Más del 30% de los niños sufren agresiones físicas y psicológicas por parte de sus padres, maestros y compañeros, lo que puede generar problemas de comportamiento e identificación con pandillas. Estos grupos pueden clasificarse en tres estratos según el origen socioeconómico de sus miembros. Para prevenir la violencia y el consumo de drogas, se requiere fortalecer a la familia, ofrecer alternativas recreativas a los jóvenes y modificar las instituciones para que la vida sea más satisfactor