas pero deja a la pequeña Ana, sin sus padres sufrirá mucho, hija vete, pero déjanos tranquilos, por favor. Veo mucha gente desorientada, no saben que se enfrentarán a Dios y este los rechazará por pecadores. 252
  • 253.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 26 -¡Karen suelta a mi hija!, respeto lo que piensas pero deja a la pequeña Ana, sin sus padres sufrirá mucho, hija vete, pero déjanos tranquilos, por favor. Ella le entrega a la niña, llora y el padre no hace nada, la tormenta suelta toda su furia, las gotas duelen son muy grandes, me recuerdan los globos con agua en verano. Es extraño pero se parece a mi hermana cuando era pequeña, tiene algo en su actitud. -¡Niña!¡Karen!_ he oído su nombre, es la única manera de que salga del trance de ver como su padre y hermana se meten en casa. Se agacha tomando su cabeza, grita tan fuerte que puedo oírla a pesar de todos los destellos de luz de las líneas eléctricas. -¡No!, no me dejen aquí, por favor, ¡papá!, ¡mamá!, no, por Dios, ¿qué está pasando? -Niña, ¿me oyes?_ le grito debemos montarnos en el coche, la lluvia comienza lastimarnos. -¿Quién eres?, soy quién te salva, sígueme hasta el coche._ corremos, resbalamos mientras nos recomponemos, nos montamos en el coche, la hierba del jardín nos hace estancarnos unos 253
  • 254.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad minutos, la lluvia se enfurece más que antes, el sonido en el techo es insoportable, gritamos para hablar. -¿Qué está pasando señora? -Las ruedas no adhieren en el jardín. -Mi padre tiene una furgoneta, las llaves las tiene dentro. -¿Tienes las llaves del garaje? -Sí, siempre que escapo salgo por allí. -Bien, no hay tiempo, pronto esto será un desastre, no pienses Karen, corre, sube, no pienses. Corremos hacia la puerta trasera del garaje de la gran casona blanca de la niña, sin ella ahora me estaría sentenciando a una evidente muerte. -¡Entre señora! -Increíble, aquí casi ni se oye, me quedaría tumbada, estoy destrozada, ¿donde tiene la llave tu padre? -En la guantera, dentro, es un dispositivo cuadrado, es una llave electrónica. -Ya está. -Pulse el botón verde junto al volante. -¿Este? -No, no el de la izquierda, ahora se abrirá la puerta. Dios mío, las gotas son enormes, hay un centímetro de agua recorriendo las calles, hay 254
  • 255.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad gente tirada en el suelo, sus cuerpos rebotan levemente por el constante golpear de la tromba. -¡Mire esa gente!, mi padre tiene razón, es un castigo del señor, Aron está equivocado. -¿Aron? ¿en qué?_ solo quiero tranquilizarme mientras pienso que hacer, mantenerla hablando me dejará pensar. -Es mi novio el me dijo que debemos subir hacia arriba. -Como no lo había pensado que idiota, es que llevo unos nervios que no me dejan ... -El dice que_ mejor la dejo hablar, es una niña, ya tengo un camino hacia donde ir.-¡Fíjate!, tiene un GPS por voz, indicas donde y te enseña el camino en tres dimensiones. -Esto definitivamente no es mi pequeño coche de los noventa. -Sigo, Aron mi novio dice que todo esto puede ser un atentado, una forma de destruir nuestro país y someterlo, como hemos hecho estos últimos años, un castigo. -Eso es un invento de tu novio. -No señora, yo creo en él tiene un coeficiente... -Eso es para tontos que buscan medirse. -No es que... -¡No mires atrás Karen!, por nada del mundo mires... cuéntame lo de tu novio que puedo escuchar._ nos impactan dos coches por los lados, la gente está frenética, hay varios choques adelante, la carretera es peligrosa, queda para 255
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad subir. -¿Qué sucede?, mira adelante, están chocando todos, debemos tomar un camino más rápido, ¿qué sugieres?, ¡no! no mires hacia atrás. ¡Karen!_ le hablo como a mi hermana, esté donde esté. -Aron dice que hay un proyecto, esa gente estudia escritos de Nikola Tesla. -¿Qué? ¿de quién hablas? -Nikola Tesla fue un científico inventor nacido en 1856 en Serbia... según dice la historia dejó escritos indescifrables sobre una máquina capaz de controlar el tiempo. Dicen que el proyecto HARP puede tener algo que ver. -¿Hablas de terrorismo?, siempre hay teorías para todo, de conspiración terrestre, casi universal. -Yo creo en lo que dice Aron, el me ama y yo a él. -¿No tienes miedo por él? -Sabe que hacer, siempre tiene respuestas, espero que su madre se muera. -¿Cómo dices eso Karen? es terrible, eso no son pensamientos buenos, estamos llegando a la cima, no mires más que hacia adelante, ¿me prometes qué no mirarás? -Lo prometo, ¿qué hay que no puedo ver? -Prefiero que no lo sepas. -¿Funciona tu teléfono? -No, ninguna red funciona, lo siento, ¿quieres hablar con Aron? -No, con mis padres, decirles que no nos ha 256
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad pasado nada. Me parte el corazón, es que es una niña pequeña que no tiene forma de entender lo que sucede, detrás hay agua, aquí la lluvia es más suave, si me resulta extraño la intensidad. -Ahora que lo dices es posible que utilicen el tiempo. -Hubo uno hace décadas señora, se llamaba el hombre lluvia, construía torres y vendía su trabajo a ciudades enteras que vivían de las cocechas, en la punta de la torre mezclaba cloruro de calcio y otros químicos que no recuerdo, para precipitar la lluvia. -¿Eso es cierto? -Sí, pero me dijo Aron que hace unos días unos científicos portugueses lograron lo mismo, no es casualidad, si es publico eso, ¿cuanto tiempo lleva en práctica con otra máquina? -Tú piensas demasiado niña, cuéntame de Aron. -Vive con su madre, es ilustrador, le gusta el arte, me encanta escucharlo hablar, hablamos mucho por teléfono, su padre en un viajante, siempre está fuera. En la tormenta anterior en la que murieron miles y miles de personas, ¿recuerda la gente del estadio de fútbol?... -No podría olvidarlo, un tío mío murió allí. -¿Sabes lo qué sucedió? -Sí, sigue con Aron... -... bueno en esa tormenta estuvo en el mar, 257
  • 258.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad trabaja para una empresa, murieron muchos de sus compañeros, sus padres están separados, su madre es mala. -¡Siempre creemos lo mismo de pequeños!, ya te tocará hija, tranquila, ya verás. -¡Es mala señora!, es muy mala, lo golpea a veces porque quiere, no limpia, mira la televisión todo el día, vive gritando y quejándose de Aron, el es un chico perfecto, dibuja todo el día y me espera en la puerta de mi casa... me esperaba._ pobre niña, echa a llorar, miro hacia atrás es terrible, el agua está a la altura de los techos de las casas, al menos siete metros de altura, parece un río. 258
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 25 -Ahora que lo dices es posible que utilicen el tiempo._se parece a mi mamá, pero cuando hablábamos encerradas en el cuarto de limpieza. -Hubo uno hace décadas señora, se llamaba el hombre lluvia, construía torres y vendía su trabajo a ciudades enteras que vivían de las cosechas, en la punta de la torre mezclaba cloruro de calcio y otro químicos que no recuerdo, para precipitar la lluvia._ cree que sé mucho, Aron me cuenta siempre por teléfono sus historias, a mi me encanta como me las cuenta, habla tan bien, pasaría días escuchándolo. -¿Eso es cierto?_ me mira como mi madre, ¿estarán pensando qué me morí? -Sí, pero me dijo Aron que hace unos días unos científicos portugueses lograron lo mismo, no es casualidad, si es público eso, ¿cuanto tiempo lleva la práctica con otra máquina?_ es una pregunta que me hizo el otro día Aron, tiene unas salidas que me enamoran más. -Tú piensas demasiado niña, cuéntame de Aron._ se cree que pienso mucho, pienso en Aron. -Vive con su madre, es ilustrador, le gusta el arte, me encanta escucharlo hablar, hablamos mucho por teléfono, su padre es un viajante, siempre está fuera. En la tormenta anterior en la que 259
  • 260.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad murieron miles y miles de personas, ¿recuerda la gente del estadio de fútbol?... -No podría olvidarlo, un tío mío murió allí._ me gustaría acariciarla y pedirle perdón, murió mucha gente, amigos de mi padre, de la iglesia, dicen que entregaron sus almas al diablo, yo no lo creo, eran buenas personas. -¿Sabes lo qué sucedió?_ ella seguro que lo sabe. -Sí, sigue con Aron..._ no quiere decirme nada, siempre son iguales lo adultos, se creen que no pensamos, que no pueden decirnos la verdad, se olvidaron de cuando eran niños como nosotros. -... bueno en esa tormenta estuvo en el mar, trabaja para una empresa, murieron muchos de sus compañeros, sus padres están separados, su madre es mala._ odio a su madre, quiero ver a mi Aron, por favor Dios que no se muera, haz algo por él, cuídalo Dios, te quiero mucho. -¡Siempre creemos lo mismo de pequeños!, ya te tocará, hija, tranquila, ya verás._ tendré muchos hijos y una casa igual que la de mis padres. -¡Es mala señora!, es muy mala, lo golpea a veces porque quiere, no limpia, mira la televisión todo el día, vive gritando y quejándose de Aron, el es un chico perfecto, dibuja todo el día y me espera en la puerta de mi casa... me esperaba._ extraño a Aron, no sé donde está, esta señora no quiere que mire a ningún lado, tengo miedo, mis papás no me llaman, ¿donde estamos? -¿Estás bien Karen?_ sabe mi nombre, me lo dice siempre. 260
  • 261.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Cómo sabes mi nombre? -Cuando sostenías a la niña en tus brazos y tu padre te gritaba he oído tu nombre, la lluvia y el cielo hacían mucho ruido, pero pude escuchar tu nombre limpio, supe que debía llevarte conmigo. -Con tu coche no estaríamos aquí. -Eso es cierto, Dios, el azar, el universo, no sé que creer, quizás me has llamado con la mente, con tu miedo, mi instinto maternal, no lo sé cariño, quédate tranquila ya veremos como nos arreglaremos. -¿Crees qué ellos controlan los cielos? -No Karen, no lo creo, esto es nuestra culpa, el planeta está harto de nosotros, de nuestra basura, guerras, piensa que ocupamos solo el 1% de la superficie, hay miles de kilómetros que desconocemos hasta el centro de la tierra, somos muy ruidosos. -Como los monos._ me hace gracia, me acaricia la cabeza, tiene las manos suaves, quiero abrazarla. -Los chimpancés, como ellos sí somos._ creo que sabe mucho más ella que Aron. -Sigo pensando que Aron tiene razón. -Hubo estudios sobre el calentamiento global, según estudia un científico es parte de un proceso del planeta que está ligado a las nubes, el sol, su radiación, generamos basura, muchísima, mucha más que hace dos siglos, ¡tendríamos que haber copiado al resto de especies naturales!, las plantas con su proceso de 261
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad fotosíntesis, y otros tantos procesos de reciclaje asombrosos, pero nosotros no, solo destruimos más y más sin pensar en el futuro, solo en la inmediatez. -De repente sabe mucho señora. -No es eso cariño, ¡deja de llamarme señora!, leo libros de divulgación científica y simplemente me interesa pensar en todo lo que hacemos mal, no te sientas mal cariño, todo tiene que salir bien. -¿Ellos atacarán más?, no quiero que mis padres se mueran. -Eso no podemos saberlo pequeña, ellos han elegido quedarse, he visto como corría con la niña en sus brazos, no tienes que apenarte, los adultos creen que sus decisiones siempre son acertadas, comprende que pueden equivocarse, son humanos, como todos. -Lo sé, mi padre no me creyó, Aron tiene razón. Creo que mi padre nos quería matar a todos, tenía mucho miedo por el diluvio de la Biblia, yo no creo en eso, Aron si piensa en que nosotros provocamos esto. -Creo que el planeta lo provoca hija. -¡No me llames hija!, ¡tengo una madre señora!, no quiero que les suceda nada señora, por favor, no quiero perderlos a todos, mis... -Tranquila, no pienses, solo canta. -No puedo, no quiero cantar, no sé ninguna canción, nunca recuerdo... -Mira cantas conmigo, ya verás que está si la recuerdas. 262
  • 263.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Cantamos juntas dentro de la furgoneta de mi padre, mientras cantamos me acuerdo de ellos, suena mucho el techo, llueve mucho, no se ve nada fuera, está muy oscuro, suena el cielo muy fuerte. -¿Ves ese botón?, pulsa, dame las llaves, en la guantera hay un cajón pequeño, hay fotos de todos nosotros._ mi padre siempre guardaba fotos ahí, por lo menos tengo algo, espero que no se enoje que nos hemos ido con su furgoneta. -¿Esta?_ me mira sin saber que hacer, me río, los adultos son inútiles para algunas cosas. -Sí, ¿cuántos años tiene señora? -Treinta y nueve. Cuidado Karen. -¡Mire!, ups, ¿es una arma?¿por qué tiene un arma mi padre? -¡No toques eso Karen!, ¡dámelo! -¿¡Por qué tiene un arma mi padre!? ¿¡por qué!? -Tranquila, no llores pequeña, no lo sabemos, quizás era por seguridad, la ciudad es muy peligrosa de noche. -¿Y las fotos? ¿las tiró? -No lo sabemos hija, cierra eso, quédate tranquila, debemos dormir algo, estoy muy cansada. -No me llames hija, no soy tu hija, eres joven entonces. -Supongo que debo decir gracias. -Es que no lo pareces. 263
  • 264.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Ya verás Karen que todo no es tan fácil como parece, el mundo es muy complicado y exigente para los adultos. -En Japón hay niños que se encierran en sus cuartos por años. -Eso es terrible, mi generación fue de jugar en la plaza, la tuya solo juega a los juegos y follan por internet. -Aron no es así, es distinto. -¿Por qué crees qué él es tan distinto? -Me lo demostró, no puedo contarlo, es entre nosotros dos, pero es muy listo, tiene algo que no lo sabe más que yo. -Espero que sepa ser tan listo como crees, allí fuera es un infierno de agua. -El infierno no está en la tierra, mi padre me leyó la biblia cuando era niña, no sé bien si existe o no, pero Dios se enfada por momentos. -Como todos hija. -¡Hay un hombre tocando la ventana!, ¡mira detrás! -¿Qué demonios?, ¿qué hago? -¡Abre!, no, ¡no!, la puerta de atrás, que entre señora llueve mucho. Hace señas, entiende bien lo que decimos, abre la puerta, el ruido es muy fuerte, la cierra, está empapado entero, está lleno de barro. -¡Gracias!, por Dios, gracias, creía que me moría allí afuera._ no hablamos, no sabemos que decir. 264
  • 265.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Tranquilo señor, mi madre se confunde siempre._ me mira extrañada la señora, me divierto. -¿Yo? -¡Sí!, tú, ¿no tiene coche señor? -No, hemos caído en un río, la carretera se ha inundado abajo, creo que murieron mis amigos. -¡Es horrible señor!, ¡qué descansen en paz! -No lo sé, creo que murieron, yo pude escapar, no puedo creer lo que sucede aquí, nosotros estábamos intentando volver a nuestra ciudad, creo que lo perdimos todo, no sé que decir, ¿puedo dormir unos minutos?, es que estoy... -Tranquilo no hay problema, he trabado la puerta, no podemos permitir que entren más. -No, no, no es esa mi intención, estoy solo, por favor, solo quiero dormir, lo siento, es que... -Señor, duerma en paz, estaremos aquí cuando despierte, intente no pensar._ me mira sonriendo la señora, Aron ¿donde estás? 265
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 266
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 24 -¡Gracias!, por Dios, gracias, creía que me moría allí afuera._ no puedo casi hablar. -Tranquilo señor, mi madre se confunde siempre._ son dos mujeres, una adulta y otra niña, quizás adolescente, jadeo y me cuesta respirar. -¿Yo?_ he vuelto al calor, tengo hambre. -¡Sí!, tú, ¿no tiene coche señor?_ puedo ver sus caras, escuchar sus gritos. -No, hemos caído en un río, la carretera se ha inundado abajo, creo que murieron mis amigos._ no eran mis amigos, no sé porque sigo siendo hipócrita. -¡Es horrible señor!, ¡qué descansen en paz!_ están muriendo mientras ellas me hablan. -No lo sé, creo que murieron, yo pude escapar, no puedo creer lo que sucede aquí, nosotros estábamos intentando volver a la ciudad, creo que lo perdimos todo, no sé que decir, ¿puedo dormir unos minutos?, es que estoy..._ en unos momentos quizás hablemos, no tengo más ganas de escuchar, tengo los oídos destruidos. -Tranquilo no hay problema, trabe la puerta, no podemos permitir que entren más._ ¿de quién desconfían?, me siento un extraño. -No, no, no es esa mi intención, estoy solo, por favor, solo quiero dormir, lo siento, es que... 267
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Señor, duerma en paz, estaremos aquí cuando despierte, intente no pensar._ escucho a la niña, no tiene idea de todo lo que acabo de vivir. -Papá, mamá tiene otros ojos._ puedo escuchar su voz entre el sonido de la lluvia, mi corazón está apagado, su madre lloraba muchas noches antes de dormir porque no tenía sus ojos. -Tienes los míos mi amor, tu madre y yo somos dos personas cuando nos juntamos con el amor te tuvimos, eres preciosa._ todavía siento su perfume de bebé, todas las tardes compartíamos el tiempo, ella jugaba y yo programaba para la empresa, extrañaba a mis compañeros de trabajo, que idiota, ahora daría mi vida para que ella respire por mí, mi mujer me apena, me destruye el alma saberme vivo, no quiero ... -¡Despierte señor!, el agua nos voltea. -¿Qué sucede? ¿qué dices niña? -No hay tiempo, tiene que conducir, la tierra se mueve, es un alud, ¡hay una roca más adelante!, si nos quedamos montados en ella podremos salvarnos._ siento que mi cabeza late muy fuerte, no entiendo sus palabras. -¡Señor! tiene que conducir, ¡no quiero morir!_ me dice con su voz de niña, creo que no lo es. -¡Bueno!, entiendo, déjame un lugar._ se mueve la camioneta lentamente, me recuerda a esas películas que odiaba. -¿Ve la roca?, ¡oh no!, mira esos coches, el barro 268
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad los aplasta, ¡Karen no mires! ¡no!_ estoy junto a la niña inmóvil, muerta de miedo, no puedo conducir. -¿Está encendida? -Sí, por el aire acondicionado. -Perfecto, ahora solo tienes que acelerar, yo me encargo del volante, pero cuando grite muy fuerte pisarás los frenos, ¿de acuerdo?_ tiemblan las dos, siento a la niña en mi espalda, me abraza. -Puedo ver la piedra, solo debemos apoyar las ruedas traseras e inmovilizarlas, usa la tracción, eso es, solo nos faltan unos metros. -¡Mira!, la gente abre las puertas, ¡se caen señora! -¡No mires Karen! ¡no!, no, Jesús mío no nos hagas esto._ grita mientras intento llegar a la gran roca, nadie se ha percatado, es verdad, veo como dos niños se hunden en el lodo debajo de un coche, no puedo explicar el dolor que me corta por dentro. -¡Vamos lento, debe frenarse en unos minutos!, no durará tanto, solo debemos apoyarnos contra el canto de la piedra, de lo contrario caeremos en el acantilado, ¡Ahora!, aprieta los frenos ahora, ¡ya!_ chocamos de lateral, la furgoneta se acomoda en la la piedra, podemos sentir el lodo moverse debajo. -¡Está entrando por las puertas!_ dice la niña, el lodo nos cubre hasta los tobillos. -¿Qué hacemos señor?_ me dice llorando 269
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad angustiada la mujer.-¡Karen! tápate los oídos, ¡Karen!, tápate los oídos._ me mira mientras grita, creo que quiere hablar conmigo. -Karen, pequeña, tápate los oídos, debemos hablar cosas de mayores, canta una canción, ¿cual te sabes? -¡No soy idiota!, hablarán de mis padres. -No Karen, hablaremos asuntos de grandes, canta una del campamento de verano, solo unos minutos, sé buena niña, ¿sí cariño?_ tapa sus oídos, puedo escuchar como comienza a tararear una canción vieja de los campamentos, me encanta esta canción, me recuerda cuando era explorador. -¿Hay posibilidades?_ la mujer me recuerda a la mía, no creo en las coincidencias. -No lo sé señora, no entiendo lo que está pasando aquí, si vamos a morir quizás sea aquí o más tarde. -No me da igual saberlo, tenemos que vivir, por la niña, yo no soportaría que se quede sola. -¿Por qué se quedaría sola? es su madre, es normal que se preocupe, pero... -No soy su madre, sus padres han muerto, se han quedado en la ciudad encerrados en una habitación subterránea, se ha quedado sola en el mundo. -Debemos salir, el lodo no sigue moviéndose, la lluvia no es dañina, es constante pero no hace el mismo ruido, debemos movernos._ vuelvo a mi asiento trasero, bajo la ventanilla, la furgoneta se 270
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad está tumbando poco a poco sobre la roca, en cualquier momento podemos caer al vacío.-Por aquí, ven Karen, ¡deja de cantar!, ven por aquí._ la mujer no habla, creo que tiene pánico. -¿Qué tiene la señora?_ la tiro en el asiento trasero, la furgoneta se mueve, si seguimos aquí moriremos, la mujer no me mira. -¡Debemos irnos Karen!, no quiere moverse, no tenemos tiempo. -¡Señora!, ¡señora despierte!, ¿qué le pasa? ¡quiero quedarme con ella!, no me toque, no. -¡Karen no hay nada que hacer!_ abro la puerta trasera, el lodo me hace pensar dos veces, no sé si nos tapará. -¡Nos vamos a ahogar como los niños!_ me grita en el oído, llueve pero no como antes. -O caminas o te arrastro, tu eliges._ mi primer pie se hunde como hace un rato, no es profundo, el viento con el agua me da en la cara fuerte pero me permite ver los demás coches, la gente comienza a salir de los coches, supongo que no somos los únicos.-¡Vamos!, mira la gente, ¿ves algo Karen?_ debo gritar todavía el viento es algo fuerte. -¡La señora!_ mientras damos unos pasos hacia otro coche el lodo se mueve de golpe, nos aferramos de un árbol, la abrazo contra el tronco. La furgoneta, no quiero mirar, no puedo verla, nos mira, enciende la luz, sus manos chocan golpeando el cristal, no puedo soltar a la niña moriría sola, muevo mi cabeza en señal de que 271
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad no puedo moverme, la furgoneta se monta sobre la piedra y vuelca, cae, podemos oír como se rompe, otros coches también caen, escucho gritos de mujeres, niños, es desgarrador, no puedo pensar, no tengo nada que pensar, solo me aferro más fuerte al tronco, si ella muere no me lo perdonaría, ya no me perdono muchas cosas. -¡Aron!, ¿donde está Aron?_ apenas la oigo. -¿Quién es Aron? -Mi novio, él dice que todo esto es provocado. -No puede ser Karen, el planeta quiere limpiarse, nada más que nosotros hicimos este desastre, no culpes a nadie._ se detiene nuevamente.-Vamos, si nos quedamos aquí lo que resta de lodo nos tapará a todos, ¡debemos subir! ¿¡me oyen!? ¡debemos subir!_ me oyen algunos y comienzan como pueden a subir, ya no gritan, solo lloran niños. -¡Karen no mires! camina hacia adelante, no mires, más arriba esteremos más seguros, en cualquier momento el agua dejará de caer y estaremos a salvo. -Aron dice la verdad señor, no lo entiende, Nikola Tesla... -¿Qué sabes tú de Nikola Tesla? -Qué... -Nada, tu novio dice tonterías que le habrá contado su padre. -Es imposible, su padre es un borracho, lo pensó él solo, sin ayuda de nadie, es más inteligente que usted señor, no lo conoce, ni conoce a mis 272
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad padres, ni a la señora._ llora mientras se deja abrazar, su calor me recuerda a mi familia. -¡Ven!, no te enfades, cuando lleguemos a la cima me cuentas lo que quieras de tu novio, mientras tanto debemos subir, ya queda menos Karen._ podemos movernos hasta el césped, me quito el abrigo, lo usamos como unión para tirar en el lodo más fresco, subimos por un pinar pequeño, la tierra aquí está algo más firme, los pinos en plena oscuridad se agitan y sueltan pequeñas hojas, estornudo primero, ahora estornuda ella. -Hay una máquina que genera precipitaciones pero no es soltar químicos, ya lo han hecho unos científicos portugueses, es una máquina de Tesla, dicen que pueden controlar esto. -¿De donde sacas todo lo qué dices?_ estoy realmente asombrado. -Aron, le acabo de decir que hablamos con mi novio sobre esto. -¿Dices qué manipulan el tiempo? -Yo creo que sí, no sabemos como siguen las demás tormentas. -Es verdad, no sabemos si son ciclos o no. Es una idea descabellada, esto culpa nuestra, siempre hacemos lo mismo, buscamos terroristas cuando hundimos nuestras propias torres, no Karen, hay veces que la política mueve más hilos de los que crees. -¿Y si somos nosotros? -¿Cómo puedes pensar en eso?, no,¡no!, no lo sé 273
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad karen, sube que desde allí podremos ver como hacer para pasar la noche. -Tengo hambre señor. -Lo siento pequeña, no tengo nada, yo también tengo hambre. 274
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 23 -Tengo hambre señor._y tengo mucho miedo, no quiero que se preocupe el señor, extraño a Aron, no sabe que hacer, Aron si sabría que hacer. -Lo siento pequeña, no tengo nada, yo también tengo hambre._ me mira como si fuera su hija, me da miedo como me mira, el viento me empuja contra los pinos, el hombre ha resbalado varias veces, dice que me quede tranquila cada dos minutos, no le creo nada, se ve muy poco, hay gente gritando, llamando por nombres, ninguno grita Karen o Aron, ¿donde estará Aron?, tengo la radio que usábamos siempre, solo tiene unos kilómetros de alcance, me va a buscar estoy segura, no me va a dejar sola, tiene que venir, este hombre me preocupa. -Karen cariño tira un poco, así puedo desatascarme. -¿Así señor?_ no tengo fuerzas, me siento mareada, como cuando tengo el período. -¡Solo un poco más!, ¡ya está!, ¿ves el camino?, si te agachas podrás ver el pequeño camino, no tiene barro, solo es piedra. -¿Estamos en la cima?_ no sé donde estamos, solo son miles de pinos que se mueven, tengo miedo, nunca tuve tanto miedo, escucho la voz de mi padre, el me lo advirtió, ¿y si era verdad 275
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad qué Dios no perdona?, me lo dijo hace tiempo, no puedo suicidarme, no puedo estar con Aron, ahora esto, si Dios existe ya no me protege, estoy fuera de sus reglas. -Faltan unos minutos, tranquila._ lo repite otra vez, tranquila, tranquila, tranquila, ¡no estoy tranquila!, estoy lejos de mi casa, cansada, nunca subí a ningún monte, montaña, o lo que sea, estoy sudando, necesito agua tengo mucha sed, no puedo respirar bien, estoy toda sucia y me duelen los pies, tengo ampollas. -Señor, no puedo más, quiero irme a mi casa. -No Karen, no lo entiendes, no hay casa, ya no hay lugar donde vivir, sigue caminando cariño pronto llegaremos, del otro lado hay ciudad, espero encontrar a alguien que suba de allí. Necesitamos un teléfono o algo para comunicarnos._ toco en la parte del costado de mi mochila, mi radio sigue allí, encendida esperando que Aron me hable, va a tardar tiempo, tiene que estar cerca para oírnos. -¡Hay muchas personas que vienen atrás nuestro!, ellos pueden tener sus teléfonos móviles, si esperamos nos alcanzarán en unos minutos, así conocemos a más gente._no quiero seguir más con este hombre, me mira muy raro, siento algo, no sé que es, no quiero seguir, ¿sigo? ¿no sigo?, no puede pasar nada malo, no es... pero no lo conozco, estoy sola, quiero a mi papá, ¿por qué los dejé solos?, por favor Dios si existes no hagas que me muera, no quiero morirme, 276
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Aron tampoco, ni mi familia, haz algo para que no les pase nada, que este hombre no me mire más así, me siento sola Dios, por favor. -De eso nada, si no subimos puede taparnos el barro como antes, como se repita toda esa gente va a morir, debemos subir cuanto antes, luego allí esperaremos a quienes lleguen bien, no podemos esperar aquí a morirnos pequeña. ¡Karen!, ¿qué haces?_ tengo la pistola de mi papá en la mano, por lo menos tiene que saber que conmigo no puede jugar nadie. -¿Qué haces con una pistola?, ¡Karen! suéltala por favor, no hagas ninguna tontería, no tienes porque desconfiar de mí. No te he hecho nada, solo te digo que debemos subir o moriremos, se va a volver a repetir lo mismo pequeña. -¿Qué quiere hacerme señor? ¡lo he visto como me mira!, como intente algo lo mato, sé disparar mi padre me ha enseñado. -No tienes porque hacerlo niña, no te he mirado más que con cariño, ¡acabo de perder a mi familia! ¿no lo entiendes? -¡Ha dicho que sus amigos se quedaron encerrados! -¡Sí!, pero mi familia se ha quedado sin mí en la ciudad, no sabes lo que se siente perderlo todo. -Si que lo sé, señor._ la pistola pesa algo más, me cuesta tenerla en las manos sin tener que moverme. -Confía Karen, no quiero hacerte daño, si te miro es solo porque me recuerdas a alguien._ no me 277
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad gusta ser parecida a nadie, se le ha quitado la mirada, tenía que decirlo, ahora me siento mejor, algo más tranquila, aunque el viento agita más los pinos y nos tira el agua con fuerza. Subimos y seguimos escuchando como gente llama a más gente, el hombre sube rápido y me espera, paro cada unos metros a respirar, es que no puedo respirar bien. En mi mochila tengo un libro de Alan Poe, lo leía cuando me escapa de noche para ver a Aron, algunos días solo me quedaba leyendo al costado de un farol a unas calles de casa, solo para sentirme libre. Mi padre nunca me dejó comprar mis libros, al igual que la ropa la compraba con mi madre los domingos por la tarde, eran los días de compras, paseábamos por la calle principal del centro. Llegamos a una roca gigante, ahora el viento nos da más fuerte, veo las puntas de todos los pinos, los gritos ya no se oyen, hay unos caminos por donde caminar, ya no hay casi barro. -¿Y ahora qué hacemos?_ le pregunto al hombre, le grito porque no me ha escuchado hace un momento. -Podemos sentarnos allí detrás de las rocas esas, es como una pequeña cueva, allí al menos estaremos mejor, sin viento ni frío._ lo sigo, Aron no me llama por la radio, no quiero pensar en nada, la señora me lo decía hace una hora, que no piense, pobre, ¿por qué se ha quedado en la 278
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad furgoneta?, parecía tan segura, no entiendo a los mayores, a veces tienen tanto miedo a morir que se dejan morir mientras se cuestionan todo. -Que bien, ahora nos quedaremos aquí el tiempo que necesitemos, no tardarán en llegar otros._ me abraza lo suelto, no quiero que me toque. -Ya tienen que llegar los otros, espero que alguien tenga comida o agua, tengo mucha sed señor. -Me llamo Enric, no hace falta que me trates como a un mayor. -Pero si lo es, mi padre me ha educado así y no voy a cambiarlo. -Al menos ya sabes mi nombre. -¿Por qué dejo a su familia?_ me mira, no me contesta, no quiere hablar de eso, nadie deja a su familia sola. -¿Y tú por qué dejaste a tu familia Karen? -Por Aron, el me dijo que me vaya, sino hubiese conocido a Aron hoy no estaría aquí. -Es increíble lo que el amor genera en la juventud, dentro de unos años te arrepentirás tanto, no quiero alarmarte pero haces bien, sin el amor ahora no estarías aquí, ¿estás segura de que Aron ha sobrevivido? -¡Sí! ¿por qué cree qué no?, Aron es mucho más listo que usted y muchos más. -Karen no me conoces, soy programador, trabajo en el CERN, programo para el LHC, en Ginebra, muy lejos de aquí pequeña. -Sé donde es, la frontera con Francia. 279
  • 280.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Muy bien Karen, de hecho estamos muy cerca, si es verdad. -¿Y por qué usted está aquí? -Unas pequeñas vacaciones, iba a volver en tres días, llevo solo cuatro aquí. -¿Su familia vive con usted allí? -No, de hecho vine a preparar unos papeles, nada..._ no me quiere hablar. -¿Se iban con usted a vivir a Ginebra? -No Karen, mi viaje fue para preparar el divorcio. -¿No quería más a su familia? -No, todo lo contrario, por todo mi amor había decidido cortar con todo, mi trabajo me exigía mucho tiempo y dedicación, es el puesto de mi vida, elegí por el bien de las ciencias, pero perdiendo mi vida personal, llevo mucho tiempo llorando por esto, por un duelo, y ahora..._ está llorando, golpea su cabeza con las manos, tengo miedo, escucho voces desde los pinos. -Tranquilo Enric, no tiene la culpa, todos decidimos, su amor al trabajo no tiene nada que ver con todo esta locura. ¿Los amigos del coche eran científicos? -Sí, exacto, parte de mi equipo de trabajo ha quedado en la carretera, esa gente eran como mis hermanos, en el centro de investigaciones pasamos días enteros, cuando tenemos pequeños nuevos datos resultados de las colisiones de Hadrones nos quedamos allí hasta tenerlo todo preparado para enseñarlo al mundo, es algo que no puedo describir con palabras Karen. 280
  • 281.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Es amor. -Quizás pequeña, quizás._ las voces se aclaran, Enric me mira cómplice, yo con mi mano derecha tengo mi arma dentro de la mochila, estamos sentados, tengo mucho miedo, no conozco a nadie. Sus sombras se paran en la abertura entre las piedras grandes, veo sus pelos volar desordenados, parecen víboras flotando y moviéndose. Puedo contar siete sombras, son alturas todas distintas, no podemos ver sus rostros, solo son sombras, a unos cinco metros de nosotros, creo que no pueden vernos. Comienzan a hablar entre ellos, comienzan a entrar poco a poco. -Hola_ digo esto y se detienen todos de golpe, el miedo les ha entrado en los cuerpos, no pueden vernos. -¿Quién eres? -Acabamos de subir, desde la carretera nos ha tapado el barro. -Nosotros también, venimos gritando hace un tiempo para juntar a todos los que viven, solo somos siete, nadie más nos ha escuchado..._ un estruendo retumba dentro de la pequeña cueva natural. -¡Otra vez!_ grita unos de ellos, otros se acercan a la abertura. -Karen, nos quedaremos aquí, hasta que se detenga, ¿alguien trae consigo algún teléfono móvil?_ el que habla es Enric. 281
  • 282.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Hay dos!, pero no tenemos ninguna señal, es como si hubieran inhibido la señal, yo soy policía y hacemos eso, está exactamente así, no creo que se pueda hacer esto en todo el estado completo. -Sí que se puede, pero es improbable, quizás los satélites transmiten pero las antenas están destruidas, ¿lo tienes mojado?_ pregunta Enric como si no recordara que está en una cueva a oscuras. -¡Sí!, funciona como puede, ¿ve la pantalla cómo titila? no tiene carga ya._ solo puedo escuchar su voz, es un señor como Enric. -¿Y el otro?_ pregunto. -¡Soy yo!, el mío no tiene señal, pero si tiene batería _ su voz es como la mía. -¿Cuantos años tienes? -Diecinueve. Me siento mucho más tranquila entre esta nueva gente, ahora hace menos frío, se ha detenido el barro, llueve mucho ahora, mucho más que antes, al menos podemos hablar. 282
  • 283.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 22 -Hola._ oímos desde dentro de la oscuridad, me detengo y se detienen todos conmigo. El barro nos ha matado a casi todos los que subíamos buscando la altura, ninguno creo que pensó que pasaría esto, a veces las soluciones son peor que las enfermedades que las generan, somos un grupo de siete, había más pero... hemos gritado pero nadie ha encontrado a otros. -¿Quién eres?_ la voz es de una niña. -Acabamos de subir, desde la carretera nos ha tapado el barro. -Nosotros también, venimos gritando hace un tiempo para juntar a todos los que viven, solo somos siete, nadie más no ha escuchado..._ es uno de nosotros, el estruendo nos altera. -¡Otra vez!_ grita, no veo quién es. -Karen, nos quedaremos aquí, hasta que se detenga, ¿alguien trae consigo un móvil?_un hombre junto a la niña supongo que es el padre. -¡Hay dos!, pero no tenemos ninguna señal, es como si hubieran inhibido la señal, yo soy policía y hacemos eso, está exactamente así, no creo que se pueda hacer esto en todo el estado completo._ era policía. 283
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Sí que se puede, pero es improbable, quizás los satélites transmiten pero las antenas están destruidas, ¿lo tienes mojado?_ me pregunta el padre de la niña. -¡Sí!, funciona como puede, ¿ve la pantalla como titila? no tiene carga ya._ al menos hemos encontrado gente sana, tengo hambre. -¿Y el otro?_ pregunta la niña. -¡Soy yo!, el mío no tiene señal, pero si tiene batería._ es otra niña que viene con nosotros. -¿Cuantos años tienes?_ ella cuestiona junto a su padre. -Diecinueve._ esta responde detrás mío. -Hablen tranquilas niñas, mientras los mayores hablamos de otro temas._ somos nueve en total. -¿Alguno tiene un encendedor?_ no lo he preguntado antes. -Yo tengo, toma, aquí estoy._ dice el padre de la niña, toca mi mano y deja en ella el encendedor. -Quema mi camisa, está algo seca, si calentamos el resto podremos hacer un pequeño fuego. -Al menos las brasas mantendrán el calor._ dice un voz femenina. -Mientras intentan encender esto, podemos presentarnos, no es un buen momento, lo sé, pero al menos coneceremos nuestras voces en la noche, hasta llegar a conseguir ayuda. -Me parece bien tu propuesta, ¿cómo te llamas? -Yo soy Elisabeth, tengo 32 años, soy diseñadora de interiores, práctico algunos deportes. Para añadir que nos pueda servir, que he visto 284
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad sobrevivientes varias veces._ se ríe nerviosa. -Jajaja, yo también._ dice la niña que ha llegado con nosotros. -¿Cómo te llamas cariño?_ le preguntan cordialmente, parece una reunión de ex algo. -Soy Nashid tengo diecisiete años._ al menos están alegres, tienen edades parecidas. -Yo soy Karen, tengo dos más que Nashid, jajaja._voy a preguntarlo así me quito de dudas. -¿El señor es tu padre?_ lo he dicho. -¡No!, mi padre no es como Enric, el cree en Dios, Enric cree en los átomos._ algo lista la pequeña. -Eso es una breve descripción, pero sí, es verdad, me llamo Enric y creo en lo átomos, trabajo en Suiza en un centro de investigación, tengo 39 años._ suena algo presuntuoso y joven. -Yo me llamo Bill, soy policía de la división de narcóticos, tengo 51 años, y estoy harto de matar a traficantes, no me gusta la ciudad y creo que merecemos todo lo que sucede._ a tomar por culo, lo he dicho, que sepan quién soy, así me recordarán al menos. -Yo también creo que esto no es obra del señor que todo lo ve, es nuestra porquería que nos ha tapado, es normal, tanta contaminación y tan abrupta, ¿qué esperamos que se arregle mañana?_ me sorprende, no es presuntuoso, siempre hago prejuicios involuntarios, mi trabajo me lo exige a diario. -Faltan personas._ dice Nashid mientras intento 285
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad encender la tela, está mojado, deberé secarlo poco a poco, soplando. -Yo soy Cai, trabajo como carpintero, no soy eso, me gusta el arte, pinto cuadros._ su acento es claro. -Y yo... Emily, vine la última detrás de Patrick, el me ha ayudado mucho, es muy bueno el joven, yo soy vuida, mi marido murió en la guera de injusta de los jóvenes, desde ese momento me dediqué a extrañarlo, estoy cansada, ¡tengo sed!, me duele la espalda, necesito sentarme. -Todos Emily tenemos sed, ahora probaremos beber algo del agua que cae por la piedra, bueno yo soy Patrick, gracias señora Emily por su comentario, soy representante, un simple vendedor de ilusiones, como Elisabeth hago deportes, creo que soy bueno con los retos, esto me supera, como a todos pero tengo ganas de vivir, y es la única manera de tener la moral alta, sin pensar demasiado. -Bueno yo... yo soy Marc, soy relojero, armo piezas de colección, tengo mucho miedo, he perdido mis gafas y veo poco, quiero que lo sepan por si me sucede algo. -Bien, Enric me ayudas con esto, es que no funciona bien, mira, algo sale, no nada. -Prueba del otro lado, sopla fuerte, todo el agua tiene que evaporarse Bill. -¡Lo sé!, lo sé hombre, soy policía. -Tranquilo Bill, no he dicho nada fuera de lugar, simplemente que ... 286
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Bien, bien, ya está, ayúdame._ que pesado, es que no calla. -No podemos gritarnos entre nosotros, somos muy pocos, entiendo que estemos todos nerviosos, no sabemos muy bien que sucede, ni a donde ir. Pero al menos un poco de cabeza, ¡todos estamos nerviosos!, aquí nadie es policía, ni barman, ni nada, somos quienes somos y ayudamos, todos para todos._ nos grita Patrick, tiene un buen dominio de la palabra y lo utiliza. -¡No peleen!_ es Karen. -¿Cómo nos marchamos?_ pregunta Cai el carpintero. -Primero debemos quedarnos aquí, esperar que la lluvia se detenga al menos en la potencia, cae mucha agua. -Tengo sed._ dice Emily la anciana viuda. -Y yo._ repite a coro Nashid. -Acércate a la abertura hija y bebe un poco de agua. -¿Hija?_ pregunto. -Sí, perdón con los nervios no lo he dicho, Nashid es mi hija, bueno como si lo fuera, sentimos que lo somos, la adopté tras un viaje a India, era una niña de la .... -Mamá ¿quieres callar?, cuenta tu vida, siempre vas contando que soy adoptada, ¡todo el mundo lo sabe, tu eres pálida! -No hija es que ... perdona, no quise decir eso, ¡ven aquí!, perdona._ lloran juntas mientras nosotros intentamos junto a Enric encender la 287
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad prenda de ropa. -¿Alguno de la ciudad siguiente? -No. -Ni yo. -No, ninguno parece ser._ afirmo, mientras algunos más repiten lo mismo. -Bueno tendremos que dormir hoy aquí, no es tan grave, podría ser peor. -¿Cómo la gente del estadio de fútbol?_ pregunta Karen. -No Karen, eso fue terrible, no pensemos en nada, ahora solo debemos resolver que haremos para ganar tiempo y algo de comer, si la ciudad que está a unos kilómetros no está tan inundada quizás podamos conseguir ayuda. -Nuestra ciudad es la más afectada seguro, es mucho más baja que el resto, eso lo leí una vez._ dice Nashid. 288
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 21 Discuten madre e hija, tienen una extraña manera de ser, son tan pasionales, gritones, vociferan por todo, quieren hacerse oír en los peores momentos, en mi hogar y mi taller tenía la tranquilidad sen que necesitaba, todo se ha esfumado, me quiero volver. -¿Alguno de la cuidad siguiente?_ pregunta uno de los adultos, no puedo verlo, no reconozco voces todavía, me duelen los oídos. -No._ una de las mujeres. -Ni yo._ una de las niñas. -No, ninguno parece ser._ otro de los adultos, quizás el policía, no lo sé. -Bueno tendremos que dormir hoy aquí, no es tan grave, podría ser peor._ definitivamente es el representante de la marca. -¿Cómo la gente del estadio de fútbol? _ no sé de que estadio habla. -No Karen, eso fue terrible, no pensemos en nada, ahora solo debemos resolver que haremos para ganar tiempo y algo de comer, si la ciudad que está a unos kilómetros no está tan inundada quizás podamos conseguir ayuda._ ¿puede inundarse menos la otra ciudad? -Nuestra cuidad es la más afectada seguro, es mucho más baja que el resto, eso lo leí una vez._ 289
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dice Nashid._ esa niña sufre mucho vivir aquí, como yo. Afuera llueve torrencialmente, los cielos escupen toda su ira, las aguas se enloquecen, el mundo no nos quiere, y no nosotros a el tampoco, es un amor algo complicado, necesitamos vivir, yo quiero volver en el primer avión a mi hogar. -¿Cian?_ me habla un adulto. -¡Cai! me llamo Cai, bueno me llaman Cai, yo no me llamo._ sonríen las niñas. -¿Tú eres carpintero?_ no sé si contestar a esa pregunta. -No soy carpintero, trabajo por dinero en ello, soy artista._ espero que no repita el error. -Muy bien, se me ha ocurrido que podemos juntar ramas y hacer un entramado para tapar la abertura, para que no entre el frío, luego un grupo de dos saldremos a hacer una barrida del bosque a ver si encontramos algunos animales para poder comer, mientras aquí secan el encendedor y comenzamos el fuego._es una buena ocurrencia. -Pero llueve._ en un detalle importante creo. -Ya, eso no nos impide cazar, deberemos ir con sumo cuidado, también la idea es buscar otros sobrevivientes a alentarlos a que nos sigan. -Esta bien, voy. -¿Bill? -Sí, ¿Nashid? toma, sopla fuerte, un rato cada 290
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad una, hasta que puedan encenderlo, luego no lo usen para nada, porque si se gasta estamos perdidos, ¿Sí niñas? -Sí señor Bill._ contestan a coro, Bill no me gusta, algo en su voz me incomoda, no quiero llamar a la desgracia pero tengo olfato, algo en él habla por sí solo. -Muy bien pequeñas, ¿marchamos?, vamos Cai._ veo sus sombras asomarse en medio de las lluvia, cae unas rocas por desprendimientos. -¡Cuidado!_ le grito a Patrick. -¡Por Dios! qué peligro, gracias Cain, ¡me has salvado amigo! -Me llaman Cai._ las niñas gritan. -Lo siento amigo, bueno muchas gracias, de no ser por ti ahora estaría aplastado._ habla demasiado Patrick pero no es un ser que mal por dentro. -¿Vamos?, si esperamos más la lluvia puede aumentar, yo sé algunas técnicas de... -Aquí nadie va a mandar a nadie, por votación nos moveremos, somos tres personas inteligentes que quieren conseguir alimento y volver al refugio o lo que sea._ le digo a Bill mientras la oscuridad más clara del bosque ilumina su rostro junto con los rayos del cielo enojados, está empapado todo su rostro, me mira a los ojos. -Tranquilo, como tú digas._ no confío en su mirada tampoco, espero equivocarme, mi padre de niño me decía que las energías no mienten, no 291
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad son entes vivos y pensantes. -¿Uno detrás del otro?, Bill ve tú delante, yo me agarro a tu ropa por detrás y Cai hará lo mismo, no debemos soltarnos, es muy peligroso._ formamos la fila, detrás oigo los murmullos. -Yo le diré el mensaje a Patrick y él a Cai, así nos comunicaremos fuera, para contestar si estamos de acuerdo apretamos con la mano una vez, si lo hacemos dos veces es que no estamos de acuerdo. En el caso de Patrick el tendrá que hacerme cuatro apretones para saber que los dos no quieren hacer lo que yo digo, sí es Patrick el que propone haré un apretón si es si, y dos si es no, si es Cai el que propone Patrick sumará los apretones a Cai, así nos comunicaremos._ dice Bill proponiendo una solución creativa para el entorno que nos espera, si nadie miente podremos conseguir algo de lo que pretendemos. -¡Suerte en la búsqueda!, ¡estaremos aquí preparando el fuego!_ es Elisabeth puedo reconocerla por el tono anterior al hablar con su hija. A Patrick lo veo intentar mediar con Bill, prefiere estar bien con Dios y el diablo, cada uno tiene su libre elección, yo solo camino por el camino del bien. Estoy completamente mojado, veo muy poco, no puedo abrir los ojos casi, escupo agua mientras los pinos se sacuden arriba nuestro soltando más agua aún. Nuestros pasos son lentos, adelantamos muy pocos metros. 292
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Ahora con cuidado! ¡descenderemos unos metros por el pinar, Bill cree que allí encontraremos liebres ahogadas!_ me parece una buena idea, respondo con dos apretones. Pasa un minuto y descendemos, eso significa que Patrick pudo o no estar de acuerdo, yo sé que lo estoy, la decisión puede ser acertada, allí también podremos encontrar otras especies de animales. Tengo mucho hambre, aunque puedo aguantar más que las niñas, estoy preocupado por las mujeres. Estuvimos a punto de caernos hace unos instantes, ha resbalado Bill y nos ha llevado al borde de caernos, me he aferrado al tronco del cual me aferro ahora mismo, tomo las manos de Bill y lo acerco, abrazo a Patrick, juntamos nuestras cabezas junto al tronco para aminorar la lluvia, me quito la chaqueta y la pongo encima de nuestras cabezas, hay menos sonidos, podemos hablar. -Bien pensado Cai. -Gracias, ¿qué ha pasado? -Estoy algo perdido, no puedo ver bien, me ha entrado en el ojo un trozo de algún pino, les pido perdón, no ha sido mi ... -Tranquilo Bill, no es culpa tuya, estamos nerviosos, cansados, esto no se detiene... -Bien ahora ¿qué hacemos?, Bill tu idea ha sido brillante pero no avanzamos muy bien, Patrick es muy fuerte para bajar y volver a subir con 293
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad comodidad, así que bajaré yo solo, si descubro algún animal que nos sea útil para comer lo envuelvo en esta chaqueta y lo llevo a mis espaldas. -Es peligroso Cai, debemos permanecer juntos. -No, no es peligroso. -¿Estás seguro?_ me pregunta Patrick. -Serán quince minutos, si me paso del cuarto de hora que baje Bill por mí, quizás necesite ayuda. Igualmente haré un grito, si hago dos es que tardaré algo más porque he encontrado algo, si es solo uno significa que voy a volver, si tardo significa que algo me ha pasado, al igual que si no grito nada. -No pienses así Cai, baja solo unos metros, tenemos tiempo para buscar, todavía no tenemos tanto hambre, podemos aprovechar para buscar con tranquilidad. -Tú y yo sabemos que no es así Patrick._ dice Bill. -Tranquilos, la decisión está tomada, ahora vuelvo. No fui valiente, nunca sentí hacer algo por la humanidad, no creo en la humanidad, hago arte para quitarme las penas, trabajo para pagar los gastos y esa es mi vida, pero mi padre se encargó de pequeño de hacerme buscar en los bosques, de conocer el entorno que nos rodeaba, y eso hago, no le temo a la naturaleza, ella me dio la vida, y me dio una familia que sigo extrañando todos los días. 294
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 20 -¡Suerte en la búsqueda!, ¡estaremos aquí preparando el fuego!_les grito, aquí estamos esperando a que regresen, tengo miedo, no sé si era conveniente meterse en medio de un bosque con esta lluvia, la verdad es que tengo mucho hambre y las niñas también, Emily la anciana respira muy fuerte, estamos ventilando un poco el aire así respira mejor, estoy algo asustada, hemos quedado seis, de las cuales dos son niñas y una anciana muy cansada. Marc es muy joven, no ha dicho nada de acompañarlos, no habla con nosotras, Enric cuida de Karen, puedo oírlo hablar solo, no hay más que oscuridad, pienso en mi pequeña, yo a su edad jugaba con muñecas en la calle de mi pueblo, daría lo que fuese para verla en un sitio seguro y sin problemas, creí que la solución era acertada, igual todas las ciudades están afectadas, supongo. Es increíble como llueve. -¡Mamá!_ acerco mi mano para que pueda tocarme. -¿Qué sucede mi amor? -Karen dice que todo esto lo ha provocado un terrorista, que es un ataque de otro lugar del planeta, me asusta mamá, ¿por qué nos hacemos 295
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad este daño? -No hija, no puede ser, está jugando, son solo historias para darnos miedo, es una lluvia desgraciada que nos está haciendo daño, es verdad, pero pronto se detendrá._ tiembla de miedo mi pequeña. -¿Por qué inventas eso Karen?_ escucho un movimiento cerca, siento el viento de una presencia, es Marc. -Es muy posible que diga la verdad la niña... hay estudios que demuestran que es posible, he leído un libro sobre el proyecto HARP. -¿De qué hablas? -Programa de investigación de Aurora activa de alta frecuencia, si miras por internet puedes ubicarlo con el mapa global en Gakona Alaska, es oficial. La gestiona de la fuerza aérea y marítima. Lo que hacen es emitir ondas electromasnéticas hacia la atmósfera, en realidad hasta la ionosfera, las emisiones tienen partículas ionizadas, todo esto es "oficial"... pero..._ Marc se detiene por un desprendimiento fuera de rocas pequeñas. -¡Oh por Dios!, ¡que susto!... yo no creo en eso, eres joven, no leas todo lo que dice internet al pie de la letra, muchas mentiras rondan la red, yo era una afisionada a ver vídeos de extraterrestres, al final nada. -Que no sepas contactar con las fuentes de dicha información no significa que no sea válida, los libros son mucho más ineficaces, para actualizarlos se tarda mucho tiempo, es lo que 296
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad los hace simplemente literarios._ es impresionante lo que dice, es cierto, solo jugaba chateaba, hasta que adopte a Nashid. -¡Aron me lo dijo!, mi novio. -Pues Aron quizás tenga razón, ¿Karen? -Sí, mi nombre es Karen. -Es un nombre de otra época, está bien. Bueno Karen sabe algo sobre todo esto, no quiero desestimar lo que dice su novio, menos lo que yo creo. -¿Por qué has dejado que vaya Bill, Patrick y Cai a buscar comida? ¡tú eres joven! -Y tú también Elisabeth. -Pero mi hija. -Cada uno tiene excusas, yo no quiero exponerme a toda la mierda de allí fuera... -Pero si traen comida seguro comerás. -Y tú Elisabeth, ¿o no?... hay tiempo, pronto tendré que salir, tranquila, no voy a morir de hambre... Sé que suena a locura, soy muy joven para todo, sé como piensan los "adultos", no hay etiqueta que puedan poner sin mirar la edad... lo que decía era que..._ otro desprendimiento de rocas, esto ya no me gusta nada. -¿Estarán bien?, oh Dios, Nashid ven aquí, quédate conmigo hija, esto es horrible. -Tranquilas aquí estaremos a salvo, las rocas golpean con los pinos, si saben cubrirse no les pasará nada._ Marc de repente habla sin parar, Enric no opina, sé que está allí, oyéndonos. -¿Enric?, ¿sigues aquí?_ necesito escucharlo, me 297
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad siento insegura sin alguien que nos proteja Marc cuando pueda escapará. -¡Aquí sigo Elisabeth!_ su voz delata su posición, estoy segura que está parado. -¿No opinas?_ lo provoco. -Ya lo hemos oído, Karen lo ha dicho antes, en realidad sí puede ser, es un proyecto que puede afectar en cierto modo los millones de vatios de potencia y antenas se puede considerar como un "calentador" de la zona más alta de la atmósfera, su efecto espejo puede potenciar efectos propios del clima, pero no creo que puedan controlarlo... se cree que... -Según Schumann, el creador de las ondas Schumann, las ondas con su nombre vibran en las mismas frecuencias cerebrales de los homínidos y mamíferos, el valor es de 7,8 ciclos por segundo o Hercios (Hz), es la misma frecuencia del hipotálamo. _ Marc lo ha interrumpido, sabe en más profundidad sobre el tema. -Pero esto es muy viejo, hubo otro antes ROTHR, se usaba en la guerra fría. No debemos alarmarnos, lamentablemente este proyecto se está regando por todo el mundo, silenciosamente todas las naciones poderosas ya tienen antenas con nombres de proyectos astronómicos._ dice Enric dejando dudas en mi, Emily y las niñas. -Pero aunque sepamos que es eso, no podemos hacer nada._ les digo suavizando la tensión. -No, las antenas pueden ser de cualquier sitio, 298
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad desde Alaska hasta Suiza. Todo el mundo es un escenario bélico e invisible._ dice Enric. -No podremos hacer nada, tenemos que ocuparnos de sobrevivir para saber lo que sucede en el mundo._ dice Marc con una tranquilidad algo preocupante. -Por favor no quiero que repitan nada de esto frente a las niñas y Emily. -¿Me llamas cariño?_ me dice Emily desde el rincón. -No, no, perdona les contaba algo de otra Emily._ me excuso, oye muy poco, quizás no ha entendido la mitad de mi frase. -No, tranquila Elisabeth, entiendo que te preocupes por las pequeñas, pero debes comprender que ya no son tan pequeñas como dices, deben saber la verdad. -Se me cae el mundo encima, por favor no sigas, lo que crean importante sí, pero el resto pueden hablarlo solos, luego con Bill, Cai y Patrick. -Perdona Elisabeth, nosotros también estamos estresados por todo esto, ninguno de nosotros esperaba algo así. No he comprendido muy bien lo que han dicho, solo que pueden controlar el tiempo, es una estupidez más grande que un castillo, pero no voy a discutir, son gente de dinero que estudiaron, pero se creen que saben todo, pronto pasará todo este temporal y volveremos a casa. 299
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 19 -Se me cae el mundo encima, por favor no sigas, lo que crean importante sí, pero el resto pueden hablarlo solos, luego con Bill, Cai y Patrick._ esta ignorante cree que la tormenta es un lluvia sin más, estoy seguro que no me ha entendido nada la subnormal. -Perdona Elisabeth, nosotros también estamos estresados por todo esto, ninguno de nosotros esperaba algo así._ a los seres insignificantes se les tapa con una manta para que no vean la acción del espacio abriendo paso junto al tiempo por la inmensidad astronómica del universo. La nimiedad humana es probablemente el pensamiento conjunto, las uniones que creen cambiar el curso del todo por el todo, esta mujer solo sabe colorear paredes. ¿Enric es físico?, no sé si lo ha dicho o no, es que me gustaría preguntarle algo, pero no, aquí no, ahora tengo que pensar como salirme, tiene que haber algo que... está en silencio Elisabeth, piensa, se replantea y se reasegura mentalmente, los débiles no pueden conocer la verdadera acción de la realidad, pueden morir al reconocerla... Llevamos algunas horas, era el último de la fila, me llamaron desde un camino en medio del monte, pude oírlos cuando recién 301
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad me levantaba mojado y sin saber muy bien que hacía allí. Recuerdo la serie de los perdidos, las series que hacen adictos a estos ignorantes, no recuerdo muy bien lo que he hecho hoy, por la mañana me he levantado, pero... la sirena, sí, la sirena, hacía atrás algunos días anteriores, la bicicleta de pequeño, era roja, la cara de mi abuela antes de morir, pero no es eso, los dedos del pie de mi primer beso en la playa. ¿Enric es físico? ¿qué puede saber que yo no sepa?, seguramente no confía en que puedo dilucidar todas sus interpretaciones, mentalmente hice al menos cien, contando la que acabamos de exponer, el proyecto HARP, es que no es posible y es posible, también lo es el calentamiento climático, una precipitación causada con químicos, un efecto atmosférico fruto de cientos de posibilidades, no me preocupa la causa, sino la prolongación del efecto, debemos prepararnos para un largo período de tiempo, eso nos hace débiles ante el peor de nuestros males, paradójicamente el agua, nuestra unión con todas las especies de este planeta. Al menos hay una vegetación, un ecosistema cerca que puede abastecernos de alimento, solo deberemos reconocer en el manto de tierra lo que nos mantendrá vivos, eso es lo que espero... no voy a ayudar a esos inútiles, ¿por qué me habla así esta desconocida?, ha proyectado su culpa en mí, para mí no es un buen momento para buscar alimento, habrá ciclos dentro de todo este 302
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad temporal, lo que es cierto que si mueren animales ahora es el momento, con fuego y hojas podremos mantener carne para comer durante un buen tiempo, al menos somos un puñado, lo del estadio si fue terrible, no se me borran de la mente las fotos que vi en las revistas... maldito amarillismo, sus cuerpos apilados, eso fue un genocidio asqueroso, una muestra de lo que somos capaces de hacer, por compasión, creencias o simples ideas de destrucción sin sentido, bueno si, el sentido del homínido... no me gustan las adopciones, esta tipa adoptó una india pudiendo rescatar del hambre a cualquier niño de un orfanato, se lo preguntaría para incomodarla, al fin ella lo ha hecho, nada para qué, entrar en el juego de una simple decoradora. -¡Me duele la cadera!, el pecho, ¡Gerard!, me duele..._ es la anciana, creo que se llama... -¿Emily?_ dice Elisabeth, se preocupa o hace que le preocupa, la gente es así de enferma, si, es Emily su nombre, esa mujer no puede vivir mucho más, si ha tenido golpes lo más posible es que se quede aquí, yo no pienso cargar con una anciana, no sé como ha subido hasta aquí. -¡Gerard!, ¡hijos!, ¡me duele la cadera! ¿me llevan al hospital?_ esta mujer tiene que estar sufriendo mucho, la lluvia repiquetea en el borde de la abertura, nuestras voces hacen algo de eco, el llanto de esta anciana aún más, iguala al de la 303
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lluvia. -Emily, no hay nadie aquí, no están Emily, ¿quién es Gerard?_ su falsa ayuda me irrita, le daría una bofetada, su voz, es que... -¿Gerard?¡hay mi cadera! mi marido... ¡Gerard?_ hace su shhh, típico de cariño profundo, seguro la abraza y la acaricia mientras repite su sonido tranquilizador. -Enric o Marc por favor, necesito ayuda para recostarla. -¡No!, no la muevas, debes dejarla en su sitio, puedes hacerle un daño irreparable, sé que los gritos de dolor no son agradables pero hay que esperar, luego si persiste, veremos como ayudarla._ me asombra la tranquilidad con que lo dice, yo no soy un desalmado pero al menos me ajusto a las situaciones, es una manera de complacer, odio ese rostro de mi personalidad, pero me es imposible quitarlo. Sus gritos nos rodean junto con los ecos, viajan buscando ser una existencia fuera de sí mismas, sin ser reflejos de los pensamientos que las criaron y del cerebro que hizo su trabajo para convertirlas en la complejidad del lenguaje, los sonidos se transforman con la lluvia en el ruido molesto de fondo... lleva al menos un cuarto de hora gritando palabras inentendibles, pidiendo ayuda con nombres distintos que se mezclan en los viajes de los ecos. 304
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 18 -¡No!, no la muevas. debes dejarla en su sitio, puedes hacerle un daño irreparable, sé que los gritos de dolor no son agradables pero hay que esperar, luego si persiste, veremos como ayudarla._ esa señora grita mucho, pero ellos les gritan más, no me gusta que le griten, también se gritan entre ellos, estaría mejor en la habitación con papá y mamá, ¿por qué me pasa a mi Dios? yo no hice nada malo para estar así de sola y con gente que no conozco. Quiero volver a casa, solo pido eso Dios, juro que voy a ser buena, pero cuida de Aron, que no sé donde está, estoy segura que está bien, es inteligente, pero si le pasa algo malo yo no podría soportarlo Dios, tendrías que matarme a mi también, porque si me suicido no me aceptarías, ¿no?, por favor, quiero ver a mi novio, no es mucho pedir que salves a todos, y si puedes a mis primos, mis abuelos, pero por parte de mamá, los de papá están contigo, igual lo sabrás seguramente. Juro que me quito los pendientes negros, papá siempre me pide que me los quite para ir a rezar, a ti seguramente no te importa, mientras te cuente mis penas te vale, ¿es así Dios? -¿Por qué no me hablas Karen?_ es Nashid, me había olvidado de ella. -Perdona, es que... 305
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Ya, los gritos de la señora te incomodan, a mi también, me dan escalofríos, me hacen acordarme de muchas cosas... ¿hablamos de algo?_ no puedo verla, al fondo se como llueve, ¿y cuando vuelven con comida? tengo mucho hambre. -¿Tienes hambre Nashid?_ me hace ruidos la panza. -No mucho, pero si hay algo de comer si que quiero, ¿tienes? -¿Tú qué crees?, no, no tengo nada, tengo por si acaso algo para protegernos, pero no debes decir nada... -¿Qué tienes?_ si le digo algo se lo dirá a Elisabeth, mejor me hago la tonta. -Hambre tengo, mucho más hambre que tú. -Pero si has dicho que... -Nada, era una tontería_ acomodo mis manos en la mochila, si la ven, van a mirar que tengo, mi radio y el arma de mi padre no puede verlo nadie, es lo único que me hace sentir segura, igual no creo que tenga balas, bueno no lo sé. Enric ya no me habla, está callado, el sabe de la pistola de mi padre, no confío en él, aunque no hay nada porque desconfiar, lo oigo llorar, estará pensando en su familia. -¿Veías la serie de los perdidos qué...? -Sí hace tiempo, esto se parece a una película mal hecha de miedo, Nashid habla más bajo, no quiero que todos nos oigan. -¿Por qué?, la señora hace mucho ruido, grita 306
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tanto que seguro no nos escucha nadie._es un poco infantil Nashid, me cae bien, es la única con la que me siento a gusto hablando, necesito no pensar más que en tonterías. -Es que no quiero que todos se enteren de lo que digo, ven acércate... -¿Qué? -Si te cuento un secreto me juras que no se lo contarás a tu madre, ¿sí? -Pero ¿qué es? -Habla bajo, te lo he dicho, estoy apoyada sobre una mochila, tengo una radio por si mi novio llama, tiene poco alcance, pero si el me está buscando puede ser que suene en algún momento, será para ayudarnos... pero me jurar que no dirás nada a no ser que pasa algo grave y yo no esté, ¿sí?... -Solo a mi madre y si te sucede algo, pero no pienses así Karen, no hable así que me asustas... -Tranquila, no pasará nada, pero quiero asegurarme por si algo nos sucede que tu madre sepa que llevo en la mochila un arma de mi padre... no te asustes, no digas nada, que si nos escucha Enric puede querer cogerla. -Pero, Enric... ¿es malo? -No, no lo sé Nashid, no conocemos a nadie, yo sé que tú eres buena, y tu madre también, supongo, es para tener la tranquilidad de que nadie nos pueda hacer daño... -No quiero que pase nada malo Karen... -Si pensamos así no pasará nada, quédate tranquila, ahora charlemos de la serie que... 307
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 17 -No quiero que pase nada malo Karen... mi mamá... Llevan mucho tiempo hablando, algo me molesta, esa niña no es buena compañía para Nashid, su novio, lo que ha dicho, no puedo prohibirle lo único que la mantiene despistada, aunque me gustaría decirle dos cosas a Karen, debe estar en su sitio, la noto muy aireada al igual que Marc. Si no le digo nada no se enterará que he oído algo, no se muy bien de que hablan, pero algo no me gusta... si, voy a decirle que venga unos minutos conmigo, la extraño a mi pequeña, pero Emily no deja de gritar, pobre mujer, cuanto dolor y en el peor sitio, no me imagino el sufrimiento de esta mujer. -Querida, necesito algo de agua, quiero agua..._ está temblando. -¿Marc, Enric?, cualquiera de los dos, por favor necesitamos agua para Emily, traigan un puñado cada uno, debe beber unos sorbos al menos... -Yo voy... creo que Enric se ha dormido._ Marc estaba esperando que le pidamos ayuda. -No, estoy aquí, solo estoy pensando._ le dice irónico y al borde del grito a Marc. 309
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Nos ayudas Enric?_ le pregunto algo irónica, es que el solo reacciona con la ironía. -Tranquila, ya me he parado, ¿ahora me ves?_ se acerca a la abertura, se ve menos que antes, detrás de Enric veo también la sombra de Marc un poco más bajo de estatura juntando sus manos en el manto de agua que cae, parece una cascada natural. -Veo tu sombra... y la de Marc... rápido que tiene sed Emily, no sé que hacer._ no quiero ser la única que ayuda a Emily. -Aquí tienes._ Marc vuelca algo de agua, a pesar intentarlo solo unas gotas de agua han llegado a los labios de esta pobre anciana, no quiero morir así, es humillante, sus hijos, nietos, padres, ninguno, estoy segura que podía imaginar que terminaría así. -Tranquilo Marc, no es culpa tuya, es que me molesta como contesta Enric, si fuera unos de nosotros ¿qué haríamos?, si en algún momento debo pasar por lo mismo que Emily prefiero que me maten a dejarme morir sin ayuda... -Lo sé, es penoso, es verdad pero Enric creo que sabe algo más de todo esto, mi teoría, sé que no apoyas mi teoría de la conspiración, pero es muy probable que sea cierta, el mismo ha dado la pauta al principio pero luego por algo lo ha terminado de poner en dudas, es físico, sabe mucho más que artículos publicados en revistas digitales, el tiene más respuestas, estoy seguro... no lo presiones, déjalo tranquilo. Yo aunque no 310
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad te lo creas voy a proteger de todos, vamos a cuidarnos entre todos, el enemigo está lejos, muy lejos y disfrutando de un día de sol, aquí viene._ Marc me ha dejado estupefacta, es verdad sigo sin creerme una palabra de su teoría, creo en mi señor todo poderoso, Él no sacará de toda esta miseria, solo pido que no nos haga esto... Emily tiene que salvarse señor, hazlo por mi hija, ella no debe ver más episodios de dolor ajeno, ya vio mucho señor, por favor, concédeme la dicha de mantenernos a salvo sin torturas. Emily tiembla sin detenerse, no sé que hacer, esto no pasa por falta de comida, no deja de gritar, por Dios, déjala señor. -Cuidado, traigo algo de agua para Emily, ¿donde está?_ oigo sus pasos. -Aquí Enric, por aquí, seguiré haciendo un silbido así te acercas sin derramar. ¡Marc! ve a buscar más agua... -Puedo oirte muy cerca Elisabeth, huelo tu perfume, todavía quedan aromas que recordar..._ no me conoce de nada para decirme esto, voy a dejarlo pasar, Marc tiene razón, unidos lograremos más y más rápido, luego me encargaré de ponerlo en su sitio, ahora Emily necesita nuestra ayuda, no deja de sudar, no puedo creerlo, me recuerda a mi niño, no quiero recordarlo, no quiero, ¡no!, salva a esta mujer señor, haré lo que pidas. -¿Y? traga, así, muy bien Emily, poco a poco, con tranquilidad preciosa, muy bien, pronto estarás 311
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mejor, vuélcale y espera a que trague el agua Enric, ¡un poco más!, así tienes algo en el estómago, tu cuerpo te pide agua, parece mentira Emily, con todo el agua que nos regala el cielo que tu estés así, eso es, ya está._ Enric está muy cerca mío, me ha olido, ¿qué coño tiene este conmigo?, ha dejado de temblar... -Se ha bebido todo Elisabeth, voy a descansar._ mejor, vete, no te quiero cerca, tiene algo raro, ¿y si Marc está en lo cierto?, todas las personas dudamos cuando algo no funciona, desde dentro sabemos, siempre, pero bueno persistir tampoco está mal, Enric trae mentiras en las espaldas, pero no tengo por qué indagar en nada, todos traemos historias de nuestras vidas, hoy puede ser un buen momento para comenzar otra vida, ¿y si ninguno de ellos dice la verdad?, no quiero ni pensarlo, sería un desastre, no, no puedo pensar algo así, me muero ahora mismo. Otro montón de piedras saltan por la abertura, escuchamos el repiqueteo que hacen al rodar, las más pequeñas se adentran hasta donde estamos nosotros, está oscureciendo y nuestro grupo de caza no vuelve, ¿y si alguna piedra de esas caen en la cabeza de Cai o Patrick? ¿y si se ahogan Bill?, ahora mismo no quiero pensar más es que voy a volverme loca, si cada cosa que sucede la voy a dar vueltas... esto así no puede seguir... Karen y Nashid siguen cuchicheando como si nada, parece ser que Emily se muere y no les 312
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad importa un rábano. -¿Hija? ¡Silencio!, ¡más respeto hacia la señora Emily!, no se encuentra bien niñas, hablen bajo, pero poco, ¿no les interesa qué le pueda suceder a Emily? -No es eso Mamá, es que... -¿Qué es tan importante Nashid?, la nueva serie de televisión, los cantantes de molde o los bailarines famosos... ¿es más importante que la vida de una persona?, hija no son los valores que tienes en casa... hablen de los libros que lees por las noches... -¡Mamá!, siempre quieres estas a todo, solo hablamos de nosotras. -Es así señora, no queremos escuchar a Emily, nos da mucha tristeza, puede ser algo que nos quede grabado, por eso queremos taparlo hablando, no es que no nos interesa sino que... -Bien, entiendo, eres lista, está bien, pero no te pases Karen, mi Nashid tiene dos años menos que tú, cuidado con lo que le cuentas, ¿me entiendes?_me obliga a insinuárselo. -Tranquila, solo son películas y música, nada más..._ seguro está pensando en que me odia, se lo contagiará a mi hija... -¡Ay!, ¡el pecho! ¿Gerard?, ¿Gerard? amor mío, ¡ayúdame!..._ creo que tiene un ataque, siento mucha impotencia, por algo nos haces esto señor, es justo, quizás ha vivido lo bastante para entender la vida, a nosotras nos queda todo por 313
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad descubrir. -¡Marc!, ¡ven!, ¡sosténla! ¡sujétala de los pies! ¿Enric? -Estoy cerca, ¿qué hago? -¡Otro desprendimiento mamá! -Vengan aquí, contra esta pared, aquí no pueden llegar las piedras. -¿Qué tiene Emily?_ pregunta Marc. -No lo sé._ respondo sorprendida, si él no lo sabe, yo menos. -¿Y tú Enric?, debes saber... -No, no puedo ayudar, escapa de mis manos, aunque sepa muy poco sobre medicina, creo que esta mujer no tiene un buen aspecto. No tiene muchas posibilidades de sobrevivir, este es el peor lugar donde enfermar. -Yo pienso lo mismo, pero debemos hacer algo, si la dejamos así morirá sola. -Pero no está consciente._ afirma Marc. -¿Y como lo sabes?, recuerda a su marido, está navegando recuerdos, unos tras otros, su cerebro está en colapso, todo su cuerpo está respondiendo, sabe que puede morirse. Está lloviendo algo menos que antes, pero aún se oye como golpean las gotas, nunca había visto gotas tan grandes, son del tamaño de mi mano algunas, si la nieve fuese igual estaríamos llenos de nieves, mataría todo alrededor... -Elisabeth, debemos dejarla tranquila, si sigue así 314
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad va a sufrir más. -¿De qué hablas?_ no entiendo a donde quiere llevarme con sus palabras, ha bajado su tono normal de voz. -Hablo de que, es que las niñas pueden oírnos..._ siento que me toma de la mano, lo hace suavemente como si intentase algo más conmigo, me repugna Enric... -¡Ven Marc, deja a Emily descansar, Enric quiere decirnos algo..._ no voy a permitir que se pase, pero me tiene intrigada lo que va a decir. -Hablo de eso, de dejarla descansar en paz._ sigo sin saber muy bien a donde quiere ir con todo esto. -Elisabeth, creo que sugiere que... -Eutanasia Elisabeth, ¿sabes lo qué es?_ me siento estúpida, pero no sé que es... no entiendo a donde quiere ir... -Marc, ¿qué es?, me siento muy mal de no saberlo, pero... -Tranquila, es duro, pero... como decirte esto... ¿eres creyente? -Mucho, Dios es mi guía, no estaría viva de no ser por Él. -Bueno creo que disentimos, pero no es ni el lugar ni el momento, lo que quiere decir Enric, es que debemos quitarle el peso de seguir sufriendo, está claro que aquí morirá tarde o temprano, pero dejarla sufrir es algo creo que más duro que dejarla vivir solo por el hecho mismo... -¿Qué?, ¡no voy a permitir que maten a Emily! 315
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ¿están dementes? -Somos tres personas, debemos decidir que hacer... es justo que sea un consenso, nuestro, las niñas que sigan hablando..._ están realmente desquiciados. -Si la matan no irá con Dios._ no puedo ni pensarlo. -¿Cómo qué no?, ella no decide nada, es un asesinato de consenso para que ella no sufra, está claro que ha llegado hasta aquí por un milagro, pero si Dios la ha hecho vivir fue solo por unas horas más, ahora la está castigando severamente, esto no lo soportaría ni yo Elisabeth, solo quiere ver a su marido._ Enric solo quiere matar por el placer mismo... este hombre no está bien. ¿Y Marc? -¿A donde llegamos Dios?, ¿qué nos está pasando?, no lo sé, Nashid preguntará y Karen también, no sé si lo soportaría, es una vida por Dios, no se mata a la gente porque está enferma, es injusto, cada uno tiene su tiempo. -¿Y quién lo determina el tiempo? ¿Dios?, no creo Elisabeth, esto no es obra de Dios, quizás sea el diablo que mete la cola para despistarnos._ Marc también está convencido. -¿Tú o yo Marc?_ no lo puedo creer, lo harán, Enric quiere hacerlo, no lo permitiré, no puedo dejar que hagan daño a esa pobre e indefensa mujer, ¿sus hijos estarán muertos? no sé nada de ella pero me duele igual que con mi niño... me ha abierto la herida. 316
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Yo, lo haré sin ruidos, no sabrá que estuve siquiera, dejará de respirar y ya... sí, lo haré con mucha tranquilidad... -No, no estás convencido, si no saber que hacer no lo hagas, es mucho más difícil de lo que piensas pequeño, no eres más que un soberbio más, toda tu generación cree que lo han visto todo, a nosotros nos enviaron a guerras reales, y ustedes se encierran en habitaciones a matar ancianos y niños con sus videojuegos perversos. Elisabeth no es placer, no quiero hacerlo, pero no puedo escuchar como una persona se extingue solo porque un Dios no se encarga a tiempo de hacerlo, hoy tu señor omnisciente parece jugar a los dados con Einstein. Ve con las niñas, habla que no te enterarás de nada... -Quiero despedirme, no es justo, quieren matar a esa persona._ les digo algo llorosa. -No, no es así, queremos quitarle el dolor, es muy egoísta lo que piensas tú._ Marc se siente algo triste con todo esto, no es más que un joven asustado, ahora me doy cuenta. -¡Ve con las niñas!_ me manda Enric algo enojado, no sé que hacer, es verdad lo que dicen pero, ¿y si esperamos a qué lleguen el resto? -¿Y si esperam...._ Emily se ha callado, mi estómago se cierra, el mundo se me cae encima y lleno de agua. -¿Mamá? ¡se ha mejorado Emily!, se ha callado, que bien... -Sí... sí hija... está durmiendo, no hagamos 317
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mucho ruido. -Que bien señora, ahora puede venir con nosotras y hablar de nuestra música y películas... -Sí Karen._ no puedo siquiera hablar, me acabo de sentar junto a las dos, Karen se mueve algo extraña, ha sonado a juguetes, pero si... -Bueno má... ahora..._ mi hija está contenta, como decirle que somos unos asesinos, esto no me lo perdonará jamás el señor, estoy tan arrepentida de pedir ayuda. -¿Traes juguetes Karen?_ vuelven a sonar. -No señora, han sido las piedras... -Podría jurar que eran sonidos de... -Nada mamá, estás cansada, son las piedras... ¡vamos a jugar! ¿Y si traman algo?, no pueden hacer daño a nadie estas dos criaturas de Dios, peligrosos somos nosotros, pobre Emily que en paz descanse. Recuerdo un proverbio, el 24,1-2 "No tengas envidia de los malvados ni ambiciones de estar en su compañía, porque solo piensan en la violencia y solo hablan de hacer lo malo". 318
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 16 -No, no es así, queremos quitarle el dolor, es muy egoísta lo que piensas tú._ ¿Piensa en Dios? esta mujer no tiene ni la más mínima idea de lo que significa ahogar a una persona porque muere sufriendo, es un acto de amor que la estupidez moral no nos permite entre ver. Enric respira hondo, suspira, escupe, yo sudo, estoy de verdad muy nervioso, no quiero alarmarlos, pero estoy realmente sufriendo este calvario, ¿imaginan estar así? ahora mismo dejar de leer les permitiría dejar de ser el deseo de que esto realmente es otro invento mío, como hablar con gente que no existe dentro mío, como hago exactamente ahora. Todos tratamos de respondernos todo el tiempo, el porque somos así de atravesados, pensantes para lo que nos interesa, para el resto inconscientes, es que vemos lo que queremos ver, y no hay otra ley que nos englobe tanto, es solo darle las pautas al inconsciente y el se encargará de resaltar lo que debas ver, cuidado, hay veces que nos equivocamos repetidas veces y eso nos lleva a lugares tan oscuros como este, hoy es una tormenta y luego ¿qué? 319
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¡Ve con las niñas!_ le medio grita Enric a Elisabeth, no me parece un tono adecuado, algo dentro de Enric hace ruido, o tiene miedo y el estrés lo está consumiendo o algo tiene que decir... los pasos de ella se alejan, seguro irá con su hija y Karen, estoy seguro de que... -¿Y si esperamos... _ ¿a qué lleguen los otros tres buscadores de alimentos?, no, no, piensa eso, pero no comprende que seguramente están muertos, no ha visto los desprendimientos, arrasan con pinos y animales, entre ellos, nuestros tres amigos, sabía que no tenía que moverme de aquí, es lo bueno de no mentirse por querer complacer por imagen. Enric toca mi mano, sé que es el, porque Elisabeth se está alejando arrepentida, no quiero pensar en su rostro, en cómo es, aunque, no, ahora si puedo verla, suspendida en una mirada, la he ayudado a subir gran parte del trayecto, es la única anciana, en esos momentos no sabía que era la única, no he pensado siquiera si era cuestión de un milagro o que, solo la he ayudado y ahora debo volver a hacerlo, espero que lo entiendan sus hijos si los tiene, no es un asesinato, esta mujer sufre mucho, no puedo permitir que siga así. La oigo chillar más que antes, no sé podré, ¿me va a acosar todo el resto de mi vida un acto de bondad?, si sobrevivimos seré un asesino, si Elisabeth lo quiere puede hundirme la vida, ya lo está pero aún más, tengo 320
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad penas anteriores que cumplir, pero nada de un asesinato, no, y si... siento un viento en mi espalda que me roza la cara, abro la boca y giro para mirar como si pudiese ver que hay detrás... solo está... Enric... no... se ha callado, ella se ha callado... y no he tocado siquiera su cuell... -¿Enric?_ escucho como grita Nashid. -Sí. -¿lo has hecho tú?_ puedo oír como calla a las niñas Elisabeth, les dice que está durmiendo. -No, ¿qué dices?_ siento como mi espalda completa de duerme, ahora mismo llega a mi nuca, estoy sudando, pero si Enric solo... no puede ser... pero me habla desde el mismo sitio que antes y no ha hecho un viento al volver que lo delatara, no puede ser cierto... tengo un sudor frío que me recorre las axilas. -Enric, por favor, dime que has sido tú._ que diga la verdad, no existe la casualidad a menos que... -No he sido yo y punto, ¿ya lo has hecho?, has sido rápido, como si supieras hacerlo, eh._ su tono burlón es insultante. La ha matado él sin dudas, ¿pero como ha hecho para no generar un movimiento en el aire? -Yo tampoco he sido Enric, no miento, créeme, no miento._ mentí desde niño, siempre la mentira me sacó de los peores basureros humanos, pero hoy no miento, cambié hace un tiempo, quizás hoy. -No me jodas Marc, ¡vete a la mierda!_ escucho a Nashid hablar de unas piedras, ¿solo piensa en 321
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad jugar?, yo con quince años vendía con mi carro. -Es verdad, no miento, no me importa que no me creas, huele mis manos, no tienen el sudor de esa mujer, ¿hueles? -Sí, pero no sé como olían antes tus manos. -Huele a la mujer entonces. -Es una locura, ya está, descansa en paz, deja toda esta historia para otro momento._ el tuvo que sentir el viento, o el viento fue él y no supe comprender la vuelta, quizás se ha combinado con el viento leve que entre de fuera, no lo sé. Elisabeth está medio dormida o dopada por los nervios, Karen y Nashid hablan entre ellas, han pasado unos minutos y el silencio de Emily me hace estremecer, tengo un alivio divino, como si me hubiesen limpiado el alma con detergente, pero tengo miedo, mucho miedo, y la nuca dormida. De niño decíamos que eran fantasmas, pero yo no creo en esa mierda, menos en las religiones, malditos métodos de control de la natalidad humana. Estoy en silencio, pero el silencio me recorre el cuerpo con sonidos internos, mi estómago, mi... he orinado contra la pared de piedra. -¿Puedes orinar en la abertura? ¡que hay mucho agua que lo va a limpiar allí!, aquí ya olemos a las heces de Emily y ahora de tu pis._ me dice irónico Enric. 322
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Déjate de jilipolleces, ¡has sido tú!, a mi no me engañas. -Pero... que mierda... ¿eres tonto o qué? ... ¿no entiendes que no la he matado yo niñato? -¿Qué dice Marc?_ es Elisabeth que despierta del letargo del dolor y la culpa. -¿Quién ha matado a quién mamá?_ pregunta Nashid extrañada medio dormida. -Nada hija, se ha confundido de palabra, pelean porque han hecho su orín dentro, Enric tiene la culpa, ahora se disculpará, sigue durmiendo amor._ estoy enfurecido con Enric, ¿quién sino?, ¿pude ser yo y del trauma olvidarlo?, realmente no lo sé. -¿pero si yo?... -Has sido tú Marc, pero no quieres asumirlo, encima meas dentro de la..._ es que no deja de ser irónico, ¿donde ha quedado el físico? bueno es un físico cabrón, que seguro los hay muchos. -A ver si me aclaro, ¿ha muerto por causas naturales Emily?_ puede ser ¡claro! puede ser, si si, claro, muy bien Elisabeth, o que alivio, aunque el viento ... bueno mejor así. -Ahora que lo dices... si que puede ser._ afirma sin ironías Enric. -Gracia a..._ la puta coincidencia en las que no creo. -¿Dios? -No, no, gracias a la suerte._ aunque no me queda claro del todo. 323
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 15 -No, no, gracias a la suerte._ miente. La ha matado Marc, estoy seguro, no es posible que... no, no es posible, ahora niega haberlo hecho, es que la cobardía tiene muchas caras, esta es una de ellas, es joven, pero tiene que saber distinguir, creo que lo tiene muy claro, no confío en él, no entiendo porque quiere agradarle a Elisabeth, quizás esté caliente y quiera algo, la verdad es que no está nada mal Elisabeth aunque su hija está aquí, no me agradan los débiles, aunque su debilidad no es tan real como aparenta. -¿y el resto?_ ¿es qué sigue esperando a los tres cazadores?, si viven después de todos esos desprendimientos, el agua y algunos animales enfurecidos o asustados sería más que un milagro, sería similar a follar sin penetración, que no, no es posible, aunque quiero que suceda, sin ellos no hay comida, yo no pienso arriesgar más, sé la potencia de todo esto, si sigue así moriremos de hambre, necesitamos al menos una pieza de carne, luego algunas hierbas. -No esperes a nadie a cenar cariño._ le digo a Elisabeth. 325
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿Puedes dejar la ironía? no estamos en tu casa Enric, esto es algo muy serio._ ¿ironía?, es que no tienen ni un poco de sentido del humor. -Si no te relajas sufrirás más, debemos tranquilizarnos, nuestros cerebros necesitan efectividad ahora mismo, si no somos efectivos habrá problemas de comunicación, esto nos puede llevar a extremos peligrosos, y no queremos eso. -Pero sigues con la ironía, no te cansas..._Elisabeth ya ha tomado partido, soy su enemigo. -No, ¡no es ironía!, ¿qué no lo entiendes?, debemos ¡cal-mar-nos! y reflexionar sobre lo que podemos hacer para seguir vivos, o no saben que el cuerpo necesita sus nutrientes..._ Karen tiene el arma en su mochila, y que ganas de someterlos que tengo, pero es la manera de hacer las cosas, la verdad es que me encantaría oírles gritar y pedir perdón, así nos organizaríamos, para estas situaciones conviene ser autoritario, los nervios nos juegan malas pasadas, nuestro cerebro se vuelve idiota y sin brújula, lo cual nos devuelve a la incomodidad, y no puede ser posible. Esa niña es más lista que nosotros, no ha dicho nada de la pistola, eso igualmente es mejor, en sus manos y en silencio tengo un as guardado, espero no necesitarlo. -Es imposible centrarnos aquí, ¿crees qué volverán Marc?_ al menos ya somos tres dialogando. 326
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No creo Elisabeth, no luce muy bien el bosque, han... -Sí, lo sé, pero tenemos que confiar en ellos, ¡esperanzas!, ¿han olvidado eso?, no creo que Dios mire dentro de estas rocas, estará ocupado con peores situaciones, te lo aseguro, tenemos suerte de estar aquí, hay posibles presas, vegetación, agua, podremos estar una temporada. -¿Una temporada? ¿de qué hablas?, en unos días pasará todo, supongo que nos refugiarán en otro estado, quizás nos den... -¿Qué? ¡y nos darán dinero para construir otra casa! y si sale todo bien nos darán otros trabajos mejores y ... -Deja ya tu tontería Enric, déjala tranquila, no tiene que pensar como tú, eres algo ácido, necesitamos estar tranquilos, lo acabas de decir pero prefieres alterarla. -No, no es eso, es que las fantasías me molestan, esto es lo que hay, pararemos mucho tiempo o al menos unas semanas incomunicados, eso lo aseguro, debemos establecer unas pautas para organizar nuestro tiempo y no caer en la enajenación mental, ellos han ido enajenados contra la naturaleza, ya ven lo que sucede si te metes en el ojo de la tormenta, ahora debemos pensar, dialogar, reunir fuerzas, algo de comida, beber mucho agua limpiar esta cueva e intentar hacer el bendito fuego que hemos olvidado prender. ¿Está seco el encendedor?_ me molesta 327
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ceder, pero tengo que dejar mi personalidad aparte si quiero convivir en armonía. -No lo sé, ahora creo que lo tiene Nashid._ me dice Marc algo nervioso y olvidadizo, está pensando a la vez que habla. -¿Hija?, ¿tienes el mechero? -No, lo tengo yo señora._ responde Karen desde atrás, a unos pocos metros, su eco retumba hasta nosotros dos veces. -Bien Karen, ¿pero está seco? -Creo que sí señora. -Pues ¿me lo puedes traer por favor? -No, es que..._ no quiere moverse de su sitio. -Te lo llevo yo mamá, dame Karen, bien... ¿voy bien?...¿mamá?... -Sí hija, eso es, aquí estamos, gracias cariño, cuidado por donde pisas, no te desvíes y no hagas ruido que Emily duerme._ Karen no ha querido moverse, sabe la importancia de la pistola de su padre, esa niña no va temblar si tiene que apuntarnos, en plena oscuridad tampoco podrá hacer mucho, no tiene malas intenciones, creo, ahora los niños son muy raros, obsesivos, los padres a veces... mis hijos... mi... -¿Enric?_ no me dejan pensar. -¿Qué?_ es que debería avisar cuando quiero pensar, así nadie me molesta, odio las interrupciones. -Perdona si te molesta que hable, ¿qué hacemos ahora?_ es Elisabeth algo enfadada con el mundo, es que parece no haber follado en años, 328
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad quizás es eso que emana en su piel, sus feromonas volando al olfato afinado de Marc que la desea, me divierten, puedo cortar la tensión sexual que no veo. -Tenemos pocas opciones ahora mismo, una de ellas es esperar a que vuelva el grupo de súper héroes, esperar a que se detenga la lluvia que es similar pero con algo más de tiempo y salir en busca de algo para comer sin adentrarnos como ellos._ creo que sí, es acertado, son las tres opciones más lógicas. -¿Y quién va a salir?_ me pregunta Marc invitándome a que desaparezca, seguro fantasea con follarla a oscuras con la anciana muerta y las dos niñas hablando. -Depende, si no nos adentramos a ningún sitio peligroso podemos ir todos, o uno a uno, una opción que vayamos tú y yo, Elisabeth cuidaría de las niñas. -Eso es machista. -Es natural, ¿quién cuida mejor a sus crías? -Visto así, me quedo yo, prefiero controlarlas de cerca, es que tienen una edad difícil y ... -No nos cuentes tus miserias, ¿qué quieres hacer Marc?_ hay una espada imaginaria y la pared detrás suyo, me divierte. -Está bien, la verdad es que muero de hambre. -No, no mueres de hambre, no sabes lo que es morir de hambre, ni mucho menos no tener opciones. -Mira no voy a responderte, es solo una maldita 329
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad expresión, cree lo que quieras de mí, pero no soy el niñato que crees que soy, tendré un corta experiencia en la vida, pero tú te la habrás perdido parte de la realidad en los laboratorios o donde mierda sea que trabajas. -No tienes idea de lo que hago, mejor calla. -Por favor, ¿qué pasa aquí?, van a ir los dos, yo me quedo con las niñas, si llegan ellos gritaré desde la abertura, haré silbidos, no tarden mucho, solo unas vueltas. -Está bien, es verdad, podemos primero estudiar lo que nos rodea, saber que es lo que hay, luego volvemos y planeamos bien todo, allí afuera no podremos pensar mucho y menos hablar. -Tal y como están las cosas no, pero está bien, tienes razón Marc, es lo más sensato que he oído en el día, y eso que ha sido un día muy largo. No saludamos, damos por hecho lo que debemos hacer, Voy delante, detrás mío el joven Marc, por momentos creo que es un anciano en otros un niño, odio no poder reconocer a las personas, hay quienes saben ocultarse muy bien debajo de las máscaras de baile, este es uno de esos. El aire da en mi cara lleno de agua, siento un silbido en los oídos, creo que no oiremos nada, ya he dado unos pasos, se ve muy poco, las rocas están dispersas y hay una niebla algo densa, es de noche, pero algo sí se puede ver. No soportaría tanto tiempo fuera, si no han 330
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad descubierto una cueva natural o algo parecido estarán muertos, la mano de Marc me palpa, lo llevo con mi mano derecha. 331
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 14 -Por favor, ¿qué pasa aquí?, ¡van a ir los dos!, yo me quedo con las niñas, si llegan ellos gritaré desde la abertura, haré silbidos, no tarden mucho, solo unas vueltas._ tienen que volver, no sabría que hacer sola con las niñas, por Dios, sería una muerte segura, deben volver. -Está bien, es verdad, podemos primero estudiar lo que nos rodea, saber que es lo que hay, luego volvemos y planeamos bien todo, allí afuera no podremos pensar mucho y menos hablar._ pienso igual que Marc, es la manera de hacerlo bien. -Tal y como están las cosas no, pero está bien, tienes razón Marc, es lo más sensato que he oído en el día, y eso que ha sido un día muy largo._ al final su ironía sale, pero no como antes, creo que está cediendo, estamos todos nerviosos, no me reconozco ni a mi misma, le pasará lo mismo a ellos. Pobre Emily, no quiero volver a imaginarme en su situación, pero si no sé si voy a vivir más que un tiempo, ¿cómo se puede vivir pensando en lo qué viene?, no quiero, que marchen y vuelvan, que traigan algo Dios, por favor señor mío, deja que cacen algunos animales, o enséñales el camino para que encuentren otros muertos así no tienen 333
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que dar juicio por nuestro hambre. Estoy apenada por esa mujer, necesito, te pido o imploro que la guardes en la gloria, en tu gloria allí donde estés, se lo merece, nadie desearía morir como lo ha hecho, al menos creo que fue natural, ¿es así? ¿fue uno de ellos? no sé en quién confiar, uno por momentos es más extraño que el otro, el que me produce buenas vibraciones es el más joven, el otro no puedo saber muy bien cuando habla en serio, es muy cambiante, como si supiera más cosas de las que sabe, espero que nos traiga comida, mi hija y Karen están hambrientas, solo hablan de recuerdos con comidas, me da mucha pena, yo a su edad no tenía ni un cuarto de todo lo que vivió ella, me siento desnuda ante su mirada. A veces, bueno antes de todo esto, me preguntaba por qué había venido conmigo, y donde estaban sus amigos, también cuando empezó a soñar por las noches todos sus recuerdos anteriores me decía si era cierto todo eso que veía, una temporada dibujó al menos un centenar de episodios distintos, donde el color rojo y el amarillo eran los predominantes. Ahora no habla de nada, parece haberse cerrado en una habitación de su mente, de allí no sale, solo ve televisión, pero solo los canales que dejo que vea, los de su edad y algunos cd´s de sus cantantes de las series. -¿Qué te gusta a ti? -Prefiero la carne, pero estoy pensando en 334
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hacerme vegetariana. -¡Aquí tienes mucha hierba para comer! -Cuando pare de llover saldremos a pasear y a recoger setas. -Bueno. 335
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 13 -¿Qué te gusta a ti?_ me estoy cansando de hablar con Nashid, no es que no me guste, es que habla mucho, me agobia, que se vaya con su madre. -Prefiero la carne, pero estoy pensando en hacerme vegetariana._ le contesto, quizás me deje de hablar por unos minutos, así puedo pensar. -¡Aquí tienes mucha hierba para comer!_ es que tiene cada salidas, no sé si es más pequeña de lo que dice que es. -Cuando pare de llover saldremos a pasear y a recoger setas._ yo quiero ver a Aron, solo a él, bueno a mi papá, no quiero saber nada, no quiero pensar en eso, ¡no quiero pensar en eso!, solo quiero que venga Aron a buscarme, que me abrace y vayamos a buscar a mis papás. -Bueno._ quiero que se calle, me estoy enojando. -¿Te pasa algo Karen? -No, nada, solo que quiero descansar un poco, ya hablamos mucho, Emily duerme y nosotras también tenemos que dormir._ Emily creo que duerme demasiado, ni siquiera ronca. -No tengo sueño, tengo miedo de dormir._ me dice más fuerte que antes, la señora la escucha, viene hacia nosotros, patea piedras, una piedrita 337
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad me da en los pies. -¿Qué sucede cariño?_ pregunta la señora, escucho su voz muy cerca. -¿Tienen miedo?_ yo sí tengo miedo, no quiero tampoco dormirme, Nashid tiene razón, si me duermo voy a ver a todos muertos, no quiero. -Mamá me quiero ir a casa, quiero que me leas en el sofá como siempre, que me lleves al cine, me quiero volver má. -No cariño, no podemos irnos, hasta que Dios no diga que está bien, no podemos irnos, Él quiere que nos quedemos aquí, pronto verás como todo es solo un recuerdo. -¡Dios no existe!, no lo nombre, mi padre siempre habla de Él, no existe, no hay nadie que nos salve, ni que nos avise nada, estamos solas, encerradas en una cueva, ¡las odio!, ¡no quiero estar aquí!, quiero morirme... -¿Qué dices Karen?... no llores pequeña, no llores, te entiendo... Dios ahora parece no estar mirando, pronto comprenderás que sí, no llores... ven, abrázame fuerte, olvídate de todo, piensa solo en abrazarme... cariño, tú también. -¿Despertamos a Emily? -A ella déjala descansar, estaba muy cansada, está mucho mejor durmiendo... -¿No lo ves Nashid? ¡Emily está muerta!_ les grito, odio al mundo... la pistola... quiero mi cama. -¿Mamá?, ¿por qué dice eso? -Es cierto mi amor, lo lamento, Emily se ha 338
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dormido para siempre, estaba muy mal de antes, y ha venido con nosotros para despedirse del mundo con amigos y no sola en el monte. No llores Nashid, ahora está muy bien, está con su marido, sus padres, piensa que toda su familia la estaba esperando hace mucho mucho tiempo. -Pero no sabemos si le va a gustar más vivir allí que aquí, al menos ya no grita, ¿no mamá?_ es una niña consentida, mis padres siempre me hicieron rezar, odio rezar, repetía todas las noches lo mismo, siempre estaban ellos en la puerta esperando a oír toda la plegaria completa, también antes de almorzar o cenar, cuando sucedían cosas en el vecindario, me la pasaba todo el día rezando para nada, Aron me dijo la verdad, y lo extraño mucho, necesito sus besos, su voz por teléfono, quiero saber si está bien. Estamos abrazadas las tres, es de noche, acabo de soñar con una gata que tenía cuando tenía tres años, siempre me acuerdo de Katy, mi Katy, hacía mucho tiempo que no estaba con ella, al menos soñándola. -¿Karen estás mejor? -Sí Nashid, perdona, no he querido decirte nada malo, no somos tan niñas como dice la señora. -Soy su madre Karen, tienes que respetar como enseño o no a mi hija. -Pero señora... -Nada, debemos esperar tranquilas a que lleguen 339
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Marc y Enric._ dice la señora, está algo enfadada conmigo. -Yo quiero que no la trates mal a mi amiga mamá, yo tampoco creo en Dios a veces, en la televisión veo cosas muy feas, y en... -No lo hagas pequeña, no recuerdes nada, eso ya pasó, debes olvidar todo lo malo, no pienses en nada amor mío, yo estoy aquí para ayudarte en lo que sea. -Pero mamá, siempre sueño y no digo nada para que no estés triste, ya no siento el odio hacia ellos, mi familia eres tú ahora, no te enojes con Karen, ella no cree en Dios, déjala tranquila, es mi amiga. -Bueno, entiendo, no quiero escucharlas de tan niñas hablar así, pero Dios sabe que en el fondo creen en él._ no creo en Dios, pero siempre le pido, me siento estúpida. -¿Cuánto tiempo ha pasado señora?_ pudimos dormirnos dos horas, siento que fueron muchas. -No lo sé, una hora y media, más o menos, es muy de noche, pero siempre está a oscuras ahora, hay menos luz pero como no es habitual, no lo sé Karen, pueden ser quizás las doce de la noche. -No van a volver señora._ le digo, es lo que pienso, todos los que salen se mueren. -No pequeña, sí qué van a volver, y con comida, el mechero está seco, solo falta encender un fuego para estar tranquilas. -Sí mamá, tengo mucho frío. 340
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Lo sé hija, pero si enciendo el fuego... -Debemos tapar a Emily mamá, y despedirla como se merece. -Es una buena idea hija, vamos, luego encenderemos el fuego y esperaremos hasta que lleguen, no piensen en nada, son hombres, son buenos en la caza, siempre lo fueron, llevamos miles de años así. Gateamos detrás de la señora, no quiere que nos topemos con el cuerpo de Emily, no me da asco ni miedo, ya vi muchos muertos. 341
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 12 Mis niñas, me duele tanto todo esto, no sé como va a repercutir en su desarrollo, bueno, en sus desarrollos, son tan pequeñas para estar aquí, Dios... es que me siento inservible, solo puedo estar aquí cuidando de ellas sin saber que va a suceder luego, no quiero ni pensarlo... estamos llorando las tres, estamos en silencio, las rodeo con mis brazos para que sientan algo de calor, les estoy transmitiendo toda las buenas energías que puedo Dios, pero ¿quién me abraza a mí?...¿tú?... no me gusta que seas tan... puedo sentirte dentro mío, abrazando mi alma, si que puedo... tengo frío en la espalda, me duelen mucho las piernas, tengo que aguantar más tiempo, lo sé, pero ayúdanos a superar todo esto, ayuda a Enric a encontrar el camino de vuelta, dale algo para que podamos alimentarnos... te amo, estés donde estés, soy tu enviada a la tierra, siempre lo fui, si me salvas y me mantienes cuando vuelva prometo reformular toda mi existencia... ayudaré a otras personas a que comiencen otras vidas... esta niña está sola en el mundo... espero poder darle un hogar... no puede terminar... no puedo dejar que ella... no lo haré. -¿Karen estás mejor?_ le pregunta mi niña y me siento algo más tranquila, ya no estoy tan tensa 343
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad como antes, puedo tocarlas, sentirlas conmigo... no estamos solas. -Sí Nashid, perdona, no he querido decirte nada malo, no somos tan niñas como dice la señora._ puedo entenderla, quiere mantener su distancia, ya lo comprenderá cuando llegue a mi edad. -Soy su madre Karen, tienes que respetar como enseño o no a mi hija._ debemos charlar bastante, no podemos permitirnos que la depresión nos perfore por dentro como a una manzana podrida. -Pero señora..._ suelta su niñez, su voz, me recuerda algo a una amiga de la infancia, no sé si ahora está viva, Dios tenla en la gloria o cuídala para que se mantenga a salvo, te lo ruego, deseo todo esto a mi círculo de familia y amigos. -Nada, debemos esperar tranquilas a que lleguen Marc y Enric._ tiene que entender que yo soy quien las va a ayudar, tienen que escucharme a cada palabra y creerlas, no sé lo que puede venir, tenemos que confiar entre nosotras y respetarnos. -Yo quiero que no la trates al a mi amiga mamá, yo tampoco creo que Dios a veces, en la televisión veo cosas muy feas, y en..._no pienso, me desespero. -No lo hagas pequeña, no recuerdes nada, eso ya pasó, debes olvidar todo lo malo, no pienses en nada amor mío, yo estoy aquí para ayudarte en lo que sea._ su vida fue algo que no hubiese soportado yo, no estaría viva teniendo en mi 344
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad memoria todas esas muertes, no podría... -Pero mamá, siempre sueño y no digo nada para que no estés triste, ya no siento el odio hacia ellos, mi familia eres tú ahora, no te enojes con Karen, ella no cree en Dios, déjala tranquila, es mi amiga._ ¿sueña siempre? pobre niña, mi ángel, no sabía... y ahora esto... tengo que distraerlas, ser fuerte, si salimos de todo esto prometo... no sé que hacer... por Dios... basta de Dios... si es cierto, mi niña no cree en nada... ¿por qué yo voy a creer en algo que veo?... todo su sufrimiento le impide sentirlo, es normal que yo si lo sienta, desde la comodidad de la iglesia y con el estómago lleno, me doy vergüenza, siento lástima de mí. -Bueno, entiendo, no quiero escucharlas de tan niñas hablar así, pero Dios sabe que en el fondo creen en él._ sé que pronto conocerán sus artimañas para enseñarnos desde donde esté. -¿Cuánto tiempo ha pasado señora?_ qué pregunta, no lo sé, pudimos estar horas, y... no tengo nada que... ¿quién tenía un reloj?... no sirve de nada saberlo, no quiero enfrentarme a la posibilidad de una isla en medio de todo este desastre. -No lo sé, una hora y media, más o menos, es muy de noche, pero siempre está a oscuras ahora, hay menos luz pero como no es habitual, no lo sé Karen, pueden ser quizás las doce de la noche._ creo que ha pasado mucho más tiempo, estoy realmente descompuesta del miedo. 345
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No van a volver señora._ no quiero que piensen justo en... debo mantenerlas con esperanza, no nos queda nada, Emily tirada allí ha dejado la vida y nosotros aquí tenemos un futuro similar si no vuelven o si no se detiene toda esta mierda. -No pequeña, sí qué van a volver, ¡y con comida!, el mechero está seco, solo falta encender un fuego para estar estar tranquilas._ el fuego delataría en la condición en que estamos, podría ser mucho peor, que estúpida... pero debemos enfrentarnos, no podemos pensar que todo... hay que hacer algo... -Sí mamá, tengo mucho frío._ me devuelve la vida cada vez que oigo con esa voz angelical que me diga mamá, me llena de algo que no puedo explicar, posiblemente sea felicidad. -Lo sé hija, pero si enciendo el fuego..._ no sé cómo pueden reaccionar, son muy pequeñas para estar junto a un muerto, recuerdo a un amigo de mi infancia, el pobre quedó encerrado con un muerto durante unas horas, mientras todos los buscaban él estaba allí, encerrado, pensando en tantas cosas, no lo volví a ver... puedo sentir la tristeza de su familia al verlo después. -Debemos tapar a Emily mamá, y despedirla como se merece._ nunca, en toda mi vida, si me lo hubiera adivinado una bruja o un mentalista le habría creído que iba a escucha hablar así a mi hija, nunca... con todo el dolor de mi alma que ahora lo destruyo, es que esta niña supera todo lo que me imagino siempre, es tan fuerte y 346
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad distinta a mí, mi familia, me siento algo feliz... con ganas, preparada para lo que sea... ayúdanos por favor. -Es una buena idea hija, vamos, luego encenderemos el fuego y esperaremos hasta que lleguen, no piensen en nada, son hombres, son buenos en la caza, siempre lo fueron, llevamos miles de años así._ estoy gateando ellas vienen detrás mío, el tiempo pasa y ellos no vuelven, debemos calentarnos, puedo oír como tiritan los dientes de Karen, ella no dice nada, lleva una estrella enana dentro, tiene que quitarse todo el dolor que siente dentro, espero que pronto lo hagamos las tres y que pensemos como seguir con vida. 347
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 11 -... llevamos miles de años así_ ha dicho la señora, hace unos minutos que estoy esperando para tapar a Emily, creo que la señora sabe de alguna ropa que hay, puede ser que sea de Cai, Patrick o Bill, me acuerdo de ellos porque no vuelven, todos estarán muertos, se habrán ahogado, no me pienso mover de aquí hasta que lo escuche a Aron por la radio, no sé cuanto va a seguir con batería, si en la mochila tendría dos radios se los hubiera dicho a ellos, pero no, solo tengo una, una pistola que no quiero usar, ¿la mochila?, me había olvidado, que suerte que no hay nadie dando vueltas, pero la señora busca telas. -¿Qué llevas en la mochi...?_ ahora ya lo sabe todo... es que tiene que estar encima nuestro todo el día, me quiero ir.-Karen, ¿por qué llevas una...?_ un estruendo nos recorre todo el cuerpo, acabo de ver la cara de la señora en un cuadro solo, no se me quita, sus ojos cerrados y arrugados, su cara estirándose como si riese pero no, todas sus arrugas, acaba de ver como es su cara. -¿Mamá?_ por Dios, que no... por Dios, no no, no, por favor, que no... no dejes que nos quedemos solas, por favor Dios, juro...-¿mamá?, ¿mamá?, Karen no me habla, 349
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ¿Karen?...¿¡mamá!?... ¿¡Karen!?_ no quiero pensar, no quiero pensar, que esté bien, que esté bien, por favor, no, no, no quiero pensar, no... -Aquí estoy Nashid, tranquila, estoy aquí._ sigue sin hablar, ¿y ahora qué hacemos? -¿Por qué mi mamá no me habla Karen?, ¡contesta!_ está gritando como Emily o más fuerte que ella. No sé que decir, no quiero pensar, no puedo decirle nada, ¿y si se ha muerto?, sería mi culpa, por Dios no permitas que nos muramos aquí, solas, no quiero ser culpable de nada, por favor. -¿Por qué estaba cargada la pistola Karen? ¿mamá? ¿mamá? ¡mamá contesta por favor!, dime que te has caído, que no te has lastimado, pero... mamá... no... no... ¡es tú culpa!, me pediste que me calle, ¡ahora mi mamá no me contesta!, ¿por qué no me dejaste decirle?, ella... -¡No es mi culpa!, no me digas eso, yo quiero que pase esto, ¡señora! ¿señora?, ay, ay, no quiero que pase esto, que no sea verdad, ¡no es mi culpa!, yo no quiero estar aquí, quiero estar en mi casa con mis padres, no los quise dejar solos, ah, mi familia ¡los extraño!, quiero estar con ustedes, no quiero estar así, ¡no es mi culpa!, ay, no es mi culpa, no es..._ siento que ver blanco con los ojos en la oscuridad, tengo miedo, me duele la cabeza, Nashid está vomitando, escupe, vomita, no me dice, nada, tiemblo, hay mucho ruido del agua que cae afuera...-¿Nashid?, ¿estás mejor?, ven, vamos cerca del agua, así nos 350
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lavamos. -Mi madre, por favor, no dejes que... ¿por qué?, si no hemos hecho nada malo, no hicimos nada, esa pistola no tenía que estar guardada Karen... ¿por qué Dios le hace esto Karen? ¿por qué Dios nos hace esto?, todo lo que está cerca mío muere, siempre es así, siempre va a ser así, no quiero vivir más, me odio Karen, por favor..._ la abrazo, temblamos de frío, estamos junto al agua que cae de arriba, no quiero entrar otra vez a la oscuridad, el agua nos calma, el sonido nos ayuda a dejar de temblar, no podemos parar de llorar, me duelen los ojos, la boca, la cabeza, la nuca, me duelen las rodillas, tengo mucho frío. -No quiero entrar ahí Karen, no dejes que entre ahí, no quiero verla Karen, no quiero, ¿me vas a cuidar? -Sí, no voy a dejarte sola nunca, te lo prometo, nada va a alejarme de ti, no voy a permitirle ni a Dios que se meta con nosotras, duerme un poco, yo te cuido, no pienses Nashid, intenta no pensar._ nos sentamos junto al agua que cae, no salpica pero no nos importa, el ruido no nos permite casi pensar, llueve mucho, quiero que pase, que se seque todo el planeta y muramos de sed y hambre, quiero que desaparezcan todos, odio todo esto, no quiero seguir así. -¿Oyes?, ¿oyes eso Karen? -¿Qué sucede? no, no, no oigo nada, estas por dormirte, escuchas ruidos porque cierras los ojos. -No, no es eso, viene detrás del agua, puedo 351
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad escucharlos gritar... no entiendo. -¿A quienes? -A ellos. -¿A quienes Nashid? ¿¡a quienes!? -No lo sé, pero vienen de camino. ¡Grita para que nos oigan!, ¡grita muy fuerte Karen! -¡Aquí!, ¡Aquí!_ creo que puedo silbar, y silbo fuerte y agudo, así pasa por el agua y llega a ellos. -¡Así Karen!, bien, espero que nos escuchen... mi... -No pienses Nashid, si vienen podrán ayudarnos, quédate tranquila. -Es que... -Nada, no pienses, ¿confías en mí? -Sí. -Dios está detrás de todo esto. -No quiero creer en eso. -Pues deberías, ¿cómo explicas qué los oyes? -No lo sé, siempre cuando voy a dormir escucho voces, gritos... -No hables, duerme algo, yo te llamaré cuando lleguen ellos. 352
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 10 ¡Oigo un silbido!, ¡viene delante de Patrick!, ¿no lo oyen estos?, parece un tono de... el sonido cuando alguien muere, ¿sí?... tuuuuuuuu.... así suena, ¿no lo oyen?, voy a hacer un apretón a Patrick, estoy muerto de frío, hago dos apretones a Bill, quiero que nos detengamos y nos juntemos junto a un árbol, quiero que me escuchen. Nos anudamos contra el árbol, nos tapamos con la chaqueta, el agua no nos deja ver nada, estamos exhaustos, nos hemos dormido abrazados para mantener el calor, el agua nos tapa casi, ahora estamos en una zona algo más alta, pero no sabemos a donde ir, el monte es algo confuso, y con esta lluvia lo es mucho más, vimos restos de coches, cuerpos rodando por la movilidad del barro, pero no hemos encontrado ningún cuerpo, pudimos dormir mejor en aquél coche, por suerte nos hemos percatado del peligro... sigo oyendo el silbido, ahora está detrás mío, acabo de acomodar mi pie para girar sobre luego, así no lo olvido, es que no tengo fuerzas, agradezco seguir vivo. -Puedo oír como nos llaman, no sé si es nuestro lugar anterior o si es otro, pero estoy seguro que 353
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad es una señal, debemos ir hacia allí. -¿Estás seguro?, es que... llevamos horas dando tumbos, no quiero seguir, no puedo... -Créeme Bill, no te rindas, es nuestra oportunidad, estoy seguro... que ... no puedo respirar... por favor, es que... -¡Habla Cai!_ dice Patrick, en verdad estoy al punto del colapso, si no es nada, moriré en medio de este monte, olvidado por toda mi familia, devastado por toda esta naturaleza. -Perdona... solo tienen que seguirme, iré yo adelante en tu lugar Patrick, tu irás en el mío, cualquier mensaje será como antes, el primero hace un apretón, el segundo recibirá el doble y el tercero como antes, ¿Bill? -Tal y como venimos, como lo dije yo al principio, me parece bien... necesito secarme, esto es insoportable. A dejado de sonar, la dirección la tengo, espero no derrumbarme antes de llegar, por el sonido más de cien metros no puede ser, recuerdo cuando era pequeño que nos llamábamos así con mis amigos, desde la casa de mi mejor amigo a la mía había menos de cien metros y lo oía desde la terraza sentado cuando amanecía... como si los años no... su silbido... ahora ha vuelto... el silbido, el verdadero... solo tienen que seguir al menos un cuarto de hora más, es que subimos como subiría una víbora, es que está muy empinado, como podemos avanzamos, muy 354
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lentamente, siento que los tres somos uno, ese dragón de las fiestas de mi pueblo y sus fuegos artificiales... es que... Aprieto, aprieta Patrick, me muevo a la derecha, aprieto, me contesta que sí, que siga por aquí, es que nos cuesta subir y comunicarnos, lo hace muy lento, no quiero desfallecer en medio del follaje de Artaud... quiero elevarme, pero no hoy, en otro tiempo y espacio... mi madre... apretón, devuelvo, me dice, le digo, apretón, seguimos por aquí... mi madre me educó para amar a la madera, a sus tallos, sus raíces, ramas, hojas, con ella nos sentábamos durante horas en medio de la montaña, aquello si era impresionante... aprieta, corregimos el camino... era imponente, una maravilla natural sorprendente, allí siendo un niño me sentía una roca más pero en movimiento, podía volar por todo ese río y admirarlo todo... sentía el poder de modificar el viento, sé que eso seguirá con su tiempo, y nosotros desapareceremos, no nos recordará esa montaña, ¿por qué recordar unas simples piedras? ... destruimos todo, pero no contamos con la sabiduría, su tiempo para nosotros es una eternidad, conoce de reinos molestos, otras especies reinaron antes que nosotros... con similar violencia... apretón, me aprieta, esta vez me duele, es que estoy muy débil... mi madre... meditábamos tantas horas juntos, ella me entendía, sabía lo que yo sentía, era su alma extra corpórea, éramos dos almas perfectamente 355
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad unificadas que sentían y transmitían lo mismo a la montaña, te extraño montaña, eso no lo olvidaré jamás, nada del confort del que creía sostener en esta tierra me hará olvidar esas sensaciones que nunca se repetirán, nada que provenga de nuestra humanidad y sistemas... Ha pasado más de un cuarto de hora... me tiemblan las piernas, no sé si puedo continuar... el silbido está muy cerca, nos hemos detenido, el agua no nos permite ver, y el sonido se ha detenido, no tengo fuerzas para gritar, creo que ninguno de nosotros puede gritar como antes... solo contamos con que vuelvan a silbar fuerte... es lo único que nos queda... Llevamos medio dormidos acostados sobre la tierra boca abajo, tenemos nuestras manos sobre nuestros mentones... caen gotas enormes sobre mis manos, me siento mal, tengo... no tengo... mi madre... ella... nos veo, sentados juntos, de verde, sobre las rocas... ella no quería que me vistiese de otro color, éramos naturaleza según ella... hoy puedo decir que somos una malformación que no merece tener la naturaleza... tenemos los ojos cerrados, respiramos y no se nos oye, estamos allí conectados con el cosmos, con la montaña... somos mucho más que esas dos personas que veo... recuerdo el olor a pólvora de los fuegos, mi padre ayudaba en los festivales... no entiendo 356
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que hago aquí, casi muerto, pensando en ellos... ya no están, mi mundo se ha deshecho, no tengo nada, ahora no me queda nada, ni tengo a nadie... durante toda mi vida me encargué de no tener a nadie... recuerdo ese consejo del manco... es normal que te pidas más, el día que dejes de hacerlo ya no tendrás nada que contar y en ese momento tu tiempo se habrá extinguido... creo que me estoy extinguiendo poco a poco... aprieta Patrick mi tobillo, debemos pararnos y seguir, pero si yo no he oído nada... nos juntamos... me duelen los oídos mucho, siento punzadas muy fuertes... nos unimos pero no tenemos árbol donde hacerlo, cae mucho agua a nuestro lado... -Oigo el silbido_ ¿Cómo puede ser? ensimismado he perdido el camino... no puedo oirlo ahora.-¿Lo oyes Patrick?_ estoy realmente indignado. -No, lo oigo yo Cai, soy Bill, ahora voy delante... quédate tranquilo, yo estoy algo mejor. -Es que... -Tranquilo Cai, ya nos queda menos... deja que Bill nos guíe._ mi madre... puedo vernos allí... siendo piedras... siendo una piedra en el universo... 357
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 358
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 9 Todo no es lo que parece, puedes Bill puedes, esto no es lo que es, tienes que resistir Bill, el profesor Sayers era el único que confiaba en mí antes que ingrese a la... vamos muy lento, no quiero seguir... Tú puedes, vamos, Bill tú puedes, solo hay que andar unos minutos más... estamos por llegar... luego allí dentro nos volveremos a preocupar por el resto... quiero detenerme profesor Sayers, no tengo fuerzas... me toca Cai... me toca fuerte, no escucho lo que dice... ¿silbido? -No, no lo oigo Cai, soy bill, ahora voy delante... quédate tranquilo, ya estoy algo mejor. -Es que..._ tenía un concepto algo distinto de la disciplina de los asiáticos, éste es un débil, Patrick es el que mejor va y el más perdido. -Tranquilo Cai, ya nos queda menos... deja que Bill nos guíe_ le digo, lo acomodo, está desfalleciendo, si lo dejamos ahora morirá, espero que lleguemos juntos, eso lo decía mi profesor, ¿vivirá Sayers ahora mismo?, tiene que tener unos sesenta y cinco años... si salgo de esta voy a buscarlo, tengo cuatro cosas que decirle, llevo veinte años con sus palabras en la cabeza. -¡Levántate!_ no me oye, está a punto de caer... 359
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad acaba de caer... no veo casi a Patrick, el viento no me deja oír nada, tengo un ojo dañado, se acerca Patrick... lo coge del pie... nos abrazamos para hablar... nos apretamos muy fuerte, es que tengo mucho frío, supongo que él también. -Bill, Cai está muy mal, no podemos... -Lo sé, no vamos a dejarlo... -¿Qué hacemos? -Puedo arrastrarlo, luego lo haces tú, al menos debemos intentarlo, no puede morir así Bill, no es justo, si Dios nos está viendo nos terminará matando luego... no quiero dejarlo todo. -Está bien, probaremos uno y uno, hasta llegar, es que no tengo... bien, vamos a intentarlo. -¿Oyes el sonido qué ha dicho Cai? -No, no soy capaz, no lo oigo Patrick ¿a dónde nos movemos? -¡Déjame a mi primero!, yo creo que oigo algo, arrastra primero a Cai, mientras que encuentro la dirección, el resto de camino lo arrastro yo..._ no es la primera vez que arrastro a una persona medio muerta, vi muchos accidentes en la policía, otra muertes por armas, violencia entre gente que se amaba, quiero hablar con el profesor Sayers... pesa más o estoy... pesa mucho, no opone con resistencia, parece muerto... no te mueras Cai, falta menos... no te mueras cuando te arrastro, espera si quieres irte de toda esta pesadilla... yo tampoco esperaba que nos suceda a nosotros, me reía por la guerra del petróleo, yo aplaudí a ese mono borracho, no tengo nada en 360
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad contra de las etnias, antes, ahora quiero decirle algunas cosas a Sayers, el muy cabrón nos hizo a su medida, tiene que conocer el dolor antes de morir, voy a matarlo lentamente, espero que tener la suerte de nuestro lado... somos muy pocos, esos coches repletos de niños Cai, mejor sigue durmiendo, pesas eh, pareces tan menudo... tienes algo... envidio como son... no puedo quitarme los coches de la cabeza, una niña me miraba con sus ojos abiertos, creo que estaba muerta, no lo sé ahora mismo, puede que estuviese viva, no quiero ver a esa niña Cai, ¿por qué pesas tanto?... estoy repleto de agua, no veo nada, tengo miedo, me enseñaron a no tener miedo y lo tengo en todo el cuerpo metido... lo he perdido todo, ¿a quién mierda le importa?... a mi no me importó dispararle en los ojos a esos negros... ni lo pensé cuando dejé que se maten aquellas crías... eran solo niñas... por Dios... ¿por qué pasa esto? ¡quiero morir!... quiero que me quiten el corazón.... ¡Dios!... pero sí... como pesas pequeño... lo tenía en mis brazos pidiendo vida y murió mirándome ese bebé precioso que había salvado... solo vi muerte, durante los veinte años vi solo eso, la escoria de este mundo, nuestras cloacas sucias... he tirado todo ese tiempo... me creía un hombre... soy un hijo de... soy yo... no es nadie más que yo... me duelen los brazos... ya he tirado de los dos... me duele la cabeza... nunca lloraba, ¿eh? maricón de mierda pensaba de él, ahora soy yo quién llora y mis 361
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad lágrimas se mezclan en este mar de agua sucia, soy parte de esa cloaca, soy igual que ellos... no voy a soportar un día más esto... me toca, me toca, me toca, Cai mueve las piernas, se agita, Cai... gracias... se suelta... nos detenemos... ¿cómo puede volver?... voy a abrazarlo... ¡abrázalo Bill!... voy a abrazarlo, ha vuelto a la vida. -¿Puedes levantarte?_ me pego a su oreja y tapo todo alrededor de su oído, esta en cuatro patas, lleno de barro, la lluvia no lo derrota, el pelo tapa su cara, no lo veo, estoy pegado a su oído esperando que se mueve y se pegue al mío, me entra agua en mi oído derecho. Se mueve, se cuelga de mí, de mi oreja, me duele, estoy congelado, ha bajado algo la temperatura. -Puedo Bill, sigamos._no puedo explicar... es qué me sorprende... tengo la sensación de que se puede continuar... no hay vencidos en la vida... se ha ido y ha vuelto entero, quiero y está determinado a vivir... este hombre tiene el derecho... debe vivir. Viene Patrick, nos unimos acostados boca abajo, ahora lo veo mejor a Patrick... sonríe, jajaja, ¡sonríe!, si este hombre nos ha devuelto la esperanza... nada está perdido, estamos muy cerca pronto tendremos que cobijarnos como antes. -¡Estamos los tres!, bien... ahora... -¡Puedo oirlo!, ¡puedo oirlo!_ grita Cai pero no lo 362
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hace muy fuerte... es que el agua y el viento... no me importa ya toda esta mierda... estamos vivos, ¡podemos contra todo esto! -¿Qué oyes Cai?_ no sé de qué habla. -¡El silbido! viene de allí._ estira los dos brazos hacia la izquierda, nos quita del medio, se acomoda en esa dirección... no sé cómo lo hace, es imposible oír algo tal y como está todo. Nos hemos unido, Cai nuevamente delante, Patrick y yo por último como antes... creo que estamos cerca, puedo sentirlo, solo quiero ver esa maldita cueva, ya no recuerdo como era, todo es tan confuso, mis pies... la espalda, tengo puntadas por todo el cuerpo, apenas lo siento... estaba entrenado para sucesos traumáticos, me habían entrenado muy bien, no sé que soy de todo eso no ha quedado nada... y esos rostros... ¿me pagan por todo lo que tengo en mi memoria?... hijos de... ellos dirigen... nosotros padecemos... no sé que es todo esto... nunca he visto tanto agua caer... las represas no están aquí, los ríos nos desbordan como otros... estamos en presencia del fin... o del comienzo... ¿Dios? ¿dónde te escondes? ¿sientes vergüenza?... me da un apretón Patrick, creo que... caemos... caen unas rocas, puedo oirlas... tengo sueño... no... pue... do... pen .. s... ¿Qué ruidos son?, no veo sus caras, ¿qué ruidos son esos?, ¿Sayers?, maldito cabrón embustero, 363
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad rata... ¿quiénes son?... -¿Me oyes?, ¿Bill? ¡hemos vuelto!_ no veo nada. -¿Quién habla?_ el ruido ha cesado, está mucho más apagado, todas las voces me resultan extrañas. -¡Soy yo Bill!, ¡Cai!, estamos a salvo amigo, te has desmayado al final, te hemos arrastrado con Patrick, ¡cómo pesas!_ él también pesa. -Tendré que hacer dieta, algo he bajado en estos días._ estoy muerto de hambre. -El zorro y la liebre están... ya calentaremos esto y verás lo que es comer bien, amigo. Se acercan, puedo sentir sus pasos rebotar contra mi cara. -¿Patrick?_ le pregunto, estoy algo mejor, no me olvido de Sayers, veo muchos rostros... ahora en la oscuridad es otra pesadilla, quiero luz ya, por favor, necesito luz. -Está con las niñas... es que ha sucedido algo amigo..._ su voz ha cambiado, no recuerdo como era antes, pero noto su descenso de tono, algo no va muy bien. -¿Qué coño ha pasado aquí?_ estoy encendido. -Han salido a buscar comida Enric y Marc, ¿recuerdas?, y aquí se han quedado las niñas, Karen y Nachid... perdona... Nashid... dicen que primero ha muerto Emily, que gritaba mucho y Enric o Marc la callaron... pero primero han dicho que dormía, no entiendo muy bien amigo, esto no me huele nada bien... Enric y Marc no han vuelto, están allí fuera... quizás perdidos, según Karen 364
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad iban a estar cerca por ese motivo... nos daban por muertos amigo... pero... -¿Hay más? ¡suelta, suelta!_ cualquier cosa puede suceder viniendo de un puñado de desconocidos, es que debería de haberme quedado, lo he pensado pero... por medir las putas pollas, el maldito ego de mierda... y ahora esto. -Ha muerto Elisabeth, la madre de la niña, de Nashid, dicen que se ha disparado sin querer, pero la pistola no está, no entiendo que sucede Bill, pero tenemos que encender el fuego, y ordenar un poco este sitio... -No podemos estar quietos, es que siempre tiene que... me cago en la puta... siempre lo mismo, lugar donde voy, desastres hay... tenemos que comer algo, luego ya nos ocuparemos de interrogar a las niñas, alguien miente... cuando vengan Enric y Marc, si es que viven allí fuera... los amarraremos... no podemos permitir más muerte, bastante con lo que hay allí fuera... esa gente en los coches Cai, eso nunca podré olvidarlo, llevo años en mi cargo, nunca olvidaré sus rostro... esos coches. -Tranquilo amigo, haremos lo correcto, descansa. 365
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 8 -Tranquilo amigo, haremos lo correcto._ que bien me siento, mi madre pudo darme esa energía, ¿cómo puede hacerlo después de tantos años?... su estado espiritual, es increíble, estoy repleto de todo su ser. Todo es nuevo, puede ser similar a un arribo, ella quizás esté dentro mío, renovando mis voluntades de poder, de saber revivir, no he muerto, no me he deshecho en la tempestad de mis pensamientos, estoy sano y lejos del dolor. Bill está terminando sus fuerzas vitales, es extraño, nos hemos ausentado y el mal se ha adueñado de este sitio, limpiaremos todo con fuego, no quedará nada flotando en este aire de mentiras... hay mentiras, lo sé, no tiene mucho sentido ocultar lo inevitable. Patrick habla con las niñas, intenta tranquilizarlas, no puedo situarme en sus almas, a sus edades meditaba, tejía la madera, la buscaba y estaba totalmente conectado con esta naturaleza que hoy no quiere sobornos, sé siente traicionada por este tipo de gente. Los animales están mojados pero enteros, creí perderlos, ya no recordaba que Patrick seguía fuerte y cargando con ellos, Patrick es un buen hombre... me acerco... Bill ronca. -No, han marchado, luego mi madre... Emily estaba dormida, luego nos dimos cuenta, mi 367
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad madre nos lo ha dicho, luego escuchamos el sonido... -Ha sido así señor, es cierto, no mentimos en nada. -¿Y la pistola pequeñas? ¿qué han hecho? -No sabemos dónde ha quedado, lo juramos. -La pistola tiene que estar en algún sitio, perdona que diga esto pequeña, pero tu madre tiene un disparo en su rostro, la he palpado... y... lo siento pero no se ha disparado sola, perdona pequeña es que... -¿Qué? ¿qué?, ¡Está loco!, ¡mi madre ha disparado sin querer! ¿tiene la cara...? -Sí pequeña, lo siento, pero... aunque puede caber la posibilidad de que el disparo rebote y diera con ella... puede ser una hipótesis, no lo tengo claro. -No queremos hablar más Patrick. -Tranquilas, ¿dónde tienen el mechero? -No lo sabemos, es que... -Lo tengo yo Karen, lo he cogido hace unos momentos. -Bien, ahora encenderemos el fuego, quiero que se venden los ojos y se queden junto a mi mientras cocinamos como podemos estos animales, luego ordenaremos todo, más tarde se olvidarán de todo. -Pero, no queremos que se deshagan ni de Emily, ni de mi madre... no... -No es eso, no pueden ver sus cuerpos, es por su protección, luego los recuerdos son muy duros de 368
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad borrar, es algo que hago por ustedes, no quiero que sufran más pequeñas, pronto podrán abrir los ojos tranquilas. -Estoy cansada que no me dejen ver... mi madre me tiene prohibido hablar del pasado, yo vi cosas peores que estas, mucho peores y no estoy contándolo. -Lo siento Nashid... pero seguro que lo tienes pegado a tus ojos cuando los cierras... -Sueño. -Es a lo que me refiero, ahora vamos a atar estas telas y cuando vuelvan a quitárselas estarán más tranquilas, se los aseguro. -Yo no voy a permitir que me quieras poden eso en los ojos, no dejes Nashid que te venda lo que dice... no sabemos quienes son... no voy a dejar que me pongas nada. -¿Por qué hablas así Karen?_ yo sigo en silencio, esperando ver que es lo que hay. -No me fío de nadie, mi padre siempre me dice que no hable con extraños, ahora estoy repleta de extraños, tú prometes demasiado, no eres de fiar. -Piensa como quieras pequeña, pero no voy a dejar que veas todo esto. -Ya he visto mucho... ¿creen qué somos idiotas? mi edad mental puede que te supere Patrick, agradezco el gesto, pero he visto el fogoneo de la pistola, la he visto a la señora en el momento. -¿Has visto a mi madre y no me has dicho nada Karen? 369
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Es que no tenía por qué saberlo, viene éste contándonos un cuento chino y no podemos dejar que no nos permitan ver, es lo que nos queda, poder ver Nashid, no sabemos cuando va a terminar todo allí fuera, aquí dentro parece ser peor, no sé a donde ir, tienes que entender que no tenemos salida, lo veo todo muy negro. -No hables así Karen, Nashid no quiere ver... -Sí quiero ver Patrick. -Pues bien, encenderemos esta tela y calentaremos las ramas, con suerte podremos comer algo. Estoy en silencio, se han olvidado de mí, ¿puede alguien mantenerse en silencio todo el tiempo?, lo veo improbable, hay ropa seca, la de Emily, la madre de Nashid, con eso podremos comenzar el fuego. -¿Cai?_ es Patrick. -Estoy aquí, detrás tuyo. -¿Qué haces? ¿has oído todo? -Sí, creo que dicen la verdad, lo que tú propones es cierto, la suerte a veces nos juega estás malditas jugadas, la bala puede rebotar sobre las piedras. -Yo creo eso, igualmente Enric y Marc tienen que volver, no sé cuanto tiempo llevan fuera, pero no lleva lo mismo que nosotros, si aguantamos, ellos podrán, el problema es cuando vuelvan, deberán explicarle a Bill que ha pasado. 370
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Está cabreado, Bill está muy cabreado, ahora duerme algo. -Si, lo sé Pat. -¡No me llames Pat! así me llamaban de niño en el colegio. -Bueno Pat, ahora hay que cocinar eso, luego veremos... tengo hambre, esas niñas estarán muertas de hambre, aquí dentro, en la oscuridad, pensando mucho... yo tuve otra vida. -Y yo Cai, esto no lo esperamos ninguno de los que tuvimos familia, es una pesadilla Cai. -Lo sé amigo. 371
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 7 No sé si prefiero estar sola con Nashid, tres hombres, son grandes, mi padre siempre me dijo que me cuide de los grandes, suelen tener ilusiones un poco raras, solo quieren sexo, y yo no quiero ser presa de nadie. Patrick nos habla, hace un rato que nos está intentando calmar, Nashid es la que tiembla, yo no confío en este tipo ni en ninguno, solo en Aron, todavía no llama mi amor, donde estés ahora mi amor, te amo... mi papá seguramente está pensando en mí, espero que tengan algo para comunicarse, si hay agua afuera igual pueden vivir, espero que sí, mi papá no es tonto. -No, han marchado, luego mi madre... Emily estaba dormida, luego nos dimos cuenta, mi madre nos lo ha dicho, luego escuchamos el sonido... _ le dice Nashid al vendedor, está temblando, siempre tiembla. -Ha sido así señor, es cierto, no mentimos en nada._ le digo, no tiene por qué molestarnos con todo esto, se cree que es un policía, me molesta que nos presione así. -¿Y la pistola pequeñas? ¿qué han hecho?_ ni yo lo sé, su madre pudo tirarla cuando el disparo. -No sabemos dónde ha quedado, lo juramos._ mi padre me enseñó a no jurar en vano. 373
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -La pistola tiene que estar en algún sitio, perdona que diga esto pequeña, pero tu madre tiene un disparo en su rostro, la he palpado... y... lo siento pero no se ha disparado sola, perdona pequeña es que..._ que dice este tipo, se mete en todo, no tiene idea de lo que sufrimos, hasta hace unos minutos estábamos solas en el mundo, ahora igual que antes pero encima sospechosas, está loco, el viaje y el agua lo ha mareado un poco. -¿Qué? ¿qué?, ¡Está loco!, ¡mi madre ha disparado sin querer! ¿tiene la cara...?_ pobre Nashid, yo si que la he visto antes de... -Sí pequeña, lo siento, pero... aunque puede caber la posibilidad de que el disparo rebote y diera con ella... puede ser una hipótesis, no lo tengo claro._ no tiene claro nada de lo que dice, ve muchas películas. -No queremos hablar más Patrick._ me cansa hablar por hablar, nos molesta, no nos tranquiliza como dice o quiere. -Tranquilas, ¿dónde tienen el mechero?_ todos tenemos algún motivo, era solo por el mechero. -No lo sabemos, es que..._no quiero dárselo, todo por el mechero, no piensan en nosotras. -Lo tengo yo Karen, lo he cogido hace unos momentos._ no puedo verla, pero es mucho más cobarde de lo que pensaba, me molesta que los ayude, al final en unos momentos todo va a ser como lo diga ellos. -Bien, ahora encenderemos el fuego, quiero que se venden los ojos y se queden junto a mi 374
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mientras cocinamos como podemos estos animales, luego ordenaremos todo, más tarde se olvidarán de todo._ tiene cada ocurrencia, nos cree estúpidas ¿o qué? -Pero, no queremos que se deshagan ni de Emily, ni de mi madre... no..._dice Nashid, yo prefiero estar al margen de tanta tontería. -No es eso, no pueden ver sus cuerpos, es por su protección, luego los recuerdos son muy duros de borrar, es algo que hago por ustedes, no quiero que sufran más pequeñas, pronto podrán abrir los ojos tranquilas._ se excusa, se amolda a todo lo que decimos, parece que nos quiere vender algo. -Estoy cansada que no me dejen ver... mi madre me tiene prohibido hablar del pasado, yo vi cosas peores que estas, mucho peores y no estoy contándolo._ a veces pienso en mi familia, y entiendo todo el amor que me dieron, me siento culpable de no estar con ellos ahora mismo. -Lo siento Nashid... pero seguro que lo tienes pegado a tus ojos cuando los cierras..._ quiere manejarla con las palabras, no veo por qué quiere hablar de todo esto. -Sueño._ todos soñamos con lo peor de nosotros mismos, por qué es todo lo que nos guardamos y no decimos. -Es a lo que me refiero, ahora vamos a atar estas telas y cuando vuelvan a quitárselas estarán más tranquilas, se los aseguro._ que lo haga él, no somos estúpidas. 375
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Yo no voy a permitir que me quieras poner eso en los ojos, no dejes Nashid que te venda lo que dice... no sabemos quienes son... no voy a dejar que me pongas nada._ tengo muchas ganas de irme de este lugar, prefiero estar en medio del agua. -¿Por qué hablas así Karen?_ hay más gente aquí, los otros dos están callados. -No me fío de nadie, mi padre siempre me dice que no hable con extraños, ahora estoy repleta de extraños, tú prometes demasiado, no eres de fiar._se lo digo, ahora sabe que pienso. -Piensa como quieras pequeña, pero no voy a dejar que veas todo esto._ se cree que es nuestro padre, todos los hombres piensan igual. -Ya he visto mucho... ¿creen qué somos idiotas? mi edad mental puede que te supere Patrick, agradezco el gesto, pero he visto el fogoneo de la pistola, la he visto a la señora en el momento. -¿Has visto a mi madre y no me has dicho nada Karen?_ lamentablemente sí, pero no quise llenarla de miedo, yo no haría eso con otra persona, y no me gustaría que me lo hagan. -Es que no tenía por qué saberlo, viene éste contándonos un cuento chino y no podemos dejar que no nos permitan ver, es lo que nos queda, poder ver Nashid, no sabemos cuando va a terminar todo allí fuera, aquí dentro parece ser peor, no sé a donde ir, tienes que entender que no tenemos salida, lo veo todo muy negro._ estoy enojada con todo, no estaría aquí si le 376
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hubiese hecho caso a mi padre, o si hubiese ido a buscar a Aron, podíamos hablar por la radio, pero no, esa señora me ha metido en todo esto y ahora está tranquila en medio de todo ese barro dentro de su furgoneta, quizás viva ahora mismo. -No hables así Karen, Nashid no quiere ver..._no sé todo lo que vio Nashid, pero tampoco va a cambiar nada, somos como somos. -Sí quiero ver Patrick._ al final comienza a ser más fuerte, yo he perdido igual o más que Nashid, somos parecidas, podríamos ser hermanas, ahora me siento mejor. -Pues bien, encenderemos esta tela y calentaremos las ramas, con suerte podremos comer algo._ tengo hambre, espero que alcance para todos, y eso que todavía no han vuelto Enric y Marc, si es que viven vamos a estar algo más seguras, aunque Enric es un poco raro. Estamos abrazadas, no queremos ver nada en realidad, ellos recién llegan y nos hablan de todo esto, estamos tristes, solas, queremos irnos, no queremos estar rodeadas de hombres. -¿Karen? -¿Qué? -Podemos escaparnos... no estoy bien... -No podemos, al menos todavía, más tarde vemos. -Son muchos, y si vienen. -Ya, yo pienso igual, ahora mejor descansemos 377
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad algo, yo tengo sueño, se me cierran los ojos y no paro de bostezar, si dormimos juntas vamos a tener las mismas fuerzas. -Bueno, pero si oyes algo raro me despiertas y nos vamos. -Sí Nashid, primero tenemos que comer, luego nos vemos. -Tengo hambre. -Y yo. Se ha dormido, tiene su cabeza sobre mis piernas y yo la mía sobre las suyas, me estoy durmiendo, respiro profundo para dormirme de una vez... Aron... no quiero pensar en Aron... papá... me lo dijo... soy... 378
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 6 -Pues bien, encenderemos esta tela y calentaremos las ramas, con suerte podremos comer algo._ le digo a las niñas, están tensas, nerviosas, asustadas, pobres angelitos no puedo ponerme en sus lugares, aunque no intente no puedo, será muy fuerte reconocer que estamos atrapados con toda esa gente muerta afuera, y ahora aquí dentro, algo no me convence, ellas no han hecho nada naturalmente, pero el rostro de Elisabeth está deshecho, la han matado... no lo sé, aquí la piedra puede hacer rebotar la bala, un accidente demasiado desgraciado e inoportuno, pero puede ser, pueden ocurrir cosas peores, la realidad es muy extraña. -¿Patrick?... ¿Patrick?_ bostezo, estoy sin fuerzas, me estoy desperezando, necesito mover mi cuerpo un poco, relajarlo y luego masajearlo algo, tengo los músculos muy duros y fríos. -¿Eh?_ creo que Cai me habla, pero no estoy seguro. -¿Patrick?_ me susurra, se está acercando muy lentamente, oigo sus pies. -¿Pasa algo Cai?_ respira fuerte. -Creo que sí, siento que no estamos solos. -No, no estamos solos, las niñas y... bueno, las 379
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dos... -Ya, me refiero que hay alguien más. -Eso es imposible._ no tengo miedo, no puede ser. -Es posible, ven... tengo que enseñarte algo._ Cai está muy nervioso, me aprieta muy fuerte la muñeca, no entiendo en qué está pensando, es posible que el viaje le esté afectando, ha sido muy duro, no sé si lo volvería a repetir, no soy capaz. -Más suave Cai, me duelen las muñecas. -No hables fuerte, no deben escucharnos las niñas._ ellas están hablando sin parar, es como si aplicaran un arma de palabras para combatir la tristeza, es impresionante cómo opera la mente sobre este tipo de situaciones. -Bueno, es que no es normal... tenemos que cocinar a los animales, nos falta quitarles la piel y destrozar la carne... -Calla, silencio..._ me hace agachar junto con él, nos adentramos algo más, la temperatura ha bajado y hay mucha humedad. -¿Cuánta profundidad tiene esto?_ podemos escuchar los pequeños ecos rebotar y viajar, no estuvimos más que un tiempo al llegar, con el hambre y la desesperación no pensamos en las dimensiones de todo esto, pero no puede ser posible que sea mucho más profundo, algo más de lo que pensamos sí, estoy estupefacto. -Mira, bueno... toca, ven, deja suelta tu mano, voy a hacer que toques algo... 380
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Qué coño es... -Emily, la anciana, la he volteado para que veas... toques, la herida, esta mujer no ha muerto de vieja, tenía una herida profunda en la columna. -No jodas Cai. -Lo que digo, debemos estar alerta, no me fío de este lugar, puedo sentir que no estamos solo. -Pero deja de decir... Emily pudo haber tenido un accidente, ya cuando entramos aquí la oí decir algo de su espalda, pudo ser cualquier cosa, un piedra en punta, algún trozo de los coches, no olvides el caos de gente que éramos. -No lo sé. -No te pongas supersticioso, es lo que nos hizo matarnos durante siglos... -Pero... -Nada Cai. -¿Cómo explicas el rostros desfigurado de Elisabeth? -La roca ha devuelto el disparo. -¿Por qué ha disparado? -Accidentalmente... -¿Y la pistola Patrick?... -No, no lo sé Cai... esa pistola puede ser de cualquiera. -Bill lleva una escondida, estoy seguro, eso al menos nos da tranquilidad. -¿Sigue durmiendo? -Sí. -Mira Cai, vamos a hacer silencio, no vamos a levantar más la alarma de las niñas, lo hecho, 381
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hecho está, tenemos que cocinar, primero hacer el fuego, conseguir que el mechero funcione, luego secar las ramas, con ayuda de las telas podremos encenderlo bien, veremos las dimensiones de todo este hueco, pero con luz, sin ella son todas conjeturas, veremos lo que hay y cuando lleguen los otros dos ya hablaremos todos juntos, pediremos explicaciones. -Bill se va a cabrear mucho, por suerte nos podrá dar respuestas. -Quédate tranquilo Cai, Bill no va a respondernos el por qué el planeta se ha ensañado tanto con nosotros. -Perdona Patrick, el planeta está en contra de todas las especies ahora mismo, siempre es lo mismo solo pensamos en nosotros mismos, la naturaleza reconoce lo que estamos haciendo, nos encargamos de destruir todo lo que encontramos a nuestro paso, sin contemplar la belleza o el significado y la importancia de todo, bueno hace unos pocos siglos al menos investigamos, ya es algo... aún así paradójicamente son los siglos más destructivos de la historia._ no tiene miedo, está indignado. Me puedo ver ahora mismo en el espejo de mi casa, acabo de salir de la ducha, estoy humeando vapor de agua, suelo secarme más con el aire que con las toallas, estoy medio desnudo, mi mujer está en el baño riéndose de una tontería que le acabo de hacer. En la cadena de música 382
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad pongo mi cd favorito de U2, cierro los ojos, puedo volar con Bono, estoy feliz, la televisión muestra en directo los tifones de Asia, enseña gráficos y números, placas y placas con gráficos y números, sigo feliz, mi mujer me grita preguntándome si quiero un té de hierbas, le contesto un sí muy fuerte y sonriente, la escucho apoyar fuerte las tazas sobre el mármol de la cocina, le digo que no los haga en el microondas, que quiero que seas de agua natural... se ríe... los gráficos continúan, Bono cae algo más suave, son notas, puedo entenderlas, la armonía baja a la tristeza, casualmente la televisión enfoca todas esas personas abatidas en las playas, en los arrozales, montes, los árboles arrancados, las barcas contra las escolleras, es terrible, ninguna película podría emular esa tristeza de lo real, lloro, mi felicidad se acaba. Mi mujer me pregunta por qué lloro como un niño abrazándola, ella ve la televisión y me pregunta por qué, si nada de lo que veo es de nuestra ciudad, que no nos pasará nada, veo su rostro decirlo con tanta seguridad que le creo, le creo realmente, me tranquiliza, es la única que puede hacerlo realmente, me da unos besos en la frente, tomamos el té y poco a poco vuelvo a sentir a Bono hacerme retomar mi felicidad temporal. -Vamos a ponerlo bajo el agua, así lo limpiamos bien... tira más Patrick, eso eso, tira. -Que fuerza tienes ahora Cai, te noto mucho 383
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad mejor. -El miedo paraliza, pero suelta adrenalina, eso es muy bueno. -¿Qué hacen?_ tose. -¿Bill? era hora, has dormido un buen rato, ¿mejor? -Sí, si, ¿qué hacen? -Vamos a limpiar al animal con el agua, estamos con Patrick intentándolo. -A ver... primero tenemos que calentar este sitio, hace mucho frío. Tenemos que juntar ramas caídas, son las que están secas, las juntamos y luego limpiamos al animal. 384
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 5 ¿Sayers?... no voy a seguir tu camino maldito ¡anciano!, no soy como tú... olvídate, no hay manera... eres escoria, todas tus técnicas no me sirvieron para nada eres un... no quiero saber de ti. -El miedo paraliza, pero suelta adrenalina, eso es muy bueno._ ¿de qué hablas Sayers?... otro sueño más... lo llevo todo el día en mi mente, cuando me recupere de todo este desastre si se ha salvado el profesor me escuchará, espero que siga vivo quiero quitarme toda esta culpa. -¿Qué hacen?_ casi puedo verlos, escucho mi eco repetirse. -¿Bill? era hora, has dormido un buen rato, ¿mejor?_ su acento amarillo lo delata. -Sí, si, ¿qué hacen?_ veo sus sombras, están junto al agua, por Dios parecen indios, esto es una puta cascada en el monte, es increíble lo que está sucediendo, no sé para donde sigue todo este temporal, pero estoy seguro que esta matando gente ahora mismo. -Vamos a limpiar al animal con el agua, estamos con Patrick intentándolo._ tiene que decir exactamente lo que hace y con quién, me molesta el amarillo no sabe decir Patrick bien, este con el profesor Sayers no hubiese durado ni 385
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dos temporadas. -A ver... primero tenemos que calentar este sitio, hace mucho frío. Tenemos que juntar ramas caídas, son las que están secas, las juntamos y luego limpiamos al animal._ me estoy parando, no siguen moviendo el animal para todos lados, están escuchándome, al menos están atentos a recibir directivas, no es el mejor sitio pero hay que ordenarlo todo. -¿Qué quieres hacer Bill?_ Patrick lo sabe mejor que yo, ¿por qué coño siempre me deja hablar? tiene una ironía detrás de su falsa bondad que me molesta mucho, se cree un tío listo, voy a enseñarle quién es el que manda aquí, al menos no dejo de ser policía. -Vamos a organizarnos, primero daremos luz a esta pocilga, luego mientras... -Perdona Bill, es que... no he hablado contigo, han pasado ciertos hechos que tienes que saber... Cai me ha contado algunos pensamientos que tiene y debemos hablar. -¿De qué hablas Patrick?_ tiene salidas muy raras, no sé de qué quiere hablar, pero no... -Verás, no sé si te has dado cuenta pero quedamos muy pocos en la pocilga como has dicho... Enric y Marc ¿los recuerdas? -No, bueno no muy bien, pero faltan..._ claro si faltan varios aquí, no oigo a nadie alrededor. -Ellos han salido a buscar comida, no habían dado por muertos y salieron a por comida, mientras que Emily, Elisabeth y las dos pequeñas 386
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad se quedaron aquí... -Lo está diciendo mal señor, Emily murió antes de que marcharan Enric y Marc, luego ya estaba muerta... cuando estábamos las tres pasó lo de la señora, vi su rostro antes de morir... -¿Qué?..._ no lo puedo creer, esos dos mataron a la anciana y se fueron, no tiene sentido. -Es que..._no quiero que me hable Patrick, las niñas lo saben mejor. -Espera, deja que hablen las niñas... ellas sí saben lo que ha pasado._ al fin le pongo un límite, hablar por hablar me fastidia mucho. Está llorando una de las niñas, interrumpe la que habla, no sé si es la que llora también. -Tranquila Nashid, perdona no he querido decir muerta, es que... perdona... estoy diciendo que la señora murió antes de que... -¿De qué señora hablas? son dos señoras... y dime tu nombre que soy fatal para eso. -Soy Karen, la señora es Elisabeth, la madre de Nashid, ella está, bueno ya sabe... Nashid la extraña mucho, no hablen como si fuera como esos animales que han traído. -Perdona Karen, no es eso, es horrible lo que ha pasado, pero debo saberlo todo. -¿Y por qué debe saberlo todo? estoy cansada de repetirlo... -Soy policía pequeña, mi nombre es Bill, tenemos que aclarar las... bueno ya saben, eso, si vuelven Enric y el otro... Marc... tendremos que actuar en defensa propia, ya que presuntamente pudieron 387
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cometer el asesinato de... Emily. -Mi madre nos dijo que Emily dormía._ dice la hija de la segunda muerta. -Bueno ya sabíamos que mentía, no sabemos quién lo hizo, pero creemos que Elisabeth no fue... la madre de Nashid era buena persona, creía en Dios, pero los otros dos antes de irse discutieron sobre algo de Emily... no recuerdo bien estábamos lejos..._ dice Karen, suena segura, aunque me gustaría verle los ojos, soy muy bueno en ello. -Y la madre de esta pequeña ¿qué hacía con una pistola? -Es que... _ me cago en la puta... están cayendo rocas por todo lados, el ruido es impresionante, el eco crece, están cayendo muchísimas rocas allí fuera. -¡Juntémonos!_ grita Patrick, me arrastro, me tocan las pequeñas, las agarro fuerte, las tengo a mi lado a las dos. -¿Cai?_ pregunto por el amarillo es que no lo he oído desde hace unos minutos. -Aquí estoy, ¡he descubierto que hay un camino fuera! hay otra formación de rocas, llueve menos creo que por eso están acomodándose. -¿Dónde estás Cai?_ pregunta Patrick. -¡Aquí!_ nos queda un sitio por donde irnos, pronto todo esto estará cubierto. -¡Patrick espera!, coge los animales, si pesan, coge solo el más liviano, nos ha costado mucho traer la comida._ le grito también para que me 388
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad oiga bien, tengo mucho hambre, no podemos aguantar mucho más tiempo así, lo de estas mujeres luego se aclarará, por lo pronto si vuelven estos dos estaré atento, los interrogaré, ahora debo sacar de aquí a las niñas. -¡No quiero irme a ningún lado!, yo me quedo aquí, la radio... la radio... Aron va a llamar por esa radio, no quiero irme a ningún lado, suélteme, ¡suélteme!..._ me lo temía. -¿Qué radio?, nada, no podemos continuar aquí, lo siento, pero nos vamos ahora mismo de esta pocilga sucia. -¡Mi mamá!, no me toque, me quiero quedar aquí, mi mamá, ella... no quiero ir con ustedes, no los conozco... quiero a mi mamá, por favor no me la quiten... no quiero perder a nadie más, siempre es... lo mismo..._ nunca pensé en toda mi vida como policía sentirme así, tengo miles de horas se incidentes graves, peleas, asesinatos, pero nada se puede parecer a esto, a la sensación que tengo ahora mismo, estoy deshecho por dentro, soy un saco de boxeador. -Lo siento niñas, pero van a venir conmigo... ¡no me rasguñen!, ¡me cago en la puta!, ¡las voy a tirar por el bosque! así ven lo que es el peligro de verdad, ya volveremos a buscarla... ahora no podemos quedarnos aquí, moriremos de hambre, no quieren morir, ¿verdad?...¡yo tampoco!_ tengo la cara hecha un asco, me arden los cachetes. -¡Corran ahora mismo!¡Bill! ¡Patrick!_ nos grita el amarillo, estoy sudando mucho, me arde la cara, 389
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ahora las tengo tomadas de las manos, las llevo a un sitio seguro, ¿pero a qué sitio vamos?, o no, otra vez al aguacero de allí afuera, esto me va a matar, me va a dar ataque en cualquier momento, pobres niñas, están sudando las manos también, es el miedo. Suenan piedritas caer desde arriba, es la capa de arriba, están cediendo las piedras poco a poco... creo que no volveremos a este sitio.-Por aquí, muy bien... sigan a Patrick, ahora se puede ver mejor, no hay niebla, algunas nubes están tomando otras direcciones, están cambiando los vientos Bill, ¡al fin podremos ver algo! -Pero si no se ve una mierda desde aquí, Cai. -Algo más si se ve Bill, Cai tiene razón, pronto cambiará la temperatura, podremos al menos secarnos, si deja de llover definitivamente, bajaremos por este camino, la otra cuidad no está más que a unos kilómetros. -Ahora mismo estamos más cerca de allí..._ dice Cai algo animoso, estamos contra las rocas en fila y apoyados sobre una muy grande. -¿Y ahora? -Esperaremos, hasta que se detenga la lluvia. -No sabemos cuando va a dejar de llover. -¿Sugieres que volvamos al bosque? ahora mismo contamos con dos opciones solamente, el bosque o el camino hacia abajo, que significa ir hacia la cuidad. -Tranquilas, Karen siéntate junto Nashid, duerman algo mientras esperamos._ me hacen 390
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad caso, están fuera de su mundo, puedo verlas bien, no tienen nada que ver con mi imagen inventada, es india, se le nota en la piel a la más joven, Karen en cambio tiene cuerpo de mujer ya, es muy guapa, muy guapa para ser un adolescente... tiene una mirada muy... -Yo creo que esperar está bien, pero tenemos que comer, no voy a dar un paso más sin comer algo, al menos la carne cruda, no me importa._ les digo. -¿Y los animales? ¿Patrick? ¿y los animales?, ¡Patrick!_ no me habla, creo que... -Bill, no he podido cargar con ellos... lo siento, iba a... -¿Qué? pero te he dicho que cojas el que menos pesa, ¿y ahora nuevamente iremos muertos de hambre al bosque ?, yo no me muevo de aquí, voy a quitar esas piedras de mierda. -No te muevas Bill, pueden caer aquí y quitarnos el poco resguardo que nos queda con la lluvia, ya no tenemos otro sitio donde ir, ¡Bill!, no hagas nada, yo iré al bosque a intentar recoger al menos unos frutos, quizás consiga algo. -¿Qué frutos Patrick? ¿siempre hablas por hablar? ¿eh?, son pinares para la deforestación, no hay frutos por aquí, se nota que no eres de nuestra ciudad, bueno la única es Karen, supongo, el resto son extranjeros nacionalizados y un vendedor que no tiene ciudad fija, ¿me equivoco Patrick? -¿Qué problema tienes con la gente que no es de 391
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad tu ciudad? ¡pedazo de mierda! ¿ te crees fuerte por qué eres policía? no tienes puta idea, ¿me has oído? no tienes un gramo de... mejor lo dejo porque no respondo de mí, estoy aguantando tus arranques, eres un enfermo mental... eso eres... ¿policía? -¡Eso es! ¡suelta! ¡suelta quién eres!, ahora ya no eres tan amable ¿eh?, dime quién eres Patrick, no vendes nada, tu no eres vendedor, siento tus nervios cuando estoy cerca... ¿quién eres Patrick? si es que ese es tu verdadero nombre, aquí todos nos inventamos vidas, por si acaso, las niñas no, pero tú si, el amarillo no es mala persona, solo es amarillo. -¿Qué tienes conmigo Bill?, ¡el que se ha quitado la careta eres tú!, tus palabras no me hieren, no tienes como dañar a nadie, se nota de lejos lo triste que eres, no sabes siquiera quién eres tú y cuestionas, ¿es eso Bill? ¿por eso eres policía?_ no sabe nada este chino de mierda, no tiene idea lo que era tratar con Sayers que te golpee hasta perder el conocimiento, solo para saber donde hacerlo, era un sádico el enfermo. -¡No voy a seguir!, cada uno que haga lo que quiera, yo sé cómo bajar a la ciudad... pero cómo me vuelvan a mirar, los mato, primero a ti Patrick, no me fío nada, tienes algo en tu ojos, ya sabré por qué lo digo, ¡vamos niñas! ¡me quiero quedar solo! ¡el que se acerque lo mato! -Te lo he dicho Patrick, tiene un arma. -¡Sí! tengo un arma reglamentaria, puedo 392
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad matarlos a todos y alegar lo que me salga de la punta del rabo, así que no me molesten mucho, solo quiero estar tranquilo, cuando el agua deje de caer me iré y los dejaré, voy a seguir solo... hijos de... me cago en... tenía que ser..._ estoy sentado, las niñas se han ido con ellos, están a un metro, no me miran, hablan entre ellos, puedo escuchar sus voces como se mezclan, me importa una mierda lo que hagan o digan. No voy a seguir con todo esto, si me tocan los huevos los mato, tengo balas para todos, Patrick va a intentar algo, solo es cuestión de tiempo. 393
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 4 No me gusta la actitud de Bill, mueve mucho sus manos, habla bajo y solo, estamos todos tensos por los desprendimientos, las niñas tiemblan de miedo, están abrazadas. -Te lo he dicho Patrick, tiene un arma._ le digo bien fuerte, lo tengo junto a mí y a las dos niñas. -¡Sí! tengo un arma reglamentaria, puedo matarlos a todos y alegar lo que me salga de la punta del rabo, así que no me molesten mucho, solo quiero estar tranquilo, cuando el agua deje de caer me iré y los dejaré, voy a seguir solo... hijos de... me cago en... tenía que ser..._ no confío en ese policía, pero tampoco en Patrick, lo ha puesto en evidencia, es verdad que está nervioso y mira esquivo, algo trae del pasado, no tiene intenciones más que matar a Bill, y no puedo permitir que suceda eso, hay muchas muertes que velar y enterrar, no tiene que cargar con otra culpa por el juego que le propone Bill. -No se te ocurra hacer nada Patrick, ¿me oyes?, nada, está esperando que lo golpees hasta la muerte, es un enfermo. -Me está provocando, yo sé todo lo que hizo ese hijo de puta._ Patrick me habla diferente, está muy nervioso, siento su calor, lo estoy 395
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad conteniendo. -¿De qué hablas Patrick? -Ese hijo de puta mató a varios amigos míos. -¿Qué?, ¿se conocían y no dijiste nada? -No, Cai, perdona, pero no, en la conmoción del desastre no vi a nadie, ¡ni a ti ni a ellas!, entré a a la oscuridad junto con ustedes sin mirar a nadie, solo quería salvarme, estaba muy triste, perdí a mucha gente que quiero, te lo juro Cai, no estoy mintiendo, cuando fuimos al bosque tampoco lo pude mirar bien a la cara, todo este agua en la cara, el barro, el viento, no poder hablar, de la oscuridad a la claridad de la lluvia, ni tú ni yo, incluso ni él. -¿En la furgoneta no se vieron? -¡Tampoco!, a los ojos no, hablamos poco y dormimos algo, ¿no recuerdas Cai? ¡no miento!, no me mires así, yo no miento, yo estuve en los asientos traseros contigo y él en el asiento del conductor, luego no sé cuanto estuvimos allí, pero luego pasó todo eso del barro, y nos volvimos a salvar de milagro, y otra vez la lluvia, el barro y el hambre. -Tranquilo amigo, te creo, eso puede significar que el tampoco te reconoció. -Yo creo que el sí pude intuirlo, yo voy igual que siempre, pero el cambió algo en su rostro, está diferente, y no sé llama Bill, se llama Terrance. -No lo puedo creer, ¿qué hizo?_ estoy indignado, pero confío algo más en Patrick que en el indeseable de Bill o Terrance. 396
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Hace al menos quince años estuve en la cárcel por robo a mano armada, un grupo de amigos y yo, yo fui el que más condena tuvo, mis amigos salieron al año, y este malparido los mató a uno por uno, hizo parecer que eran accidentes y obras del azar o la mala suerte. Cada uno de mis amigos murió en diferentes jurisdicciones, casualmente en las que él iba cambiando para no levantar sospechas, todo eso lo hizo durante cinco años, luego me llegó una carta anónima confesándolo todo, era este hijo de puta, pero nunca pude comprobarlo, lo sé, créeme que lo sé. Y la mierda del destino nos pone aquí, pero te juro Cai que en ningún momento supe ni tuve oportunidad de saber quién era, lo que él no sabe es que yo sé que fue él. -No hagas nada Patrick, por favor, hay niñas, ya tenemos bastante._ lo está mirando fijamente, Bill no nos mira, tiene su mano apoyada sobre la pistola, está visiblemente cansado, en cualquier momento nos va a increpar, lo sé. -No, pero muero de ganas de verle suplicando de rodillas, si te contara cómo murieron mis amigos, ellos no tenían que pagar por mis errores, lo mío fue grave y pagué hasta el último segundo, por favor Cai no me juzgues por todo esto._ ya no tengo la misma imagen de Patrick, debo ser sincero conmigo mismo, es un hombre que con una pasividad pasmosa podría matarme, espero que no sea así, sería la última vez que confiaría en una persona. 397
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Solo tenemos que esperar aquí, cuando el agua se detenga caminaremos por ese camino, ya no cae con la misma intensidad, la naturaleza parece amigarse con nosotros amigo, no hagas ninguna estupidez, pronto nos olvidaremos de todo, no puedo permitir que vuelvas a delinquir, tienes una vida. -No, Cai no tengo una vida, lo perdí todo, no sé tú, pero yo lo perdí absolutamente todo, nadie va a comprarme otra casa ni otro coche, debo mucho dinero a los bancos, estoy en banca rota, y ahora éste pedazo de escoria me increpa, tengo muchas ganas de hacerle daño Cai. -Esas niñas, ¿las ves?, esas niñas están inundadas, pero no de agua, sino de muerte, ¿te imaginas tú con sus edades aquí?. -Lo sé, pero... es cierto... -Ya pagará, quédate tranquilo, en algún momento pagará, tienes que ser paciente, como el planeta fue con nosotros, fue paciente y ya no lo es. -¿Crees qué somos nosotros los culpables de esto Cai?_ me pregunta con una inocencia que desconozco en Patrick, ya no sé con cual quedarme, son muchos Patrick´s, algunos Bill´s, estoy confundido, y tengo hambre, mucho hambre, estoy muy mareado, con acidez en el la garganta. -Sí, el planeta está clamando paz, y no nos convencemos de darle paz._ mi madre, su sonrisa vuelven a aparecer, acabo de verla en un parpadeo más largo e involuntario, tengo tanto 398
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que hablar con mi madre, no hay vida que me la traiga, no hay caminos que seguir, no hay montañas que mover, me siento desolado con gente que no conozco, con historias que no me interesan, tengo miedo por esas pequeñas, ellas tienen todo el tiempo por delante, quizás no lleguen a transitarlo, siento pena, es la primera vez. -¿Qué hacemos Cai?, ya comienza a caer menos agua, no podemos pasar más tiempo con Terrance, es capaz de cualquier cosa, míralo como le habla a la pistola, corren peligro ellas, me lo has dicho tú, no pueden correr más peligros, ya tienen mucho con todo esto. Si hacemos lo mismo que antes, yo puedo ir delante y tu detrás, en medio ellas, así avanzaríamos, si nos quedamos aquí moriremos, en manos de ese hijo de puta, o por el hambre. -Está bien amigo, creo que podemos hacer eso, a mi también me produce resquemor, espero que aguanten. -Lo harán, Cai, confía... ¿niñas?, vamos a marchar en silencio, tú Karen cogerás de la cintura a Nashid y ella a mi, detrás tuyo va a estar Cai, vamos a adentrarnos por el camino, aquí no vamos a seguir, ¿bien?..._ habla bajo, Bill no nos mira, sigue hablando solo, está muy mal, solo pido que no nos vea marchar. -Hemos oído todo Patrick, tú eres como él... queremos quedarnos aquí._ lo desafía Karen, yo estoy en silencio, me asombro de la fortaleza de 399
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad esa niña. -No, es peligroso, no saben quién es Terrance, hizo cosas muy malas, no voy a dejarlas con ese pervertido sexual. -¿Y tú?... no sabemos nada de ti, Nashid tiene miedo... -No Karen, ese hombre es malo de verdad, yo pagué por lo que hice, no maté a nadie... quédate tranquila, mi condena no fue por eso... si quieres que te diga no te lo voy a decir, tienes que confiar, a manos de él puede suceder cualquier cosa, mírate, estás muerta de hambre... confía, pronto estaremos todos bien. -Karen tiene razón, pero quiero irme, tenemos que buscar ayuda para ir a buscar a mi madre._me parte el corazón, extraño a mi madre también, me siento un niño. -Está bajando la intensidad del agua, pronto dejará de caer, no sabemos cuanto tiempo puede durar, así encontraremos más rápido un sitio donde descansar y comer, quizás... -Está bien Patrick..._ las niñas se levantan, Bill sigue en sus cavilaciones internas, Patrick tiene a Karen y nashid detrás de él, solo falto yo, pongo mis manos sobre la cintura de de Nashid, Patrick ya está en el agua, ahora Karen, estoy mirando mientras nos alejamos a Bill, no nos mira. -¿A dónde piensan ir?_ nos está apuntando, lo sabía, estaba atento a nosotros. -Bill déjanos tranquilos, marchamos de aquí._ le digo, Patrick se ha adelantado algo. 400
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -No, ¡aquí nos quedamos todos!, ¡allí fuera es mucho más peligroso!, ¡yo conozco esta ciudad como la planta de mis pies!, nadie va a mover un dedo sin mi permiso._ me mira, es capaz de... dispara al aire, acabo de resbalar, estoy entre las piedras y el barro líquido, estoy limpiando mis ojos, me arden del barro, Patrick a vuelto, las niñas están en medio del agua, no sé si pueden oírnos hablar o gritar, recuerdo que el agua y el viento nos aisló en el bosque, es cierto lo que ha dicho Patrick antes. Acaba de pasar corriendo por mi lados, me ha llenado de más barro, no puedo ver muy bien. -¡Terrance estoy harto de ti! ¡hijo de puta! lo sé todo, ¿tenías qué enviarme una carta enfermo mental? ¡te voy a matar!_ dos disparos, no sé si son al aire o no, me estoy quitando lo más rápido que puedo el barro de los ojos, tengo mucho frío, el agua está helada. -¿De qué mierda hablas? ¡suéltame! -¡Suelta el arma enfermo!_ otro disparo, todavía me cuesta ver, estoy parpadeando rápido para que se me quite todo. -¿qué has hecho Patrick?, amigo ¿por qué los has matado? -Era él o nosotros, le dimos la oportunidad Cai, ¿por qué tuvo qué amenazarnos? -Lo sé, pero... ¡las niñas! -Vamos Cai, tenemos que... ¡vamos! ¡levántate! 401
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 3 Sayers, todos los días pienso en ti, prefiero que te quites de mi mente de una vez por todas, quiero salvarme y enterrarte vivo, maldito lunático, tienes que estar siempre en mi mente perturbándolo todo. ¿No te cansas?, tengo que encontrar un remedio a todo esto, sigue lloviendo, estamos fuera, un derrumbe más y nos tapan las piedras, y si echamos a andar moriremos, no puedo dar un paso sin comer algo... no no voy comer ropa, lo único que me queda son los zapatos... son normas de supervivencia, pero... me duelen mucho, si me los quito, mejor voy a aguantar algo más, Patrick tiene una mirada muy extraña, habla de mí, tiene planes, todos tenemos planes. Sé que tiene mucha maldad dentro, algo me hace recordar algo de él, pero no logro saber, no doy con eso, tiene algo en... ¿Sayers? deja de interferir todo el tiempo, lo único que haces es creerme un lunático, estoy cuerdo, sé lo que quiero y lo que no quiero, si esperamos quizás mañana todo se aclare algo más, las niñas no tienen fuerzas, si yo no las tengo, menos ellas. Que ganas de follar unas horas, olvidarme de toda la mierda que tengo que pasar, tú yo y yo hemos estado siempre juntos, hemos disparado en nombre de 403
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad la justicia, pero sabemos que nunca hemos dañado a nadie por error ni por gusto. Estás fría, quieres que te utilice por última vez, me eres útil para imponerme ante los demás, siempre gui un idiota inseguro, sin energía, mi madre me golpeaba todos los días por inepto, sigo siéndolo, pero estamos juntos en esto, ya no hay nadie que supere el daño que tu representas, te respetan cuando estás en mis manos, yo te doy ese cobijo, estamos unidos por la justicia, sé que esto no es justo para nadie, los animales sufren, todos sufrimos, al fin y al cabo somos todos animales sueltos, estoy hambriento. -¿A dónde piensan ir?_ese amarillo de mierda me mira, están dementes ¿o qué? -Bill déjanos tranquilos, marchamos de aquí._ me dice el amarillo, no tiene idea de lo que puede sucederles sueltos, hay animales que no nos quieren en su territorio. -No, ¡aquí nos quedamos todos!, ¡allí fuera es mucho más peligroso!, ¡yo conozco esta ciudad como la planta de mis pies!, nadie va a mover un dedo sin mi permiso._ no voy a permitir que Patrick los movilice engañados, tengo la pistola, tienen que respetarme. Son solo para que se arrepientan y me escuchen de verdad, mañana podremos movilizarnos mejor, luego de dormir, tengo mucho sueño. -¡Terrance estoy harto de ti! ¡hijo de puta! lo sé 404
  • 405.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad todo, ¿tenías qué enviarme una carta enfermo mental? ¡te voy a matar!_ dos disparos, no sé si son al aire o no, me estoy quitando lo más rápido que puedo el barro de los ojos, tengo mucho frío, el agua está helada._¿de qué mierda habla?, pero si viene corriendo para golpearme, siempre tuvo ganas de... voy a detenerlo, si disparo... el amarillo cobarde no me mira, está lleno... de... -¿De qué mierda hablas? ¡suéltame!_¿Sayers? ¿estás ahí? ¿Sayers? no ¡NO QUIERO VERTE!, tienes que irte, ¿Sayers?, mueran en sus mierdas, ¡no, mamá no quiero!, ¡déjame hijo de puta!, ¡paga todos tus jornales y te dejaré en paz! ¿¡por qué nos dejas!?, el abuelo era militar y el bisabuelo corsario de una legión, odio, que guapa está, la follaría... más, quiero más, ¿cuanta leche señor?, quiero todos mis papeles en un minuto oficial, ¿Sayers? no me golpees, no quiero Sayers, no me toques, pedazo de mierda sin dientes, suéltame, voy a matarte, ¡Sayers estás muerto! -¡Suelta el arma enfermo! 405
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 2 -Karen tiene razón, pero quiero irme, tenemos que buscar ayuda para ir a buscar a mi madre._ mi padre se llamaba Prashant, mi hermana Samitha y mi hermano Srinivasan, estábamos cenando en la casa de mi tío un jueves, era el cumpleaños de Samitha y los festejábamos en la casa porque no teníamos para pagar la comida, Asif Ali nos dio dinero, mi padre trabajaba para su grupo, ese día entraron por las terrazas y rompieron todas las ventanas del techo, me encantaba estar ahí. No recuerdo más que eso, el ruido de los vidrios, gente gritando en inglés, no sé porque los mataron, yo me desperté un tiempo después y Elisabeth me estaba cuidando en un hospital, era voluntaria, me dijo que llevaba tiempo con ganas de serlo y se decidió, desde el primer momento nos quisimos mucho, siempre me ayudó, es mi mamá, nunca tuve mamá, extraño a mi papá mucho, si lo hubiese conocido estarían juntos, pero pasó así, no estaría ahora aquí. Tengo frío, no puedo ver casi nada, solo veo los pies de Patrick, quiero irme ya de este lugar, alguien me va a ayudar a enterrar a mi mamá. ¿Patrick? se ha marchado, mamá, tengo miedo, ¿Karen?, sigue conmigo, ¡ay!, ¡los disparos!, por favor, no quiero morir... los 407
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad vidrios... ¡no!, mamá ¿papá? ¿Samitha?, me quiero ir... -¿Karen?_ no puedo parar de temblar, hace mucho que tiemblo, tengo miedo, quiero irme ya de aquí, no sé que hacer, tengo hambre, mi mamá no me dio comida, quiero comer, está lloviendo mucho, me doy vuelta, Karen... ¿Karen?... -Están disparando, ¡corre! ¡Nashid corre!_ Cai está gritando muy fuerte, no sé que les está pasando, Bill los está matando a todos, por Dios, no nos hagas daño, por favor. -¿Por dónde?_ Karen me tiene con las manos, estamos alejándonos, tengo miedo, no quiero irme, solo con Karen me siento bien. -Por este camino saldremos a los pinos, Cai ha dicho que a uno kilómetros veremos algo, no es tan grande el monte._ estamos corriendo, Karen tira de mis brazos. -¿Me escuchas Nashid?_ hemos llegado a una piedra, llueve menos que antes, mi mamá me dice que no me aleje, la estoy dejando sola, la estoy abandonando como a mi padre y hermanos, ¿quién me va a visitar al hospital hoy?, estamos solas, me quiero ir lejos, me gusta el calor, mis tíos, mi familia ¿dónde se fueron todos? -Sí_ Karen me abraza fuerte, sino fuera por mi amiga estaría con esos dos, o tres, mi mamá siempre me dijo que tenga cuidado con los extraños, que les gustan las mujeres diferentes, 408
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que son... -Estamos junto a un acantilado, ¿puedes verlo Nashid?_ tengo frío, mi mamá... -No entiendo, ¿qué...?_ Karen me está empujando hacia atrás, ¿para dónde vamos? ¿no sé donde estoy? se ve poco ahora, hay niebla, hay un olor feo... a... -Allí estarás mejor amiga, no puedo arrastrarte más, tengo que seguir mi camino, Aron está buscándome. -¡Karen!, ¡ayúdame!, ¡me he caído! ¡Karen!_ no sé donde estoy, estoy en un pasto con agua, tengo mucho frío, hay mucha niebla y no veo nada, ¿mamá?, ¿mamá?, quiero que vengan mis primos, extraño a mi... ¿quién está ahí?... -¡no! ¡no!, ¡ay! ¡ay!, ¡mamá! ¡no me dejen morir aquí! ¡por favor! ¡mamá! 409
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 1 Que tengas mucha suerte en tu otra vida, ahora vas a juntarte con la señora, ya no tienen por qué preocuparse, es lo mejor que puede pasar, esos pensaban hacer con tu cuerpo muchas cosas, no quiero dejarte sola en medio de los lobos, no hay ningún sitio para estar a salvo Nashid, lo lamento, no mereces la muerte, el resto sí, pero tú no, es mi deber dejarte lejos del peligro, aunque eso signifique quitarte lo único que tienes. -Allí estarás mejor amiga, no puedo arrastrarte más, tengo que seguir mi camino, Aron tiene que estar buscándome._ hay una gran altura, no puedo ver muy bien, quizás caiga rápido, su Dios sabrá que hacer con ella, si no corro ahora me van a encontrar ellos, las marionetas usadas y malignas. -¡Karen!,¡ayúdame!,¡me he...._ ya no la oigo, la lluvia no me deja pensar, Aron, su voz, sí es un pensamiento, su sonrisa telefónica, soy lo único que tiene y no puedo dejarlo solo en el mundo, me queda media barra energética, lo poco que pude comer allí dentro me mantiene de pie, no podía hacer mucho ruido, la pistola no la tengo, la radio tampoco, lo único que me queda es la media barra energética, es como tener un millón 411
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad billetes, es mucho, muchísimo. Estoy bajo unos arbustos muy grandes junto a una roca un poco más alta que yo, llevo unas horas bajando poco a poco, hay agua por donde mire, estoy bordeando un camino, parecen ríos pequeños, como las venas de mi mano. ¿Aron pensará en mí como yo en él?, la señora tenía que morir, no era buena persona y lo comprobé al verle los ojos en el fogonazo del disparo, nadie merece morir, pero... ¿cómo saldrán de la habitación papá y mamá?, hace unos días puse todo en la mochila, todo menos la pistola, gracias a Dios, a mí, siempre me siento estúpida pensando en Dios, pero si no se me hubiera ocurrido poner esa barra ahora estaría muy cansada, seguramente me estarían violando esos pervertidos, a mí y a Nashid, los hombres siempre hacen lo mismo, cuando nadie los ve aprovechan para follar con lo que sea, si son pequeñas mejor, vi cómo me miraba Bill al salir por el derrumbe, el muy enfermo, como lo ha llamado Patrick, me ha tocado las tetas y el culo, sin ningún problema, espero que estén muertos, Patrick también me ha tocado, pero mucho más sutil. Si como ahora lo que me resta no me queda más tiempo, unas horas caminando, no más, sino como, me muero. Están los pinos agitados, parecen que tiran el aguan a propósito, me castigan, yo no he hecho nada malo, ahora estaría arrastrando a Nashid, sin fuerzas. No hay 412
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad animales cerca, no veo a ninguno, bueno es que solo puedo ver a unos metros, no más de dos, y menos también, me pasa el agua por los pies, no puedo ver ningún bicho cerca, se esconden todos, pero ¿dónde?, debajo de las rocas seguramente, hace un poco menos de frío o lo siento menos, Aron siempre me decía lo mismo por teléfono, que me abrigue bien, que en mi ciudad siempre llueve mucho, que somos ranas, yo le decía ellos eran vagos y que vivían de la seguridad social. Se reía, hasta que vino a vivir a la cuidad, espero estar yendo bien, según Cai tengo que estar cerca, igual llevo horas haciendo círculos y no lo sé. Lo que desearía encontrar algo para comer, me he comido lo que quedaba de la barra pero sigo teniendo hambre, me comería una ensalada agridulce con quesos semicurados, lechuga de estación y algunos tomates pequeñitos. Tengo sueño pero si me duermo aquí me ahogo o me arrastra el agua, no puedo quedarme quieta, no quiero meterme en el bosque es peligroso, allí está Nashid, espero que ya no respire, que Dios te cuide mucho Nashid, eres una persona muy buena, cuando vuelvas al mundo te deseo que lo hagas bien, yo si me muero Dios quiero que le digas a Aron que me gustaba mucho su sonrisa, que todos los días esperaba para hablar con él, y si puedes dile que intenté buscarlo, Dios, ¿Dios? no me mates ¿sí? quiero ver a Aron, tocarlo, mi mamá siempre me dijo que no era un chico para mí, que las relaciones de lejos no funcionan, que 413
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad hablara con Phillips el chico de jersey a rayas de la iglesia, a Aron no lo toqué nunca, pero siempre sentí algo que no voy a explicar, no me dejo explicarlo, es magia. Me acuerdo que un día Aron me dijo que la química era lo que unía a los hombres, a las personas, y yo le dije que no, que era imposible, porque yo lo amaba sin tenerlo físicamente, nunca me explicó algo, creo que ahí supe que era el amor de mi vida. Mi madre, ¡no es el amor de tu vida! no lo conoces, tu padre y yo estuvimos dos años de novios y uno comprometidos antes de casarnos y eso nos parecía poco tiempo, y tú conoces a un loquito de esos que están en internet y te enamoras en unos meses, ¡no es el amor de tu vida! ¡estudia!, ¿para qué?, ahora lo estudiosos están igual de ahogados que los no estudiosos, los tontos, los inteligentes, todos están rezando por qué exista un Dios que los reciba y luego los reencarne, sino toda esa gente se quedó con las ganas de vivir, yo no quiero que me pase eso Dios, por favor ayúdame, todo lo que he hecho ha sido por el bien, esa anciana quería morirse Dios, la señora también, estaba desesperada, sabía que sería peor luego, y Nashid mi amiga no tenía que sufrir más ya te lo he dicho, no me hagas pensar que todo ha sido maldad Dios, soy una buena persona, protégeme. Creo que me he dormido unos minutos, llueve un poco menos que antes, ¡gracias!, pero las nubes 414
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad están más negras todavía, sino aprovecho ahora a bajar más lo tengo claro el futuro. Ya casi no llueve, ellos o los que quedan estarán haciendo el mismo camino, ¡aquí hay tres!, para bajar en la ciudad, ¿cual es?, si sigo el derecho quizás me encuentre con ellos, no mejor el primero, pero sí, no, el del centro, ya está, el del centro, si me equivoco Dios es tu culpa, la de nadie más... ¡ayúdame! hay agua y muchas piedritas en el camino, me he resbalado varias veces, me he caído hace un minuto, me duele los cachetes de la cola, las manos, me he caido y he apoyado primero la manos, la muñeca izquierda creo que la tengo, me duele, ahora me duele la mano izquierda y yo... por favor, me duele la mano, ¿por qué haces esto?, no tengo nada para que me duela menos, me quiero ir a casa, no quiero caminar sola, Aron, ¿Aron?, no se si mide más que yo o menos, su voz, pero no tengo la radio, si lo veo de lejos no lo reconoceré y si me lo cruzo entre tres personas más estoy segura que tampoco me doy cuenta, bueno si le veo los ojos sí, son preciosos, en la cámara web siempre ponía un efecto para que se le note, lo hacía siempre, siempre, pero siempre... me duelen los pies, estoy humedad, hay menos aire, ¡hay pájaros!, ¿dónde estaban? estarían escondidos... ¡ay!, ¿eso es? ¿es alguien gritando?, por Dios que sea alguien, ¿parece un...? ¡Sí!, ¡sí! grita, estoy bajando la cuesta, puedo ver, ¡es una casa! el 415
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad techo está lleno de árboles pero es una casa ¡está entera!, está montada sobre lo alto... no me... no... la... no puedo creerlo... ¡Jesús!... nunca había visto algo tan... no puedo tragar, me está costando mucho... mi padre me lo decía, siempre... hija pronto veremos el Apocalipsis, yo me reía... es horrendo lo veo... toda la ciudad tapada de agua, hay casas de dos plantas, es inexplicable lo que está pasando. -¿¡Hay alguien ahí!?, ¿me oyen? ¡necesito ayuda con mi mujer! ¡tengo a una persona herida! ¿¡hay alguien ahí!?..._ es la voz de un hombre, estoy bajando como puedo, me resbalo un poco pero no me caigo, me sigue doliendo la mano izquierda, pero menos, ahora está hinchada, si la viera mi madre, me mataría, me estaría gritando, luego estaríamos cinco horas en la guardia del hospital y veinte días sin salir de casa. -¿Hola?¡señor!¿hola?_ no puedo ver entre todo lo que hay en el techo, sigue cayendo agua por los costados de los caminos, el techo está lleno de árboles, bueno de pinos, del otro lado de la casa más abajo hay agua que baja de la parte más alta del monte, quiero ver a ese señor, así me cuida de los otros, ojalá que hayan muerto. -¡Aquí! ¡aquí! ¿dónde estás?_ puedo verlo entre las ramas, estoy en el techo, no tengo forma de bajar, solo lo veo levantando las manos, en un señor grande, tiene que tener cincuenta o más tiene el pelo canoso, todo blanco, me parece que 416
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad es más grande. -¡Aquí señor! ¡entre los árboles! ¡los pinos!_ ay, me duele al mover la rama, ay, no puedo tocar nada, ni rozar las ramitas, tengo muy hinchada la mano izquierda, espero que tengan algo para curarme, ay. -Espera, por ahí no pequeña, no, ¡por allí! ¿ves? sí eso es, con cuidado, poco a poco._ parece un buen hombre, no siento miedo, tiene cara de serio, pero lo veo preocupado, bueno el pensará que yo estoy muerta del miedo. -Hola._ puedo ver a la señora que está con él... ¡y una perra!, que ilusión, una perrita, gracias Dios por darme esta alegría, ahora solo quiero olvidarme de todo, descansar un rato, no quiero pensar más. 417
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 1 -¿¡Hay alguien ahí!?, ¿me oyen? ¡necesito ayuda con mi mujer! ¡tengo a una persona herida! ¿hay alguien ahí?..._estoy seguro de oír alguien allí, entre los pinos. -¿Hola? ¡señor! ¿hola?_sí, la oigo bien, ¿es una mujer?, Claire está muy dolorida, espero que traiga comida, que tenga algo para morder, Eve no deja de desollar los cuerpos de allí abajo. -¡Aquí!, ¡aquí!, ¿dónde estás?_ ... A ti clamo, Señor, pues el fuego ha quemado la hierba del desierto y los árboles del campo, aún los animales claman por ti, porque se han secado los arroyos y el fuego quema los patos... Señor danos fuego y comida, danos sequías, quítanos el agua que nos amenaza, mi familia vive, gracias Señor, que la mujer traiga provisiones, a tu salud beberemos y comeremos. -¡Aquí, señor!, ¡entre los árboles!, ¡los pinos!_no puedo verla, ¿es una niña?, su voz es algo alfautada me recuerda a la mía, ella podría estar aquí. -Hola._ es una adolescente, llena de barro, asustada y herida también, Eve mueve la cola, tiene alguien con quién jugar, tengo miedo Señor, ¿por qué me desafías así?, ¿quieres qué vea a mi 421
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad niña en ella?, Claire la está mirando enamorada, Claire se va sentir acompañada al menos. -Hola pequeña, ¿qué haces sola suelta en el bosque?... por Dios, ven aquí, salta... ya queda menos, ven pequeña, te cuidaremos._ no tengo nada que ofrecer, mis manos tienen la sangre de mi Claire, Señor traenos dichas, necesitamos mucho amor para seguir con vida, tengo mucho hambre, llevamos muchas horas sin poder comer, se ha acabado todo lo que teníamos guardado en las alacenas, Eve comió animales del bosque, aunque no me guste que lo haga, lo lamento Señor no tiene alternativas... durante la lluvia ha comido de los cuerpos, esos que no puedo ver... he tapado todos los que pude con las ramas y mantas, pero me he quedado sin ellas, no tengo fuerzas Señor. -¿Está bien la señora?, tiene mala cara señor._ Claire se va a recuperar, pero no aquí, en un hospital, si es que queda alguno de los que frecuenté hasta estos últimos años. -Ella se mejorará, es fuerte, le he cerrado todas las heridas, ahora me ocuparé de ti, tienes esa mano muy mal, tengo unos analgésicos por aquí..._ me mira con los ojos al borde del llanto, pero si es una niña, ¿cómo ha hecho en medio de toda esta tragedia? sobrevivir es inhumano por momentos... Dios, dale luz, halos de luz en su interior, que te conozca, no lleva ninguna insignia, no cree en ti, demuéstrale que eres de luz... llénala, llénanos. 422
  • 423.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Señor, sabe arreglar los cuerpos muy bien._ me dice con la mano hinchada en el aire, esperando como un animal a que lo reparen. -Soy cirujano, médico, llevo toda la vida haciéndolo, pero lo dejé ya hace tiempo, esas cosas no se olvidan pequeña, es un don que me dio el Señor y solo hago el bien._ no deja de mirarme, piensa, reflexiona sobre lo que le he dicho, estoy limpiando la zona, le duele, se ha roto, seguro los escafoides y la semilunar... le duele, siento pena por ella, ahora va a gritar. -Si hace el bien debería de recibir lo mismo, ¿no, señor?... yo no creo en ese Dios, mis padres sí y les fue de igual forma... muy mal._ todos escondemos una historia, pero me apena realmente que sea un niña la que me cuente la suya, huérfana y sola con desconocidos, no se lo deseo a nadie en todo este planeta, Señor dale felicidad y fuerzas, ahora haré un movimiento en su beneficio, por favor llénala, ilumínala. -Ahora voy a hacer un movimiento brusco, ¿me oyes pequeña? ... quiero que me mires a los ojos y te concentres en mirarme, yo te voy a hablar unos minutos y cuando menos lo esperes voy a arreglarte la mano, verás como te deja de doler tanto, ¿duele? -Duele mucho señor... ¿qué va a hacerme?, ¡no quiero!... ¡ay!, ¡ay!, ¡basta!, ¡basta!, ¡suélteme!_ grita, es por su bien. -Ya está, ¡ya está pequeña!, ahora déjame terminar de vendarte la mano, es un minuto, 423
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad ¿ves la madera qué he puesto?, no la quites por nada, si nos pierdes en algún momento, o nos sucede algo malo, tú sigue con esta venda hasta que te vea alguien grande como yo, un médico. Tienes que tomar estas nueve pastillas para que baje... no tengo más, al llegar la noche tomarás una y al levantarte otra, te dolerá un poco la cabeza, es normal, no te preocupes, en dos o tres días tendrás la mano mucho mejor. ¿Cómo te has hecho esto?_ está totalmente abstraída pero me ha oído a la perfección, solo es el susto... ¿la has iluminado Señor? -No lo sé, no me acuerdo de nada señor._ es la belleza de nuestro comportamiento, podemos seleccionar lo que no deseamos repetir... por fortuna esta niña no recuerda algunos sucesos. -Está bien, no hace falta que me cuentes todo lo que has vivido, sé que es muy difícil para todos, han sucedido cosas muy graves, no pienses pequeña... ven aquí, siéntate, Claire no habla pero puede escucharte perfectamente, puedes contarle lo que quieras... mira se detiene la lluvia, se está deteniendo de verdad, mira pequeña, perdona que te llame así, ¿cómo te llamas pequeña? -Mi nombre es Karen, señor ¿y su nombre?_ recuperar sus años sería una gloria divina, echo de menos tanto a mi niña, podría ser como ella. -Yo soy Eduard, es un placer... lamento conocerte en estas circunstancias. -No se haga problemas señor, no soy tan 424
  • 425.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad pequeña como cree... ¿qué le ha pasado a la perra? -La pierna la perdió hace mucho tiempo, en un accidente, pero lo lleva muy bien, se acostumbró muy bien a andar así. -Es muy buena, ¿cómo se llama? lo he olvidado, perdón. -No es nada Karen, se llama Even, le gustas, es una muy buena compañera, te ha elegido. 425
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 2 Este señor es muy raro, la señora no habla, tiene muchas cicatrices en las manos y en la cara, pero no habla, no dice nada, me duele la mano pero no como antes, tengo la suerte de que ayude un doctor, no me daba miedo mi mano, no me importa, se usar la otra. Aron tiene que estar buscándome pero yo no voy a buscarlo por un rato, tengo hambre, mucho hambre. Nashid está con sus madres y toda su familia disfrutando, yo sigo viva para encontrar a Aron, pero si no lo encuentro ya tengo un plan para irme a ver a todos, donde estén, ¿contigo Dios?... espero que sí existas y dejes escapar a los espíritus de todos los que quiero para que pueda verlos para siempre. -Ya está, ¡ya está pequeña!, ahora déjame terminar de vendarte la mano, es un minuto, ¿ves la madera qué he puesto?, no la quites por nada, si nos pierdes en algún momento, o nos sucede algo malo, tú sigue con esta venda hasta que te vea alguien grande como yo, un médico. Tienes que tomar estas nueve pastillas para que baje la inflamación... no tengo más, al llegar la noche tomarás una y al levantarte otra, te dolerá un poco la cabeza, es normal, no te preocupes, 427
  • 428.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad en dos o tres días tendrás la mano mucho mejor. ¿Cómo te has hecho esto?_ si no hay un Dios que me ayude, ¿a dónde voy a ir con mi vida?, no puedo dejar de buscar a Aron, pero, ¡los otros! tengo que marchar de aquí, pueden venir en cualquier momento. ¿Cómo me he hecho esto? -No lo sé, no me acuerdo de nada señor._ le contesto sin ganas para que no me siga preguntando, en cualquier momento va a volver a llover, seguro no me encuentran, aparte por el bosque esto lo encontré de casualidad, ellos irán por otro camino a la ciudad, supongo. -Está bien, no hace falta que me cuentes todo lo que has vivido, sé que es muy difícil para todos, han sucedido cosas muy graves, no pienses pequeña... ven aquí, siéntate, Claire no habla pero puede escucharte perfectamente, puedes contarle lo que quieras... mira se detiene la lluvia, se está deteniendo de verdad, mira pequeña. perdona que te llame así, ¿cómo te llamas pequeña?_ no me gusta que me pregunten tanto, con la perra voy a estar mejor, es muy raro el señor. -Mi nombre es Karen, señor ¿y su nombre?_ hay mucha gente muerta en el parque, detrás por el bosque se ven personas con ramas tapadas, con ropa, parece como un cementerio flotante, tengo mucho miedo, no me gustan los cementerios, nunca me gustaron. -Yo soy Eduard, es un placer... lamento conocerte en estas circunstancias._ me da la mano y me 428
  • 429.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad habla suave como a una niña, no me gusta que me hable así, todos los hombres quieren algo más con las mujeres siempre, los grandes quieren estar con las pequeñas, porque no están arrugadas, ni cortadas. -No se haga problema señor, no soy tan pequeña como cree... ¿qué le ha pasado a la perra?_ le digo y me muestro más fuerte, que sepa que no quiero nada con nadie, espero a Aron, pero no lo sabe ni tiene que saber. -La pierna la perdió hace mucho tiempo, en un accidente, pero lo lleva muy bien, se acostumbró muy bien a andar así._ me gusta mucho la perra, tiene manchas de sangre en la boca y en el lomo, le falta algo de pelo, es un poco viejita, pero me gusta, mueve mucho la cola y me lame las manos, espero que no me muerda, me moriría con la rabia, bueno no, él es doctor, tiene que tener medicamentos para cuidar de la perra y la señora. -Es muy buena, ¿cómo se llama? lo he olvidado, perdón._ quiero irme, tenemos que seguir camino, pero tengo hambre, voy a pedirle algo de comer, la casa está llena de ramas y toda rota, no hay cristales en las ventanas, veo algunas cosas tiradas en el suelo, todo roto y muy feo, no me gusta este lugar, habla demasiado tranquilo para estar tan mal. -No es nada Karen, se llama Even, le gustas, es una muy buena compañera, te ha elegido._ me quiero ir, me puedo escapar, ¿a dónde me voy? 429
  • 430.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad no tengo nada me duele la mano, los pies me duelen muchísimo más que la mano, tengo sueño. Me meto en la sala para no ver a todos los muertos, la señora no me mira, sigue dura mirando al bosque, como asustada por la lluvia o por los cuerpos, no lo sé. Escucho como se rompen las ramitas, si se le ocurre querer tener sexo conmigo lo mato con un hierro, mejor voy a la cocina, a ver si tiene un cuchillo, tengo que guardarlo en mi pantalón escondido, por si acaso, hasta que encuentre a Aron pueden pasar muchas cosas, este señor no me gusta. -¿Qué buscas Karen?_ estoy en la cocina, no me ve, no quiero hacer ruido, va a venir en cualquier momento. Un cuchillo de untar mantequilla, no me importa, está bien, tampoco quiero matar a nadie no soy una asesina, ni nada de eso, quiero irme, no me gusta esta casa. -Nada, tengo hambre señor, pero veo que tampoco han comido nada hoy, son todas latas vacías._ le grito y se acerca de golpe, lo tengo frente a mí, tengo miedo, pero el cuchillo me da algo de seguridad, sé que puedo atacarlo, lastimarlo para que no me moleste por nada del mundo. -Llevamos unos días sin provisiones, mi mujer necesita comer, y no tengo nada que darle._ sigue mirándome, seguro quiere follarme en su 430
  • 431.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cama, porque su mujer ya no quiere hacer nada. -Lo siento señor, tendrá mucho hambre, yo también tengo mucho hambre, no como hace mucho tiempo. -Estás muy flaca Karen, ahora que ha dejado de llover podemos salir en busca de alimentos, no tardaremos mucho en llegar a la ciudad, mi mujer está impedida, no sé que hacer._ me dice muy amable, ¿y si es un buen hombre? -Puedo seguir camino yo sola, me dice en que dirección voy a la ciudad y luego envío ayuda. -No creo que pueda ser posible eso, estará todo colapsado, si los muertos llegan hasta mi parque es que esto ha sido sin precedentes, al menos para la humanidad. -No lo sé señor, yo tengo que seguir. -¡Tienes toda la razón!, es momento de actuar, si no marchamos ahora luego puede ser demasiado tarde, aquí solo ganaremos disgustos, no nos queda nada... bueno nuestra casa, aquí nuestra hija nació, tenemos un cariño muy especial por esta casa._ los hijos nacen en hospitales, me está mintiendo, ¿y si quiere algo? -¿Cómo nació aquí?, ¿cerca de este lugar? -No, no, pequeña, en nuestra cama, trajimos al mundo a nuestra hija en nuestra cama y solos, sin ayudas, corté el cordón umbilical yo mismo, fue lo más hermoso que nos pasó y es lo que más nos hace felices al recordar... luego... el resto ya no... es muy triste, pero no debes tampoco escuchar nada malo ahora. Creo que 431
  • 432.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad vamos a marchar, solo voy a llevar esta foto de ella para que la tenga en sus manos Claire, siempre piensa en ella, seguro quiere marchar para unirse en el cielo, ¿eres creyente Karen? -¿Esa es su hija? es muy bonita, tiene sus ojos señor y el pelo de la señora... lo lamento mucho, mis padres también están... no quiero pensar en mi hermanita..._ estoy muy triste, no me gusta recordar. -No llores Karen, eres una niña muy inteligente y saldrás de todo esto, solo tenemos que comenzar a andar y el Señor nos guiará al destino, que sea lo que él quiera, siempre dispone, ¿eres creyente Karen? -No lo sé señor, pienso mucho en eso, mis padres si lo eran, ¡mucho!, me molestaba que me digan siempre cosas y me hagan leer a la fuerza sobre la Biblia, recitar , pero ahora quiero creer que sí existe todo eso que contaron cuando era niña. -Uno de los poemas sapienciales dice: "Hijo mío, escucha la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre, pues serán para ti unos bellos adornos: como un collar o una corona." es lo que llevas en tu cuello y tu cabeza invisibles, eres una reina y tienes que seguir todo el resto de tu vida con sus enseñanzas, ellos te han moldeado bajo el nombre de Dios, lo supe al verte, y es momento que comprendas que el futuro es vivir, que ya tendrás tiempo para acercarte a ellos y contarles la plenitud con la que viviste la vida bajo sus principios. 432
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Gracias señor, he pensado mal, lo siento, muchas gracias por su consejo. -No haces mal en desconfiar, pero los ojos hablan por si solos hija, mira a los ojos siempre y conocerás el alma de quienes habitan esos cuerpos._ me siento mejor. Estamos saliendo del parque, no quiero mirar, la perra me lame la mano derecha mientras caminamos, el señor lleva a su mujer abrazada junto con él, ella no habla, pero si puede caminar, no como yo, está mucho más cansada, pero camina como una ciega. El señor me dice que sigamos recto, que pronto encontraremos agua, que es el camino. 433
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 434
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 3 Lo daría todo porque mi hija viviese, daría todas las vidas de este planeta por ella, firmaría cualquier pacto, su mirada era única, su boca, sus pechos y su voz, era mi hija. -Gracias señor, he pensado mal, lo siento, muchas gracias por su consejo._ no quita los ojos de mí, pensará en todo lo que perdió, me hice un viejo inservible, ya no recuerdo siquiera cuando hicimos el amor por última vez, quizá muera hoy sin volver a saber lo que es amar. -No haces mal en desconfiar, pero los ojos hablan por si solos hija, mira a los ojos siempre y conocerás el alma de quienes habitan esos cuerpos._ seguro piensa de mí que soy un emulador de frases hechas, como todos los ancianos de mi edad, para los ojos de un muerto soy joven y vigoroso, Claire camina mal, espero que roce su piel con la vegetación, va escocerle en un dolor infinito, no me quedan medicamentos para tratar su ansiedad y el resto de patologías, Señor ábrenos el camino al centro de la ciudad, al menos únenos con otros como nosotros, necesitamos de ti. Eve lame la mano de Karen, se han hecho amigas, al menos alguien le devuelve 435
  • 436.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad su amor contenido, ojalá pueda liberarlo pronto, con alguien que pueda con su enajenación sexual. -¿Sigo recto señor?, o ¿subimos por el bosque?_necesito escuchar tu mandato, me espera Señor, debo contestar con la seguridad de tus órdenes, descansaré en paz si es así. -¡No!, ¡al bosque no!, allí caeremos en un espiral del cual no podremos salir jamás, hay garras animales que nos esperan pacientes. ¡Sigue hacia adelante y recto!, luego te indicaré cuando me lo indique el Señor, ¿Claire?, querida, recita el primer lamento... 1,1-22 por favor, recítalo con tu paz, es el momento mi amor... ¡deléitame!_ Karen mueve un cuerpo que flota sin problemas, es curiosa su actitud, será la anormalidad que le rodea la que pervierta sus sentidos morales, seguramente su personalidad verdadera duerma esperando la calma, está en un estado de salud mental muy pobre, Señor escucha a Claire... son nuestros lamentos. -¡Qué solitaria ha quedado la ciudad que un día fuera populosa!_ su voz es majestuosa, Karen se ha dado vuelta del susto, pero ha sonreído extrañada, Claire es fantástica.-¡Tiene aspecto de viuda la ciudad capital de los pueblos!, ¡sometida está a trabajos forzados la princesa de los reinos!, Se ahora en llanto por las noches; las lágrimas corren por sus mejillas. De entre todos sus amantes, ni uno hay que la consuele. Todos sus amigos la han traicionado; se han vuelto sus 436
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad enemigos. A más de sufrimientos y duros trabajos, Judá está ahora en cautiverio. La que antes reinaba entre los pueblos, ahora no encuentra reposo. Los que la perseguían, la alcanzaron y la pusieron en aprietos. ¡Qué tristes los caminos de Sión!, ¡no hay nadie que venga a las fiestas!, las puertas de la ciudad se ven desiertas, los sacerdotes lloran, las jóvenes se afligen y Jerusalén está llena de amargura. Sus enemigos dominan, sus adversarios prosperan. Es que el Señor la ha afligido por lo mucho que ha pecado. Sus hijos fueron al destierro llevados por el enemigo. Desapareció de la bella Sión toda la hermosura; sus jefes, como ciervos, andan en busca de pastos; arrastrando los pies, caminan delante de sus cazadores. Jerusalén recuerda aquellos días, cuando quedó sola y triste; recuerda todas sus riquezas de tiempos pasados; recuerda cuando cayó en poder del enemigo y nadie vino en su ayuda, cuando sus enemigos la vieron y se burlaron de su ruina. Jerusalén recuerda aquellos días, cuando quedó sola y triste; recuerda todas sus riquezas de tiempos pasados; recuerda cuando cayó en poder del enemigo y nadie vino en su ayuda, cuando sus enemigos la vieron y se burlaron de su ruina. Jerusalén ha pecado tanto,que se ha hecho digna de desprecio. Los que antes la honraban, ahora la desprecian porque han visto su desnudez. Por eso está llorando, y avergonzada vuelve la espalda. Tiene su ropa llena de inmundicia; no pensó en 437
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad las consecuencias. Es increíble cómo ha caído; no hay quien la consuele. ¡Mira, Señor, mi humillación y la altivez del enemigo! El enemigo se ha adueñado de las riquezas de Jerusalén. La ciudad vio a los paganos entrar violentamente en el santuario: ¡gente a la que tú, Señor, ordenaste que no entrara en tu lugar de reunión! Todos sus habitantes lloran mientras van en busca de alimentos; dieron sus riquezas a cambio de comida para poder sobrevivir. ¡Mira, Señor, mi ruina!, ¡Considera mi desgracia! ¡Vosotros, los que vais por el camino, deteneos a pensar si hay dolor como el mío, que tanto me hace sufrir! ¡El Señor me mandó esta aflicción al encenderse su enojo! El Señor lanzó desde lo alto un fuego que me ha llegado hasta los huesos; tendió una trampa a mi paso y me hizo volver atrás; me ha entregado a cada instante al abandono y al sufrimiento. Mis pecados los ha visto el Señor, me han sido atados por él mismo y pesan como un yugon sobre mí. ¡Acaban con mis fuerzas! El Señor me ha puesto en manos de gente frente a la cual no puedo resistir. El Señor arrojó lejos de mí a todos los valientes que me defendían. Lanzó un ejército a atacarme, para acabar con mis hombres más valientes. ¡El Señor ha aplastado a la virginal Judá como se aplastan las uvas en el lagar! Estas cosas me hacen llorar. Mis ojos se llenan de lágrimas, pues no tengo a nadie que me consuele, a nadie que me dé nuevo aliento. Entre ruinas han quedado mis hijos, porque pudo 438
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad más el enemigo que nosotros. Sión extiende las manos suplicante, pero no hay quien la consuele. El Señor ha ordenado que a Jacob lo rodeen sus enemigos; Jerusalén es para ellos objeto de desprecio. El Señor hizo lo debido, porque me opuse a sus mandatos. ¡Escuchadme, pueblos todos; contemplad mi dolor! ¡Mis jóvenes y jovencitas han sido llevados cautivos! Pedí ayuda a mis amantes, pero ellos me traicionaron. Mis sacerdotes y mis ancianos murieron en la ciudad: ¡andaban en busca de alimentos para poder sobrevivir! ¡Mira, Señor, mi angustia! ¡Siento que me estalla el pecho! El dolor me oprime el corazón cuando pienso en lo rebelde que he sido. Allá fuera, la espada mata a mis hijos, y aquí dentro también hay muerte. La gente escucha mis lamentos, pero no hay quien me consuele. Todos mis enemigos saben de mi mal y se alegran de que tú lo hayas hecho. ¡Haz que venga el día que tienes anunciado, y que les vaya a ellos como me ha ido a mí! Haz que llegue a tu presencia toda la maldad que han cometido; trátalos por sus pecados como me has tratado a mí, pues es mucho lo que lloro. ¡Tengo enfermo el corazón!_ llevamos unos minutos callados entre la maleza, no me quito su voz, mis pensamientos se alejan cuando la palabra del Señor se expanden en el aire y por mi alma, Claire no deja de llorar mientras camina, va lento pero con algo más de fuerzas, creo que se ha olvidado de lo malo. Karen no se detiene, los 439
  • 440.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad pájaros se copian, podemos oír todo tipo de aullidos, ecos, está reviviendo, el ecosistema no se detiene, el mundo se ha parado para nosotros. ¿Señor?... hazme tu medio para hablar. -¿Seguimos, señor?_ me pregunta la niña, hay luz en sus ojos, creo que ha limpiado su alma. -Sí, Karen, seguimos. 440
  • 441.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 4 Habla mucho de Dios, me recuerda a mi padre, no lo soporto, quiero correr, por el momento seguiremos así, luego abriré mi camino, Aron tiene que estar buscándome. ¿Dios está vivo?, una señal algo que me devuelva la esperanza, no sé si eres algo o alguien realmente, pero necesito señales que hay un camino por donde caminar, quiero vivir. Te pido perdón por lo que he hecho, no te pido que lo entiendas, Nashid era una buena amiga, iba a sufrir mucho, hay gente que puede sufrir mucho y no llorar, estoy segura que Nashid no iba a soportarlo, ¿qué es mejor?, ¿una vida de amargura y resentimientos?, ¿o una de libertades? No hablo por ti como lo está haciendo Eduard, me preocupa su mujer, está mal, llora mucho, no sé si es que se comunica contigo o es que su marido es un ser maligno que la tiene como a una perra enjaulada. ¡No me mira a los ojos!, ¿por qué? Al fin se ha callado, es que estaba a punto de decirle algo, insiste contigo como yo con Aron, pero no lo digo, no molesto a la gente. -¿Seguimos, señor?_ le pregunto a Eduard, parece que el bosque nunca termina, no veo la ciudad como él ha dicho. 441
  • 442.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Sí, Karen, seguimos._ me sonríe, quiero irme sola, prefiero estar hablando con mis pensamientos que con alguien raro, me siento más sola que antes. Mejor sigo caminando y me callo, que... una paloma, ¿una paloma?, no lo puedo creer, hace tanto que no veía una, es hermosa, nos rodea. -¡Es un milagro!, el fin del diluvio, ¡gracias Señor!, ¡oh gracias!... "Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales que estaban con él en la barca. Hizo que el viento soplara sobre la tierra, y el agua comenzó a bajar, se cerraron las fuentes del mar profundo y las compuertas del cielo. Dejó de llover, y el agua comenzó a bajar poco a poco. Al cabo de ciento cincuenta días, el agua ya iba baja. Y el día diecisiete del mes séptimo, la barca se detuvo sobre las montañas de Ararat. El agua siguió bajando, y el primer día del mes décimo ya se podían ver las partes más altas de los montes. Después de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había construido, y soltó un cuervo; pero el cuervo volaba de un lado a otro, esperando que la tierra se secara. Después del cuervo, Noé soltó una paloma, para ver si la tierra ya estaba seca; pero la paloma regresó al arca porque no encontró lugar alguno donde descansar, pues la tierra todavía estaba cubierta de agua. Así que Noé sacó la mano, tomó la paloma y la hizo entrar en el arca. Noé esperó otros siete días, y volvió a soltar a la paloma. Y ya empezaba a anochecer, 442
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cuando la paloma regresó. Traía una ramita de olivo en el pico, y así Noé comprendió que la tierra se iba secando. Esperó siete días más, y volvió a enviar a la paloma; pero la paloma no regresó. Cuando Noé tenía seiscientos un años, la tierra quedó seca. El primer día del mes primero, Noé quitó el techo del arca y vio que la tierra estaba seca. Al siguiente día Dios dijo a Noé: Sal del arca, junto con tu esposa, tus hijos y tus nueras. Saca también a todos los animales que estén contigo: las aves, los animales domésticos y los que se arrastran por el suelo, para que vayan por toda la tierra y tengan muchas crías y llenen el mundo"... ¡La paloma nos guía Karen!, ¿lo ves mi amor?, ¡Claire!, ¿Claire?, ¿Claire?, ¡mira agua!, hemos llegado a un sitio seguro._ su mujer no habla, no la oigo, no lo puedo creer, no sé si es cierto lo de la paloma pero ha sido justo o casualidad, me lo sé de memoria el Génesis 8. ¿Qué hacemos ahora?, ¿gritar?, la señora sigue sin hablar. -¡Ayuda!, ¡por favor necesitamos ayuda!, ¿hay alguien ahí qué pueda ayudarnos?, ¡por favor!, ¡ayuda!, ¡ah!_ grito con todas mis fuerzas, bien agudo para que me oigan bien lejos, tiene que haber algo, la niebla no nos deja ver bien, pero es agua, estancada, seguro no era como ahora, parece un río. Hace un tiempo esto era una ciudad, una vez vi un documental que mostraban el mundo sin los humanos, pero no era tan rápido, lo veo y no lo creo. 443
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -¿¡Claire!?, ¿mi amor?, ¿me oyes?, ¡oh, no, por favor, no!_ su mujer ha caído en la maleza, creo que ha probado si caminaba por sí solo pero nada, no habla, está tendida como si durmiese plácidamente, me da paz esa mujer, pobre, tiene tantas marcas de la vida, Dios no hagas eso conmigo jamás, te lo pido por favor. -Señor, déjela, ¡señor!_ no me mira, no me escucha, está gritando como un drogadicto, o no sé, esa gente rara. -¿Qué, Karen?, ¿qué quieres?, ¡Claire no me responde!, ¿por qué?, si estaba andando como siempre, no respira Karen, mi mujer no respira, ¿qué hago yo?, dime que hace un cuerpo viejo como yo, no lo soportaría. -No diga eso señor, estaba mal su mujer, si descansa, ¡mírela, está bien!, parece disfrutar de su sueño, no hay nada que hacer, estaba muy mal. -Qué poco sabes de la vida pequeña, ¿crees qué dejaría a mi mujer sola en medio de este lugar?, nada en el mundo podrá alejarme de ella, tu sigue, mi camino ha terminado. -Pero señor, el resto es agua, esperaremos aquí, yo voy a gritar fuerte para que nos ayuden, tienen que ayudarnos señor. No nos quedaremos de brazos cruzados y solos, la noche viene en cualquier momento y a mi no me gusta la noche. ¡Ayuda por favor!, ¡alguien que me escuche!, ¡necesitamos ayuda!, ¿ha oído algo señor?_ creo que es un sonido, o no, ¿es?, no puede ser, pero 444
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad si es sería tan feliz, no es nada, se ha ido, ¿son mis oídos?, tengo un zumbido que me viene de vez en cuando, es un defecto de... ¡sí, es un sonido!, ¿es agua moviéndose? -¡Ayuda por favor!, ¡hay una persona herida!, ¡necesitamos ayuda aquí!, ¡por favor!, ¡señor vendrán a ayudarnos!_ está acostado junto a ella, la abraza como a una madre, creo que la quería mucho, pobre hombre, solo con todo lo que nos queda, si en mis manos tuviese un arma le tiraba para quitar sus penas, la misericordia es ser buena chica, aunque a Dios no le guste. -No quiero irme a ningún sitio, ¡moriremos aquí pequeña!, ¡moriremos de hambre!, no puedo seguir, mi vida se ha apagado... "Vi un gran tronco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia desaparecieron completamente la tierra y el cielo, y no se los volvió a ver por ninguna parte. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; y fueron abiertos los libros, y también otro libro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con sus hechos, descritos en aquellos libros. El mar entregó sus muertos, y el reino de la muerte entregó los muertos que había en él; y todos fueron juzgados, cada uno conforme a lo que había hecho. Después el reino de la muerte fue arrojado al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Y allí fueron arrojados los que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida"... mi amor... "Vi después un cielo nuevo y 445
  • 446.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad una tierra nueva; el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y también el mar". -¡Ayuda!, ¡estamos heridos!, ¡una mujer necesita ayuda!, ¡por favor, vengan a por nosotros!, ¡hay un médico entre nosotros!, ¡no nos dejen solos!_ me duele la garganta de gritar, el cuello por dentro, estoy tosiendo, me duele el estómago, tengo hambre y me siento algo mareada, no puedo seguir gritando. -¿Qué acabas de decir?, ¡no hay ningún médico aquí!, me quedo con Claire._ está furioso, yo no tengo la culpa de que su mujer esté en el otro reino, ¿dónde estás Aron?, extraño a mis padres. -Pero señor..._ estoy vomitando saliva y algo que no sé qué es.-... yo he dicho la verdad, ¿por qué quiere mentir?, su mujer y su hija estarán orgullosas de que ayude a otra gente que lo necesita, ellas... -¡No hables de ellas!, ¡no sabes lo que es perder a tu familia, niña!_ sigo vomitando. -Estoy sola en este mundo, si hay alguien que lo sabe, esa soy yo, solo busco a mi novio, él me estará buscando, ¡si no lo encuentro voy a morirme!, no quiero, los extra-ño._ no puedo pensar. -No hables así Karen, lo siento pequeña, lo siento, no quise hablar así, mi mujer ya no... por el Señor, no sé qué hacer, lo siento pequeña, no llores, eres una bella persona, haces todo para seguir de pie, eres un ejemplo de vida y bondad._ el agua me golpea contra la cara, creo 446
  • 447.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad que una lancha acaba de llegar, no veo nada, tengo barro y agua en los ojos, me abraza Eduard, bajan personas. -¿Hay más personas?, no podemos llevar a nadie más, ¿hay más personas?, ¿¡hay más personas!?_ está gritando, me separan de Eduard, nos suben, estoy mareada, no sé que hacen. -Karen, mi mujer, ¡no!, ¡no puedo dejarla!, ¡quiero bajarme!, ¡quiero estar con mi mujer!, no puedo abandonarla, ella se ha muerto señores, ¡me ha dejado!_ grita y lo tienen por los brazos, los veo de espalda, son dos hombres, el bote tiene olor a muchas cosas. -¿Tú, hija?, hemos oído tu voz, ¿él es médico?, ¿me oyes?, mira como estás, ¡Mitchel dame esa toalla!, ¡vamos!_ Aron, se mueve todo, quiero... -Aquí tienes, ¿está herida?, toma, es increíble, y sola en toda esta locura._ mamá, ¿mamá?, me siento mal, mamá, quiero ir a casa... Aron, no tengo la radio, no tengo... -Cierra los ojos más fuerte, eso es, ¿cuál es su nombre?, estoy limpiándote._ quiero quitarme todos los... -Se llama Karen señor, y yo soy el médico, luego debo volver a buscar a Claire, pero ayudaré hasta que todo cese... el Señor me ha puesto aquí._ papá, ¿papá? -Bueno Karen, ahora abre los ojos, bebe algo de agua, no hay mucha, paradójicamente, bebe así te recompones, gracias a ti salvaremos a los 447
  • 448.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad nuestros... creía que no volveríamos a tener algo de suerte en esta vida, gracias pequeña, recordaré tu voz todos los días de mi vida._ mi papá dice que Dios está en todos los sitios y a su vez, ¿piensa ahora mismo junto a mí?, ¿Dios?, ¿piensas conmigo?, Aron... 448
  • 449.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 5 No hay tiempo, Mitchel está exhausto y yo quiero volver cuanto antes, mi hermano no tiene mucho más tiempo, quiero seguir, algo tiene que haber, ¿dónde están todos?, ese niño flotando, es lo peor que me ha tocado vivir. Quiero extirparme los ojos y tirarlos al agua, a tientas sufriría menos, ¿qué ha pasado con nuestro mundo?, quiero vivir, mi hermano me espera, por favor, necesito algo, quiero salir adelante, hay mucha gente herida. ¿Y ese sonido? -¿Lo has oído, Mitchel?, ¡calla, calla!, ¿lo oyes?_ dime que... es una niña, lo siento pero no podemos detenernos, hemos dejado atrás a ancianos y enfermos. -Ha dicho que hay un médico, pero no lo ha repetido, ¿no lo has oído, Jean?_ está aturdido por todo, es imposible. -¿Qué dices Mitchel?_ voy a virar hacia el norte, no sé cuanta gasolina nos queda. -¡Lo que oyes!, ha dicho que hay un médico entre ellos, ¡vuelve, Jean!, que no estoy mintiendo, ha dicho que hay un médico, ¡vuelve!_ yo no he oído nada, aunque mis oídos no son mejores que los de Mitchel. -Dime que sí, por favor, puede ser un milagro, 449
  • 450.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad dime que sí, tiene que ser, Joris necesita un médico urgente, y no estamos tan lejos del edificio de hacienda. Son dos personas, tienen que haber otras más, no tengo tiempo, lo siento por la niña. -¿Hay más personas?, no podemos llevar a nadie más, ¿hay más personas?, ¿¡hay más personas!?_ no voy a mediar, son solo dos, estamos subiendo a la niña y al hombre, hay una mujer muerta a unos metros, si hay más... lo siento... que sea el médico, sino estamos jodidos. -Karen, mi mujer, ¡no!, ¡no puedo dejarla!, ¡quiero bajarme!, ¡quiero estar con mi mujer!, no puedo abandonarla, ella se ha muerto señores, ¡me ha dejado!_ lo sujetamos, tiene fuerza, lo entiendo, me compadezco, todos sufrimos. -¿Tú, hija?, hemos oído tu voz, ¿él es médico?, ¿me oyes?, mira como estás, ¡Mitchel dame esa toalla!, ¡vamos!_ está aturdida. -Aquí tienes, ¿está herida?, toma, es increíble, y está sola en toda esta locura._ me dice Mitchel. -Cierra los ojos más fuerte, eso es, ¿cuál es su nombre?, estoy limpiándote._ le pregunto al hombre que mira el cielo, mientras limpio su rostro. -Se llama Karen señor, y yo soy el médico, luego debo volver a buscar a Claire, pero ayudaré hasta que todo cese... el Señor me ha puesto aquí._ Dios puede existir, pero no, en estos días. 450
  • 451.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Bueno Karen, ahora abre los ojos, bebe algo de agua, no hay mucha, paradójicamente, bebe así te recompones, gracias a ti salvaremos a los nuestros... creía que no volveríamos a tener algo de suerte en esta vida, gracias pequeña, recordaré tu voz todos los días de mi vida._ aunque la escuchara Mitchel. -Vamos al edificio, no podemos perder tiempo, ¿su nombre, señor?_ sigue mirando al cielo. -Mi nombre es Eduard, ¿quién está herido?_ está aturdido por todo, espero ayudarlo luego a encontrar a su mujer y enterrarla como seguramente lo merece. -Eduard, es mi hermano, tiene una herida en el abdomen, tiene clavado un hierro, el edificio está destruido, en un intento por salvar a una mujer se accidentó ayer, he suturado yo mismo la herida con el hierro, no pierde sangre, pero tiene fiebre, vuela de fiebre, necesita ayuda Eduard. -Haré todo lo posible, mis manos estarán guiadas por el Señor. -Mira al cielo..._ no deja de hacerlo mientras habla. -No deja de mirar, cree que Dios nos protege en el mal que nos ha provocado._ me mira a los ojos. -Sin dudas Mitchel, sin dudas, él nos protege, y si miro allí es porque aquí solo encuentro muerte y destrucción, mi familia está extinta, poco me queda, me amigo, usted debería hacer lo mismo, todos tenemos errores anteriores, reconocerlo es 451
  • 452.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad de sabio. -Pronto llegaremos, ¿estás mejor Karen?_ le pregunto y no me contesta, está pensando mucho, pobre niña, es terrible todo lo que está sucediendo, ahora que ha pasado lo peor puedo ver mejor la realidad, todos esos cuerpos, pero nos adaptamos tan rápido, ni el olor a muerte y ni sus rostros me inmovilizan, solo pienso en vivir, ¿qué es la normalidad?, falta menos Jean, resiste. -¿A dónde vamos, señor?, necesito seguir mi camino, busco a mi novio, se llama Aron, ¿lo conoce?_ tiene los ojos marcados por la dolor. -No, mi amor, pero no te desesperes, hay mucha gente buscándose, es cuestión de tiempo, tú mejora, descansa y bebe algo de agua, estás muy delgada, ahora comerás algo en el edificio, tuvimos algo más de suerte, las reservas del edificio y los camiones de comida justa estaban descargando comida enlatada para el restaurante... tuvimos comida y agua en abundancia, lo lamento, sé lo que vivieron, con todo mi dolor, desde las ventanas de las últimas plantas vimos a muchos dejar de luchar en el agua, barro y entre la maleza. Fue, y sigue siendo una tortura, una jaula creada por nosotros. -No se sienta mal, señor, todos tenemos que ver cosas que no nos gustan, pero ahora nos está salvando, y va a salvar a mucha más gente._ me dice con una sonrisa, nunca unos dientes 452
  • 453.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad amarillos me iluminaron tanto al ver sonreír. -Gracias pequeña, eres muy valiente, tus padres seguramente fueron personas de bien, no te preocupes, hay gasolina allí, en los camiones, robaremos toda la gasolina posible para rescatar a todos los que podamos._ antes no había gente en los techos de... -¡Aquí!, ¡aquí!, ¡por favor necesitamos ayuda!_ son unos niños gritando junto con una anciana sentada en el borde de la casa. -¡Volveremos!, no se muevan, volveremos a por ustedes, pero no se muevan niños._ pasamos rápidamente, nos queda muy poco para llegar, el sol está quitando toda la bruma, se evapora, hace algo más de calor y el olor es insoportable hasta que nos adaptemos. -¿Jean?, ¿cómo haremos?_ me pregunta Mitchel. -Lo acabo de decir, los camiones del aparcamiento, digo del último que no está inundado, tienen gasolina, lo bastante como para poder rescatar a toda la gente que podamos, nosotros o no, hay más compañeros que quieren ayuda Mitchel. Necesitamos subir lo más rápido posible, ¿Eduard?, tiene que centrarse en lo que viene, por favor, tiene que salvar a mi hermano. -¿Qué?_ no me oye, no le interesa nada, solo quiere morirse. -¡Qué tiene el deber de salvar a mi hermano!, juró actuar de oficio ante urgencias, ¡céntrese en lo que viene Eduard!, su mujer seguirá allí esperando, pero debe dejarla en paz, ya 453
  • 454.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad descansa, pronto lo haremos todos, tarde o temprano todos iremos al mismo sitio, el sol y la lluvia caen de los cielos, ¡para todos!_ llegamos, espero que aguante subir tantas escaleras. 454
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 6 Tiene que salir todo bien, Jean está nervioso, lo conozco no suele hacer las cosas bien cuando está pasado de nervios, a mi se me mueve el ojo, me pica la espalda, no quería salir del edificio. No sé como seguimos vivos, de no ser por Jean nadie se hubiera movido, entiendo que sea su hermano, pero es más que eso, su carácter es distinto, no puedo negarme a nada que me pida, no puedo creer que estemos así. Estoy junto al anciano que no deja de mirar al bosque, yo no sé como ha hecho Jean para lograr llevarlo, por momentos me creo todo esto de Dios. Esos niños, la gente está saliendo a los techos, no quiero mirar, Jean les ha dicho que volveremos por ellos, ¿está loco?, pero si no sabemos como, no quiero pensar en el futuro... ¿por qué se atreve a sumar fantasías a esos pobres niños?, a veces lo callaría de un golpe en la nuca, tenemos muy poco tiempo, no quiero mirar. -¿Jean?, ¿cómo haremos?_ seguro tiene respuesta, siempre tiene una debajo de la lengua, está preparado para todo, tengo muchas ganas de vomitar, pero no me animo, hay cuerpos flotando de tanto en tanto, sería un desprecio por esas víctimas, tengo sueño. -Lo acabo de decir, los camiones del 455
  • 456.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad aparcamiento, digo del último que no está inundado, tienen gasolina, lo bastante como para poder rescatar a toda la gente que podamos, nosotros o no, hay más compañeros que quieren ayuda Mitchel. Necesitamos subir lo más rápido posible, ¿Eduard?, tiene que centrarse en lo que viene, por favor, tiene que salvar a mi hermano._ no miente, es cierto, lo había olvidado, pero no podremos con todo, hay mucha más gente, que se armen de valor y salgan a ayudar, esto necesita de todos para salir adelante. Jean está algo pasado de vueltas, le está gritando al doctor del cual dependerá la vida de su hermano en unos momentos, a veces no sabe ni lo que dice, se pasa de listo. ¿¡No entiende qué Eduard lo ha dejado todo!?, todos nos sentimos apenados, algunos más que otros, se cree que somos de piedra como él. Psicológicamente estoy lejos de ser un bloque de hormigón armado, lo mío es ser una gelatina amorfa y repleta de manías. Pobre gente, algunos están desnudos en los techos de sus casas, otros nadan y se arrepienten, siento pena, no debería pero siento mucha pena por ellos. Aquí no hay etiquetas, no hay nombres, no hay dignidad, somos iguales ante la fragilidad de nuestros cuerpos, ¿qué era yo?, lo que he visto en el edificio no tiene nombres, no podría escribirlo, me suicidaría más tarde, es terrible lo que puede significar ser humano en algunos momentos. Nuestra propia naturaleza nos engaña, estamos automatizados para sobrevivir, 456
  • 457.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad cueste lo que cueste, Jean es una máquina de solucionar problemas, yo de alejarlos de mi, critico todo, pero... llegamos, siento volver a casa, aunque no lo sea, estoy muy lejos de todo. Todavía recuerdo las noticias hace dos años, las advertencias de hace cuatro décadas, ¿cómo pudimos permitirnos ser tan inconscientes?, había millones de personas dispuestas a colaborar, las dimensiones del desastre no las sabe nadie, ¿son nuestras ciudades?, ¿el estado?, cuando subamos sabremos que es lo que sucede, allí estarán todos comunicándose por los móviles, ha pasado la lluvia y las comunicaciones seguro pueden establecerse fuera del estado. Necesitamos información más que nunca, antes sobreinformados, ahora infrainformados. -No te asustes Eduard, pero son varias plantas para subir por escaleras, tu tienes que ir a tu ritmo, no queremos que te suceda nada a ti tampoco, ¿sí?, vamos poco a poco, pero sin detenerse._ le dice Jean mientras palmea su espalda, suele hacerlo, sus toques son órdenes benévolas. -Jean, voy a adelantarme para avisarles a todos que llegamos con Eduard._ subo los escalones rápidamente. -Sube, está bien, dile a mi hermano que haga fuerza, que falta menos... no dejes que cierre los ojos, al resto diles que preparen materiales que pueda utilizar Eduard, estaremos en unos diez 457
  • 458.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad minutos aproximadamente._ tiene un serenidad que me atemoriza. Huele a podrido, hace calor, pronto habrá insectos por todos los sitios, mosquitos, enfermedades, lo único que pido es que no llueva más... nunca viví algo así, en mi vida creí que esto se haría realidad, algunos lo profetizaban pero no así, tanto, un diluvio tan intenso. Llevo unos cuatro minutos al menos, mis pulmones están algo más cerrados que antes, acabo de chiflar, ¿y esos pasos tan rápidos? -¡Mitchel!, dime que Jean está bien, ¡qué cara tienes!, ¿dónde está?, ¡contesta!, Edmond ha muerto, lo siento mucho, a los minutos de marchar ha dejado de respirar, hemos hecho todo lo que hemos podido, de verdad, no me mires así. -¿Hablas en serio Mirna?, ¿es broma?, no me digas que... va a enloquecer, Jean puede enloquecer, tienes que verlo, está fuera de sí... ¿qué hacemos?, ¿cómo se lo digo?, por Dios, ¡por Dios!, ¡mierda! Ahora esto, estamos incomunicados y..._ estoy cubierto de pensamientos que no entiendo, no siento mi cuerpo, me duele la cabeza, tengo ganas de vomitar, quiero vomitar. -Te equivocas en algo... nos hemos comunicado, han soltado un mensaje del gobierno a la nación, síentate, esto puede sonar mucho peor, no quiero que te desmayes... han dicho que no hay ayudas para ningún estado, estamos en emergencia nacional, ha dicho que no hay nada que hacer, 458
  • 459.
    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad será la naturaleza la que dicte los siguientes pasos, el ejército tiene líneas abiertas en el océano y otras bases pero solo son dedos en un estanque. Tendrías que escuchar la voz del presidente Mitchel, no sé que va a pasar, nuestras provisiones pueden durar una semana más, ¿y luego?, desde las ventanas vemos como la gente comienza a desesperarse en medio del agua, han muerto varios ante nuestros ojos. Lo siento, pero lo de Edmond ha sido un golpe, pero no puedo explicarte lo que ha significado oírlo abatido a nuestro presidente._ ¿qué está diciendo?, no es posible, hemos salido de todo, no podemos rendirnos, pobre Edmond, que descanses en paz mi amigo, no me olvidaré nunca de ti, solo me queda Jean, prometo cuidarlo mi amigo. -No puedo creerlo, primero Ed... temía que algo así pase, pero ahora... ¿y qué vamos a hacer?, es cierto, las reservas son escasas, gastamos comida a lo tonto por la espera, y mira ahora._ sus pasos, vienen en camino, adelantan más de lo que pensaba. -¿Mitchel?, ¿¡Mitchel!?_ me grita Jean desde unas plantas más abajo, miro por el hueco de la escalera, sube el hedor insoportable... estoy vomitando, no podía aguantar más, me duelen los ojos. -Estamos jodidos, estamos jodidos, no sé qué hacer Mirna, tengo miedo._ tiemblo y respiro mal. 459
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Sube, yo me encargo de Jean, lo prepararé, avisa al resto que subimos._ me dice Mirna, tiene una templanza que envidio, se parecen, no puedo seguir pensando, es muy fuerte para mi, de niño soñaba con momentos como éste, recuerdo el sueño recurrente de que el departamento en dónde vivía se destrozaba lentamente, primero el cristal y luego se desplomaba poco a poco todo el departamento... la sensación de inclinación... todos los muebles cayendo y yo aguantando... por Dios, era un niño, ¿cuánto tiempo pasó?, si lo siento tan cerca. -Tienes que ser directa, no le gustan los rodeos, ten cuidado, es capaz de cualquier cosa, yo lo conozco, sus ataques de ira son temibles, luego las disculpas ya no valen, menos si estás muerta._ es la pura verdad, debo advertirle para que esté bien preparada. -Descuida, sé como tratarlo, al menos lo que llevamos todos aquí nos sirvió para conocernos, no sé que decir, perdona Mitchel, estoy igual que tú, me sobrepasa todo esto. Vete que puedo oirlo a unos metros._ estoy sudando frío, muerto de miedo, quisiera no existir, es una pesadilla, no quiero pensar en esos niños que cruzamos, por la noche dormirán allí, en sus techos, ver que su mundo ha dejado ser juegos, soy un privilegiado. Escucho algunos gritos y golpes, la furia de Jean se ha desatado, que se alejen los que puedan. 460
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 7 -¿Mitchel?, ¿¡Mitchel!?... ¿qué sucede Eduard?, unas plantas más y podrás ayudar a mi hermano, ten coraje, pide a Dios que nos ayude, sigue Eduard, sigue... sigue, ¡sigue!_ va a aguantar, tengo que lograr subirlo, tiene que salvarse, mi hermano, Edmond solo son unos minutos más, resiste. -No tengo fuerzas, el Señor me hace a un lado... Claire me tienes en tus brazos... hija, hija mía... no me hagas eso, ¡no!, ¿Claire?_ no, no, no... dime que respiras, vamos, dime que tienes un problemita pero que no será nada, vamos, respira. -¡Respira maldito hijo de puta!, ¡respira!, ¡ah!, ¡ah!, ¡Mitchel!... ¿Mitchel?, dime que vive amigo..._ sus pasos, tienen que venir a ayudarnos, puede salvarse, puede, lo sé. -Jean, ¿eres tú?..._ ¿dónde está Mitchel?, no baja nadie más, ¿qué mierda pasa aquí? -¿¡Qué haces tú aquí!?, ¿dónde está Mitchel?, ¿qué miras?, ¡vamos ayúdame!, está desmayado, ha perdido el conocimiento. -Jean... está muerto, lo lamento. -¿¡Qué!?, se ha desmayado, la hiperventilación lo ha tirado pero en unos minutos se repondrá, ya verás..._ no quita su mano de la muñeca. -Me refiero a..._ ¿qué insinúa es ingenua? 461
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad -Hablo de Edmond Jean, lo sentimos mucho... -¿Qué mi hermano está...?, ¡enferma!, ¿qué dices?, ¡vienes aquí a decirme que mi hermano no tiene vida!, ¿qué mierda pasa aquí?, ¡aléjate!, sube a Eduard con vida o morirás pedazo de..._ solo dos plantas, maldita zorra, mi hermano, mi hermano, dónde está, mi... Edmond resiste, eres un héroe para mi, siempre lo fuiste, eres mi hombre, dime que no es verdad, hermanito dime que no me faltas, que sigues luchando por nosotros, me quedo solo Edmond, me quedo muy solo, no me hagas esto.-¿¡Dónde está mi hermano!?, ¿qué mierda miras estúpida?, ¿allí?, ¡lo cambiaron de sitio!, ¿qué han hecho?, ¿qué han hecho?, ¡Mitchel!, ¡Mitchel!_ mi hermano no puede morir, mi sangre no se puede extinguir, tiene la fuerza, ¿¡por qué me hacen esto!? -Jean, luchamos por él, pero ninguno de nosotros supo que hacer, por favor comprende que lo que hemos tenido al alcance fue escaso... pedía por ti Jean, lo sentimos con el alma. -¿Dónde están todos?, ¡cobardes!, ¡ah!_ no puede sucederme esto a mí... estoy solo, esta gente extraña... ¿quienes son?... mi hermano. -¡Déjalo!, ¡Jean, déjalo!, ¡no lo hagas Jean!_ nadie me va a detener es mi sangre, soy yo y mi sangre, mi legado, somos dos y nos vamos juntos a todos los sitios, mi madre nos enseñó a juntarnos, a luchar el uno por el otro, mi hermano nunca me dejó solo en esta vida, menos lo hará hoy... ni las inclemencias que me 462
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad presenta lo que sea que domine este mundo, ni el miedo paralizante a la muerte me alejará del amor que nos une. Edmond, somos dos hasta el final, no sufras por mí, tú duerme, no hables mi hermano, duerme que pronto soñaremos juntos. -¡Mueran con dignidad, el amor solo puede salvarlos!_ el aire nos mantiene unidos. -¡Jean!, ¡Jean!_ es Mitchel, suponía que mi locura sería contra ellos, se ha equivocado, has sido un amigo sin par, descansa que yo lo hago. 463
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad 8 -¡Jean!, ¡Jean!_ me duele la mandíbula, me ha hecho mucho daño, nadie hace esto, es un lunático perdido, no voy a morir así, el daño está hecho, el agua estalla su cuerpo entre los hierros, no quiero mirar, los gritos de aquellos desde los techos me dice que está en el otro jardín. -Mitchel, ven aquí, puedes caerte, ¡Mitchel!, ¿me oyes?, tranquilo, lo ha elegido él, no pasa nada, ven aquí._ tiembla como un niño en la tormenta. -¿Cómo puede hacer eso Mirna?, es mi... siempre lo decía pero no lo creía capaz, pensaba que me iba a golpear mucho, quiero irme con él, no tengo a nadie aquí, me quiero ir._ su corazón palpita a mil por hora, si lo suelto se tira. -¡Ayuda!, ¡Jean ha muerto!, ¡se ha tirado!, ¡necesito ayuda con Mitchel!, ¡por favor!, no hay nadie peligroso, ¡salgan!_ tiene más fuerza que yo. -¡No voy a dejar que me secuestren!, me quiero ir... gracias._ no, no, no, no lo hagas, no... no me mires así, ya está muerto antes de caer, el silencio parece eterno... veo los ojos de aquellos que prefieren sobrevivir a correr riesgos, en toda mi vida esperé pasar una pesadilla tan... sus ojos no se despegan, creen ahora que yo soy el 465
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad peligro... morirán en semanas, quedarán muy pocos, esto no hace más que empezar, tengo miedo, mucho miedo. 466
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Epílogo Ahora lo que sigue es indagar sobre el resto de axones sueltos que hay en el mundo, quizás te encuentres con algo muy grande o no, pero lo que has pasado aquí y lo que has elegido leer te ha hecho sentir, y de eso se trata, al final seguimos siendo humanos, receptivos, sociales por naturaleza y por necesidad evolutiva. Elbio Aparisi Nielsen 467
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    Elbio Aparisi Nielsen Tempestad Terminado en Julio del 2009 Copyrigth 2009 todos los derechos reservados. 468