Las bolsas de plástico convencionales no son biodegradables y su producción y uso excesivos contaminan el medio ambiente, por lo que varios países han adoptado medidas como impuestos a las bolsas, prohibiciones de uso y producción, o penas de prisión para quienes las usen, logrando reducciones de hasta el 90% en su consumo. Algunos materiales plásticos biodegradables prometen resolver el problema en un plazo de 60 días.