Madre Teresa reflexiona sobre la importancia del amor en el hogar y entre las personas para contrarrestar el sufrimiento en el mundo. Ella ve a Dios en cada persona y dedica su vida a servir a los más pobres, no solo los que carecen de alimentos o refugio, sino también los que se sienten solos y no amados. Su trabajo se centra en pequeños actos de amor y compasión.