TU CICLO<br />Origen<br />Vienes del tiempo desmedido, eres fuego o cintura en altamar, tiniebla color carmesí, como labios que besan en la hendidura perfecta de algún relámpago en vilo. ¿Quién diría que provienes de ese pueblo? Aquel que se nutre de tu memoria y se encarna enhiesta en la mía. Vienes del brillo de tus ojos perfectos, hechos musgo intencional o vino que embriaga la sed de mi cuerpo.<br />Cuerpo<br />Tu piel, patrimonio de cada lluvia desnuda, instrumento musical que emula un yacimiento de amor, una fragancia, una dicha. Por eso, la luz de tu vientre, levantan los abismos silenciosos de las esquinas azules, llegan a los límites del fuego de piedra, y emana un soneto hecho burbujas de sol desmedido, incubando el follaje de tu fruto.<br />Fruto<br />El crepitar de una manzana, danza, susurra, pulsa, baila al son de tu espuma de arena. Diviso tus latidos que conversan, con mi ansia, con mi huella digital, con mi esperma. Adquieres el poder de concebir campos, huertos de agua de mar, que inscriben hogueras de arrecife en el bosque de tu cuerpo, fruto carnal de tu origen.<br />Origen, Cuerpo, Fruto.<br />©Patricio Sarmiento Reinoso<br />Origen<br />Vienes del tiempo desmedido,<br />eres fuego o cintura en altamar,<br />tiniebla color carmesí,<br />como labios que besan<br />en la hendidura perfecta de algún relámpago en vilo.<br />¿Quién diría que provienes de ese pueblo?<br />Aquel que se nutre de tu memoria<br />y se encarna enhiesta en la mía.<br />Vienes del brillo de tus ojos perfectos,<br />hechos musgo intencional<br />o vino que embriaga la sed de mi cuerpo.<br />Cuerpo<br />Tu piel,<br />patrimonio de cada lluvia desnuda,<br />instrumento musical que emula un yacimiento de amor,<br />una fragancia, una dicha.<br />Por eso, la luz de tu vientre,<br />levantan los abismos silenciosos de las esquinas azules,<br />llegan a los límites del fuego de piedra,<br />y emana un soneto hecho burbujas de sol desmedido, incubando el follaje de tu fruto.<br />Fruto<br />El crepitar de una manzana,<br />danza, susurra, pulsa, baila<br />al son de tu espuma de arena.<br />Diviso tus latidos que conversan,<br />con mi ansia, con mi huella digital,<br />con mi esperma.<br />Adquieres el poder de concebir campos,<br />huertos de agua de mar,<br />que inscriben hogueras de arrecife<br />en el bosque de tu cuerpo,<br />fruto carnal de tu origen.<br />Origen, Cuerpo, Fruto.<br />©Patricio Sarmiento Reinoso<br />
Tu ciclo
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Tu ciclo

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    TU CICLO<br />Origen<br/>Vienes del tiempo desmedido, eres fuego o cintura en altamar, tiniebla color carmesí, como labios que besan en la hendidura perfecta de algún relámpago en vilo. ¿Quién diría que provienes de ese pueblo? Aquel que se nutre de tu memoria y se encarna enhiesta en la mía. Vienes del brillo de tus ojos perfectos, hechos musgo intencional o vino que embriaga la sed de mi cuerpo.<br />Cuerpo<br />Tu piel, patrimonio de cada lluvia desnuda, instrumento musical que emula un yacimiento de amor, una fragancia, una dicha. Por eso, la luz de tu vientre, levantan los abismos silenciosos de las esquinas azules, llegan a los límites del fuego de piedra, y emana un soneto hecho burbujas de sol desmedido, incubando el follaje de tu fruto.<br />Fruto<br />El crepitar de una manzana, danza, susurra, pulsa, baila al son de tu espuma de arena. Diviso tus latidos que conversan, con mi ansia, con mi huella digital, con mi esperma. Adquieres el poder de concebir campos, huertos de agua de mar, que inscriben hogueras de arrecife en el bosque de tu cuerpo, fruto carnal de tu origen.<br />Origen, Cuerpo, Fruto.<br />©Patricio Sarmiento Reinoso<br />Origen<br />Vienes del tiempo desmedido,<br />eres fuego o cintura en altamar,<br />tiniebla color carmesí,<br />como labios que besan<br />en la hendidura perfecta de algún relámpago en vilo.<br />¿Quién diría que provienes de ese pueblo?<br />Aquel que se nutre de tu memoria<br />y se encarna enhiesta en la mía.<br />Vienes del brillo de tus ojos perfectos,<br />hechos musgo intencional<br />o vino que embriaga la sed de mi cuerpo.<br />Cuerpo<br />Tu piel,<br />patrimonio de cada lluvia desnuda,<br />instrumento musical que emula un yacimiento de amor,<br />una fragancia, una dicha.<br />Por eso, la luz de tu vientre,<br />levantan los abismos silenciosos de las esquinas azules,<br />llegan a los límites del fuego de piedra,<br />y emana un soneto hecho burbujas de sol desmedido, incubando el follaje de tu fruto.<br />Fruto<br />El crepitar de una manzana,<br />danza, susurra, pulsa, baila<br />al son de tu espuma de arena.<br />Diviso tus latidos que conversan,<br />con mi ansia, con mi huella digital,<br />con mi esperma.<br />Adquieres el poder de concebir campos,<br />huertos de agua de mar,<br />que inscriben hogueras de arrecife<br />en el bosque de tu cuerpo,<br />fruto carnal de tu origen.<br />Origen, Cuerpo, Fruto.<br />©Patricio Sarmiento Reinoso<br />