Un discípulo le cuenta a su maestro filósofo que un amigo habló mal de él. El filósofo le pregunta al discípulo si lo que va a decir ha pasado por "las tres rejas": la verdad, la bondad y la necesidad. El discípulo admite que lo que oyó no es absolutamente cierto, no es bueno para nadie y no es necesario decir. El maestro concluye que lo que no es verdad, bueno o necesario debe ser olvidado.