Madre Teresa reflexiona sobre la importancia del amor en el hogar y entre las personas para contrarrestar el sufrimiento en el mundo. Ella ve a Dios en cada persona y siente que al ayudar a los más necesitados está curando a Cristo. Considera que la mayor pobreza es sentirse solo y no amado, y que el hambre de amor y aceptación es mayor que el hambre por comida. Ella cree que al amar sin cansarse y ver a Jesús en los demás se puede llevar más luz al mundo.