Los vecinos de Moreda esperaban ansiosamente la llegada de los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia. Cuando llegaron, la gente los rodeó y saludó calurosamente, tomando fotos y queriendo conocerlos. El Príncipe observó el entusiasmo de los vecinos y la Princesa saludó a todos mientras la gente se emocionaba al verlos.